lunes, 17 de julio de 2017

La Nación - Vida & Ocio - Julieta Oriolo: perfumes de calabria

Julieta Oriolo: perfumes de calabria

La chef revela los secretos de la nduja, un embutido calabrés que ya se produce en la Argentina y enriquece sus platos inspirados en la gastronomía italiana
Foto: Rodrigo Ruiz Ciancia
La mano es un ingrediente más", dice Julieta Oriolo, mientras unta una tostada de pan casero con una rodaja potente de nduja, el embutido emblemático de Calabria. Sirve una sopa de porotos y salsa pomodoro y acomoda con prolijidad la tostada sobre el plato. Entonces sonríe.
-Yo como esto y soy feliz. Me conecta acá [se señala el corazón].
Julieta Oriolo encontró la nduja buscando productos italianos para su restaurante La Alacena (Gascón 1401). Se trata de un embutido originario de Calabria -de la ciudad de Spilinga, donde cuenta con Denominación de Origen Protegida- que se elabora con la mezcla de los recortes y partes grasas del cerdo, peperoncino calabrés y sal (algunos también lo ahúman). "Hace un tiempo quise abrir mi propia salumería, ese proyecto finalmente derivó en mi restaurante. Empecé produciendo guanciale con la papada del cerdo; más tarde me animé a servir lardo, que para mí es la mejor grasa de este animal (es la grasa de la espalda del cerdo, blanca, perlada). A la gente le encantó. Mi cocina es de base italiana, siempre estoy buscando productos. Hablando con mi mamá, que es calabresa, llegué a la nduja. Cuando finalmente pude conseguirla, todos mis sabores de infancia aparecieron de repente en mi cocina."
La nduja es el resultado de una política: aprovechar todo el cerdo. Se elabora con los recortes que sobran de la faena y se mezclan con el peperoncino. Tras moler bien carne y pimiento, esa pasta se sala, se dispone en una tripa natural y se deja secar y a veces se ahúma. "Esta maravilla cremosa puede ser más o menos picante, según la receta. Para mí es puro sabor", dice la chef.
Oriolo estudió en el Colegio del Gato Dumas, trabajó en distintos restaurantes como Bar Uriarte, Malvón, Le Blé, BASA y Grand Café antes de abrir La Alacena (junto con su socia, Mariana Bauzá). Pero su saber no se termina sólo en las cuestiones técnicas y formales de la cocina, que domina con maestría. Su conocimiento se alimenta de otras voces, otros ámbitos. "Puedo conversar con mi mamá (Irene) o mis tías y siempre terminamos hablando de recetas. Ellas me dictan en dialecto calabrés, ése es el idioma de la cocina para ellas. Y mi papá Marcos también cocina muy bien. Lo que yo hago son los platos de mi familia, los que comimos toda la vida."
En el inventario de recetas de Oriolo no se sabe qué manjar probar primero. Ella las va enumerando y el paladar se entusiasma: "Cuando yo era chica mi abuela materna, Giuletta, cocinaba mucho, pero no me dejaba entrar en la cocina, ese era su mundo privado. A mí tampoco me gusta que se metan en la cocina cuando estoy haciendo algo. Debo de haberlo heredado de ella. Pero se ve que yo espiaba bien, muchas veces estoy haciendo una receta y de pronto hago algo sin pensar, como saltear unas hojas de albahaca en unas gotas de oliva. Son escenas que vuelven al presente ¡y ahí encuentro ese sabor de la infancia que estaba buscando! Así aparecieron las pulpetas, los porotos, la pasta con ricota, la achicoria, las habas con cebolla y ajo. De alguna manera, que yo cocine hizo que todo ese patrimonio familiar se pusiera en papel. La nduja la usaban dentro de la salsa o sobre la pasta con tomate, a mí me emociona que ya se pueda conseguir en la Argentina".
Es probable que nduja provenga de la palabra francesa andouille, otro embutido similar y muy tradicional de la gastronomía francesa. "Aporta sabor a las preparaciones, en general va con pomodoro, es una delicia. Y me interesa comprender cómo esto que hoy es un producto gourmet, en su origen fue una comida de la pobreza, se hacía con lo que sobraba del cerdo y con mucho picante. Siempre pienso que comer picante ayuda a pasar el hambre, algo de eso debe haber."
¿Cómo se utiliza la nduja?
Se conserva en la heladera, podés cortarla en rodajas y congelar. En general viene de un kilo, es cremosa y suele untarse en una tostada. En la cocción se puede disolver un poco con el calor en la sartén, yo le agrego un poquito de materia grasa para que no se queme. La sirvo con unos gnudi y a la salsa, cuando está por salir, le agrego nduja al final, para que se derrita con el calor. Hoy en vez de pasta hice porotos, porque las legumbres también me representan, en mi casa se consumían mucho y siempre las tengo en mi restaurante.
¿Cómo eran esas abuelas que no te dejaban entrar en la cocina?
Eran grandes cocineras. Mi abuela paterna, Teresa, era de Santa Fe, cocinaba criollo: peceto a la cacerola con zanahorias y arvejas; milanesas de peceto con espageti con queso y manteca, un plato delicioso. Muchas veces, terminando un despacho, me senté en la barra y pedí carne con fideos y manteca y queso, era lo más reconfortante del día. Mi abuela Giuletta tenía carácter, la recuerdo como en las películas, introvertida, vestida de negro. Cocinaba como los dioses, hacía un caldo al que le agregaba ricota fresca que sabía increíble. En honor a ella son las pulpetas que sirvo en mi restaurante. Las dos cocinaban con amor, no tengo duda. Y de alguna manera me transmitieron eso; yo pude aprender de ellas.
¿Qué te inspira a la hora de hacer una receta?
Primero el producto, como la nduja, que ahora hay acá. Hay una comunidad de calabreses grande, incluso los he visto en alguna fiesta comer peperoncino crudo sin problemas. Lo primero que pienso cuando encuentro un producto que me interesa es que no quiero ponerle mil cosas, eso es lo más importante para mí. A partir de ahí me sale naturalmente italiano. Son platos basados en la simpleza. Hago una cocina auténtica, la que me gusta comer a mí. Tengo un viaje pendiente a Calabria, esa conexión la llevo en mi ADN.
De principio a fin
Cortar una rodaja de queso tipo provolone o mozzarella y servir junto a una lámina denduja. En Calabria suele ser una entrada o un postre.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/2043186-julieta-oriolo-perfumes-de-calabria

Clarín - VIVA - Virgilio Martínez: el skater que se convirtió en el mejor chef del mundo

Virgilio Martínez: el skater que se convirtió en el mejor chef del mundo

Su restorán Central, en Lima, produjo una revolución de sabores. En diálogo con Viva, revela uno de sus secretos: fue a buscar ingredientes a los lugares más remotos del Perú.
Virgilio Martínez: el skater que se convirtió en el mejor chef del mundo
Flaco, de estatura mediana, algo desgarbado en su andar. De modales delicados, se mueve como deslizándose. Luce unos jeans grises, botitas de gamuza color marrón y una remera verde agua. Con una sonrisa que delata cierta timidez, se sienta frente al auditorio que lo vino a escuchar especialmente y a que le firme ejemplares de su libro Central, en una de las charlas que se llevaron a cabo durante el transcurso de la Feria Comer y Leer. Entre el público sobresale una buena cantidad de cocineros argentinos. El que habla es Virgilio Martínez, chef peruano, de casi 40 años, dueño y alma pater del restorán Central, que desde el barrio de Miraflores, en Lima, se transformó en el número uno de América latina, y en el quinto del mundo en la Guía de los 50 Worlds Best Restaurant. Y para seguir sumando pergaminos a su chaqueta blanca de cocinero, en abril, en Australia, fue nombrado como mejor chef del mundo.
De voz suave, durante la charla con Viva remarca con claridad sus conceptos. Detallista, queda claro que su idea de la perfección también incluye las palabras. La visita relámpago a Buenos Aires, organizada por la Embajada del Perú, en la que Virgilio actúa como un embajador sin cartera de la cultura y la gastronomía de su país, incluyó también una cena en la que cocinó en la parrilla Don Julio.
Pero antes de este presente que lo tiene tan arriba, hubo un pasado y una historia. Hubo un joven limeño deportista, futbolista y skater, para ser más preciso. “Estaba de las ocho de la mañana a las nueve de la noche con la patineta. Exploraba Lima y ahora, visto a la distancia, pienso que era como cocinar. Hacía performances, creaciones, buscaba la perfección, andar con estilo. Y en el estilo hay mucho arte. Todo eso me formó como cocinero. La vinculación con la cocina viene porque mi padre me decía: ‘Deja de estar con la patineta, todo sucio, con los pantalones rotos’. Mi padre era un importante abogado y cuando quería reunirse conmigo o verme, siempre me citaba en restoranes. A mí me encantaba, y era la única forma que tenía mi padre para estar dos horas con su hijo. Me decía: ‘Te veo en La rosa náutica’. En ese entonces no existía para mí el concepto de cocinero, los platos los traía el maïtre, ya estaban hechos.”
Llegado el momento de comenzar una carrera universitaria, el mandato familiar lo llevó a inscribirse en Derecho. “Pero el Derecho no era lo mío, no lo sentía. Cuando me dieron el dinero para matricularme en la carrera, estaba haciendo la fila y en ese mismo momento se lo devolví a mi padre y le dije: ‘No va, voy a viajar por el mundo para saber lo que quiero’. En esa época los argentinos viajaban mucho, los peruanos menos. Cuando me fui, empecé a trabajar como cocinero para pagar mis cuentas. Entré a una cocina profesional y pensé: ‘¡Guau, esto es lo mío, quiero ser cocinero!’. A mi familia no le gustó, mi padre se enojó, me dijo: ‘Ya vas a ver cuando tu hermano mayor tenga su BMW y vos vas a estar vendiendo choripán’.”
Al poco tiempo de regresar de Londres conoció al chef Gastón Acurio, que ya por ese entonces se había convertido en el gran difusor de la gastronomía peruana en el mundo. “Mi padre me lo presentó. Le dije que durante mi viaje había cocinado en diferentes lugares, pero como me habían negado la visa de trabajo me tuve que volver y quería trabajar en el Perú. Gastón me miró como si fuera una broma, me pidió el número y a la noche me llamó. Le dije: ‘Pónme de lavaplatos y no me pagues’. Ese approach fue interesante. Trabajar en una cocina con Gastón era glamoroso, pero me llevé muy bien con la gente, ninguno tenía escuela, me veían como distinto; ahí me empecé a formar como cocinero peruano, yo tenía formación con las cocinas de Europa.”
Virgilio Martínez: el skater que se convirtió en el mejor chef del mundo
Virgilio Martínez en su más reciente visita a Buenos Aires. /Constanza Niscolovos
Busco mi destino. Después de un tiempo, Virgilio sintió la necesidad personal de caminar su propios pasos. “Sabía que no quería hacer lo de Gastón, su estilo no era el mío, empecé a captar una esencia más vinculada al arte. Aprendí mucho de Acurio, de su filosofía. Trabajé con él cuatro años, era una especie de mano derecha; él me mandaba a Madrid y me decía ‘arréglate tú’. Pensaba cómo transmitir Perú en un plato. En ese época no había comida peruana en el mundo.”
Todo ese proceso iba a terminar inevitablemente en un proyecto propio, que se plasmó en Central. Pero antes de ser lo que es hoy, hubo un larga búsqueda de identidad. Amén de otras vicisitudes. Primero, para la apertura en 2009, y luego de haber invertido un millón de dólares del patrimonio familiar y de haber hipotecado la casa de sus padres, a los pocos meses la Municipalidad de Lima clausuró el restorán porque los vecinos argüían que esa calle del barrio de Miraflores era residencial. Mientras el estudio jurídico de su padre luchaba por la reapertura, Virgilio seguía en la búsqueda del concepto. “Yo soy una persona muy ecléctica y quería transmitir en Central lo que había vivido. Había un poco de Singapur, otro poco de Tailandia, los lugares donde había estado; también de Francia, y no me sentía contento. La gente me aplaudía y me decía: ‘Qué lindo restaurante, es muy europeo’. Yo no quería eso, quería que se viera el Perú. Se había hecho un gran trabajo, pero faltaba el ceviche en la alta cocina. Todavía no había llegado el momento de introducir los productos peruanos como la quinoa, las papines andinos, y ese era mi camino. Dije: ‘Yo me voy a encargar de eso. Voy a empezar a poner cosas que yo quiero, los voy a complacer, les voy a dar lo que quieren, pero voy a ir metiendo lo mío’. Y entonces perdí el 60% de los clientes, me quedé con el 40%, pero a los tres meses empezó a llegar gente del extranjero porque quería comer el Perú. La gente que venía a Lima quería comer lo nuestro.”
La idea de crear Mater Perú, el laboratorio de investigación que lleva adelante, integrado por un grupo interdisciplinario que incluye desde antropólogos a ingenieros forestales, surgió luego de una pregunta existencial. “¿Qué hago haciendo comida peruana si no conozco nada de ella?” Se tomó un año para recorrer, conocer las regiones más profundas del Perú y establecer un contacto con las comunidades andinas. A ese acercamiento lo describe como un tema de confianza. “Hoy se habla de ir a buscar los productos de la naturaleza en su entorno. Nosotros nos dimos cuenta que en Perú es mucho más complejo. Junto a ONGs, empezamos a relacionarnos con los productores, a entender la mirada que ellos tienen del mundo. Yo no puedo meterme en una comunidad que ve a los Apus como los dioses, y arrancar algo de la madre tierra. La Pachamama se va a molestar. Son comentarios y opciones válidas. Con esto no te digo ahora que soy un hombre espiritual, entablamos relaciones y trabajamos juntos; ellos se ríen de mí, se burlan, cómo hago esto o lo otro; yo les enseño recetas, les traigo productos nuevos, ha costado tiempo, esfuerzo y dedicación pero hemos llegado a comunidades muy apartadas. Algunos, por ejemplo, no creen que soy peruano, creen que soy de otro país. Cuando llego a una comunidad, trato de tener el mayor respeto posible. Y después los llevo a comer a Central, para que vean cómo sus productos llegan a la mesa. Ellos están acostumbrados a comer los maíces frescos, cuando están en la tierra.”
Virgilio Martínez: el skater que se convirtió en el mejor chef del mundo
Uno de los platos del restorán Central, en Lima. /Gentileza Central
La cocina. En Central trabajan 70 personas, incluyendo 18 cocineros, para darles de comer a 50. La vajilla está especialmente diseñada para cada plato... Por eso Virgilio dice que los restoranes que tiene en Londres y en Dubai son los que generan el dinero para que Central pueda seguir funcionando. Y agrega: “La cocina tiene su estética local. Hablé mucho de esto en el libro. Si tengo que decir qué tipo de cocina hago, lo definiría como cocina de ecosistema. Cuando decidimos basar nuestro menú y los platos en la altitud, con ingredientes procedentes de las mismas regiones, la carta prácticamente se escribió sola. Y tiene un sentido de preservación de condiciones naturales muy fuerte. También hablamos de interpretación, porque hay que interpretar y cocinar; una comunidad andina no es igual a la otra. Hay muchos Perú dentro del Perú. Y todavía hay un trabajo por hacer con las plantas medicinales. Las gelatinas que utilizamos, por ejemplo, las sacamos ahora de la madera; hacemos harina de quinoa, de maíz. La harina se traía de Brasil. Si yo hago una cocina de ecosistema no puedo traer nada de otro lugar. Una espuma, ¡cómo la voy a hacer con un polvo que compramos en España! Nos dimos cuenta de la importancia de comprar un gran producto peruano. Pocos lugares del mundo poseen una mínima parte de la abundancia del Perú. Tener acceso a estos ingredientes es un lujo que como cocineros apenas hemos comenzado a comprender.”
Cuidadoso de su cuerpo, hace yoga y transmite una imagen zen. Se cuenta que Virgilio no asiste a fiestas nocturnas porque piensa que no está bien que lo vean cuando debería estar en su lugar de trabajo. Casado con Pía León, su jefa de cocina y mano derecha laboral, la pareja tiene un pequeño hijo, Cristóbal.
Después de estos años de Central y con todas las condecoraciones y reconocimientos obtenidos, en qué punto se encuentra. “En lo personal, estoy en un momento de asumir responsabilidades. La experiencia que transmite Central es que salgas con la sensación de que conociste y comiste el Perú. La perfección del plato era mi única preocupación. El momento en el que logré ser feliz fue cuando cuando pude representar al Perú en mis platos.”
Link a la nota: https://www.clarin.com/viva/virgilio-martinez-skater-convirtio-mejor-chef-mundo_0_ryyEFlVB-.html

La Nación - Vida & Ocio - 10 nuevos vinos que vale la pena probar

10 nuevos vinos que vale la pena probar

Tintos, blancos, espumantes y hasta un vino naranja. Una breve guía para hace valer cada peso en la vinoteca
Superado el susto inicial que provocan los actuales precios de los vinos, quien recorra con la vista los anaqueles de las vinotecas se encontrará con muchas novedades, tanto en materia de tintos, como de blancos, espumantes e, incluso, de vinos naranjas. Para evitar ensartarse con etiquetas que poco ofrecen de interesante y hacer valer cada peso, aquí va una breve guía de novedades que valen la pena ser bebidas. Hay vinos innovadores, otros que apuntan a ser nuevos clásicos y algunos que, sin muchas pretensiones, ofrecen una excelente relación precio-calidad. Pasen, vean, y agreguen en los comentarios al pie sus propios hallazgos.
Tolentino Winemaker´s Selection Sauvignon Blanc 2017
Bodega Cuarto Dominio
Un sauvignon blanc en el que se lucen las características de este varietal, donde no faltan los aromas a espárragos, arvejas y a fruta cítrica, y que tiene buen volumen en boca, acidez alta pero no punzante, y cierto carácter mineral en su textura que lo convierte en un buen aliado para mariscos, cebiches y diversos platos en base a productos de mar. Precio: 200 pesos.
La Posta Bonarda 2015
La Posta Vineyards by Laura Catena
Eminentemente frutal, simple y directa, esta bonarda es ideal para acompañar comidas de todo tipo: desde carnes y pastas hasta pizzas y picadas. Colabora en esa función gastronómica una acidez equilibrada y taninos amables, en una bonarda ideal para todo aquel que frente a la góndola de la vinoteca se pregunta qué gusto tiene la bonarda. Precio: 330 pesos.
Casa Boher Gran Chardonnay 2016
Cavas Rosell Boher
Un rara avis. No es el chardo mantecoso que uno esperaría encontrar al sostener en la mano la pesada botella que lo contiene, ni tampoco uno de esos modernos blancos de acidez filosa. Es ante todo un vino que se destaca por notas evolucionadas (pera en almíbar, frutos secos) sobre un trasfondo cítrico, con una acidez refrescante, y un gran equilibrio. Precio: 620 pesos.
Quorum IV
Bodegas Norton
Blend de cepas y de añadas (20% malbec cosecha 2010, 52% de petit verdot 2012 y 28% cabernet franc 2013), es un tinto elegante, complejo pero a la vez súper bebible, en el que se destacan las notas mentoladas y apimentadas del franc y el verdot, respectivamente, pero que se completa con la fruta del malbec y un magistral uso de la madera. Precio: 495 pesos.
Saint Felicien Bonarda 2016
Catena Zapata
Con una etiqueta vintage que recupera la pintura de Carlos Alonso que ilustró el primer Saint Felicien, este tinto toma sus uvas de los viñedos históricos que la bodega posee en el este mendocino para elaborar una de las bonardas más elegantes que ofrece hoy la Argentina. Fruta roja al frente, taninos leves y un paladar goloso completan la experiencia. Precio: 319 pesos.
Alyda Van Salentein
Bodegas Salentein
Corte de dos añadas distintas de chardonnay, pinot noir y pinot meunier provenientes del Valle de Uco (Mendoza), Alyda es un espumante de burbuja fina y refrescante, que ofrece aromas a manzana y pera. Aporta, también, cierto aire nuevo en una categoría de precio donde no siempre predomina la frescura, que es el punto fuerte de su burbuja. Precio: 430 pesos.
Dante Robino Reserva Bonarda 2015
Dante Robino
Con un estilo clásico, esta bonarda de color rojo profundo ofrece aromas a vainilla y fruta negra madura. En boca es suave, gracias a sus taninos finos, y repite la vainilla junto con la fruta roja, el tabaco y el chocolate, tiene una acidez importante que persiste en el final junto con los sabores que provienen de los 12 meses de crianza en barrica. Precio: 325 pesos.
Los Intocables Black Malbec 2015
Finca Las Moras
Intenso, este malbec sanjuanino suma a los aromas y sabores característicos de esta cepa perceptibles notas a vainilla, caramelo, tabaco y chocolate aportadas por las barricas de tostado alto, las mismas que se utilizan para añejar whiskies norteamericanos, y que constituyen el diferencial de esta nueva línea que incluye también un cabernet sauvignon. Precio: 215 pesos.
Desquiciado El Corte 2015
Desquiciado Wines
Malbec (60%), cabernet franc (35%) y merlot (5) son los componentes de este elegante corte de tintas en el que la sutileza prevalece por sobre la intensidad. Refrescante, combina la fruta roja del malbec y el merlot con las notas especiadas del cabernet franc; algo de textura a tiza se combina con la suavidad de los taninos, sumando complejidad. Precio: 390 pesos.
Alma Negra Orange
Domaine Alma Negra
Color naranja profundo, sus aromas -a damasco y flores blancas- son austeros. En boca tiene una entrada seca, que contrasta con la dulzura de fruta de sus sabores: de nuevo, damasco, pero también durazno y frutas secas. Buena acidez, paso ligero por boca y un final fresco. Y, además, una botella que se luce en la mesa. Precio: 495 pesos.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/2041462-10-nuevos-vinos-que-vale-la-pena-probar

Planeta Joy - Comer - Il Quotidiano, un nuevo best buy italiano en Recoleta

Il Quotidiano, un nuevo best buy italiano en Recoleta

El bar de pastas ofrece platos de calidad a precios razonables en un ambiente descontracturado a lo largo del día.
Il Quotidiano es una de las revelaciones en materia de aperturas gastronómica del año. Ubicado en una coqueta esquina de Recoleta, el restaurante de comida italiana congrega a familias, amigos y parejas que buscan platos ricos con una relación precio/calidad que sorprende.

El bar de pasta es otra jugada de Alejo, Martín y Tomás Waisman, dueños también de El Burladero, Fervor, Sexto, Sottovoce y La Taberna en Lomas de Zamora. En este caso, se trata de un ambiente relajado con decoración sencilla, con mesas simples y una comunitaria y servicio muy atento y ágil.



Sin lugar a dudas, la estrella de Il Quotidiano es la pasta amasada a mano. La carta incluye 15 platos bien abundantes, que combinan variedad de estilos con salsas y acompañamientos (los precios van desde los $150 hasta los $225). Los más populares son los tagliogini con tomate y albahaca ($150), pappardelle con ragú de cordero ($210) y cable de teléfono con pomodoro, ricotta y pesto ($160). Imperdibles, los cavatelli cacio e pepe ($170) y los ravioli de ricotta con manteca y salvia.



El restaurante sirve otras delicias tanas, como la burrata con caponata, pistachos y miel ($165) y el carpaccio de ternera con rúcula y queso parmesano ($210). Además, el menú cuenta con ensaladas (desde $130), piadina o tortilla de pan rellena típica de Italia (desde $140), sándwiches (desde $86) y tartas (desde $145).

Abierto de lunes a domingo de 9 de la mañana hasta la media noche, ofrece desayunos, cafetería, panadería, bocados para la hora del aperitivo y un completo brunch los fines de semana. 



Il Quotidiano está en Callao 1299, Recoleta. Tiene take away, no acepta reservas (conviene ir con tiempo los fines de semana) y no cobra cubierto.
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?Il_Quotidiano%2C_un_nuevo_best_buy_italiano_en_Recoleta&page=ampliada&id=9691

viernes, 14 de julio de 2017

Bacanal - Foodie - Votá a La Mejor Milanesa de Bodegón de la Ciudad

FOODIE

Votá a La Mejor Milanesa de Bodegón de la Ciudad

Luego del éxito de “La Mejor Hamburguesa de la Ciudad”, BA Capital Gastronómica lanza un concurso para conocer al local porteño que ofrece el mejor plato popular de los argentinos.

La milanesa, comida con carne vacuna que más se consume en los hogares del país, se conoce por ser uno de los platos preferidos de los argentinos. Por eso, y luego del gran éxito de La Mejor Hamburguesa, este lunes comenzó una nueva votación para elegir“La Mejor Milanesa de Bodegón de la Ciudad”. Son 32 los locales que participarán del concurso y los vecinos podrán votar hasta el 21 de julio.
A través de las redes sociales, se convocó a bodegones de Capital Federal a sumarse al desafío para demostrar cuál tiene la mejor receta de milanesas. Los vecinos fanáticos de los bodegones porteños que van en busca de esta comida tan popular podrán votar por su favorita en el Facebook de BA Capital Gastronómica, y participarán del sorteo de una de las cinco comidas para 4 personas en el bodegón ganador. Además, en el mismo formulario podrán elegir cuál es su receta ideal de milanesas, eligiendo: corte vacuno preferido, rebozado, técnica de rebozado, condimentos, tipo de cocción y guarnición preferida.
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“La gastronomía forma parte de nuestra identidad cultural, genera cientos de  miles de puestos de trabajo y fomenta el turismo en la Ciudad, por eso  nos propusimos potenciar el sector con oportunidades para que pueda crecer y desarrollarse. Nuestra cocina tiene mucho para ofrecer. Queremos convertirnos en la Capital Gastronómica de América Latina”, expresó el Vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, quien además agregó: “Esto es mucho más que un concurso, es promoción de nuestra gastronomía para generar trabajo. En la experiencia de La Mejor Hamburguesa lo comprobamos. El local ganador aumentó 70 por ciento sus ventas la semana posterior a la premiación y las mantiene, va a abrir una nueva sucursal y duplicó sus empleados”.
El lunes 26 de julio en el Facebook de BA Capital Gastronómica, se anunciará el ganador, quien recibirá una distinción especial que lo destaque como la “Mejor Milanesa 2017″.– 
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Esta es la lista completa de los 32 locales participantes:
·         Bar de Cao – Av. Independencia 2400
·         Bar El Federal – Carlos Calvo 599
·         Bodegón Núñez – Arribeños 3198
·         Café de García – Sanabria 3302
·         Café La Poesía – Chile 501
·         Café Margot – Av. Boedo 857
·         Café San Martín –  Av. Belgrano 901
·         Café-Bar El Faro – Av. de los Constituyentes 4099
·         Celta Bar – Sarmiento 1702
·         Cervecería López – Álvarez Thomas 2136
·         Don Battaglia –  Scalabrini Ortíz 802
·         Don Ignacio – Av. Rivadavia 3439
·         El Antojo – Tinogasta 3174
·         El Imparcial – Hipólito Yrigoyen 1201
·         El Nuevo Castel’s – Entre Ríos 946
·         Gambrinus – Federico Lacroze 3779
·         La Buena Medida – Suárez 101
·         La Embajada – Santiago del Estero 88
·         La Gran Taberna – Combate de los pozos 95
·         La Pulpería del Cotorro – Pepiri 400
·         La Tasca de Fosforito – Hipólito Yrigoyen 1218
·         Los Chanchitos – AV. Ángel gallardo 601
·         Los Orientales – Av. Rivadavia 3981
·         Manolo – Bolívar 1299
·         Negro Mío – Tucumán 775
·         Ocho Esquinas – Av. Forest 1186
·         Oviedo Bodegón de Palermo – Guatemala 5501
·         Restaurante 2901 – Cramer 2901
·         Restaurante Club Chacabuco – Miró 750
·         Restaurante Lalin – Moreno 1949
·         Restaurante Lezama – Brasil 359
·         Resturante Norte – Talcahuano 953