lunes, 17 de abril de 2017

La Nación - Vida & Ocio - A la mesa, el cruce entre gastronomía y música

A la mesa, el cruce entre gastronomía y música

Se realiza en la Usina del Arte, con la curaduría de Juliana López May
La Usina del Arte será otra vez la sede de la segunda presentación de A la mesa, el ciclo que reúne música, gastronomía y cultura en dosis justas y es organizado por el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
El jueves que vine, desde las 20, el ciclo contará con la presencia de los chefs Tommy Perlberger y Bruno Gillot -socios y directores de Eat Catering- que estarán al mando de la cocina, mientras la música estará a cargo de Mosca Moscheni y Topo Larocca -el dúo del programa Sólo en Vinilo de radio Blue FM- que serán los responsables de ponerle sonido a la velada de carácter intimista.
A la mesa es un ciclo gastronómico que propone ensamblar los placeres de la buena música y de la exquisita comida. Bajo la curaduría de la cocinera Juliana López May, la propuesta permite disfrutar una vez al mes de una clase magistral de cocina a cargo de diferentes chefs y luego probar el plato en compañía de buena música.
El primer encuentro del ciclo estuvo a cargo de la propia Juliana y contó con Ale Lacroix como DJ invitado. En un clima intimista y descontracturado, los anfitriones dialogaron con el público y combinaron sus grandes pasiones.
Tomando como punto de partida la designación de Buenos Aires como Capital Iberoamericana de la Cultura Gastronómica 2017, los organizadores buscan explotar todo el capital gastronómico que Buenos Aires ofrece. Si bien el eje es la comida, A la mesa se propone ser una experiencia sensorial completa, de ahí que haya músicos invitados a cargo de musicalizar cada una de las veladas.
Durante el ciclo habrá un maridaje de figuras reconocidas como los músicos Juliana Gattas (cantante de Miranda!) y Juanchi Baleiron; y donde nuevos y originales sabores estarán en manos de los cocineros más destacados del momento como Guido Tassi, Takehiro Ohno, y Martín Molteni, entre otros.
Las entradas se pueden adquirir online a través de tuentrada.com. Tienen un costo de 450 pesos por persona.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/2009595-a-la-mesa-el-cruce-entre-gastronomia-y-musica

Planeta Joy - Comer - Buenos Aires Food Week: 50 restós top con precios amigables

Buenos Aires Food Week: 50 restós top con precios amigables

Del lunes 17 al domingo 30 de abril, se realiza una nueva edición del ciclo gastronómico. El menú de almuerzo saldrá $240 y el de cena $390 e incluye tres pasos y un aperitivo.
Desde el próximo lunes hasta el domingo 30 de abril se realizará la 9º edición de Buenos Aires Food Week. Durante dos semanas, restaurants top de Buenos Aires presentan menús especiales a precios amigables.

Cada restaurante abre sus puertas con un menú de tres pasos: aperitivo de bienvenida (Aperol Spritz o Campari Orange), entrada, plato principal y postre, a precios accesibles tanto para el almuerzo por $240, como para la cena por $390. Los menús no incluyen bebidas, propina, ni servicio de mesa. Con la cuenta, los comensales podrán donar a la Fundación Banco de Alimentos.
Para esta ocasión se suma además la posibilidad de disfrutar de una selección de vinos recomendados por Bodega Nieto Senetiner: Nieto Senetiner Reserva y Don Nicanor, a precios de vinoteca al consumir el menú de Food Week.

Participan de esta ediciónAldo's Restoran Vinoteca
Aramburu Bis
Artesano
Bahia Madero
Bice Ristorante
Brasserie Petanque
Captain Cook
Casa Cruz Brasserie Porteña
Clo Clo
Cosco Peruvian Sushi
Dashi
El Burladero
El Quinto cocina asiática 
Fabric Nikkei
Green Bamboo
Happening Costanera
Happening Puerto Madero
Inmigrante
Italpast La Reserva
La Cabaña
La Cabrera
La Causa Nikkei
La Panadería de Pablo
La Taberna
Le Grill
Le Sud
Mercado Central
Mizuki
Namida Nikkei
Novecento Cañitas
Olaya
Paru Deli
Pichon
Puerta del Inca
Puratierra
Restaurante Puerto Cristal
Sexto Brasserie
Sipan The Palermitano Hotel
Sipan Wyndham Hotel
Sivela 465
Social Paraíso
Sorrento City
Sorrento Madero
Sorrento Recova
Sottovoce Recoleta
Sottovoce Puerto Madero
The Brick Kitchen
Trattoria Olivetti
Ureña
Villegas
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?Buenos_Aires_Food_Week%3A_50_rest%F3s_top_con_precios_amigables&page=ampliada&id=9507

Clarín - Viajes - La ruta gastronómica de Tierra del Fuego

La ruta gastronómica de Tierra del Fuego

Entre montañas, bosques y lagos, los platos típicos fueguinos perfilan una ruta gastronómica que une Ushuaia con Río Grande. Centolla, merluza negra y cordero asado, entre los sabores más representativos.
La ruta gastronómica de Tierra del Fuego
El espeso manto de turba obliga a pisar con cuidado el suelo esponjoso, removido por el agua a flor de piel que salpica los tobillos. Más allá, en dirección a la postal de laderas verde amarillentas cubiertas de lengas, ñires y coíhues, la nieve desparramada sugiere los pasos toscos de los pies fijados sobre raquetas. En cualquier caso, los desafíos del trekking por el magnífico paisaje natural de Tierra del Fuego resultan desafíos exigentes que llenan los ojos de colores intensos mientras las fragancias del aire, barridas por el viento helado, inducen a saciar el apetito creciente de la manera más acorde con este confín incomparable: degustando un plato autóctono de cara al mar o con la vista clavada en los picos andinos coronados de blanco.
Bajo las chimeneas humeantes que emergen de los tejados deUshuaia, el calor de los fogones atrapa a decenas de comensales recién aterrizados o desembarcados en la isla, dispuestos a deleitarse con la afamada centolla del canal Beagle, la no menos renombrada merluza negra, mejillones de Bahía Brown o cordero fueguino asado a la estaca. Son mayoría los que procuran descubrir el sabor de esa enorme variedad de cangrejo de diez patas carnosas, una delicia que habían detectado los pobladores yaganes y pescaban mucho antes de que los primeros navegantes europeos irrumpieran en la geografía virgen del Fin del Mundo. El religioso inglés Thomas Bridges tuvo el privilegio de transformarse en el primer extranjero sorprendido por la captura de centollas y mariscos que los primitivos habitantes realizaban con medios precarios en el siglo XIX.
La ruta gastronómica de Tierra del Fuego
Hoy, ese ingrediente más apetecido, nada menos que la preciada carne blanca que mejor representa a los cocineros fueguinos -rica en yodo y proteínas y con mínimo contenido de colesterol-, es servido siempre fresco, al natural, en forma de crepe, lasaña, tarta, al vino blanco, a la milanesa, como paté, relleno en paltas y ravioles, transformado en salsa para pastas, con arroz o como ceviche. “Cinco minutos de cocción en agua hirviendo son suficientes para que la centolla se blanquee y esté lista para agregarle jengibre, laurel y sal gruesa. Sólo se comen los hombros y las patas”, ilustra Cristian Waisberg, chef del hotel Los Acebos.
La oferta de pescados y mariscos titila a toda hora en marquesinas, desborda de las pizarras y llena páginas enteras en los menúes de los restaurantes de la ciudad. La ruta 3 y los caminos serpenteantes que toman distancia del litoral costero para trepar los faldeos de la Cordillera apuntan hacia las pistas del centro de esquí Cerro Castor y una decena de parques de nieve, donde se imponen los paseos en trineos tirados por perros siberianos y los paladares se solazan con el cordero fuyeguinos, otro manjar que en estas latitudes no admite discusiones.
La ruta gastronómica de Tierra del Fuego
Sin embargo, a los pies del glaciar Martial, entre las elegantes instalaciones del hotel Las Hayas, los productos del mar mantienen su hegemonía. Al menos, eso se desprende de la pantagruélica cena, que arranca con centolla con pickle de salicornia y sigue con almeja y cholga de caviar de erizo, vinagreta de frambuesa y sopa verde, róbalo, trucha, una secuencia de sabores intensos rematada con merluza negra ahumada con turba, roll de conejo y jamón crudo de cordero a la pimienta magallánica.
La ruta gastronómica de Tierra del Fuego
Sorpresas en el bosque
La revalorización de los productos autóctonos también hace foco en el interior de la isla, allí donde toman forma nueve variedades de papa, ramilletes de berro, pamplina, perejil de monte, mutilla, sauco, frambuesa, chaura, una variedad silvestre de manzana verde y pimienta de canelo. Esa amplia variedad de productos ocultos en las entrañas del bosque terminó de convencer a Facundo Chiara y Jorge Monopoli -chef del restaurante Kalma- de los beneficios que podía redituarles el contacto con antiguos pobladores, productores y especialistas de instituciones vinculadas a la gastronomía para trazar los lineamientos de su proyecto Cocina Nómada Fin del Mundo. “A partir de mayo, una época de frío muy intenso, salimos a recolectar los frutos autóctonos, que tienen un alto valor gastronómico”, sintetizan el espíritu de su iniciativa.
Las condiciones especiales que impone sin medias tintas el extremo austral del planeta es un escenario pródigo en proezas y apuestas audaces, que -según el caso- redundan en obras eximias o rotundos fracasos. El producto local se moldea como una preciada mercancía a ser admirada por su confección artesanal, pero se desvaloriza a la hora de aspirar a posicionarse en el sector continental del país. El transporte por tierra y mar se encarece hasta niveles imposibles y el cruce por el sector chileno de la Isla Grande agrega más complicaciones a los productores fueguinos.
La ruta gastronómica de Tierra del Fuego
“Nos cuesta mucho conseguir materias primas. Compramos lúpulo en El Bolsón, malta en Tres Arroyos, botellas en Santa Fe y etiquetas en Buenos Aires”, admiten resignados el ingeniero químico Marcelo Mondini y el ingeniero agrómnomo Gustavo Álvarez, al frente de la fábrica de cerveza Cape Horn y Beagle.
Cajones y envases apilados en la planta instalada en el barrio Industrial -a 3 kilómetros del centro de Ushuaia- muestran a las claras el origen dispar de los materiales que utilizan. Es imposible detectar a simple vista la razón del sabor eminentemente fueguino que destilan las nueve variedades producidas aquí. “El secreto está en el agua que utilizamos, con escaso sedimento y pocas sales, producido por el derretimiento del glaciar Martial. Además, usamos cien por ciento de malta, sin agregados químicos”, revelan sin más lamentos.
Talento chaqueño
Un rato más tarde, con el fulgor de la luna copando de punta a punta la bahía de Ushuaia, el toque cítrico y algo dulzón de la variedad rubia de trigo malteado Beagle Wheat armoniza perfectamente con el penetrante sabor del mejillón en escabeche y la merluza negra, una delicadeza servida en el restaurante Küar por el chef chaqueño Ángel Ayala.
El refinado oficio del cocinero de Küar parece surgido de la misma escuela que formó a su colega porteño Ernesto Vivian, propietario del restaurante Kaupé y autor de un ceviche de cojinova -un pez que habita en estos mares australes-, merluza negra con espinaca y copa helada de mandarina que merecen el podio entre los platos insoslayables de Tierra del Fuego.
La ruta gastronómica de Tierra del Fuego
El circuito gastronómico por la capital fueguina suma y suma calorías, una reserva a mano como para reponer cualquier posible merma de energías. Pero, por ahora, el frío más crudo y la nieve irrumpen en cuentagotas y todavía es posible andar sin mucho esfuerzo por las calles y el bosque. La escarcha de la madrugada deja apenas una película fina en las escalinatas que ascienden hasta las casitas “trineo”, levantadas sobre pilotes, con patios y jardines, a un par de cuadras del centro. Esa perspectiva en altura de la ciudad y el canal es la mejor fuente de inspiración que encontró Carlos Necchi para instalar su fábrica casera de chocolates Choco al Fin y pasar horas en la cocina moldeando copos, chupetines, alfajores, trufas, huevos de Pascua, bombones de Fernet con cola y tabletas rellenas con almendras, piminenta de canelo molido, quínoa y arándano. El artesano del barrio Ecológico empezó hace seis años a poner en práctica los conocimientos que le transmitió un experimentado maestro chocolatero de Bariloche.
El chocolatero más famoso
Aunque sostenida por exquisitos sabores naturales, su modesta producción parece irrelevante frente a la oferta de más de 60 gustos que ostenta Laguna Negra, la chocolatería insignia de Ushuaia, cuyos locales de San Martín al 600 y la esquina de San Martín y 25 de Mayo son una irresistible atracción para turistas de todos los confines, una romería multiétnica que no decae en todo el año.
La ruta gastronómica de Tierra del Fuego
Pese a la insistencia de Martín Elicabe -miembro de la familia propietaria de Laguna Negra desde 1989-, prefiero reprimir la tentación y limitarme a una módica degustación de dulces, amargos, chocolates con calafate, con ruibarbo y otros rellenos impiadosos, que amenazan con ir a parar sin escalas al paladar. Es que a dos cuadras de aquí, en la casa histórica, panadería y restaurante El Almacén, Enrique Chasco se apresta para guiar una visita por todos los rincones de la tienda de ramos generales fundada por José Salomón en 1913. No será todo: ya anunció que la recorrida será estimulada por los renombrados panes y la pastelería francesa sin aditivos ni conservantes del pastelero d ela casa, David “Dudú” Dumont. El encuentro con chasco y su cocinero estrella se estira un par de horas largas en las seis salas de esta encantadora casa-museo, una escala ideal para conocer la historia de Ushuaia a través de imágenes, recortes de periódicos y objetos familiares descoloridos por el paso de los años.
Los sabores típicos también resaltan entre las delicias libres de gluten exhibidas en la vidriera de Arte Gastronómico Ushuaia, en Fuegia Basket 465 casi Hilario Ascasubí. Desde su pequeño local, Ileana Videla y Paula Rodríguez procuran “que Ushuaia sea una ciudad amigable para los celíacos, que también ellos puedan comer rico y disfrutar”. Las dueñas de casa ponen especial énfasis en la calidad, el sabor y la textura de sus medialunas, alfajores bañados en chocolate, empanadas de cordero, panes, budines de limón, brownies, tortas y pastas.
La ruta gastronómica de Tierra del Fuego
Otras historias de tenaces luchadores, aún más expuestos a los dictados de la naturaleza, retumban sobre la costa de Puerto Almanza, una aldea de pescadores maltratada por temporales y vientos a 45 kilómetros hacia el este de la capital provincial. Los audaces marinos que se animan a lidiar contra olas de más de 2 metros de altura para lanzar sus redes con trampas al fondo del mar y regresar cuatro o cinco días después para recogerlas y desembarcar con la carga de centollas, centollones, erizos y mejillones en el muelle, meintras el viento silba y chillan bandadas de caranas revoloteando sobre el agua y cauquenes en el pastizal de la costa. “El centollón tiene patas más cortas y sabor más fuerte que la centolla”. Carlos Cárcamo es palabra autorizada para marcar la diferencia: pescador desde su infancia en Puerto Montt (Chile), experimentado buzo -protagonsita de decenas de rescates en los lagos y mares del Sur- y reconocido cocinero de pescados y mariscos en su restaurante El Rincón del Viejo. Parado a un costado de la salamandra encendida con leña, Cárcamo habla pausado y con la vista fija en el mar y el manto de bruma que desdibuja la silueta de Puerto Williams y la costa de la isla chilena Navarino. Su hijo homónimo lo observa con ojos que denotan admiración, hasta que lo interrumpe para añadir una obviedad: “El lugar donde se siente más cómodo está allí, en el agua. Si es por él, después de este cálido almuerzo prepara el equipo y sale de pesca”.
Los frutos de la tierra
El camino de ripio bordea la orilla del canal, atraviesa una lomada y descubre las parcelas cultivadas de Ruca Kelleñ. “En esta chacra no utilizamos pesticidas porque no hay pestes. La nieve mata cualquier bicho inconveniente y las plantas crecen muy sanas”, inflan el pecho Andrés Loiza y su esposa Catalina “Cathy” Rivera, dedicados a cosechar frutillas de tamaños desmesurados, frambuesas, ajo y ruibarbo. De aquí salen exquisitas mermeladas, dulces y tortas, que también se consiguen en las cuatro sucursales de El Artesano, en barrios periféricos de Ushuia, donde Loiza despunta su oficio de panadero.
La ruta gastronómica de Tierra del Fuego
De un lado del paseo costero late el poderoso encuentro del mar y el viento, contrastado en la franja opuesta por el bosque montado sobre los cerros. Algunos claros inundados delatan la obra destructora de los castores, la plaga inmanejable que derrumba lengas y forma diques en la espesura. Un enjambre de troncos tumbados es la mejor referencia para llegar al restaurante La Oveja Verde, en Puerto Paraíso, un mojón que surge en el momento oportuno, cuando ya el sol es un grato recuerdo y el frío acecha. Federico Pausello apura el cordero al asador, pero su invitación no tiene eco. No es cuestión de desairar a este isleño amable, aunque esta vez es preferible inclinarse por el chocolate caliente con tortas caseras, panqueque y budín que desbordan de la mesa preparada por Verónica De Pinto, la mujer del locuaz anfitrión.
La mañana siguiente vuelva a asomar soleada y fresca, un marco adecuado para desandar los 212 kilómetros de la ruta 3 desde hasta Río Grande. A mitad de camino, debidamente asesorado por la guía Painé, cumplo con la recomendación de comprar facturas y un sándwich en la panadería La Unión, una posta ineludible fundada en 1984 por el pastelero marplatense Emilio Sáez. A esta altura, el ritual -debidamente completado con un picnic junto al lago Fagnano- es cumplido al pie de la letra por centenares de fueguinos y turistas de paso por Tolhuin.
La ruta gastronómica de Tierra del Fuego
El rumbo de la ruta se acomoda decididamente hacia el norte y en el horizonte se perfila el cuerpo desarropado de la estepa. La vista armoniza con las proezas de aventureros que se escuchan en el vehículo. La guía Alejandra Montelongo se detiene en la legendaria figura del ingeniero inglés John Goodall, quien en 1931 no tuvo mejor idea que sembrar huevos de trucha marrón en el norte de la isla y convertir el río Grande en el pesquero de salmónidos más importante del mundo. El relato es retomado por otras voces en Río Grande. Se nutre de otros nombres célebres de esforzados pioneros durante una visita al tambo y la quesería de Escuela Agrotécnica de la Misión Salesiana. En la chocolatería Mamá Flora, Corina Molayoli tiene la delicadeza de rescatar la historia local con una taza de chocolate caliente acompañada con tostadas con dulce de ruibarbo. Colmado por los sabores de Tierra del Fuego, me topo con el dilema de dejarme llevar por ese cordero dorado a la estaca que convoca desde la estancia Las Hijas o caer rendido ante la trucha salmonada rellena a punto de salir a escena en el restó bar De la Ostia. Elijo seguir de largo, convencido de que no es el final de este súbito romance con Tierra del Fuego. Este páramo austral merece otras visitas.
Link a la nota: https://www.clarin.com/todoviajes/destinos/ruta-gastronomica-tierra-fuego_0_B1q0oNaTg.html

Planeta Joy - Comer - 14 imperdibles para comprar este fin de semana en Buenos Aires Market

14 imperdibles para comprar este fin de semana en Buenos Aires Market

La feria itinerante estará en la Plaza Parques Nacionales Argentinos de Belgrano. Será el viernes 14 y el sábado 15, de 10 a 19 horas. La entrada es gratuita.
Este viernes 14 y el sábado 15 de abrilBuenos Aires Market visitará la Plaza parques Nacionales Argentinos de Belgrano (en Figueroa Alcorta y Sucre). De 10 a 19 horas, la feria itinerante ofrecerá su ya clásico mercado de productos saludables y gourmet, además de un patio de comidas con food trucks y atractivas propuestas gastronómicas. 
Como siempre, la entrada es libre y gratuita. Pero hay novedades. En esta edición, habrá un nuevo espacio para clases de cocina, área de entretenimiento para chicos, música, juegos para grandes y estacionamiento de bicicletas.

Para que no te pierdas nada, en esta nota te contamos los 7 productos más originales del mercado y los 7 platos que tenés que probar. 
7 PRODUCTOS ORIGINALES DEL MERCADO
-Los chips de Kale crudiveganos de DAR Superfoods a la venta en el puesto de Bonsanté. Están elaborados con kale orgánico sin aditivos ni conservantes. Están saborizados con crema de girasol, cajú, cebolla y sal marina.
-El queso tipo Morbier de Wapi. Se trata del tradicional queso que tiene una capa negra de cenizas de forma horizontal en el medio.
-Los linüini guindilla de La Nobile Pasta. Se trata de una pasta larga similar al spaghetti pero chato elaborada con guindilla picante. 
-El aceite de coco Goldfish en el puesto de Delhi Tea. Uno de los productos tendencia del momento debido a que el 50% del contenido de grasa es una difícil de encontrar llamada ácido láurico que propiedades únicas que promueven la salud.
-El café natural de Brasil de Puerto Blest, un blend que combina varietales como Bourbon amarrillo, Catuaí e Icatú. Intenso. 
-El clásico babaganoush de Saara. Es un dip típico de la comida árabe preparado a base de puré de berenjenas. 
-El espiralizador Spiral Lurch Original de Börner. Es un cortador alemán que permite hace spaghettis y espirales de cualquier vegetal, desde noodles de zucchini hasta papas espiraladas. 
7 PLATOS DEL PATIO GASTRÓNOMICO -Risotto al malbec y Gongonzola di Novara de Mauro IT, restaurante italiano.
-La hamburguesa de hongos shitake salteados con cebolla, ajo, zanahoria y orégano con un toque de pimentón, nuez moscada y arroz yamaní de The Veggie Burger Club.
-La Nikuman de Amo Mi Matcha. Son empandas japonesas elaboradas con masa de pan de leche rellenas de cerdo, cebolla y repollo cocinadas al vapor y servidas con salsa de soja, aceite de sésamo y ciboulette fresco.
-Los vegetales grillados en pan de semillas con crema de zanahoria y queso brie de Cocina Inquieta. Sale con papas.
-Las clásicas empandas de cordero de Food Truck Argentina.
-El postre de chocolate de Compañía de Chocolates que viene con brownie, mousse de chocolate, dulce de leche y merengue. Ideal para golosos.
-La pata Kinder con chocolate blanco y avellanas bañando con chocolate blanco y semi amargo del food truck de Lucciano´s. 
Más información en la página oficial y en la cuenta de Facebook de Buenos Aires Market
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?14_imperdibles_para_comprar_este_fin_de_semana_en_Buenos_Aires_Market&page=ampliada&id=9492

La Nación - Vida & Ocio - Heladera social, un proyecto que ya tiene 120 réplicas en todo el país

Heladera social, un proyecto que ya tiene 120 réplicas en todo el país

Nació en Tucumán, en 2015, y permite que cualquiera done alimentos para que otros los retiren
Fernando Ríos Kirsner, fundador de la Heladera Social
A comienzos de este año apareció, de un día para otro, una heladera sobre la vereda en la intersección de las calles porteñas de Arribeños y Campos Salles. El electrodoméstico no identificaba la procedencia, simplemente estaba cubierto por un banner con las citas: "La comida no se tira. Retira libremente sólo lo que necesites". Una nueva Heladera Social había llegado a Buenos Aires.
La reciente experiencia de Núñez es casi idéntica a los orígenes de la iniciativa: sorpresiva, con un objetivo claro, una respuesta frente a una problemática que preocupa. Una Heladera Social es un electrodoméstico que mira a la calle para que los vecinos aledaños (ciudadanos y comerciantes) depositen allí la comida que ya no comen o venden y pueda mantenerse en estado de conservación para que pueda retirarla alguien que está pasando hambre.
¿Quién se ocupa de este proyecto? Nadie en particular o, mejor dicho, cualquier persona. "Cada heladera social tiene su propio funcionamiento y administración. La única condición es que no tenga banderas políticas, que siempre esté en manos de la sociedad civil", afirma Fernando Ríos Kirsner, impulsor de la iniciativa.
Qué hacer con los sobrantes
"Al estar en el rubro gastronómico por más de 20 años, nos preocupaba poder hacer algo con la comida que se desperdiciaba por exceso o sobrante y que aún estaba en perfectas condiciones", recuerda. El miedo a ir en contra de la ley dejó esa idea suspendida durante tres años. Una madrugada de enero de 2015 Ríos Kirsner y su socio estaban cerrando su establecimiento gastronómico en San Miguel de Tucumán cuando vieron a una familia en situación de calle. El padre ayudaba a uno de sus hijos a ingresar a un contenedor de basura en busca de comida. "¡Estábamos tirando comida que llegaba en condición de basura a esa familia!", exclama preocupado.
Al día siguiente se sentaron con sus empleados a debatir la idea, redactaron un proyecto sobre cómo serían los pasos a seguir (en especial la clasificación de lo que sería sobra, excedente y en qué porción se serviría) y la primera Heladera Social llegó a la calle tucumana un 23 de febrero de 2015. Hoy ya son más de 110 las heladeras sociales que en todo el país evitan la generación de un residuo y alimentan a una persona que padece hambre. Misiones y Córdoba son las provincias que lideran el proyecto con mayor cantidad.
¿Qué ocurrió con ese temor legal inicial? Al sacar la primera heladera a la calle, sus impulsores notificaron a la municipalidad tucumana sobre la iniciativa. La respuesta fue de apoyo positivo. Al respecto, Ríos Kirsner reflexiona: "Heladera Social es un proyecto de sentido común. No hay una ley que contemple lo que hacemos. Pero el problema de sentido común que advertimos es mucho más grave que el problema de la ley. Tiene que ver con considerar a aquel que pasa hambre como un vecino. Nunca hablamos de sobras, sino de compartir nuestro plato de comida con el otro. Antes de tirar lo que no comemos, ¿por qué no dárselo a otro en una condición más digna?"
En España existe un proyecto similar que instaló su primera "nevera solidaria" el 29 de abril de 2015. Impulsado por la Asociación de Voluntarios de Galdakao (localidad del País Vasco), hoy ya son 13 las neveras instaladas en distintas ciudades españolas, salvando más de 200 kilos de alimentos por mes.
Como colaborar
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/2011602-heladera-social-un-proyecto-que-ya-tiene-120-replicas-en-todo-el-pais

La Nación - Vida & Ocio - Ofensiva nacional contra el desperdicio de comida: se tira el 12,5% de lo producido

Ofensiva nacional contra el desperdicio de comida: se tira el 12,5% de lo producido

El Ministerio de Agroindustria de la Nación, la FAO, empresas, municipios y organizaciones sociales buscan combatir esta problemática; falta en el país un marco legal que fomente la donación
Hoy, en la Argentina, se desechan 16 millones de toneladas de alimentos por año, es decir, un 12,5% de todo lo que se produce en el país, según estudios del Ministerio de Agroindustria de la Nación. Además, se estima que una persona tira 38 kilos de alimento por año.
Del otro lado de la moneda, están el 4,4% de los hogares argentinos que pasan hambre, según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA.
Con el objetivo de revertir esta situación, hace dos semanas se creó la Red Nacional de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos, que busca intercambiar información y experiencias en base al trabajo de cámaras, empresas, municipios y organizaciones de la sociedad civil.
Una persona revuelve la basura en busca de comida, en el barrio de PalermoSi bien todos estos actores ya venían llevando adelante proyectos que apuntan a evitar el desperdicio de comida en todas sus etapas (producción, distribución y consumo), esta red consigue aunar esfuerzos y poner el problema en agenda con un único mensaje: la comida no se tira.
La Red surge en el marco del Programa Nacional de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos del Ministerio de Agroindustria, constituido en 2016. Francisco Yofre, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en la Argentina expresa: "El tema de la pérdida y desperdicios de alimentos es una política pública. Ejemplo de ello fue la campaña "No Tires Comida" que entre el Ministerio, la FAO y dos empresas buscó llevar información directa a los consumidores".
Yofre agrega que el Poder Legislativo tiene en aprobación un proyecto de Ley para la declaración de un "Día Nacional de la Pérdida y Desperdicio de Alimentos" con el fin de generar mayor conciencia al respecto.
Además, a fin de conocer con precisión la realidad del país, la FAO formuló un diseño metodológico que estimó los desperdicios de alimentos del país y que espera ser implementado para obtener un diagnóstico de la situación a nivel nacional.
El desperdicio de comida llama la atención a nivel mundial como uno de los principales desafíos del siglo XXI. Su solución depende de múltiples actores: gobiernos, empresas, ciudadanos. "La Argentina no es uno de los países más favorecidos en la región respecto de las facilidades económicas, legales y de infraestructura para donar alimentos", explica Alfredo Kasdorf, asesor de la Red Global de Banco de Alimentos para América latina. Pero resalta: "Tenemos la capacidad de poder responder al problema. Hace falta generar conciencia".
Un marco de apoyo legal es la necesidad que reclaman todos los entrevistados. "Necesitamos un marco legal adecuado que favorezca la donación de alimentos cuidando al donante y otorgar incentivos fiscales que favorezcan la donación por parte de empresas y comercios, que hoy lo ven como un costo adicional o un temor a un castigo", dice Kasdorf. Ello incluiría una revisión de la actual ley Donal (ley 25.989) para garantizar la inocuidad en todo momento. Al respecto, el experto anticipa que están trabajando en un proyecto de ley sobre incentivos fiscales, próximo a presentarse.
Mejorar la producción
Según Mercedes Nimo, subsecretaria de Alimentos y Bebidas del Ministerio de Agroindustria, es necesario distinguir entre pérdidas que se producen a lo largo del proceso productivo como resultado de malas prácticas agrícolas y de manufactura, y los desperdicios en los puntos de venta, como supermercados, o en el consumo en los hogares.
"El 45% de todo lo que se produce de frutas y hortalizas se pierde -asegura Nimo-. En el rubro de hortalizas, son pocos los productores que incorporan buenas prácticas agrícolas." Según Kasdorf, la pérdida se relaciona con la eficiencia: "Para el productor resulta costoso recuperar la pérdida, por ejemplo, debido al transporte necesario, pero le permitiría ser más eficiente".
Las pérdidas en producción son tales que la Red Argentina de Bancos de Alimentos quiere involucrarse desde esta etapa. Así lo explica su directora ejecutiva, Natasha Hinsch: "Queremos trabajar junto a otras organizaciones en recuperar la denominada «segunda cosecha» de frutas y verduras, es decir, lo que queda en el campo y el productor no va a vender. Es el sector donde mayor pérdida hay y donde aún no estamos llegando con un rescate sistemático".
Alcanzar una producción y un consumo responsables. Esto es lo que promueve la Asociación Civil MovilizaRSE. "Un productor dona una hectárea, nosotros vamos con los alumnos y docentes del colegio más cercano y cosechamos a mano. Los alimentos obtenidos se entregan a bancos de Cáritas o de la Fundación Conin", explica Sebatián Deym, presidente de la organización.
Y subraya: "No desperdiciamos nada, no hay residuos. Nos encargamos de que los alimentos lleguen a destino". Para ello, sobre la hectárea cosechada, dejan pasar el maíz duro y se vuelve a cosechar a mano para luego venderlo a acopios y donar el dinero.
Son tres los proyectos detrás de la organización: La Papa Solidaria, La Chocleada y la Naranjada. El proceso es el mismo, lo que varía es el alimento en cuestión: papa, choclo o naraja. Con presencia en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa y Salta, el objetivo para 2020 es producir en 110 hectáreas para garantizar dos millones de platos de comida al año. Al momento, van por 32 hectáreas.
Qué hacen los supermercados
Una vez que se pasa la instancia de producción, llega el momento de la distribución y el consumo: los desperdicios. Los supermercados encabezan el protagonismo en esta etapa. Por motivos estéticos (como una banana sin la forma ideal), por una fecha de vencimiento (recién cumplida la instancia) o por renovación de stock -entre otras razones- son miles los productos alimenticios que pasan de la góndola a un tacho de basura.
Ante un sistema deficiente y la necesidad provocada por el hambre, es que surgieron los Bancos de Alimentos. "Distribuimos alimentos rescatados de industrias o mercados a instituciones que asisten personas con hambre", manifiesta Hinsch. Hoy la red nacional integra 16 bancos en 10 provincias y supo obtener la confianza de las empresas para un trabajo conjunto.
Paula Martino y Alexis Vidal se encontraron con otro espacio donde también los desperdicios son mayoría: los eventos. Un casamiento, una fiesta de 15, una celebración empresarial se convierten en el origen de alimentos que nunca llegan a servirse (por exceso en la planificación o por ausencia de asistentes) y terminan desechándose. Para evitar esta situación, crearon Plato Lleno, un proyecto que, en palabras de su coordinadora Martino, "rescata alimentos excedentes que aún están aptos para consumo y los entrega en instituciones, comederos o merenderos".
Desde sus inicios en 2014, ya hicieorn más de 500 intervenciones en la ciudad y provincia de Buenos Aires. Hoy, además de eventos sociales y corporativos, Plato Lleno recupera los sándwiches mal cortados de fábricas o viandas de empresas que, de otra forma, terminarían en la basura.
En los egresos, cambiar huevos por papel picado
La Escuela de Nutrición de la UBA realizó un estudio en donde concluyó que en cada festejo de egreso, por estudiante, se tiran entre 9000 y 12.000 kcal, lo que se traduce en la energía necesaria para alimentar alrededor de 7 personas en un solo día.
La Red Solidaria, junto a la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, lanzó en 2016 un programa que busca terminar con esta tradición de tirar huevos, harina y otros condimentos.
Consiste en el canje de alimentos a los estudiantes que se graduan por un kit de cotillón que reemplaza el alimento, el cual es donado a comedores.
Se apunta a generar un cambio culturar en la forma de celebrar.
Gracias a esta iniciativa, ya se lograron recuperar 6 mil kilos de alimentos.
Como colaborar
Banco de Alimentos:www.bancodealimentos.org.ar
MovilizaRSE:movilizarse.org
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/2011599-ofensiva-nacional-contra-el-desperdicio-de-comida-se-tira-el-125-de-lo-producido

Clarín - Ciudades - Una pintoresca zona de la Ciudad, en jaque por el boom de las cervecerías

Una pintoresca zona de la Ciudad, en jaque por el boom de las cervecerías

En el bulevar Caseros, en San Telmo, la llegada de una movida común en otros barrios generó que cientos de jóvenes tomen hasta en la calle. Para los dueños se trata de un “cambio cultural”.  
Una pintoresca zona de la Ciudad, en jaque por el boom de las cervecerías
Diez años atrás la Ciudad inauguraba el pintoresco bulevar de avenida Caseros: seis cuadras en las que se colocaron farolas clásicas, rampas para discapacitados, árboles y baldosas calcáreas rojas. La intervención del Estado fue vital para devolverle su brillo a esta avenida. Luego llegó la inversión privada: primero aterrizó el restaurante Caseros, y se sumaron la cantina Club Social Deluxe y el vegetariano Hierbabuena. Para completar hoy una oferta muy variada, con decenas de restaurantes y otros a punto de sumarse. Sin embargo -como sucede en otros sitios de la Ciudad que se ponen de moda y se transforman en polos gastronómicos-, estos cambios generan problemas de convivencia y mucha incertidumbre entre los vecinos.
Una pintoresca zona de la Ciudad, en jaque por el boom de las cervecerías
En este caso todos apuntan a la cervecería On Tap (Caseros 482): se trata de un local en donde se venden cervezas artesanales y hamburguesas. La firma tiene otros seis locales en diferentes barrios de la Ciudad (incluso uno en Mar del Plata), en los que se genera la misma dinámica, ya que los clientes no permanecen dentro del establecimiento sino en las veredas. Se trata de una tendencia que se fue instalando poco a poco y explotó este verano.
Una pintoresca zona de la Ciudad, en jaque por el boom de las cervecerías
Básicamente los clientes beben cerveza y comen hamburguesas en las veredas, sentados en los cordones e incluso en medio de la avenida. Dependiendo de la cantidad de gente, pueden llegar a desviar el tránsito. El local tiene una habilitación para disponer de un puñado de mesas en la vereda, lo que no llega a abastecer la cantidad de gente que concurre. Fumando, comiendo, bebiendo y charlando los clientes se hacen oír y los vecinos denunciaron al local por este y otros motivos: "No es el primer bar, ni el primer restaurante. El resto de los empresarios gastronómicos respetan la convivencia con los vecinos. Estamos muy a favor del cambio que se dio en la avenida en los últimos años, nos beneficia a todos y sin dudas es una de las cuadras mas linda de la Ciudad. Pero esta cervecería rompió la dinámica barrial, con ruidos molestos, venta de alcohol en la calle e invasión descontrolada de veredas y aceras", dijo a Clarín un vecino que habita en la misma cuadra. Junto a otros 50 cercanos al local, firmaron una petición que hicieron llegar a la Agencia Gubernamental de Control (AGC) para que se revoque la habilitación de esta cervecería y se la clausure.
Desde la AGC explicaron que el local está habilitado, como bar con uso del espacio público. "Fue inspeccionado varias veces, pero no se han detectado irregularidades; se han ordenado mejoras menores. Aunque tiene varias denuncias a través del SUACI (Sistema Unico de Atención Ciudadana)", explicaron fuentes del organismo. El Ministerio de Ambiente y Espacio Público -a través de la dirección de fiscalización del espacio público- está a cargo de la inspección de lo que sucede en las veredas: "El local posee un acta por la construcción de una estructura alrededor de un árbol, que esta prohibido. Por otro lado, el tránsito y la permanencia de público en la calle no representa una infracción en sí misma", dijeron. Excepto que los inspectores vean a los mozos haciendo una transacción fuera de los límites del bar o de las mesas; es decir, tienen que "pescarlos in fraganti", sintetizaron.
¿Qué dicen los dueños de On Tap? "Es una tendencia a nivel mundial, este tipo de bares funcionan en Amsterdam, New York, Berlín. Son personas tomando cerveza y charlando en una vereda. El alcohol se vende adentro del local, no en la calle. Y luego la gente puede quedarse adentro o salir. No les podemos prohibir que salgan. Tenemos todo el regla y el local perfectamente habilitado. Todos estamos asistiendo a un cambio cultural en el barrio, estamos dispuestos a trabajar junto a los vecinos y la Fiscalía para convivir, pero también para ejercer nuestra actividad", dijo Francisco Oviedo, socio en la empresa. Otro de los socios es el ex vocero de Greenpeace y del Ministerio de Ambiente porteño, Gonzalo Girolami.
Sin embargo desde el Ministerio Público Fiscal porteño tienen otra mirada sobre el tema: "Se trata de una excusa poco válida. Porque si bien es verdad que no se van a poner en el papel de policía para impedir que la gente salga a la calle, el local promueve esta modalidad y amplía su actividad comercial mas allá de los límites que tiene habilitados", opinó el fiscal Federico Villalba Díaz.
Vecinos y empresarios ya se vieron las caras en una mediación judicial; en mayo volverán a reunirse para acercar puntos de vista. La idea es que una de las cuadras más pintorescas de la Ciudad pueda conservar su impronta.
Link a la nota: https://www.clarin.com/ciudades/avenida-caseros_0_Bkg7H0qae.html