martes, 20 de febrero de 2018

La Nación - Gastronomía - Flores Porteñas, la panadería más antigua de Buenos Aires que fue de la familia de Sarmiento

Flores Porteñas, la panadería más antigua de Buenos Aires que fue de la familia de Sarmiento

Acaso acodado en el mostrador de la panadería Flores Porteñas, Julio Cortázar bosquejó algunas de las líneas de La escuela de noche, aquel cuento, curiosamente en su obra de infrecuente temporalidad lineal, ambientado en una Argentina convulsionada. El autor de Rayuela era un habitué de Flores Porteñas en la década del 30, cuando estudiaba para maestro y profesor de Letras en la Escuela Normal Mariano Acosta, ubicada a pocas cuadras de esta emblemática confitería, la más antigua de la ciudad de Buenos Aires. Aquel relato se publicó mucho tiempo después de aquellos años cuando a Carlitos se lo llevaron, según reza el tango. Sin embargo, son varios los historiadores que tienen registros sobre el paso de Cortázar por el local de Once y dan cuenta de su afición por tomarse un café con ensaimadas mientras escribía prematuramente sobre el mobiliario de madera lustrosa. Él, como tantos, se empoderó en de ese lugar que, aún hoy, sigue seduciendo a la barriada de buen paladar.
En 1885, Flores Porteñas abrió sus puertas por primera vez y la propietaria del inmueble no era otra que Josefina Sarmiento, hermana del ex presidente y educador argentino. Apellido de lustre para un sitio que se convertiría en un emblema de resistencia contra el avasallante paso del tiempo que, como un tsunami irreverente, se lleva puesto lo que encuentra dejando la huella impiadosa del escombro.
Crédito: Diego Spivacow
"Al local se acercan personas de más de 80 o 90 años que nos cuenta, con lágrimas en los ojos, que cuando eran chicos venían con sus padres. Incluso, hubo clientes que nos han traído el menú del casamiento, porque el servicio se lo hicieron acá con platos típicos de la época", explica Leonardo Messina, quien desde hace quince años lleva adelante los destinos del histórico comercio.

Secretos y sabores

"Tenemos clientes que se toman el subte especialmente para venir a comprar las medialunas acá. Llegan desde Caballito, Flores y algunos hasta del Gran Buenos Aires", confiesa con inocultable orgullo el responsable de esta marca insignia del gremio, a quien un hombre mayor le confesó que era el encargado de llevarle las facturas de Flores Porteñas al entonces presidente Juan Domingo Perón. "Me dijo que cuando alguna vez le dieron medialunas de otro lado, Perón se dió cuenta y se enojó mucho".
Crédito: Diego Spivacow
Ensaimadas, sfogliatella y medialunas son las estrellas de Flores Porteñas, la panadería de "suprema calidad", según reza su antiguo slogan. Y, desde ya, una amplia variedad de panes y tortas, entre las que se encuentra un lemon pie de receta exclusiva. "En esto, cada maestro enseña con su librito. Podés ponerle los mismos ingredientes sobre la mesa a cinco panaderos, y cada uno te va a hacer una receta diferente", explica Messina.
Las medialunas de Flores Porteñas salen desde la mañana hasta la noche. La demanda es tal que cada día se preparan 100 latas (bandejas) donde se estiban (se les dan forma) y cocinan. Cada lata contiene 72 medialunas. Las de manteca son las preferidas de la exigente clientela. "Las medialunas se dejan a medio punto y al otro día se terminan de levar y cocinar. Todo el día tenemos medialunas en el horno porque a la gente le gustan recién sacadas", detalla el maestro panadero y pastelero quien reniega de los pocos especialistas con los que cuenta hoy el rubro: "Ya no quedan panaderos viejos. Hoy hay muchos pibes nuevos a los que uno trata de enseñarles, pero no todos quieren aprender. Se creen que se las saben todas. Hay secretos que son básicos: los días de humedad hay que darle más horno al pan para que no quede gomoso y al revés cuando no hay humedad. Eso lo aprendí de mi papá y de mi tío". Además de la técnica y los trucos para la elaboración, Messina reconoce que "una de los secretos para hacer un rico pan es amasar con una muy buena calidad de harina".
Crédito: Diego Spivacow
La famosa ensaimada oriunda de San Pedro y la sfogliatella napolitana son otras de las delicias que en Flores Porteñas se saborean diferente: "La ensaimada lleva crema pastelera, y eso le da un gusto especial. La sfogliatella la aprendí a hacer de unos napolitanos cuando vivía en Nueva York. Lleva mucho trabajo elaborarla. Se prepara la masa el día anterior y se deja crecer. La verdadera receta es con ricota, pero, generalmente, se hace con crema pastelera porque la ricota se echa a perder rápido".
No solo para Navidad y fin de año. El pan dulce de Flores Porteñas sale durante los doce meses. "Nosotros tenemos una receta única: maceramos con un licor especial las frutas abrillantadas y las pasas de uvas. Nadie lo hace así. Eso le da personalidad. No hay otro pan dulce igual".
El pan dulce no solo se consigue en diciembre
El pan dulce no solo se consigue en diciembre Crédito: Diego Spivacow
Leonardo Messina y sus empleados prueban rigurosamente todo lo que se elabora porque "hay que saber qué gusto tiene lo que se vende y si están bien colocadas las cantidades de ingredientes y el sabor de las especias".
Una de las características de Flores Porteñas es que todo se cocina en el horno de ladrillos de antaño y la mercadería entra y sale con pala. "Acá no hay horno rotativo. Con eso te cocina cualquiera. Aunque casi siempre sale de esas máquinas un pan gomoso y crudo", dice el propietario de este lugar que atiende los 365 días del año y levanta sus persianas a las seis en punto de la mañana: "El pan se hace a la tarde y se lo deja reposar para que leve. A la mañana siguiente vienen los panaderos a cocinar. Arrancan cuatro y media con las facturas y siguen con el pan".

Cuestión de familia

Mucho cambió en la Av Rivadavia pero Flores Porteñas mantiene sus materiales originales
Mucho cambió en la Av Rivadavia pero Flores Porteñas mantiene sus materiales originales Crédito: Diego Spivacow
Messina confiesa que su vocación era la panadería, pero su padre le enseñó también el oficio de maestro pastelero porque da más ganancia. Se le nota el amor con el que habla de su local y de los productos que elabora. Una pasión que heredó de sus padres italianos que siempre se dedicaron al rubro. Aún hoy su madre, a los 83 años, es una buena anfitriona de las vecinas. Atiende la caja y conversa todo lo que puede. Será por eso que huyó de Nueva York, donde la familia se asentó dos años, porque extrañaba ese contacto con el público.
"Mi papá nos llevó a Nueva York porque era un enamorado de esa ciudad. Vivíamos en un palacio que habíamos comprado, pero mamá decía que no aguantaba estar encerrada sin hablar con nadie. Allá trabajamos en el negocio de un primo, pero cuando yo me puse de novio, mi mamá decidió que teníamos que volver porque si me casaba en Estados Unidos nos quedábamos ahí para siempre. Es mi vida la panadería. Y se la inculqué a mi hijo mayor que estudia periodismo, pero me ayuda. Es muy amable para atender, todos lo felicitan".
Leonardo Messina amanece poco después de las cuatro de la mañana cuando el sol es una ilusión. "Es sacrificada esta vida. No es para cualquiera. A las cinco y cuarto ya estoy acá para ponerme a armar el negocio. La mercadería tiene que estar muy bien exhibida y con prolijidad. A las seis, cuando se abre, llueva o truene, todos los días del año, ya hay gente esperando en la puerta".
Se preparan medialunas todo el día y no menos de 100 bandejas salen del horno para poder tener productos frescos
Se preparan medialunas todo el día y no menos de 100 bandejas salen del horno para poder tener productos frescos Crédito: Diego Spivacow
Obsesivo, su ojo le permite ver cuándo algo está fuera de lugar. Incluso con una app observa desde su teléfono móvil cómo marcha todo a la distancia. No se le escapa detalle. Exigencia, amor y pasión. Esa es su fórmula. Tan perfecta como la de sus recetas.

Buenos Aires del tiempo aquel

En 1885 los carruajes paraban sobre una Plaza Miserere que no era más que un potrero. Una línea ferroviaria que salía de la Estación Parque, donde hoy se ubica la Plaza Lavalle, pasaba por Once y seguía su rumbo hasta un pueblo algo lejano: Flores. Con los años, Once se convirtió en cabecera, impulsando el crecimiento de la zona en paralelo con el asentamiento de varias corrientes inmigratorias. Recién en 1896 se inauguraría parte del edificio renacentista diseñado por un holandés que es hoy una de las joyas arquitectónicas de la ciudad. Fue ese, sin dudas, uno de los motores que aceleró el desarrollo de la zona como uno de los rincones más comerciales y cosmopolitas de Buenos Aires.
El barrio cambió. Y mucho. Pero sigue siendo un abanico de nacionalidades. A doscientos metros de Plaza Miserere, la vereda de Flores Porteñas, sobre la avenida Rivadavia, es un ir y venir de transeúntes. El ojo observador y detallista puede encontrar allí una radiografía precisa de las corrientes inmigratorias internas y las que llegan desde el exterior. El barrio no perdió esa cualidad, esa capacidad de abrirle sus puertas a todo el que llega para quedarse. Y es, además, el paso obligado de miles que día a día atraviesan la zona ocasionalmente.
Algunos clientes se acercan con menús antiguos de bodas de antepasados que tuvieron catering del lugar
Algunos clientes se acercan con menús antiguos de bodas de antepasados que tuvieron catering del lugarCrédito: Diego Spivacow
En el local de avenida Rivadavia 3129 todavía se puede respirar un poco de todo aquello, de esa atmósfera pueblerina que tenía ese Buenos Aires de tiempo más pausado. Allí, en medio de delicias que entran por los ojos seduciendo como una amante irresistible, las puertas de Flores Porteñas se abren para recibir a vecinos y transeúntes de paso. De aquí y de allá. Y con las más diversas tonadas. Para las vecinas es un punto de reunión. Como toda panadería, también cumple ese inestimable rol social.
El negocio conserva mucho del mobiliario y la decoración de 1885. Además de las delicatessen; los vitrales, la boiserie, un reloj de madera que no se ha cansado de girar, y la vieja foto de tres bellas damas, las Flores Porteñas, le dan al espacio un aire nostálgico. "Cuando llegué, hace quince años, puse en valor la cuadra y el negocio. Saqué el techo que se le había anexado y me encontré con los vitrales originales que estaban escondidos. Además, levanté dos capas de pisos. El original aún está debajo. Conservamos el color original con nuevos cerámicos que pusimos arriba para protegerlo, pero el contrapiso es el de 1885".
La vieja avenida Rivadavia fue modificándose. Incluso, al ensancharse y al superponerse diversas capas de asfalto, su nivel se fue elevando. A tal punto que el ingreso a la cuadra (la cocina) de la panadería es un pasillo en declive. "La cuadra tiene la altura que tenía la avenida originalmente", concluye el maestro panadero antes de ponerse a hornear.
Así como Julio Cortázar y Juan Domingo Perón; Leopoldo Marechal y Raúl González Tuñón han hecho honor a las recetas de Flores Porteñas, la panadería que desde 1885 seduce al exigente paladar de los porteños. Y que, como un pétalo fresco, con solo acercarse ya huele muy bien.
Link a la nota: https://www.lanacion.com.ar/2109719-flores-portenas-la-panaderia-mas-antigua-de-buenos-aires-que-fue-de-la-familia-de-sarmiento

Planeta Joy - Comer - Inmigrante: cocina honesta, bien hecha y con amor

Inmigrante: cocina honesta, bien hecha y con amor

Lean Di Mare abrió este restaurant en octubre de 2016; el objetivo, volver a la cocina de sus abuelos, pero en clave rock. Lo visitamos y esta es nuestra review.
Inmigrante abrió sus puertas en una antigua casona de Palermo hace poco más de un año. El eje de la propuesta son los platos de “escencia inmigratoria”, es decir aquellos que los inmigrantes europeos trajeron a la Argentina cuando vinieron a hacerse la América.
Hasta ahí podría decirse que Inmigrante, entonces, ofrece cocina argentina, ya que esa mezcla de preparaciones extranjeras adaptadas a los productos y costumbres locales es el ADN de la gastronomía nacional. También, en esa misma línea, sería acertado asegurar que la propuesta se rige por la cocina de bodegón.
Sin embargo, Inmigrante ofrece algo más. A esa cocina genuina, formada por el repertorio de platos que marcaron a fuego la infancia, y que hoy algunos etiquetan como “comfort food”, se le suman técnicas modernas, una cuidada selección de ingredientes y presentaciones innovadoras. Sería algo así como comer los papardelles con tuco que hubiera hecho tu abuela si hubiese estudiado para chef.
El creador de este concepto es el chef Leandro Di Mare, quien tras 15 años en diferentes cocinas decidió abrir restaurant propio junto a su mujer, Daiana Carena.
La carta es bien versátil, hay opciones de copetines, raciones, entradas y, por supuesto, principales.
La Tortilla de la Bruja ($165) -bautizada así en honor a la receta que prepara la madre de Leandro- es un must, sale bien babé, con cebollas caramelizadas y chorizo colorado. Un manjar que hace de lo simple una oda a lo sabroso.
 
Por $85 se puede comer una delicia como los croquetones de acelga, con aliloli de mostaza y criolla. Un plato balanceado en el que los sabores se amalgaman como si tratara de un Tetris.
El revuelto gramajo ($245) se reinventa y sale con jamón marinado en chimichurri y cocido al kamado -un horno de barro oriundo de Japón que gracia a su calor envolvente concentra sabores-, lleva un huevo a baja temperatura, papas rejilla -en lugar de las clásicas pay-, salteado de arvejas y cebolla encurtida.
A la hora de los principales siguen los clásicos, como las milanesas de peceto ($315), salen a la napolitana con espaguetis caseros a la manteca y queso parmesano; o el rack de ojo de bife ($560) marinado y y cocido a la parrilla con puré de batata, crema toffee y salsa de oporto con hongos.
Guardarse lugar para el postre es obligación. El flan de veinte yemas ($130) es la estrella de la carta, tal es así que nunca salió de la carta. Y la aclaración vale, ya que la varían con regularidad para priorizar la estacionalidad de los productos.
También hay muy buenos helados artesanales que elaboran en el restaurant; las tres bochas cuestan $130 y hay variedad de sabores, desde el tradicional dulce de leche hasta el de yogurt, Ferrero Rocher o café con leche.
Los enófilos estarán alegres con la selección de vinos. En lugar de carta, se invita a los comensales a recorrer la pequeña vinoteca y elegir botella en mano. Las bodegas rotan, pero la mayoría son de tipo boutique, con grandes nombres como Matías Ricitelli y Alejandro Sejanovich.
Son platos clásicos sí, pero Inmigrante es una bocanada de aire fresco y renovado entres las opciones repetidas de Palermo.
Dónde:
Dirección: Cabrera 4667 Palermo
Teléfono 20832220
www.inmigrante.com.ar 
info@inmigrante.com.ar  

Por María Paula Bandera. 
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?Inmigrante%3A_cocina_honesta%2C_bien_hecha_y_con_amor&page=ampliada&id=10103

Revista Bacanal - Foodie - En marzo llega una nueva edición de Expo Cupcakes

En marzo llega una nueva edición de Expo Cupcakes

La 18ª edición de Expo Cupcakes y Repostería se va a llevar a cabo el próximo 17 y 18 de marzo. Se trata del evento dulce por excelencia que en su primera edición del año va a presentar las últimas novedades del sector.

Llega a la agenda porteña un clásico de la pastelería: la 18° edición de Expo Cupcakes y Repostería, la gran cumbre del mundo repostero. El evento de sabores se va a llevar a cabo los días 17 y 18 de marzo y está dirigida a realizadores, reposteros, pasteleros y amantes de la cocina dulce. En esta nueva edición reconocidos profesionales pasteleros como Isabel Vermal, Chantal Abad, Estefanía Colombo y Mirta Carabajal, entre otros, ofrecerán clases magistrales.
Con el objetivo de dar a conocer todas las novedades del sector, la Expo se instaló como el evento más importante del rubro, siendo la primera del año dedicada a la gastronomía dulce. Con clases de talentosos pasteleros, venta de insumos nacionales e importados, y variedad de stands, los aficionados a la cocina y repostería dulce podrán conocer las dulces tendencias del rubro.
El cronograma previsto es el siguiente:
1.Sábado 17/03 a las 16:00hs: Estefanía Colombo– Torta Banana Split
2.Sábado 17/03 a las 17:00hs: Mirta Carabajal– Huevos de pascuas
3.Domingo 18/03 a las 16:00hs: Isabel Vermal– Decoración de tortas
4.Domingo 18/03 a las 17:00hs: Chantal Abad – Cake pop y alfajores

 Sarmiento 1867
Link a la nota: http://www.bacanal.com.ar/en-marzo-llega-una-nueva-edicion-de-expo-cupcakes/

La Nación - Economía - Reinventó el negocio de su madre y creó una cafetería que hoy factura $35 millones por año

Reinventó el negocio de su madre y creó una cafetería que hoy factura $35 millones por año

Emmanuel Paglayan fundó Ninina en 2011
Simple, pero sofisticado", así describe Emmanuel Paglayan el estilo de Ninina, desde el local de café que se encuentra en el Malba.
Emmanuel es el fundador, CEO y principal accionista de la cafetería. Estudió Economía en la Universidad de San Andrés e hizo un MBA orientado a finanzas y estrategia corporativa en Georgetown University, en Washington DC. Luego trabajó durante 12 años en banca de inversión, fusiones y adquisiciones y fondos de Private Equity. Entre 2005 y 2011 se desempeñó como vicepresidente de Hicks Holdings en Argentina y en 2013 abrió las puertas de Ninina con una facturación de $8 millones, que en 2017 ascendió a $34,8 millones y para este año estima subir a $90 millones.
La cafetería fue fundada en honor a su madre Marta Gueikian y a su abuela, Ninina. Marta creó Selvi, una marca líder en repostería y pastelería, por lo que la comida siempre fue un tema muy importante en la familia. "A todos los hermanos Paglayan les gusta cocinar y comer bien. Crecimos en un ambiente donde la comida era un ritual, una tradición, el mejor agasajo y homenaje posible", dicen desde la empresa.
Pero cuando Selvi cerró sus puertas, en el año 2000, Emmanuel pensó en reinventar el negocio de su madre, para él y sus cuatro hermanos. Así, a mediados del 2011, se dedicó de lleno a hacer un plan de negocios que le permitiera conformar lo que él denomina como una "experiencia auténtica y de excelencia", que se concretó en el local de Gorriti 4738.
El local de Ninina en el MALBA se inauguró en noviembre de 2017
El local de Ninina en el MALBA se inauguró en noviembre de 2017 Fuente: Archivo - Crédito: Prensa Ninina
La cafetería se estableció en ambientes simples y ofrece opciones para cualquier momento del día, pero se resaltan las tortas y bocados para la merienda. "Eran las recetas de mi madre", cuenta Emmanuel y aclara: "Siempre que me preguntan cuál es mi preferida, respondo que son por lo menos cuatro o cinco".
En la empresa, además, trabajan cuatro de los cinco hermanos Paglayan, cada uno en un sector: la dirección y gerencia del lugar, cocina y comunicación. "La clave es que cada uno ocupe un lugar distinto, tenemos un trato mucho más informal que con cualquier empleado y como ya nos conocemos, no nos peleamos ni tenemos que aclarar qué queremos hacer ni decir", cuenta Emmanuel.
Ya desde abril del año pasado, Ninina redobló la apuesta: la empresa comenzó a tostar su propio café. Para eso, importa granos de café verde de cosechas de Bolivia, Brasil, Colombia y Perú, que se trabajan en las dos tostadoras que se encuentran en el local de Holmberg 2464, en Villa Urquiza, abierto también al público.
Ninina cuenta con tres locales y produce su propio café
Ninina cuenta con tres locales y produce su propio café Crédito: Prensa Ninina
"Tenemos capacidad para tostar 2000 kg por mes, lo que equivale a unas 100.000 tazas de café", dice Emmanuel, pero explica que actualmente se tuestan entre 250 y 300 kg, según la estación para los tres locales de Ninina: Gorriti, Holmberg y el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).
La llegada de Ninina al Malba sucedió el 2 noviembre de 2017. "Fue algo totalmente natural, por una gran sintonía en el estilo de nuestro espacio con el espacio del museo, por lo simple y lo artesanal", reflexiona el dueño de Ninina. El local tiene capacidad para 136 cubiertos y una terraza con deck que da a la plaza República del Perú y en la que hay mesas individuales y comunitarias.
Para cumplir con el objetivo de imponer su propia marca de café, Ninina amplió su oferta a nuevos espacios: Cuervo Café, Latte Café de La Plata y la marca Posco, que ofrece café mientras los clientes eligen y compran zapatos. "Nuestro plan de negocios consiste en conseguir entre 25 y 30 clientes corporativos en los próximos cinco años para llegar a tostar 2000 kg de café por mes. El objetivo es apuntar a empresas como cafeterías, restaurantes, bares o modelos alternativos", sostiene Emmanuel.
Link a la nota: https://www.lanacion.com.ar/2105015-reinvento-el-negocio-de-su-madre-y-creo-una-cafeteria-que-hoy-factura-35-millones-por-ano

TN - Con Bienestar - Cuánto reposo necesita cada tipo de té

Cuánto reposo necesita cada tipo de té

El tiempo que se dedica a prepararlo es fundamental para obtener todas sus propiedades.
TÉ. La infusión aporta muchos beneficios al bienestar.
El  es una bebida que aporta muchos beneficios al organismo pero requiere de una preparación específica para lograr un determinado sabor, aroma y principios activos. Uno de los factores claves es la temperatura que debe tener el agua antes de servirse y otra es el tiempo que se deja reposar.
Ya sea en saquito, sobre, hojas, hebras o flores es necesario conocer qué requisitos tiene cada variedad. Lo mejor es calentar el agua para hacer la infusión y luego dejar que la temperatura disminuya en la tetera o en la taza.
No hay que pasarse con la temperatura, dado que según la Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) de la OMS, las bebidas demasiado calientes provocan "probablemente" cáncer de esófago. Si se consume café, té o mate a temperaturas "normales", este efecto de cancerígeno no existiría.
Se le denomina bebidas muy calientes a aquellas consumidas a temperaturas superiores a 65 grados. Estudios sobre el té o el café realizados en China, Irán y Turquía, y en el caso de mate en Argentina, Brasil Paraguay y Uruguay, donde las infusiones de ingieren usualmente muy calientes, a por lo menos 70 grados, demostraron que el riesgo de cáncer aumenta con la temperatura de la bebida.

Diferencias según cada tipo de té

Los tés se clasifican de acuerdo a los métodos que se utilizan para secarlos. A nivel internacional se reconocen cuatro tipos: verde, blanco, morado o oolong y negro. Para que conserve mejor la temperatura la taza debe estar templada y no fría, por lo que se llena con agua caliente y se vacía para proceder a servir el té.
El té blanco es el que se infusiona a menor temperatura, entre 65°C y 70°C. El sobre o el colador con las hebras debe de dejarse reposar entre 1 a 2 minutos.
Para el té verde se debe de reposar 1 a 2 minutos en agua caliente entre 75°C y 80°C.
En el caso del té de oolong, se infusiona de 2 a 3 minutos en agua caliente a una temperatura de 85°C a 90°C.
El té negro, se recomienda infusionarlo a una temperatura de 90°C a 95°C por 2 a 3 minutos.
Link a la nota: https://tn.com.ar/salud/nutricion/cuanto-reposo-necesita-cada-tipo-de-te_852161

lunes, 19 de febrero de 2018

Clarín - Ciudades - El cine al aire libre suma espacios en la Ciudad

El cine al aire libre suma espacios en la Ciudad

Será en el Patio de los Lecheros, en Caballito, y en la plaza junto a la Usina del Arte. Proyectarán, gratis, las mejores películas de 2017.
El cine al aire libre suma espacios en la Ciudad
"Antojos de cine", en la Plaza de la Usina del Arte. Una propuesta gratuita para ver películas bajo las estrellas. Sábados y domingos, hasta el 4 de marzo.
El cine bajo las estrellas se convirtió en una de las actividades más concurridas de este verano. Es que a las noches de Autocine en el Rosedal -por las que pasaron más de 30.000 espectadores en seis días-, y al predio que reinaugurará esta noche Tecnópólis para disfrutar de películas en pantalla grande y al aire libre, ahora se suman dos espacios más en la Ciudad.
Se trata del Patio de los Lecheros (en Av. Donato Álvarez y Bacacay, Caballito), conocido así por haber sido la estación de tren a donde llegaba la leche proveniente de los campos del interior del país, y de la Plaza de la Usina del Arte (Agustín R. Caffarena 1, La Boca). En estos espacios arranca hoy la propuesta "Antojo de Cine", donde se proyectarán éxitos de la pantalla grande del año pasado al aire libre, junto a distintas propuestas gastronómicas.
El cine al aire libre suma espacios en la Ciudad
Patio de los lecheros, Caballito. Desde hoy y hasta el 4 de marzo, los viernes y sábados habrá cine al aire libre.
La cita es los viernes a las 21 y los sábados habrá doble función, con películas para los más chicos a las 21 y para los más grandes a las 23, en Caballito. En tanto que en la Usina las funciones serán los sábados a las 21 para chicos y a las 23 para mayores, y los domingos, a las 21.
Todos los días desde las 20 habrá food trucks y containers con distintas propuestas gastronómicas para disfrutar antes, durante y después de las proyecciones.
La entrada es libre y gratuita y si bien habrá mobiliario para acomodarse y ver la función, el que lo desee también podrá llevar su silla o reposera.
Link a la nota: https://www.clarin.com/ciudades/cine-aire-libre-suma-espacios-ciudad_0_rkhsj_4wM.html

La Nación - Emprendedores - La historia detrás de los buscados alfajores que también come el presidente

La historia detrás de los buscados alfajores que también come el presidente

Así se hacían antes, con cuchara y cuchillo, los alfajores de Villa Traful
Era 1992, Patricia Pasarón y Eduardo Dattoli vivían en Villa Traful, Provincia de Neuquén. Él tenía un aserradero y venían de años luchándola para llegar a fin de mes y dar lo mejor a sus hijos: Gerónimo de ocho años y Delfina de tres.
En la estación de servicio de Confluencia (camino a Traful) vendían unos alfajores artesanales hechos en San Martín de los Andes con mucho dulce de leche, y un día mientras los probaban se preguntaron: "¿Y si hacemos alfajores nosotros?". Pero su conocimiento acerca del rubro llegaba a que los alfajores eran redondos y ricos. Entonces hicieron algunos, para probar. Patricia los bañaba con tabletas de chocolate para taza y cuando los agarraba se les pegaban en los dedos. A base de prueba y error una amiga de Bariloche le explicó que tenía que usar el chocolate de cobertura para alfajores. Compró una caja de cobertura, 10 kilos de dulce de leche, hizo una receta para tapitas a su criterio (receta que sigue siendo la misma de hoy), empezó a cocinar y nunca más paró. Eduardo pensaba que iban a comer esos 10 kilos de dulce de leche durante todo el invierno, pero, ante todo pronóstico, a la semana tuvieron que comprar otro tarro más.
En el año 92, cuando iniciaron la producción, no se imaginaban que estos alfajores de Villa Traful iban a tener tanto éxito
En el año 92, cuando iniciaron la producción, no se imaginaban que estos alfajores de Villa Traful iban a tener tanto éxito
Confluencia fue su primer lugar de venta: queda de paso para todo el que va a Bariloche. Un día un señor pidió un café con un alfajor y se quedó enamorado del sabor. Enseguida habló con Patricia y le encargó 50 docenas para su local, "yo en mis ganas de vender nunca calculé cuántos alfajores eran cincuenta docenas, eso era un martes y los quería para el viernes. Cuando caímos en la cuenta de que eran 600 alfajores nos queríamos morir", recuerda hoy con la sonrisa de quien aún no puede creer cómo pasó. "Horneábamos con una fuente pizzera de a cinco tapitas en horno a leña. Un amigo nos prestó una cocina a gas que le conectábamos una garrafa y entre las dos cocinas terminamos. Era algo totalmente antihigiénico: en el almacén nos daban las cajas de fideos, galletitas, le poníamos papel manteca en el fondo e íbamos acomodando el papel vuelta y vuelta. Entregamos el primer pedido, recibimos una fortuna de plata y nos pidió para el otro viernes 500 alfajores más". Cuando le volvieron a entregar le empezaron a hacer pedidos desde otros lugares, así quedó inaugurado lo que hoy son los clásicos viernes de reparto a Villa La Angostura.

Una torta de bodas y la visita del Presidente

"Hace casi veinte años conocimos a una familia encantadora que venía todos los veranos, y la más chiquita que, uno o dos años después cumplió 15 años acá en Villa Traful, me dijo - "El día que yo me case me gustaría que mi torta de casamiento sea un alfajor Del Montañes-, y bueno, así fue" recuerda Patricia que en el año 2011 se inspiraron con Delfina para cumplir el sueño: llevaron a Buenos Aires 30 tortas de alfajor de diferentes tamaños incluyendo la principal de dos pisos, sumado a varias cajas de 36 alfajores para repartir. "El casamiento era el 18 de junio y el 4 de ese mes hizo erupción el volcán de Chile que cubrió todo de cenizas. Teníamos miedo de no llegar, incluso en Buenos Aires se rompió el embriague por la cantidad de cenizas que le entró" recuerdan madre e hija. Pero lograron llegar al casamiento, al cual estaban invitados y las tortas alfajor fueron un éxito "hasta el dj y los mozos se llevaron a escondidas" les contaron luego los novios.
Una de sus clientas pidió para sus 15 una torta hecha con alfajores
Una de sus clientas pidió para sus 15 una torta hecha con alfajores
En el verano del 2017, el Presidente Mauricio Macri visitó Villa Traful para la inauguración del Centro de Convenciones. Patricia y Delfina estaban en primera fila detrás de una valla con la esperanza de poder saludarlo, sin saber que mientras esperaban el Presidente se dirigía para otro lado: "fue al local a comprar alfajores porque le dijeron que son los más ricos de la Patagonia. Las chicas de la fábrica le pidieron sacarse una foto y Macri entró por el depósito, se acercó a saludar y sacar la foto" cuentan entre risas. Después en el Centro de Convenciones se acercó a Patricia, " me felicitó por los alfajores, fue una charlita de 15 segundos pero recontra emocionante, te paraliza, te deja como una sensación tan grata que lo menos que esperás es que un Presidente te diga qué lindo lo tuyo, qué ricos tus alfajores, no te lo esperás. Le escribí una carta que le hice llegar a Villa La Angostura y me respondió". Las semanas siguientes la gente entraba al local en busca de "los alfajores del Presidente", vecinos y amigos les pedían que les cuenten una y otra vez cómo había sido la visita.
María Eugenia Vidal pasó este verano para llevar alfajores que le había pedido el presidente
María Eugenia Vidal pasó este verano para llevar alfajores que le había pedido el presidente
En los primeros días de enero de este año recibieron la visita de María Eugenia Vidal: "Me dijo Mauricio que son los más ricos del mundo, así que le tengo que llevar a él también". Vino solo para comprar los alfajores cuenta contenta Patricia quien jamás imaginó, allá por el año 92, la repercusión que iban a tener sus productos.

El nacimiento de una marca

Para cuando Eduardo y Patricia se dieron cuenta de que podían vivir de los alfajores, decidieron averiguar cómo formalizar el emprendimiento, se inscribieron en la afip, hablaron con bromatología y todos los pasos necesarios. Cuando llegaron al diseñador gráfico para hacer el logo se dieron cuenta de que aún no tenían un nombre, pasaron la tarde leyendo libros, revistas, el diccionario, pensando opciones hasta que se les ocurrió "Productos Artesanales Del Montañes", la idea era no cerrarse solo en los alfajores porque Eduardo proyectaba expandirse con otros productos. El logo surge de una piedra que hay en el Valle Encantado camino a Bariloche que a Eduardo siempre le gustó porque decía que tenía cara de un viejito montañés con sombrero y pipa. Se lo describió al diseñador y el primer dibujo que les hizo les gustó.
Comenzaron en agosto y para noviembre la demanda ya era importante. Una familia de General Roca (ciudad oriunda de la pareja) tenía casa en Villa Traful. Al ir de visita les pareció que el trabajo que estaban haciendo era insostenible: estiraban la masa a mano, amasaban el bollo dentro de una fuente de plástico. Patricia recuerda que le dijeron: "si tenés ganas de crecer tenés que pensar en un horno pizzero y una amasadora. Cuando vayas a Roca andá a verme que te doy una mano. Fuimos y cuando llegamos él y su esposa nos habían averiguado dónde comprar todos los materiales; nos prestaron $6000 que en el año ´92 era una locura; yo no paraba de preguntarme - ¿dónde me estoy metiendo? - pero en enero ya le pude devolver toda la plata".
Eduardo y Patricia en el año 1995, en el primer local que abrieron
Eduardo y Patricia en el año 1995, en el primer local que abrieron
Enseguida pasaron de entregar los alfajores en bandeja de panadería con papel film a hacerlo con papel celofán y de manera individual. Cuando tuvieron la habilitación de bromatología ellos vivían en una casita prestada pero les exigían tener su propia fábrica. En el año ´94 les dieron el permiso para empezar la compra de un terreno y en cuatro meses construyeron la pequeña fábrica, la cocina y el depósito. Así dejaron de lado aquella casa donde cuenta Patricia que "había alfajores por donde miraras, la escalera era toda con bandejas de alfajores, había que ponerse los platos en la falda para comer porque no había espacio en las mesas".
Matilde es la empleada que los acompañó desde el principio, luego se fueron sumando algunas más. Sus hijos ayudaban a pegar los stickers de la marca y toda la familia entera se subía a la camioneta y una vez al mes (hoy lo siguen haciendo) salían a repartir por el valle: desde Piedra del Águila, Chocón, Neuquén, Cipoletti, Allen, Campo Grande y General Roca que queda a 450km aproximadamente. Villa La Angostura, Bariloche y San Martín de los Andes es su fuerte durante el verano.
"Eduardo siempre decía que esto iba a ser nuestra jubilación, y no estaba errado. Entonces teníamos que seguir creciendo para vivir mejor y porque teníamos dos hijos. Las ganancias las invertíamos comprando máquinas para hacer helado, para fabricar dulces, construimos cabañas para alquilar, cambiábamos el auto para los repartos, todo era reinversión. Hasta que en el 2009 decidimos irnos por primera vez de vacaciones, nos fuimos a las Cataratas del Iguazú y al año siguiente a México" cuenta Patricia muy emocionada.

Del trabajo improvisado a un método ordenado

Para rellenar, sacaban el dulce de leche con una cuchara y con el cuchillo empujaban hacia la tapa. Para que queden todas del mismo tamaño idearon una lata que todavía siguen usando, que al ponerla aplasta el alfajor para que queden todos iguales. Era tantas las veces por día que pasaban el cuchillo por la cuchara que el borde de ésta última tomó filo.
Compraron dos máquinas para llenar y cubrir los alfajores, algo que les costó porque están preparadas para las tapitas industriales y ellos las siguen haciendo artesanalmente
Compraron dos máquinas para llenar y cubrir los alfajores, algo que les costó porque están preparadas para las tapitas industriales y ellos las siguen haciendo artesanalmente
En el 2009 les contaron de un señor en Mar de Ajó que hacía máquinas para alfajores. Se subieron al auto y fueron a verlas funcionar. Compraron dos máquinas: una para rellenar y otra para bañar. Al principio no hicieron más que traerle dolores de cabeza: las máquinas funcionaban con tapitas industriales que son todas iguales. Pero como ellos las hacen a mano, no todas quedan exactamente iguales: algunas más delgadas, otras más ovaladas, con el propio encanto del trabajo hecho a mano donde ninguna es igual a otra. Entonces la máquina levantaba la tapita, la empujaba y la rompía; eran alfajores rotos uno atrás del otro. Hasta que lograron encontrarle la vuelta para adaptarla. Así y todo tanto la preparación de la masa, como el armado, emprolijar los alfajores y envolverlos lo siguen haciendo de manera artesanal.

La pérdida del ser amado

Se llenan los ojos de lágrimas de Patricia cuando tiene que hablar de Eduardo, la herida aún no cicatriza. Delfina prefiere no hablar, el recuerdo de su Papá aún sigue intacto. Para una pareja que trabajó codo a codo, que amaba trabajar en familia y moverse juntos de un lado al otro, la pérdida del hombre de familia es un agujero que es imposible llenar. Eduardo falleció en Marzo del 2015 de una enfermedad respiratoria: "Con todo el dolor encima era re difícil tomar decisiones, decir cómo sigo.
Madre e hija, Patricia y Delfina, pensando en un futuro liderado por las nuevas generaciones
Madre e hija, Patricia y Delfina, pensando en un futuro liderado por las nuevas generaciones
Los dos primeros años la que apuntalaba era Delfina, también con sus altibajos subía, bajaba, empujaba, caía, pero yo seguía abajo. Creo que recién las dos un poco este año sentimos que arrancamos con todo a trabajar y a honrarlo a él con lo que él quería que era esto y hacerlo con todo, con mucha fuerza, pensando en crecer y seguir adelante" confiesa Patricia. Sus palabras se inundan de amor y orgullo cuando habla de él: "en los últimos años le gustaba estar al frente del local, charlar con el turista. No hay turista que no te pregunte si es duro el invierno, de qué vive la gente y a él le encantaba charlar, se quedaba en el local horas, a mí me daba la libertad de ir a buscar las materias primas y repartir productos. Durante muchos años su parte era la de hacer el mantenimiento de las máquinas, siempre había algo que solucionar y él era el técnico por excelencia. Le fascinaba construir, decía - ¡Vamos a hacer la heladería! - y en tres meses ya estaba hecha, no porque él supiera, sino de corajudo que era".
Hoy así se ve la entrada de los alfajores Del Montañes
Hoy así se ve la entrada de los alfajores Del Montañes

Delfina, la hija que continúa con el legado familiar

Entre risas, Delfina recuerda algunas anécdotas: "A mucha gente le da intriga o se tientan cada vez que entran a la fábrica, para mí es totalmente normal. Sentir a la mañana el olor de las tapitas recién horneadas es algo natural. Me acuerdo de chica de estar siempre repartiendo alfajores y como era chiquita la visera del auto no me tapaba del sol, entonces yo renegaba porque quería dormir y me pegaba el sol de todos lados; estaba convencida de que nos perseguía porque quería comer alfajores" recuerda entre risas Delfina. A los 15 años se fue a terminar el secundario a Bariloche, luego se fue a estudiar Gastronomía a Neuquén y regresó a su casa para involucrase un poco más con el emprendimiento, "mi vocación se fue para ese lado, al principio me resultó medio por obligación, pero ahora me encanta, tengo proyectos y ganas de hacer cosas nuevas. Da miedo porque es algo grande y reconocido, es una responsabilidad grande pero me gusta" confiesa.
En el 2010 empezó a hacer chocolates, en el verano del 2014 abrió su propio salón de té al que luego le incorporó comida salada. Junto a Mariano, su pareja y apoyo, reparten los productos y él construye los exhibidores que ubican en los locales. Patricia se llena de orgullo cuando habla de sus hijos: "Ella sola se fue involucrando, lo hace muy bien, tiene ideas renovadoras de la juventud y me encantan. Después de la partida de Eduardo fue ella quien tomó la posta de los repartos, incorporó los dulces y licores. Gerónimo tiene su propia actividad, construye cabañas, trabaja con la madera, no estuvo tan metido en la fábrica, salió más a su padre en el rubro de la construcción". Gerónimo vive muy cerca de ellas con Marianela, su mujer, y dos hijos. "Sin dudarlo Delfina es la que va a continuar. La fábrica ya tiene 25 años y a este presente que es hoy, fue todo ese futuro que proyectamos cuando empezamos, y yo ya delego en ella el futuro Del Montañés, porque sé que tiene la capacidad de hacerlo", afirma su mamá.

Patricia Y Delfina hablan del futuro de los alfajores Del Montañes

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Algunos datos Del Montañes

  • El alfajor que más come la gente es el negro.
  • Recién en el 2017 Delfina logró encontrar en San Martín de los Andes a la persona indicada que le prepare dulce de Frambuesa y Rosa Mosqueta con la consistencia necesaria para que se sostenga dentro del alfajor.
  • En Enero hacen 1200 alfajores por día, usan 53 kilos de dulce de leche y 10 kilos de chocolate
Link a la nota: https://www.lanacion.com.ar/2109790-la-historia-detras-de-los-buscados-alfajores-que-tambien-come-el-presidente