jueves, 31 de enero de 2019

Infobae - Tendencias - Cocina retro de verano: 10 recetas para hacer helado en casa de Chichita de Erquiaga

Cocina retro de verano: 10 recetas para hacer helado en casa de Chichita de Erquiaga

Helados rápidos, cremosos, espumosos, dietéticos y hasta hechos con mermelada. Todas las recetas de una de las caras más conocidas de la televisión en la cocina de los 80
Chichita de Erquiaga fue una de las indiscutibles sucesoras de Doña Petrona, una cocinera que llevó a la pantalla chica, de forma amena y en horario central, las recetas para poder preparar en casa platos y postres con lo que se contara en la alacena o en la heladera.
Desde sus inicios en Buenas tardes, mucho gusto, tanto en televisión como en su formato gráfico, no dejó de estar presente en los hogares argentinos (¿Un detalle? Cuando se hacían producciones de fotos para la revista, muchas veces las copas o los cucuruchos tenían puré, para evitar que se derritiera con las luces).
Buenas tardes mucho gusto
Buenas tardes mucho gusto
La fama, sin dudas, llegó a principios de los 80, cuando el paso a paso de sus comidas lo presentaba en el noticiero Realidad, en los mediodías de Canal 13, hasta 1988. Luego, en Nuevediario. Además, una extensa variedad de libros compilan sus recetas, y las ediciones continúan vendiéndose, ya que, pese al avance de las redes sociales, el papel es uno de los formatos fetiche para atesorar aromas y sabores.
En la actualidad reside en Brasil como asesora gastronómica, y aquí, con la excusa del verano y los postres frescos, Infobae aprovecha la oportunidad para compilar sus mejores recetas de helados.
Como detalle de las siguientes recetas, la cocinera siempre se refiere a las viejas cubeteras de metal, sin las divisiones. Difícilmente se puedan encontrar en la mayoría de las casas en la actualidad, sin embargo, cualquier recipiente acorde sirve para el propósito que buscamos.
Cubetera de metal
Cubetera de metal
BASE CLÁSICA PARA HELADOS DE FRUTA
Agua, ½ litro
Azúcar, 200gr
Fécula de maíz, 1 cucharada
Gelatina sin sabor, 7gr
Crema de leche, 200gr
Claras batidas a nieve, 2
Puré de frutas, ½ taza
Procedimiento:
Colocar en una cacerola el agua, el azúcar, la fécula y la gelatina. Hacer hervir durante 5 minutos. Retirar y verter en cubeteras. Llevar al freezer hasta que esté bien firme. Retirar, batir hasta formar un puré y agregar las frutas elegidas hechas puré, la crema batida espesa y las claras batidas a nieve. Llevar al freezer y dejar hasta que tome consistencia.
Las frutas que se pueden utilizar son: duraznos, damascos, pelones, manzanas, peras, ciruelas, uvas, moras, frambuesas, frutillas, cerezas, melón, ananá, bananas, ¡o hasta palta!
Para preparar helados de frutas jugosas, (limón, pomelo, naranja, mandarina) se reemplaza una taza de agua por una de jugo de la fruta elegida. realizar la receta tal cual se indica.
HELADO AMERICANO (¡Sin huevos ni crema!)
Leche, ½ litro
Azúcar, 200gr
Fécula de maíz, 1 cucharada
Gelatina sin sabor, 10gr.
Esencia de vainilla, unas gotas
Procedimiento:
Colocar todos los ingredientes en una cacerolita y llevar a hervir sin dejar de batir hasta que espese. Pasar por un tamiz, colocar en cubeteras y llevar al freezer. Cuando esté casi firme, remover con un tenedor y volver al freezer.
helado de vainilla (istock)
helado de vainilla (istock)
HELADO RÁPIDO DE FRUTILLAS
Licuar durante 30 segundos 600cc de agua con 250gr de azúcar, 1 cdita de gelatina en polvo sin sabor, 250gr de frutillas maduras, 3 cucharadas de leche en polvo y 1 cdita de esencia de vainilla. Verter el licuado en cubeteras hasta lograr el punto helado. ¡Y listo!
(Getty)
(Getty)
HELADO DE LIMÓN (¡Para cuando no hay limones!)
Para 1kg
Gelatina de limón, 1 paquete
Leche en polvo, 3 cucharadas
Agua 100cc
Azúcar, 3 cucharadas
Esencia de vainilla, 1 cdita.
Claras, 2
Procedimiento:
Licuar la gelatina diluida junto con la leche en polvo, el agua, el azúcar y la esencia de vainilla. Verter en cubeteras y llevar al freezer hasta que el helado esté firme. Luego batirlo un poco, añadir las claras batidas a nieve bien firmes y mezclar bien. Llevar nuevamente al freezer hasta que el helado tome punto.
Helado de limón
Helado de limón
HELADO ESPUMOSO DE MENTA
Para 1kg
Azúcar molida, 280gr
Leche en polvo, 60gr
Leche, 600cc
Crema de leche, 200gr
Esencia de menta, 3 gotas
Procedimiento:
Licuar el azúcar con la leche en polvo. Agregar la leche mezclada con la crema de leche y licuar un poco más. Incorporar, por último, la esencia de menta. Verter en cubeteras y llevar al freezer hasta obtener el punto helado. Al momento de servir, mezclar la preparación con 2 claras batidas a nieve con 2 cucharadas de azúcar.
Helado de menta
Helado de menta
HELADO DE MELÓN
Melones, 2
Azúcar, ½ taza
Jugo de limón, 2 cucharadas
Procedimiento:
Cortar los melones por la mitad y retirar las semillas con una cucharita. Luego, cortar las mitades en tajadas finas y retirar las cáscaras. Cortar las tajadas en cubos y colocar la mitad de ellos en una licuadora junto con el azúcar y el jugo de limón. Licuar durante 30 segundos a velocidad mínima hasta formar un puré. Agregar los cubos restantes de melón y licuar nuevamente hasta que la preparación resulte completamente homogénea. Verter en cubeteras y dejar en el freezer al menos dos horas. Al cabo de este tiempo, poner el helado en un recipiente y batirlo enérgicamente con cuchara de madera. Verter otra vez en la cubetera hasta que alcance el punto helado.
Helado de melón
Helado de melón
HELADO DE DURAZNOS (¡Con una mermelada!)
Para 10 porciones
Mermelada de duraznos, 300gr
Leche en polvo, 2 cucharadas
Leche, 600 cc
Gelatina sin sabor, 7gr
Crema de leche, 100gr
Esencia de vainilla, 1 cdita
Procedimiento:
Licuar la mermelada con la leche en polvo, la leche y la gelatina diluida en un poco de agua caliente. Retirar de la licuadora, incorporar la crema de leche sin batir, perfumar con la esencia de vainilla y verter en cubeteras. Llevar al freezer hasta obtener el punto helado. (¿Un detalle? Se puede utilizar al momento de servir la misma técnica del espumoso de frutillas, con las claras batidas a nieve, pero sólo una cucharada de azúcar, porque con eso alcanza)
Helado de durazno
Helado de durazno
HELADO DIETÉTICO (¡Y rápido!)
Para 1kg
Leche en polvo descremada, 3 cucharadas
Gelatina sin sabor, 1 cucharada
Agua, 600 cc
Edulcorante líquido, 2 cucharadas
Esencia de vainilla, 1cdita
Fruta a gusto picada, 1 taza
Procedimiento:
Licuar todos los ingredientes, verter en cubeteras y dejar en el freezer hasta que alcance el punto helado.
(iStock)
(iStock)
POSTRE HELADO DE ANANÁ
Para 8 porciones: 
1 ananá
Azúcar, 250gr
Agua, cant. necesaria.
Gelatina sin sabor, 7gr
Crema, 200gr
Procedimiento:
Licuar el ananá. Agregar agua hasta completar ½ litro de líquido. Diluir la gelatina y añadir a la preparación anterior. Verter en un molde para freezer. Una vez que solidifique, hacer un puré y agregar la crema apenas batida y volver a congelar en un molde ovalado durante 4 a 5 horas. Desmoldar. Trazar diagonales formando rombos. Decorar los centros con crema color naranja, hojas de menta, etc.
Helado de ananá
Helado de ananá
HELADO DE CEREZA "A LA PANNA"
Para 8 porciones
Para el merengue:
Claras, 3
Azúcar, 3 cucharadas
Además:
Cerezas licuadas o en pulpa, 200 cc
Gelatina en polvo sin sabor, 7gr
Azúcar, 100gr
Jugo de limón, 1 cucharada
Crema de leche, 200gr
Esencia de vainilla, 1 cdita.
Procedimiento:
Batir las claras a nieve y agregar de a poco el azúcar. Continuar batiendo hasta obtener el punto merengue.
Aparte, mezclar la pulpa de fruta con la gelatina, el azúcar y el jugo de limón. Incorporar de a poco la crema de leche batida y por último el merengue, mezclando suavemente. Perfumar con la esencia de vainilla y verter en un recipiente de 18cm de diámetro al que se le habrá colocado alrededor del borde papel manteca. Enfriar, retirar el papel y cubrir con nueces picadas. Decorar con crema chantilly y cerezas.

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Clarín - Buena Vida - Los 7 errores que nunca hay que cometer al hacer un huevo duro

Los 7 errores que nunca hay que cometer al hacer un huevo duro

Una reconocida chef da sus consejos para cocinar una de las preparaciones más simples, pero que tiene varios secretos. 

Hacer un huevo duro es un básico de mínima competencia en la cocina que todo el mundo admite saber hacer. Sólo hace falta sumergirlo en agua caliente, sacarlo y pelarlo. Todo muy elemental, pero, ¿qué pasa si nos queda la yema de color verdoso? ¿O si de repente se nos agrieta la cáscara en plena cocción y empieza a salir el huevo en forma de hilos? Algo hicimos mal, seguro.
Con toda su simplicidad, el huevo duro tiene más misterio del que parece. Carme Ruscalleda, chef española que llegó a acumular varias estrellas Michelin, describe los 7 errores que nunca hay que cometer. 

1. Usar un huevo que no sea fresco

Es imprescindible que el huevo sea fresco y de calidad para que nos quede perfecto en forma y sabor. Si es fresco, “la yema nos quedará siempre centrada”, apunta Ruscalleda, y de esta manera podremos servir las rodajas o mitades de manera atractiva.
El huevo duro, una preparación simple que tiene secretos (Achivo)
El huevo duro, una preparación simple que tiene secretos (Achivo)
¿Por qué pasa esto? Porque en el huevo fresco la clara ocupa todo el espacio "es como una caja perfecta", pero cuando envejece pierde agua, se reduce y se crea un vacío que permite a la yema desplazarse: "Hay que comprar los huevos en lugares de confianza".

2. Pensar que no importa el tamaño del huevo ni de la cacerola

El tamaño del huevo ideal es medio-grande y conviene utilizarlo siempre de la misma medida. "Para que te quede bien es importante controlar todos los elementos que intervienen en la elaboración. El tamaño del huevo va relacionado con temperatura del agua, el tiempo de cocción", dice.
De igual manera, es preferible que la cacerola sea más pequeña que grande, sobre todo si cocemos sólo un huevo. 
En el caso del huevo duro, si el recipiente es muy grande "el huevo bailará de un lado a otro y aumentará el riesgo de rotura". También es importantísimo "ser muy generosos con el agua que cubrirá el huevo en la cazuela".

3. Vivir con miedo a la rotura

Que se nos fracture la cáscara mientras se cuece el huevo es uno de los temores más frecuentes. Nos puede quedar fatal y hasta oler sulfuroso. Pero no tiene por qué ocurrirnos si seguimos unos consejos básicos.
De entrada, nunca debemos introducir el huevo frío acabado de salir de la heladera dentro de agua hirviendo "porque si lo hacemos provocaremos un choque térmico que agrietará la cáscara y empezaran a salir hilitos de huevo", dice Ruscalleda.
El huevo duro, un básico de las ensaladas (Archivo)
El huevo duro, un básico de las ensaladas (Archivo)
Conviene que el huevo esté a temperatura ambiente y colocarlo dentro del recipiente con el agua a temperatura inferior a la ebullición. Hay que poner el agua a calentar y cuando se va calentando pero todavía no arrancó a hervir, recién ahí introducir el huevo con cuidado.
Cuando arranque a hervir el agua, bajar la potencia. Hay que conseguir que la cocción sea suave y seguida, sin borbotones, para evitar que el huevo baile con fuerza dentro de la cacerola y se rompa. Tampoco debemos removerlo con cuchara. "¡Eso nunca! El huevo es una porcelana fina viva que hemos de tratar con delicadeza y cariño", cuenta la cocinera.

4. No controlar el tiempo de cocción

Los tiempos de cocción para los huevos con cáscara varían según la textura que queramos conseguir. Por ejemplo, el huevo con clara cuajada y yema un punto líquida con la que se hace el ramen (el plato japonés de moda) sólo tiene que estar 6 minutos en el fuego, comenta Ruscalleda, que conoce a la perfección las técnicas niponas.
En el caso del huevo duro, la solidez total se alcanza entre 10 y 15 minutos, según escribe el experto Harold McGee en el libro "La cocina de los alimentos". Para Carme Ruscalleda, el tiempo idóneo de cocción es de 9 minutos, como máximo 10 si el huevo es muy grande.
En todo caso, 15 minutos es demasiado: "Si nos excedemos la yema quedará terrosa y perderá cremosidad". La temperatura debe ser la justa para que las proteínas empiecen a coagular y también para matar las bacterias y así garantizar la seguridad del alimento.

5. Que la yema nos quede verde

"Ese es otro de los efectos que se pueden producir si nos excedemos en la cocción, que la superficie de la yema adquiera una fea tonalidad verdosa", advierte Ruscalleda.
El ramen, un plato de moda que lleva huevo casi duro (Archivo)
El ramen, un plato de moda que lleva huevo casi duro (Archivo)
El efecto se produce porque el calor prolongado favorece que el azufre de la clara entre en contacto con el hierro de la yema y se forme sulfuro ferroso. Es un compuesto inofensivo, pero desagradable a la vista y con sabor sulfuroso, que también puede oler mal.
Podemos evitarlo con una cocción breve, usando huevos frescos (las claras son menos alcalinas) y enfriando el huevo rápidamente después de cocerlo.

6. No sumergirlo en agua fría

Una vez cocido el huevo duro debemos sacarlo del fuego y sumergirlo en agua fría para que deje de cocerse con el calor acumulado. Con la ayuda del agua podremos también pelarlo con más facilidad.
"No hay que agobiarse si nos cuesta pelarlo porque eso es garantía de que el huevo es fresco", apunta Ruscalleda. Los huevos viejos se pelan mejor, pero en ningún caso eso debe de ser un motivo para elegirlos. La cocinera da un truco para facilitar el pelado de los huevos frescos: "Durante la cocción echar un chorrito de vinagre y un poco de sal".

7. Guardar el huevo una vez cocido

Aunque el huevo duro puede conservarse unos días dentro de la heladera, es preferible cocinarlo cuando se va a comer. "Si lo guardamos desprenderá un olor desagradable", señala Ruscalleda.
No vale la pena cocinarlo con tiempo de adelanto. Hay que disfrutarlo al momento. La cocinera tampoco es partidaria de utilizar trucos diversos para comprobar si quedó bien cocido. "Si tu huevo era fresco y lo has cocido con la potencia y el ritmo adecuado habrás evitado roturas y tendrás una clara tierna y una yema cremosa. No hay más secretos", concluye.
Fuente: La Vanguardia
Link a la nota: https://www.clarin.com/sociedad/errores-cometer-hacer-huevo-duro_0_6SEpBm81C.html

Planeta Joy - Beber - El auge de las vermuterías: cuáles son las mejores de Buenos Aires

El auge de las vermuterías: cuáles son las mejores de Buenos Aires

El vermú coincide con la hora del after y eso hace que cada vez más jóvenes se sumen al ritual que trajeron sus abuelos o bisabuelos europeos; te contamos cuáles son los mejores lugares para disfrutar de este clásico.
El pintor Salvador Dalí bebía vermut junto a Gala, su musa inspiradora y también mientras pintaba alguna de sus excéntricas obras. El actor estadounidense, Cary Grant, minutos antes de comenzar con sus rodajes bebía uno bien frío y el presidente Richard Nixon se tomó unos cuantos antes de abandonar la Casa Blanca por el escándalo del Watergate. La lista de amantes del vino macerado en hierbas continúa: Frank Sinatra, Oprah Winfrey, Franklin Roosevelt, Glenn Ford y hasta el escritor Ernest Hemingway. A nivel local, el saludo del humorista político, Tato Bores: “Vermouth, papas fritas y good show” dejó bien claro que el ritual del aperitivo también forma parte de la cultura argentina. 
Se lo llama aperitivo, porque "abre el apetito". La historia de esta bebida se remonta a la antigua Grecia, más precisamente al año 460 antes de Cristo, cuando el célebre médico Hipócrates comenzó a macerar vino con ajenjo y díctamo. Era un brebaje para uso medicinal y en su honor se lo llamó "vino hipocrático". Allá por el siglo XVIII el vermut comenzó a industrializarse. Los italianos crearon el rojo (más dulce) mientras que los franceses el blanco (seco y con mayor graduación alcohólica). 
Con la llegada de los inmigrantes italianos a la Argentina, la costumbre del vermut se volvió nacional. “Es una de las tradiciones más arraigadas a la cultura argentina que llegaron al país con los inmigrantes. También es parte de la cultura del vino. Argentina tiene esta cosa con los rituales sociales que todos en general aplicamos, como la reunión de amigos, la previa, el asado, comer la picada y es parte de esa misma cultura del vermut. Este ritual es una de las presencias más sostenidas en el tiempo de la cultura migrante”, dice Julián Díaz, sommelier, bartender y dueño de Los Galgos y La Fuerza, dos bares en los que la hora del vermú es sagrada. Su socio en La Fuerza, Martín Auzmendi, coincide: “Son hábitos que hacen a nuestra cultura italiana y también a la española. Es una bebida social, de encuentro y de charla. El vermut forma parte de un ritual. Que tenga una base de vino también es importante. Amamos el vino, es la bebida nacional y desde ese lugar tiene un vínculo íntimo con nuestra cultura”. 
Hay miles de recetas de vermut por todo el mundo y las más famosas por supuesto son secretas. La bebida se elabora a base de vino macerado con extractos de hierbas, raíces, flores, especias y también frutas. Algunos enólogos suelen utilizar entre 40 y hasta incluso 80 ingredientes para crear su propia receta. La clave está en lograr un sabor único. 
En Buenos Aires hay varios lugares que le rinden culto. Además, en el último año llegaron algunas marcas nacionales con producción local y artesanal. Desde los clásicos bares notables de la ciudad, o en una pintoresca esquina de Villa Crespo con mucha fuerza y hasta un nuevo wine bar de Palermo Hollywood, el vermut pica en punta y le compite lenta, pero progresivamente a la cerveza artesanal. 
En pleno Mercado de San Telmo con La Tintorería. 
Con sus nuevas propuestas gastronómicas y renovadas, el Mercado de San Telmo también ofrece la posibilidad de disfrutar de un buen vermú artesanal en La Licorería, un local de alta coctelería. El bartender Nicolás Cardellini, creó su propia receta de vermut inspirándose en la tradición que le enseñó su abuelo. “El vermut te puede transportar a cuando uno era chico. A la previa de los asados o de las pastas. Me hace acordar a mi abuelo y a mi papá. Por eso, la propuesta de la licorería es poder disfrutar de un vermut a la antigua”, dice Cardellini. 
Su receta ofrece una mezcla de aperitivos (Campari, Fernet, Cynar, Martini Rosso y Martini dry) y está macerado con especias como pimienta, canela, clavo de olor, estrella de anís y olivas negras y también verdes. Viene servido con soda y lleva un limón y una oliva. Cuesta $100 y de martes a viernes de 16 a 18hs se consiguen dos por $150. Pronto va a instalar la choppera para que su vermú salga tirado. Va a ser la misma preparación, pero ya va a salir gasificado. Las tapas de “De Lucía” del local de al lado, son ideales para disfrutar del vermú. Tres clásicas que maridan muy bien son la de zanahorias semidulces con estrella de anís, clavo de olor y semillas de amapola, la de paté casero con almendras y la de provoleta con pesto. 

Bien moderno con el vermú tirado en el nuevo Vico Palermo
Hace menos de un mes que abrió sus puertas un nuevo Vico Wine Bar en pleno Palermo Hollywood y dentro de las novedades está su vermú tirado. “En la nueva sucursal de Vico, la propuesta de coctelería está basada en España e Italia, dos de los grandes productores de Vermut a nivel mundial, es una manera de rendirle  tributo a las viejas vermuterias madrileñas, donde es un clásico infaltable el vermut tirado”, dice Emanuel Dobryden, Head Bartbender de Vico.
El vermú que ofrecen es el Lunfa, de su propia producción, y se lo puede pedir solo o bien mezclado con tres tipos de mixers: bitter tonic, ginger ale y tónica. Todos por $125. “Lunfa es el primer vermut argentino producido a partir de una uva Torrontés, la vid autóctona de la Argentina. Al seleccionar una uva como esta, aportamos mucha frescura, una gran parte aromática y una textura suave al paladar, que al ser macerada con una selección de 25 botánicos (Boldo, Manzanilla, Chauchas de Vainillas, Anis Estrellado, entre otros) durante 30 días, y luego rectificado con caramelo, para terminar de equilibrar los sabores y aportarle el color típico de un Vermut Rosso. Respetando recetas, de la tradición Italiana, buscamos generar un vermut que termine siendo robusto en boca, de final largo y una nariz cautivante”, agrega Dobryden.
Para acompañarlo nada mejor que una degustación de queso ($225) de distintas regiones del país, que se conservan en una cava de quesos que está a la vista del comensal o la variedad de aceitunas ($95). Por supuesto el pan que ofrecen es casero. La bruschetta de anchoas, tomate y ajo es súper sabrosa. Dentro de las raciones: las mollejas con compota de repollo y manzana ($260) son imperdibles. Con su estética moderna, Vico es un lugar ideal para disfrutar del vermú. 
Honduras 5799- Palermo Hollywood.  
Una esquina con impronta y vermú artesanal con mucha fuerza
La Fuerza es una marca de vermú, pero también un bar. Dos cosas en una. No por nada, su llegada a Villa Crespo fue como el mismo nombre lo indica: con mucha fuerza. Quienes están detrás de este lindo proyecto son Julián Díaz, Martín Auzmendi, Agustín Camps y Sebastián Zuccardi, todos con gran experiencia en el rubro gastronómico. “El proyecto nuestro fue y es crear un vermut.  Creemos que es parte de una cultura y detrás de eso vienen momentos compartidas. También queríamos tener un bar que sirva para mostrar como imaginamos que es el vermut que tiene esa tradición, pero también es algo nuevo y actual”, dice Martín Auzmendi a Planeta Joy. 
Hace muy poquito cumplió un año, pero ya logró convertirse en un clásico del barrio. Cuando cae el sol, las pequeñas mesitas de afuera se llenan.
Crearon dos vermut diferentes: el rojo y el blanco, que salen tirados de las canillas detrás de la imponente barra (El vaso cuesta $125). También está la posibilidad de comprar la botella para poder disfrutarla en casa o en donde uno quiera ($450). Ambos están elaborados con uvas de las viñas de los Zuccardi. El blanco tiene Torrontés mientras que el rojo está hecho con Malbec. Según explica Aumendi: “Ambos tienen 43 hierbas, por ejemplo, corteza de tala, manzanilla o romero".
Uno compañero perfecto es el triolet y acá cada uno puede armarse el suyo con sus tres ingredientes preferidos. Hay desde aceitunas, porotos Pallares, lupines queso Mar del Plata, salame de Tandil y las infaltables papas fritas vermuteras. ($200). Para picotear cuentan con una gran variedad de opciones caseras como los buñuelos de espinaca ($240), jamón crudo y pan con ajo ($290) y una increíble burrata con ciambotta y pesto. En Villa Crespo el vermú pica en punta y llegó con fuerza para quedarse. 
Av. Dorrego 1409- Chacarita. 
Con el primer grifo tirado del país en Los Galgos
Es un clásico de los clásicos y nadie se escapa de la hora del vermut. De hecho tienen un horario especial llamado “Hora Vermú” o “la hora feliz de Los Galgos” de 18 a 20 todos los días para disfrutar del aperitivo con precios promocionales. Ya sea en la barra principal junto a las tres chopperas, (custodiadas por el galgo blanco que vigila todo el despacho), en sus pequeñas mesitas en el salón o también en el bar de arriba junto al gran bartender Ariel Lombán, el triolet está siempre presente. 
Si hablamos un poco de historia, acá se encuentra el primer grifo de aperitivos del país. Actualmente tiene tres canillas: una con Negroni ($130) , otra con Cinzano Rosso ($90) y el de la casa llamado “Galgos Panky Vermú” ($110) con Campari, Cynar y Cinzano que se termina con soda y una rodaja de pomelo. Durante la afamada hora vermú en la que se sientan en la barra los mismos clientes de siempre y los oficinistas, se pueden conseguir dos Cinzano con soda por $150 o el Galgos Panki por $170. Para acompañar: el infalible es el triolet clásico ($140) con lupines, papas fritas y aceitunas y no se queda atrás el especial que por $180 trae salame, queso y aceitunas. Además, se pueden armar platitos con los ingredientes que más te gusten. Desde morrones asados, queso Mar del plata, berenjenas al escabeche, queso azul y mortadela con nuez. Un detalle: Todas las conservas son caseras. Después de la vorágine de la rutina de trabajo, el vermú los hará bajar varios cambios. 
Av. Callao 501- San Nicolás. 
 
Al aire libre en Vermutería Barra 
El vermut también está copando zona norte con la nueva propuesta de Vermutería Barra, ubicado en la vereda del Centro Comercial Nordelta. El lugar es ideal para las tardes y noches de verano porque está al aire libre y el ambiente es distendido. 
Para acompañar su vermut tirado (con Campari y Gin) ofrece un “Tapeo frío”, que sale con embutidos clásicos como salame, queso Pategras, mortadela y jamón crudo. Además de boquerones, pate francés de ave y tomates cherry con focaccia de romero casera. Otro clásico son sus buñuelos de acelga.
Av de los lagos 7010- Tigre.
Como antes: vermut con papas copetín, maní y palitos en Los Notables
El Bar El Federal, el más antiguo de los cincos bares que conforman el grupo de Los Notables, se fundó en el año 1864. Luego le siguen el Café Margot, Bar de Cao, Celta Bar y por último Café La Poesía que abrió sus puertas en 1982. Todos tienen una particularidad: son emblemas de la identidad porteña y como tal le rinden culto a la afamada tradición del vermut. No importa la hora, los aperitivos están disponibles durante todo el día. En sus antiguas barras de madera se sientan parroquianos, turistas y los vecinos de siempre a disfrutar de un buen vermut antes del almuerzo o cuando cae la tarde. Los apetitivos (Cinzano Rosso o Bianco $68, Gancia batido con hielo y limón $75, Carpano (Bianco – Rosso – Dry) $68, Martini Blanco o Rosso $72) vienen acompañados con mix de papas copetín, maní y palitos. Se sirven con soda y la gaseosa de corte se cobra aparte: si es coca $45 adicionales mientras que el jugo de naranja $35. Al clásico triolet también se lo puedo combinar con platitos de ingredientes como la mortadela, lewerburst, triangulo de tortilla, triangulo de queso, aceitunas gourmet, cantimpalo, longaniza, pastron, jamón cocido, salchichón, salame y pan (cada uno a $85). Vale la pena darse una vuelta por estos clásicos de San Telmo, Boedo, San Cristóbal y San Nicolás, fiel reflejo de las costumbres de antes y de siempre. 
 
Vermú artesanal y tapas reversionadas en La Vermutería de Café San Juan
Después de viajar por España y de visitar varias vermuterías de Barcelona, al chef Leandro “Lele” Cristóbal se le ocurrió una idea: abrir una vermutería moderna en pleno San Telmo. Su idea era hacer hincapié en la vuelta del vermut, pero ofrecer diferentes opciones al clásico triolet con salame, queso y aceitunas. “En un viaje vi el resurgimiento de las vermuterías. Ahora son más modernas con pinchos y tapas con una vuelta de rosca. Vimos ese concepto e hicimos nuestra versión”, dice Cristóbal a Planeta Joy. 
Del grifo salen tres aperitivos diferentes. Por un lado, el vermut de la casa con Cinzano 1757, Cinzano Rosso y Bianco con soda y limón ($100). Esta receta incluye naranjas quemadas, carqueja y romero, entre otras hierbas. También está el de “La casa” con Cinzano, Fernet y Cynar con soda ($100).
Para los más clásicos está el Cinzano Rosso o Bianco con soda por $90. Más allá del vermú el fuerte de la casa está en la comida. Hay raciones y montaditos al mejor estilo español de lo más originales. Además reversiones de bocadillos de todas partes del mundo. El montadito en pan de campo con cerdo ahumado (casero de la casa) con tortilla de papa, mayonesa casera de ajo y perejil ($155) es un imperdible. Dentro de las raciones, las gambas al ajillo con pan tostado ($150) son muy sabrosas, al igual que el pincho de boquerones, anchoas, aceitunas rellenas, cebollitas, vinagreta de pimentón español y pan tostado por el mismo precio. Todas las conservas son caseras.
Para hacerle honor a la hora del vermú, una vez al mes organizan el ciclo “Copando la vermú” en dónde hay un chef invitado que propone sus tapas y para la ocasión se preparan vermuts especiales que mariden con los platos. “Recuerdo a mi abuelo jugando a los naipes y tomándo vermut. Tenemos descendencia europea y es un ritual muy marcado. Somos vermuteros”, concluye Lelé, quien es un fanático del vermú en todas sus formas. 
Chile 474, San Telmo. 
Por Agustina Canaparo.
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?El_auge_de_las_vermuter%EDas%3A_cu%E1les_son_las_mejores_de_Buenos_Aires&page=ampliada&id=10601#