martes, 3 de julio de 2018

La Nación - Lifestyle - Opinan los chefs: por qué una parrilla argentina merece un lugar en el top 100

Opinan los chefs: por qué una parrilla argentina merece un lugar en el top 100

Don Julio está en el puesto 55 de The Worlds 100 Best Restaurants 2018. Crédito: Facebook
¿Es sorpresa que una parrilla porteña entre a la lista de los 100 mejores restaurantes del mundo? Con un producto cuidado, una carta de vinosexcelente, atención al detalle y un alto nivel de servicio, algunos chefs destacados de la misma lista defienden la elección de los críticos que incluyeron a Don Julio en el puesto 55 de The World's 50 Best Restaurants 2018. Acá, los comentarios sobre el lugar emblemático; el dueño, el sommelier Pablo Rivero, y su equipo.

Mitsuharu Tsumura, Maido #7

Es totalmente justo lo de la inclusión de Don Julio en los 100 mejores. Se lo merece mucho y lo digo como amigo. Para mi desde el primer día que fui al restaurante, me pareció un lugar que pone muchísimo cuidado en su producto y es innegable. Creo que Pablo [Rivero] es una persona detallista y muy preocupada en todo lo que sirve. Dentro del mundo de la parrilla, lo ha llevado a un nivel altísimo en todas las formas. El nivel de detalle, como cocina sus reses, la cava que tiene, lo sabroso que es, las achuras, las mollejas, el trabajo que hace con las verduras. Para mi, es la mejor molleja del mundo. Es gracioso: me entrevistaron unos medios en Bilbao en el contexto de los 50 Best y me preguntaron si tuviera que elegir un lugar para ir a comer, cuál sería en el mundo. Yo dije Don Julio. Por todo. Ha llegado a un lado superlativo la parrilla argentina. Creo que es maravilloso y buen merecido el puesto.

Mauro Colagreco, Mirazur #3

¿Por qué Don Julio entra en el top 100? Porque es la mejor parrilla de Buenos Aires y hacen un trabajo notable.

Rodolfo Guzmán, Boragó #27

Me parece un lugar súper auténtico y es muy lindo lo que están haciendo. Mucha prolijidad con el tema argentino que realmente es la carne. Hay prolijidad en generar cosas nuevas y además se come delicioso. Sin duda es un destino cuando uno va a la Argentina y estoy muy feliz por Pablo que lo tiene más que merecido y seguro va a seguir adelante con este gran restaurante.

Josean Alija, Nerua #57

Yo conozco a la Argentina por los cocineros y hay historias de cocineros que llaman mucho la atención. Una es Don Julio, un lugar que se ha especializado en las carnes y poner valor en estos vinos que son desconocidos para nosotros. En Don Julio me siento como en casa y estoy muy contento y orgulloso de la entrada en la lista.

Virgilio Martínez, Central #6

He cocinado ahí yo y puedo contar que el crecimiento, el enfoque tradicional en la carne y la identidad argentina, ha sido impresionante. También está Guido [Tassi] ahí, un buen cocinero que trabaja en detalles. Trabajan con un concepto claro: el tema de estación, los productos y guarniciones, y fuera de una parrilla convencional, tiene una presencia de vegetales y otras preparaciones que están bien hechas con detalles. Son muy importantes también.
Además, Pablo [Rivero] tiene una cercanía con el vino, con gente de vino de un muy buen nivel y la cava abajo es importante. Hablando del 'por qué' entra a la lista, la gente siente la Argentina en su mesa en Don Julio cuando comen allí y es un factor importante. Y, va mucha gente local también. Pablo sabe de servicio, lo vive, le gusta, lo siente, está ahí. Y si no está ahí, ¡se siente que está!

Andoni Mugaritz, Mugaritz #9

La lista The World's 50 Best Restaurants, más allá de identificar los mejores restaurantes del mundo, desde mi opinión también subraya establecimientos que por uno u otro motivo son destacables por lo que hacen. Por eso la lista es tan variada y te puedes encontrar desde un bistró hasta una parrilla, un restaurante creativo o un restaurante con una identidad diferente.
He estado comiendo muchas veces en Don Julio y creo que es un análogo a Elkano, que se encuentra cerca de Mugaritz, en Getaria. Casi estarían hermanados, uno en el ámbito de la carne, el otro centrado en el pescado. Hay una honestidad, un rigor, una capacidad de seducir y de convencer apabullante en ambos restaurantes. A partir de ahí cada uno tiene su opinión, porque esto de la gastronomía es subjetivo. Desde la mía, Don Julio se merece ese puesto y mucho más, es uno de esos sitios por los que yo cruzaría el Atlántico para comer, sinceramente.
Link a la nota: https://www.lanacion.com.ar/2149545-opinan-los-chefs-por-que-una-parrilla-argentina-merece-un-lugar-en-el-top-100

Planeta Joy - Comer - Cómo es Narda Comedor, el restaurant de la chef más famosa de la Argentina

Cómo es Narda Comedor, el restaurant de la chef más famosa de la Argentina

Tras 17 años sin estar al frente de un restaurant, Narda Lepes volvió con una gran apuesta en el Bajo Belgrano; lee la nota y conocé nuestra reseña.
La apertura de “Narda Comedor” fue la más esperada de 2017. Ansiada por personas tan disimiles como los integrantes del mundillo gastronómico, los foodies y hasta los cholulos que estaban intrigados por conocer el restaurant de la jueza de Masterchef.
Hoy, a seis meses del debut, se puede asegurar que la intriga era innecesaria, ya que Narda Comedor es como Narda Lepes. Lo que siempre pregonó está plasmado ahí; es la bajada a lo concreto de su concepción sobre la cocina: protagonismo del producto, cuidado de la materia prima, variedad de ingredientes, estacionalidad, etc.
Todo es claro, en sentido literal y también abstracto. El local -diseñado por el celebre Horacio Gallo- es super net, todo blanco, bien luminoso y con la cocina abierta. Solo las sillas y las mesas -que combinan madera clara y metal- aportan la cuota de color a ese fondo blanco Ala que invita a relajar la mirada.
Gallo y Lepes lograron crear un ambiente que transmite a la perfección la idea de un comedor -un lugar para comer al paso, sin detenerse en detalles decorativos-, pero que a la vez es acogedor y chic. 
De la cocina a la mesa
El servicio, otro de los pilares que marcan la reputación de un restaurant, merece un reconocimiento, ya que es muy poco frecuente en el mapa gastronómico porteño. Todo el personal, desde el que está en la barra hasta el que atiende el salón, tiene un profundo conocimiento de la carta, saben de dónde viene cada producto, por qué se lo eligió, cómo se cocinó el plato, cómo se vincula con la filosofía del lugar y, por supuesto, transmite todo eso con mucha dedicación y amabilidad. Es más que un servicio correcto, es un servicio informado, pero no desde un lugar asimétrico -el que sabe y el que no- porque esa información no se transmite como un speech sino que da inicio a una charla, a un intercambio porque la comida también es una cuestión social y ese aspecto, en Narda Comedor, no se descuida.
La carta, además, está pensada para compartir. Los platos vienen en dos tamaños chico y al medio, que sería como una porción y media. Para dos personas que comen bien, dos chicos y uno al medio es más que suficiente o cuatro chicos si la idea es comer más variado.
 
Verde que te quiero verde
Narda hizo algo disruptivo, eligió poner vegetales enteros en el menú, como puede ser un akusai o una lechuga con un huevo cocido a baja temperatura, y le dio a “las plantas”, como las llama, el status que hasta ahora solo tienen las carnes en la dieta argentina.
Más allá de ese gesto -que les sirvió a sus detractores para criticarla-, todos los platos de la carta poseen, como mínimo, un 50% de vegetales. Pero a no confundirse, leer “palta que lo parió con queso halloumi” ($270) -una reinterpretación del plato que hizo en Masticar- no significa que llegue a la mesa una palta abierta al medio con queso derretido por encima. Por empezar, se eligen los vegetales cuando están en su esplendor, de proveedores que cuidan el producto y luego ese mismo cuidado se traslada a la cocina: hay técnica y detalle. 
 
Tampoco falta la carne, por supuesto, es que, quien conoce a Narda, sabe que eso de poner determinados grupos de alimentos en la lista negra no forma parte de su filosofía.
A comer
Los platos se nutren de su vida pasada de cocinera nómade y tienen un poco de la cocina nipona, otro del Medio Oriente, algo mediterráneo y varios etcéteras.  
El menú se propone, además, como una “Venganza de los nerds”, ya que se revalorizan productos relegados, como la polenta, el repollo o las legumbres. 
Para arrancar, vale un plato que ya se consagró como un clásico de la casa: “Cebolla, crema de papa y jugo de carne” ($260), un puré super cremoso para mezclar con una sabrosísima base de caldo y cebolla glaseada.
El Medio Oriente llega con el “arais de cordero crocante recién hecho” ($330), rodajas de un pan crujiente y fino que encierran carne de cordero picado bien fino, todo cubierto con una salsa de yogurt de leche de búfala, pickles de rabanito y hojas de perejil y cilantro; una combinación de sabores y texturas que explotan en el paladar.
Ideal para este invierno, el plato al medio de poutine, hongos, bife de pastura, fondo, papas crocantes y provenzal ($460); sale en el punto justo de cocción y es super sabroso y abundante.
Narda Comedor es apto para familias, hay menú wachines que trae “un poquito de cada cosa” ($120) y sillas altas para bebés. Además, la amplitud del salón es amiga de los cochecitos. Y También es “canchero” para almorzar, merendar o cenar con amigos.
Ir a comer a lo de Narda es caro, sí, pero al conocer la propuesta en detalle, los precios se justifican y la cuenta ya no es dolorosa. Si el bolsillo está flaco, vale la pena visitarlo, aunque sea para tomar una rica merienda, ya que las premisas se mantienen: producto fresco, de estación y mucha presencia del mundo vegetal -frutas, verduras, etc.-
Dónde:
Sucre 664, Belgrano.
Martes a domingo de 8.30 a 23.30

Por María Paula Bandera. 
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?C%F3mo_es_Narda_Comedor%2C_el_restaurant_de_la_chef_m%E1s_famosa_de_la_Argentina&page=ampliada&id=10301

TN - Con Bienestar - Food Jenga: la comida busca inspiración en los juegos de mesa

Food Jenga: la comida busca inspiración en los juegos de mesa


La última moda en gastronomía es presentar la comida como este pasatiempo.

El mundo de la gastronomía no deja de reinventarse y buscar inspiración en los lugares menos pensados. Después de las pizzas de palta o con masa de waffle, los poke bowls, la temática de unicornios o los cafés de colores uno podría pensar que a los chefs se les agotan las ideas, pero nada más lejos de la realidad.
El último reto foodie en Instagram tiene como motivo uno de los juegos de mesa más populares: el Jenga. Se trata de ese pasatiempo en el que la habilidad y la precisión te ayudaban a sacar un bloque de una torre y colocarlo en la parte de arriba de la misma por turnos hasta que alguno de los participantes la tiraba abajo.
La habilidad en este caso consiste en conseguir comidas y alimentos con la estabilidad suficiente como para apilarlos, por ejemplo papas fritas, galletas, barras de chocolate o trozos de zanahoria.

La China Súarez en su viaje por España pidió en Barcelona una tapa de papas fritas y le sirvieron un plato de Food Jenga. La famosa lo compartió en su cuenta de la red social en la que reconoció que en un primero momento se creía que era una broma.
La Spice Girl Emma Bunton fue la primera celebridad en incursionar en la tendencia y publicó un Boomerang de una torre de pan lactal tostado aunque luego lo borró de la red social.
Instagram se llenó de originales torres de alimentos, algunos hasta se atreven a arriesgar y combinan distintos tipos de comida. Incluso se organizan concursos, así que si de pequeño te decían que no debías jugar con la comida, el chico que hay en vos estará más que feliz con esta moda gastronómica.
Link a la nota: https://tn.com.ar/salud/nutricion/food-jenga-la-comida-busca-inspiracion-en-los-juegos-de-mesa_879889

Planeta Joy - Beber - Luigi Bosca amplía su portfolio con un white blend de alta gama

Luigi Bosca amplía su portfolio con un white blend de alta gama

Se trata de un corte que combina cinco variedades blancas y se caracteriza por su elegancia y frescura.
Luigi Bosca presentó “Del Alma”, un blend de cepas blancas elaborado con uvas provenientes de Maipú y Luján de Cuyo. Esta nueva etiqueta viene a complementar a su partenaire De Sangre, el corte tinto de la bodega.
“Nuestro objetivo fue hacer un vino de gran complejidad y frescura”, explicó Pablo Cúneo, head winemaker de Luigi Bosca; con ese objetivo utilizaron cinco cepas blancas y para privilegiar la frescura no se utilizó madera ni fermentación maloláctica. 
“La base de Chardonnay y Sauvignon Blanc dan un marco frutal y floral, el Viognier otorga carácter y cremosidad en boca, el Pinot Gris aporta acidez y notas cítricas, y finalmente el Riesling suma sutiles notas minerales que complejizan el corte”, señaló Cúneo.
Del Alma ofrece una nariz expresiva, con notas florales y a frutos blancos, como flor de azahar y manzanas verdes; el paladar es de textura untuosa y, al mismo tiempo, vibrante. Se trata de un vino equilibrado y elegante con un largo final de boca.
Precio sugerido: $480 
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?Luigi_Bosca_ampl%EDa_su_portfolio_con_un_white_blend_de_alta_gama&page=ampliada&id=10302

lunes, 2 de julio de 2018

Clarín - Ciudades - La barra del bar, una costumbre porteña que sobrevive en la era de las redes sociales

La barra del bar, una costumbre porteña que sobrevive en la era de las redes sociales

Aunque con menos fuerza que antes, el café del barrio sigue siendo para muchos, un lugar fijo de encuentro con amigos. 

Hay lugares a los que uno sabe a qué hora entra, pero nunca a qué hora los deja. La Ciudad de Buenos Aires siempre se caracterizó por sus bares tradicionales. Representaban una segunda escuela, la paralela, la “no formal”. En sus mesas se podía compartir un café, una cerveza o un copetín con periodistas, albañiles, abogados, municipales, punguistas, tangueros, estafadores, levantadores de quiniela clandestina y alguna que otra prostituta, entre tantos oficios. El que atendía era el mozo de siempre, que conocía de memoria las preferencias de sus clientes, y sus historias. El dueño, en la mayoría de los casos, no tenía problemas en fiar.

El año pasado los vecinos porteños eligieron al mejor café notable: con 3.706 votos, ganó “Las Violetas”, el bar de la esquina de Rivadavia y Medrano, Almagro, inaugurado en 1884. El segundo lugar fue para Café Roma (3.576 votos), y el tercero para el Tortoni, con 2.255. Los siete restantes de los diez más votados fueron 36 Billares, El Gato negro, London City, Florida Garden, Los Galgos, Esquina Homero Manzi y La Biela.

Amigos que se juntan en Los 36 Billares.
Foto: Diego Waldmann.
Amigos que se juntan en Los 36 Billares. Foto: Diego Waldmann.
Las bares porteños ya no son tantos como antes. Once de los notables cerraron sus puertas. Pero por suerte aun quedan vecinos que mantienen su esencia, como esos tangos que siguen sonando como si fueran el hit del último verano. Puede que los clientes de hoy, a diferencia de los de ayer, ya no puedan invitar la vuelta de cafés. Pero a su vez, no pueden dejar de ir. Aunque el bolsillo no acompañe. Se han ajustado en otros aspectos, menos en el bar.
Link a la nota: https://www.clarin.com/ciudades/barra-bar-costumbre-portena-sobrevive-redes-sociales_0_rywxLuMzX.html

Planeta Joy - Beber - Cuáles son los dos vinos argentinos que obtuvieron 100 puntos Parker

Cuáles son los dos vinos argentinos que obtuvieron 100 puntos Parker

Wine Advocate, la publicación del prestigioso critico Robert Parker, dio a conocer los vinos mejor puntuados del país y dos etiquetas sacaron el puntaje perfecto, te contamos cuáles son.
100 puntos es el número de la perfección en materia de vinos; al menos en la publicación Wine Advocate, del crítico Robert Parker, y Argentina es doblemente perfecta, es que dos etiquetas albicelestes obtuvieron ese codiciado puntaje. Se trata de dos creaciones del enólogo Alejandro Vigil: Gran Enemigo Single Vineyard Gualtallary Cabernet Franc 2013 y Catena Zapata Adrianna Vineyard River Stones 2016.
Es la primera vez que un vino argentino alcanza 100 puntos en Wine Advocate; y como si dos puntajes perfectos no fueran suficientes, Vigil sumó, además, otros dos vinos de excelente calificación: Catena Zapata Adrianna Vineyard River Stones 2014, que obtuvo 98 puntos, y Gran Enemigo Single Vineyard Gualtallary Cabernet Franc 2014, también con 98.
El primer número de Wine Advocate se publicó en 1978, la revista era gratuita y se conseguía por suscripción. Hoy, con edición bimestral, se distribuye en más de 35 países a un precio de U$99 por los seis números. 
Como la tarea de Parker es titánica, reparte el mapa vitivinícola mundial entre diversos colaboradores. En el caso de Argentina, el elegido es el crítico español Luis Gutiérrez, quien ya visitó el país en muchas ocasiones y tiene un profundo conocimiento de la escena vínica local. En esta oportunidad, Gutiérrez cató alrededor de 1200 vinos argentinos, y consideró que la perfección existe y lleva la doble firma de Vigil.
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?Cu%E1les_son_los_dos_vinos_argentinos_que_obtuvieron_100_puntos_Parker&page=ampliada&id=10300

Clarín - Ciudades - La pizza más cara se vende en Caballito y cuesta lo mismo que un pollo al spiedo

La pizza más cara se vende en Caballito y cuesta lo mismo que un pollo al spiedo

Sale $ 320 en Acoyte y Rivadavia. En promedio, los precios más altos están en el centro. Y los más baratos en Boedo.

En la Ciudad, comer una pizza puede ser un gusto frecuente o un lujo: todo depende del barrio donde se pida. Y no necesariamente debe ser uno turístico o de alto poder adquisitivo: el local donde está más cara queda en Caballito. Así lo reveló un informe del Centro de Estudios Nuevo Milenio, que relevó 200 locales porteños y determinó que una grande de muzzarella está a $ 203 en promedio, una suba inferior a la inflación, y que los ejemplares más costosos pueden estar en los lugares menos pensados.
El estudio, que recopiló los precios de la pizza, el café, el pan y las facturas en 12 barrios porteños, detectó que la suba promedio desde junio del año pasado hasta ahora fue de un 19,5%. En tanto, la inflación general registrada en ese período por la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad fue superior, del 27,2%.
En ese panorama, el centro de la Ciudad es la zona con precios más altos: $ 260 es el valor promedio al que se vende la pizza al mostrador o para llevar en el barrio de San Nicolás, donde este producto es estrella. Le siguen Belgrano y Núñez, con $ 225, y Recoleta, con $ 223. En el otro extremo, el más amigable al bolsillo de los porteños, se ubicó Boedo: $ 141 está la grande de muzza en promedio. En tanto, la ofrecen a $ 168 en Devoto, un barrio donde también se vende la pizza más barata de los locales relevados: $ 95, de Now Express, en Lope de Vega y Baigorria.
Sin embargo, el local con la pizza básica más cara no queda en los barrios del norte de la Ciudad sino en Caballito: se llama Pizza Pizza y está a media cuadra de Acoyte y Rivadavia, donde la grande de muzzarella se vende a $ 320, lo mismo que cuesta un pollo al spiedo o dos platos de ravioles con salsa en un delivery. Este restaurante es además uno de los que más aumentó su precio respecto a 2017: 33%. Consultado por este diario, su encargado no quiso explicar a qué variable responde el valor de su producto insignia.
Grande de muzzrella. Los pizzeros explican que en el costo también se incluyen gastos de alquileres y servicios.
Grande de muzzrella. Los pizzeros explican que en el costo también se incluyen gastos de alquileres y servicios.
En la Asociación de Propietarios de Pizzas y Empanadas (APPYCE) sí opinaron, tanto acerca de la amplia fluctuación de precios como del aumento por debajo de la inflación. "La pizza apunta a un público más laburante y permite salir a comer incluso en épocas de crisis. Con una sola pueden comer tres personas. Por eso no subió tanto", explicó su director, Javier Labaké. El hecho de que su valor varíe mucho de un local a otro responde a que en el monto "no sólo se cuenta el costo de producción sino también los impuestos, el alquiler y los servicios que paga el local".
Para el director ejecutivo del centro que elaboró el informe, Daniel Amoroso, en el aumento por debajo de la inflación también influyó el hecho de que "bajó el consumo de pizza, que es un producto que además es fácil de hacer en casa. Por eso, para que no mermara aún más, las pizzerías prefirieron no aumentar tanto los precios".
Otro dato llamativo del informe es que el valor de la grande de muzza varía no sólo entre barrios, también cambia en el interior de ellos. “Nos llamó la atención que por una diferencia de cuatro o cinco cuadras ya cambie tanto el número”, resaltó Amoroso.
El pan fue otra variable estudiada en el informe. El kilo trepó a $ 51,88 en promedio, un 24% más que el año pasado, lo que lo colocó por debajo del índice medido oficialmente por el Gobierno porteño. Con todo, hubo panaderías muy por encima de ese precio: la más cara del relevamiento es Pan Caliente, en Parque Patricios, a $ 72. Ante la consulta de Clarín, su encargado no quiso hacer declaraciones.
Parque Patricios es además uno de los barrios donde más cuesta comprar pan en promedio, junto con Boedo: el kilo ronda los $ 61. Sólo los supera Palermo, con $ 63. En el otro extremo de la tabla se ubican Belgrano y Núñez, a $ 53. 
Consumidas todo el año pero más aún en estos días fríos, las facturas también tuvieron lugar en este estudio. El valor medio de la docena en la Ciudad es de $ 111, un 36% más que el año pasado, índice superior a la inflación. Los barrios donde más cuestan son Boedo y Parque Patricios (a $ 131), seguidos de cerca por Recoleta ($ 130) y Palermo ($ 126).
Sin embargo, la confitería con la docena de facturas más caras ($ 154) es La Argentina, en Juncal y Rodríguez Peña, Recoleta. En el local explicaron que el principal motivo de su precio es "la calidad de la materia prima. Además, la harina subió 300% y supuestamente va a subir de nuevo", agregaron.
El café, ese ritual porteño que se mantiene década a década, fue lo que menos aumentó de los cuatro productos analizados: ahora está en promedio a $ 43, un 12% más que el año pasado. Caballito es el barrio que lo tiene más caro ($ 50). San Nicolás, sede de gran parte de los cafés notables, lo tiene a $ 33, el menor valor promedio relevado.
Link a la nota: https://www.clarin.com/ciudades/centro-pizz-cara-barrios-cuestan-mismo-pollo-spiedo_0_rk-Kb8u-Q.html