Ganó un reality de cocineros y ahora abre su restaurante
Camila Pérez se llevó el premio de "Dueños de la cocina". Su historia, de pasante en ElBulli a cocinar en la selva brasileña.
El pañuelo rojo sobre su pelo corto del mismo color y la vehemencia con la que daba indicaciones a sus compañeros fueron la marca de Camila Pérez (31) en “Dueños de la cocina”, el reality de Telefé en el que 14 participantes competían por ganarse un restaurante. El programa terminó en julio. Y hoy, la cocinera va a abrir las puertas de La Tornería, su premio y su sueño. “Toda mi vida soñé con tener un restaurante”, le dice por teléfono a Clarín mientras, del otro lado, sigue dando indicaciones. Faltan horas para abrir, y mucho por resolver.
“Cada detalle es muy chiquito, desde un sorbete hasta una azucarera. Pero esos detalles son mil”, sostiene. El restaurante está en un local de 400 metros. Tendrá 53 cubiertos y abrirá desde la tardecita, los sábados habrá también brunch y los domingos lo que ella llama “almuerzos familiares, con platos abundantes para compartir y disfrutar con la familia”.
Camila en el salón de La Tornería (Maxi Failla)
“Voy a cocinar sobre el producto. Por eso vamos a tener una carta corta, pero que renovaremos cada 15 días”, anticipa. Algunos de los platos que hará: pesca blanca con crema de eneldo y limón, mandioca frita y salteado de espinaca, cebolla colorada y maíz; entraña con salsa criolla y papa rellena gratinada con queso y verdeo; langostinos a la plancha con reducción de mandarina, palta y cous cous; y sorrentinos caprese con crema de pesto. También habrá tapas (como sus papas “tipo huancaína”), postres (como el cheesecake de banana con salsa de dulce de leche de cabra), una panera nutrida (“hacemos los panes con masa madre) y platos sin TACC.
La chica no es una improvisada. En su currículum se anotan varios de los restaurantes más prestigiosos de la Argentina y hasta el mítico y desaparecido El Bulli, de Ferran Adrià.
-¿Cómo elegiste ser chef?
-Desde los siete años quería ser cocinera. A los 13 veía “Todo Dulce” por Utilísima, anotaba las recetas y después me salía cualquier cosa que no se comía nadie. Soy de Paso del Rey y, cuando estaba terminando la secundaria, pregunté en un restaurante de Moreno si podía hacer pasantías e iba tres horas. El dueño me enseñaba a limpiar lomo, a pelar papas y zanahorias. Me encantaba. Después empecé a estudiar en el IAG mientras trabajaba en otra escuela de cocina limpiando y ordenando.
-¿En qué restaurantes trabajaste?
-Empecé haciendo pasantías en Emporio Armani y después en el Sheraton Libertador. Ahí vi que una cosa es lo que estudiás y otra la realidad. En la escuela tenés todos los ingredientes y los elementos. Y en el restaurante lo hacés como se puede. El trabajo de cocinero es mucho y muy sacrificado. Cuando me recibí, con el apoyo incondicional de mis padres que apostaron a que su hija sea cocinera, me fui a formar a Europa. Estar afuera es la manera más eficiente de formarte porque dejás todo, tu familia y tus amigos, y te dedicás pura y exclusivamente a la cocina. A veces estás 16 horas en una cocina.
-¿Te fuiste con algún contacto?
-¡Me fui con miedo! Tenía 19 años, era todo nuevo para mí. Entré con una pasantía a El Bulli y me escondía atrás de los tomates en la cámara para no salir. Después le tomé el gustito y cuando volví me puse a trabajar en Freud &Fahler con Pol Lykan, que es un genio. Me vinieron a buscar de Andorra y me fui a trabajar a la montaña, a la nieve. Y de ahí a Menorca, mucho marisco, guisos y arroces con Daniel Mora, donde aprendí a darle el verdadero sabor a la comida. Volví y me fui a Brasil, a cocinar en Chapada Diamantina, en el medio de la selva, donde llegan pocos productos: fue realmente cocinar con nada. Volví, tuve una entrevista con Gonzalo Aramburu y a la semana me propuso ser jefa de cocina. Cocina molecular, por pasos, a la vista: ahí llegué a la seguridad de que puedo cocinar cualquier cosa. En 2013 llegamos al puesto 31 de los mejores restaurantes de Latinoamérica. Fue increíble.
-¿Y por qué te fuiste de Aramburu?
-Había cumplido una etapa. Cuando exprimo todo de un lugar y tengo toda la información, necesito seguir. De ahí trabajé con Marcelo Couly en La Toscana en Neuquén, con horno de barro, lo que me sirvió para ganar el programa, y aprendí cómo se hacen los quesos. Después Gabriel Oggero, otro cocinero grandioso, me abrió las puertas de Crizia. A los cuatro meses me propusieron ser chef ejecutivo de La Olla de Félix: me puse a armar el restaurante y me anoté en el concurso al mismo tiempo. Fue un estrés tremendo.
-¿Por qué anotarte en un concurso?
-Me gustaba la idea de estar en una competencia y ver a dónde podía llegar.
-¿En qué te sirvió como cocinera el concurso?
-Tuve que jugar con la presión. Cocinar frente a las cámaras, delante de Narda, Christophe y Donato, que son tres eminencias. Hacíamos batallas, tenés que tener la cabeza muy concentrada. Hubo un momento en que decía “no puedo más, me quiero ir”.
Camila en su restaurante (Maxi Failla)
-¿Había buena onda entre ustedes?
-Yo daba todo, no me importaba si ayudaba a otro. Y todos hicieron eso. No hubo mala leche.
-¿Los jueces cómo eran?
-Delante de cámara eran bastante críticos, pero afuera te daban tips.
-¿Qué rescatás de tu paso por la TV?
-Fue espectacular. Me acercó a la gente. Mostrar que soy una cocinera que trabajó toda su vida para esto. Que tengo mucha pasión y que pude cumplir el sueño de mi vida.
Un premio que vale millones
La primera edición de “Dueños de la cocina” premió a su ganador con la posibilidad de trabajar en un restaurante. La segunda, le entregó directamente las llaves del suyo, La Tornería, ubicado en Freire al 1000. “Abrir un restaurante así demanda una inversión de unos dos millones de pesos”, dice Camila cuando se le pide que le ponga un “número” al premio. Para ella, el reality fue la posibilidad de tener su propio local, equipado con tecnología de primera y con solvencia para arrancar, y también una difusión que no habría tenido de otra manera. El público estaba dividido (como en MasterChef) en el #teamCamila y el #teamPatrick, el otro finalista. Durante el concurso, la chica tuvo un momento duro: el conejo crudo, que le criticaron los jueces. Al final se redimió con ese plato.
Link a la nota: https://www.clarin.com/sociedad/gano-reality-cocineros-ahora-abre-restaurante_0_SkirDPtjZ.html
Día del Perdón: 5 recetas de sabrosos platos con que los judíos celebran el fin del ayuno
Iom Kipur es una de las fiestas más importantes de la comunidad judía. Y las familias se reúnen para honrarla con una gran comida. Aquí, cómo preparar los platos más típicos.
Iom Kipur o Día del Perdón es uno de los días sagrados y solemnes del calendario judío. Así terminan diez días de reflexión que comienzan con Rosh Hashaná, el año nuevo judío, que esta vez cayó el pasado 20 de septiembre.
La festividad comenzó con la aparición de la primera estrella de este viernes y termina en el anochecer del sábado. Los fieles no deben realizar ningún trabajo, y la jornada se dedica a la meditación, al arrepentimiento y a pedir perdón por las faltas cometidas. El mensaje que se intercambia es "jatimá tová". Y se ayuna durante esas 24 horas. A cambio, una vez terminado el ayudo, es tradición celebrar con una gran comida.
Estas son algunos de los platos más conocidos de la cocina judía.
Gefilte fish en dos versiones
Gefilte fish.
Lo que lleva:
Dientes de ajo: 2.
Cebolla blanca: 120 gramos.
Huevos: 2.
Azúcar: 1 cucharada.
Pescado fresco, molido: 750 gramos.
Sal y pimienta blanca molida: a gusto.
Harina de matzá (se consigue en casas de especias): 100 gramos.
Aceite: unas gotas.
Placa para horno aceitada (se usa si se realiza en horno).
Lo que lleva el caldo (en caso de que se haga hervido):
Cebolla: 1 y ½.
Zanahorias ralladas: 2.
Agua: 2 litros.
Cabeza de pescado: una.
Sal y pimienta: a gusto.
Cómo se hace
Pelar los dientes de ajo y la cebolla. Colocarlos en el vaso de la licuadora, agregar los huevos y el azúcar. Licuar unos minutos.
Colocar el pescado molido en un bol. Incorporar el licuado y mezclar bien con una espátula. Salpimentar y sumar la harina de matzá. Mezclar bien.
Para hacer al horno:
Separar la preparación en dos. Amasar como si fuesen dos grandes albóndigas y apoyarlas sobre la placa para horno, dándoles forma de barco. Pintar la superficie con gotas de aceite y cocinar en horno precalentado a 175º durante 40 minutos.
Para hacerlo hervido:
Separar la preparación en 12 albóndigas. Para amasarlas, ayudarse untando las manos con gotas de aceite. Llevar a la heladera hasta el momento de utilizar.
Para preparar el caldo:
Pelar las cebollas y picarlas. Colocarlas en una cacerola con las zanahorias y rallarlas. Sumar el agua y la cabeza de pescado y llevar a fuego bajo. Salpimentar y cocinar 30 minutos, agregar las albóndigas de pescado (con el agua hirviendo). Cocinar de 25 a 30 minutos, a fuego lento.
Leicaj de miel
Leicaj de miel.
Lo que lleva:
Agua: 375 centímetros cúbicos.
Aceite de maíz: 60 centímetros cúbicos.
Huevos: 3.
Miel líquida (o la más líquida que consiga): 375 centímetros cúbicos.
Azúcar negra: 250 gramos.
Azúcar blanca: 125 gramos.
Harina 0000: 125 gramos.
Polvo de hornear: 1 cucharadita.
Café instantáneo: 1 cucharadita.
Moldes para budín enmantecados y enharinados: 2.
Cómo se hace:
Mezclar en un bol el agua, el aceite, los huevos y la miel con batidor, hasta unir. Agregar el azúcar negra y el azúcar blanca y volver a mezclar. En otro bol unir la harina con el polvo de hornear y el café. Incorporarlos a la preparación anterior y batir, hasta obtener una masa homogénea. Verter la mezcla sobre los moldes enmantecados y enharinados y dejar reposar 30 minutos a temperatura ambiente. Cocinarlos en horno precalentado a 160° durante unos 45 minutos. Dejar entibiar y desmoldar unos minutos antes de que se enfríen.
Pastrón con tzimes (tradición ashkenazi)
Pastrón.
Lo que lleva:
Tapa de asado o pastrón grande, de aproximadamente 3 kilos: 1.
Sal: 1 ¾.
Cucharadita pimienta recién molida: 1.
Cucharadita aceite de oliva: 3.
Cucharadas caldo de carne: 4.
Tazas vinagre de manzana: ¾.
Taza zanahorias, cortadas en juliana corta: 1 kilo.
Batatas, cortadas en juliana corta: 4.
Ciruelas disecadas, sin carozo: 2 tazas y ¾.
Cómo se hace:
Limpiar bien la carne y secarla. Untarla con una cucharadita de sal y media de pimienta. Calentar el aceite en un recipiente pesado (que pueda ir al horno) en la hornalla, hasta que esté bien caliente. Sellar el pastrón, primero sobre el lado de la grasa, unos 5 minutos de cada lado. Retirarlo del fuego, sumar el caldo y el vinagre. Cubrir el recipiente con papel aluminio grueso y llevar a horno moderado 2 horas. Retirar la fuente del horno e incorporar la zanahoria y la batata, volver a tapar con el papel aluminio y llevar al horno 1 hora más. Agregar las ciruelas y cocinar en el horno 30 minutos. Retirar la fuente del horno y dejar descansar la carne, a temperatura ambiente, destapada. Luego, llevarla a la heladera (cubierta) por lo menos 12 horas.
Antes de servir, descartar toda la grasa posible de la carne y las verduras. Cortar la carne atravesando la fibra (a 1 centímetro de ancho) y una vez cortada, volver a colocarla en la asadera cubierta. Cocinar en el horno 40 minutos Salpimentar con el resto de sal y pimienta. Servir en una fuente con las verduras al costado. Se puede mantenerla en la heladera antes de servir 3 días.
Jala con miel y azafrán (tradición sefaradí)
Jalá con azafrán y miel. Leo Vaca.
Lo que lleva:
Hebras de azafrán: ¼ de cucharadita.
Agua caliente (sin que llegue a hervir): una taza.
Miel: ½ taza.
Levadura de cerveza fresca: 50 gramos.
Harina 0000: 5 tazas.
Huevos: 3.
Margarina (no láctea, a temperatura ambiente): ½ taza.
Sal: 1 pizca.
Aceite vegetal: 1 cucharada.
Azúcar: ¼ de taza.
Cómo se hace:
Disolver el azafrán en el agua caliente, dentro de un bol grande. Incorporar la miel y mezclar, hasta disolverla. Sumar la levadura (el agua en ese momento debe estar tibia) y seguir mezclando. Agregar una taza y media de harina. Mezclar muy bien. Tapar con un lienzo y dejar descansar media hora. Aparte, mezclar 2 huevos e incorporarlos a la mezcla ya leudada. Ir sumando la harina restante, intercalándola con la margarina. Seguir mezclando con las manos e ir agregando un poco más de harina, si la masa sigue estando pegajosa. Cuando la masa esté suave, ponerla en un bol aceitado, untar la superficie con más aceite y dejar leudar (tapado) 90 minutos más. Dividir la masa en 3 y a su vez cada una de las partes en 3. Unir 3 extremos y formar 1 trenza. Repetir con los otros rollos, formando 2 trenzas más. Enrollar cada trenza, para obtener un pan redondo. Pintar con huevo y salpicar con azúcar. Cocinar en horno mediano de 30 a 40 minutos, hasta que la base esté dorada y la jalá y suene hueca.
Galletas de damascos (tradición israelí)
Galletas de damasco. Leo Vaca.
Lo que lleva:
Aceite neutro: ½ taza y extra, para la placa.
Huevos: 4.
Azúcar: ¾ taza.
Harina 0000: 3 tazas.
Polvo de hornear: 2 cucharaditas.
Sal: ½ cucharadita.
Canela: ½ cucharadita.
Almendras picadas: ½ taza.
Nueces picadas: ½ taza.
Damascos secos picados: ½ taza.
Dátiles picados: ½ taza.
Semillas de sésamo: 1 cucharada.
Placa para horno: 1.
Cómo se hace:
Precalentar el horno y aceitar apenas una placa de horno. En un bol batir 3 huevos con el azúcar, sumar el aceite, la harina, el polvo de hornear, la sal y la canela. Luego, sumar las almendras, las nueces, los damascos y los dátiles, todo picado. Mezclar. Dividir la masa en 2 y formar rollos. Ubicarlos sobre la placa. Batir el huevo restante y pintar la masa. Salpicar con las semillas de sésamo.
Cocinar los rollos 20 minutos (en el centro del horno). Retirar la placa, dejar enfriar 5 minutos y cortar cada rollo en rodajas de 1 y ½ centímetro. Colocar las galletas nuevamente en la placa de horno y volver a hornearlas 15 minutos más, hasta que estén doradas. Retirarlas. Puede guardarse en recipientes herméticos varios días.
Link a la nota: https://www.clarin.com/sociedad/dia-perdon-recetas-sabrosos-platos-judios-celebran-fin-ayuno_0_SJJ2K1jj-.html
Sushi, ceviches y muchos más sabores peruanos y japoneses
Foto: Juan Pablo Soler
Páru Inkas Sushi & Grill abrió su quinto local en Buenos Aires. Jann Van Dort fue el creador de estos restós peruanos a partir de Osaka, y desde 2009 asociado con el empresario Coqui Borelli en la Argentina. Jann, de ascendencia holandesa, estudio en Lima y continuó en EE.UU. en distintas escuelas y restaurantes, y aprendió la cocina japonesa de un sensei notable. De allí la fusión peruano-japonesa de su cocina nikkei, que se continúa con éxito en Recoleta. La esquina de Libertador y Montevideo se distingue fácilmente en la ancha avenida, con el frente amarillo ocre de varillas de madera. Páru en quechua significa crocante, tostado y dorado, y responde a una parte de la carta que se realiza en el grill de brasas donde se preparan los platos principales más importantes.
El salón tiene sobre un lado cómodos boxes para cuatro, tapizados en cuero oscuro y divididos por cortinados, un largo Chesterfield y, junto a la vidriera, mesas y sillas de diseño, más apropiadas para la hora de los tapeos y tragos informales. La barra de sushi es amplia, y se puede comer en ella; al lado queda un pequeño sector de preparación de los tragos.
La carta contiene capítulos con las diferentes especialidades peruanas de Jann que ejecuta la cocina a cargo de Diego Saire, argentino formado con aquél desde el primigenio Osaka.
Para arrancar, rolls, sashimis y niguiris ($ 130), también crocantes y tapas, entre las que la degustación de causas (340) es preferida para acompañar tragos, así como las empanadas de picante de mariscos, amén de ceviches y tiraditos, delicioso el popular carretillero de pescados y mariscos en leche de tigre de rocoto, ají amarillo y calamares crujientes (410). Entre los platos especiales, sobresale el arroz verde al cilantro con langostinos grillados en anticucho (335).
De los woks, sobresale un clásico peruano: lomo saltado con arroz y papas fritas o al anticucho (350), con salsa de ají panca. Del grill, un must los chipirones rellenos de langostinos, cajú y queso, salsa panka miso y criolla peruana (395), y el pescado blanco a la salsa ponzu de jugo de lima y salsa de soja (335).
Postres, tradicionalmente muy dulces; emblemático el suspiro limeño. Los tragos de pisco son la mejor compañía de esta cocina intensa y a veces deliciosamente picante.
Puntaje: 8
Dónde: Av. del Libertador 798, Recoleta
Teléfono: 4811-3782
Otros: de lunes a sábados, de 12 a 16 y de 20 al cierre. Tarjetas. Take away, al lado
Foto: Juan Pablo Soler
El plato
Arroz verde con langostinos
Menú
De mediodía: $ 350 (con copa de vino, 550)
Tragos
Los de pisco, ideales para acordar con la cocina peruano-japonesa: Pisco Sour, Caipipassion, Pisco Punch
Bebidas
Carta de vinos de amplio espectro del sommelier Matías Precioso. Cervezas que van muy bien
Postres
Dulces y equilibrados: cheese cake limeño de limón, menta y jengibre, y el maravilloso chocolate de brownie, mouse y crema helada de chocolate blanco
Para mejorar
Una barra de tragos amplia y para acodarse
Link a la nota:http://www.lanacion.com.ar/2067205-paru-inka-sushi-grill-fusion-en-recoleta
El Gourmet estrena nuevo programa: “Cómete Colombia”
El reconocido chef colombiano Federico Trujillo es el presentador de este nuevo programa que estará al aire por El Gourmet a partir del 2 de octubre.
El chef colombiano Federico Trujillo nos invita a un recorrido por los principales productos de su país. Viajaremos con él por tierras colombianas para conocer el origen de la chicha, el cacao, las papas, camarones y plátanos. Luego, en su cocina, utilizará esos mismos productos para preparar sus deliciosas recetas.
El Gourmet, el primer y único canal de cocina de América Latina 100% en español presenta su nuevo programa: “Cómete Colombia”, con el chef colombiano Federico Trujillo, quien con su alegría y carisma recorrerá Bogotá, Medellín y Cartagena para buscar los ingredientes más frescos y preparar los platos de su país. El nuevo espacio televisivo se emitirá desde el 2 de octubre de lunes a viernes a las 15:30.
El carismático Federico Trujillo realizará un recorrido completo por la ruta gastronómica de Colombia, visitando los mercados, las tiendas, las fábricas de productos artesanales y hasta las plantaciones para tener la materia prima más fresca para sus recetas y descubrir los sabores más icónicos de su tierra. Desde arrancar papas en Boyacá, sacar café en el municipio Marinilla de Antioquia, hasta pescar en el mar de Cartagena, Federico lo hará todo para mostrar las bondades de los ingredientes colombianos.
“Para mí Cómete Colombia es el primer programa que explora la parte colombiana común, natural, real, desde buscar los ingredientes hasta la preparación de los platos típicos. Es un programa colorido, alegre, humano, donde se me verá en mi faceta más espontánea, cercano a la gente y donde el televidente aprenderá recetas fáciles de preparar. Me siento muy honrado de esta oportunidad que me brinda El Gourmet de estar de regreso en su pantalla con este gran proyecto”, comentó Federico Trujillo.
Buñuelos de camarón y maíz, sopa de costilla, sábalo al cabrito, piquete boyacense, tamales de Pipián, quibbes costeños y encocado de langosta serán algunas de las deliciosas recetas que el chef colombiano preparará a lo largo de los 22 episodios de su serie “Cómete Colombia”, a través de la pantalla de El Gourmet.
Link a la nota: https://www.workingchef.com.ar/el-gourmet-estrena-nuevo-programa-comete-colombia/
Para todos los gustos: cinco imperdibles de Mataderos "Hollywood"
Desde el tradicional bar 9 de Julio, marcado por la impronta del tango, y la pizzería El Cedrón, de comienzos de siglo XX, hasta locales que ofrecen buenos tragos y jazz en vivo. Mirá el recorrido.
Pizzerías, cafés y confiterías tradicionales, lugares emblemáticos del barrio que ahora conviven con bares y restós más modernos. El Mataderos tradicional y el Mataderos “Hollywood”, como algunos ya se animan a llamarlo, van de la mano. Y tienen como punto de unión la avenida Juan Bautista Alberdi.
La esquina con Murguiondo reúne frente a frente a dos titanes del barrio. De lado impar, El Cedrón, la pizzería que para muchos debería ocupar el primer lugar del podio dentro de su rubro. Incluso, por encima de otras mucho más famosas, que sólo se destacan por estar cerca de las luces de la Avenida Corrientes.
El Cedrón, que lleva su nombre por el apellido del primer dueño, fue fundada a comienzos del siglo XX y es más que una pizzería de barrio: se trata del punto obligado de encuentro, la referencia ineludible tanto para los vecinos como para quienes no lo son.
El Cedrón. Experto en pizzas, de comienzos del siglo XX. La de espinaca y salsa blanca, abundante, como muestra la foto, es una de las más pedidas. / Diego Díaz
Enfrente se encuentra la San José, que comenzó hace noventa años como panadería y confitería y más tarde sumó el bar y el salón del primer piso para almuerzos o cenas. A 100 metros, el Boulevard Alberdi, en la esquina de Alberdi y Leguizamón, ofrece todo el glamour de los barrios más coquetos. José María López fundó esta confitería en 1937: hoy, atendida por sus bisnietos, se mantiene como otro lugar tradicional.
Con el paso del tiempo, surgieron nuevas tendencias. El restó Clifton Jazz, en la esquina de Larrazábal y Bragado, cambió lo clásico con un estilo moderno, platos sofisticados y música variada en vivo, donde no puede faltar el jazz, para los sábados por la noche.
La lista sigue. A la vuelta, en Alberdi y Fonrouge, se sumó Zidane, un restó-bar que se destaca por los tragos y la coctelería y que apuesta a ser el centro de reunión de las nuevas generaciones. Y a una cuadra, Alquimia (en Alberdi entre Pola y Miralla), un bar moderno y con una carta variada para la merienda, ofrece una postal bien “palermitana”.
Pero para que no se asusten los viejos vecinos del barrio ante el avance de Mataderos “Hollywood”, vale la pena destacar la presencia de un lugar que mantiene las raíces del Mataderos tradicional: el 9 de Julio, en Larrazábal casi Alberdi. Fundado en 1940, pasó por décadas de glorias y de las otras, y aunque estuvo cerrado y a punto de desaparecer, se mantiene firme y con el ánimo renovado tras haber sido declarado de Interés Cultural en 2015. Por sus mesas, pasaron personalidades del barrio como Rodolfo Motta, ídolo del club Nueva Chicago, y nada menos que el cantante de tangos Floreal Ruíz, quien dejó su marca, a capella, en la reinauguración del bar, en 1969.
Posible recorrido:
1) Dulce tentación. El postre Montecarlo es una de las “bombas” de este GPS. Está en la lista de lo que no se puede dejar de probar en la Confitería Boulevard Alberdi, un clásico de 1937, ya renovado. El Montecarlo se vende por peso (el kilo cuesta $ 380) y se destaca por cantidades de merengue, chocolate y crema chantilly. En Alberdi 6202, un paraíso para los golosos.
Dulce tentación. Merengue, chocolate y chantilly, las clave del Montecarlo./Diego Díaz
Boulevard Alberdi. Puertas adentro, paraíso para los golosos. / Diego Díaz
2) De la casa. Las pizzas de El Cedrón son otros imperdibles en esta zona de Mataderos. Y todas son ricas, en diferentes sabores: muzzarella, fugazzetta, con jamón y morrones... Sin embargo, la de espinaca y salsa blanca, una opción que no suele estar entre las más pedidas, es una de las más populares del local. En Alberdi 6101.
Más que una pizzería de barrio. Se trata del punto obligado de encuentro para vecinos y no. / Diego Díaz
3) Especial. En la Confitería San José, local típico del barrio, cuentan que uno de los sándwiches más pedidos es el de pan de miga con vitel toné ($ 22 cada uno). ¿Algo dulce? También recomiendan el postre Balcarce.Juan B. Alberdi 6100.
San José. Ofrece los sándwiches de miga y Vitel Toné, originales y muy demandados. / Diego Díaz
Para llevar. Facturas y masitas de San José. / Diego Díaz
4) Raíces. El bar 9 de Julio propone almuerzos, meriendas, cenas y un espacio para la música. Los sábados a la noche, el dueño, Miguel Ángel, canta “a capella”. Y el tango no falta. Es que conserva, como pocos, la tradición del barrio. En Larrazábal 1279.
El 9 de Julio. Con impronta de tango, fue declarado de interés cultural. / Diego Díaz
5) Jazz y más. El Clifton propone los sábados a la noche shows con invitados. Por el local, pasaron Adrián Otero y Walter Malosetti, entre otros. Hay un menú que cuesta $320 por persona, más $50 por derecho al espectáculo. En Larrazábal 1400.
Músicos. Son parte del estilo del Clifton Jazz. / Gentileza Clifton
Link a la nota: https://www.clarin.com/ciudades/gustos-imperdibles-mataderos-hollywood_0_rysgtrEiZ.html