lunes, 23 de julio de 2018

La Nación - Revista - Joaquín Grimaldi. "Dentro de la oscuridad no dejás de ser bello"

Joaquín Grimaldi. "Dentro de la oscuridad no dejás de ser bello"

Chef pastelero del Four Seasons Hotel Bs. As., donde creó los helados Dolce Morte, acaba de publicar Cielo e infierno de la pastelería
Los recuerdos de chico de Joaquín Grimaldi -44 años, actual chef pastelero del Four Seasons Hotel Buenos Aires- no son en torno a la cocina, sino dentro de una sala de ensayo. La de su padre, músico, donde Grimaldi se colgó a los 4 años una guitarra. Fanático desde chico de Metallica, habría de estudiar con Lito Epumer -"me vino bien, si no, iba a ser una cabeza cuadrada del metal"- y pasar buena parte de su adolescencia entre acordes y pentagramas, tocando en bandas de punk y de "estilo Hurlingham". Cuenta que de vuelta de la escuela dormía para levantarse de noche, calzarse los auriculares conectados al Marshall y ponerse a tocar toda la noche. Pero un día guardó la guitarra en su estuche y se anotó en una escuela de cocina. Su primer pasantía la hizo en el hotel del que hoy es pastry chef, y donde habría de crear la innovadora y rupturista marca de helados Dolce Morte. Su más reciente proyecto es Cielo e infierno de la pastelería (Ed. Catapulta), el libro que resume su estilo de pastelería, en recetas que, asegura, salen. Aquí, Grimaldi habla de aquello que conecta la música y la pastelería en su vida, una línea definida por la obsesión por hacer las cosas bien, pero siempre a su manera.
-¿Cuándo decidiste cambiar la música por la pastelería?
-Tenía preaprobado un examen para ir a estudiar afuera, en la escuela de artes Juilliard, de Nueva York. La verdad es que era muy bueno tocando la guitarra y era muy obsesivo, así que cuando surgió la posibilidad de ir a estudiar me compré el manual donde tenía que transcribir toda la música y lo envié. No había mail en esa época, era carta contra carta, pero a las dos semanas estaba preaprobado. Entonces agarré la guitarra, la puse en el estuche y me dediqué a otra cosa.
Canelés
Canelés Fuente: LA NACION
-¿Fue una suerte de pánico escénico?
-Creo que uno de mis mayores miedos era que no me veía viviendo fuera de la Argentina. No soy "argento", pero en ese momento era medio pendejo y no tenía la voluntad para irme. Decidí que no quería tocar más, y justo en ese momento había aparecido el Gato Dumas en la televisión, que era como una especie de estrella de rock. Dije "yo quiero estudiar cocina" y me anoté en el IAG [Instituto Argentino de Gastronomía]. Y lo que tengo de recuerdo es que, más allá de las ganas de aprender, encontré que tenía facilidad. Terminando el primer año, quise hacer una pasantía en pastelería, porque veía que los cocineros no tenían mucha noción de pastelería, y yo quería ser el number one. La pasantía la hice acá mismo, en el hotel, y a la segunda semana, el chef me dijo si me quería quedar.
-¿Recordás lo primero que hiciste en el hotel?
-Era un postre de pistachos, una tirada de mil, pero que había que hacerlos en tandas, y me salieron con verdes de tonalidades diferentes... Me comí una puteada bárbara, y aprendí. Porque cuando te das cuenta de en qué fallás es cuando empezás a aprender. Esas cosas no te las olvidás.
-¿En qué momento empezaste a desarrollar tu estilo de pastelería?
-Yo tiendo a aburrirme de las cosas con facilidad. Lo puedo hacer y repetir, pero tiendo a aburrirme y soy bastante enojón. Cuando veo en diferentes lugares de pastelería repetir siempre lo mismo, me aburro fácilmente. Entonces, sabiendo que tengo las técnicas francesas básicas -porque todos venimos de la pastelería francesa-, empecé a ver que tal vez podía traducir los sentimientos o la expresión musical en una estética. Obviamente, sin olvidar que primero está el sabor, el producto y la calidad. Pero quería empezar a trabajar sobre otro tipo de estética, y pensé en trabajar a partir de otro tipo de colores. Entonces vienen el odio, el sexo, rojos, violetas, negros, viene por ahí empezar a meter calaveras... Agarré el tema estético más fuerte y más puntilloso más adelante, cuando nació Dolce Morte.
Joaquín Grimaldi en la cocina del Four Seasons Hotel Buenos Aires
Joaquín Grimaldi en la cocina del Four Seasons Hotel Buenos Aires Fuente: LA NACION
-¿Buscás expresamente plasmar cierta oscuridad en tus postres?
-Yo soy una persona oscura, pero dentro de la oscuridad no dejás de ser bello. ¡No tenés por qué ser un cuervo! Es intentar expresar esa oscuridad. Y creo que ahí está la mano del producto. Si vos tenés una sensación que podés traducir en un alimento, está bueno que lo hagas, incluso más allá de lo estético: tenés los chocolates salados, bombones de carne con chocolate, ese amargo, ese sinsabor... Creo que está bueno, y sobre todo si lo podés plasmar con una estética más oscurita, pero que cuando lo veas no deje de ser bello. No es que estoy haciendo un "no me importa". Sí, me importa, y mirá qué lindo que es este negro y este violeta, o este chocolate con sal, pistacho y molleja.
-Decís que este estilo toma más vuelo con Dolce Morte, ¿cómo surgió la idea?
-Juan [Gaffuri, chef ejecutivo del Four Seasons Hotel Buenos Aires] sabía que me gustaba el tema del helado, y cuando empezamos con la idea de hacer [el restaurante] Elena me dijo "¿por qué no hacemos algo con helado?". "¿Estás loco? -le dije-, ¿una heladería?". "Sí, a vos te gusta, hagamos algo con eso". Yo dije "bueno". Entonces no tenía la noción de que Elena iba a ser un hitazo y que la Dolce Morte me iba a lanzar al [hace gesto de comillas con las manos] estrellato gastronómico. Al principio no sabía bien qué quería; sabía sí que no quería cinco chocolates, cinco dulces de leche ni helado de tramontana. Quería buscar la forma de hacer del helado un postre, que es lo que yo sé hacer: hacer un helado con una visión de pastelero. Y hoy en día lo hago como un cocinero también; entonces tengo este helado de maní ahumado con melón y café, que lo probás todo junto y es un quilombo en la boca. Es lo que busco, que en su expresión el helado deje su recuerdo, que te haga un poco de mareo, que te genere sensaciones.
-¿Y cómo se lo tomó la gente que pedía helado en el restaurante de un hotel 5 estrellas?
-En Elena tratamos de pensar diferente: no es el restaurante del hotel, sino el restaurante que está dentro del hotel. Y si en un primer momento el 90% de la gente que venía a Elena eran huéspedes del hotel, hoy el 90% es público local. Y nos encanta, porque si bien para el huésped es divertido, el feedback mayor es el que tenemos del argentino que viene a comer a Elena. De todos modos, al principio era muy complicado, porque pedían helado y venía una base de acero con una calavera, un cucurucho negro, el helado y una cuchara plástica. ¡Cómo puede ser una cuchara plástica en un hotel 5 estrellas!, se quejaban en Trip Advisor. Bueno, es urbano. Y ahora la gente lo entiende.
-¿Y no te piden tramontana?
-A veces hay grupos en Elena que tienen una reserva para dentro de un mes y piden si pueden tener sabores más tradicionales. Les digo que no: Elena tiene su carta y su propuesta, Dolce Morte también.
-¿Tenés comensales que te levanten la apuesta, que pidan ir un paso más allá?
-No me ha pasado. Seguimos siendo dulce de leche. Hoy mis postres que más salen son el Enough dulce de leche, de Dolce Morte, y el panqueque de dulce de leche. Acá, más allá de todo, hay que pensar como empresario. No me puede hacer muy el loco, necesito que salgan las cosas.
Postre, cuya recete aparece en Cielo e Infieron
Postre, cuya recete aparece en Cielo e Infieron Fuente: LA NACION
-Tu libro Cielo e infierno es un libro para pasteleros, ¿no?
-Sí, a mi doña Rosa no me conoce. El principio fue: quiero hacer un libro para gastronómicos, no quiero estar explicando cómo fundir el chocolate con la manteca. ¿Vos sabés?, listo. Porque a mí nunca me pasó de comprar un libro de una persona que yo admire y que me salgan sus recetas. ¡Ni una! Yo dije: voy a hacer un libro donde las recetas salgan, y salen, porque me lo escriben los que leyeron el libro.
-En el prólogo de tu libro, Juan Gaffuri dice que cuando te conoció eras intratable. ¿Te reconocés en sus palabras?
-Sí, antes era como dice Juan, muy salvaje. Y estábamos en una época un poco salvaje también, toda esa historia del rock detrás de la cocina, de las noches después del servicio... me tocó. Pero sí, era bastante infumable, siempre fui calentón.
-¿Y qué te cambió?
-La experiencia, darme cuenta de que no llegaba a nada, que lo que necesitaba no era que me odien, sino que me respeten. En fin, cosas de hacerse adulto y de pasar el tiempo acá, en la cocina, y meterme bien en el producto y volver a querer hacer algo con eso que tenía ahí en la mesada. Fue un proceso de maduración propia, personal. El quilombo no era con el laburo, era mío.
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La Nación - Vinos - El vino de la casa ahora es un vino de autor

El vino de la casa ahora es un vino de autor

Restaurantes y hoteles apuestan por ofrecer como diferencial vinos propios, elaborados en función de la identidad del establecimiento
Servido en jarra, en pingüino o directamente en vaso, el vino de la casa fue tradicionalmente el más accesible de la carta del restaurante, ese del que solo se podía estar seguro de que era barato. Pero una suma de factores, entre los que se destacan el salto en calidad que pegó el vino argentino en los últimos años, una masa crítica cada vez más grande de comensales conocedores siempre en busca de novedades y la búsqueda de los propios restaurantes de ofrecer un elemento diferencial en sus cartas, está dando lugar a un nuevo concepto de "vino de la casa". Vinos que ya no se distinguen por una cuestión de precio, sino por haber sido desarrollados en sintonía con la propuesta gastronómica del restaurante y que suman el plus de que solo se pueden beber allí.
Así, por ejemplo, el Hotel Llao Llao, en Bariloche, tiene su malbec Llao Llao By Bodega Norton, el restaurante Oviedo cuenta con tres tintos propios que acompañan a la perfección sus arroces y sus pescados, La Mar ofrece un blanco y un rosado que son inmejorables sidecar de sus cebiches, Sagardi ofrece dos tintos pensados para sus pintxos y su txuletón, mientras que Alo's está a la espera de que lleguen pronto sus Big Bang -un tinto y un blanco- elaborados con uvas de una finca propia bajo la dirección de la sommelier del restaurante. En todos los casos, el vino ha sido pensado para resaltar la identidad culinaria del establecimiento, bajo la mirada de su chef, sommelier o propietario. En síntesis, un vino de autor.
"Tradicionalmente, el vino de la casa solía ser el vino más barato. En nuestro caso, si bien ahora lo es, no pensamos en eso, sino en un producto que represente nuestra gastronomía", dice Marcos Meincke, socio de La Mar, y agrega: "Teníamos claro que debía ser blanco por nuestra comida, y es así como hicimos un blend de sauvignon blanc y chardonnay para maridar con cebiches, tiraditos y pescados enteros a la parrilla. Fue tal el éxito que de 1000 botellas que habíamos proyectado vender en un año en nueve meses vendimos el doble. Ahora presentamos un rosado de pinot noir donde también priorizamos su armonía con nuestros platos".
"Nuestros vinos propios aportan un valor agregado excepcional: nuestros comensales disfrutan de un vino que no encuentran en otros restaurantes, lo que es un motivo más para disfrutar de la experiencia Sagardi", sostiene Juan Fuoco, director de Sagardi Argentina, donde se puede beber U.C.O. Acero, un malbec joven, sin paso por barrica, ideal para sus pintxos, pescados y mariscos, y U.C.O. Pago Lobo, un vino reserva, más complejo, que va perfecto con un plato de carácter como el txuletón.

En el assemblage y en la finca

Al igual que los vinos de La Mar, los blend tintos Carmelita, Sebastián y Sara C que ofrece el restaurante Oviedo llevan la firma del equipo enológico de Familia Zuccardi. Pero en el caso de Oviedo, su propietario, Emilio Garip, incluso participó de la elaboración del corte. "De visita en la bodega, les pedí de hacer un blend propio que armonizara con los platos de Oviedo. Rápidamente me dieron un sí rotundo, y a las 9 de la mañana del día siguiente estaba sentado en una sala de degustación con el equipo enológico ¡y cientos de botellas! Así nació Sebastián 2010, que lleva el nombre de mi hijo y de Seba Zuccardi", recuerda Garip, y agrega: "Al año siguiente viajamos con mi hijo expresamente a hacer la nueva cosecha. Decidimos hacer tres vinos: el Carmelita, que es un blend de los Serie A [de Zuccardi], el nuevo Sebastián 2011, con alguna variante pero siempre con vinos de la gama Q, y el Sara C, con componentes del Z y en el que siempre Sebas pone algo de la gama superior que le da una redondez maravillosa".
En el caso de Alo's, el restaurante de autor que comanda el chef Alejandro Féraud, los vinos provienen de viñedos propios en Vista Flores, Mendoza. "Tenemos 0,2 hectáreas de malbec y 0,5 de sauvignon blanc dentro de [la finca de la bodega] Casa de Uco -cuenta Camila Lapido, sommelier de Alo's-. En la cosecha 2017, que pronto llegará al restaurante, hicimos un blanco de perfil fresco y bajo alcohol (Big Bang Blanco) y un malbec de mucha potencia y agarre en boca (Big Bang Tinto). La idea fue hacer vinos gastronómicos, pero también muy bebibles: que dos personas puedan fácilmente beber una botella".
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La Nación - Gastronomía - Platos de más de 45 países en plena ciudad

Platos de más de 45 países en plena ciudad

Hoy se inaugura el Patio Gastronómico de Colectividades
Unas 45 colectividades formarán parte hoy de la sexta edición del Patio Gastronómico de Colectividades en la ciudad de Buenos Aires, que contará con un centenar de puestos de comida típica de distintas regiones del mundo. Las actividades comenzarán al mediodía a metros de la Plaza de Mayo, en el cruce de Bolívar y Avenida de Mayo, y se extenderán durante toda la tarde. Además de las opciones gastronómicas, habrá espectáculos musicales y la gran novedad de esta edición: el Desafío de Cocineros, un concurso del que participarán 30 chefs representantes de distintos países.
El certamen tendrá tres etapas, en las que los cocineros mostrarán su talento y prepararán platos típicos ante la mirada del exigente jurado que conformarán Donato De Santis, Guillermo Calabrese, el chef peruano Anthony Vázquez y Yu Sheng Liao, periodista especializado en vinos y gastronomía, quienes elegirán al ganador en la prueba final.
Mientras se desarrolla la competencia, el jurado dará clases de cocina y compartirá sus recetas con el público. Con entrada libre y gratuita, el Patio Gastronómico también homenajeará la trayectoria del chef Carlos Alberto "Gato" Dumas. Entre los shows artísticos, se presentarán las bandas Cesar Pavón Orkesta, Capoeira, Catalina Vargas, Gioia d'Italia, Los Amman y Los Chefferson.
En esta edición habrá un Centro de Información y Orientación al Migrante que funcionará como espacio de encuentro y asesoramiento para toda la población migrante que se encuentre disfrutando del evento. El evento se realizará de 12 a 21, en Av. de Mayo y Bolívar. La entrada es libre y gratuita, el evento se suspende en caso de lluvia.
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jueves, 19 de julio de 2018

La Nación - Gastronomía - La historia del postre Balcarce y la familia que protege su receta original

La historia del postre Balcarce y la familia que protege su receta original

El postre ya se sirve en todas las confiterías, pero solo una tiene la historia de Comoantes
En un pequeño local en la planta baja del histórico edificio de la Sociedad Francesa de Balcarce, sobre la avenida Kelly, a dos cuadras de la plaza principal, se esconden los secretos del postre que supo convertirse en un emblema de la ciudad y traspasó fronteras. Desde hace cuarenta y ocho años que en la clásica confitería "Comoantes" todos los días, antes de las siete de la mañana, se encienden los dos hornos a leña para la producción de bizcochuelos caseros. Luego, el maestro pastelero combina de manera perfecta crema de leche natural, vainillina, pasta de almendras, marrón glacé, nueces, merengues y el infaltable dulce de leche repostero. Para decorarlos: un poco de coco rallado y, en la superficie, una lluvia de azúcar impalpable. El toque final llega con la "C" cursiva grabada a fuego, sello distintivo de la marca.
La historia del famoso postre de Balcarce se remonta a 1950 en la confitería París en la calle 18, entre la 17 y la 19, en pleno centro de la ciudad y a su creador fue Guillermo Talau. En sus orígenes era conocido como el postre "Imperial" y todos los domingos se formaban largas colas para esperar el manjar bien fresco. Con el tiempo, el postre se hizo popular y Talau recibió una oferta para vender la marca y la fórmula a una firma de Mar del Plata. En 1969, tras estar un tiempo alejado de la repostería, Talau se asoció con un amigo para retomar la receta original. "Nos juntábamos diariamente en la confitería Savoy de la calle 19 a tomar café y un día me propone abrir una confitería juntos. "Él entre risas me dijo: "te voy a salvar a vos". Los primeros meses fueron duros, para construir los hornos y comprar las heladeras dimos cheques a fecha, y luego para pagarlos hubo que vender la casa donde vivíamos", recuerda Rogelio Adobatti, amigo de Talau, quien con sus 95 años se encarga de mantener la tradición del postre intacta.
Adobatti, mejor conocido en el barrio como "Pocholo" era docente, por ese entonces trabajaba en la Cámara de la papa de Balcarce, pero se entusiasmó con el proyecto. Al principio, habían pensado en llamar al postre "Talau"; pero optaron por buscar un nombre que haga honor a la tradición. Según explica Adobatti: "se nos ocurrió juntar la palabra "como" con "antes" y ponerle "Comoantes" al postre y a la confitería. Es que al postre no se le cambió ni una coma de la receta original. Se realiza igual a como se hacía antes, con la misma cantidad y calidad de ingredientes", dice.
La confitería Comoantes, el sabor de la dulzura, abrió sus puertas el 26 de diciembre de 1970, en pleno verano, y al poco tiempo con el boca en boca se fue haciendo conocida. El gran salto llegó cuando los veraneantes comenzaron a tenerla como parada obligada a la vuelta de sus vacaciones. La frase: "¿Trajiste el postre de Balcarce?" es tan clásica como el dulce de leche repostero que lo coronó en el podio de los dulces argentinos.

100% artesanal

Toda la producción es artesanal y, sin lugar a dudas, este es uno de sus principales secretos. Además del distintivo sabor que le aporta al bizcochuelo el horno a leña. No tiene conservantes ni aditivos y utilizan materia prima de primera calidad. Durante años en Comoantes trabajó Óscar, "Pelusa" Sánchez el mítico pastelero que comenzó con Talau en la confitería París, quien se jubiló hace algunos años. Actualmente el pastelero Jorge Fasciglione, quien comenzó como aprendiz hace más de cuarenta años, es el encargado de custodiar la receta. El bizcochuelo se cocina en hornos a leña (hechos de ladrillos refractarios y herrajes de fundición), uno siempre se mantiene a cien grados y el otro a doscientos. Y para el relleno se utiliza crema de leche natural, vainillina, praliné (pasta de almendras), marrón glacé (castañas confitadas), dulce de leche repostero, merengues y nueces. Para decorar: azúcar impalpable y coco rallado en los costados.
"El cliente es el dueño del negocio. Hay días que nos quedábamos cortos con la producción y los fanáticos preferían quedarse en la ciudad haciendo tiempo hasta que estén terminados. Mientras esperaban se cruzaban al café cerca de la confitería y hasta algunos nos ayudaban a preparar las cajas para los alfajores o el envoltorio para los postres. Es que no se podían regresar a sus hogares sin llevarse el exquisito dulce. Durante años vivimos en una casa pegada al negocio y hubo madrugadas que nos tocaron el timbre para ver si podíamos hacerles el favor de venderles un postre", recuerda a LA NACIÓN, Rosa María, la mujer de Adobatti. La "Pety", como es conocida en toda la ciudad, con sus 83 años, es la que siempre acompañó a Rogelio en la confitería. "Desde que empezamos hasta el día de hoy el postre es igual, no le cambiamos ni suprimimos ningún ingrediente. La gente que lo ha probado hace diez años va a venir y va a encontrar el mismo sabor. Por ejemplo, si no había marrón glacé el postre no se hacía. Hay que ser auténticos y eso la gente lo valora", agrega Rosa María.
Durante las fiestas o el Día de la Madre tienen ventas récord: más de 100 postres por día. "Los clientes nos dicen que se los preparemos bien para el viaje y nos preguntan cuántas horas dura sin heladera. La confitería es la parada obligada de los turistas cuando vuelven de la Costa Atlántica. Muchas veces mis amigos cuando se enteran que voy a Capital Federal se desesperan para que les lleve el afamado postre", dice Rogelio, hijo de Adobatti quien junto a su hermano Leandro participan en el emprendimiento familiar. Los domingos es un clásico coronar el almuerzo con este dulce y en Balcarce la familia Adobatti son sinónimo del postre que supo conquistar el corazón de todos los argentinos. La receta es como antes, no perdió su sabor y su frescura.

Fiesta Nacional del Postre de Balcarce

El postre desde el 2004 tiene una fiesta en su honor y en 2013 fue consagrada como nacional. El próximo 20, 21 y 22 de julio se llevará a cabo la Fiesta Nacional del Postre de Balcarce. La celebración incluye la elaboración de un postre gigante y el concurso "Desafío de postres" donde más de 50 profesionales y amateurs se lucen en una competencia para ver quién prepara el mejor. Luego, los visitantes podrán disfrutar de las delicias preparadas por los participantes. Además, habrá stands con artesanías y productos típicos de la ciudad y clases de cocina en vivo con Pedro Lambertini e Isabel Vermal.
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Planeta Joy - Comer - Gran Bar Danzón, un ícono de la coctelería argentina celebra sus 20 años

Gran Bar Danzón, un ícono de la coctelería argentina celebra sus 20 años

El Danzón, como lo llaman sus habitués, marcó un antes y un después en la escena coctelera y vínica local; irrumpió en un momento en el que la buena coctelería estaba en baja y logró mantenerse siempre vigente. Hacemos un poco de historia y te contamos los festejos que se vienen.
Toda historia tiene un comienzo, la de la segunda época de oro de la coctelería argentina tiene nombre propio: Gran Bar Danzón. Cuando abrió sus puertas, allá por 1998, solo se bebía bien en las barras de hoteles los cinco estrellas, como el famoso Claridge o el Plaza. 
Los cócteles clásicos eran desconocidos por la mayoría de quienes daban sus primeros pasos en la noche. En ese entonces la coctelería vivía en las discotecas y se bebía mucho Gancia batido, piña colada y combinados coloridos a base de vodka, como el Esperma de Pitufo y el Sex on The Beach. En ese escenario estéril nació el Danzón y apareció el primer bar que combinaba la onda suficiente para atraer a la gente joven y la coctelería clásica que amaban los que sabían beber bien.
“La intención era hacer un restaurant con un bar que rescatara la coctelería del estado en el que estaba en ese momento. Por eso, pusimos esa barra imponente en la entrada”, cuenta Luis Morandi, alma mater del lugar junto a Patricia Scheuer.
También en ese entonces la industria del vino empezaba a profesionalizarse, se pasaba de esos vinos medio oxidados y marrones al estilo del nuevo mundo, aparecían los varietales y se multiplicaban las etiquetas disponibles. Danzón aprovechó ese momento y se instauró también como el primer wine bar de la ciudad -o al menos como el único lugar que contaba con una gran oferta de vinos por copa-.
 
Incluso hay un dato de color que remarca este compromiso con la incipiente escena vínica: cuando la Escuela Argentina de Sommeliers (EAS) recién empezaba y no tenía sede física, el Danzón le abrió sus puertas para que allí se dictarán las primeras clases.
Y como si poner la coctelería en valor y darle nueva visibilidad a la industria vitivinícola no fuera suficiente, el lugar de Morandi y Scheuer también se convirtió en un próspero semillero. Por allí pasaron grandes referentes de la gastronomía argentina, como Tato Giovannoni, Inés De los Santos, Aldo Graziani y hasta Andrés Rosberg, quien hoy es presidente de la Asociación de Sommellerie Internacional.
También fue pionero en combinar cocina de autor con coctelería, ya que, hasta entonces, el bar iba más bien ligado al concepto de tapeo.
Queda claro, era un momento donde todo estaba por suceder, y Danzón dio el primer paso. Pero quizás ese no sea su mayor logro, lo más importante es que, en un país marcado por los vaivenes económicos, supo mantenerse vigente durante 20 años. Hoy, la barra del Danzón vibra como en sus inicios. 
DANZÓN HOY
La propuesta gastronómica es solida y satisface a todos los paladares. Desde el sushi, el cebiche y las ostras frescas hasta influencias de otras cocinas como la francesa y la italiana.
Entre los principales, imperdibles el matambrito de cerdo en miel, coriandro y pimienta negra con aliño de curry verde y puré cremoso de batata y ananá. Para los que buscan platos más sofisticados, una buena alternativa es el confit de pato brulee en azúcar rubia con puré de membrillos; mientras que aquellos que se inclinen por lo más simple, podrán encontrar refugio en platos como el ojo de bife grillado con ensalada y puré de papas o los pappardelle con langostinos y tomates cherry.
De postre, se recomienda una bomba inolvidable, la DDL BOX ya deleita a simple vista y termina de enamorar en el paladar. Se trata de una caja de merengue rellena de dulce de leche con un touch de crema pastelera sobre un bizcocho de nueces pecan. Además trae helado de dulce de leche granizado y salsa de dulce de leche; podría decirse que los que se empalagan fácil deberían abstenerse, pero está bien equilibrado y se puede comer hasta el final. 
 
Si la idea es algo más liviano, el triffle de limón (bizcochuelo de limón, cremoso de limón, sorbét de pomelo, gelée de Torrontés, merengue italiano) es un must. Y cuando hay dudas -porque todo tienta- se puede pedir la degustación.
La barra hoy está a cargo de Matías Cejas Rachi, que pronto estrenará carta de cócteles propios. Como anticipo, probamos Libertad (gin, Jack Daniel's, Martini Bianco, Martini Dry, bitter de menta y piel de limón), tan bien equilibrado que pese a ser bien alcohólico se percibe muy elegante. 
Para tomar hasta el final y pedir más, “Un buen beso”, super fresco y apenas dulce. Lleva vodka, pisco, pomelo, limón, frambuesa, lavanda y pepino. 
PARA FESTEJAR
Para celebrar su vigésimo aniversario, durante este año se realizarán varios eventos que serán un lujo gastronómico. El jueves 2 y viernes 10 de agosto, Inés de los Santos y Tato Giovannoni revivirán viejas épocas y se reunirán tras la barra.
Mientras que el 28 y 29 de agosto, llegará el turno de la famosa chef Dolli Irigoyen, quien preparará un menú especial acompañado de un vino que Bodega Zuccardi elaboró especialmente para festejar este cumpleaños: ““Gran Bar Danzón – Blend 20 aniversario”.
Más información:
Libertad 1161.

Por María Paula Bandera

Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?Gran_Bar_Danz%F3n%2C_un_%EDcono_de_la_cocteler%EDa_argentina_celebra_sus_20_a%F1os&page=ampliada&id=10325

La Nación - Gastronomía - La estrategia de las cervecerías para sobrevivir los meses fríos

La estrategia de las cervecerías para sobrevivir los meses fríos

Calefacción afuera, juegos adentro y cervezas con aromas cálidos
En el imaginario popular, el invierno es para un vino y platos de olla . Pocos piensan en cerveza cuando planean una noche fría. Pero con el avance de las cervecerías artesanales y la cultura tan fuerte que traen, esto ya empezó a cambiar. ¿Por qué sigue valiendo la pena visitar una cervecería cuando la temperatura baja de 15 grados?

Cervezas para el frío

"La gente está cambiando y la cerveza se toma en cualquier época del año. Lo que cambia es que en los meses fríos, la gente sale menos y los estilos de cerveza que se toman son otros", explica Carolina Ochoa, socia propietaria del bar Desarmadero(Gorriti y Lavalleja). Y la estrategia se repite en varios locales: variedades con mayor cuerpo y graduación alcohólica como las Porter y las Stout.
En El Galpón de Tacuara (Malabia 1574), el socio y dueño Martín Gianella, cuenta que la estrategia incluye pensar variedades de estación. Tienen la Jim Morrison con una dosis del clásico Bourbon Americano "Jim Beam", la Vascolet con chocolate, la Porter que es una cerveza típica invernal, con agregado de café de Lab Tostadores y la Dubbel que es una cerveza de graduación alcohólica media y con sabor a frutas secas que es propia del frío.

Calefacción donde sea

Las cervecerías suelen ser amadas por su espíritu descontracturado. Mucha mesa en la vereda, terrazas y amplios espacios al aire libre. Para varias, mantener eso en la temporada fría también es fundamental.
En Benaim (Gorriti 4015), la magia está en su patio con lucecitas y sería imposible funcionar sin él. "Buscamos que nuestro patio, el lugar más elegido por nuestros clientes, se siga utilizando y así lo logramos. Lo calefaccionamos con tubos Ciroc y lo complementamos con toldos", explica el socio Nicolás Wolowelski.
Adrián Merino, socio de Buller (Junin 1747), suma otra alternativa: la de las mantas. Varios locales las entregan para los que quieren tomar cerveza al aire libre y no congelarse en el intento.

Llevar la atención adentro

Friolentos y amigos de los espacios cerrados: también son bienvenidos. Muchos bares hacen que sus interiores sean más atractivos con propuestas interesantes. En Estadio La Guitarrita, por ejemplo, está lleno de juegos. "Contamos con varias pantallas grandes con deportes, mesas de metegol, Play Station 4 y mesas de beer pong", detalla la socia Ximena Díaz.
Otra opción que sale mucho es la de la música. En Growlers (Gurrucaga 1450/ Doblas 857) hay ciclos de DJs en el interior de los locales, que se ubican en la barra. Además, exposiciones de fotografía y buena comida para hacer que el plan rinda cualquier día del año.

Delivery de birrra

Con la aparición de Rappi y Glovo, muchos restaurantes o bares empezaron a hacer delivery de su propuesta. Ideal para los que se quieren quedar en casa ante todo. Desde Desarmadero, salen latas enlatadas en el momento con la cerveza artesanal que el cliente quiera, a través de Rappi. Otras que se encuentran en este medio son Growlers, Nola y Cervelar, por nombrar un par.
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Infobae - Tendencias - Cómo es el "laboratorio de sabores" de Disney que crea nuevas experiencias

Cómo es el "laboratorio de sabores" de Disney que crea nuevas experiencias

Walt Disney World cuenta con más de 500 opciones y lugares para comer. Es posible cenar en el palacio de La Bella y la Bestia o probar la comida extraterrestre de Pandora. Cómo se desarrollan las propuestas
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Comer en Walt Disney World es una experiencia en sí misma. La propuesta busca fundirse con el entorno y ser una parte más de un viaje memorable, tanto dentro de un restaurante temático como en un pequeño Food-Truck de comidas en la calle. En total, hay más de 500 locales de comida y bebida y el objetivo es que todas las preferencias y gustos estén cubiertos.
"Tenemos desde comida en pequeños carros y puestos hasta una oferta a la carta, con cocina tradicional americana, cocina étnica, 'rápida-casual' y la categoría 5 diamantes, más todo lo que está entre esos dos extremos. Ya sea en los parques temáticos o los resorts", explica a Infobae Karen McKlintock, Relaciones Públicas de Comida y Bebidas de Disney Parks.
Uno de estos ejemplos de variedad se encuentra en Animal Kingdom. Ahí, en el ambiente de un lodge, es posible comer en Ginkgos, un local de comida africana donde el concepto es el de servir platos artesanales hechos a la leña.
"Si vas al Polinesian Resort hay comida temática de Hawaii, si vas a Epcot tienes 11 distintos 'países' donde se puede cenar desde comida italiana, china y mexicana hasta comida japonesa", relata a Infobae Anthony Scott, Sous Chef de Walt Disney World Resort.
El laboratorio de sabores de Disney está detrás de cada detalle
El laboratorio de sabores de Disney está detrás de cada detalle
Así es como es posible cenar con muchos de los entrañables personajes de Disney: incluso se puede cenar en el lujoso palacio de la Bestia, llamado Be Our Guest Restaurant en Magic Kingdom.
El laboratorio de sabores
Estas innumerables propuestas gastronómicas requieren de planificación, creatividad y todo un equipo de trabajo dedicado en su totalidad a volverlas realidad para todos los visitantes.
"Tenemos un Flavor Lab (laboratorio de Sabores) que es donde se generan todas las ideas de sabores, desde pequeños carros de comida hasta las propuestas de los Parques Temáticos", explica McKlintock.
Pandora The World of Avatar es uno de los grandes ejemplos. ¿Qué se come en Pandora?Ahí se buscó que la experiencia culinaria coincidiera con la lógica de ese mundo extraterrestre de fantasía. Para eso, el equipo del Flavor Lab trabajó de forma muy cercana con los Imagineers (quienes crean y desarrollan los parques temáticos) y para conseguir una propuesta acorde con el concepto del parque.
La creatividad es clave a la hora de lanzar un plato en Walt Disney World
La creatividad es clave a la hora de lanzar un plato en Walt Disney World
"La comida es una parte central de unas vacaciones. Cuando abrimos un restaurante no lo hacemos de manera improvisada: hay mucha pasión y creatividad para que la comida llegue a tu plato", concluye McKlintock.
Para encontrar la opción correcta se puede visitar Disney World Latino
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