Posicionar a Buenos Aires como Capital Gastronómica de Latinoamérica. Ese es el objetivo de la Subsecretaría de Bienestar Ciudadano. El titular de dicha área es Héctor Gatto, quien estuvo en Conversaciones en LA NACION y contó qué implica que la Ciudad alcance ese lugar.
Gatto detalló algunas de las costumbres de los porteños a la hora de comer. Entre otras cosas, señaló que el 96% hace las cuatro comidas y que cuatro de cada diez chicos de entre cinco y 12 años tiene problemas de obesidad.
"Comer es un hecho económico muy potente", manifestó. A su vez, indicó que en 2018 hubo 323 ferias gastronómicas y opinó que los food trucks le pueden aportar desarrollo en esta materia a barrios sin explotar.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/2104784-desde-cuando-comemos-carne-en-la-ciudad-de-buenos-aires
El festival gastronómico presenta la segunda edición del año; se realizará el 3 y 4 de febrero, lee la nota y enterate todos los detalles.
Los más grandes de la historia de la música y excelentes propuestas gastronómicas, la combinación no puede ser mejor, y es la propuesta de Food Fest BA, quien para la segunda edición del año preparó un homenaje a The Beatles.
El festival, que no se suspende por lluvia, se realizará los días 3 y 4 de febrero -de 17 a 0 el sábado y de 16 a 22 el domingo-.
Los clásicos de los cuatro fantásticos sonarán de fondo mientras se degustan cervezas, sidras, vinos y platos de comida de diferentes cocinas del mundo.
Line up
Sábado 03/02
18:00hs: Interpaul (Tributo a Paul Mc Cartney)
20:00hs: Estefy Lennon (Tributo a John Lennon)
22:00hs: The Beagles (Tributo a The Beatles)
Domingo 04/02
17:00hs: Interpaul (Tributo a Paul Mc Cartney)
19:00hs: Estefy Lennon (Tributo a John Lennon)
21:00hs: The Beagles (Tributo a The Beatles)
Más información:
Av. Sarmiento 2704 – Entrada gratuita.
https://www.facebook.com/foodfestba/
@foodfestba
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?Finde_foodie_en_La_Rural%2C_llega_Food_Fest_BA&page=ampliada&id=10065
NUEVA COORDENADA MALEVA: KOKO BAO BAR, COMIDA CALLEJERA ASIÁTICA Y UNA IMPRONTA MUY CANCHERA / POR CAMI DE RIENZO
UNA VUELTA DE TUERCA TRENDY A LA TÍPICA COMIDA CHINA/AMBIENTE JOVEN Y UNA CARTA EN DONDE LA ESPECIALIDAD SON LOS BAOS (GENIAL EL DE POLLO FRITO)/ADEMÁS: SABORES VIETNAMITAS Y BUENAS CERVEZAS ARTESANALES
¿DÓNDE? ARÉVALO 1478 – PALERMO VIEJO
La comida al paso siempre fue un hit, pero en Koko Bao Bar le dan una vuelta de tuerca: ahora la comida callejera es asiática. Tal como empezó a imponer como pionero Opio hace un tiempo. Este pequeño restaurante llegó hace menos de cinco meses y su popularidad no hace más que crecer. Por lo innovador de su propuesta, y por lo ricos y originales que son sus platos. Alejándose un poco de la típica cocina china cero arriesgada, acá las opciones son distintas a la de la mayoría de los restaurantes. Casi todas las opciones son para comer al paso (por eso el espacio es más bien chico y con pocas mesas), y la especialidad la anticipa su nombre: los baos (o baozi) son bollos de pan cocido al vapor y rellenos (generalmente con distintas carnes), un plato que no se ve mucho por estos pagos, pero es muy típico en la cocina china. Uno de los que más sale es el de pollo frito. Otras opciones recomendables: langostinos salteados con chilli y arroz, o los nems, un finger food vietnamita crocante. Para terminar, tienen un buen line up de cervezas artesanales, algunas etiquetas de vino, sake (no podía faltar) y también salen gin tonics con Gin Príncipe de los Apóstoles de Tato Giovannoni.
LAS OTRAS TRES NOVEDADES IMPERDIBLES DE PALERMO EN LA NOTA COMPLETA DE CAMI DE RIENZO EN ESTE LINK: HTTP://BIT.LY/2FXCIOR
Link a la nota: http://malevamag.com/nueva-coordenada-maleva-koko-bao-bar-comida-callejera-asiatica-y-una-impronta-muy-canchera-por-cami-de-rienzo/
Un tour por la fábrica Guinness, "el templo de la cerveza"
La Guinness Storehouse permite descubrir algunos de los secretos de la famosa marca irlandesa.
Viajar a Dublín, capital de Irlanda,y no visitar la Guinness Storehouse, la fábrica de cerveza de la emblemática firma, sería un error imperdonable. Y es que no hace falta ser un amante de esta popular bebida para sumergirse en la historia de una marca que, como pocas, ha estado ligada desde sus orígenes a la historia del país.
Cuando, en 1759, Arthur Guinness estampó su rúbrica en el contrato de alquiler de una destilería de Saint James’s Gates Brewery, poco podía imaginar que dos siglos y medio después, aquel mismo establecimiento sería uno de los principales centros de peregrinación de la capital irlandesa. La histórica factoría cerró sus puertas en 1988 pero reabrió 12 años después, convertida en un auténtico museo.
La historia en siete plantas
Ubicada en una zona industrial a unos 20 minutos del centro de Dublín, la antigua fábrica Guinness se ha convertido en el "templo" de la cerveza negra más famosa del mundo. Las siete plantas magníficamente restauradas de la antigua nave de fermentación permiten descubrir la historia de la elaboración de la bebida, y hacer un completo recorrido desde la creación de la marca hasta nuestros días.
Allí aún se conserva la antigua maquinaria, con un molino, un tostador, un alambique y los enormes barriles de madera utilizados para conseguir la reputada mezcla final de agua, lúpulo, cebada y levadura. Al lado de ello, la exposición nos descubre todo tipo de detalles, como el transporte y la conservación de la Guinness a lo largo de los siglos, la fabricación de los toneles, e incluso algunas de las campañas publicitarias más famosas de su historia.
No deja de lado tampoco los juegos interactivos para comprobar los conocimientos del visitante sobre la cerveza, ni sus habilidades personales para tirar su propia pinta (lo que incluye ¡un diploma!). La experiencia termina en el Gravity Bar, un espacio acristalado situado en la azotea de la vieja fábrica, en el que se puede saborear una buena cerveza mientras se contemplan magníficas vistas sobre la ciudad.
La Guinness Storehouse está abierta todos los días de la semana de 9.30 a 19 (el último acceso es a las 18), y el precio de la entrada para adultos es de 17,50 euros, aunque hay descuentos con la tarjeta para turistas Dublin pass.
Link a la nota: https://www.clarin.com/viajes/tour-fabrica-guinness-templo-cerveza_0_HycEWWHSM.html
La señal de cable estrenará “Sencillo y natural”, el nuevo programa de la italiana Federica Barbaranelli.
La italiana Federica Barbaranelli es una abanderada del movimiento conocido como Slow Food, y ahora llega a la señal El Gourmet para presentar sus recetas en el marco del programa “Sencillo y natural”.
En esta primera serie -que se emitirá de lunes a viernes a las 15-, Federica recorrerá diferentes zonas geográficas como Cantabria, Girona y Sierra de Cádiz, y presentará recetas que sigan esta filosofía.
Para comenzar a meterse en el tema, compartimos tres principios básicos de este movimiento:
*Se deben utilizar productos de calidad que formen parte de la cultura local, sean de temporada, preferiblemente ecológicos y de kilómetro cero, es decir que se hayan producido en un radio de 100 km a la redonda.
*La producción de las materias primas elegidas debe ser amigable con el medio ambiente, la salud y el bienestar animal.
*Esta filosofía aboga por el comercio justo, es decir que los precios deben ser accesibles para los consumidores, pero los pagos también deben ser razonables para los productores.
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?Febrero_se_pone_%93slow%94_en_El_Gourmet&page=ampliada&id=10062
Asado + brasa + parrilla = a una secuencia de sonidos que para muchos es sinónimo de felicidad.
En una esquina de Palermo. La Choza se especializa en carnes a la parrilla con porciones abundantes./Clarín
La carne asada por el calor de las brasas es, para muchos argentinos, sinónimo de comida de verdad. Es la exaltación de un instinto que encontró su cauce ideal. El único alimento que apacigua el apetito y que deja satisfecho al comensal. Para un brahmán hinduista son conceptos indigestos. Para un argentino son las notas de una sinfonía que emociona.
No sorprende por lo tanto que una de las sublimaciones de esta idea sean los restaurantes de carnes a la brasa: las parrillas. Y si son tradicionales, mejor.
Una de ellas se encuentra en una casona casi triangular, que termina con una ochava corta, poco común. En su interior las brasas del carbón están siempre al rojo vivo. El parrillero cuida los cortes y puntos de cocción. Los camareros, de la vieja escuela, buscan el difícil equilibrio entre eficiencia, rapidez y cortesía. El lugar es tradicional. Las mesas, con sus manteles blancos inspiran confianza. Las platinas que llegan a las mesas, también.
Los buñuelos de espinacas son suaves, húmedos, sabrosos y levemente crocantes. Las ensaladas son abundantes. Imposible no compartirlas. Picantes hojas de rúcula se entremezclan con hebras de queso duro, huevo, palmito y carnosas aceitunas negras.
La carne llega en el punto pedido. Potente y bien asada. Las porciones son bien argentinas. La tira de asado ancha merece el tiempo de espera adicional. Es la síntesis perfecta entre carne, grasa y hueso.
El sabor del ojo de bife es notable. Punto de cocción, acertado. La calidad de la carne es buena. Las papas fritas no fallan. Doradas, crocantes y servidas en el canasto de rigor.
Buen panqueque de manzana flambeado al ron, para nostálgicos de los postres de la abuela.
FICHA
La Choza de Gascón
Dirección: Gascón 1701 - CABA.
Teléfono: 011-4833-3334.
Horarios: Martes a sábados, noche; domingo, mediodía y noche.
Formas de pago: Efectivo y tarjetas.
Relación precio / placer: Buena.
Precio: $ 450.
Link a la nota: https://www.clarin.com/viva/gran-tentacion-carnes-parrilla_0_ry1tkPLHM.html
Tato Giovannoni y un trago con historia que lleva agua de mar
¿Cuál es el aroma de tu infancia?
-Cerrá los ojos y sentí.
Renato Tato Giovannoni quiebra las hojas verdes plata de eucalipto y en segundos el ambiente se perfuma. "Me crie en Pinamar, el aire que respiraba olía a eucalipto; era fresco, mentolado, estaba siempre presente. En invierno había una lata chamuscada sobre la estufa que se llenaba con agua y hojas de este árbol, ese era el aroma de mi casa. Si estaba resfriado me hacían vahos con eucalipto, ahora mismo puedo sentir el vapor caliente en la cara y la toalla en la cabeza. Para mí es un perfume asociado con la sanación. Si buceamos en nuestra memoria, siempre hay un árbol de eucalipto".
Crédito: Rodrigo Ruiz Ciancia
Tato destapa una botellita con un líquido oscuro en el que se trasluce una ramita plateada. Es su Negroni Balestrini, el trago que creó en honor a su abuelo Lelo, el que le enseñó a entender el mundo a través de la naturaleza; el que le transmitió su espíritu aventurero y el que le sirvió el primer cóctel de su vida, un Bloody Mary. "Para mí, Lelo era Indiana Jones, era un intrépido, un audaz. Levantó la segunda casa de Pinamar y la primera de Cariló en medio de la nada. Cuando cumplió 99 años surgió este trago homenaje que lleva eucalipto, agua de mar y piñones del bosque".
Hasta que Tato lo convirtió en un ingrediente de sus tragos, el eucalipto solía ser un árbol frondoso de hojas alargadas o redondas cuya madera sirve para hacer muebles y papel y su fragancia se usa en pastillas para la tos o en cremas expectorantes. "Decidí ponerlo en la primera bebida que diseñé, el gin Príncipe de los Apóstoles. Es un gin de yerba mate, inspirado en el tereré y en Misiones, donde también hay mucho eucalipto. Yo buscaba notas frescas, no quería que fuera pesado, de invierno, sino un gin liviano, de verano. Todo eso lo encontré en estas hojas".
Crédito: Rodrigo Ruiz Ciancia
Giovannoni trabajó mucho por consolidar la coctelería nacional. Nunca perdió de vista las piedras basales de los años de gloria, pero rápido entendió que debía crear su estilo propio. Empezó cuando no había cursos, ni premios, ni semanas de la coctelería como BACóctel. Trabajó en Gran Bar Danzón, Sucre, 647, Faena Hotel, por citar algunas barras fundantes, y fue asesor de varias marcas. Creó las cartas de Gaucho y Galante (en Londres). Vive gran parte del año en Brasil (acaba de cerrar su quiosco de playa), y su bar en Retiro, Florería Atlántico, ocupa el puesto 23 entre los 50 mejores bares del mundo (según la revista inglesa Drinks International). Desde hace algunos años desarrolla sus propias bebidas: primero fue el gin y dos tónicas, luego dos cervezas artesanales (de la firma Antares), ahora vendrá el vermú y tres colas para acompañar el fernet. En todo ese trabajo hay una meta: lograr bebidas con sabores de identidad argentina.
¿Tener una línea de bebidas propia es una tendencia de los bartenders en el mundo?
No lo sé, tengo registro de cuatro profesionales que han lanzado sus marcas, no mucho más. Yo empecé con el gin sin grandes pretensiones. Siempre quise hacer algo más, no me imaginaba toda la vida detrás de la barra. Me gustaba la idea de hacer alguna bebida nacional, no sabía cuál. En Londres pasé por una destilería pequeña, con un alambique chiquito en un garaje y entendí que era posible hacerlo acá. No sabía si se iba a vender, en principio quería hacerlo. En ese momento estaba de moda el gin; me permitía jugar con los botánicos más allá del enebro y darle personalidad argentina. Ahí entró la yerba mate y el eucalipto. El gin trajo la tónica y el ginger ale.
Crédito: Rodrigo Ruiz Ciancia
Luego llegaron tus dos cervezas artesanales. ¿La cerveza no va en contra del espíritu de la coctelería?
Cuando yo empecé no me gustaban las cervezas industriales, eran todas iguales. Con los viajes descubrí un universo: empecé a probar cervezas más ácidas, de trigo, con notas a sal, cosas diferentes. Las que diseñé tienen aromas del bosque y del mar. Trabajamos mucho para crear algo nuevo, para mí juegan como un cóctel en la barra.
Se viene el vermú, otro clásico inmigrante.
Vengo trabajando en dos vermús con Matías Michelini, uno de los enólogos más revolucionarios del momento. Elegimos bonarda argentina y torrontés, bien de acá. El vermú tiene historia entre nuestras tradiciones; es una costumbre italiana, por eso se llamará Giovannoni. Se trata de un vino fortificado con alcohol y macerado con hierbas y botánicos de distintos tipos; estoy contento con lo que va saliendo.
Crédito: Rodrigo Ruiz Ciancia
En esta lógica sólo falta el fernet...
Hay mucho ya, creo que esa categoría está resuelta. Como primicia puedo decir que queremos lanzar tres colas diferentes para combinar con el fernet. Pensaba que nunca haría bebidas cola. Pero con mi socio cambiamos de idea, haremos una picante, una más naranjosa y la tercera estamos pensando.
Plantaste un árbol, tuviste hijos, escribiste un libro de coctelería argentina. ¿Qué trae tu 2018?
Estoy trabajando en una gintonería. Habrá clásicos y otros con ingredientes típicos de cada lugar, abriremos primero en Rosario y Córdoba. No queremos hacer un bar, se trata de un nuevo concepto, algo bien argento, con estética de los años 40 y 50. Estoy entusiasmado con este proyecto.
¿Cómo ves la coctelería argentina hoy?
Hay mucha creatividad; profesionales estudiando en serio y ocupándose de lo que pasa acá. Hay que seguir profundizando en que cada uno tenga su propio estilo. Pero eso requiere de invertir tiempo en estar callado y entender quién sos. Hoy eso es difícil; el trabajo, las redes, te perdés. Por eso te digo, mi infancia me marcó porque pasaba mucho tiempo solo mirando el mar. La búsqueda no es fácil. Tal vez falta camaradería, generosidad. Se pierde mucho tiempo criticando a los demás. Eso me da pena, me gustaría que cambiara.
Jarabe: Hervir un litro de agua con 4 ramitas de eucalipto. Retirar del fuego, agregar 500 g de azúcar y revolver hasta disolver. Reservar en frío. El touch de tragos con gin.
La receta del Ballestrini Negroni
30 ml de gin
Príncipe de los Apóstoles
25 ml de Campari
20 ml de amaro
100 ml y un golpe de agua de mar
2 ramitas de eucalipto
En un recipiente metálico colocar el gin, el Campari y el amaro junto con el golpe de agua de mar. En otro recipiente metálico colocar los 100 ml de agua de mar, 300 ml de agua común y dos ramas de eucalipto. En una parrilla con tapa hacer el fuego. Tirar unas ramas de eucalipto y poner el recipiente metálico con el agua y el eucalipto sobre la parrilla cerca del fuego (pero no sobre él). Colocar el Negroni, cerrar la parrilla y dejar ahumar por 15 minutos. Retirar, agregar hielo y revolver para aguar el líquido. Dentro de una botella pequeña (de 100 ml), colocar una ramita de eucalipto junto con cinco piñones, llenar con el Negroni, tapar y dejar en la heladera hasta que esté bien frío. Disfrutar escuchando a Fausto Papetti.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/2104009-tato-giovannoni-y-un-trago-con-historia-que-lleva-agua-de-mar