lunes, 7 de mayo de 2018

La Nación - Gastronomía - La Bourgogne, ícono porteño de la cocina francesa

La Bourgogne, ícono porteño de la cocina francesa

Después de 25 años, el restaurante de Jean Paul Bondoux en el Alvear Palace cerrará sus puertas
Amuse bouche; oeufs meurettecarré de veau à la dijonnaisebrie truffé... La impronta francesa de su carta tiene los días contados. La Bourgogne, el restaurante del lujoso Alvear Palace, dará su última cena de gala el próximo 14 de julio, en conmemoración de la Revolución Francesa. Y cuando el último comensal se haya marchado, Jean Paul Bondoux, su creador y mítico chef, lo hará tras él. Después de 25 años, la familia Sutton, dueña de la cadena Alvear, decidió finalizar el contrato con Bondoux y empezar una nueva etapa. La carne argentina será la nueva estrella.
"Fueron muchos años de cocina con un menú netamente francés, de excelencia. Pero ya hace varios años que los huéspedes del hotel nos piden otra cosa. La gastronomía tiene que acompañar las preferencias de nuestro público y la posibilidad de degustar un producto único como la carne argentina, y esa será la apuesta", confiaron desde el hotel.
Luego del último banquete que llevará la firma de Jean Paul, el restaurante reabrirá sus puertas. Sergio González, actual chef de La Bourgogne, continuará liderando el equipo, con el foco puesto en los braseros y los cortes premium a la parrilla, y tanto los mozos como todo el personal que hoy trabajan en la cocina seguirán en sus puestos de trabajo. No será una firma ya establecida en el mundo gastronómico porteño la que desembarque en el renovado salón, que tiene una capacidad para casi cien personas. "Aún estamos definiendo el nombre del nuevo restaurante y ultimando algunos detalles, pero será una propuesta exclusiva del hotel", confirmaron desde la gerencia del Alvear.

Reducto de elite

La Bourgogne, desde 1993, ha sido un ícono de la gastronomía francesa en la Argentina; un reducto aspiracional para una elite porteña que no solamente podía darse el lujo de consumir un foie gras importado, sino que disfrutaba de la charla mano a mano con le Grand Chef Relais & Châteaux, un Bondoux apasionado y de carácter siempre irreverente, que podía al mismo tiempo ser galante con una mujer o darse el lujo de echar del salón a un cliente, como alguna vez sucedió, cuando un hombre le pidió por quinta vez que cocinara más el lomo que había pedido. "El 50% de la gente viene a pasarla bien, la otra mitad viene a criticar", sentenció sobre su público.
Jean Paul Bondoux nació en Luzy, comuna de la región de la Bourgogne, hace casi 70 años. Cuando apenas tenía 12, empezó a trabajar en la charcuterie de su padre. Adolescente rebelde y siempre cuestionador, cuando tenía 15 años, armó un bolso y se fue a París. Allí se formó como cocinero, y en 1979 se instaló con su familia en América del Sur. Punta del Este lo acogió y fue en la costa esteña donde nació La Bourgogne.
Dos años más tarde aterrizó en su nueva casa del Alvear Palace, y el romance duró un cuarto de siglo. Durante ese período, abrió otros diez restaurantes más, repartidos entre la Argentina, Uruguay, Chile, Brasil y Paraguay. La Bourgogne porteña cierra, pero algo de su aroma queda en La Boutique de Jean Paul, pegada al restaurante del cual hoy se despide.
Link a la nota: https://www.lanacion.com.ar/2131743-la-bourgogne-icono-porteno-de-la-cocina-francesa

Planeta Joy - Comer - Casa Cavia, un espacio gastronómico único en Buenos Aires

Casa Cavia, un espacio gastronómico único en Buenos Aires

De lo arquitectónico a lo gastronómico, la propuesta de Casa Cavia es única y por eso es un restaurant que hay que visitar al menos una vez en la vida. En la nota, la reseña completa.
Los empresarios gastronómicos la tienen difícil, hoy en día ganan los modelos de negocios se asientan en dos pilares: poco personal y comida simple y fácil de replicar. Por eso -y no solo por una cuestión de moda- abundan las cervecerías y burgers bars. 
Con este panorama, los restaurantes de alta cocina que siguen en pie, solo se mantienen por puro mérito. Y aunque a Casa Cavia le sobran condiciones -gastronomía, servicio y ambientación de excelencia- uno podría arriesgar que lograría sobrevivir aún si su cocina o su servicio no se lucieran.
Es que este restaurant es uno de los más lindos y versátiles de Buenos Aires. Emplazado en una casona construida en 1927 por el arquitecto y artista noruego Alejandro Christophersen, se erige como un testigo de la Belle Époque sin perder dialogo con los tiempos que corren. 
Para una comida más descontracturada, el patio es la opción ideal; con una gran fuente que relaja los sentidos, mucho verde y una barra sofisticada, la invitación a dejar trascurrir las horas con una copa o café en la mano se hace difícil de declinar. 
En el interior hay dos salones; el principal y otro más apartado que por su tamaño es perfecto para eventos privados.
Los fuegos están comandados por Julieta Caruso. Su propuesta se basa en el uso de ingredientes de temporada provenientes de pequeños productores, como la huerta La Pebeta o Bioconexión. 
 
Ese cuidado en la estética también se ve en la vajilla, que parece de colección (solo por el hecho de ver el juego de azucareras de bronce, vale la pena pedir un café o un té).  
Al mediodía hay un menú de dos pasos (entrada y principal o principal y postre, más copa de vino o agua) por $580. La carta otoño invierno se presenta, como corresponde a esta época del año, con sabores contundentes. “En cada uno de los pasos se encontrarán con ingredientes típicos del frío que se avecina. Son rudos, de texturas marcadas. Hay variedad de tubérculos, coliflores, repollos, castañas, alcauciles, cardos, manzanas, zapallos, cítricos, endivias, hongos de pino, morillas… Todos crecen en nuestra tierra y nos brindan sabores ideales para esta época del año”, dice Caruso.
Pesca del día, liliáceas, mole de semillas de girasol y germinados ($580); fideos cabello de angel, bondiola de cerdo y su caldo ($480) y tira de asado marinada, chauchas, limón y sisho son solo algunas de las opciones.
Hacer lugar para el postre es una fiesta para el paladar y también para la vista, el fresco y batata ($200) sale en forma de espiral y el helado de brioche, chocolate blanco y frambuesa ($200) parece una dona (incluso con un baño rosa que emula la versión preferida de Homero Simpson).
Así como tantos ambientes aportan versatilidad al lugar, que se adapta tanto a una cita de pareja como a una comida con amigos, la propuesta gastronómica también sigue esa premisa. Abierto desde el desayuno al cierre, hay alternativas para diferentes momentos del día.
Trabajan con café de especialidad y el barista a cargo es Daniel Calderón, ganador del concurso de baristas Exigí Buen Café 2016, y siempre dispuesto a charlar con los clientes para explicarles los diferentes cafés de especialidad con los que trabajan. En breve, además, contarán con un blend propio.
A la hora del té -de Tealosophy- hay una carta dulce que ofrece madalena clásica ($70); madalena con harina de rosa mosqueta ($70); masa quebrada, crema de almendras y manzanas asadas ($180) y torta húmeda de chocolate belga y naranja, entre otras opciones.
Ya si se trata de hacer una pausa al caer la tarde, cuentan con una corta, pero interesante propuesta de tapas saladas, perfecta para maridar con sus cócteles o vinos. Ofrecen alitas de pollo con salsa agridulce y maní tostado ($280), bruschetta ($180), mollejas y curry verde ($280) y clásicos como la tabla de quesos ($560). 
Más información:
Cavia 2985, Palermo Chico.
4809 8600
info@casacavia.com  

Por María Paula Bandera 
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?Casa_Cavia%2C_un_espacio_gastron%F3mico_%FAnico_en_Buenos_Aires&page=ampliada&id=10166#

Clarín - VIVA - Delicias mendocinas en un rincón de Boedo

Delicias mendocinas en un rincón de Boedo

Un local ofrece lo mejor de la cocina casera cuyana en tierra de San Lorenzo.
Pan y Teatro, un lugar con 30 años de historia./Clarín
Pan y Teatro, un lugar con 30 años de historia./Clarín
"Es increíble. Mis hijos ya son hombres adultos. Parece ayer, pero pasaron 30 años.” Palabras de Germinal Marín, mientras celebra el cumpleaños de su local.
Germinal y su vocación actoral llegaron a Buenos Aires desde Mendoza en 1983. No fue fácil. Con el pasar de los meses empezó a acomodarse y encontró en el barrio de Boedo una casona halagada por el sol. De a poquito la transformó en un espacio cultural.
Había que pensar en cómo generar recursos y la ayuda llegó de la generosa cocina mendocina de la madre Antonia.
Sus empanadas y conservas empezaron a ser populares entre los habitués. Al poco tiempo se sumaron los pasteles, los chacinados y el pan casero.
Germinal había creado un restaurante. El boca a boca y la dedicación lo transformaron en un puerto seguro de la gastronomía de la ciudad. Nadie resiste 30 años si no tiene algo sólido.
El lugar sigue con su mística intacta, con la música de piano tocada en vivo y la luz del sol.
Nunca faltan los frascos de las deliciosas conservas de corazones de alcaucil, de batatitas, tomates y zapallo elaboradas bajo la supervisión de doña Antonia.
La mesa con las empanadas a punto de entrar en el horno está siempre lista.
Los chacinados desprenden sus perfumes y están cerca de los panes de campo.
Los platos mantuvieron su genuina simpleza.
El matambre arrollado es de manual.
La berenjena asada y rellena con ajo y queso duro casi se deshace en la boca y es acompañada por cintas caseras y salsa de tomate.
El cordero a la masa es un cofre dorado y goloso.
La milanesa a la cipolla ofrece cebollas crocantes acariciadas por queso levemente gratinado.
Y los tomates en conservas. Dulces y carnosos, coquetean con el queso fresco y las hojas de albahaca.
La función sigue en cartel.
Ficha
Pan y Teatro
Dirección: Las Casas 4095 - CABA.
Teléfono: 4922-0055.
Horarios: Martes a domingo, de 8 a 24.
Formas de pago: Efectivo y Tarjetas de débito.
Relación precio / placer: Buena.
Precio promedio: $ 550 con bebida.
Link a la nota: https://www.clarin.com/viva/delicias-mendocinas-rincon-boedo_0_SJPCW6OTf.html

Maleva Mag - Gourmandise - TE CONTAMOS UN SECRETO: TRES APERTURAS FOODIES DONDE TAMBIÉN HAY BUENOS COCKTAILS

TE CONTAMOS UN SECRETO: TRES APERTURAS FOODIES DONDE TAMBIÉN HAY BUENOS COCKTAILS / POR CAMI DE RIENZO

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DESDE DOS NOVEDADES BIEN ASIÁTICAS, ENTRE ELLAS UNA CASA DE SUSHI TEMÁTICA, HASTA UN ESPACIO CON UN JARDÍN INCREÍBLE Y GRAN CARTA DE TRAGOS / ¡TODAS ABRIERON EN PALERMO HACE MENOS DE UN MES!
1) DASHI HOUSE: UNA CASA TEMÁTICA PARA COMER SUSHI COMO SI ESTUVIESES EN JAPÓN / FITZ ROY 1613, PALERMO
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A todos nos gustan los conceptos temáticos y espacios originales. Y si tienen sushi, mejor. Dashi House nació como una casa que te lleva de viaje a Japón, en lo que pretende ser una fusión entre la noche de la metrópoli oriental y nuestras costumbres. Englobado por la cultura nipona bien futurista presente en todo momento con su decoración, acá las propuestas son dos.
Por un lado, su planta baja que nos invita a un sushi bar temático con aires samuráis. No podía ser de otra forma. Pero no se trata solo de sushi, porque su gran barra de tragos – a cargo de Agustín Da Sambiagio – también es dueña de varias miradas. De nuevo, la mezcla entre lo occidental y lo oriental dice presente, y el destino de turno es el distrito de Ropponggi en el corazón de Tokio.
Su segunda alternativa es una más exclusiva. El primer piso se convierte en una versión omakase – técnica gastronómica de aquellos pagos que implica que los comensales confían en el expertise del chef – donde reina un espíritu zen. Acá, la inspiración vino del distrito top, Gynza. Con lugar para solo 20 cubiertos, quienes lo elijan van a ser atendidos personalmente por el chef y sommelier mientras incursionan por un menú de siete pasos.
2) JAGUEL: UN NUEVÍSIMO JARDÍN VERDE CON UNA GRAN BARRA DE TRAGOS Y RESTÓ GOURMET EN EL SEGUNDO PISO / GORRITI 5870, PALERMO
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Ya les anticipamos que se venía, y ahora les comunicamos su llegada. Otra nuevísima apertura que, con dos pisos, ofrece dos propuestas distintas. Sí, los cócteles y la gastronomía, nuevamente, son centrales, pero además de lo que podamos pedir, Jaguel tiene un diferencial que logra cautivar a más de uno: su hermoso jardín. Mucho verde, vidrio y aires tropicales (a pesar del frío) reinan en esta novedad descontracturada y canchera.
Su planta baja es el bar. A la hora de tomar algo vas a entender el porqué del nombre: Jaguel es un parque uruguayo, y por esto la carta de tragos está alineada a la identidad rioplatense (no te pierdas en trago Banda Oriental con vodka, sake, limón, jugo de manzana, y más toques). Desde su parrilla vas a ver salir tres tipos de sándwiches de carne con pan casero, y en la barra de comida las joyitas son las pizzas al horno de barroEn el segundo piso, la propuesta es otra: un restaurante para quince cubiertos que abre de jueves a sábados. Más formal y gourmet, acá vas a necesitar reserva para ingresar.
3) KOMYÜN: FUSIÓN PERUANA NIKKEI, TRAGOS DE AUTOR INSPIRADOS EN LA MITOLOGÍA ORIENTAL, Y UN AMBIENTE MUY CANCHERO / ARCO 9 DEL ROSEDAL (EX PASEO DE LA INFANTA), PALERMO
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De los creadores del éxito Avant Garten – y pegadito – llegó hace menos de dos semanas otro espacio que apuesta por Asia y sus sabores. “Japanese Kitchen & Hi Fi Bar” es su carta de presentación, y básicamente significa que acá vas a comer y tomar con gustito a Tokio. Las opciones para sus fundadores eran dos: o ampliar Avant, o crear otra propuesta. Evidentemente eligieron la segunda, para ofrecer una alternativa más alineada a la gastronomía y el ambiente restaurant. La idea es arrancar acá, e ir en busca de más cocktails al lado en su hermano, Avant. Así nació este espacio inspirado en la ciudad cosmopolita japonesa y los comics de Moebius.
La música no la dejaron de lado: están armando una sala con un sintetizador Yamaha del 1969 para que los expertos compartan su arte. Los platos fríos existen bajo el concepto de cocina fusión peruana Nikkei, y los calientes apuntan a la gastronomía del Sudeste Asiático. Estética, música, gastronomía a cargo del nikkei Manuel Tenguan Asato, coctelería bajo el mando de Agostina Elena – tragos de autor, mucho sake e inspiraciones orientales y mitológicas – y un espacio muy cool con opciones al aire libre completan una novedad que lo tiene todo.
Fotos: gentileza espacios mencionados.
Link a la nota: http://malevamag.com/te-contamos-un-secreto-tres-aperturas-foodies-donde-tambien-hay-buenos-cocktails-por-cami-de-rienzo/

La Nación - Gastronomía - Lo que aprendí una noche trabajando como bachera

Lo que aprendí una noche trabajando como bachera

Una cronista le pone el cuerpo a una noche de tragos y se siente mejor de lo que creía que se iba a sentir
Tuve diversos trabajos antes de ser periodista, y no todos estuvieron buenos. Fui asistente personal, de esas que tienen que salir corriendo a comprar regalos para hijos ajenos a los que no vieron nunca (con "creo que le gustan las plantas" como toda indicación). Muchos años di clases particulares para chicos de secundario; me acuerdo de un verano, a los 20 o 21 años, en que fantaseé con irme a vivir sola y agarré todas las clases que se me ofrecían. Llegaba al instituto a las 8:00 y me iba a las 21:00, desayunaba café con cafiaspirina plus y almorzaba mientras controlaba el análisis sintáctico de algún adolescente aburrido. Pero todos estos trabajos tenían algo en común: todos eran trabajos "de escritorio", de estar sentada escribiendo o mandando mails, y todos eran (en un sentido bastante dudoso) lo que se conoce como "trabajo intelectual". Como muchos habitantes de la clase media que no pasaron por trabajos físicos, suponía que incluso cuando eran tareas aburridas y situaciones estresantes, la mía era una situación de privilegio: el famoso "tampoco estás hombreando bolsa en el puerto". Pero aunque el prejuicio tenga su cuota de realidad, la cuestión es más compleja: o eso me pareció descubrir luego de pasar una noche trabajando como bachera en Suspiriaun coqueto bar de coctelería en pleno Palermo .
En realidad, cuando llegué al bar para pasar una noche en el servicio, yo pensaba que podría hacer de camarera o incluso (ilusa) preparar tragos; pero solo de ponerme el uniforme y empezar a pispear el funcionamiento del asunto me di cuenta de que eso me iba a exceder. La bacha era un asunto más sencillo, aunque igual cuando me lo explicaron presté muchísima atención, mientras me comía un sándwich de bondiola "para tener algo en el estómago, después cenamos bien": los vasos sucios me los dejaban a la izquierda, y entonces tenía que volcar lo que tuvieran adentro en un balde. Después iban al lavaplatos que se prendía con una perilla y cuando se apagaba la lucecita había que sacarlos, rociarlos con alcohol, secarlos y dejarlos a la derecha para que los bartenders y camareros vinieran a buscarlos cuando los necesitaran. "También podés servirles agua a los clientes, cuando ves que les falta", me dijo la jefa del salón, una chica que no debía tener ni veinticinco años. Entendí que "fajinar" era "lavar las copas", y me explicaron solo una cosa más: que se avisa "voy" y "vengo" cada vez que vas a pasar, como en un partido de voley, ni pedir permiso ni esperar ni nada, se avisa y se avanza.
Yo pensé que se iban a quedar alguien un rato conmigo a ver si había entendido cómo funcionaba, pero no; me lo mostraron y me dejaron sola. En un momento pasó un camarero y vio que estaba poniendo mal los vasos, me dijo "acá van solo los limpios" y se fue; no me lo explicó todo de nuevo, no me dijo "sabés qué, mejor lo hago yo". En lugar de desamparo lo que sentí fue una ráfaga de confianza: ya era parte del equipo, con dos manos y dos piernas ya estaba contribuyendo. Hay algo de la urgencia del servicio que nunca había experimentado en mis otros trabajos: siempre hay gente entrando, siempre hay algo que hacer y si estás te van a usar, no te van a sentar a mirar ni a poner a cuidar la abeja.

Sabiduría en movimiento

A medida que avanzaba la noche el trabajo se me hizo más automático y también más frenético; el número de comensales aumentaba y cada vez me llegaba más rápido vajilla sucia. En un momento el jefe de la barra me llamó: "Tami, vení. Cuando ves que los chicos están muy superados vení vos a buscar los vasos sucios a la barra. No te avisaron porque no entienden que nunca hiciste esto", se reía, pero yo ya me venía dando cuenta. Los camareros, bartenders y demás trabajadores de la barra no son del todo conscientes de todo el conocimiento práctico que van acumulando, conocimiento que a veces ni es verbalizable: es más como una inteligencia física, una forma de moverse entre las mesas, una rapidez en la vista, y después sí, pequeños protocolos ("siempre servilletas abajo de los vasos, y para el agua no usamos los vasos grandes", me sopló una de las chicas cuando les serví a unos clientes recién llegados).
La barra de Suspiria
La barra de Suspiria Crédito: Diego Spivacow / AFV
Los roles en el bar no eran tan definidos como yo me esperaba tampoco. Hay algunas tareas asignadas pero en general están todos atentos a todo y lo que importa es que las cosas se hagan, no quién las haga. Al jefe de barra no se le cae ningún anillo si tiene que secar una copa porque la necesita, y si alguien no levantó la mesa no se busca al responsable, la levanta el que la ve y ya: una organización mucho más eficiente y flexible que cualquier oficina en la que yo haya trabajado, y también menos agresiva. Deben tener sus internas, por supuesto, de las que yo no me iba a entender, pero al menos durante el servicio no hay tiempo para eso. La flexibilidad, incluso, se extendía a mí: nadie me miraba mal si tomaba un pedido, y a las dos horas ya me estaban pidiendo que levantara esa mesa, que le llevara esta bandeja a la mesa 4. Me gustó interactuar con la gente, esa sensación de ser invisible (es muy extraño estar de ese lado y darse cuenta de que los demás dan todo por sentado, ni se enteran de lo que pasa en la cocina o en la barra) y a la vez ser útil, no tener que preguntarme (como en todo trabajo intelectual sucede alguna vez) "para qué sirve esto que estoy haciendo": tiene una función clara y los clientes (los corteses, al menos) lo agradecen. Me gustó también esa relación fugaz, no tener que preocuparme demasiado por lo que esa persona piensa de mí más allá de esta noche, que el público se renueve todo el tiempo.

El alivio inesperado

A eso de las doce de la noche, con el trabajo más en automático, ya me empecé a relajar: comentaba cosas sobre los clientes y observaba las dinámicas de los empleados, que están atentos y a la vez tranquilos, que pueden hacerle un chiste a un compañero sin que se pierda el clima de trabajo. El jefe de barra me preguntó si me prendía en un shot, y me sirvió: al momento de brindar cada uno sonríe desde el lugar en el que le toca estar parado, fondo blanco y se sigue. No se anda tomando todo el tiempo en el servicio pero un poquito no es tan grave, se ve. Como me acerqué más a la barra divisé a un famoso conductor televisivo, que me pidió que le encontrara un salero, y también a varios amigos que me miraban con desconcierto. Preferí no explicarles nada y solamente saludar.
Cerca del final del turno paré un segundo y me di cuenta de lo cansada que estaba, pero cansancio del mejor: cansancio físico con la cabeza limpia. Me di cuenta, también, de que no había tenido tiempo de mirar el celular: no sé cuándo fue la última vez que estuve 4 horas seguidas despierta sin chequear redes sociales. A pesar de que tengo problemas de espalda, tampoco me dolía nada: estar parada moviéndote siete horas seguidas, me dijo después la kinesióloga, es infinitamente más saludable que estar sentada ese mismo tiempo. La mitad del equipo se quedaba a hacer el cierre; el resto se iba a buscar una "segunda cena" a BrukBar, un bar de Palermo que tiene la cocina abierta hasta muy entrada la madrugada todos los días y por eso es el lugar favorito del personal gastronómico porteño. "Te hicimos laburar un montón", me decía la encargada como pidiendo perdón, "¿te gustó?". No sé si me creyó cuando le dije que sí, que muchísimo, que mucho más de lo que esperaba. Mientras me iba con el equipo afortunado pensé que, por supuesto, la experiencia de trabajar en la bacha una noche es incomparable con la de hacerlo todos los días, que no es lo mismo que sea tu trabajo que que sea una especie de juego: pero quizás es cierto eso de que una de las cosas más terribles del capitalismo actual es la hiperespecialización. Si pudiera dedicar unos cinco días a escribir y enseñar y dos días a un trabajo en servicio, físico y agotador, personal y a la vez despersonalizado, mi neurosis y mi cuerpo lo agradecerían.
Link a la nota: https://www.lanacion.com.ar/2131121-lo-que-aprendi-una-noche-trabajando-como-bachera

jueves, 3 de mayo de 2018

Clarín - Sociedad - Día de la milanesa: cómo se creó uno de los platos favoritos de los argentinos

Día de la milanesa: cómo se creó uno de los platos favoritos de los argentinos

La receta original de esta comida tan popular se remonta a la Edad Media. En Milán fue declarada patrimonio de la ciudad. 
A caballo, con papas fritas, o en otras versiones, la milanesa es la comida preferida de muchos argentinos.
A caballo, con papas fritas, o en otras versiones, la milanesa es la comida preferida de muchos argentinos.
Desde hace pocos años, cada 3 de mayo se celebra en Argentina el Día de la milanesa. Aunque la fecha fue elegida al azar e impulsada por los fans de este plato en las redes sociales, es una buena oportunidad para hablar de su origen. ¿Quién, cuándo, dónde y cómo se llegó a la receta de lo que, para muchos, es un manjar inigualable?
La verdad de la milanesa / Viva
El crítico gastronómico Pietro Zorba rastreó el origen histórico de la milanesa.
El crítico gastronómico y columnista de Clarín Pietro Zorbarastreó su origen en libros de historia que lo remontaron a la Edad Media. Un menú del año 1134, detallado en un documento que describe una comida servida en Mediolanum (lugar que hoy forma parte de la ciudad italiana de Milán), presenta un plato llamado lombolos cum panitioLumbus, en latín, es la carne de lomo y panitio remite al pan, según interpretaron posteriormente estudiosos de la materia. Casi 900 años después, el 17 de marzo de 2008, la municipalidad de Milán utilizó esos textos como fundamento para otorgar a la milanesa el estatus de patrimonio oficial de la ciudad.
Reacción de Maillard: así se llama efecto que causa la cocción a más de 140 grados.
Aunque algunos la hacen al horno, la milanesa clásica es la frita.
Pero lo que le da entidad a la milanesa no son sólo los ingredientes sino su tipo de cocción. En el siglo XVI, Bartolomeo Scappi, maestro cocinero de cardenales y Papas, fue quien descubrió que rebozar la carne y freírla aumentaba su sabor. Así lo registró en su libro de cocina Opera dell'Arte di Cucinare, en 1570.
Pasarían varios siglos antes de que la fórmula llegara a estas tierras. Con el arribo de los inmigrantes italianos a la Argentina a fines del siglo XIX y comienzos del XX, se impuso la cotoletta a la messinese, una variante siciliana en la que el pan rallado, ajo, perejil, huevo y queso envuelven la carne. El resto es historia conocida... y largamente degustada.

Link a la nota: https://www.clarin.com/sociedad/dia-nacional-milanesa-origen_0_SJytotdpf.html

Planeta Joy - Beber - Starbucks abrió el primer Coffee Experience Store de Argentina

Starbucks abrió el primer Coffee Experience Store de Argentina

Se trata de Starbucks Al Río, donde, además de las opciones de siempre, ofrecen cold brew, nitro cold brew y filtrados.
Caramel Macchiato, Mocha, Frappuccino; palabras que eran casi desconocidas en Argentina hasta la llegada de Starbucks. Es que esta tienda, nacida en Seattle en 1971, revolucionó la forma de consumir café en el mundo. Y ahora trae novedades.
Es que acaba de presentar un nuevo concepto: Coffee Experience Store. Se trata de una tienda donde, además de los clásicos de siempre, ofrecen diferentes métodos de preparación del café, como Cold Brew, Nitro Cold Brew, Syphon, Pour Over Cone, Chemex y Aeropress.
“Estamos orgullos de invitar a nuestros clientes a vivir nuevas experiencias en la primer Coffee Experience Store de Argentina, donde van a ser recibidos por un equipo formado por los mejores Coffee Masters de nuestras tiendas. Ellos son los más apasionados y los van a guiar por el mundo del café”, cuenta Pablo Jaratz, gerente General de Starbucks Argentina.
La nueva tienda, ubicada en Av. Del Libertador 101 (Vicente López), posee 180m2 y puede albergar hasta 85 clientes sentados. Además de los métodos de prepara ración, otro punto a destacar es la atención, ya que el equipo está conformado por Coffee Masters y liderado por un Gerente Coffee Ambassador.
 
Los Coffee Masters de Starbucks realizan un programa integral de entrenamiento de 8 semanas donde estudian y profundizan conocimientos sobre los orígenes del café, las características del cafeto, regiones de cultivo, métodos de procesamiento, etc. En el país solo hay cuatro Coffee Ambassadors.
Qué cafés se pueden probar
Cold Brew
Un café infusionado en agua a temperatura ambiente durante 20 horas para lograr un concentrado, en el que el tiempo de reposo reemplaza el calor para extraer la esencia y sabor del grano.
Nitro Cold Brew
Similar al anterior, pero terminado con nitrógeno, lo que da como resultado mayor cremosidad y un sabor naturalmente dulce.
Además, se pueden catar los cafés en grano en diferentes métodos como el Syphon, Pour Over Cone, Chemex y Aeropress. Todo acompañado por productos de pastelería premium.
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?Starbucks_abri%F3_el_primer_Coffee_Experience_Store_de_Argentina&page=ampliada&id=10215