“Necesitamos los restaurantes”: el pedido de un crítico de la guía Michelin en tiempos de coronavirus
Con los locales gastronómicos cerrados en todo el mundo por la pandemia, un inspector de la mítica guía evoca con nostalgia la experiencia de salir a comer.
"Necesitamos los restaurantes. Es el lugar a donde vamos para encontrarnos con amigos, con la familia; es el primer lugar al que vamos para festejar los cumpleaños, los aniversarios, un nuevo empleo, nuevos planes; es el lugar donde hacemos negocios, donde nos enamoramos. Cuando queremos celebrar los momento más felices de nuestra vida, primero pensamos en un restaurante".
Las palabras pertenecen a uno de los inspectores de la famosa guía Michelin, acostumbrado a visitar y calificar -desde el anonimato- con sus prestigiosas estrellas a los mejores restaurantes del mundo. Ahora, con todos ellos cerrados por la pandemia de coronavirus, la publicación difundió una columna en su página web, validada por todo su equipo editorial en Reino Unido, titulada "Por qué amo los restaurantes".
El texto expresa la desazón e incertidumbre por el futuro de la industria gastronómica y comparte la nostalgia del amante de la buena mesa fuera de casa, una costumbre erradicada de sopetón y por tiempo indeterminado.
"Parte el corazón pensar en todas las empresas que durante años se esforzaron para llegar a donde estaban y ver que ahora todas se desmoronan de manera tan impactante", dice el texto, en su primer párrafo.
Luego enumera las razones por las que estos espacios son relevantes para la cultura y la sociedad: "Los restaurantes también nos definen –como individuos y como países-. ¿Hay mejor manera de entender a un país desconocido que comiendo en sus restaurantes? Y sin duda la mejor parte de cualquier vacación es explorar nuevas cocinas y probar nuevos sabores. La comida es nuestro idioma común; nuestro interés común… y salir a comer nos vincula y nos une".
El autor o autora de la columna no la firma, pero se permite evocar su experiencia visitando restaurantes en más de treinta países, y lamenta: "Ahora, como les ocurre a todos, mis días consisten en quedarme en casa, hacer nueve comidas diarias y sollozar en voz baja frente al programa The Repair Shop (una serie de la televisión británica)".
Algo es seguro. Una cosa que todos haremos tan pronto como termine esta pesadilla distópica: todos saldremos a comer.
Un inspector de la Guía Michelin
Nada dice el texto del placer de cocinar o comer puertas adentro, que muchas personas alrededor del mundo hoy están descubriendo o redescubriendo a la fuerza. Pero ésa es otra experiencia. La que se anhela aquí es la que no sabemos cuándo volveremos a tener ni de qué forma.
"En este momento se habla mucho de que esta crisis cambiará para siempre el paisaje gastronómico; de que no podemos volver a lo que teníamos antes. Veremos", dice el autor, que concluye con un deseo: "Sin embargo, algo es seguro. Una cosa que todos haremos tan pronto como termine esta pesadilla distópica: todos saldremos a comer".
Coronavirus: alerta en el sector de la carne vacuna por el freno de las exportaciones a la Unión Europea
Integrantes del Foro Mercosur de la Carne advirtieron sobre la problemática. El Agregado Agrícola en la Unión Europea, sostuvo que la menor actividad económica en el viejo continente, afectó a la demanda de cortes de la Cuota Hilton. Por otro lado, se recupera el mercado chino
Alerta en el sector de la carne vacuna por el freno de las exportaciones a la Unión Europea
El freno de la actividad económica en la Unión Europea por la pandemia del coronavirus impacta en las exportaciones locales de carne vacuna, a través de la cuota Hilton, cuyos cortes son de alta calidad y valor, y mediante la misma hay un volumen otorgado para comercializar que alcanza las 29.500 toneladas. Toda esta problemática ya generó la reacción de sectores de la exportación y también aquellos vinculados a la producción.
El pasado viernes, Gastón Funes, Agregado Agrícola en la Unión Europea, durante una conferencia virtual que organizó la Bolsa de Cereales de Córdoba, comentó que la Argentina exporta productos a dicho mercado por 6.500 millones de dólares, donde el 75% de las ventas son harina de soja, carne vacuna, biodiésel, maní y algunos productos de la pesca.
“El sector donde más se ha notado el impacto inmediato del freno de la actividad económica en la Unión Europea es en el de la carne bovina, sobre todo la carne de alta calidad que se comercializa en hoteles, restaurantes y servicios de catering”, dijo Funes, quien además dijo que existe algo de flexibilidad con los cortes de la Cuota 481, porque se destina a supermercados o a la manufactura, y que otros de los sectores complicados por la menor demanda europea es el biodiésel.
La semana pasada, los integrantes del Foro Mercosur de la Carne (FMC) expresaron su preocupación con respecto a algunos clientes de la Unión Europea que han exigido renegociar o no cumplir con sus contratos originales, incluso afectando productos en tránsito de llegar al continente europeo.
El sector donde más se ha notado el impacto inmediato del freno de la actividad económica en la Unión Europea es en el de la carne bovina, sobre todo la carne de alta calidad que se comercializa en hoteles, restaurantes y servicios de catering (Funes)
En 2019, las exportaciones de carne vacuna con destino a la Unión Europea representaron para nuestro país un ingreso cercano a los 502 millones de dólares, aportando más de un 15% de la facturación total. En volumen, Europa se llevó durante el último año unas 49.570 toneladas peso embarque, equivalentes al 8,8% del total exportado.
Un reciente informe de la consultora Big River reflejó que varios importadores europeos solicitaron posponer los embarques o incluso abriendo las renegociaciones de precios pactados.
Esta situación no solo afectó a la Argentina, sino también a otros proveedores habituales del mercado europeo, como por ejemplo Uruguay, donde los embarques de carne vacuna para la Cuota Hilton cayeron, en lo que va del año, un 23% en volumen contra igual período del 2019. Para el vecino país, el mercado europeo representó durante el año pasado cerca del 15% de la facturación total que reporta el mercado cárnico externo oriental.
Por este tema, en Brasil se anunció el cierre de plantas por restricciones sanitarias lo que sin dudas generará una disrupción en los flujos de exportación. No obstante, a diferencia de Argentina y Uruguay, las exportaciones con destino a Unión Europea representan menos del 6% en volumen (110 mil toneladas) de las cuales sólo 10.000 toneladas ingresan bajo contingente Hilton.
Advierten que hay una parte de la industria exportadora de la Argentina que redujo la actividad de faena, y otra ha cerrado en estos días temporariamente (NA)
En relación al impacto en la Argentina, el especialista en temas ganaderos, Ignacio Iriarte, sostuvo en su informe semanal: "Hay una parte de la industria exportadora de la Argentina que redujo la actividad de faena, y otra ha cerrado en estos días temporariamente ante la multiplicidad de factores negativos: caída de la Hilton, retirada de Israel, caída del valor del cuero y de los subproductos, salvo la grasa, y hasta dificultades con el personal y los sindicatos a causa del coronavirus”.
Recuperación de China
Desde Big Raver, expresaron que pese a la menor demanda de carne vacuna por parte de la Unión Europea, "la buena noticia es que la mayoría de los puertos de China ya están retomando su nivel de actividad normal por lo que tarde o temprano, esa reactivación debería comenzar a reflejarse en los orígenes”.
A todo esto, Iriarte, agregó, “la demanda china se ha recuperado mucho antes de lo esperado, con precios FOB para los cortes tradicionales a los valores de mayo de 2019, e incluso, se observa una tendencia a la suba en los valores, porque la demanda, al igual que el año pasado está superando a la oferta”.
Según los datos aportados por Iriarte, en el primer bimestre de este año China importó 298 mil toneladas peso producto de carne vacuna, registrando un 40% de aumento en relación al mismo período del año pasado. Del total que compró el gigante asiático, Brasil aportó 95 mil toneladas, Argentina 65 mil y Australia 58 mil.
El desafío del campo de producir más alimentos en una economía que se retrae
En medio de la pandemia del coronavirus que paraliza a muchas actividades por el aislamiento social, el campo emerge con su capacidad productiva, y se convierte una vez más en el motor de la economía argentina
En el medio de la pandemia del coronavirus que paraliza a muchas actividades por el aislamiento social, el campo emerge con su capacidad productiva, convirtiéndose una vez más en el motor de la economía argentina
El compromiso de todos los trabajadores del campo, después de la excepción a la cuarentena obligatoria que otorgó el gobierno a la producción agropecuaria, es una de las más responsables y humanitarias del área productiva por tratarse de uno de los sectores que está trabajando de manera continua para que las materias primas y por ende los productos alimenticios no falten en las góndolas de los supermercados.
Para que todos los argentinos cuenten con las provisiones fundamentales que se necesitan para sobrellevar esta difícil situación, el campo debe cumplir un nuevo papel: ser el proveedor y productor indispensable de la nueva era.
Alejandro Nisnievich, Ingeniero Agrónomo y especialista en Agricultura de Precisión, en diálogo con Infobae señaló cual es la importancia que tiene el campo en materia productiva: “En la Argentina, en los últimos diez años la superficie de siembra de todos los cultivos de cosecha de granos se mantuvo estable, pero la producción en toneladas se duplicó. La demanda de alimentos, es creciente en todas las regiones pobladas, y se observa año a año. Además, por diversos factores, políticos y económicos, hay regiones que no logran satisfacer sus necesidades alimentarias y si llegan a empezar a demandar alimentos, la necesidad de producción de las áreas agrícolas en el mundo debería incrementarse notoriamente”.
Por estos días, el campo tiene la obligación de llegar a la sociedad con propuestas genuinas que incrementen el valor de la producción y desarrollen condiciones propicias para que el mundo obtenga todos los alimentos que necesita del mercado argentino.
Nisnievich, al respecto, destacó que el sector agrícola de nuestro país no debería pensar en el incremento de la producción como una sola variable o en un solo factor. Para el ingeniero agrónomo, cada región debe analizar la mejor forma de transformarse en un verdadero sistema agroecológico de alta eficiencia: “Uno de los factores que más influye es la constante investigación de las diferentes áreas, siendo la Argentina líder en el mundo de conocimiento, la mejora continua de variedades genéticas que pueden soportar diferentes problemas, la maquinaria agrícola y todo lo referente a las regulaciones y configuraciones, las nuevas tecnologías electrónicas de aplicación selectiva, verde sobre verde y mejores insumos cada vez más específicos”, aseguró.
Y además comentó: “En diferentes regiones se probaron con relativo éxito cultivos de inter siembra, en contorno y de doble línea, que de seguir la tendencia de demanda de alimentos estas técnicas deberán ajustarse al máximo, para que realmente sean aplicables”.
El campo y su rol de proveedor de alimentos
El campo argentino trabaja a una muy alta velocidad en todos sus factores, uno de ellos es el económico. El ciclo productivo, los plazos de inversión, liquidación de stock y el giro de divisas, se realizan cada cuatro a siete meses y de manera sucesiva. Es por eso que, debido a las diferentes producciones que se desarrollan a lo largo y ancho del país, los ciclos de inversión y retornos, son continuos, dándole energía a la economía argentina: “En estos momentos es cuando más se necesita la producción de alimentos para poder superar el confinamiento de las personas, motivo por el cual la cadena de abastecimiento y distribución debe funcionar con su máxima eficiencia, llevando tranquilidad a la población”, dijo Nisnievich.
Los insumos agropecuarios, sobre todo los productos referidos al control de malezas y fertilizantes, tendrán un rol fundamental de cara al contexto que se viene
Alejandro Nisnievich, que además trabaja para la empresa Metalfor, expresó que los insumos agropecuarios, sobre todo los productos referidos al control de malezas y fertilizantes, tendrán un rol fundamental de cara al contexto que se viene, y agregó: “En los herbicidas, la selectividad y la concentración es lo que más se está estudiando y dentro de los fertilizantes lo que más se destaca es la posibilidad de nuevas formulaciones sólidas para aumentar la eficiencia del nutriente para estar disponible para las raíces, y si bien la nutrición foliar no está tan desarrollada, va a empezar a crecer debido a la eficiencia que están teniendo los nuevos productos sobre los cultivos al ir directamente a las hojas”.
En este sentido, el desafío será clave y el campo argentino deberá demostrar una vez más que está a la altura de las circunstancias para poder llegar con sus alimentos a todos los puertos del mundo, creando vínculos, uniendo áreas productivas, fortaleciendo las cadenas de valor, ofreciendo alimentos de calidad y comprometiéndose con la diversidad de su producción.
Coronavirus. Verano 2021: el duro camino que recorrerán hoteles y restaurantes para volver a la normalidad
Mientras se termina de definir cómo y hasta cuándo se extenderá la cuarentena para evitar contagios por coronavirus, el pronóstico para algunas actividades económicas es complejo. Y entre los casos más dramáticos figuran dos rubros asociados al turismo: la hotelería y la gastronomía.
En el país hay 17.000 establecimientos de alojamiento y solo entre 20 y 25 se encuentran en funcionamiento para atender a repatriados. Los restaurantes ascienden a aproximadamente unos 30.000, que están en su mayoría cerrados porque solo entre un 5% y un 10% cuenta con servicio de delivery.
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El mayor problema en ambos casos es que, una vez que puedan abrir sus puertas, la demanda no se recompondrá de un día para el otro, sino que el proceso llevará tiempo. Para el caso de los hoteles, estiman que la recuperación de la actividad llevará dos años.
En tanto, en la gastronomía pronostican que la "nueva normalidad" llegará en el verano de 2021. Y en el medio habrá quiebras, cierres y despidos.
Ariel Amoroso, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés, contó a LA NACION que en este momento están trabajando en un protocolo para la reapertura de los locales gastronómicos con el gobierno de la Ciudad, pero que la vuelta de los restaurantes está supeditada a lo que decida el gobierno nacional. Y para el caso de los hoteles ni siquiera hay un protocolo en marcha.
"El gobierno porteño nos ha pedido que colaboremos con los repatriados y la gente que necesita hacer cuarentena apartada, por lo que pusimos un listado de establecimientos a disposición, al igual que los hoteles sindicales. Para eso hay unos 20 a 25 hoteles afectados y el resto están cerrados con guardias mínimas para cuidar los edificios. En la Ciudad hay entre 800 y 1000 hoteles de 1 a 5 estrellas", explicó.
Si bien los hoteles que reciben repatriados facturan solo $1000 por noche por persona por habitaciones que en el mercado valdrían entre $4000 y $10.000, al menos tienen ingresos, a diferencia de los establecimientos del interior del país, que también iban a alojar turistas argentinos hasta que se cancelaron los vuelos de regreso, según explicó el presidente de la Asociación de Hoteles de Turismo de la República Argentina (AHT), Roberto Amengual.
Hay hoteles que ya están en cesación de pagos
"El estándar de flujo de caja de cualquier negocio te permite subsistir entre tres semanas y un mes, o a lo sumo un mes y medio, y ya vamos tres semanas cerrados. Hay establecimientos que ya están en situación de cesación de pagos. Hay obligaciones con proveedores ordinarios que se pueden dejar para más adelante y eso estira el flujo de caja, pero no quita la deuda. Y hay ciertas erogaciones impostergables, como los sueldos, que representan entre un 50% y un 60% de ese flujo. Estamos ante una coyuntura delicada", afirmó, y dijo que los 320 socios de la entidad están en riesgo, lo que equivale a 15.000 puestos de trabajo.
En el caso de los restaurantes, en tanto, existe la opción de generar ingresos a través del delivery, aunque Amoroso dijo que solo entre un 5% y un 10% de los restaurantes tienen sus cocinas preparadas para hacerlo y que la facturación por ese servicio es un complemento a lo fundamental, que es la venta de cubiertos.
Por caso, Sebastián Ríos, socio gerente del Grupo Gastronómico RE y creador de la marca Almacén de Pizzas, dijo que el delivery representa un 20% del negocio y que ahora está vendiendo la mitad de lo que suele vender por ese medio. "El delivery es un canal que está lejos de ser lo rentable que puede ser el salón. Es algo funcional que busca resolver un problema. Cuando pedís por delivery, pedís solo una pizza. En cambio, cuando venís a los locales, pedís una bebida, un postre, café, lo que da igual a un ticket de otra calidad", puntualizó.
A propósito de la realidad que se vive, Ríos organizó el miércoles una conferencia web sobre tendencias y cambios en la gastronomía post cuarentena y trazó un paralelismo entre la situación actual y lo que sucedió en 2009 con la gripe H1N1.
"Nosotros sabemos que, cuando podamos abrir, la actividad se va a retrotraer mucho. Con la gripe H1N1 en el rubro perdimos el 50% de la venta y tardamos seis meses en volver a la normalidad, y era una situación menos compleja. En esta oportunidad, creo que vamos a tener una transición hasta diciembre o enero próximo hasta llegar a una nueva normalidad", vaticinó.
La nueva normalidad para los restaurantes llegaría en el verano de 2021Fuente: LA NACION
En el mismo sentido se expresó el consultor gastronómico Martín Blanco , quien dijo que los consumidores atravesarán cuatro fases: miedo, hastío, reencuentro y nueva normalidad. "Una vez que se empiecen a flexibilizar las medidas de aislamiento, comenzará la fase del reencuentro, y los los jóvenes serán quienes saldrán más rápido que los adultos, hasta llegar en el verano de 2021 a una nueva normalidad", agregó.
Sin embargo, el presente es incierto, como señaló la cocinera Narda Lepes, quien tiene dos restaurantes: Narda Comedor Diario y Narda Comedor. "Estamos funcionando con retiro en tienda y delivery, pero provisoriamente, porque nuestro lema general ahora es aprender, escuchar y adaptarnos día a día. Escuchamos a los clientes que vienen a retirar a Diario, que ya está abierto, y vemos qué pasa cuando vienen a buscar la comida. En el otro, Comedor, de la calle Sucre, va a ser distinto, porque hay menos circulación de gente, entonces la verdad es que vamos aprendiendo sobre la marcha", explicó.
Las estimaciones de Amoroso son que, cuando vuelvan a abrirse los restaurantes, la facturación será un 30% de la que era previo a la cuarentena, por las medidas de distanciamiento social que permitirán atender menos mesas y el menor número de consumidores. Y, en cuanto al número de cierres, dijo que corren riesgo de cerrar definitivamente sus puertas entre un 30% y un 40% de los establecimientos, número en el que coincidió Blanco.
La vuelta de los viajeros a los hoteles podría tardar entre 6 y 12 meses Fuente: Archivo
Fuentes de Rodizio Costanera dijeron, por su parte, que están evaluando la posibilidad de que la facturación caiga cuando se produzca la apertura, pero en su caso por ubicación geográfica se ven impedidos de hacer delivery.
En cuanto a los hoteles, Amengual sostuvo que entienden que serán una de las últimas actividades en salir de la cuarentena y, aun cuando eso suceda, pasará tiempo hasta que la gente vuelva a viajar . "El escenario más optimista es que eso pasará en seis meses y el más pesimista, que se tardará un año. Y para que la actividad vuelva a ser normal estamos hablando de dos años", concluyó.
Cuarentena y consumo: los argentinos preservan el hábito del vino, pero cada vez tienen más barreras para comprarlo
Cerrados bares, restaurantes, hoteles y vinotecas y limitados los canales “tradicionales”, supermercados y venta online quedan como los únicos medios de acceso. Algunos municipios prohibieron su venta
La pandemia de coronavirus y las medidas de aislamiento dispuestas por el Gobierno están teniendo un profundo impacto sobre el consumo de las familias, aunque aún es muy pronto para detectar las tendencias más profundas, aquellas que irán más allá del efecto inicial.
Ya en la semana previa al inicio de la cuarentena, del lunes 16 al viernes 20 de marzo, un informe de Focus Market, la consultora de Damián Di Pace, detectó que hubo fuertes incrementos de volúmenes vendidos y los niveles de facturación superaron en 152% los de igual semana de 2019, muy por encima de la tasa de inflación del orden de 47 por ciento.
Las ventas aumentaron fuertemente en la semana pre y post.cuarentena, liderados por los productos de limpieza y los alimentos no perecederos.
Ya en los días previos al decreto 297, que impuso el “aislamiento social preventivo y obligatorio”, inicialmente hasta el 31 de marzo, las ventas de alcohol líquido y en gel aumentaron 939%, las de lavandina 358%, las de guantes 197% y las de insecticidas 185%, seguidas por productos no perecederos (granos, premezclas, jabón de tocador, fideos secos, harina, arroz, papel higiénico, aceite y así hasta salsa de tomate), que se vendieron entre 100 y 171% más que en igual semana de 2019. Un cronograma elaborado por la consultora Kantar sirve para relacionar los datos con las noticias sobre la pandemia y los anuncios oficiales.
Pocas veces la cronología de las noticias y las medidas públicas influyó tanto sobre las decisiones de compra y de consumo
Más arduo de discernir, en cambio, es de qué modo hábitos culturales como el consumo de bebidas alcohólicas, en particular el vino, serán afectados de modo más permanente por la pandemia y el aislamiento. El vino es no sólo la bebida alcohólica más tradicional de la Argentina; también fue, en 2019, la única que pudo resistir con algún éxito el peso de la recesión y registró ese año un leve aumento en el volumen de ventas totales.
“Es muy pronto para saberlo todavía", dice Francisco Do Pico, vicepresidente de Bodegas de Argentina, la Cámara más grande del sector, con unas 280 bodegas. Do Pico destaca el incremento de ventas en el canal supermercadista en la segunda y tercera semanas de marzo, inmediatamente antes y después de la cuarentena. Según Scanntech, que opera desde 2010 en la Argentina, el consumo de la categoría “bebidas alcohólicas” cayó 10% entre el 14 y el 27 de marzo respecto de igual período de 2010, con la excepción de gin, vinos finos y cerveza.
Claro que esas ventas son por autoservicios y supermercados. El canal de bares y restaurantes se cerró por completo y trabaja a hurtadillas el de vinotecas, clave para muchas pequeñas bodegas sin volumen ni capacidad logística para abastecer miles de autoservicios y almacenes de “cercanía” y grandes cadenas de supermercados.
El informe de Scanntech sostiene respecto de bebidas con alcohol que “si bien la categoría en general mantiene tasas de variación de consumo por debajo de las bebidas no alcohólicas, y durante la primera semana de aislamiento obligatorio cae un 10% versus la misma semana del año anterior, hay algunos productos que quedan afuera de la tendencia”.
En vinos finos, el volumen de ventas aumentó 12,1% la semana previa a la cuarentena y 4,1% la primera posterior. También el consumo de gin subió en ambas semanas y en menor medida el de algunos aperitivos, pero cayó fuertemente el consumo de fernet: casi 20% en la semana precuarentena y 12% la primera semana posterior.
Para los vinos finos, los volúmenes de venta aumentaron 12,1% la semana previa a la cuarentena y 4,1% en la posterior. Pasada la etapa de “acopiamiento”, en las próximas semanas se empezarán a ver las tendencias más profundas
En los últimos años, el fernet venía peleando contra el avance de la cerveza. “Antes se juntaba un grupo de pibes, compraban un litro de fernet y dos botellas grandes de gaseosa y tenían para tomar 6 ó 7 litros, ahora no pueden hacerlo”, explicaron en un “chino” de Villa Crespo. Pero los mismos pibes pueden tomar su cerveza en lata o botella, por separado.
En cualquier caso, la bebida alcohólica insignia de la Argentina es el vino, que junto a la carne identifica al país ante el mundo y del que llegó a ser el primer consumidor mundial en litros por habitante.
Incluido en la categoría de "alimento", el vino es el producto insignia de la Argentina. La preferencia por el tinto es abrumadora (Shutterstock)
Do Pico reconoce el potencial de la venta por e-commerce, que ha tenido mucho éxito en EEUU y que varias bodegas vienen aplicando en la Argentina. “Pero estamos preocupados por el impacto que ha tenido y seguirá teniendo el cierre de bares, restaurantes y vinotecas”. Por allí, precisa, se canalizaba un 20% de la facturación de las bodegas, detrás de los canales “tradicional” (almacenes y super chinos) y “moderno” (supermercados).
Entre el 70 y el 75% del vino que toman los argentinos es “vino genérico”, en tetrabric o en botella y fundamentalmente tinto, cuenta Do Pico. “No es Malbec o Cabernet, explica, es ‘vino tinto’; sólo 25% del vino que se toma en la Argentina es varietal, en botellas de 700 a 750 cm3, segmento donde está la mayor rentabilidad del sector. En el vino de mesa en botella los márgenes son bajos y en el ‘tetra’ pesa mucho el costo del envase. Como para que no queden dudas de que se trata de un consumo popular, un dato: en la lista de 2.500 “precios máximos” elaborada por la Secretaría de Comercio Interior del Ministerio de Desarrollo Productivo hay 45 vinos, en diferentes presentaciones.
En la lista de 2.500 “precios máximos” elaborada por la Secretaría de Comercio Interior del Ministerio de Desarrollo Productivo hay 45 vinos, en diferentes presentaciones
“Son momentos complicados para todos: gobierno, empresas, comerciantes”, concluye Francisco Do Pico. “El país y el mundo están pasando una situación nunca vista, pero se cosechó una excelente uva y los trabajadores siguen yendo a las bodegas a producir, lo que nos enorgullece mucho. Si se para toda la actividad sería muy malo, de nuestro sector dependen 17.000 productores”.
Cambio violento
Rodrigo Nazar, de Escorihuela Gascón, no recuerda un cambio tan violento. Pasó de todo, dice: una vendimia de gran calidad, cerrada gracias a la madurez de la uva, que tuvo la deferencia de adelantarse a la cuarentena.
“Pero la parte comercial es complicada, con bares, restaurantes y hoteles cerrados; en la primera semana se notó acopiamiento en la venta en supermercados y la primera semana de abril estuvo dentro de parámetros normales, pero ahora viene el principal desafío”. Hasta ahora”, dice Nazar. Cayó la venta de los vinos más baratos y se mantuvo la de los de mayor calidad, de consumidores con mayor capacidad de absorber crisis temporales. “Pero –cierra Nazar- esto no puede demorarse mucho más, si no se flexibiliza, en 30 días la realidad va a ser completamente diferente”.
Rafael Calderón, CEO de Bianchi, ratifica el panorama de otras bodegas, pero espera algunos datos más. “A nosotros el efecto (de los canales de venta) nos llega retardado, por la reposición”, explica. El fin del verano significó un cambio no solo por el inicio de la cuarentena, sino también porque los canales “tradicionales” perdieron el espacio que tuvieron por el auge del turismo local y recuperaron los supermercados, que además tienen la ventaja de las tarjetas y promociones y se concentran en los productos de mayor venta.
El fin del verano significó un cambio no solo por el inicio de la cuarentena, sino también porque los canales “tradicionales” perdieron el espacio que tuvieron por el auge del turismo local y recuperaron los supermercados
Pero más allá de por dónde se vende, lo que mueve el amperímetro es el consumo en los hogares, dice Calderón. Su bodega, Bianchi, apuesta fuerte a la venta online y dice liderar el canal, con un crecimiento interanual del 200% en base a su campaña “vino a casa”, que enfatiza la cuarentena como una oportunidad para “pasar más tiempo en familia, cocinar más, participar de las tareas hogareñas y compartir la mesa de todos los días”.
Un clásico argentino y de exportación:: carne con vino tinto
Online y Municipios
También Roca, una pequeña bodega de San Rafael, Mendoza, de apenas 27 empleados, a la que se le complicó la exportación con el cierre de las fronteras (sus principales destinos eran EEUU, Inglaterra y Brasil) y se le cerraron sus canales (restaurante, bares, vinotecas) apuesta al canal online. “Lo estamos intensificando, pero es un canal poco maduro, tiene un alto costo, hay que invertir en publicidad y tiene una logística complicada para un producto delicado como el vino y en un país de grandes distancias”, cuenta Alejandro Roca, cuarta generación de bodegueros.
Según datos de la consultora Scentia, en marzo el comercio electrónico creció 52% en unidades vendidas y 106% en el rubro de bebidas con alcohol. “Si comparamos la facturación de marzo 2019 vs 2020 llegamos a un 205 % de incremento, un 207% más en cantidad de pedidos, cifras que estaban fuera de toda expectativa”, dice Josefina Artemisi, Digital Manager de Bodegas Bianchi.
Las ventas online, en todo caso, crecen desde una base muchísimo más baja que los canales tradicionales. Es por cierto un canal en desarrollo, mientras la industria y los consumidores se defienden de los acechos inmediatos. Uno de ellos: intendentes empoderados.
En los últimos días las bodegas se toparon con una mala nueva: más de 40 municipios de 9 provincias prohibieron la venta o circulación de bebidas con alcohol, violando el decreto presidencial 297 que, al establecer la cuarentena, fijó la producción vitivinícola como “actividad esencial”. Sólo en una provincia, Tierra del Fuego, se logró que dieran marcha atrás con la medida.
Más de 40 municipios de 9 provincias prohibieron la venta o circulación de bebidas con alcohol, violando el decreto presidencial 297
Coviar, la corporación del sector, ya denunció esa suerte de ley seca contra el vino, y Bodegas de Argentina envió una nota privada al ministro de Desarrollo Productivo, para que tome cartas en el asunto.
Con bares, restaurantes y hoteles cerrados, almacenes en modo reducido y supermercados concentrados en la venta de limpieza y comestibles, a algunos intendentes se les ocurrió que el vino conspiraba contra el aislamiento social. “Con la misma lógica –dice un bodeguero- podrían prohibir la venta de yerba y el asado”.