jueves, 9 de junio de 2016

Clarín - Sociedad - Qué se come en el restaurante del chef del Presidente

Qué se come en el restaurante del chef del Presidente

Tarquino, en Recoleta
A diferencia de la Rosada, Dante Liporace muestra allí su fuerte apuesta de calidad, influenciado por la cocina molecular, de Ferrán Adriá.

“Alfajor que se toma y chocolatada que se come”, tuitea el cocinero de la Casa Rosada, Dante Liporace. Es su declaración de principios, su manera de ver la gastronomía y la pone en juego como chef ejecutivo del restaurante Tarquino, dentro del Hub porteno, el hotel de Rodríguez Peña 1967, Recoleta. Alta cocina y experiencia transgresora: el juego que juega es el de la cocina molecular y su mirada es propia, creativa, y la vez sensata. Los sabores son los de siempre y hasta más puros pero las formas en que se presentan desorientan y las cocciones se reemplazan, no en todos los casos, por procesos fisicos y quimicos. Asi aparecen palabras poco usuales en la cocina: esferas, geles, espumas, humos, cócteles hidrogenados, transparencias, y mucho más.
Liporace, nacido en Bahía Blanca, de 39 años, empezó su carrera gastronómica de manera tradicional. En la demolida vinoteca Absoluto -Ortega y Gasset, a metros de Báez, en Las Cañitas- ya era cocinero. Pero todo cambió cuando viajó a España a aprender con el cerebro de la cocina molecular, Ferrán Adriá. Este año fue llamado a la Rosada y su vida cambió otra vez. Un día arranca temprano calculando menús para los 800 empleados y también para Macri y algunos ministros.
Y también apareció fuerte en los medios. Irónico y provocativo, Liporace no deja de criticar a ciertos colegas.  Son cocineros que él entiende más preocupados por ser mediáticos o poco ocupados por su saber. "El perro que tiene nunca está al lado de la parrilla de lo mal que cocina. Nunca vi un perro alejado de la parrilla, pero al perro de Francis Mallmann, sí", dijo, por ejemplo, sobre el célebre maestro de los fuegos.

El salón del restaurante Tarquino

Tarquino impresiona de entrada, un blanco pasillo revestido de paredes de mármol que remata en una alfombrada biblioteca con sillones y barra de tragos, la antesala de las mesas donde acontece la ceremonia de degustación. Allí, Liporace ofrece un menú degustación corto y otro largo, además de platos, y los vinos elegidos por el sommelier y jefe de salón, Ramiro Hernández. Es un recorrido culinario, con 40 sillas, que cambia cada tres meses, y en el que hay que entregarse como en una atrapante montaña rusa, a la experiencia que tendrá paso a paso algunas referencias conocidas -una pasta, una entraña, la molleja- en un mundo de sabores en formatos nuevos. Liporace va más allá, se ocupa de construir una identidad culinaria argentina desde su mirada. 
La degustación arranca con pequeños platos, el pollo y huevo resulta un appetizer exquisito sobre un fondo de mayonesa con sabor a mejillones. Desde ahí todo irá de menor a mayor, para ir preparando el paladar hasta llegar a los tres "platos" centrales: los tallarines de calamar escondidos bajo lo que parece es una mousse de chocolate pero en realidad es una pasta de morcilla; la molleja perfecta y sellada, acompañada de una espuma de provolone; y la jugosa entraña, secundada por unos tallarines hechos con manteca de carne. 

Tarquino. El sello del menú degustación.

Esta es el menú de degustación de 8 pasos:
1. Pollo y huevo (mayonesa de mejillones, huevo de codorniz, piel de pollo, limón).
2. Ensalada Caesar de langostinos (jugo de pollo, langostinos, anchoa, salsa crema de parmesano, ajo).
3. Hinojo (Chorizo de jabalí, puré de manzana, nuez, sorbete de yogur, apio).
4. Pasta de calamar (salsa lionesa, morcilla).

Tarquino. Pasta de calamar y morcilla

5. Molleja (espuma de provolone, gel de perejil, mango, oliva negra).

Tarquino: Molleja y espuma de provolone.

6. Carne (entraña, pasta con manteca de carne, albahaca, alcaparras).

Tarquino. Entraña y pasta

7. Tomates en almíbar (sorbete de pera, vinagre balsámico, queso azul).
8. Pelota de trapo, el postre. Bizcochuelo especiado, galletas crocantes de canela y clavo de olor, esfera de yogur, helado de Campari y naranja, nube de lima y sopa de manzana. 

Tarquino. El postre Pelota de Trapo, homenaje a la niñez del chef Dante Liporace.

Sobre el final del banquete, aparece Liporace y define su propuesta como la de un "bodegón de alta cocina". El menú cuesta $ 1.500 y $ 550 más por el maridaje de vinos. Hay otro menú degustación de seis pasos que cuesta $ 1.150 y $ 450 el maridaje. No abre al mediodía porque a esa hora Liporace vive en otro mundo, muy distinto, el comedor de la Casa Rosada donde desde el lunes almorzar cuesta $ 50.
Link a la nota: http://www.clarin.com/sociedad/come-restaurante-chef-Presidente_0_1590441033.html

La Nación - Campo - Se agrava la caída del consumo de carne vacuna y ya está en el peor nivel de los últimos cinco años

Se agrava la caída del consumo de carne vacuna y ya está en el peor nivel de los últimos cinco años

Los primeros cinco meses de 2016 cerraron con una baja del 6,3%;
LA NACION
MIÉRCOLES 08 DE JUNIO DE 2016 • 12:36

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En medio de la aceleración de la inflación en la primera parte del año, la caída del consumo de carne vacuna se agravó y los primeros cinco meses de 2016 cerraron con una baja del 6,3%, según difundió hoy la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra).
De esta manera, el consumo per cápita quedó en 55,7 kilos/año, el peor registro de los últimos cinco años.
Vale recordar que en su anterior reporte de mayo pasado Ciccra había informado una merma del 5,2% para el acumulado enero-abril y que el consumo había retrocedido a 56,2 kilos/año.
El informe de hoy refleja una nueva retracción del consumo a 55,7 kilos/año.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1906895-se-agrava-la-caida-del-consumo-de-carne-vacuna-y-ya-esta-en-el-peor-nivel-de-los-ultimos-cinco-anos

Revista Planeta Joy - Polenta: 7 lugares que le dan una vuelta gourmet al clásico de todos los tiempos

Polenta: 7 lugares que le dan una vuelta gourmet al clásico de todos los tiempos

Lejos de la típica polenta con salsa y queso que preparan las abuelas, restaurantes de la ciudad ofrecen renovadas versiones del plato que nos llegó desde Italia.

“Qué bueno está comer una polenta cuando hay frío y hay tormenta”, dice una canción. Es que bien cremosa, frita en forma de bastones e incluso servida como postre, la polenta es un plato noble, sencillo de preparar e ideal para combatir las temperaturas del otoño y del invierno.    
Aunque para muchos se trate de una comida para comer en casa, de un tiempo a esta parte, varios chefs han logrado rescatarla de esa inmerecida fama y la presentan como una verdadera estrella. A continuación, 7 lugares a los que tenés que ir parar probar polenta gourmet.
De Italia con amor en TRATTORIA OLIVETTI
Emplazada en el coqueto boulevard Cerviño, Trattoria Olivetti es una embajada de la buena gastronomía italiana en Buenos Aires desde que abrió sus puertas en 2012.
La carta, renovada para este invierno, a cargo del Chef Juan Ignacio Ayesa propone una alternativa sumamente tentadora de polenta cremosa al mascarpone y perfume de romero con garrón de cordero braseado ($210).
Para la elaboración de este plato, la harina de maíz se incorpora en forma de lluvia a leche en ebullición que fue previamente infusión con romero. Se cocina revolviendo durante tres minutos y posteriormente se agrega mascarpone, parmesano y… voilá.
¿El cordero? Es marinado durante doce horas en vino tinto, cebolla, zanahoria y apio, sellado con manteca y se lo somete a una cocción de cuatro horas.
Cerviño 3800, Palermo / T. 4802-4075
Sofisticada en LA PÉCORA NERA
Desde hace años, La Pécora Nera reafirma su posición de clásico en una zona de paladar exigente. Decoración afrancesada, clima íntimo y un muy elevado nivel de refinamiento caracterizan al restaurante de la “ovejita” negra.
El Chef Daniel Hansen (ex Sette MoMA de Nueva York) propone en la carta una polenta cremosa con parmesano, fontina y hongos frescos salteados con coñac ($210).
No es novedad que la polenta y el queso hacen una gran pareja; y el parmesano y el fontina de este plato le dan un el cuerpo y una la cremosidad inigualables. Los hongos salteados al coñac le brindan el toque decisivo.
Ayacucho 1875 casi Guido, Recoleta / 4804-2000  
 
Con guacamole en ARTEMISIASinónimo de orgánico y natural, Artemisia se plantó en Palermo como un pionero de la cultura  veggie. Con estilo propio muy bien definido, y un ambiente sumamente cálido y distendido, presenta diversas opciones en las que la harina de maíz se tiene el papel protagónico.
Desde bastones crocantes de polenta con guacamole ($110), ideales para una entradita o un tapeo, pasando por la ya clásica lasagna de polenta con pimiento rojo asado ($165), un plato sumamente original y de los más pedidos, hasta la flamante polenta caponata, una polenta crocante, rellena de hongos con caponata de verduras, frutos secos y pesto ($165), recientemente incluida en la carta de invierno.
El nuevo plato consiste en una base de polenta crocante preparada al horno, rellena de hongos, sobre la que se vierte la caponata o capunata, una especie de guiso elaborado con berenjena y tomate de origen siciliano, los frutos secos y el pesto de albahaca, generando un contraste muy notorio tanto de texturas, como de sabores.
Costa Rica 5893, Palermo / 4773-2641
A la hora del café en MALVÓNCon su inconfundible estilo, y una carta repleta de platos bruncheros bien newyorkers, la confitería que abrió sus puertas en 2010 en pleno Villa Crespo y que cuenta con una sucursal en Palermo (Lafunur 3275), presenta una opción bien original: muffins tibios de polenta ($25) para aquellos que son muy de lo dulce.
Además, para el brunch la carta sugiere una alternativa increíble de crute de polenta con chauchas, zanahorias y ananá, con quínoa crocante y vinagreta de limón que viene con pan de maíz, una entrada de malvavisco con frutos rojos y bebida ($210).
Serrano 789, Villa Crespo / 4774-2563. Lafinur 3275, Palermo / 4807-1458
De culto en FILOCon más de veinte años de tradición y unánimemente reconocido por su pizza a la piedra, este reducto porteño presenta una carta muy cuidada en la que se ofrecen platos típicos de la región del Véneto italiano, como la polenta blanca crocante con hígado a la veneciana ($175).
Filo es uno de los muy pocos lugares en la ciudad donde se puede degustar esta opción de polenta bianca, un plato que cuenta con una base de polenta crocante a la que se le incorpora una versión del clásico hígado encebollado. Los sabores y texturas se complementan muy bien, obteniendo como resultado un plato muy gustoso.
San Martín 975, Retiro / 4311-0312
 
Criolla y con mucho sabor en PULPERÍA QUILAPÁNAmbiente súper distendido, buena onda y cocina bien cacera, como la de la abuela, en pleno corazón de San Telmo.
La versión de polenta de la Pulpería satisface al estomago, al paladar y quita el frío del otoño/iniverno en un instante. Ideal para acompañar con cerveza negra artesanal.Ni crocante, ni cremosa, con estofado de cordero y queso brie($140), se destaca como una versión bien criolla y con mucho sabor, en un lugar que se caracteriza por ser un museo con vida.
Defensa 1344, San Telmo / 4307-6288
De luxe en PALACIO DUHAUEl Park Hyatt Buenos Aires ofrece en su restaurant Gioia, de fuerte impronta italiana, un plato muy sofisticado que incluye salmón rosado, polenta húmeda y salsa romanesca ($275), elevando a la polenta al rango de un primo piato con todas las letras.
En este caso, se trata de una polenta con un cuerpo distinto, mucho más liquido que combina perfectamente con la salsa, muy típica de la cocina catalana.
Alvear 1661, Recoleta / 5171-1330
Link a la nota: http://www.planetajoy.com/?Polenta%3A_7_lugares_que_le_dan_una_vuelta_gourmet_al_clasico_de_todos_los_tiempos&page=ampliada&id=8721

miércoles, 8 de junio de 2016

Revista Planeta Joy - Sabores y saberes: una red de mujeres solidarias unidas por la gastronomía

Sabores y Saberes: una red de mujeres solidarias unidas por la gastronomía

Vecinas de diferentes nacionalidades de la villa 1-11-14 dan talleres gratuitos sobre su cultura culinaria a habitantes de barrios del sur de la ciudad. Por su tarea, estuvieron presentes en Masticar. ¡Conocé la historia!

Mujeres que ayudan a otras mujeres, ese es el espíritu de Sabores y Saberes Sin Fronteras, un proyecto comandado por ocho vecinas de la villa 1-11-14 que dan clases sin cargo de gastronomía en la zona sur de Buenos Aires.
Todo empezó en junio de 2013 cuando algunas de ellas participaron de una capacitación sobre herramientas para aprender a crear un plan de acción para un proyecto social de la Subsecretaria de Hábitat e Inclusión del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (secretaria de Hábitat e Inclusión en ese entonces). Fue allí donde se realizó el primer contacto entre estas mujeres y el gobierno porteño, y cuando descubrieron que sus habilidades en la cocina eran un saber que podían compartir con otras personas por lo que decidieron crear Sabores y Saberes sin Fronteras y comenzaron a brindar talleres gastronómicos gratuitos. 
En la actualidad, el proyecto se expandió a varios barrios del sur de la ciudad, como Cildáñez, Ciudad Oculta, Fátima, Villa 1-11-14, villa 20 y villa 21-24. En cada uno de ellos, las talleristas dan una clase semanal sobre gastronomía de sus países de origen: Perú, Bolivia y Paraguay. 
El taller, en el que participan de 10 a 12 mujeres de todas las edades y nacionalidades, dura aproximadamente 4 horas y comienza con juegos de presentación. Luego, una de las talleristas explica la receta y todas juntas preparan el plato. La clase finaliza cuando las organizadoras y las participantes se sientan en la mesa para compartir lo que cocinaron y conversar.   
Una de las integrantes de Sabores y Saberes es Florencia Nuñez. Oriunda de Perú, hace 21 años vive en la Argentina y actualmente es la delegada de su manzana de la villa 1-11-14, desde donde intenta mejorar las condiciones de vida de sus vecinos. Todos los viernes, Flor brinda sus conocimientos en el taller a otras mujeres y es famosa por su receta de arroz chaufa y de chicharrón de pescado. 
“Todo empezó como un juego, pero es mucho más que eso. En estos años aprendí mucho de cada persona, aprendí que hay realidades que uno no conoce, aprendí a escuchar y, por supuesto, aprendí muchas recetas de Perú, Bolivia y Paraguay”, dijo Flor a Planeta Joy, a lo que agregó que “lo más bonito de todo esto es que a la noche preparan los platos que les explicaste y eso te llena de orgullo porque están muy atentas”.
La tallerista explicó que para todas las mujeres participantes, Sabores y Saberes sin Fronteras es un gran momento para compartir conocimientos pero también para “salir de su casa y de tantos problemas que hay y descubrir cosas nuevas”.
El arroz chaufa de Flor
Seguí el paso a paso para preparar el plato insignia de la tallerista.
Ingredientes (para 12 personas)
-1 kilo de arroz
-1 pechuga de pollo
-2 huevos
-1 morrón amarrillo
-1 morrón rojo
-1 paquete de cebolla de verdeo
-Jengibre
-Salsa de soja
-Ajínomoto
Preparación
1. Cocinar el arroz sin agregarle sal
2. Batir los huevos y cocinarlos en aceite hasta lograr una tortilla u omelette. Cortar la tortilla en tiras y reservar.
3. Cortar el pollo en cubos y saltearlo en aceite bien caliente. Agregar el jengibre picado. Reservar.
4. Picar la cebolla y cortar los morrones en juliana. Saltearlos los vegetales.
5. En una sartén grande, agregar el arroz, las tortillas, el pollo y los vegetales. Condimentar con salsa de soja (cantidad necesaria hasta que el arroz tome tonalidad más oscura) y ajínomoto. 
Sabores y Saberes sin Fronteras en MasticarLas talleristas estuvieron presentes en la última edición de Masticar que se llevó a cabo del 5 a 8 de mayo en el predio Dorrego. Por intervención de la Subsecretaría de Hábitat e Inclusión del gobierno porteño, las mujeres participaron en una charla de nutrición que brindó Narda Lepes previo al evento en la que se conocieron y después de una charla muy amena, la cocinera no dudó: las invitó a dar una clase en el escenario de la feria para que más personas conozcan su tarea.

El jueves 5 de mayo por la noche, las integrantes de Sabores y Saberes subieron al escenario principal para explicar el paso a paso del locro junto al chef Germán Martitegui. “Me emocionó tanto que terminé con las piernas temblando”, relató Flor sobre esta especial experiencia. Después de la clase, las integrantes del grupo compartieron abrazos y fotos con algunos de los reconocidos cocineros de Masticar.
Pero para estas mujeres, la participación en Masticar fue mucho más que compartir un rato con chefs que salen en la tele, fue recibir parte de lo que dan semanalmente en sus talleres: “Las personas se nos acercaban y nos hacían preguntas. Nadie nos hizo de lado por ser de la villa, eso fue lo que más me gustó, éramos todos iguales, fue una cosa tan bonita. Nunca me lo voy a olvidar”, contó Flor.
Link a la nota: http://www.planetajoy.com/?Sabores_y_Saberes%3A_una_red_de_mujeres_solidarias_unidas_por_la_gastronomia&page=ampliada&id=8707

Clarín - Sociedad - El restaurante de uno de los jurados de MasterChef subió posiciones entre los mejores del mundo

El restaurante de uno de los jurados de MasterChef subió posiciones entre los mejores del mundo

Gastronomía
Tegui, de Germán Martitegui, pasó del puesto 83° al 68° en la prestigiosa lista de la revista británica Restaurant.

Germán Martitegui se hizo conocido para el público masivo con MasterChef, el reality de cocineros que Telefé emitió en dos temporadas. Allí era el jurado exigente, el implacable e inalterable, que contrastaba con los exabruptos de Christophe Krywonis y el estilo más “buena onda” de Donato De Santis. Pero más allá de la fama que le trajo la TV, Martitegui es uno de los "pesos pesados" de la gastronomía argentina, con una larga y reconocida trayectoria. Hoy, su restaurante Tegui se posicionó en el número 68 en la lista de los 100 mejores del mundo.

Martitegui con Donato y Christophe, jurados de MasterChef (J.M. Foglia)

Martitegui con Donato y Christophe, jurados de MasterChef (Juan Manuel Foglia)
Es un salto de 15 posiciones: en 2015había estado en el número 83° del ranking de los mejores restaurantes del mundo que realiza cada año la revista británica Restaurant, y fue la primera vez que un local argentino ingresaba a esa prestigiosa lista global. Sí antes lo había hecho otro cocinero, Mauro Colagrecco, pero con el restaurante Mirazur, que tiene en la Costa Azul francesa.
Antes de difundir los top del mundo --que el año pasado encabezó el Celler de Can Roca, que los tres hermanos Roca tienen en Girona, España-- Restaurant difunde el tramo de la lista que va de la posición 51 a la 100. Hay sólo tres restaurantes latinoamericanos en ella: uno es Tegui y los otros dos son brasileños. SonManí (51°), que la chef Helena Rizzo tiene en San Pablo, y el carioca Lazai (64°) de Rafa Costa e Silva. La revista difunde también desde hace tres años un ranking exclusivo de restaurantes de América Latina: en él, Tegui ocupa el 7° lugar y es el mejor posicionado de la Argentina.

El chef y el equipo de Tegui (Hernán Rojas)

El chef y el equipo de Tegui (Hernán Rojas)
La cocina de Martitegui siempre se caracterizó por la vanguardia. Tegui está ubicado en Palermo, en Costa Rica al 5800, y es el proyecto más personal del cocinero, que también creó Olsen y Casa Cruz. En él se puede probar un menú degustación de 10 pasos que va cambiando cada semana, acompañado por ocho copas de vino seleccionadas por el sommelier Martín Bruno, que fue uno de los dos argentinos que compitió en abril en el Mundial de Sommeliers que se realizó en Mendoza.
Link a la nota: http://www.clarin.com/sociedad/restaurante-jurados-MasterChef-posiciones-mejores_0_1591640855.html

Clarín - Ollas y Sartenes - Una semana de brindis - pág 8


La Nación - Economía - Comer una pizza, tomar un café y pedir un helado cuesta casi lo mismo en Buenos Aires que en Mónaco

Comer una pizza, tomar un café y pedir un helado cuesta casi lo mismo en Buenos Aires que en Mónaco

Mónaco es una de las ciudades más top de Europa; estos números hablan del encarecimiento evidente de la Capital de nuestro país
LA NACION
MIÉRCOLES 08 DE JUNIO DE 2016 • 00:40

Foto: LA NACION
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MONACO.- Los Porsche, Ferrari y Jaguar se agolpan en la puerta del Casino de Monte Carlo, al final de la subida costera que todos los años enciende la Fórmula Uno. Celular en mano, los turistas se matan para sacar fotos frente al hotel en un aura envuelta de Ferragamo, Dior, Chopard y otros nombres lujosos. El cuadro más reconocido queda atrás, compuesto de yates flotando en el Mediterráneo.
Mónaco es sinónimo de ostentación pero en algunos rubros no hay tanto que envidiarle. Que los alimentos subieron de precio en la Argentina no es una novedad. Pero hay datos que a veces sorprenden con relación a la inflación. Comer una pizza, tomar un café o pedirse un helado es tan caro en Mónaco, una de las ciudades más top de Europa, como en algunos barrios porteños.
Vale una aclaración. Tales comparaciones hablan del impacto de los aumentos de algunos productos en territorio nacional. En la comparación global, que incluye a alimentos en general, tarifas, valores en restaurantes, alquileres y demás, Mónaco sigue teniendo un costo de vida más elevado que la capital argentina.
Vamos a los ejemplos: una pizza Marguerite (con tomate y queso), la más básica del principado, cuesta en promedio 9,50 euros (o sea unos $ 161,50 si se tomar el tipo de cambio a $ 17) en el barrio antiguo de la ciudad a unos metros del Palacio del príncipe Alberto II. Eso es lo que dice la lista de precios de L'Estragon. El valor varía entre 8,50 euros y 10 euros. En una famosa pizzería porteña que tiene como logo a un pizzero con bandeja en mano y con nombre que alude a territorio, esa misma pizza cuesta 240 pesos. O sea un 48,6% más cara.
En tanto, el helado más pequeño en las tres cadenas más importantes de Buenos Aires cuesta hoy por hoy alrededor de unos 50 pesos. Por otro lado, en una heladería artesanal cercana al embarcadero del principado llamado L'Atelier Du Glacier, el helado "petit" (pequeño) de un gusto sale 3 euros ($ 51).
Algo similar ocurre con el café, por ejemplo. Un expresso tiene un valor de 2 euros ($ 34). Eso dice el café Bilig, ubicado en esta ciudad-Estado (el segundo país más pequeño del mundo y el más densamente poblado con relación a su tamaño). Es lo mismo que lo valía hace por lo menos cuatro años y un precio similar al que mostraban entonces ese mismo producto en Madrid o Roma. En 2012, en la Argentina tomarse un cafecito en un bar costaba 12 pesos. En la actualidad, está entre los $ 25 y los $ 35, de acuerdo al lugar que se elija.
Claro que estas comparaciones no incluyen un análisis de los impuestos sobre cada producto, ni de cómo se integran las cadenas de valor hasta que se llega al consumidor final ni menos se detienen a explicar si los productos con los que están elaborados esos bienes son importados o de industria nacional.
Estos números hablan sólo del encarecimiento evidente de Buenos Aires, sobre todo en lo que respecta a sus alimentos. Los datos son claros. La canasta alimentaria de abril de 2010 para una familia tipo, con dos adultos y dos niños e inquilinos de una vivienda era de 949 pesos. Seis años más tarde, esa misma canasta llega a los 6319 pesos. Se trata de un aumento de un 565,8 por ciento.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1906643-comer-una-pizza-tomar-un-cafe-y-pedir-un-helado-cuesta-casi-lo-mismo-en-buenos-aires-que-en-monaco