lunes, 3 de febrero de 2020

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Los 10 mejores restaurantes porteños, según los chefs más prestigiosos de la Argentina

Narda Lepes, Fernando Trocca, Pablo Massey, Juan Gaffuri, Mariano Ramón, Micaela Najmanovich, Leo Lanussol y Augusto Mayer revelaron en exclusiva para Infobae sus preferidos en la Ciudad

Los 10 mejores restaurantes porteños, según los chefs más prestigiosos del país
Los 10 mejores restaurantes porteños, según los chefs más prestigiosos del país
Platos consistentes, ricos y sabrosos. La gastronomía argentina se diferencia de la del resto de América por mantener su carácter criollo e indígena mientras muestra una gran influencia de la gastronomía europea. Comer afuera se convirtió en una de las salidas preferidas de los porteños. Será por eso que la escena gastronómica es enorme y tan variada como en las más grandes metrópolis del mundo.
Como la Capital Gastronómica de Iberoamérica 2017, Buenos Aires tiene una propuesta de cocina inagotable para degustar las mejores recetas. La ciudad porteña posee una de las cocinas más sabrosas a nivel internacional y ha recibido numerosos reconocimientos por parte de las organizaciones más prestigiosas del ambiente de la gastronomía.
“La gastronomía argentina se encuentra atravesando un muy buen momento. El trabajo de los chefs anteriores a mí y de mi generación está dando sus frutos. Sin embargo, todavía no se ha hecho conocer en el resto del mundo. Lo que se conoce es la manera que tenemos de cocinar la carne pero hay muchas otras cosas para contar y creo que hoy es un buen momento para hacerlo. Los cocineros de hoy tienen la energía y la capacidad que se necesita”, explicó en diálogo con Infobae el argentino Mauro Colagreco, uno de los chefs de mayor prestigio en el mundo.
Los que saben los definen como border fine dining. En estos restaurantes no solamente se ofrecen las más deliciosas creaciones, sino toda una experiencia gastronómica. No necesitan cartas eternas ni vajillas de categoría. A nadie le va a importar si el comensal asiste en jeans y zapatillas, ropa cómoda o arreglada porque lo importante está en la cocina y es ahí­ donde se le presta atención a los detalles.
Los 10 mejores restaurantes porteños, según los chefs más prestigiosos del país
Don Carlos de la Boca

La mejor sfogliatella del mundo está en lo de Carlitos en el barrio de La Boca, nada más ni nada menos que frente al estadio de la Bombonera, hechas por las manos acariciadoras de Marta en la cocina
La mejor sfogliatella del mundo está en lo de Carlitos en el barrio de La Boca, nada más ni nada menos que frente al estadio de la Bombonera, hechas por las manos acariciadoras de Marta en la cocina
El bodegón situado enfrente a la cancha de Boca cuenta con una con larga trayectoria en la gastronomía. Abrió sus puertas en 1970 como despensa y almacén, pero su fama trascendió las fronteras del barrio. Un mediodía cualquiera uno puede cruzarse con Francis Mallmann almorzando con alguna estrella de Hollywood (Gwyneth Paltrow, por ejemplo) o cocineros de fama global, como el italiano Massimo Bottura o el vasco Andoni Aduriz.
De entrada: mayonesa de atún, bombas de papa rellenas con queso, buñuelos de espinaca, tomatitos disecados con mozzarella y las clásicas empanadas de carne. De plato principal: la mejor carne argentina, unas pastas caseras increíbles y algunos pescados. Todo en lo de “Carlitos” es un manjar, y en esto Narda Lepes coincide.
 “Lo de Carlitos es constante, siempre comes rico, es familiar y a puro trabajo. Lo hacen sin pretensiones y tienen buena materia prima”, aseguró en diálogo con Infobae la reconocida chef.
El local tiene una ambientación casi espartana. Nada de mobiliarios sofisticados ni fotos con famosos -que podría haber cientos- ni objetos que remitan a La Boca. Con capacidad para 45 cubiertos y ubicada exactamente frente a la Bombonera, Carlitos fue primero un almacén y una despensa, que abrieron los Zinola, una familia venida de Chiavari que desembarcó junto al Riachuelo, en el barrio más italiano de Buenos Aires.
Para Carlos, el lugar no es un restaurante, es su casa. Atiende a la gente como si fuera su familia, se escabulle entre las mesas y se ocupa personalmente de la atención. A su mando, también está la parrilla, de donde salen algunas de las especialidades por las que la gente lo elige: la provoleta, por ejemplo, que no es igual a ninguna otra: la pasan por pan rallado y huevo y queda crocante y dorada por fuera.
El Preferido

Con nueva dirección a cargo de Pablo Rivero y Guido Tassi (dueños de la parrilla Don Julio), se respira la excitación de la recuperación de un ícono porteño (Adrián Escandar)
Con nueva dirección a cargo de Pablo Rivero y Guido Tassi (dueños de la parrilla Don Julio), se respira la excitación de la recuperación de un ícono porteño (Adrián Escandar)
A mediados de 2019, y tras cinco meses de obra, reabrían las puertas de El Preferido de Palermo. No se trató de cualquier apertura: fue la recuperación de un ícono porteño, de un bar notable que se fundó en 1952 en la misma manzana donde alguna vez vivió Borges y que se hizo famoso por sus platos de bodegón español.
El alma de El Preferido de hoy es la kilométrica barra de mármol en “L”, que tiene la capacidad para albergar más de una veintena de comensales, y que da a la cocina abierta a la vista del público comandada por Martín Lukesch, tal como dicta la nueva tendencia de la bistronomie.
De la cocina salen “platos pequeños”, a la manera de un tapeo, como la porción de tortilla de papas, fainá con provolone, anchoas de Mar del Plata y buñuelos de acelga con alioli, entre otras opciones.
También cuenta con clásicos como la infaltable milanesa de lomo, pejerrey a la romana, unos entrañables niños envueltos, guiso de mondongo, ravioles de borraja (algo raro de ver en la actualidad) y ricota casera, y guiso de lentejas con huevo poché. También tienen un horno Josper, un must en gastronomía, del que saca churrasco de cuadril, pescado al horno con alcaparras, arroz con conejo guisado y espinaca, entre otros platos.
Como si fuera poco, el chef Fernando Trocca; Micaela Najmanovich, la joven pastelera detrás de Anafe, el restaurante a puertas cerradas que se alza entre las nuevas propuestas atípicas de la ciudad; y Augusto Mayer, detrás de Proper, lo eligen. “Es un clásico que cuenta con platos bien logrados y con mucha calidad. Es conocer y recorrer el país en cada plato, cada producto tiene una historia que y por contar. Los embutidos de Guido, que nunca faltan en la mesa, no fallan”, aseguró Mayer.
Hong Kong Style

En pleno Barrio Chino de Belgrano, Lui creó un restaurante diferente a todos -Hong Kong Style-, que atrae a los mejores chefs del mundo
En pleno Barrio Chino de Belgrano, Lui creó un restaurante diferente a todos -Hong Kong Style-, que atrae a los mejores chefs del mundo
En el corazón del Barrio Chino, en Belgrano, se encuentra una de las joyitas de la gastronomía oriental: Hong Kong Style. El lugar es amplio y confortable, las mesas son enormes para que uno pueda llegar con amigos y deleitarse con los pescados del día, el pato laqueado o los dumplings, tres de los recomendados de su chef.
Lui Cheuk Hung, el histórico cocinero de Hong Kong Style, uno de los más reconocidos restaurantes del Barrio Chino, cocina con su mujer, HuangLihLih (“Lili”), platos cantoneses que son una rara avis para el Bajo Belgrano: pato laqueado, pechito de cerdo glaseado, pescado al curry, filet de mero con porotos negros fermentados, calamares a los cinco sabores, pescado entero al vapor y seis variedades de dim sum, bocaditos típicos cantoneses, generalmente al vapor, que vienen calientes en una canasta de bambú.
Al igual que muchos de los cocineros que más saben en Buenos Aires, Narda, Martín Ramón, fundador y cocinero del Gran Dabbang y Juan Gaffuri, chef ejecutivo y director de cocina en Four Seasons Hotels and Resorts, sitúan lo de Lui en el podio de sus preferidos.
Gran Dabbang

Dabbang no dice mucho de afuera, es un local pequeño sobre Scalabrini Ortiz donde casi todas las noches hay gente esperando en la calle por una mesa (Franco Fafasuli)
Dabbang no dice mucho de afuera, es un local pequeño sobre Scalabrini Ortiz donde casi todas las noches hay gente esperando en la calle por una mesa (Franco Fafasuli)
“¡Mesa diez: burrata, mandioca alcaucil!”, se lo escucha gritar desde la cocina a Mariano Ramón, el fundador y cocinero del Gran Dabbang, el restaurante que trajo la gran escena de comida callejera de Asia a Buenos Aires. Desde un pequeño local en Palermo, Ramón recurre a sabores e ingredientes asiáticos y los une con los latinoamericanos para crear una experiencia sensorial única.
Aquí Ramón es conocido por su serie de platos pequeños y medianos que contienen entre sus sabores, un equilibrio entre las notas saladas, dulces y ácidas. Gran Dabbang se inspiró en sus viajes por la India y el sudeste asiático y lleva el nombre de su película de acción favorita. El pequeño local sobre Scalabrini Ortiz es el favorito de Juan Gaffuri y de Leo Lanussol, cocinero y fundador de Proper.
“La fusión de sabores nos urge naturalmente. No pensamos en combinar a propósito, sino que vamos pensando los platos y nos agarramos de productos y herramientas de diferentes culturas. El público nos da la libertad de expresarnos así que se nos hace muy fácil. Mi entrenamiento en la cocina asiática combinado con la ayuda de los cocineros que son de distintos países latinoamericanos vamos armando el menú”, relató consultado por Infobae Ramón.

Qué pedir: las pakoras. Un clásico, perfectas en su picor y crocante (Franco Fafasuli)
Qué pedir: las pakoras. Un clásico, perfectas en su picor y crocante (Franco Fafasuli)
En el menú: con alrededor de 10 sabrosos platos pequeños para elegir, es fácil considerar la experiencia Dabbang como dueña de un menú degustación relajado. Poniendo a punto su conocimiento de Asia, los vegetarianos apreciarán el papel principal que le otorga a los verdes y a las opciones como el alcaucil con leche de tigre y mantequilla de maní o las acelgas pakora.
¿El ambiente? Para comer rápido y con pocos adornos. En Gran Dabbang Ramón deja que la comida hable por sí sola. El restaurante ubicado en una concurrida avenida de Palermo, es visitado por los miles de turistas que están de paso por la ciudad, y esperan por su lugar en las largas filas que se arman en la calle.
Los platos se sirven en vajilla de acero y están diseñados para compartir; en una tradicional mesa de cuatro se puede probar fácilmente todo el menú. “El Dabbang es un lugar simple, sin pretensiones superficiales, enfocado en la comida, distendido y apto para todo público”, finalizó el cocinero.
Nare

A una cuadra del Barrio Chino, se encuentra el local donde sirven sushi con la particularidad de omitir piezas con salmón rosado
A una cuadra del Barrio Chino, se encuentra el local donde sirven sushi con la particularidad de omitir piezas con salmón rosado
A una cuadra del Barrio Chino, se encuentra el local donde sirven sushi con la particularidad de omitir piezas con salmón rosado. El nombre de este lugar hace referencia al sushi original, que era la fermentación del pescado y el arroz juntos. Las piezas que ofrecen en la carta dependen de la pesca del día, para potenciar al máximo su frescura y aprovechar la ventaja de estar a pocos metros de uno de los mercados de pescados más visitado por los grandes chefs.
Federico Jorge es el destacado chef de este restó: un verdadero autodidacta y amante de la cultura japonesa. Después de pensarlo mucho tiempo, sin saber si la gente lo iba a solicitar, Federico decidió no incluir piezas con salmón rosado en su menú para darle prioridad a otros pescados y que los comensales prueben mas allá de lo que están acostumbrados.
“Lo elijo siempre el día que voy de compras al Barrio Chino. Me gusta el respeto que Fede tiene por su principal materia prima, pescados y frutos de mar. Me gusta la simplicidad y a la vez complejidad, los sabores bien logrados en cada pieza. Eso sí, siempre acompañado de un vino”, aseguró Lanussol
Proper

El restaurante de estilo industrial está escondido dentro de un antiguo taller mecánico.
El restaurante de estilo industrial está escondido dentro de un antiguo taller mecánico. "Es de las propuestas que más me gustan en este momento. Es simple, de buena calidad y tiene un excelente producto", sostuvo Trocca
Proper es un restaurante comandado por los jóvenes cocineros Augusto Mayer y Leo Lanussol y uno de los preferidos de Fernando Trocca. Hace tres años, en el antiguo taller mecánico que todavía conserva su estética, se impone una cocina de acero íntegramente a la vista y un horno de leña que es una parada obligada de todos sus platos. El respeto por los productos y la importancia de la mínima intervención son algunos de sus principios fundamentales.
"Lo que hay es lo que se ve", dice en diálogo con Infobae y sin muchos pelos en la lengua Leo. Y apoyado en una escalera inhabilitada del restaurante continúo: "No tenemos más heladeras que las que ves, ni más lugar de almacenamiento. Por eso la producción es diaria. Diariamente se hacen 20 calamares, uno de los platos más famosos, y 60 flanes, el postre más codiciado. Es un trabajo muy largo que se refleja en 4 horas de trabajo. Hacemos doce horas de producción para abrir cuatro horas a la noche".
José, el dueño de la propiedad donde se guardaban autos, tiene 93 años y todavía vive en el primer piso. Cuando lo alquilaron, Leo y “Aspi”, lo hicieron por necesidad. “Queríamos colocar un restaurante y hacerlo en un local a la calle, de entrada nos costaba el triple. Y así, desde el primer día pasó esto que pasa hoy: tenemos 30 sillas y siempre están ocupadas”.

El corazón de Proper es su horno a leña construido por Juan José Gandolfi (Franco Fafasuli)
El corazón de Proper es su horno a leña construido por Juan José Gandolfi (Franco Fafasuli)
Todos los productos que utiliza Proper son argentinos y en su mayoría orgánicos, y los que no, son de poca intervención. "A las ocho de la mañana llega el panadero y hace el pan de todos los días que se fermenta durante 3 días, hacemos la manteca, las anchoas y todos los productos que se puedan hacer y que en otro restaurante se comprarían. No terciarizamos", aseguró.
La mezcla de sabores es llamativa y las porciones son sabrosas. El horno a leña es el principal ingrediente de la cocina. Todo lo que sucede allí adentro pasa por el fuego. La cocina es muy simple y no necesita mucha técnica, simplemente respetar el producto. Casi siempre lo platos están compuestos por 3 ingredientes: calamar, brócoli y alioli de porotos o alcauciles, maní y verdeo.
La carta es limitada y va variando según los productos de estación. Sin embargo, el ex mano derecha de la icónica Narda Lepes, sostiene que tienen algunos platos fijos que los clientes no quieren abandonar. El flan de dulce de leche con crema de vainillas, por ejemplo, es “lo básico hecho perfecto”. El calamar, que también es uno de los preferidos, viene acompañado de brócoli y un alioli de porotos fermentados.
El Pobre Luis

Es una de las parrillas más tradicionales de Buenos Aires, fue fundada por el uruguayo Luis Acuña y es uno de los clásicos bodegones en donde la comida es abundante y de calidad
Es una de las parrillas más tradicionales de Buenos Aires, fue fundada por el uruguayo Luis Acuña y es uno de los clásicos bodegones en donde la comida es abundante y de calidad
Si hablamos de deleitar los paladares de los comensales, no se puede dejar de lado la inclusión del asado en un menú. En el medio de los restaurantes del Barrio Chino está esta esquina colorada que es una preferida del barrio de Belgrano desde 1986. Su fundador Luis Acuña es honrado por todo el salón que ama lo que hace, y eso se nota.
Acuña, que recibía a los más destacados cocineros de la ciudad cuando dejaban sus restaurantes bien tarde cada noche, sobrevive después de su partida en manos de su hijo Liber y sus hermanos, servida en escenario futbolero con las camisetas de los campeones de todos los tiempos.
Bife, asado, ojo de bife y entraña son los cortes que Beto Niz, parrillero “estrella” y mano derecha del fundador de este mítico lugar, prepara casi de memoria. Liber cuenta que “para que se aprecie todo su sabor y textura”, la carne tiene que estar jugosa.
“Me gusta porque representa al país muy genuinamente, por la calidad de su carne y ni hablar de su servicio, siempre voy a la barra, en donde todo el equipo, con su calidez en la atención, me hacen sentir en casa disfrutando con familia o amigos”, explicó Augusto Mayer.
Sarkis

Para Micaela Najmanovich, Sarkis tiene el mejor tabule y kippe crudo de la ciudad (Matías Arbotto)
Para Micaela Najmanovich, Sarkis tiene el mejor tabule y kippe crudo de la ciudad (Matías Arbotto)
En 1982, Carlos Katabian, hijo de inmigrantes armenios, fundó uno de los primeros restaurantes étnicos de Buenos Aires. Treinta y siete años después, su figura es un mito y el lugar recibe quinientas personas todos los días que hacen largas filas para comer las delicias que se preparan allí.
Quien pase por Villa Crespo cualquier día después de las siete y media de la tarde, verá que en la esquina de Thames y Jufré empieza a amontonarse gente. No esperan por un ticket para un futuro concierto. Son los parroquianos que cada tarde se acercan hasta Sarkis para asegurarse una de sus clásicas sillas de caña y empezar a atravesar un tentempié de sabores que remite directamente hasta Medio Oriente.
¿Qué recomienda el dueño de casa? “Si es la primera vez que venís, lo ideal es que vayas a los clásicos y pruebes una variedad de platos: arrancamos, con un puré de garbanzos, puré de berenjenas, tabule, queso armenio con aceitunas… alguna hojita de parra caliente, keppe frito o al horno. Y después los platos fuertes, el kafta al fierrito con yogurt y cebolla; también puede ser el arroz persa que es amarillo con pollo, nuez. Son platos bien power”, aconseja Willy Katabian (52) que hoy maneja el restaurante que fundó su padre en 1982 junto a su hermano Ricardo (56).
Una canción coreana

El restaurante figuró en las recomendaciones del portal The Independent
El restaurante figuró en las recomendaciones del portal The Independent
Cuando llegaron los inmigrantes coreanos, muchos se asentaron en una parte del barrio de Flores, hoy oficialmente reconocida como el «Barrio Coreano». Allí, una emigrada surcoreana An Ra Chung, junto con su marido, Victor Ho, y su suegra, Joo Seung Ja, decidieron abrir Una canción coreana.
Primero fue el título de una obra de teatro donde Chung cantaba, luego el de un documental sobre ella, y finalmente, el nombre de su restaurante. La visita a Una Canción Coreana implica mucho más que un rutinario “vamos a cenar afuera”: es una experiencia de aproximación cultural, y como tal debe ser entendida por quienes no están familiarizados con las diversas culturas orientales.
“Es un lugar familiar -explicó Ramón-, me refiero a que puedo además de comer espectacular un tipo de comida que me gusta, ir en familia, con mi hijo y sentirme a gusto como en mi casa”.
En el establecimiento cocina la señora Joo, la responsable de sintetizar lo mejor de la cocina coreana: la del Norte (tradicionalmente es la más rica por su cercanía e intercambios con China); y la de Jeonrado, en Corea del Sur, también conocida por sus manjares. El preparado básico es el Kimchi fermentado durante 3 días en ají molido, ajo y salsa de pescado, entre otros.
Albamonte Ristorante

La cantina escondida en Chacarita donde la pizza cuenta como entrada (@licenciaparacomer)
La cantina escondida en Chacarita donde la pizza cuenta como entrada (@licenciaparacomer)
Albamonte Ristorante es un bodegón ítalo-argentino sin pretensiones, pero con una excelente relación precio-calidad. Las típicas sillas thonet y las mesas con manteles blancos logran un ambiente familiar, donde la gastronomía es lo único importante.
El menú es muy amplio y variado, con platos tradicionales de la cocina porteña e italiana, entre los que se destacan las pastas caseras, churrasquito de cerdo al verdeo, chivito a la provenzal, pescados y mariscos frescos (especialmente las trillas fritas), ranas y caracoles. Albamonte es además uno de los pocos lugares de Buenos Aires donde se pueden degustar pizzas a la piedra cocinadas en horno a leña.
Para el reconocido cocinero Pablo Massey, se trata de un bodegón de mucha calidad. “Tiene un montón de platos, no es pretencioso, es exitoso y representativo de la cocina autentica argentina”, sostuvo.
Sin dudas, la gastronomía porteña fue enriquecida por diferentes sabores que llegaron desde otros lados del globo terráqueo. Todo turista tiene una parada casi obligatoria por los restaurantes de la ciudad, ya que es muy posible que logren llevarse de ellos un más que grato recuerdo, tanto en su memoria como en su paladar.

La Nación - Turismo - Turismo: Chacarita, Villa Crespo y Belgrano, un imán para los extranjeros

Turismo: Chacarita, Villa Crespo y Belgrano, un imán para los extranjeros

En La Fuerza, un bar de Chacarita recomendado por la revista Time, ahora hay espera

El circuito clásico de los viajeros internacionales en la ciudad se extiende y suma nuevos barrios; buscan experiencias alternativas más autóctonas; Colegiales, otro de los destinos elegidos
Si uno se detiene en una esquina de la calle Florida y escucha con atención el bullicio de las personas al pasar, las conversaciones que aparecen y desaparecen, seguramente oirá una variedad de idiomas. Lo más probable será escuchar portugués, inglés o algún otro. Pero este fenómeno no se da únicamente en las zonas céntricas: cada vez hay más turistas extranjeros que recorren las Barrancas de Belgrano, los bares de Chacarita y las calles de Villa Crespo.
Nunca hubo tantos visitantes en la ciudad como en el último año. Según datos del Ente de Turismo de la Ciudad, la cantidad de viajeros extranjeros no solo crece ininterrumpidamente desde 2016, sino que en 2019 alcanzó un estimado de 2,9 millones de personas, 8% más que en 2018. Este incremento se hizo visible también en distritos que no solían ser turísticos, como Chacarita, Villa Crespo, Colegiales y Belgrano, barrios que atraen a aquellos que buscan experiencias urbanas autóctonas y alternativas al circuito clásico.
Las principales tendencias, sin embargo, no cambiaron. Los brasileños siguen encabezando el listado de las nacionalidades que ingresan, con un 36% del total. El promedio de estadía de quienes vienen por vacaciones, de 6,6 días, también se mantuvo en los últimos años. Y Retiro, San Telmo, Recoleta, Palermo, Puerto Madero, San Nicolás y Monserrat aún son los barrios más concurridos.
A través de una herramienta estadística que usa big data de las empresas telefónicas, el Ente de Turismo porteño sabe por dónde se mueven las personas que tienen encendido el roaming de sus celulares con código extranjero. Eso les permite saber qué lugares visitan los viajeros de diferentes países y cómo son sus recorridos. "A los brasileños les encanta Florida. A los estadounidenses, Palermo por la tarde", dice una fuente del organismo.
Esta herramienta también los ayudó a confirmar algunas nuevas tendencias, como por ejemplo que el 46% de los turistas nacionales y el 31% de los internacionales que visitan la Plaza Armenia, Palermo, luego se dirigen a Belgrano. O que un 36% de los turistas nacionales y un 22% de los internacionales que pasean por esa plaza van después a Villa Crespo. Se observó además, aunque sin datos numéricos, un aumento de las visitas extranjeras en Chacarita y Colegiales.
La significativa activación de la llegada de extranjeros a nuevos barrios coincide con el desarrollo de las ofertas culturales, gastronómicas y comerciales de esas zonas.
"Buscamos en internet cuáles eran los mejores bares y nos apareció este. Nos gusta el lugar. Tanto la comida como el barrio dan la sensación de local, de que las personas viven acá -dijo Claire Parker, una estadounidense que visita junto a su marido La Fuerza, una icónica vermutería de Chacarita-. Estamos tomando algo y luego nos vamos a pasear y a comer algo por la zona".
Según comentó Nicolás Abatte, el encargado, antes a ese bar solo iban vecinos y algunos jóvenes de otros barrios porteños, en especial aquellos de estilo bohemio. Pero en julio de 2019 La Fuerza fue elegido por la revista Time como uno de los 100 lugares para visitar en el mundo. Fue el único establecimiento argentino en la lista. A partir de ese momento, recordó, la cantidad de personas que concurren al bar se multiplicó y empezaron a llegar extranjeros. La cifra volvió a crecer cuando la vermutería apareció en la revista de cabotaje de la aerolínea Gol.
"No es un lugar turístico y, sin embargo, los turistas vienen bastante. Ahora, el tiempo de espera es aproximadamente de 30 minutos todos los días", indicó Abatte. Situado en la esquina de Dorrego y Castillo, este bar con soda en sifón, comida tradicional y decoración sobria no es el único del barrio que está viviendo un auge de clientes.
A pocas cuadras, sobre la vereda de un restaurante de tapas, una pareja que habla francés tomaba un Campari con jugo de naranja. "Vinimos a esta zona porque hay una feria de antigüedades que nos encanta [en Newbery y Fraga]. Disfrutamos de revolver el local y encontrar cosas únicas, geniales -detalló Anna Lechowska, polaca que vive en París-. Hoy estamos paseando por distintos bares. Este ya es el segundo y ahora vamos a buscar un tercero". Vino a Buenos Aires a visitar a su novio, de origen brasileño, que está viviendo en la ciudad. "En esta zona y en Villa Crespo la gente es linda, familiar. Eso lo diferencia de Palermo, que es más comercial", opinó Lechowska.
"Buenos Aires es una ciudad diversa y, en línea con lo que ocurre en otras ciudades globales como Nueva York, Londres o París, los turistas buscan conocer y recorrer cada vez más barrios y experimentar la vida de los locales", dijo Fernando Straface, secretario general y de Relaciones Internacionales de la Ciudad. Además de la apertura de nuevos atractivos, como bares, librerías y restaurantes, los comerciantes de la zona cuentan que en estos barrios se está viviendo una reivindicación de lo antiguo, lo histórico, aquello que prevalece en el tiempo.

Recomendación

En materia de librerías, The New York Times rescató a Fanela, también en Chacarita, como uno de los lugares que debieran ser visitados en una estadía de 36 horas en Buenos Aires. La describió como "una librería y cafetería escondidas, donde un sofá profundo y una dispersión de sillones invitan a sacar algo de los estantes, que están repletos de todo".
Laura Ávila, dueña del Café San Bernardo, una casona antigua sobre la avenida Corrientes que desde 1912 funciona como cafetería, bar y club social en Villa Crespo, analizó: "La gente busca experiencias, busca historias. Muchos extranjeros vienen porque quieren conocer las costumbres locales, acercarse a la gente, y no solo conocer el Obelisco y pasear por La Boca".

Ping pong en el Café San Bernardo, de Villa Crespo
Ping pong en el Café San Bernardo, de Villa Crespo

Mientras que el primer salón de la cafetería parece un clásico bodegón de barrio, con una barra con cerveza tirada y una estantería antigua repleta de botellas y trofeos, el sector trasero es un galpón de juegos. Bajo un techo alto, siete mesas de pool, seis de ping pong y tres de billar están al servicio de los clientes. A pesar de que, según dicen los mozos y la dueña, hace varios años que reciben turistas, la cantidad ha aumentado en los últimos meses. "Es evidente. Los jóvenes empezaron a poner el ojo en Villa Crespo y, por lo tanto, en este café, que es un emblema histórico del barrio", dijo Ávila.
Todos los martes, a las 22, el Café San Bernardo organiza y publicita en sus redes sociales un torneo gratuito de ping pong. El martes pasado, según Ávila, asistieron unas 60 personas. "Antes de esa fecha, pasó algo muy raro: me escribieron por Facebook dos extranjeros, un hindú y un inglés, que querían participar del torneo", relató.
También recordó que el año pasado empezó a haber visitas guiadas a pie por Villa Crespo, organizadas por residentes del barrio que se disfrazaban de época y contaban historias del lugar mientras pasaban por distintos emblemas, como el conventillo La Paloma y el Club Atlanta. Estos recorridos terminaban en el Café San Bernardo. Según Ávila, la cantidad de turistas que concurren a esta actividad son una muestra evidente de que su querido barrio está cobrando interés.
En Belgrano, un barrio típicamente residencial, también empezaron a escucharse otros idiomas. Según información del Ente de Turismo, sus mayores atractivos turísticos son el Barrio Chino y la Plaza Barrancas de Belgrano. Esta última tiene una histórica glorieta, la Antonio Malvagni, donde todas las noches se enciende el tango. Esta famosa milonga al aire libre recibe tanto a locales como a extranjeros, un promedio total de 200 personas por noche. "Vienen muchísimos turistas, por lo menos un 30% del total", informó Pablo Etcheverry, el organizador. En temporada, como ahora, hay orquestas de tango en vivo de lunes a viernes.

viernes, 31 de enero de 2020

Clarín - Ciudades - Qué hacer en Buenos Aires este fin de semana

Qué hacer en Buenos Aires este fin de semana

Festivales gastronómicos, recitales, eventos gratis, agenda cultural y más actividades para viernes, sábado y domingo.


La Ciudad celebra el Año Nuevo Chino

Domingo, de 12 a 20. Plaza Parques Nacionales, Mariscal Sucre 601 (a una cuadra de avenida Figueroa Alcorta y La Pampa). Entrada libre.

Una celebración que crece en convocatoria. Los festejos del Año Nuevo Chino atraen cada vez más a los porteños. (Fernando de la Orden)
Una celebración que crece en convocatoria. Los festejos del Año Nuevo Chino atraen cada vez más a los porteños. (Fernando de la Orden)
Siguen los festejos por la llegada del año 4718, el de la rata de metal. Este domingo, la Ciudad se suma a las celebraciones con exhibiciones de artes marciales, muestras de caligrafía china y conciertos de instrumentos antiguos, así como también un desfile de vestidos tradicionales chinos. ¿El plato fuerte? Las tradicionales danzas del Dragón y del León.

Maratón Abasto, en el cierre del FIBA

Sábado, desde las 20. Entrada libre. Mirá acá la programación completa.

Maratón Abasto. El FIBA se despide este sábado con todo. (Emmanuel Fernández)
Maratón Abasto. El FIBA se despide este sábado con todo. (Emmanuel Fernández)
El Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA) despide su edición 2020 con un megaevento a lo largo de la calle Guardia Vieja. Habrá teatro, danza, música y artes visuales contemporáneas. También se suman bares, teatros, restoranes y otros espacios de la zona.

Feria Sabe la Tierra

Domingo, de 16 a 22. Parque Las Heras, avenida Coronel Díaz y French. Entrada libre.

Feria Sabe la tierra. Este fin de semana, en el parque Las Heras.
Feria Sabe la tierra. Este fin de semana, en el parque Las Heras.
Feria con alimentos ecológicos, jugos naturales y comidas caseras, directo de pequeños productores al consumidor. Además, distintas actividades: clase gratuita de Natha Yoga (a las 19), un encuentro de meditación colectiva (a las 20) y, desde las 20.30, música en vivo.

Buenos Aires Playa

Viernes, sábado y domingo, de 10 a 20.
- Parque de los Niños, avenida General Paz y Cantilo
- Parque Indoamericano, Castañares y Escalada.

Sol y mucho entretenimiento. La propuesta de Buenos Aires Playa para este verano.
Sol y mucho entretenimiento. La propuesta de Buenos Aires Playa para este verano.
La temporada 2020 de Buenos Aires Plata ofrece -además de las clásicas sombrillas- espacios con juegos de agua e inflables, canchas de fútbol y de vóley playero, bandas en vivo, espectáculos y sectores de lectura, entre otras atracciones.

Patio de los Lecheros

Viernes, sábado y domingo, de 12 a 1 de la mañana. Donato Alvarez al 200 (junto a las vías del ferrocarril Sarmiento).

Para disfrutar en familia o con amigos. El patio de los Lecheros ofrece gastronomía y entretenimientos.
Para disfrutar en familia o con amigos. El patio de los Lecheros ofrece gastronomía y entretenimientos.
Gastronomía y música en vivo en un ámbito de relax. Además, un mercado de productores independientes, cervecería artesanal, y para los chicos, juegos y talleres.

Juegos de mesa en la terraza

Domingo, desde las 18. La Confitería, avenida Federico Lacroze 2963. Mirá acá más información.

Para jugar al aire libre. Ping pong y juegos de mesa en la terraza.
Para jugar al aire libre. Ping pong y juegos de mesa en la terraza.
En el atardecer del domingo, un espacio con juegos de mesa, ping pong, videojuegos y mucho más. Además, barra con cerveza artesanal, vino orgánico, platos orgánicos y otras especialidades.