lunes, 17 de julio de 2017

Conexión Brando - Comer Beber - Un atlas de la cocina del Norte argentino

Un atlas de la cocina del Norte argentino

En Alimentos, Saberes y Sabores Jorge Garufi recupera con espíritu enciclopédico los productos y platos que configuran la cocina del NOA. Un libro imprescindible para los buscadores del ADN de nuestra gastronomía. 
En Alimentos, Saberes y Sabores Jorge Garufi recupera con espíritu enciclopédico los productos y platos que configuran la cocina del NOA. Un libro imprescindible para los buscadores del ADN de nuestra gastronomía.
De qué se trata. Es un libro que es obligatorio tener en la biblioteca de todo aquel que se interese por el análisis profundo y científico de la gastronomía del NOA argentino. De eso se trata Alimentos, Saberes y Sabores, de Jorge Garufi, un hombre doctorado en Antropología Social en la Universidad de Sevilla. Su tesis rondó sobre un concepto novedoso: "alimentos con apellido". 
La edición, tan cuidada como el contenido, pertenece a la EDUNSE, que es la Editorial de la Universidad de Santiago del Estero, lo cual constituye otra grata sorpresa. 
A decir verdad, los textos dedicados a la gastronomía en nuestro país suelen abundar en trabajos dedicados a las personas de nuestros cocineros, que en una edición tras otra avanzan con recetas pero, en general, sobrevuelan el profundizar sobre el origen de los platos y los productos que los componen. La impresión es que hay una concentración mayor en quien lo dice que sobre qué es lo que dice o escribe. Las honrosas excepciones también están en el mercado, por supuesto. 
El mestizaje. Gafuri asume desde la introducción que hoy es difícil encontrar platos autóctonos en estado puro. Los aportes de la colonización española y europea en general, han sido intensos y aparecen en las ollas. Como sería imposible ignorar en el NOA la presencia de la gastronomía que hunde sus raíces en la cultura árabe. Pero su recorrido pasa por la agricultura, la ganadería, la pesca, la caza y los productos de recolección. 
Él debe haber sentido estupor de llegar a un mercado de la ciudad de Jujuy y encontrar estibas con decenas de bolsas de papa con la leyenda "Spunta", variedad desafortunadamente difundida en nuestro país, que en otros lugares la usan para forraje de animales. La gran virtud que exhibe esta variedad es la feracidad con que se reproduce, por lo demás, es un atentado al sabor y textura de la variedad de papas que se producen en la región andina. 
En Alimentos, Saberes y Sabores Jorge Garufi recupera con espíritu enciclopédico los productos y platos que configuran la cocina del NOA. Un libro imprescindible para los buscadores del ADN de nuestra gastronomía.
  • La cocina del norte hunde sus raíces en la cultura árabe.

Las entradas. Como un diccionario, página tras página van desfilando productos o platos que se encuentran en esta región geográfica. Su honestidad o rigor se muestra cuando explica por qué una especia tan usada como el comino está ausente: es originaria del Mediterráneo y traída por los españoles en tiempos coloniales. 
Los textos ganan mucha precisión a través múltiples abreviaturas sobre lugares geográficos, adjetivos y demás. Para eso hay que recurrir con frecuencia a las páginas donde se explicitan los significados de las abreviaturas. 
Un ejemplo por la obsesión de Gafuri es la enumeración de los porotos que se consumen en nuestro país. Nombra 10 variedades diferentes varias de las cuales difícilmente hayamos oído hablar los rioplatenses, por ejemplo: amarillo, cejito, chanchita u overo. 
El NOA. Siendo que obviamente esta región no conoce de límites políticos, lo mejor es dejar que el autor la explique con sus palabras: "Esta zona constituye un mosaico de paisajes y culturas, que incluye desde la árida Puna hasta la cuña de selva que baja desde Jujuy hasta Catamarca, grandes ríos como el Bermejo y el Dulce, verdes y fértiles valles en el norte de Tucumán, imponentes salares como las Salinas Grandes en Salta (en realidad en el límite con Jujuy, que las comparte), montes otrora sin fin en Santiago del Estero y sobrecogedoras sierras y llanos en La Rioja". 
A veces la mirada culinaria porteña de la región no va más allá de distinguir las provincias por el relleno de sus empanadas, resucitando una y otra vez la puja entre salteños y tucumanos, porque los primeros agregan papa a su picadillo, por lo que los segundos dicen que hacen "guiso envuelto" más que empanadas. Quizás olviden que en su origen árabe era la mejor forma de transportar un guiso para quienes llevaban una vida nómade. 
Lo regional. Los porteños sabemos que podemos encontrar en Buenos Aires excelentes restaurantes de comida japonesa, coreana, italiana, peruana, pero no resulta tan sencillo encontrarse con nuestras cocinas regionales. Una de las notables excepciones es Gonzalo Alderete Pagés que llena noche a noche su restaurante, Perón Perón, con gente que busca su locro, sus guisos y sobre todo sus empanadas jugosas al máximo. 
En Alimentos, Saberes y Sabores Jorge Garufi recupera con espíritu enciclopédico los productos y platos que configuran la cocina del NOA. Un libro imprescindible para los buscadores del ADN de nuestra gastronomía.
  • Alimentos, saberes y sabores

El lenguaje. Leyéndolo a Gafuri descubriremos además el origen de muchos platos que consumimos habitualmente, pero ignoramos por qué se llaman como se llaman. El autor ha buceado en las lenguas de los pueblos que le dieron origen, trabajo adicional que lo llevó a familiarizarse con el quechua, el aymara, el cunza, el kakán o el guaraní. 
Quizás esta preocupación por estudiar en detalle cada plato o producto, explique también la amplísima bibliografía que detalla al final del libro. 
Conclusión. Lo dicho: es un texto de lectura imprescindible para los estudiosos de la gastronomía argentina. Este trabajo científico y ameno a la vez, elude el facilismo de distraerse con la soberanía alimentaria u otros enfoques que muchas veces hacen perder el foco de los conocimientos que se desean compartir. El patrimonio alimentario y la consiguiente soberanía, se muestran con una contundencia en Alimentos, Saberes y Sabores pocas veces vista en nuestro país. Un texto para tener sobre la mesa de trabajo si lo nuestro es hablar de gastronomía más allá de comentar los restaurantes que visitamos. Ojo, hay que digerirlo lentamente. 
Link a la nota: http://www.conexionbrando.com/2042371-un-atlas-de-la-cocina-del-norte-argentino

Clarín - Viajes - Los mejores mercados gastronómicos de Barcelona

Los mejores mercados gastronómicos de Barcelona

Un recorrido por las mejores propuestas que fascinan a los "foodies" con su universo de productos frescos, delicatessen e ingredientes exóticos.
Los mejores mercados gastronómicos de Barcelona
En una ciudad de España que abruma con más de treinta mercados acomodados por los distintos barrios, donde las tapas, los mariscos y un sinfín de platos típicos seducen con magníficos sabores, el viajero interesado en la gastronomía no tiene alternativa: en Barcelona debe reservarse un tiempo considerable para conocer esos lugares en los que la comida no sólo deleita los paladares más exigentes sino que también se transforma en espectáculo.
A lo largo del tiempo, los mercados gastronómicos de la ciudad catalana han sabido flexibilizarse para adaptarse a las demandas cambiantes del numeroso público que los frecuenta, en el que predominan los foodies –amantes de la comida- y los turistas, pero también los habitantes locales. Poco a poco, y con el pasar de los años, se fueron remodelando, comenzaron a ofrecer nuevos servicios, ampliaron los horarios, incorporaron nuevos canales de venta y reforzaron la oferta de alimentación saludable, en un entorno en el que se prioriza el cuidado del medio ambiente.
Los productos frescos y las delicatessen provenientes de todas las regiones del mundo marcan el paso –lento- de quienes se acercan a comprar o degustar las delicias que encantan, en un fascinante universo colmado de colores y aromas. Aquí, una breve selección de los mercados que hay que asegurarse visitar al recorrer Barcelona.
La Boquería. Ubicado en plena Rambla, La Boquería es el emblema de los mercados de Barcelona, y sin dudas el más visitado de todos. Definido por el famoso chef Ferrán Adriá como “un templo de la gastronomía”, en él abundan los puestos donde sentarse a disfrutar de las mejores comidas hechas en el momento, además de muchos otros espacios donde se consigue todo tipo de productos e ingredientes, desde los más básicos hasta los más exóticos, incluidas muchas delicatessen provenientes de los rincones más recónditos del mundo.
En sus más de 2.500 metros cuadrados se distribuyen unos 300 puestos, que van desde carnicerías, pescaderías y fiambrerías hasta queserías, fruterías y otros dedicados a comida árabe, japonesa, griega e italiana, entre otras nacionalidades.
Hay que tener en cuenta que, al ser un paseo muy turístico, suele llenarse de gente, lo que dificulta conseguir una butaca libre en cualquiera de sus puestos de comida;por eso es recomendable visitarlo en las primeras horas de la mañana, o bien ir armado de paciencia. ¿Uno de sus imperdibles? El Pintoxco, con sus famosos garbanzos y su exquisita tortilla a la española.
Los mejores mercados gastronómicos de Barcelona
Mercado de Santa Caterina, en Barcelona.
Mercat de Santa Caterina. A pocos pasos de la Catedral se encuentra un maravilloso edificio de techo ondulante de mosaicos coloreados –influenciado por el célebre arquitecto Antoni Gaudí, máximo exponente del modernismo catalán-, que representa los colores de las frutas y verduras de los antiguos puestos en las plazas. En él se acomoda el Mercat de Santa Caterina, el primer mercado techado de la ciudad, inaugurado en 1848 y remodelado en 2005. Durante la posguerra, este mercado se convirtió en el centro de provisiones para la población de las ciudades que rodeaban Barcelona.
Vale la pena visitarlo con pausa para recorrer todos sus puestos, en los que se combinan los que ofrecen frutas y verduras, carnicerías y queserías con rincones gourmet y los que exhiben conservas, aceites, especias y una colección de productos casi inabarcable. Además, es interesante conocer Cuines de Santa Caterina, un restaurante ubicado dentro del mercado, vanguardista y moderno, con barras de cocina a la vista, largas mesas y una extensa carta con platos mediterráneos, asiáticos y vegetarianos elaborados con ingredientes del propio mercado.
Mercat Princesa. Si hay un mercado de tapas por excelencia en la ciudad, ese es sin dudas el Mercat Princesa. Escondido en un hermoso palacio del siglo XIV, su atmósfera es muy relajada y resulta realmente placentero pasear por el lugar para elegir los distintos platitos que se degustarán, de entre sus 17 restaurantes, en alguna de las mesas que se encuentran distribuidas por todo el predio.
El entorno medieval del comedor central, rodeado de arcadas que se llenan de luz natural, y los puestos guarecidos entre arcos y paredes de piedra le aportan una atmósfera única, que genera un interesante contraste con las modernas propuestas gastronómicas.
Ubicado en el barrio El Born -uno de los más antiguos de la ciudad junto con el barrio Gótico-, el Mercat Princesa ofrece un más que amplio abanico de pinchos, encurtidos, pizzas, hamburguesas y cócteles, y suele ser escenario de catas de vino, cervezas y espectáculos en vivo.

Mercat de Sants. Luego de cinco años de obras, el Mercat de Sants reabrió en 2014, 101 años después de su primera inauguración, conservando su espectacular fachada decorada con cerámica y ladrillo, concebida por el arquitecto Pere Falqués. Este fantástico edifico modernista, ubicado en el barrio de Sants, ofrece 36 puestos destinados a la gastronomía donde pueden comprarse ingredientes frescos, que van desde los más tradicionales hasta aquellos más buscados por los amantes de los productos gourmet, además de algunas paradas donde degustar diversos platos. En total suma unas 50 tiendas, contando las 14 que venden ropa y un supermercado.
Carnes rojas, blancas, de caza, pescados y mariscos, embutidos, congelados, panes, frutas y verduras, herboristería, dietética, legumbres y cereales son algunas de las variedades que se encuentran en los tres mil metros cuadrados de oferta comercial.
El Mercat de Sants acaba de ingresar, además, a la red de Mercados Verdes de Barcelona: un espacio sostenible y centro de alimentación saludable donde se incentiva el consumo deproductos de proximidad y ecológicos, con responsabilidad ambiental.
Los mejores mercados gastronómicos de Barcelona
Mercado de la Barceloneta, en Barcelona.
Mercat de la Barceloneta. Entre las calles angostas de este barrio originalmente de pescadores se hace lugar el colorido Mercat de la Barceloneta. En el que es considerado el distrito de mayor tradición pesquera de la ciudad, este mercado se abocó en sus inicios a la actividad marinera, especializándose en pescados y mariscos. Al comienzo funcionaba al aire libre, pero durante el último tercio del siglo XIX se construyó un edificio modernista para acogerlo. Luego de los bombardeos que sufrió durante la Guerra Civil Española fue remodelado, y nuevamente en la década pasada, restauración en la que se mantuvo la estructura original de hierro, de 1884.
Adentro cuenta con 34 puestos de comida, un supermercado, dos bares, tres restaurantes –uno de ellos con una estrella Michelin- y algunos comercios. Mayoritariamente es visitado por personas del barrio y no suele tener tanta presencia de turistas, lo que se ve reflejado en los buenos precios que exhiben sus coloridos productos frescos.

Los mejores mercados gastronómicos de Barcelona
Mercado de Les Corts, en Barcelona.
Mercat de Les Corts. En el no tan turístico barrio de Les Corts se encuentra este encantador mercado construido en 1961 en una estructura -típica para la época- con una cubierta formada por arcos. Poco a poco comenzó a ser cada vez más popular y en 1993 -y nuevamente 15 años más tarde, en 2008- fue remodelado para adaptarse a los cambios comerciales y al aumento del caudal de personas que lo visitaba.
El mercado de LesCorts vende una gran cantidad de alimentos de calidad y en los últimos años ha sabido modernizarse y agregar a su oferta nuevas propuestas, para conquistar al cada vez más exigente público que lo frecuenta. Así fue sumando productos biológicos y delicatessen. Uno de sus bares destacados es El Bisaura, especializado en pescados y mariscos, con unos platos imperdibles de bacalao y calamares que hay que asegurarse probar.

Dónde informarse
www.boqueria.info
www.mercatsantacaterina.com
www.mercatprincesa.com
santsmercat.com
www.mercatdelabarceloneta.com
mercatdelescorts.cat
Link a la nota: https://www.clarin.com/viajes/mejores-mercados-gastronomicos-barcelona_0_B13y1bNrZ.html

La Nación - Vida & Ocio - Julieta Oriolo: perfumes de calabria

Julieta Oriolo: perfumes de calabria

La chef revela los secretos de la nduja, un embutido calabrés que ya se produce en la Argentina y enriquece sus platos inspirados en la gastronomía italiana
Foto: Rodrigo Ruiz Ciancia
La mano es un ingrediente más", dice Julieta Oriolo, mientras unta una tostada de pan casero con una rodaja potente de nduja, el embutido emblemático de Calabria. Sirve una sopa de porotos y salsa pomodoro y acomoda con prolijidad la tostada sobre el plato. Entonces sonríe.
-Yo como esto y soy feliz. Me conecta acá [se señala el corazón].
Julieta Oriolo encontró la nduja buscando productos italianos para su restaurante La Alacena (Gascón 1401). Se trata de un embutido originario de Calabria -de la ciudad de Spilinga, donde cuenta con Denominación de Origen Protegida- que se elabora con la mezcla de los recortes y partes grasas del cerdo, peperoncino calabrés y sal (algunos también lo ahúman). "Hace un tiempo quise abrir mi propia salumería, ese proyecto finalmente derivó en mi restaurante. Empecé produciendo guanciale con la papada del cerdo; más tarde me animé a servir lardo, que para mí es la mejor grasa de este animal (es la grasa de la espalda del cerdo, blanca, perlada). A la gente le encantó. Mi cocina es de base italiana, siempre estoy buscando productos. Hablando con mi mamá, que es calabresa, llegué a la nduja. Cuando finalmente pude conseguirla, todos mis sabores de infancia aparecieron de repente en mi cocina."
La nduja es el resultado de una política: aprovechar todo el cerdo. Se elabora con los recortes que sobran de la faena y se mezclan con el peperoncino. Tras moler bien carne y pimiento, esa pasta se sala, se dispone en una tripa natural y se deja secar y a veces se ahúma. "Esta maravilla cremosa puede ser más o menos picante, según la receta. Para mí es puro sabor", dice la chef.
Oriolo estudió en el Colegio del Gato Dumas, trabajó en distintos restaurantes como Bar Uriarte, Malvón, Le Blé, BASA y Grand Café antes de abrir La Alacena (junto con su socia, Mariana Bauzá). Pero su saber no se termina sólo en las cuestiones técnicas y formales de la cocina, que domina con maestría. Su conocimiento se alimenta de otras voces, otros ámbitos. "Puedo conversar con mi mamá (Irene) o mis tías y siempre terminamos hablando de recetas. Ellas me dictan en dialecto calabrés, ése es el idioma de la cocina para ellas. Y mi papá Marcos también cocina muy bien. Lo que yo hago son los platos de mi familia, los que comimos toda la vida."
En el inventario de recetas de Oriolo no se sabe qué manjar probar primero. Ella las va enumerando y el paladar se entusiasma: "Cuando yo era chica mi abuela materna, Giuletta, cocinaba mucho, pero no me dejaba entrar en la cocina, ese era su mundo privado. A mí tampoco me gusta que se metan en la cocina cuando estoy haciendo algo. Debo de haberlo heredado de ella. Pero se ve que yo espiaba bien, muchas veces estoy haciendo una receta y de pronto hago algo sin pensar, como saltear unas hojas de albahaca en unas gotas de oliva. Son escenas que vuelven al presente ¡y ahí encuentro ese sabor de la infancia que estaba buscando! Así aparecieron las pulpetas, los porotos, la pasta con ricota, la achicoria, las habas con cebolla y ajo. De alguna manera, que yo cocine hizo que todo ese patrimonio familiar se pusiera en papel. La nduja la usaban dentro de la salsa o sobre la pasta con tomate, a mí me emociona que ya se pueda conseguir en la Argentina".
Es probable que nduja provenga de la palabra francesa andouille, otro embutido similar y muy tradicional de la gastronomía francesa. "Aporta sabor a las preparaciones, en general va con pomodoro, es una delicia. Y me interesa comprender cómo esto que hoy es un producto gourmet, en su origen fue una comida de la pobreza, se hacía con lo que sobraba del cerdo y con mucho picante. Siempre pienso que comer picante ayuda a pasar el hambre, algo de eso debe haber."
¿Cómo se utiliza la nduja?
Se conserva en la heladera, podés cortarla en rodajas y congelar. En general viene de un kilo, es cremosa y suele untarse en una tostada. En la cocción se puede disolver un poco con el calor en la sartén, yo le agrego un poquito de materia grasa para que no se queme. La sirvo con unos gnudi y a la salsa, cuando está por salir, le agrego nduja al final, para que se derrita con el calor. Hoy en vez de pasta hice porotos, porque las legumbres también me representan, en mi casa se consumían mucho y siempre las tengo en mi restaurante.
¿Cómo eran esas abuelas que no te dejaban entrar en la cocina?
Eran grandes cocineras. Mi abuela paterna, Teresa, era de Santa Fe, cocinaba criollo: peceto a la cacerola con zanahorias y arvejas; milanesas de peceto con espageti con queso y manteca, un plato delicioso. Muchas veces, terminando un despacho, me senté en la barra y pedí carne con fideos y manteca y queso, era lo más reconfortante del día. Mi abuela Giuletta tenía carácter, la recuerdo como en las películas, introvertida, vestida de negro. Cocinaba como los dioses, hacía un caldo al que le agregaba ricota fresca que sabía increíble. En honor a ella son las pulpetas que sirvo en mi restaurante. Las dos cocinaban con amor, no tengo duda. Y de alguna manera me transmitieron eso; yo pude aprender de ellas.
¿Qué te inspira a la hora de hacer una receta?
Primero el producto, como la nduja, que ahora hay acá. Hay una comunidad de calabreses grande, incluso los he visto en alguna fiesta comer peperoncino crudo sin problemas. Lo primero que pienso cuando encuentro un producto que me interesa es que no quiero ponerle mil cosas, eso es lo más importante para mí. A partir de ahí me sale naturalmente italiano. Son platos basados en la simpleza. Hago una cocina auténtica, la que me gusta comer a mí. Tengo un viaje pendiente a Calabria, esa conexión la llevo en mi ADN.
De principio a fin
Cortar una rodaja de queso tipo provolone o mozzarella y servir junto a una lámina denduja. En Calabria suele ser una entrada o un postre.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/2043186-julieta-oriolo-perfumes-de-calabria

Clarín - VIVA - Virgilio Martínez: el skater que se convirtió en el mejor chef del mundo

Virgilio Martínez: el skater que se convirtió en el mejor chef del mundo

Su restorán Central, en Lima, produjo una revolución de sabores. En diálogo con Viva, revela uno de sus secretos: fue a buscar ingredientes a los lugares más remotos del Perú.
Virgilio Martínez: el skater que se convirtió en el mejor chef del mundo
Flaco, de estatura mediana, algo desgarbado en su andar. De modales delicados, se mueve como deslizándose. Luce unos jeans grises, botitas de gamuza color marrón y una remera verde agua. Con una sonrisa que delata cierta timidez, se sienta frente al auditorio que lo vino a escuchar especialmente y a que le firme ejemplares de su libro Central, en una de las charlas que se llevaron a cabo durante el transcurso de la Feria Comer y Leer. Entre el público sobresale una buena cantidad de cocineros argentinos. El que habla es Virgilio Martínez, chef peruano, de casi 40 años, dueño y alma pater del restorán Central, que desde el barrio de Miraflores, en Lima, se transformó en el número uno de América latina, y en el quinto del mundo en la Guía de los 50 Worlds Best Restaurant. Y para seguir sumando pergaminos a su chaqueta blanca de cocinero, en abril, en Australia, fue nombrado como mejor chef del mundo.
De voz suave, durante la charla con Viva remarca con claridad sus conceptos. Detallista, queda claro que su idea de la perfección también incluye las palabras. La visita relámpago a Buenos Aires, organizada por la Embajada del Perú, en la que Virgilio actúa como un embajador sin cartera de la cultura y la gastronomía de su país, incluyó también una cena en la que cocinó en la parrilla Don Julio.
Pero antes de este presente que lo tiene tan arriba, hubo un pasado y una historia. Hubo un joven limeño deportista, futbolista y skater, para ser más preciso. “Estaba de las ocho de la mañana a las nueve de la noche con la patineta. Exploraba Lima y ahora, visto a la distancia, pienso que era como cocinar. Hacía performances, creaciones, buscaba la perfección, andar con estilo. Y en el estilo hay mucho arte. Todo eso me formó como cocinero. La vinculación con la cocina viene porque mi padre me decía: ‘Deja de estar con la patineta, todo sucio, con los pantalones rotos’. Mi padre era un importante abogado y cuando quería reunirse conmigo o verme, siempre me citaba en restoranes. A mí me encantaba, y era la única forma que tenía mi padre para estar dos horas con su hijo. Me decía: ‘Te veo en La rosa náutica’. En ese entonces no existía para mí el concepto de cocinero, los platos los traía el maïtre, ya estaban hechos.”
Llegado el momento de comenzar una carrera universitaria, el mandato familiar lo llevó a inscribirse en Derecho. “Pero el Derecho no era lo mío, no lo sentía. Cuando me dieron el dinero para matricularme en la carrera, estaba haciendo la fila y en ese mismo momento se lo devolví a mi padre y le dije: ‘No va, voy a viajar por el mundo para saber lo que quiero’. En esa época los argentinos viajaban mucho, los peruanos menos. Cuando me fui, empecé a trabajar como cocinero para pagar mis cuentas. Entré a una cocina profesional y pensé: ‘¡Guau, esto es lo mío, quiero ser cocinero!’. A mi familia no le gustó, mi padre se enojó, me dijo: ‘Ya vas a ver cuando tu hermano mayor tenga su BMW y vos vas a estar vendiendo choripán’.”
Al poco tiempo de regresar de Londres conoció al chef Gastón Acurio, que ya por ese entonces se había convertido en el gran difusor de la gastronomía peruana en el mundo. “Mi padre me lo presentó. Le dije que durante mi viaje había cocinado en diferentes lugares, pero como me habían negado la visa de trabajo me tuve que volver y quería trabajar en el Perú. Gastón me miró como si fuera una broma, me pidió el número y a la noche me llamó. Le dije: ‘Pónme de lavaplatos y no me pagues’. Ese approach fue interesante. Trabajar en una cocina con Gastón era glamoroso, pero me llevé muy bien con la gente, ninguno tenía escuela, me veían como distinto; ahí me empecé a formar como cocinero peruano, yo tenía formación con las cocinas de Europa.”
Virgilio Martínez: el skater que se convirtió en el mejor chef del mundo
Virgilio Martínez en su más reciente visita a Buenos Aires. /Constanza Niscolovos
Busco mi destino. Después de un tiempo, Virgilio sintió la necesidad personal de caminar su propios pasos. “Sabía que no quería hacer lo de Gastón, su estilo no era el mío, empecé a captar una esencia más vinculada al arte. Aprendí mucho de Acurio, de su filosofía. Trabajé con él cuatro años, era una especie de mano derecha; él me mandaba a Madrid y me decía ‘arréglate tú’. Pensaba cómo transmitir Perú en un plato. En ese época no había comida peruana en el mundo.”
Todo ese proceso iba a terminar inevitablemente en un proyecto propio, que se plasmó en Central. Pero antes de ser lo que es hoy, hubo un larga búsqueda de identidad. Amén de otras vicisitudes. Primero, para la apertura en 2009, y luego de haber invertido un millón de dólares del patrimonio familiar y de haber hipotecado la casa de sus padres, a los pocos meses la Municipalidad de Lima clausuró el restorán porque los vecinos argüían que esa calle del barrio de Miraflores era residencial. Mientras el estudio jurídico de su padre luchaba por la reapertura, Virgilio seguía en la búsqueda del concepto. “Yo soy una persona muy ecléctica y quería transmitir en Central lo que había vivido. Había un poco de Singapur, otro poco de Tailandia, los lugares donde había estado; también de Francia, y no me sentía contento. La gente me aplaudía y me decía: ‘Qué lindo restaurante, es muy europeo’. Yo no quería eso, quería que se viera el Perú. Se había hecho un gran trabajo, pero faltaba el ceviche en la alta cocina. Todavía no había llegado el momento de introducir los productos peruanos como la quinoa, las papines andinos, y ese era mi camino. Dije: ‘Yo me voy a encargar de eso. Voy a empezar a poner cosas que yo quiero, los voy a complacer, les voy a dar lo que quieren, pero voy a ir metiendo lo mío’. Y entonces perdí el 60% de los clientes, me quedé con el 40%, pero a los tres meses empezó a llegar gente del extranjero porque quería comer el Perú. La gente que venía a Lima quería comer lo nuestro.”
La idea de crear Mater Perú, el laboratorio de investigación que lleva adelante, integrado por un grupo interdisciplinario que incluye desde antropólogos a ingenieros forestales, surgió luego de una pregunta existencial. “¿Qué hago haciendo comida peruana si no conozco nada de ella?” Se tomó un año para recorrer, conocer las regiones más profundas del Perú y establecer un contacto con las comunidades andinas. A ese acercamiento lo describe como un tema de confianza. “Hoy se habla de ir a buscar los productos de la naturaleza en su entorno. Nosotros nos dimos cuenta que en Perú es mucho más complejo. Junto a ONGs, empezamos a relacionarnos con los productores, a entender la mirada que ellos tienen del mundo. Yo no puedo meterme en una comunidad que ve a los Apus como los dioses, y arrancar algo de la madre tierra. La Pachamama se va a molestar. Son comentarios y opciones válidas. Con esto no te digo ahora que soy un hombre espiritual, entablamos relaciones y trabajamos juntos; ellos se ríen de mí, se burlan, cómo hago esto o lo otro; yo les enseño recetas, les traigo productos nuevos, ha costado tiempo, esfuerzo y dedicación pero hemos llegado a comunidades muy apartadas. Algunos, por ejemplo, no creen que soy peruano, creen que soy de otro país. Cuando llego a una comunidad, trato de tener el mayor respeto posible. Y después los llevo a comer a Central, para que vean cómo sus productos llegan a la mesa. Ellos están acostumbrados a comer los maíces frescos, cuando están en la tierra.”
Virgilio Martínez: el skater que se convirtió en el mejor chef del mundo
Uno de los platos del restorán Central, en Lima. /Gentileza Central
La cocina. En Central trabajan 70 personas, incluyendo 18 cocineros, para darles de comer a 50. La vajilla está especialmente diseñada para cada plato... Por eso Virgilio dice que los restoranes que tiene en Londres y en Dubai son los que generan el dinero para que Central pueda seguir funcionando. Y agrega: “La cocina tiene su estética local. Hablé mucho de esto en el libro. Si tengo que decir qué tipo de cocina hago, lo definiría como cocina de ecosistema. Cuando decidimos basar nuestro menú y los platos en la altitud, con ingredientes procedentes de las mismas regiones, la carta prácticamente se escribió sola. Y tiene un sentido de preservación de condiciones naturales muy fuerte. También hablamos de interpretación, porque hay que interpretar y cocinar; una comunidad andina no es igual a la otra. Hay muchos Perú dentro del Perú. Y todavía hay un trabajo por hacer con las plantas medicinales. Las gelatinas que utilizamos, por ejemplo, las sacamos ahora de la madera; hacemos harina de quinoa, de maíz. La harina se traía de Brasil. Si yo hago una cocina de ecosistema no puedo traer nada de otro lugar. Una espuma, ¡cómo la voy a hacer con un polvo que compramos en España! Nos dimos cuenta de la importancia de comprar un gran producto peruano. Pocos lugares del mundo poseen una mínima parte de la abundancia del Perú. Tener acceso a estos ingredientes es un lujo que como cocineros apenas hemos comenzado a comprender.”
Cuidadoso de su cuerpo, hace yoga y transmite una imagen zen. Se cuenta que Virgilio no asiste a fiestas nocturnas porque piensa que no está bien que lo vean cuando debería estar en su lugar de trabajo. Casado con Pía León, su jefa de cocina y mano derecha laboral, la pareja tiene un pequeño hijo, Cristóbal.
Después de estos años de Central y con todas las condecoraciones y reconocimientos obtenidos, en qué punto se encuentra. “En lo personal, estoy en un momento de asumir responsabilidades. La experiencia que transmite Central es que salgas con la sensación de que conociste y comiste el Perú. La perfección del plato era mi única preocupación. El momento en el que logré ser feliz fue cuando cuando pude representar al Perú en mis platos.”
Link a la nota: https://www.clarin.com/viva/virgilio-martinez-skater-convirtio-mejor-chef-mundo_0_ryyEFlVB-.html

La Nación - Vida & Ocio - 10 nuevos vinos que vale la pena probar

10 nuevos vinos que vale la pena probar

Tintos, blancos, espumantes y hasta un vino naranja. Una breve guía para hace valer cada peso en la vinoteca
Superado el susto inicial que provocan los actuales precios de los vinos, quien recorra con la vista los anaqueles de las vinotecas se encontrará con muchas novedades, tanto en materia de tintos, como de blancos, espumantes e, incluso, de vinos naranjas. Para evitar ensartarse con etiquetas que poco ofrecen de interesante y hacer valer cada peso, aquí va una breve guía de novedades que valen la pena ser bebidas. Hay vinos innovadores, otros que apuntan a ser nuevos clásicos y algunos que, sin muchas pretensiones, ofrecen una excelente relación precio-calidad. Pasen, vean, y agreguen en los comentarios al pie sus propios hallazgos.
Tolentino Winemaker´s Selection Sauvignon Blanc 2017
Bodega Cuarto Dominio
Un sauvignon blanc en el que se lucen las características de este varietal, donde no faltan los aromas a espárragos, arvejas y a fruta cítrica, y que tiene buen volumen en boca, acidez alta pero no punzante, y cierto carácter mineral en su textura que lo convierte en un buen aliado para mariscos, cebiches y diversos platos en base a productos de mar. Precio: 200 pesos.
La Posta Bonarda 2015
La Posta Vineyards by Laura Catena
Eminentemente frutal, simple y directa, esta bonarda es ideal para acompañar comidas de todo tipo: desde carnes y pastas hasta pizzas y picadas. Colabora en esa función gastronómica una acidez equilibrada y taninos amables, en una bonarda ideal para todo aquel que frente a la góndola de la vinoteca se pregunta qué gusto tiene la bonarda. Precio: 330 pesos.
Casa Boher Gran Chardonnay 2016
Cavas Rosell Boher
Un rara avis. No es el chardo mantecoso que uno esperaría encontrar al sostener en la mano la pesada botella que lo contiene, ni tampoco uno de esos modernos blancos de acidez filosa. Es ante todo un vino que se destaca por notas evolucionadas (pera en almíbar, frutos secos) sobre un trasfondo cítrico, con una acidez refrescante, y un gran equilibrio. Precio: 620 pesos.
Quorum IV
Bodegas Norton
Blend de cepas y de añadas (20% malbec cosecha 2010, 52% de petit verdot 2012 y 28% cabernet franc 2013), es un tinto elegante, complejo pero a la vez súper bebible, en el que se destacan las notas mentoladas y apimentadas del franc y el verdot, respectivamente, pero que se completa con la fruta del malbec y un magistral uso de la madera. Precio: 495 pesos.
Saint Felicien Bonarda 2016
Catena Zapata
Con una etiqueta vintage que recupera la pintura de Carlos Alonso que ilustró el primer Saint Felicien, este tinto toma sus uvas de los viñedos históricos que la bodega posee en el este mendocino para elaborar una de las bonardas más elegantes que ofrece hoy la Argentina. Fruta roja al frente, taninos leves y un paladar goloso completan la experiencia. Precio: 319 pesos.
Alyda Van Salentein
Bodegas Salentein
Corte de dos añadas distintas de chardonnay, pinot noir y pinot meunier provenientes del Valle de Uco (Mendoza), Alyda es un espumante de burbuja fina y refrescante, que ofrece aromas a manzana y pera. Aporta, también, cierto aire nuevo en una categoría de precio donde no siempre predomina la frescura, que es el punto fuerte de su burbuja. Precio: 430 pesos.
Dante Robino Reserva Bonarda 2015
Dante Robino
Con un estilo clásico, esta bonarda de color rojo profundo ofrece aromas a vainilla y fruta negra madura. En boca es suave, gracias a sus taninos finos, y repite la vainilla junto con la fruta roja, el tabaco y el chocolate, tiene una acidez importante que persiste en el final junto con los sabores que provienen de los 12 meses de crianza en barrica. Precio: 325 pesos.
Los Intocables Black Malbec 2015
Finca Las Moras
Intenso, este malbec sanjuanino suma a los aromas y sabores característicos de esta cepa perceptibles notas a vainilla, caramelo, tabaco y chocolate aportadas por las barricas de tostado alto, las mismas que se utilizan para añejar whiskies norteamericanos, y que constituyen el diferencial de esta nueva línea que incluye también un cabernet sauvignon. Precio: 215 pesos.
Desquiciado El Corte 2015
Desquiciado Wines
Malbec (60%), cabernet franc (35%) y merlot (5) son los componentes de este elegante corte de tintas en el que la sutileza prevalece por sobre la intensidad. Refrescante, combina la fruta roja del malbec y el merlot con las notas especiadas del cabernet franc; algo de textura a tiza se combina con la suavidad de los taninos, sumando complejidad. Precio: 390 pesos.
Alma Negra Orange
Domaine Alma Negra
Color naranja profundo, sus aromas -a damasco y flores blancas- son austeros. En boca tiene una entrada seca, que contrasta con la dulzura de fruta de sus sabores: de nuevo, damasco, pero también durazno y frutas secas. Buena acidez, paso ligero por boca y un final fresco. Y, además, una botella que se luce en la mesa. Precio: 495 pesos.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/2041462-10-nuevos-vinos-que-vale-la-pena-probar

Planeta Joy - Comer - Il Quotidiano, un nuevo best buy italiano en Recoleta

Il Quotidiano, un nuevo best buy italiano en Recoleta

El bar de pastas ofrece platos de calidad a precios razonables en un ambiente descontracturado a lo largo del día.
Il Quotidiano es una de las revelaciones en materia de aperturas gastronómica del año. Ubicado en una coqueta esquina de Recoleta, el restaurante de comida italiana congrega a familias, amigos y parejas que buscan platos ricos con una relación precio/calidad que sorprende.

El bar de pasta es otra jugada de Alejo, Martín y Tomás Waisman, dueños también de El Burladero, Fervor, Sexto, Sottovoce y La Taberna en Lomas de Zamora. En este caso, se trata de un ambiente relajado con decoración sencilla, con mesas simples y una comunitaria y servicio muy atento y ágil.



Sin lugar a dudas, la estrella de Il Quotidiano es la pasta amasada a mano. La carta incluye 15 platos bien abundantes, que combinan variedad de estilos con salsas y acompañamientos (los precios van desde los $150 hasta los $225). Los más populares son los tagliogini con tomate y albahaca ($150), pappardelle con ragú de cordero ($210) y cable de teléfono con pomodoro, ricotta y pesto ($160). Imperdibles, los cavatelli cacio e pepe ($170) y los ravioli de ricotta con manteca y salvia.



El restaurante sirve otras delicias tanas, como la burrata con caponata, pistachos y miel ($165) y el carpaccio de ternera con rúcula y queso parmesano ($210). Además, el menú cuenta con ensaladas (desde $130), piadina o tortilla de pan rellena típica de Italia (desde $140), sándwiches (desde $86) y tartas (desde $145).

Abierto de lunes a domingo de 9 de la mañana hasta la media noche, ofrece desayunos, cafetería, panadería, bocados para la hora del aperitivo y un completo brunch los fines de semana. 



Il Quotidiano está en Callao 1299, Recoleta. Tiene take away, no acepta reservas (conviene ir con tiempo los fines de semana) y no cobra cubierto.
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?Il_Quotidiano%2C_un_nuevo_best_buy_italiano_en_Recoleta&page=ampliada&id=9691