El sábado 20 y domingo 21 de agosto se lleva a cabo Expo Cupcakes y Repostería. Habrá clases de los chefs patissier más reconocidos.
El próximo fin de semana se realiza la 15ª edición de Expo Cupcakes y Repostería, un evento en el que se exponen las últimas novedades del sector, de insumos y de materias primas. Además, el público podrá disfrutar de clases de los pasteleros más importantes de la Argentina.
Figuras de la repostería de la talla de Osvaldo Gross, Dolli Irigoyen, Mirta Carabajal, Andrea Sanchez, Cecilia Morana, Mirta Biscardi, Myriam Mollo, Eva Benavente, Vicente Campana entre otros, darán clases magistrales y demostraciones.
La entrada general a la feria cuesta $80, y con ella se puede ingresar de forma gratuita a una de las demostraciones. Para poder asistir a las demás, se debe abonar $80 por cada una, con excepción de las de Gross e Irigoyen que tienen un precio de $500 o $700 para quienes se inscriban en duplas.
Cronograma de las clasesSábado 20 de agosto13.30 horas. Torta vintage decoradas con técnica de buttercream por Andrea Sánchez 15 horas. Mini tortas por Myriam Mollo 16.15 horas. Cookies decoradas por Eva Benavente 17.30 horas. Cookies europeas por Osvaldo Gross 19 horas. Trufas. Diversidad, técnicas y sabores por Vicente Campana
Domingo 21 de agosto13.30 horas. Modelado de figuras infantiles para torta por Mirta Biscardi 15 horas. Nuevas técnicas y aplicaciones de texturas en decoración de torta por Cecilia Morana 16 horas. Decoración de tortas por Isabel Vermal 17 horas. Variedad de cupcakes por Dolli Irigoyen 18.30 horas. Pastelería al estilo de Mirta por Mirta Carabajal
Expo Cupcakes y Repostería se lleva a cabo el sábado 20 y domingo 21 de agosto en Sarmiento 1867, Balvanera, de 13 a 20 horas. Más información, en el sitio web oficial del ciclo.
Link a la nota: http://www.planetajoy.com/?Aprende_de_reposteria_de_la_mano_de_los_mejores_pasteleros_del_pais&page=ampliada&id=8931
Cocinar pasta no parece un proceso complicado y es precisamente por eso que los errores al prepararla son más comunes de lo que nos imaginamos. Verónica Zumalacárregui nos dice en Me Voy a Comer al Mundolos errores capitales a la hora de cocinar pasta -algo que ningún chef se puede permitir-
1.- Poca agua
La pasta se debe cocer con mucha agua y en un recipiente lo suficientemente grande para cuando ésta se expanda tenga el espacio necesario.
2.- Añadir aceite o mantequilla al agua
Este es un tema de discusión entre varios chefs, cuando añadimos aceite a la pasta estamos provocando que la salsa no se adhiera a ella de la manera que deseamos, pues gracias al aceite se resbala. Esto se soluciona si revolvemos de vez en cuando la pasta para que no se pegue en lugar de usar el aceite.
3.- Añadir sal al agua
Si hay que añadir sal al agua pero en el momento correcto, éste es después de haber puesto la pasta en el agua que hierve, no antes. El agua salada tarda más en hervir.
4.- Agregar la pasta antes que el agua haya hervido
Este es el pecado de los impacientes la pasta se cocina en agua hirviendo, si el agua no está hirviendo la pasta quedará pegajosa y olvídate de tener una pasta “al dente”.
Cuando decimos al dente quiere decir que la pasta no puede estar cocinada de más pero tampoco demasiado dura. El objetivo es lograr que al morderla sintamos que el corazón de la pasta no se deshace, sino que ofrece un cierto grado de resistencia si lo logramos, entonces la pasta está al dente.
5.- Agua fría al terminar
Este es quizá otro de los puntos controversia pero no se debe pasar por agua fría al terminar de cocinar la pasta, esto es porque a la pasta se le queda una capa de almidón que ayuda a que la salsa se una mejor a la pasta por eso nunca se debe de enjuagar.
6.- El orden de los factores si altera el producto
Muchas veces cocinamos la pasta para después decidir qué salsa usaremos ¡Error garrafal! Primero se decide qué salsa usaremos y después cocinamos la pasta, de lo contrario estaremos comiendo una masa pegajosa.
7.- Cada pasta está pensada para una salsa
Cada tipo de pasta está diseñada para tener la salsa adecuada la regla más fácil a esto es: pastas finas con salsas ligeras y salsas espesas con pastas cortas.
Por ejemplo:
Para una salsa marinara suave, elije un fideo largo y fino, como cabello de ángel o espagueti. Para una salsa espesa como la salsa Alfredo, va bien un fettuccine.
Si logras evitar éstos 7 errores capitales a la hora de cocinar pasta podrás disfrutar del sabor de éste delicioso alimento y ¿Por qué no? Quizá, ¡Hasta impresionar a algún italiano!
Link a la nota: http://elgourmet.com/nota/errores-capitales-a-la-hora-de-cocinar-pasta
La feria itinerante dedicada a los alimentos saludables y gourmet regresa al partido de Vicente López. La entrada es libre.
Luego de una exitosa primera experiencia en el Puerto de Olivos, Buenos Aires Market vuelve a Vicente López. El sábado 20 y domingo 21 de agosto, la feria itinerante estará en la Plaza Güemes de Munro, ubicada en Ricardo Gutiérrez y Sargento Cabral. Será de 10 a 18 horas, con entrada gratuita.
Buenos Aires Market ofrece dos espacios. Por un lugar, un mercado con coloridos gazebos donde se pueden comprar quesos, panes, aderezos, aceites, bebidas, cereales y semillas, encurtidos, conservas, especias, frutos secos, frutas, verduras, productos de granja, delicatessen, harinas, hongos, infusiones, legumbres, lácteos, mermeladas, dulces, pastelería, plantas aromáticas, snacks saludables y productos aptos para celíacos.
Los productores que estarán presentes en la edición de Munro son: Arytza (aderezos y mostazas), Börner (productos de bazar), Chocoleit (alfajores sin TACC), Compañía de Chocolates (chocolates, pastelería, helados), Damici (pasta seca), De allá para acá (quesos sin TACC), Finca Cave Canem (encurtidos), Hausbrot (panificados), Heredia (blend de tés), Huella (productos de almacén), Ibopé (alimentos saludables sin TACC), Isla Negra (chocolates), Kalena (yerba mate), La Cocina del Vino (aceites y aderezos), La Suerte (quesos ), La tranquilina (dulces y mermeladas), Las Quinas (dulce de leche y miel), Nuestros Sabores (snacks saludables), Oliva Ilustre (aceite de oliva), Paese dei Sapore (pasta seca), Pampa Gourmet (aderezos y mostazas), Patagonia Berries (mermeladas), Porto (hongos), Próspero Velazco (panificados), Pura Frutta (jugos sin conservantes), Puerto Blest (café), Quinto Zalla (mix de especias), Ricco (sal marina) Saros (especias), Sendero azul (jugos naturales sin conservantes), Sueño Verde (verduras y mini hortalizas), Sugar & Spice (cookies, brownies ), Tallo Verde (almacén orgánico), Tany Té (tés), Yemas del Uruguay (frutos secos, cereales, semillas).
Además, la feria itinerante cuenta con patio de comidas con food trucks donde los cocineros y restaurantes invitan a disfrutar de originales propuestas de cocina gourmet para comer al paso, con precios muy accesibles.
En el patio gastronómico de Plaza Güemes estarán: La Arepería (arepas), La Despensa (pastelería y sándwiches), The Falafel & Co. (comida árabe), Platón (empanadas y tartas), Juno (espiropapa y limonadas) San Gennaro (spiannata y embutidos), So Bagel (bagels), María Félix, Diggs (fast food), Food Truck Argentina (comida patagónica), Logia (pulled pork), Bon Bouquet (crepes), Mil 6 (sándwichs), Platón (empanadas y tartas), Mood Food (comida árabe), Nómade (comida de autor), Retro Food Truck (fast food), Rincón de Pau (sándwich gourmet), Luciano López Fuentes (preparaciones al wok), Queso Brûlée (pinchos de queso dorados al soplete), Créme Brûlée (creme brulee con toppings a elección) y Tartán (burritos veganos).
Exclusivas, bellas y sabrosas. Entérate cuánto debes pagar para probar alguna de estas fabulosas obras de la naturaleza y del hombre.
La mayoría de las frutas más caras del planeta se cultivan en Japón y son de lo más vistosas. Para conseguir algunas de ellas tienes que estar dispuesto a desembolsar una fortuna en una subasta.
Si dispones de un buen presupuesto para hacer un regalo, quizás quieras sorprender a alguien importante en tu vida con un melón Yubari. Originario de Japón, sólo se cosecha en la isla Hokkaido y cuesta 23 mil dólares por unidad. Es tan exótico, dulce y codiciado que, en ese país, se entrega como un presente muy especial.
En la misma isla también están las escasas plantaciones de la sandía Densuke. Pesan 10 kilos, tienen cáscara negra y se cultivan 10 mil al año. La primera cosecha es todo un evento y se realizan subastas para conseguir una pieza de esta gigantesca fruta. Su precio oscila entre los 4 mil y 6 mil dólares.
No sabemos cuánto podría costar una botella de vino producido con las uvas Ruby Rose, pero si sabemos cuál es el valor de un racimo de ellas: 4 mil dólares. Es una fruta nueva, que empezó a cosecharse en 2008. Son de color oscuro y cada una tiene el tamaño de una pelota de ping pong. Al igual que el melón y la sandía anteriores, son japonesas.
Taiyo No Tamago, que se traduce al español como “huevo del sol”, es el nombre de una compañía nipona que vende unos exóticos mangos. Para pasar la prueba de calidad, ninguno puede pesar menos de 350 gramos. Sólo puedes adquirirlos en una subasta. Son extremadamente jugosos y esto está en sintonía con su precio: un par puede costar hasta 3 mil dólares.
En Los jardines perdidos de Heligan, uno de los parques botánicos más bellos del Reino Unido, funciona el único cultivo de piñasde toda Europa. Gracias a un cuidado trabajo de ingeniería, dos estructuras que mantienen lodo y estiércol, funcionan como campo para que crezcan estas frutas. Las piñas Heligan cuestan 1600 dólares.
Volvemos a Japón para conocer otro tipo de sandías. Estas son cuadradas y, para que adquieran esa forma, se desarrollan dentro de cajas. Se venden en los centros comerciales, pero la mayoría de los compradores no las usa como alimento, sino como objeto decorativo. Pesan hasta 6 kilos y su valor alcanza los 800 dólares.
La perfección tiene su precio. Esto queda claro con las fresas Sembikiya Queen, que se venden por docena, a 85 dólares cada caja. Lo que las vuelve especiales es que todas están perfectamente formadas, son de color rojo vivo y tienen unas preciosas hojas verdes oscuras. Si regalar bombones te parece un cliché, puedes intentar algo diferente con esta fruta.
Con el ambicioso título de ser las naranjas “más deliciosas y dulces de todo el mundo”, la firma Dekoponcomercializa este cítrico, que tienen una circunferencia de 30 centímetros y una pequeña joroba en la parte superior. Comenzaron a cosecharse en 1972 y desde entonces pasan por una estricta prueba de calidad. Cinco unidades cuestan 80 dólares.
Hace 40 años que existen en el mercado, pesan 900 gramos y te costará tomarlas con una sola mano, porque su diámetro es de casi 40 centímetros. Se trata de las manzanas Sekai Ichi, cuyo nombre se traduce como “la número uno del mundo”. Antes de ponerlas a la venta, son lavadas con miel. Cuestan 21 dólares cada una.
Un granjero chino creó un molde que permite que unas peras crezcan con la forma de Buda. Quizás sea el producto más asequible de la lista, porque su valor es de 9 dólares. Existe una leyenda que asegura que quien coma una fruta mágica con la forma de Buda obtendrá la inmortalidad. Tal vez quieras intentarlo.
Link a la nota: http://www.planetajoy.com/?Las_frutas_mas_costosas_del_mundo_&page=ampliada&id=8938
Los 10 rincones porteños imperdibles para los vegetarianos
En la ciudad de Buenos Aires existen rincones gastronómicos destinados a los amantes de los alimentos libres de carne. Guía Oleo realizó un recorrido único por las casas de comida saludable
13 de agosto de 2016
Cada vez hay más espacios de comida vegetariana en la ciudad (Shutterstock)
El vegetarianismo podrá considerarse una moda para algunos. Para otros, para muchos otros, significa un estilo de vida, íntimamente relacionado con la ética y la moral. Comer afuera fue un desafío histórico para los pioneros de este régimen alimentario que tiene como principio dejar de consumir cualquier tipo de carne: previo a que se hiciese un hábito tan natural entre la población, ser vegetariano implicaba tener opciones limitadas a la hora de ir a un restaurante.
Actualmente, la coyuntura es distinta. No solo casi todos los restaurantes ofrecen comida vegetariana, sino que también hay muchos que la sirven de modo exclusivo. En ambas casas pueden encontrarse deliciosos platos que hacen que la experiencia gastronómica del vegetariano -y del no vegetariano por principio pero que disfruta de los vegetales- sea placentera y deliciosa.
Guía Oleo comparte algunos de los establecimientos que deben conocer los amante de los mejores platos libres de carne:
Cocina sin químicos ni grasas-trans, un lugar para degustar la comida al natural (Shutterstock)
Ubicado en San Telmo fue uno de los pioneros dentro de esta categoría en Buenos Aires. El establecimiento se encuentra dentro de un edificio histórico. Además, se jactan de cocinar sin químicos, grasas-trans ni aceites de fritar.
Almacén Purista es una esquina colorida del coqueto barrio de Villa Crespo
Su nombre ya cuenta un poco de que se trata. El establecimiento ubicado en Villa Crespo sirve platos sencillos que están inspirados en la cocina casera, porteña y vegetariana con influencia italiana y española.
El pintoresco escenario del restaurante “Arevalito, el reduccionista”
Arevalito es un restaurante del barrio de Palermo que se especializa en cocina natural, orgánica y vegetariana. Pertenece a la chef Carmen Paz, y su carta varía regularmente, con pastas, tartas, sándwiches y otros platos. El lugar es sencillo, colorido y acogedor. Algunos ejemplos de sus platos son el Risotto rojo, de remolachas cocidas al malbec con queso de cabra y hongos laqueados, la Lasagnetta entreverada con tuco de olla, espinaca, hongos de pino, y gratinada al horno, o el Curry bengalí de calabaza en leche de coco con arroz yamaní.
Se trata de un espacio que expresa al máximo lo natural
Se define como un centro "para la mente, cuerpo y espíritu". Ubicado en una esquina de Barrio Norte, este almacén es todo en uno: restaurante vegetariano, panadería de panes integrales, dietética, bar de jugos, gimnasio y spa. Especializado en "alimentación viva", es uno de los pocos lugares en la ciudad que se destacan por no usar frituras ni conservantes. En la búsqueda por resaltar lo natural de los alimentos, siempre cocinan al vapor o al horno.
El primer restaurante orgánico de la ciudad es una casa reciclada
Bio es el primer restaurante orgánico de Argentina. Es una casa antigua en el centro de Palermo Viejo, en la esquina de Humboldt y Guatemala que ofrece lo mejor de la gastronomía orgánica, vegana y raw (cruda). Es un espacio de arte y salud donde se combinan los sabores de lo natural. Se destacan entre sus platos el risotto de quínoa (con verduras de estación, hongos frescos y láminas de queso brie de cabra), los hongos a la bahiana (variedad de hongos frescos y secos al wok con chiles, leche de coco y timbal de arroz de jazmín) y la pizza de rúcula con pasta de aceitunas y queso parmesano. Para el postre: crumble de manzana, brownie de algarroba y nueces con frambuesas al natural y el lemon pie raw.
Un espacio ideal para los amantes de los alimentos macrobióticos y orgánicos
Este establecimiento es una opción recomendada para los amantes de lo macrobiótico y orgánico. ¿Su gran diferencial? Ofrecen productos naturales, huerta orgánica y repostería integral apta para personas con diabetes y colesterol. Además del servicio del restaurante, cuentan con un almacén en el que se puede comprar los productos con los que cocinan.
Uno de los pocos restaurantes a puertas cerradas que es estrictamente vegetariano. Cada jueves, Meghan Lewis invita a un reducido grupo de comensales a su confortable casa de San Telmo. Cada semana su ecléctico menú cambia para presentar diferentes estilos gastronómicos. ¡Imperdible!
Buenos Aires Verde tiene dos sucursales en el ámbito de la capital federal
Un restaurante de cocina natural y vegetariana que se define como de alimentación inteligente. Ofrece cocina natural y orgánica, sin aditivos; además de respetar la estacionalidad. Cuenta con amplias opciones para veganos y celíacos. Es un salón acogedor, abierto para desayuno, almuerzo o cena. ¿El gran recomendado? Rawbowl con leche de almendras y Súper Omega.
En Colegiales se halla un restaurante de comida japonesa vegetariana
En japonés significa "el viaje hacia la iluminación, ver la verdadera naturaleza de uno". Es uno de los pocos restaurantes que sirven raw food y está ubicado en Colegiales. Algunos de los platos que propone son: paté de nuez y guacamole roll; pastel criollo, pan de chorizo y chimichurri de cedrón; pastel crocante de portobellos, papas y coco; guacamole de mango, humus y gazpacho de la huerta; y trufle vivo de frutos rojos y chocolate.
Además de comida, Naturaleza sabia ofrece servicios de masajes y yoga
Este establecimiento ubicado en San Telmo sirve un mix de platos vegetarianos y veganos con opciones que van desde hamburguesas de lentejas, milanesas, pastas, ensaladas, hasta quiche de garbanzos y tofu braseado. También ofrecen una selección de vinos orgánicos y artesanales, además de clases de yoga y masajes.
Link a la nota: http://www.infobae.com/tendencias/2016/08/13/los-10-rincones-portenos-imperdibles-para-los-vegetarianos/
Ella domina el fuego. Y el calor de las brasas. Y el humo. Sus brazos exhiben las marcas de las batallas que peleó para lograrlo. Concentrada, engancha un costillar a la cruz del asador y ya frente al calor, deja que se cocine muy lento -porque también controla el tiempo- hasta que carne, huesos y grasa se fundan con el aroma perfumado de la leña. "Adaptarme al fuego fue lo más difícil. Al principio tenía miedo de que se apagara, entonces lo armaba con muchas horas de anticipación y lo alimentaba todo el tiempo. Me apasiona la cosa mítica del fuego, lo teatral. Es sin duda el corazón de la cocina, el gran transformador que brinda colores, aromas y sabores especiales cualquier alimento. Cuando Juan Gaffuri (chef ejecutivo del Four Seasons Hotel Buenos Aires) me propuso ocupar el puesto de chef de Nuestro Secreto (la excelente parrilla del hotel) lo pensé un momento y dije: «¿Por qué no?». Sí, culturalmente la parrilla es un lugar de hombres, pero acepté, porque siempre voy para adelante", cuenta Patricia Ramos, la asadora que se lleva todos los aplausos.
Eligió el costillar de la vaca, uno de los cortes emblemáticos del asado nacional. "Me gusta porque es una pieza que invita al encuentro con la familia y los amigos -explica Ramos-. Y también por esa costumbre tan nuestra de comer carne frente al fuego, hasta pelar el hueso. En el restaurante usamos lo que se llama el corte ventana o corazón, de raza Aberdeen angus: es el costillar del centro, cortado a siete costillas (el animal tiene trece) y se caracteriza porque toda la carne tiene un marmolado homogéneo, hay un balance entre grasa y carne. Lo sometemos al proceso de maduración durante 21 días, para que concentre sabor y se vuelva más tierno. El rito del asado tiene su encanto: hay que prender la leña, preparar la marinada con la que se va mojando la carne despacito, armar la cruz y esperar. Con las horas, la grasa se va derritiendo y cae sobre las brasas y el humo va aromatizando la carne. Al final, se desprende de la costilla sin ningún esfuerzo, es una delicia total."
La costumbre de cocinar el costillar al asador es propia de gauchos nómades. Si no se comía entero, a fuerza de serrucho se cortaban la famosa tira (angosta o ancha) o el asado banderita. Otra tradición era marcar los huesos para que luego fuera más fácil porcionarlos; pero en el campo suele comerse la costilla entera. "Así la servimos en el restaurante", dice Patricia en la cocina de Nuestro Secreto (Cerrito 1455, en el Four Seasons Hotel).
Ella domina las llamas en todas sus formas: abre las puertas del horno de barro -el fuego ruge- y el pan sigue perfecto, crocante e inflado. O, una por una, con mucho cuidado, da vuelta las verduras al rescoldo que luego serán la guarnición. "Cuando tenía 13 ya había hecho un curso de repostería con una profesional de Monte Grande, donde nací. Vengo de familia portuguesa, mis abuelos eran de allá. Y siempre cocinaban, todos los sábados a la noche había reunión familiar. Comíamos bacalao en Navidad, se hacía todo el proceso en casa", recuerda. Estudió en la Escuela Superior de Hotelería y tuvo de profesor al chef Martín Carrera, uno de los fundadores. "Hice una pasantía en el hotel Hyatt (actualmente Four Seasons). Empecé en banquetes y estuve cinco años, luego me ofrecieron quedarme. Como Juan Gaffuri se iba a México, ocupé el puesto de chef de partie en Le Mistral, que se convirtió en el restaurante Elena cuando regresó Juan. Al año que abrió Elena me pidió que me hiciera cargo de Nuestro Secreto. Todavía hoy se acerca la gente y me dice: «¡Qué raro que te hagas cargo de la parrilla!» Siempre les digo lo mismo: «¿Por qué no?» La gastronomía tiene esto, a las mujeres les cuesta más. Acá hay que poner el cuerpo, pero hay que animarse e ir para adelante. Es un oficio que te tiene que gustar, porque acá no existen las uñas pintadas, tenés que tener el pelo siempre atado con gorro; gran parte del día estoy con la chaqueta puesta. Alguna vez entro vestida de civil y mis compañeros no me reconocen", sonríe.
¿Tips para cocinar al asador?
Respetar los tiempos, fundamental. El calor llega despacio, hay que poner el costillar del lado de los huesos primero, para que se cocinen y aporten su sabor. Y después, cuando del lado de la carne ya está con temperatura, recién entonces se da vuelta. La noche anterior dejo el costillar en salmuera (al 7 por ciento de sal por litro de agua). Eso le da un sabor justo al asado, que no está ni salado ni pasado de sal; porque considero que la sal cruda, en el momento de la cocción es más agresiva. Y para ir rociando la pieza mientras se cocina al asador, hago una marinada especial
¿La marinada es secreta?
No (risas). Lo tradicional es ir mojando el costillar con salmuera, usando una rama de romero. Yo hago una marinada que lleva alga kombu, que también sirve para ablandar la carne. Es una receta sencilla: por litro de agua, pongo dos cabezas de ajo machacados y unas tiras de alga kombu. Hiervo todo junto y luego lo filtro y lo coloco en un rociador. El alga kombu también aporta su sal marina, es muy suave. Con ese líquido voy humedeciendo cada tanto el costillar. Cuando la costilla se despega del hueso, está listo.
Si no se tiene asador, ¿cómo se cocina el costillar a la parrilla?
Igual, siempre del lado del hueso primero. El carbón debe hacer brasa, tiene que estar rojizo. Porque un carbón sin encender larga un gas tóxico.
¿Leña o carbón?
La leña aporta mucho más calor, pero lleva más trabajo. A veces viene húmeda, no prende, hay que esperar que haga brasa. Yo uso quebracho colorado, que aporta mucho calor. El humo también tiene lo suyo, por eso a veces uso alguna leña especial, como el manzanillo, para que sume sabor. ¡Ah! Antes de que me preguntes: Yo le pongo sal a la carne antes de asar.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1928092-patricia-ramos-se-lleva-todos-los-aplausos