viernes, 18 de marzo de 2016

La Nación - Vida & Ocio - 5 lugares para comer las pastas rellenas más originales

5 lugares para comer las pastas rellenas más originales


De la historieta a la historia. Se me antojaron un par de cosas para esta nota. La primera es centrarme en algunos lugares que fueran relativamente originales apartes de sus platos. En algún caso, a pocos se les ocurriría ir a comer a pastas a este restaurante.
La segunda es desentrañar la patraña de que Marco Polo trajo la pasta a Italia. Imagínense, hasta en las ruinas etruscas se encuentran restos de pastas, y nosotros nos compramos que un veneciano del Renacimiento se fue a China y les hizo abrir los ojos a los italianos sobre las virtudes de la pasta. Peor aún, en una época en que los chinos no conocían el trigo, que se cultivaba en las costas del Mediterráneo.



La falsa leyenda. Pero la leyenda existe, y ¿de dónde salió? Sencillamente de una historieta que se llamaba Una saga de Catay, que se publicaba en el The macarroni journal en los Estados Unidos. Es en esta petit histoire donde se dice que un marinero de apellido Spaghetti, que iba en la nave de Marco Polo, desciende para buscar agua para la tripulación y encuentra un grupo de naturales que preparaban una masa que luego cortaban en forma de tiras. Al marinero se le prendió la lamparita que esas tiras de masa cocidas en agua hirviendo serían maravillosas. Hollywood toma la historieta y la transforma en historia en 1938, donde Marco Polo estaba representado por un jovencísimo Gary Cooper. Todo está perfectamente narrado por John Dickie en su estupendo libro Delizia!, que recomiendo leer a los que se interesen por la historia de la comida italiana. Y ya sabemos: Hollywood inventando historias fue y es imbatible.

Tomo 1


Ravioles de brócoli. Foto: gentileza Tomo I

Ravioles de brócoli. Foto: gentileza Tomo I
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Este restaurante que regentearan las hermanas Concaro durante mucho tiempo, y que hoy conduce con mano firme Federico Fialayre, hijo de Ada, seguramente comensal promedio no sería el lugar en el que pensaría para ir a comer para sacarse el antojo de una rica pasta. Grave error. Las pastas rellenas son especialidad del lugar, para nada promocionadas desde siempre. Recuerde que queda en el entrepiso del Hotel Panamericano, con entrada directa desde la calle. Justo enfrente del Obelisco en Carlos Pellegrini al 521.
Las que más me gustan. Los que siempre se encuentran son los ravioles de espinacacon ragoût de tomate; o de brócoli que se acompañan con unas avellanas al jengibre; y los de hongos. Los últimos se acompañan con una ligera salsa de hierbas, y una delicada juliana de verduras, casi para darle más color que sabor. Los ravioles de pollo se sirven como debe servirse por lo general la pasta rellena: in brodo. ¿Y por qué en caldo? Porque lo que se pretende es que se luzca en toda su plenitud el relleno, por lo que el caldo debe ser ligero de sabor. En este caso, el relleno tiene añadido jamón y paté de algo no muy preciso. Los de alcauciles son memorables pero estrictamente estacionales. Los ravioles de pescado blanco en caldillo de congrio son el plato favorito de Federico, que lo considera literalmente un mecanismo de relojería, donde el relleno y el caldillo son protagonistas por igual. Cuando se consigue, hace ravioles de ñandú. También los hacía de pato, pero la mala calidad de los patos que andan dando vuelta por el mercado lo han hecho desistir.

Damblée



Foto:gentileza Damblée

Si lo que desea es conocer como era un buen restaurante de los años 70 u 80, éste es el lugar para conocer esa ambientación dominada por el marrón; los mozos con la corbata francesa -cortita para que no se puedan introducir inadvertidamente en el plato-; el dueño en la caja controlándolo todo, y saludando a los parroquianos. Damblée es un lugar de aquellos donde las mesas casi tienen el nombre de quien las ocupa. Tiene clientes tan importantes que se considera uno de los lugares de Buenos Aires donde se consumen más botellas de Veuve Cliquot, según inside information de Moët-Hennessy de Argentina. Queda en la propia esquina de Rivadavia y Sánchez de Bustamante. Su especialidad son los pescados y mariscos, aunque Gustavo Cano, factotum del lugar hace que el menú se deslice también por las mejores tradiciones porteñas.
Lo que más le gustó. A mi amigo y famoso gourmet-gourmand Mario Sorsaburu son los ñoquis de bacalao con crema de piquillos. Mario me dijo una vez que almorzábamos juntos en el lugar: "Alejandro, este es uno de esos platos por los que uno volvería al lugar dónde se lo sirvieron no importa el lugar del mundo en que se encuentre.". No accedí a la intimidad de la receta de los ñoquis, pero sí a la de la crema de piquillos para 4 porciones: cocinar 1 kg de pimientos en una plancha + pelarlos y limpiarlos + poner en una cacerola dos dientes de ajo picado, 1 cebolla, algo de tomillo y romero, y cocinar en aceite de oliva con sal y pimienta + agregar los pimientos + 2 tazas de caldo de verduras y una de carne + ½ litro de crema de leche + así de tomate triturado + 1 cucharada de pimentón dulce + cocinar durante unos 15 minutos a fuego medio y luego procesar todo con la minipimer.

Pulpería Quilapán


Sorrentinos de jabalí. Foto: gentileza Pulpería Quilapan

Sorrentinos de jabalí. Foto: gentileza Pulpería Quilapan
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Trate de imaginarse una pulpería criolla, hecha y derecha, en la zona de San Telmo, restaurada hasta los mínimos detalles como si estuviéramos en el siglo XIX. No solían atenderlas criollos, generalmente eran inmigrantes llegados de distintas partes del mundo. Pero ésta, nuestra pulpería, la conduce ¡un francés! Gregoire Fabre, que tuvo la paciencia de recorrer el país, conocer sus productos, y finalmente recalar en Buenos Aires instalando este lugar. De sus recorridos aprendió a proveerse de cerveza artesanal del Chañar de San Luis; o de un licor de algarroba del valle de Traslasierra; eligió salames que se elaboran en el Tigre y se enamoró de los quesos que se encuentran en Suipacha. Cría gallinas y conejos en el mismo lugar, que se alimentan del verde que se desecha en la cocina. Recicló la cisterna de 1860 para reutilizar el agua de lluvia. Y sigue agregando cosas constantemente. Está en Defensa 1344.
Lo que más me gustó. Me llamó la atención que dentro de un menú simple y sabroso, encontré unos sorrentinos preparados con jabalí, aderezados con una salsa de hongos salvajes y que se termina con un copo de chocolate. Así como lo lee.Una pasta rellena realmente curiosa y repleta de sabores.

La Locanda


Ravioli lunghi. Foto: gentileza La Locanda

Ravioli lunghi. Foto: gentileza La Locanda
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Aquí ya se pisa en un terreno más afín a la pasta. Daniele Pinna, su dueño sardo (no confundir con el queso, por favor) tiene ocasiones que prepara la pasta en una mesa al costado del salón, mientras habla con alguno de los clientes próximos a él, siempre en un tono de voz un poquitito más alto de lo deseable. Expresa constantemente la alegría de cocinar, y de servir siempre productos de primerísima calidad en sus platos. Tiene una bodega excelente y una suerte de cava secreta donde madura sus quesos. Está en la cortada José León Pagano 2697.
Lo que más me gustó. Aquí probé tres pastas rellenas que me parecieron originalmente deliciosas. Primero unos rabiolu a tia rosa, que vienen rellenos de queso con ragó de cordero. Luego los ravioli lunghi, que vienen rellenos de ricota, mozzarella y gorgonzola, todo gratinado. Por fin los bombolini rossi, que es un raviol de tomates secos rellenos de burrata y con salsa putanesca liviana. Puede ser que los nombres de los platos suenen curiosos, pero cuando el cocinero es de Cerdeña se puede esperar cualquier giro idiomático. Los sardos tienden a resistirse al uso del italiano.

La Mar


Ravioles negros. Foto: gentileza La Mar

Ravioles negros. Foto: gentileza La Mar
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Un nuevo guiño en la búsqueda de pastas rellenas originales. Este restaurante debe ser el mayor comprador individual de pescado en el negocio de la restauración en Buenos Aires. Y es lo que los clientes que llenan su terraza y salón diariamente van buscando. Pero charlando con Roberto García Moritán, una suerte de poder detrás del trono en el negocio, me sugirió darme una vuelta a ver la onda que tienen con las pastas rellenas. En realidad, el verdadero poder detrás del trono es el mismísimo chef peruano Gastón Acurio, que movilizó a uno de sus mejores cuchillos limeños, Anthony Vásquez, para que ejecute las recetas que él va concibiendo, sumadas a las tradicionales de la cocina limeña. Está en Arévalo 2024 y le recomiendo disfrutar la terraza mientras el clima lo permita.
Lo que le gustó. Ante tanta insistencia me fui con un experto en pescado que me pidió reserva de nombre (algunos periodistas somos muy cuidadosos con el off the record) y allí se presentaron unos wantanes fritos, rellenos de pulpo, chipirones y langostinos, con una salsa de rocoto y tamarindo. El experto me parece que exageró algo sus elogios. Luego la prueba fueron unos ravioles negros, rellenos de ricota y langostinos, con salsa de chupe.
Finale. Esta es mi selección. Agradezco de antemano a los lectores que a la hora de los comentarios aportaran propuestas de lugares y platos que les parecerán más adecuadas. Es así: haga una lista de cualquier cosa y siempre, siempre habrá una propuesta superadora. Que desde ya, el autor agradece.

Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1878835-5-lugares-para-comer-las-pastas-rellenas-mas-originales

jueves, 17 de marzo de 2016

La Nación - Gastronomía - La cocina de la post vanguardia o lo que comeremos en los próximos años

La cocina de la post vanguardia o lo que comeremos en los próximos años

Ni la técnica, ni la ambientación, ni el servicio: el primer plano lo acapara el sabor. Conocé lo que se viene el mundo y las referencias locales

Algunas cosas están cambiando y dan pie para preguntarse si después de los fuegos artificiales de la vanguardia se puede hablar de un lenguaje de la post vanguardia, lema del congreso Madrid Fusión 2016.
Vuelven las fermentaciones salvajes, la potencia de las salsas, las brasas, los ahumados, y la maduración excesiva de las carnes. Se respira una creatividad sin etiquetas. ¿Es el fin de los menús de pasos? Veremos. El lenguaje de la post vanguardia se habla en muchas lenguas y geografías. Y tiene tela para cortar.

Así como los buenos críticos especializados entienden que el periodista no es la noticia, hay una nueva generación de cocineros que, lejos del ego trip ponen el foco en el sabor, la calidad y trazabilidad de la materia prima, la recreación de las tradiciones, el trabajo codo a codo con el productor, el aprendizaje constante. No desdeñan la innovación, claro, pero su meta no es la exhibición de audacias técnicas sino la búsqueda de libertad en los fuegos y la satisfacción del comensal.
En ese caso, ¿significa una marcha atrás en la alta cocina? ¿Lo que se viene es renegar de la evolución que sacó a España de la dieta de la croqueta y a Argentina de la milanesa con papas fritas? Para nada: gracias a la alta cocina nuestro paladar se ensanchó y en tal caso aprendimos a comer -y a exigir- mejores croquetas y milanesas.

Pero en un mundo donde comer bien es cada vez más difícil y más caro y en el que eternizarse horas probando menús de cien pasos puede provocarnos bostezos seriales o sacarnos de las casillas, se agradecen los platos que no hay que comer con el miriñaque o el traje de astronauta puestos. La cocina posible y viva. Moderna e inquieta. Sin etiquetas.
En eso está la post vanguardia.

Nada se pierde


Todo cabe en este nuevo paradigma. Ahora conviven las premisas de la Nouvelle Cuisine y la post Nouvelle Cuisine que mandaban reducir los puntos de cocción, el tamaño de las porciones y evitar el maquillaje de la comida. Las de la vanguardia: fusionar dulce y salado, endiosar técnicas y tecnologías con Ferran Adrià a la cabeza. Y también las de post elBulli, liderada por una generación de cocineros españoles que moldea su propio estilo: Paco Morales, Josean Alija, David Muñoz, Ricard Camarena, Angel León, Eneko Atxa, entre otros que integran universos, herramientas, tradiciones.
Foto:María de Michelis
Hoy, nada queda afuera. Incluso vuelven las fermentaciones salvajes, las salsas, las brasas, los ahumados, y la maduración excesiva de las carnes, a lo Magnus Nilsson, esos "cucos" que antes espantaban a la Nouvelle Cuisine y que ahora se revisitan y potencian el sabor. De eso saben Jordi Butrón, pastelero catalán, un obsesivo que en su laboratorio-escuela Espai Sucre lee con lupa los ingredientes: "Conocerlos es conocer las dimensiones del sabor". Ricard Camarena que, en su restaurante de Valencia hace un trabajo extraordinario sobre caldos de umamis infinitos. Y la estrella madrileña David Muñoz. "Dabiz" hoy quiere que el 90% de la satisfacción que los comensales sienten enDiverXO esté asociada al sabor. La cocina callejera -sobre todo la del sudeste asiático- híper sabrosa, ha calado hondo en sus fogones. Por eso se plantea un menú de 5 pasos y se libera del "yugo" de la puesta en escena. "Con los lienzos la hemos cagao, ahora en DiverXO tendremos menos xow", confesó en Madrid Fusión. ¿Hará escuela?
David Muñoz
David Muñoz.Foto:María De Michelis
La post vanguardia no excluye toques frikis y lúdicos, como el cromáfono que convierte colores en notas musicales, creado por Jordi Roca y el cyborg Neil Harbisson. O los camarones multicolores alimentados con distintos tipos de plancton, un delirio de Ángel León ("el chef del mar").
Libertad, libertad, libertad. El lenguaje de la post vanguardia combina culinarias tradicionales, modernas y vanguardistas. Y se habla en muchas lenguas y geografías.

Fuegos menos fatuos

Pose o un nuevo elemento de marketing, dirán los desconfiados. Pero el trasfondo social y la recuperación de saberes ancestrales está en la mira de los cocineros. Massimo Bottura -premio al Mejor cocinero de Europa por su trabajo en el Refettorio Ambrosiano- lo resume en "Mayor equidad alimentaria y menor desperdicio de alimentos". Joan Roca (ahora Embajador de Buena Voluntad en la ONU) pide "Menos ciencia, más conciencia". Y José Andrés sentencia: "La vanguardia seguirá cocinando para unos pocos, pero en un futuro deberá comprometerse a cocinar para muchos".
Restaurante Santceloni
Restaurante Santceloni.Foto:María De Michelis
La cocina como cultura y herramienta social es bandera de Gastón Acurio en Perú, de Alex Atala en Brasil, de Leonor Espinosa en Colombia. También del argentino Mauro Colagreco, el peruano Virgilio Martínez y el mexicano Jorge Vallejo: con su proyecto Orígenes recorren América Latina visitando distintas comunidades -su próxima incursión será en Misiones- para observar sus saberes y recrearlos para que no se pierdan.
Más allá del marketing, la cocina como expresión cultural y alimentación gana terreno: en ese punto, vale recordar que el cocinero es aquel que da de comer. El que alimenta y provoca al paladar. Después, mucho después, viene todo lo demás, incluidas las piruetas gourmet y el brillo de la fama. Hay crisis, hambre, un reparto poco equitativo y un desperdicio obsceno de comida en el mundo, y como dice la periodista Julia Pérez Lozano: "la cocina no es un juego de ricos".

Tendencias porteñas

Es cierto que hay una multiplicación de hamburgueserías. La más comentada: Carne, local que abrió Mauro Colagreco en La Plata con una propuesta infalible basada en carne de pastura, papas de triple cocción -adictivas-, ketchup increíble y ensaladas elaboradas con verduras orgánicas).
Pero no todo son hamburguesas en este lado del mapa. Además de los chef que practican cocina contemporánea, como Soledad Nardelli o Germán Martitegui -entre otros que renuevan cada año sus propuestas- ciertos cocineros por fuera del circuito mediático encaran interesantes desafíos. Máximo Cabrera (Casa Caníbal), JavierUrondo (Urondo bar) o Leo Azulay (Sudestada) hace rato se animan a los vahos y picores del kimchi (un plato coreano).
Foto:María De Michelis
En el flamante Söder, donde se sirve comida escandinava de alto vuelo, Isidoro Dillon apuesta a las preparaciones ahumadas, a las texturas, al aprovechamiento total de los ingredientes desde una mirada creativa. Mariano Ramón y Philippa Robson, su coequiper de Gran Dabbang, hacen hincapié en el sabor y en las fusiones originalísimas con excelentes resultados y una relación calidad precio única. En Elena, Juan Gaffuri se luce con su propuesta de carnes maduradas. La lista sigue y es larga.

Datos útiles

Urondo Bar. Beauchef 1204. Caballito.
Sudestada. Guatemala 5602. Palermo.
Söder. Honduras 5799. Palermo.
Gran Dabbang. Av. Scalabrini Ortiz 1543. Palermo.
Elena. Posadas 1086. Recoleta.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1879639-el-lenguaje-de-la-post-vanguardia-o-lo-que-comeremos-en-los-proximos-anos

Revista Planeta Joy - Sushi burrito: la moda que pisa fuerte en Nueva York

Sushi burrito: la moda que pisa fuerte en Nueva York

Que las personas viven y circulan a mil kilómetros por hora no es ninguna novedad en "La Gran Manzana"; por eso el restaurante de comida al paso Pokéworks, combinó lo mejor de ambos platos y los transformó en uno solo para comer al paso.
¿Quién hubiese dicho que la cocina japonesa y la mexicana podían estar relacionadas? Pokéworks, uno de los restaurantes neoyorquinos especializados en comida de mar, rompió todos los paradigmas de la ciudad e impuso una nueva tendencia gastronómica: el sushi - burrito.
Pero, ¿cómo se prepara? Es simple, primero una máquina industrial prepara el arroz y lo aplana de manera tal que pueda ser de fácil manipulación. Luego, es colocado sobre una típica alga Nori con una esterilla especial por debajo. Es cubierto por un colchón de verdes (generalmente lechuga, atún rojo, salmón rosado y distintos tipos de frutas tropicales, como mango, por ejemplo). Además, suelen incorporarle otros ingredientes más al "estilo mexicano" como salsas y arvejas; y sobre la superficie, lo terminan con rodajas de palta y caviar. Una vez listo, lo envuelven con ayuda de la esterilla y lo sirven dentro de un papel madera que permite llevarlo y comerlo camino al trabajo.
Te dejamos el video para que veas cómo lo hacen.

Link a la nota: http://www.planetajoy.com/?Sushi_burrito%3A_la_moda_que_pisa_fuerte_en_Nueva_York&page=ampliada&id=8489

Revista Planeta Joy - El lado G del Lollapalooza: enteráte qué se podrá comer

El lado G del Lollapalooza: enteráte qué se podrá comer


Este viernes y sábado tendrá lugar la tercera edición del tradicional festival de música en el Hipódromo de San Isidro. Te contamos cuáles serán las propuestas gastronómicas entre show y show.


El sueño de cualquier banda de música que está a punto de guardar –para siempre- las guitarras y los bajos en el sótano, es que sus últimos shows en vivo queden en la memoria de todos sus fanáticos cuando pasen los años. Aunque Perry Farrell, cantante de Jane’s Addiction, jamás imaginó que su tour de despedida en 1990 se convertiría en un evento que convoca a miles de personas año tras año en distintos países del mundo; así nació el Lollapalooza, que en pocos días desembarcará en Buenos Aires por tercera vez consecutiva y que tendrá la presencia de músicos como EminemFlorence and the MachineMumford and SonsNoel Gallagher y Of Monsters and Men, entre otros.

Como en sus dos ediciones anteriores, el festival tendrá lugar en el Hipódromo de San Isidro, un espacio inmenso con capacidad para albergar a más de 100 mil personas. Los escenarios son varios debido al gran número de bandas que se presentan. Los encargados de la organización suelen publicar los horarios en los que cada conjunto saldrá a escena para que los espectadores puedan organizar su fin de semana y decidir de qué artistas disfrutarán. Es cierto que el público entra en estado de ebullición en el preciso instante en que los primeros acordes comienzan a sonar, pero no toda la atención está puesta en los escenarios: el sector destinado a la comida juega un papel muy importante durante los intervalos entre banda y banda. Si hubiese que trazar un paralelismo con los premios Oscar, los músicos entrarían en la categoría de “Mejor Actor” y la comida competiría por el “Mejor Actor de reparto”.


El lado “G” (o gastronómico) para esta nueva edición tendrá dos espacios dedicados pura y exclusivamente a la comida (uno más que en las dos anteriores). El polo Food Cities se encargará de representar a los platos típicos de las ciudades más importantes del mundo, como Nueva York, París, Berlín, Roma, Tokio, Buenos Aires y Tel Aviv, entre otras. La particularidad es que quienes estarán a cargo de la cocina en este área serán chefs reconocidos a nivel internacional: Borja Blázquez (cocina española); el chef ejecutivo de La Mar, Anthony Vásquez (ceviche y choripan de lenguado) y Dolli Irigoyen (distintas variedades de risottos). El público también podrá optar por comer en algunos food trucks y, por supuesto, en otros puestos: hamburguesa de cordero con coleslaw o kimchi y Min Pao de hongos con salsa de ostras y verdeo, en Nómade; comida japonesa en Hanami, platos de Tailandia enLothus Neo Tai, opciones africanas en El Buen Sabor y lo mejor de la cocina mexicana en María Félix.
El segundo espacio gastronómico, denominado Street Food Argentina, homenajeará a la cocina local: contará con una oferta de productos representativos de la diversidad geográfica del país, en formatos creativos y al paso. Habrá sándwiches de distintos tipos de carne, diferentes platos de pescados y, como dato de color, todos serán presentados al público con un show de fuegos. Además, este polo contará con la presencia del argentino ganador de dos estrellas Michelin, Mauro Colagreco (tendrá hamburguesas con carnes de pastura y vegetales orgánicos) y de algunos puestos y food trucks, como Los Infernales (choripán de ñandú, milanesa de búfalo), y los helados moleculares de Guilab.


Por otra parte, el festival innovará con un sistema de tickets llamados "Lollatickets" que el público podrá comprar en los 50 puestos de cajas que van a estar desplegados por todo el Hipódromo de San Isidro, para luego utilizarlos como billetes en el momento en que los ruidos del estómago opaquen a las guitarras y baterías de los artistas.
Volviendo un poco al mundo del cine, dicen que las segundas partes suelen ser malas y que las terceras muchas veces no debieran ni filmarse. Pero esta edición del Lollapalooza, al menos en los papeles, promete batir récords, superar a sus dos primeras entregas y subir al escenario a recibir el Oscar como “Mejor Película”.
Por Gastón Zerboni 

Link a la nota: http://www.planetajoy.com/?El_lado_%93G%94_del_Lollapalooza%3A_enterate_que_se_podra_comer_&page=ampliada&id=8499

Info news - Info gourmet - La Lechonada de Navarro

La Lechonada de Navarro

Con entrada libre y gratuita, la quinta edición de la Fiesta Provincial del Productor Porcino será el 19 y 20 de marzo en el predio del Fortín de Navarro.

Durante dos días el "lechón navarrense" es el gran protagonista: el sábado 19 y domingo 20 de marzo llega la quinta edición de la Fiesta Provincial del Productor Porcino en Navarro. La cita es en el predio del Fortín de Navarro y, dato no menor, es con entrada libre y gratuita.
Para esta quinta fiesta que tiene como objetivo exhibir el crecimiento de la actividad productiva porcina y promover el consumo de carne de cerdo, se destinarán mil ejemplares porcinos que serán asados en cruz de hierro, tal como se asa el tradicional “lechón navarrense”.
Este espectáculo ideal para un finde familiar y saborear la cultura de la Navarro es organizado por la Cooperativa de Productores de Cerdos de Navarro junto a la Municipalidad de Navarro. En sus ediciones pasadas, acudieron más de 50 mil personas.
La Lechonada se realiza en la Réplica del Fortín San Lorenzo de Navarro, un lugar emblemático de la ciudad
Además, se brindarán charlas técnicas sobre triquinosis, comercialización de carne porcina en forma asociativa, distintos sistema de engordes de capones para faena, también se abordará la inseminación artificial, la importancia de la genética en el sector porcino y la reunión de cooperativas de productores porcinos.
Como parte de la propuesta gastronómica de la festividad, se podrán degustar exquisitos productos derivados del cerdo en un paseo gastronómico que incluye stands de productores regionales provenientes de la agricultura familiar y la economía social.
En La Lechonada 2016 se elegirá la Reina de la Agricultura Familiar, entre las postulantes navarrenses. El evento también contará con los mejores espectáculos musicales con artistas consagrados de la escena nacional.
CÓMO LLEGAR: Desde Buenos Aires, la vía más rápida es por Acceso Oeste hasta el km 62, desvío a Ruta 5 y de allí por Ruta 47 (110 kilómetros). También por Ruta 200 desde Merlo (100 kilómetros). La otra opción es por Autopista Cañuelas, luego Ruta 205 hasta Lobos y de allí por Ruta 41 (130 kilómetros).

Link a la nota: http://infogourmet.infonews.com/nota/284103/la-lechonada-de-navarro

Diario Popular - Fiesta irlandesa: hoy se celebra San Patricio - pág 15