lunes, 12 de septiembre de 2016

Clarín - Ciudades - Delicias de la pastelería italiana que pasan de generación en generación

Delicias de la pastelería italiana que pasan de generación en generación

Gastronomía
Hasta el domingo, 32 confiterías tradicionales sacan a relucir sus exquisiteces para que la gente las prueben. Historias del abuelo que vino de Italia y hornos que nunca se apaga.

Desde 1919 hasta ahora, el horno de la pastelería El Progreso jamás dejó de funcionar. Primero a leña y desde los 60 con gas, durante casi un siglo horneó cientos de miles de delicias preparadas por tres generaciones de pasteleros. Ahora, en su piso de ladrillos hay una placa con cinco panfortes y otra con pasticciottis. Un rato antes, fue el turno de los biscottis di prato. Las tres son algunas de las especialidades itálicas que ofrece desde el sábado y hasta el 18 de este mes, como parte del Homenaje a la Pastelería Italiana organizado por la Cámara de Confiterías de la AHRCC y la Federación de Trabajadores Pasteleros.
"La idea es hacer una muestra de toda la pastelería que vino de Italia. Ya lo hemos hecho con la almena, la francesa y la española. Así reconocemos a los distintos sectores, ya Noviembre la de la alemania, el ao pasado la Francia y antes la de España. Nuestra pastelería está formada por la inmigración", explica Javier Alonso, presidente de la Cámara de Confiterías.
Así, durante una semana, y con el auspicio del Gobierno porteño y el Instituto Italiano de Cultura, 32 pastelerías tradicionalesenarbolan la bandera de Italia para que la gente pruebe exquisiteces típicas de ese país. Como el Postre Babá o las sfogliatellas, característicos de Nápoles, o los cantuccis o biscottis, de la Toscana. O las tortas caprese o la pastiera napolitana, elaborada con ricota y trigo cocido. El listado de locales que participan puede consultarse en www.pasteleriaartesanal.com.
"Estamos promoviendo la pastelería italiana, como ya lo hicimos con la francesa o la alemana, para que la gente eduque su paladar, como lo hizo con el helado artesanal o con el vino. La idea es que redescubra la pastelería artesanal, hecha con productos frescos, y que venga a los lugares tradicionales", explica Héctor Brignole, de 68 años, al frente de El Progreso junto a su hermano Juan Carlos. El que inició el negocio fue su abuelo Juan Bautista, nacido en un pueblo genovés llamado Borzonasca.
"Mi abuelo ya era pastelero cuando llegó a la Argentina, en 1909 -cuenta Héctor-. Primero trabajó en la Antigua Confitería del Molino, donde se quedó hasta 1919. Ese año, junto a mi abuela Angela abrió su propia pastelería, El Progreso, en este mismo local de Santa Fe 2820. Tenía un sector con mesas y sillas, pero las sacaron a raíz de la crisis del 30, porque no entraba nadie. Hace unos cinco años, las volvimos a poner".
El negocio fue pasando de generación en generación. En 1940, cuando murió Juan Bautista, lo continuó su hijo Adolfo, que a su vez les transmitió a sus propios hijos el amor por la pastelería. "A los seis años me hacía sacarles los cabitos a las frutillas", recuerda Héctor, mientras abre el horno, ubicado en el subsuelo. "Lo encendieron en 1919 y no se apagó nunca", asegura.



El paneforte es una receta de Siena que yo preparo porque me gusta mucho. Debe tener al menos 17 productos. Acá le ponemos pimienta blanca, clave de olor, distintas frutas abrillantadas y secas, higos, harina, azúcar, miel, cacao amargo y canela.
Junto al horno trabajan cuatro maestros pasteleros, entre ellos Hugo, ahora abocado a hacer especialidades italianas bajo la atenta mirada de Héctor. "Estos son pasticciottis, típicos del sur de Italia -indica-. Se pone una base de masa frola, después un bizcochuelo borracho y por encima, crema pastelera mezclada con marraschino".
Más temprano, Hugo preparó los cantuccis o biscottis, que son bizcochos de almendra duros, porque los italianos los mojan en el café o en algún licor. También dejó lista la mise en place para que Héctor muestre como se hace un paneforte. "Es una receta de Siena que yo preparo porque me gusta mucho -anuncia, mientras mezcla los ingredientes-. Debe tener al menos 17 productos. Acá le ponemos pimienta blanca, clave de olor, distintas frutas abrillantadas y secas, higos, harina, azúcar, miel, cacao amargo y canela".
Ya está todo marchando. Arriba, Belén -la hija de Héctor- está atenta a otras necesidades del local. Atender proveedores, cobrar en la caja. Es maestra pastelera y la cuarta generación de Brignoles en El Progreso. Está embarazada de 7 meses y todo indica que la tradición familiar va a continuar.
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La Nación - Gastronomía - Pablo Abramovsky: corazón naranja

Pablo Abramovsky: corazón naranja

La carne dulce y compacta del zapallo kabutia, de origen japonés, despide el invierno en un original shawarma
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LA NACION
DOMINGO 11 DE SEPTIEMBRE DE 2016

Foto: Rodrigo Ruiz Ciancia
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"La cáscara opaca, arrugada y verde azul del zapallo kabutia protege un secreto que sólo se devela cuando se corta al medio. Es entonces cuando explota a la vista el anaranjado intenso de su carne. Su forma redondeada evoca a los antiguos cascos de guerrero nipón (kabuto), de ahí las derivaciones de sus distintos nombres: tetsukabuto, cabocha (así se le dice en Brasil), cabutiá, piedra. Híbrido de origen japonés, se cultiva en el país desde hace poco más de 20 años y su sabor dulce con notas de nuez le permitió escalar posiciones entre los numerosos miembros de su familia, las cucurbitáceas. Costó imponer su textura a los paladares acostumbrados a las suavidades de la calabaza (zapallo anco), pero lentamente, el kabutia pisa con seguridad en los territorios dominados por su prima oblonga.
Desde tiempos precolombinos se reconocen las propiedades saludables del zapallo y, sin duda, es un alimento central de nuestra dieta. De fácil digestión, aporta nutrientes y pocas calorías; por eso es de los primeros alimentos que comen los bebés y es básico en los menús de los enfermos. Las variedades bien anaranjadas como la kabutia poseen alto contenido de carotenos, vitaminas y minerales, y se destacan por sus propiedades antioxidantes entre sus principales beneficios. Pero el kabutia tiene algo especial que va mucho más allá de los zapallos históricos que protagonizan locros, purés y guisos. Sus particularidades lo convirtieron en uno de los preferidos de los amantes de la buena mesa. "Esta es la variedad de zapallo que más me gusta porque no contiene tanta agua y sólo tiene un 8 por ciento de azúcar, bastante menos que otros. Su sabor definido es ideal para conjugar con diferentes contrastes como quesos salados o agrios que compensan su dulzura. Tiene una textura muy versátil, una vez cocido podés hacer panes, buñuelos, postres, relleno de tartas, guarniciones. La pulpa es una maravilla: compacta, nada fibrosa, hay mil y una maneras de comer kabutia. Y con las semillas se pueden hacer unos snacks riquísimos, apenas salteados, que quedan súper crocantes y son ideales para acompañar una cerveza. Sé que es un fruto resultado de la mezcla de otras dos variedades (curcubita máxima y curcubita moschata) y sus semillas proliferan en distintas áreas productivas de la Argentina. Se da muy bien porque la cáscara lo defiende de las inclemencias del clima, entonces aguanta todo. Me gusta también porque me hace acordar a mi mamá: el zapallo era un básico en la cocina de mi vieja, estaba presente en todas sus formas. Siempre lo cocinaba al horno o hacía dulce en una paila de cobre que era delicioso", cuenta el chef Pablo Abramovsky, mientras corta gajos de kabutia que perfuma con hierbas aromáticas. Los va a cocinar en su horno a leña, el corazón de su propuesta de fuegos en su restaurante Kon Kon (Juan Ramírez de Velazco 942, Villa Crespo).
Apasionado por la cocina, hace especial foco en producir el 100% de lo que sirve: "Hago el yogur, los aderezos, el pan, pico las carnes, preparo los adobos, cuido mucho qué producto utilizo, me interesa mucho saber a quién le compro materia prima, cada parte del proceso de elaboración". Abramovsky empezó como peón de panadería no bien terminó la secundaria. Era un trabajo más, pero el bichito de la gastronomía lo tentó. Vivió muchos años en Israel donde aprendió a dominar el arte de las especias y a trabajar con pescados. A su regreso decidió completar su formación en el IAG y trabajó con Thierry Pszonka en Le Bibló. Pasó por el mítico Thymus: "Fernando Mayoral me enseñó mucho de lo que sé. Otra de mis referentes fue Ada Cóncaro, con quien tuve la suerte de hacer una pasantía en Tomo I. Fue pionero en servir menús de pasos con maridaje de vinos en uno de los primeros restaurantes a puertas cerradas en la ciudad (Paladar Buenos Aires). Kon Kon es su emprendimiento más reciente, orientado a las últimas tendencias de la cocina callejera.
¿Qué hay que observar al comprar kabutia?


Primero el color bien oscuro de la piel, no es brilloso. Puede tener algunas manchas anaranjadas, me han dicho que eso se debe a que estuvo expuesto al sol. Lo más importante es que al margen de su tamaño debe tener peso en la mano, eso nos indica que tiene mucha pulpa. Y cuando lo golpeás en las puntas, tiene que tener resonancia. Si no la tiene, no está maduro y cuando lo cocines estará amargo. No tiene que tener olor a humedad. Por supuesto, hay que elegir los que no presenten lesiones ni zonas blandas. El kabutia se conserva muy bien bastante tiempo fuera de la heladera, aunque a mí no me dura nada, porque lo consumo rápido.
¿Cómo te gusta cocinarlo?
Siempre me inspira para hacer distintos platos. Primero lo cocino al horno de leña, va tomando esos sabores ahumados y conserva toda su textura porque al no hervirlo no incorpora agua. A partir de ahí hago muchas cosas. Me gusta el pan lafa (chato) y hago un hummus de zapallo con el puré al que le agrego pasta de sésamo, ajos asados, aceite de sésamo, sal, especias tostadas y molidas, y lo trabajo como si fuera pasta de garbanzo. Por supuesto se puede hervir, pero yo prefiero no hacerlo.
¿Cómo definirías tu propuesta?
Tengo muchas influencias, yo viví muchos años en Israel, allí aprendí a combinar especias, texturas, contrastes de diferentes culturas. Lo que más me importa es el sabor de cada bocado y la combinación sutil de ingredientes sin que se tape ninguno. Antes hacía una cocina más conceptual, ahora estoy en una etapa basada en el producto, con recetas más simples. Hago comida informal, pero con la pretensión de que el que pruebe pueda apreciar cada textura, disfrutar de la comida y, de paso, pensar qué elige como alimento. Creo que la gastronomía va por ese lado, que no solamente se trata de comer algo rico sino de poner en valor lo que estamos comiendo.
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La Nación - Gastronomía - A todo vapor

A todo vapor

LA NACION
DOMINGO 11 DE SEPTIEMBRE DE 2016

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A finales de 1800 las cafeterías eran un gran negocio en Europa: con la creciente industria, florecían en todas las ciudades. Pero en aquella era del vapor los clientes debían esperar bastante para disfrutar sus infusiones realizadas por métodos de filtrado.
Con la idea de agilizar el servicio, el italiano Angelo Moriondo encontró una forma de utilizar la tecnología del vapor en beneficio del café y en 1884 patentó "una nueva maquinaria de vapor para la confección económica e instantánea de la bebida de café", como se anunciaba en la Exposición General de Turín. Luigi Bezzera, productor de licores y artesano, le sumó mejoras al diseño de Moriondo y lo puso en práctica. Por primera vez el café era personalizado, es decir, se usaba una porción de café molido por bebida y se preparaba sólo a pedido. El pocillo se servía en segundos. Sin embargo, la consistencia necesaria para ofrecer siempre el mismo café no era posible, ya que su invento se calentaba a fuego directo. En 1903, Desiderio Pavoni, el creador de la válvula de escape, compró la patente y logró controlar la presión y temperatura. Los baristas, felices, ya que dejaron de quemarse los dedos. Esa primera máquina se llamó Ideale, y se presentó al mundo en 1906 en Milán.
Dependía exclusivamente del vapor y producía 1000 tazas de café por hora, pero no lograba aún la constancia en el sabor, pues la temperatura quemaba la bebida. Es el momento de la saga donde aparece un hombre del marketing y los negocios, Pier T. Arduino, que logró aumentar la producción, exportar y expandir la espresso Victoria Arduino por toda Europa. Luego aparecieron La Cimbali, San Marco, Faema, Rancilio y fue Achille Gaggia, dueño de una cafetería de Milán, quien creó una máquina con palanca, de leva o pistón, y logro aumentar los bares de presión sin la caldera.
A sus primeros clientes les disgustaba "esa basura" que flotaba sobre el café, y Gaggia les explicaba que "la crema" sugería una gran calidad. La alta presión y la espuma atigrada marcaron el origen del espresso contemporáneo. Fue Valente, en 1961, quien reemplazó la fuerza del barista en accionar la palanca por una bomba que proporcionaba los 9 bares necesarios para servir el café.
Desde la primera máquina hasta la más actual, el espresso perfecto es el resultado del equilibrio entre la molienda, la temperatura y la presión.
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La Nación - Gastronomía - Almorzar con vino: una costumbre que se recupera

Almorzar con vino: una costumbre que se recupera

Antes era corriente beber una copa al mediodía, pero esa tradición se abandonó; ahora vuelve a consumirse
PARA LA NACION
SÁBADO 10 DE SEPTIEMBRE DE 2016

María Marinozzi y Bárbara almuerzan en Aldo's
María Marinozzi y Bárbara almuerzan en Aldo's. Foto: Paula Salischiker
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Es miércoles, mediodía, y si bien sigue nublado, la lluvia helada y el clima de invierno londinense de la última semana comenzaron a amainar. María Marinozzi, licenciada en Administración, aprovecha para hacer un corte y almorzar con su amiga Bárbara. El restaurante elegido es Aldo's, cerca a Plaza de Mayo. María pide la pesca del día, Bárbara va por una trucha en su punto justo. De beber, el menú ejecutivo del restaurante incluye una copa de vino, y van por un tinto ligero, que no opaque a los pescados. "Un almuerzo rico lo imagino siempre con una copa de vino. Es parte de los sabores que estás comiendo, mejora la experiencia total. En Buenos Aires no es hoy algo tan común, pero debería serlo. Mi marido es belga, vivimos unos meses al año en Europa, y allá es lo usual", dice. El consumo de vino en la Argentina cambió de manera radical en los últimos 30 años: en la década de 1970, el consumo per cápita había alcanzado su máximo histórico, con unos 92 litros por año, pero desde entonces cayó de manera ininterrumpida.
"Parte de esta caída tiene que ver con que, hace unos años, los argentinos almorzábamos siempre con vino. La lógica del almuerzo era distinta a la actual, existía la siesta como norma cultural, también había más tiempo para almorzar, la familia se reunía alrededor de la mesa e incluso el vino era otro, menos sofisticado que ahora", explica Guillermo Oliveto, presidente de la consultora especializada W, al presentar el reciente "Diagnóstico del mercado interno del vino argentino", junto a Coviar (la Corporación Vitivinícola Argentina, entidad que agrupa a la mayoría de actores dentro de la industria del vino) como parte del Plan Estratégico Argentina Vitivinícola 2020.
"Hoy se cree que ya nadie almuerza con vino, que ésa es una postal vintage, del pasado. Pero según la encuesta que realizamos para este diagnóstico, descubrimos que un 39% de los encuestados que toma vino, afirma que lo hace de manera habitual también al mediodía. Es decir, hay un mito acá que se derrumba. De todas maneras, sí es cierto que hay una barrera psicológica, una suerte de estigma social, por el cual muchos no se animan a pedir vino en ese horario, como si no estuviese permitido. Ves mesas de cuatro personas en los restaurantes, donde todos están tomando agua, y recién cuando uno de ellos rompe el mood establecido y va por una copa de vino, ahí es como que algo se quiebra, y todos se suman. Pasa algo similar los viernes, con el fin de semana inminente, que ese autocontrol social se torna más laxo, y son más los que se animan a disfrutar de una copa".

La ocasión hace al disfrute

Para Andrés Rosberg, presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers y sommelier ejecutivo del restaurante Uco, en Fierro Hotel, existe una demanda latente de los comensales que muchas veces no se ve satisfecha con una oferta adecuada. "Si ofrecés buenos vinos al mediodía, especialmente por copa, con un precio razonable, y los servís de la manera correcta, a la temperatura justa, en cristalería de calidad, el comensal lo acepta, lo elige y lo agradece. Estoy convencido que una oferta adecuada puede convertir una demanda latente en una efectiva", afirma. En Uco esto se ve en el día a día. Allí, con una selección de más de 15 vinos por copa, donde el Malbec tiene presencia predominante, pero acompañado de vinos blancos, rosados, otros tintos, tanto varietales como cortes, e incluso algún espumante, logran que más del 70% de los almuerzos que se sirven estén acompañados por vino. No es casual que en este lugar trabajen sommeliers de manera constante, al menos dos por turno, mediodía y noche. "Muchos restaurantes no le dan la importancia que merece al vino por copa. Piensan antes en los descuentos que consiguen en las bodegas que en lo que quiere el comensal. Es verdad, el consumo de vinos ya no tendrá los volúmenes que supo tener hace unas décadas, y esto es así por factores múltiples. Hoy la gente trabaja más horas, tiene menos tiempo para comer, por la lógica urbana ya no llegan a volver a su casa al mediodía... También está el tema de los controles de alcoholemia, y esto se suma a una tendencia global en los países bebedores de vino a tomar menos cantidad, pero de más calidad. Y un dato local a tener en cuenta es la caída del poder adquisitivo de la clase media en las últimas décadas. Así y todo, si le das a la gente la oportunidad correcta, si la comida es rica, la mayoría prefiere almorzar con vino. Especialmente si comen rico, aunque sea fast food o una comida ligera. En Uco, por ejemplo, muchos piden un ceviche o un sándwchich de trucha, y lo acompañan con un Semillón patagónico o un Chardonnay del Valle de Uco".
El cambio en el consumo de vinos y otras bebidas alcohólicas al mediodía que puede percibirse en muchos restaurantes actuales tiene su origen en políticas proactivas que hacen los propios lugares para incentivar y facilitar ese mismo consumo, en especial a través de promociones o menúes ejecutivos. "No hay nada como una buena porción de pizza con una cerveza", dice un experimentado mozo en La Rey, la clásica pizzería de Av. Corrientes. Allí, entra más opciones, la promo 3 trae por ejemplo dos contundentes porciones de jamón y morrones o de una fugazzeta repleta de queso, que sale junto con un chopp helado como bebida recomendada. "Muchos aprovechan estas promos, sea lunes, miércoles o viernes, no importa el día de la semana", cuentan. Pero si pizza y cerveza suenan a maridaje obligado, lo mismo sucede con la carne y el tinto. Sea en una parrilla barrial como Don Zoilo o en la prestigiosa La Cabrera, donde el menú ejecutivo incluye una entrada a elección, sigue con asado americano que viene las típicas guarniciones frías y calientes de la casa, helado casero de postre, y una necesaria copa de vino para acompañar el sabor de las mejores brasas argentinas.
"No son tantos, pero ahí están. En nuestro caso, un 25% de los turistas pide vino en los mediodías de la semana. Y entre los locales, será un 15%. Creo que muchos dejaron el vino por el tema del manejo, la gente está tomando conciencia de que si maneja no debe beber alcohol", dice Gastón Rivera, dueño de esta icónica parrilla de Palermo.
El sommelier es una figura clave a la hora de sugerir y aumentar el consumo de vinos en ocasiones poco habituales, como pueden ser los mediodías. "A la hora del almuerzo, y por el barrio donde estamos, en Fervor tenemos distintos tipos de clientes, recibimos empresarios, vecinos del barrio y turistas. Y en los últimos tiempos venimos observando que el consumo de vino en los almuerzos está creciendo. Tanto, que ahora sumamos un sommelier también al mediodía, que trabaja mucho con el servicio de vino por copas. La mayoría opta por tintos ligeros, también nos sorprende la elección de vino blanco para el almuerzo", dice Tomas Waisman, dueño junto a sus hermanos del grupo Sottovoce, del cual Fervor es uno de sus restaurantes. Y ni hablar de lugares donde el vino es parte de su leit motiv, razón de su existencia, como sucede con M Salumería, en Palermo. "Lo usual es que todos los vienen a almorzar tomen al menos una copa. Incluso gente que no es del palo del vino, pero cuando ve que nuestra propuesta de vinos por copa es súper interesante, incluso con etiquetas importadas, algo toma. Creo que hoy hay un consumidor moderado, que antes no existía, que no precisa terminarse una botella entera; pide una tortilla con una copa de un Sauvignon Blanc de Nueva Zelanda y con eso está feliz", explica Mariana Torta, sommelier ejecutiva del local.
Según la encuesta desarrollada por la consultora W, la gente busca cuatro cosas principales al consumir vino: premiarse ("darse un gusto"), maximizar el disfrute, acompañar una comida y compartir el momento con gente querida. Y todo esto es se verifica también en el almuerzo. "Hay mediodías en los que no paro, tal vez como algo liviano, al paso. Pero si me siento en un buen restaurante, es porque quiero pasarla bien. Hoy valoro mucho disfrutar de mi tiempo. Y, para mí, la comida es disfrute. Y el vino también es disfrute", cuenta Miguel Weiskind, consultor en comunicación para marcas y empresas. "Tengo dos hijas mellizas, de 8 años, hermosas, y por la lógica familiar, muchas veces se complica encontrarme con amigos a la hora de la cena. Así que aprovecho mediodías tranquilos en la semana, me junto con algún amigo, comemos bien, tomamos una copa de vino, charlamos. Incluso en almuerzos con clientes, si tengo confianza, es probable que compartamos un vino. En cambio, si son clientes nuevos, entonces no lo hago, más que nada por un prejuicio de la percepción que tendrá el otro. Es que el vino tiene que ver con la confianza", dice.
Miércoles, de mediodía. Aldo's tiene todas sus mesas llenas. Y, en la mayoría, por lo menos dos tercios del salón, hay copas o botellas de vino. "El vino cumple en nuestro lugar un papel clave, y es normal que a nuestros clientes les guste disfrutar de una buena etiqueta. En su mayoría, vienen a almorzar con tiempo, no tienen que volver a la oficina en 45 minutos. Se toman una hora completa, incluso hora y media, aprovechan el almuerzo para charlar con sus socios, o al revés, para desconectarse de todo. Muchos comparten botellas enteras, otros aprovechan la copa que incluímos en el menú. Es verdad, la botella de 375 ml de los bodegones usuales permitía también hacer esto, pero quedabas atado a una calidad y a una diversidad muy acotada. Nosotros tenemos clientes habituales, que vienen todos los mediodías y se toman su copa de vino o comparten una botella entre dos o tres personas. Y tenemos otros clientes que lo hacen cada tanto. Yo creo que es algo cultural", dice Aldo Graziani, alma matter de este lugar. "Te digo más: creo que muchos de los que vienen, directamente, no se imaginan un almuerzo sin vino".
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La Nación - Gastronomía - La cultura francesa engalana Buenos Aires

La cultura francesa engalana Buenos Aires

Entre el 17 y el 25 se realizará Viví Francia con actividades de todo tipo
SÁBADO 10 DE SEPTIEMBRE DE 2016

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El encanto de la cultura francesa vuelve a engalanar Buenos Aires en la 8° edición de Viví Francia, que se llevará a cabo entre el 17 y el 25 próximo, organizada por la Cámara de Comercio e Industria Franco-Argentina (CCI France Argentine).
Declarada de interés cultural y turístico, Viví Francia es una buena oportunidad de encontrarse con los profundos lazos privilegiados entre Francia y la Argentina. Con una agenda completa de actividades, durante siete días se podrá vivir la cultura francesa en todos sus ámbitos: música, teatro, cine, idioma, gastronomía y visitas guiadas por palacios, parques y edificios que son ícono del mejor estilo francés en nuestro país, entre otras actividades.
Como cada año, los festejos de la semana francesa en Buenos Aires, se inician con la apertura a los visitantes de la Embajada Francesa, en el marco de las Jornadas Europeas del Patrimonio, acompañado por música francesa en vivo gracias al gobierno porteño que se sumará con Buenos Aires celebra Francia, y el ya tradicional y exitoso Marché en la plaza Cataluña (contigua a la Embajada); la feria de cocina francesa que recrea un típico mercado parisino atendido por los chefs franceses más destacados de la ciudad. El teatro también tendrá su lugar en Viví Francia, con el preestreno de Mundo Cabaret, un show que combina música en vivo, canto, danza, números de magia, espectáculos de payasos y comedia para dar vida a un inigualable proyecto artístico nacido en Nueva York.
Como todos los años, el programa incluirá también importantes eventos para el ámbito empresario. En este marco se llevará a cabo la XIV edición del Fórum Empresarial, y la Entrega de los Premios a la Sustentabilidad CCI France Argentine (XII edición).
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1936312-la-cultura-francesa-engalana-buenos-aires

viernes, 9 de septiembre de 2016

La Nación - Sociedad - Se realizará el primer "Campeonato Federal del Asado" en Buenos Aires

Se realizará el primer "Campeonato Federal del Asado" en Buenos Aires

El gobierno de la Ciudad organiza el encuentro; será el 9 de octubre
MIÉRCOLES 07 DE SEPTIEMBRE DE 2016 • 19:04

Se realizará el primer
Se realizará el primer. Foto: Archivo
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El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires organiza el primer "Campeonato Federal del Asado". Se hará el 9 de octubre.
Los competidores serán 24 duplas de asadores, representando a cada provincia, y una por la Ciudad de Buenos Aires. Un jurado de expertos evaluará a los parrilleros en dos categorías: carnes típicas argentinas y achuras, provoleta y verduras.
Con motivo del campeonato, el gobierno de la Ciudad organizó una encuesta para que los ciudadanos decidan qué tipos de corte no pueden faltar en una de las categorías. Para votar, hacé click acá.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1935538-se-realizara-el-primer-campeonato-federal-del-asado-en-buenos-aires