lunes, 25 de julio de 2016

La Nación - Gastronomía - Alimentos con indicación geográfica: el salame cordobés da pelea por su marca

Alimentos con indicación geográfica: el salame cordobés da pelea por su marca

Los productores de Colonia Caroya y Oncativo impulsan un proceso de desarrollo de la cadena integral de los chacinados
LA NACION
LUNES 25 DE JULIO DE 2016

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CÓRDOBA.- La rivalidad es casi futbolística. Colonia Caroya y Oncativo se disputan con las bonaerenses Tandil y Mercedes cuál es la verdadera capital del salame, y en esta pelea las cordobesas lograron un punto importante. El salame "de la Colonia" sedujo a los técnicos de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y se convirtió en uno de los cuatro casos piloto de producciones regionales latinoamericanas vinculadas con procesos de calidad en origen y que potencian las posibilidades de desarrollo económico en sus zonas. Los otros productos son el guaraná de Maues (Brasil), el merkén (ají seco ahumado) de Chile y el pallar (haba) de Ica (Perú).
El salame cordobés se incluyó por ser el primer alimento argentino que obtuvo el sello de Indicación Geográfica (IG) tras la evaluación a que lo sometió la Comisión Nacional Asesora de Indicaciones Geográficas (IG). Se trata de un sello que poseen muchos alimentos tradicionales en América latina y representa una posibilidad de añadirle valor, además de preservar y promover el territorio y su patrimonio.
El salame cordobés trabaja con una receta italiana
El salame cordobés trabaja con una receta italiana.
Tanto el IG como la "marca colectiva" en la que trabajan los productores de Oncativo son intentos de resolver uno de los problemas que más preocupa al sector: la usurpación de marca. Celso Panontini, dueño de El Rey del Salame (producen unas ocho toneladas anuales), encuentra su marca -que tiene habilitación nacional- en lugares donde no la comercializa.
"Hace años que luchamos contra esto y no se resuelve nada -dice-. Se hacen actas que no llegan a ningún lado. Es un inconveniente que se suma a la lista de problemas que las economías regionales hemos tenido en los últimos años", asegura el productor cordobés.
Marcelo Champredonde, técnico del INTA Bordenave y coordinador del proyecto de 

Rescate y Valorización de Productos Regionales del organismo a nivel nacional, explica a LA NACION que la tarea implica un rescate de la "actividad productiva en el contexto de su territorio y realza el oficio".
En Colonia Caroya -50 kilómetros al norte de la capital provincial- "no había real dimensión de la importancia económica"; se logró a partir de un proyecto con "objetivos claros y trabajo sistematizado" que busca preservar "una calidad específica vinculada al origen", asegura Campredonde.

Receta original

Vino saborizado con ajo picado, 25% de carne de cerdo, 55% de vaca, 20% de tocino (una parte molida y una en dados) y condimentos. Esa es la receta friulana del salame, la que se quiere proteger.
Martín Piazzoni, productor y director de Desarrollo Productivo de Colonia Caroya, es uno de los cuatro fabricantes que accedieron a la IG que otorga el Ministerio de Agricultura: "No es fácil porque certifica que se siga todo el protocolo de elaboración, de las carnes de frigorífico a la maduración de 21 días en sótanos, donde el salame pierde alrededor del 30% de su peso. Ya hay otros trabajando para sumarse al sello".
Otro de los pioneros en alcanzar la IG, Amílcar Ñañez -con habilitación provincial para su marca Embutidos La Central-, coincide con los reclamos por las adulteraciones de marca, a lo que suma los problemas de logística para trasladar la producción, la alta presión impositiva y las diferencias entre nación y provincia que, con exigencias similares, no unifican criterio de habilitación.
"Para seguir con el proceso de expansión también necesitamos facilidad de acceso al crédito y capacitación para pasar de microempresas a pymes", agrega el productor.
En Oncativo -90 kilómetros al sudeste de esta ciudad, en el departamento Río Segundo- la receta del salame proviene de las regiones italianas de Piemonte y Marche; lleva más cerdo que vaca y los dados de grasa son cortados a cuchillo. Productores, INTA, Municipalidad, el club Unión, Federación Agraria, Centro Comercial y la escuela agrotécnica IPEA 220 forman el cluster de la cadena porcina, el único del país que incluye chacinados.
El ente accedió a $ 4 millones no reembolsables del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para financiar proyectos que mejoran la competitividad y avanzan en la protección de la marca. Su coordinador, Miguel Turcatto, apunta a LA NACION que no sólo alcanza al salame, sino que hay que agregar valor al cerdo que en un 85% se vende como carne sin procesar.
"Lograr la denominación de origen es el paso previo a una marca colectiva, para lo que se establecen las características del salame de Oncativo, se arma un protocolo de elaboración y se auditan todos los pasos", continúa.

Innovación y chacinados

El productor Miguel Segura también integra el club Unión donde, desde hace 42 años, se realiza la Fiesta Nacional del Salame. "Instalaremos una planta modelo de chacinados y un centro de innovación que funcionará como incubadora de empresas para continuar con la tradición, pero con parámetros modernos", sostiene.
Larry Bartolini, dueño de la marca Don Ramón, identifica como puntos fuertes de la cadena de Oncativo que en la zona hay producción de granos y de cerdos, en cantidad y calidad, y que se les agrega valor, "aunque todavía en baja cantidad, en menos de un tercio. Hay espacio para crecer porque hay un mercado ávido de consumo en el país", asegura.
La producción artesanal, por su escala, no alcanza más que para cubrir una demanda regional, por lo que las expectativas están en el cambio "cuantitativo sin perder calidad; esa es la manera de poder crecer". En Oncativo, a diferencia de Colonia Caroya, los productores son más chicos y el desafío para toda la cadena es lograr una verdadera presencia federal.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1921033-alimentos-con-indicacion-geografica-el-salame-cordobes-da-pelea-por-su-marca

Revista Brando - Cómo catar un vino: paso a paso

Cómo catar un vino: paso a paso

Mirar, oler y saborear: si fuiste parte de la degustación de Brando+Bon Vivir, ya tuviste la experiencia de iniciarte en el arte de identificar un vino. Si te quedaron dudas o sos de los que prefieren aventurarse por cuenta propia, en esta nota te guiamos en los pasos para empezar a hacerlo. 
Mirar, oler y saborear: si fuiste parte de la degustación de Brando+Bon Vivir, ya tuviste la experiencia de iniciarte en el arte de identificar un vino.  Si te quedaron dudas o sos de los que prefieren aventurarse por cuenta propia, en esta nota te guiamos en los pasos para empezar a hacerlo.

Fase visual
Uno. Para apreciar el color del vino inclinar la copa sobre un fondo blanco. 
Dos. Observar limpidez y brillo. 
Tres. En el caso de los vinos blancos, observar su color en el centro de la copa. Puede variar de cristalino con leves reflejos verdosos (vino joven) a amarillo con tonos dorados (de cierta edad) o amarillo dorado intenso (blancos añejos). 
Cuatro. En los tintos observar el color en la parte superior que dibuja el vino en la copa. Podremos notar los tonos de tintes violáceos (vinos jóvenes), los tonos rubí de reflejos granates (vinos de cierta evolución) o los rojos teja-ladrillo (tintos añejados). 
Cinco. En los tintos es muy importante la profundidad y concentración. Para evaluar esto se debe pasar la mano entre la copa y el fondo de color blanco. Si el vino permite ver nuestros dedos hablaremos de baja profundidad; de lo contrario se trata de un vino profundo. 
Fase olfativa
Uno. Acercar la copa, sin agitar, a la nariz para apreciar la intensidad aromática del vino y que no presente olores ajenos a su naturaleza (identificación de posibles defectos). 
Dos. Agitar la copa con movimientos circulares para lograr que el vino desprenda sus aromas con mayor intensidad. 
Tres. Acercamos nuevamente la nariz a la copa para identificar descriptores. Primero trataremos de distinguir familias aromáticas: frutal, floral, vegetal, especiado, madera, etc. Luego buscaremos reconocer descriptores específicos como los cítricos, o los frutos tropicales, los frutos rojos, las bayas, el paso por barrica, las especias. 
Cuatro. Según la calidad y cantidad de descriptores hablaremos de vinos simples, sencillos, jóvenes (con aromas primarios) o bien vinos complejos, elegantes, añejos. 
Fase gustativa
Uno. Beber un sorbo de vino, mantenerlo en el paladar durante algunos segundos para que inunde las cavidades del paladar. Hacemos un pequeño "buche" y aspiramos aire para ayudar al vino a intensificar sus aromas de boca. 
Dos. Buscamos identificar y describir su ataque (forma en que el vino aborda el paladar). Puede ser dulce o seco. 
Tres. Prestar atención a su frescura y a su efecto refrescante, producidos por su acidez. 
Cuatro. Evaluar cuerpo y volumen: ligero, denso, estructurado, de buen cuerpo. 
Cinco. Apreciar el equilibrio de frescura y carácter, definidos por la acidez y el alcohol. 
Seis. Sobre el final de paladar, principalmente en los tintos, identificar los estímulos amargos asociados a los taninos. Son los que definen el vigor del vino y su permanencia. Idealmente deben ser delicados y jugosos. 
Siete. Por último, considerar los sabores y aromas retronasales, según la permanencia de su recuerdo en el paladar. 
Los espumantes, ¿se catan distinto?
El proceso de degustación es muy similar al de los vinos tranquilos. Es importante percibir que las burbujas sean de ascenso constante. Si son pequeñas delatan una mejor elaboración. Las buenas burbujas brindan un efecto que se define como mousse: con textura y una sensación aireada. En nariz es importante no agitar la copa para evitar una pérdida de la burbuja y gas carbónico. Aromáticamente se aprecian los matices frutales y las notas de las levaduras que recuerdan al pan tostado, pan de brioche, miel y frutos secos. En paladar el ataque debe ser fresco. La acidez es importante, junto al equilibrio de sabores y untuosidad. Así se podrá determinar su largo de boca, regusto y recuerdo.
Link a la nota: http://www.conexionbrando.com/1920469-como-catar-un-vino-paso-a-paso

Clarín - Ciudades - De los bodegones a las mejores barras de tragos

De los bodegones a las mejores barras de tragos

Un ingrediente clave en la coctelería

La postal es un clásico de los bodegones, pero también se repite en las mejores barras del país (y en el rinconcito hogareño del buen bebedor). “En la coctelería mundial, el sifón de soda es un ingrediente mezclador ideal, en especial en familias de cócteles como los Fizz y los Collins, pero también en los Juleps, los Rickeys y los Coolers. Incluso, como apenas un “susto” (un breve chorro”) en un clásico de clásicos, el Old Fashioned. Mantiene el gas hasta la última gota y le da un toque vintage y escenográfico a la barra”, resume Rodolfo Reich, periodista especializado en gastronomía y bebidas.
La soda es la compañera perfecta para la variedad de vermut y aperitivos que resurgieron con fuerza en la última década, cuando ante la falta de licores internacionales los bartenders locales se volcaron a los clásicos como Cinzano, Campari, Cynar o el Aperol a través de su cóctel insignia, el Spritz, que lleva vino espumante, soda, hielo y una rodaja de naranja.
Link a la nota: http://www.clarin.com/ciudades/bodegones-mejores-barras-tragos_0_1618638279.html

La Nación - Gastronomía - Luciano Nanni: siempre en boga

Luciano Nanni: siempre en boga

El chef rosarino ofrece un plato gourmet para rendirle tributo a uno de los pescados emblemáticos de la cuenca del Plata
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LA NACION
DOMINGO 24 DE JULIO DE 2016

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"En Rosario tenemos una costumbre: el asado del domingo tranquilamente puede ser una boga a la parrilla que se come entera sobre una tabla o directo sobre un papel de diario. Se pone en el centro de la mesa y se caranchea entre todos. Siempre se acompaña con alguna salsa, puede ser criolla o una de queso azul, pero nunca falta el aporte del sabor. Además de que es un pescado bastante grande, que está bueno para las brasas, se lo asa entero porque sus espinas tienen forma de "y" griega y no se pueden sacar sin romper la carne. Creo que ésa es la razón por la que la gente acostumbra comer boga sin siquiera porcionar. A mí me encanta porque es una carne firme, pero suave. No es tan potente como la del dorado, pero tiene su consistencia y permite manipularla. Su sabor es más bien neutro, por eso le podés sumar otros ingredientes. Por ejemplo, uno de los primeros platos que hice en mi restaurante era carne de boga cubierta con piel de panceta o jamón crudo. Era riquísimo. Es un pescado silvestre, no se cría porque no está en extinción como otros pescados de río. Según consulté en el Club de Pesca Gral. Bartolomé Mitre de Rosario, la boga se pesca para comer cuando mide más de 40 cm y si pesa más de tres kilos; si no se devuelve al agua", puntualiza Luciano Nanni, chef fanático del pescado, sobre todo de la boga, de la que da más precisiones: "Es emblemático de la identidad del Litoral, se come a lo largo del Paraná, desde Iguazú hasta Santa Fe en todos lados. Se pesca con anzuelos de masa, corazón, hígado, caracoles y suele comer los cereales que transportan los barcos que circulan por el río. Los rosarinos no entendemos cómo en Buenos Aires no se consume. Son pescados frescos de la región, se consiguen más baratos, ¿para qué pelear por un salmón rosado que es importado y carísimo?", se pregunta Nanni.
"Las compro vivas, voy a un mercado frente al río en La Florida, donde está la playita y ahí están, recién salidas del agua nadando en piletones, las elijo yo mismo. Más frescas no pueden ser. Quizás a Buenos Aires llegan congeladas y luego las venden descongeladas como frescas, así que siempre aconsejo comerlas en el día", recomienda Nanni, que pertenece a ese grupo de chefs que luchan por la cocina de alta calidad fuera de Buenos Aires. Cuando llegó el momento de elegir carrera, optó por Medicina (cursó hasta tercer año). En su casa no era sencillo tomar la decisión de dedicarse profesionalmente a la cocina y mucho menos venir a Buenos Aires. Pero Luciano seguía cocinando en los encuentros familiares o con los amigos. Para un cumpleaños su mujer le regaló la inscripción a la escuela del Gato Dumas, justo cuando inauguraba sus cursos en Rosario. "El Gato fue mi padrino, falleció antes de que abriera mi restaurante (Pobla del Mercat, Salta 1424, Rosario), pero lo considero mi gran maestro. Y también Ramiro Rodríguez Pardo, otro gran referente. Me acuerdo que el día de la apertura vino directo con la chaqueta puesta, listo para trabajar. Un genio."
Nanni viajó, hizo stages en distintos restaurantes; es director de la escuela de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Rosario (Aehgar) y forma parte del equipo de capacitación de la Federación Hotelero Gastronómica de la República Argentina (Fehgra). En 2013 representó a la Argentina en Madrid Fusión, la feria gastronómica más importante de España.
¿Se comía boga en tu casa?
Curioso, todos cocinaban en mi casa, pero no se hacía mucho pescado. Se le daba importancia a la comida, pero en general todos hacían pastelería o panadería. Recuerdo que me levantaba un domingo y mi viejo había hecho tortas negras. La boga es un plato de la parrilla del barrio. Se come afuera o en casa con amigos, es una celebración típica del Litoral.
¿Resiste otras cocciones además de la parrilla?
Sí, claro, se puede hacer a la sartén, al horno. Yo la cocino al vacío en el restaurante. Es una carne que tiene poca, pero muy buena grasa, que aporta Omega 3. Es neutra, por eso se le puede agregar una cobertura de sabor. Por ejemplo, hago una croûte con semillas o con polvos de panceta o jamón o con aceitunas negras. Las posibilidades son infinitas.
¿Cuáles son los tips para hacerla a las brasas?
Muchos dicen que primero hay que cocinarla del lado de la escama. Yo lo hago primero del lado de la carne. Con buen fuego, pintás la carne con un poquito de aceite. Se dora hasta que se hace una costrita. Y la das vuelta y la terminás de cocinar. La piel no se come porque es bastante gruesa y dura. Hay que saber que los pescados de río se diferencian por su piel. Los llamados de cuero no tienen escamas y poseen pocas espinas, como el surubí. Los pescados de escamas tienen muchas espinas, como la boga. Todos se adaptan a frituras, cazuelas, parrilla y horno.
¿Qué te interesa de la docencia?
Me gusta muchísimo, cada vez hay más chicos que quieren ser cocineros. Y lo que más me importa es ofrecerles herramientas para trabajar. No me interesan los cursitos glamorosos, yo quiero que salgan de la escuela con recursos, con oficio. Es una profesión muy sacrificada, pero los jóvenes tienen muchas más posibilidades que cuando yo empecé. Muchos las aprovechan muy bien, hay gente muy talentosa.
Cada vez se conoce más en Buenos Aires el trabajo de cocineros de distintas provincias. ¿Cómo ves esa valorización?
Siempre hubo cocineros muy buenos en todos lados. Quizás ahora estamos más comunicados, hay más festivales y eventos en los que podemos mostrar lo que hacemos. Creo que hay mucho trabajo por hacer, muchos productos por conocer y muchas recetas por probar. Este es un camino que no se transita solo, sería bueno que hubiera mucho más intercambio.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1920856-luciano-nanni-siempre-en-boga

Clarín - I Eco - El langostino, una tabla de salvación

El langostino, una tabla de salvación


Aunque el costo argentino sigue por las nubes, el mar nos da sorpresas que, para un experto como Julio Torre, director de la revista Redes & Seafood, “no se terminan de entender”. Torre se refiere al langostino, con barcos que pescan por día unas 9 toneladas, “un volumen que no existe en ningún lugar del mundo y que da cierta tranquilidad a este sector”. La pesquería tiene sus años, pero hace tres que cruzó la barrera de las cien mil toneladas, y en este 2016 hay un incremento de 17% de las capturas en comparación con 2015, que ya había resultado bueno.
El langostino, una especie de ciclo anual, es territorial y sus hembras que desovan en enormes cantidades. Si no hay un fenómeno climático que lo frustre, genera exportaciones para un mercado internacional, extrañamente animado. Rusia, castigada por Occidente, está comprando. China, también. Y están quienes aseguran que el langostino argentino, por su característica de salvaje y natural, es buscado, pese a la competencia que le plantea el langostino de cultivo, como el Vannamei.
De acuerdo con Tomás Gerpe, subsecretario de Pesca, los recursos naturales pesqueros producen 750.000 toneladas anuales y embarques por US$ 1.500 millones. El funcionario asegura que “la devaluación y la quita de las retenciones, permitieron superar la presión de los costos internos, que coincidió con la baja de los precios internacionales”. Pero el milagro del langostino contrasta con lo que ocurre con el calamar. Según Gerpe, la sobre captura por fuera de la Zona Económica Exclusiva, sumada a la corriente de El Niño, ha hecho que en lo que va de 2016 solo obtuviéramos 47.000 toneladas frente a las 121.000 toneladas de 2015. A modo de compensación, la merluza hubbsi creció 10%.
¿A juzgar por esta información, llega el prometido “segundo semestre” a la pesca? “Estamos trabajando”, fue la lacónica respuesta del funcionario.
Link a la nota: http://www.ieco.clarin.com/langostino-tabla-salvacion_0_1618638274.html