lunes, 4 de junio de 2018

La Nación - Vinos - Dominique Demarville. "Hay cada vez más coleccionistas de champagne"

Dominique Demarville. "Hay cada vez más coleccionistas de champagne"

Enólogo jefe de Veuve Clicquot, es el creador de los champagnes más innovadores, especialmente pensados para coctelería
En algún lugar del Mar Báltico, a 42 metros de profundidad, hay 338 botellas de Veuve Clicquot esperando ser devueltas a la superficie. No están allí como resultado de algún evento desafortunado. Fue Dominique Demarville, actual chef de cave de la más que centenaria casa de Champagne, el que propuso ponerlas a dormir en el mismo lugar en donde, en 2010, se hallaron 168 botellas de ese espumante producidas en la década de 1830, que se hundieron junto con el barco que las transportaba. "Agradezco a la casa haberme permitido seguir el curso de mi idea un poco loca", dijo Dominique, de 51 años, durante su reciente paso por Buenos Aires. Entre sus creaciones se cuentan el desarrollo de Veuve Clicquot Rich, un champagne pensado para coctelería, y de Extra Brut Extra Old, para cuya elaboración Demarville echó mano a los vinos de reserva más antiguos disponibles en las cavas de la firma. Ambas "ideas locas" hoy son éxitos de venta global.
-¿Cómo te surgió la idea de sumergir champagne en el Báltico?
-Viví una experiencia realmente extraordinaria cuando se descubrieron allí botellas de Veuve Clicquot entre los restos de un naufragio. Habían sido elaboradas en 1839, estuvieron en el mar por más de 150 años y yo pude probarlas. Aunque no fue el mejor champagne de mi vida, tuve la gran emoción de poder degustar botellas que habían sido elaboradas cuando Madame Clicquot estaba al frente de la firma, y que nos recuerdan que entonces el champagne era muchísimo más dulce que lo que es en la actualidad. ¡Tenía 150 gramos de azúcar por litro [actualmente, 10 g/l]! Esto me llevó a preguntarme qué tan diferente evolucionan los vinos debajo del mar de como lo hacen en nuestras cavas. Por eso, en 2014 volvimos a sumergir 350 botellas, con la idea de ir sacando algunas cada 3 o 4 años, durante los próximos 40 años. Comparando esas botellas con las de los mismos lotes que guardamos en nuestras cavas, podremos comprender mejor cómo es la crianza de estos vinos.
-¿Qué cambios observás en el consumo del champagne?
-La tradición es el consumo en las celebraciones, y aún hoy sigue siendo en la mayoría de los casos un vino para celebrar. Pero veo que hay dos tendencias, no forzosamente nuevas, pero que se vuelven más importantes. Una es el champagne dentro de la gastronomía. Cada vez más consumidores se complacen en combinar el champagne con la degustación gastronómica. La otra es que cada vez hay más coleccionistas de champagne. Así como hay quien le gusta coleccionar tintos y guarda botellas de Burdeos, hay cada vez más amantes del champagne que tiene una crianza de 10, 15 o 20 años. En cuanto a orientaciones de consumo, cada vez se consume más rosé, más champagne seco y, en lo opuesto más champagne dulce para ser usado en coctelería.
-¿Hubo resistencia a la idea de desarrollar un champagne especial para coctelería cuando hiciste Veuve Clicquot Rich?
-El champagne siempre se usó en cócteles, y un ejemplo es el Bellini [espumante más jugo de durazno]. En todo caso, hay algunas casas que trabajamos en hacer productos específicos para mixología. Porque si bien el Veuve Clicquot Yellow Label funciona bien para coctelería, es un champagne que tiene un assemblage que lo hace perfecto para degustarlo solo. Y la verdad es que no me siento muy feliz cuando veo que lo usan para hacer un cóctel... Por eso trabajamos con un experto en coctelería para encontrar un champagne mucho más frutado que Yellow Label, con menos complejidad aromática y mucho más azúcar. En un cóctel el azúcar es muy importante, porque le aporta suavidad y dulzura, y si se sirve con hielo sostiene la intensidad aromática del champagne. Tuvimos que trabajar especialmente el dosaje de azúcar, probando mucho hasta encontrar el correcto. Y nos divertimos mucho haciéndolo.
-En el otro extremo, creaste un champagne con poco azúcar, ¿a qué demanda quisiste dar respuesta en este caso?
-Veuve Clicquot Extra Brut Extra Old responde a dos necesidades. Por un lado, a la necesidad de ir más lejos en gastronomía. Por eso buscamos un champagne muy complejo, con una gran madurez, pero con frescura y con mucha salinidad. También responde a la actual expectativa de muchos consumidores de tener un champagne con muy bajo azúcar. Sin embargo, a nosotros el Extra Brut Extra Old, y acentúo lo de Extra Old, nos permite compartir nuestra colección de vinos de reserva. En el blend de este champagne incluimos vinos de reserva de 2010, 2009, 2008, 2006, 1996 y 1988, lo que es excepcional.
-En un mundo tan tradicional como el del champagne, ¿sigue habiendo espacio para el desarrollo de nuevos productos?
-El mundo de los vinos efervescentes, en general, está en plena mutación, en pleno movimiento. De hecho, nunca hubo tantos productores de vinos efervescentes en el mundo como hay en la actualidad. Personalmente, tengo algunas ideas en las que quiero trabajar con mi equipo para poder ir más lejos en la respuesta a las expectativas de las generaciones más jóvenes. Son personas que le prestan mucha atención a la autenticidad y a todo lo tiene que ver con el ambiente. Estoy considerando la posibilidad de crear en el futuro no diría vinos efímeros, sino que sean como cometas. Un cometa pasa de forma efímera, una sola vez, y del mismo modo me gustaría crear vinos que pasen una sola vez por el cielo de Veuve Clicquot, pero que permitan dar una visión particular de la marca. Tengo algunas ideas, ¡y tengo algunas botellas en la cava! Por ejemplo, en esta visita a la Argentina traje un vino tinto tranquilo [sin burbujas] elaborado con uvas de Champagne, que solo ofrezco en situaciones especiales a personas que visitan la bodega.
-Volviendo a los champagnes sumergidos en el Báltico, ¿comenzaron a probarlos?
-La primera degustación la hicimos el año pasado, con 12 botellas que sacamos del mar, que incluían Yellow Label, Rosé y Demi Sec. Los comparamos con los que teníamos en la cava y comprobamos que los de la cava eran mucho más intensos y de una mayor riqueza que los que estaban en el mar, que si bien resultaban más discretos estaban más frescos y ácidos. Donde no hubo mucha diferencia fue con los Demi Sec, que son más azucarados y sabemos que el azúcar amortiza la crianza. La próxima degustación será en 2020, y tengo muchas expectativas de ver qué pasa.
Link a la nota: https://www.lanacion.com.ar/2140081-dominique-dermarville-hay-cada-vez-mas-coleccionistas-de-champagne

Planeta Joy - Comer - Cinco postres con Dulce de Leche que son tendencia en Pinterest

Cinco postres con Dulce de Leche que son tendencia en Pinterest

El clima lo pide a gritos. Van 5 recetas ideales para cubrir la cuota de dulce de leche del fin de semana.
Nuestro clásico de clásicos, emblema de la repostería local. ¿Qué sería de nuestros postres sin la magia del dulce de leche? El equipo de Pinterest detectó que en Argentina las recetas que lo incluyen son tendencia, con un aumento del 140% en el último año (un dato: en el país se guardan 1,5 millones de ideas cada día). Las combinaciones son infinitas. Seleccionamos cinco de las favoritas para que te inspires y le des al fin de semana la cuota de azúcar en sangre necesaria. ¿Te animás a probar? 

Cookies de banana y dulce de leche 
Avena en copos tradicional 100 g
Bananas maduras 2
Azúcar rubia 1 cucharada 
Dulce de leche repostero a gusto

Preparación
Pisar las bananas hasta formar un puré. Agregar la avena en copos, el azúcar y unir bien los ingredientes. Si la preparación queda muy blanda, agregar más avena. Formar bolitas con las manos, aplastar en una placa para horno enmantecada, y hacer un pequeño hueco. Llevar a horno moderado, 180 C, por unos 15 minutos. Se pueden cocinar con el dulce de leche o agregarlo cuando las cookies ya están listas. 


Manteca clarificada o aceite de coco 60 g
Fécula de maíz ½ taza
Harina de avena ¼ de taza
Harina de almendras ¼ de taza
Dulce de leche ¼ de taza
Stevia granulada ⅛ de taza
Una pizca de sal

Preparación:
Batir la manteca con la stevia hasta que los granos queden bien disueltos. En un recipiente aparte, colocar la fécula, las harinas y la sal. Añadir de a poco la primera preparación y mezclar hasta lograr una masa compacta. Enfriar por media hora. Amasar con un palote y formar discos de unos 5 centímetros de ancho y medio de espesor. Hornear por 20 minutos y dejar enfriar bien. Armar los alfajorcitos con el dulce de leche.

Budín super especial 
Dulce de leche 200 g
Manteca 75 g
Moscato 3 cucharadas
Huevos 3
Azúcar 100 g
Harina leudante 250 g
Leche 80 cc

Preparación:
Fundir la manteca con el dulce de leche y el moscato. Mezclar. Batir los huevos con el azúcar e integrar la mezcla del dulce de leche con una espátula. Agregar la harina con movimientos envolventes, intercalando con la leche. Enmantecar y enharinar un molde de budín y verter la mezcla. Cocinar a 180° durante 40 minutos. Desmoldar y espolvorear con azúcar impalpable.

Crema para batir 625ml
Dulce de leche 350g 
Galletitas 125g 
Manteca 100g 
Gelatina sin sabor en polvo 6g
Chocolate 125g

Preparación:
Para la base, triturar las galletitas hasta tener un polvo fino y mezclar con la mitad de la manteca fundida hasta lograr la textura de arena mojada. Cubrir los laterales y la base de un molde desmontable de 19 cm de diámetro con papel manteca para que sea más fácil desmoldarla y después formamos la base presionando con las manos para que quede bien compacta. Reservar en la heladera.
Montar 500 ml de crema (el resto es para la cobertura) y reservar
Calentar un poco el dulce de leche en el microondas, incorporar la gelatina previamente hidratada en agua fría y mezclar con la crema con movimientos suaves y envolventes de abajo hacia arriba. 
Verter sobre la base y alisar la superficie. Dejar enfriar durante un mínimo de tres horas. 
Para la cobertura, fundir el chocolate cortado en pedacitos con la manteca y la leche que nos sobró. Mezclar hasta lograr una temperatura homogénea, dejar enfriar un poco y cubrir la tarta.


Trufas

Vainillas 150 g
Queso crema 100 g
Dulce de leche repostero 150 g
Coco rallado 2 cucharadas + lo que uses para rebozar

Preparación:
Por un lado, mezclar el dulce de leche y el queso crema. Por el otro, desmenuzar finamente las vainillas. Unir las preparaciones y agregar las 2 cucharadas de coco rallado. Amalgamar hasta lograr una pasta consistente. Formar pequeñas bolitas con la mano y rebozar con coco rallado. Llevar a la heladera por lo menos media hora antes de servir.
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?Cinco_postres_con_Dulce_de_Leche_que_son_tendencia_en_Pinterest&page=ampliada&id=10257

viernes, 1 de junio de 2018

Planeta Joy - Comer - Carnicerías, o el refugio de una tradición

Carnicerías, o el refugio de una tradición

En Carniceros de oficio, Eduardo y Pablo Torres registran el trabajo de hombres y mujeres que dedican su vida a la carne. Y lo acompañan con recetas de los mejores cocineros del país para los cortes menos populares. Pasen y vean.
Hay algo en la cercanía. En eso que la convierte en parte de nuestro paisaje cotidiano. En los recuerdos que la mayoría de nosotros tenemos, en las anécdotas, en las historias. Sí, las carnicerías. El camión lleno de medias reses esperando la descarga, el arte de colgarlas al hombro, la cámara de frío cual perchero de un vestidor, los azulejos blancos, la heladera del vidrio inclinado, la tira de chorizos colgando, el sonido de la sierra al convertir el costillar en bifes… Durante años, Eduardo y Pablo Torres –tío y sobrino; fotógrafo y sociólogo- se dedicaron a registrar ese universo que por estos días se presenta como Carniceros de oficio (Catapulta Editores), un libro que reúne y de alguna manera homenajea a los carniceros. 
“La idea surge para revalorizar los oficios manuales, que muchas veces van perdiendo su forma frente a la introducción de nueva tecnologías. Observamos que en general cuando un rubro recupera el oficio –cualquiera, desde un zapatero hasta un cultivo orgánico- vuelve de modo boutique, gourmet, para un consumo de elite, de nicho”, expone Pablo. “La carnicería todavía sobrevive en formato de negocio barrial, un oficio que muchas veces es un conocimiento heredado, un saber que va traspasando a las nuevas generaciones”, apunta.
 
Les atraía la estética de la carne y las carnicerías y también lo que sucede en esos locales que terminan articulando muchas relaciones a nivel barrial. Pero hay algo más, claro. “Mi papá, Luis, fue carnicero en algún momento de su vida, y eso también fue una motivación para encarar este trabajo allá por 2013”, apunta Eduardo, referente indiscutido de la fotografía gastronómica local.
Hablaron con amigos, con cocineros, con clientes, con vecinos y recorrieron montones de carnicerías de la Ciudad y el Gran Buenos Aires. “Decimos que no es una guía de carnicerías ni pretende recomendar a donde ir a comprar carne. La idea es contar la tradición del oficio a través de 15 historias”, explican. Hay carniceros históricos pero también algunos más jóvenes que representan la actualidad y el futuro del oficio.
 
De esas charlas la vivencia y el recuerdo de historias duras, de comienzos difíciles, de anécdotas entrañables. “Encontrarse con gente que en muchos casos empezó muy de abajo y cuenta historias muy duras del recorrido. El escalafón más bajo del oficio es pelar huesos, de ahí pasas por distintos puestos hasta que llegás al mostrador, el contacto con el cliente es el último eslabón, cuando llegás te podés considerar recibido”, describe Eduardo. 
Así sabemos, por ejemplo, que cualquiera que haya pasado por esta actividad tiene muy identificado un dolor en el cuerpo que es algo así como la marca de los carniceros: el que produce la acumulación de grasa debajo de las uñas. “Cuando lo empezás a sentir quiere decir que de verdad te estás curtiendo en el oficio", explican.
Del proyecto también participaron los cocineros Mauro Colagreco, Francis Mallmann, Germán Martitegui, Dolli Irigoyen, Narda Lepes, Fernando Trocca, Donato De Santis, Beatriz Chomnalez, Lele Cristóbal, Pablo Massey, Soledad Nardelli, Guido Tassi, Martín Molteni, Juan Braceli, Juan Pedro Rastellino, Leonardo Lanusol y Augusto Mayer. “La idea era presentar en sus recetas los cortes que están dejando de venderse, como osobuco, mondongo, chiquizuela, o grano de pecho, por nombrar algunos. Son más baratos, muy ricos y el carnicero también tiene  un tema con esto porque la gente compra siempre los mismos cortes y ellos tienen que vender toda la media res”, cierra Eduardo. 
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?Carnicer%EDas%2C_o_el_refugio_de_una_tradici%F3n&page=ampliada&id=10255

La Nación - Gastronomía - Mundial Rusia 2018: desde embutidos hasta empanadas, una guía del menú ruso

Mundial Rusia 2018: desde embutidos hasta empanadas, una guía del menú ruso

Como en toda gran ciudad europea, la variedad gastronómica de Moscú y San Petersburgo es amplia. Por supuesto hay restaurantes italianos, franceses, japoneses, etc., pero estando en Rusia ¡qué mejor que probar un poco de la gastronomía local!
En líneas generales, en la cocina rusa se usa más carne de cerdo que de vaca, las ensaladas suelen llevar abundante mayonesa y el eneldo es una especia indiscutida. Se usa mucho la "smetana" -que es una crema ácida, como un queso crema pero menos consistente- no abundan los picantes y el pan negro bien compacto es su especialidad.
También consumen pollo y en menor medida, pescados y mariscos (esto dependiendo la región, por supuesto, ya que hay casi 10.000 kilómetros entre el este y el oeste del país).
En los supermercados te vas a sorprender con la variedad de algunos productos. En primer lugar, de embutidos. Los argentinos creemos que tenemos una gran variedad de fiambres, pero es sólo hasta que uno ve una góndola en un supermercado ruso. Y no sólo es la oferta propia, en la que abundan los ahumados, sino también los importados, preferentemente alemanes.
La segunda sorpresa son las góndolas de vodka. Filas y filas de botellas de todos los tamaños, de producción local o importada (de Finlandia, Suecia o Dinamarca).
Y la tercera es la variedad de vinos importados, procedentes de todo el mundo, incluso de Chile y Argentina, con precios para todos los bolsillos.

El ABC

Para que tengas una idea de lo que es la cocina rusa, aquí un glosario básico de lo que vas a encontrar en cualquier menú. Otro dato interesante es que en el menú dice cuánto pesa cada plato.
Blini. Panqueques. Dulces o salados, un súper clásico de la cocina rusa, que se adapta y se puede comer como desayuno o incluirse en el almuerzo o cena. En el verano en algunos parques hay foodtrucks con una docena de variedades, que van desde frutos rojos hasta caviar. Pueden venir inundados de miel, rellenos de ricota u otros productos dulces. O si son salados, con pollo, hongos y cebolla rehogados, salmón, etc.
Kasha
Kasha
Kasha. Otro plato versátil de la cocina rusa. En general se la come dulce y con el desayuno, pero también se la puede hacer para acompañar la cena, sin azúcar. La base puede ser arroz, trigo sarraceno o burgol, sémola u otros cereales. Se la prepara con leche y un poco de manteca. Tiene una docena de variantes y a la vista se ve como un arroz con leche.

Sopas

Borsch. Es la más espectacular y clásica de las sopas rusas. Es de un color rojo intenso porque se hace a base de remolacha. Algunos le suman trozos pequeños de carne, otros lo hacen sólo con remolacha, tomate fresco triturado y otras verduras, todo cortado en finas julianas. Se sirve con una cucharada de crema ácida, la "smetana".
Okroshka. Es la única sopa fría de la cocina rusa. Es de vegetales (lleva papas, pepinos frescos, cebolla de verdeo, rabanito y huevos duros) pero en vez de caldo se prepara con kvas (ver abajo), una bebida fermentada muy popular en Rusia. Se le agrega smetana y limón. Por todo esto, no sólo es una sopa fría, sino ácida, especial para quien guste de experimentar sabores nuevos.
Sopa de pescado. Otra sopa de gusto fuerte

Embutidos

Engloban una gran variedad en el genérico de " kalbazá". Tienen salchichones, lomitos, productos ahumados. (Se venden por gramos, como acá)

Ensaladas

La ensalada rusa tiene un nombre y es Olivier
La ensalada rusa tiene un nombre y es Olivier Crédito: Shutterstock
Olivier. Si buscás ensalada rusa, no la vas a encontrar. Lo más parecido se llama "Olivier", por el apellido de un francés (o belga), dueño de un restaurante en Moscú, que supuestamente la creó a mediados del siglo XIX. Luego la emigración (especialmente después de la revolución de 1917), la llevó a distintos países y se fue adaptando a cada lugar. En sus comienzos era una receta cara, destinada al paladar de la nobleza, e incluía caviar, faisán y otros productos finos. Hoy lleva arvejas, papas, zanahoria y otros vegetales, todo cortado en dados, con mucha mayonesa y algún otro producto según la inventiva de quien la prepare. ¡Y por supuesto eneldo!
Vinagret. Se prepara con remolacha cocida, zanahoria, pepinos, cebolla. Es de las pocas que no lleva mayonesa.

Platos contundentes

Carne a la francesa. Es un trozo de cerdo que se cubre con mostaza, papa pisada, mayonesa, queso rallado y se gratina en horno. Simplemente ¡¡ex-qui-si-to!!
Kotleta. Tiene forma similar a una croqueta aunque de mayor tamaño y se hace con carne picada (de cerdo o mezcla), a la que se le pone cebolla, papa picada, huevo, a veces hongos. Se fríe.
Piroshhki, las empanadas de ellos
Piroshhki, las empanadas de ellos Crédito: Shutterstock
Piroshki. Similares a empanadas, por la variedad de rellenos, pueden ser dulces o salados. Es una masa con levadura que se puede rellenar de carne, pollo, etc. o en el caso de ser dulces, con frutos rojos, manzana, ricota, etc.
Pastas. Los célebres "pelmeni", son una pasta rellena de carne picada, del tamaño de un capeletti pero un poco más gordos. Se los sirve en una cazuelita con una salsa liviana de smetana.
Caviar, hay rojo y negro. Éste es el más caro, pero no es prohibitivo y se usa en la gastronomía local.
Cocina del Cáucaso. En general es a base de carne (ovina, principalmente). Y cualquier cosa que diga "a la mongol" es a la parrilla. Son básicamente brochettes incluso de verduras grilladas. Este plato no tiene salsa ni ninguna preparación adicional.

Bebidas

Kvas. Es una bebida de consumo corriente en Rusia, de muy baja graduación alcohólica, que se prepara de manera industrial o casera. En el verano se la vende en los parques o en la calle. Siempre hay puestitos con grandes bidones de plástico o directamente un tanque arriba de un trailer. Se la expende por vaso o por litro. Se la prepara fermentando pan en agua, a lo que se le agrega levadura fresca. El resultado es un líquido amarronado de sabor ácido, con fuerte olor a levadura.
Mors. Muy popular y se lo prepara de distintos gustos. Es jugo de compota. El casero es muy rico y el industrial demasiado empalagoso.

Dónde comer

En Moscú y San Petersburgo hay muchos lugares donde se puede comprar comida hecha. Casi todos los supermercados tienen un área con ensaladas y comidas preparadas (platos fríos y calientes), lo cual es mucho más conveniente que vivir a sandwich o ir de restaurante en restaurante para cada comida.
Se vende al peso (la unidad de medida es el kilo, como acá) o por unidad y se le puede pedir a la persona que atiende que caliente lo que uno se va a llevar (hay un microondas a la vista, así que sólo tiene que señalarlo y la empleada va a entender). También se puede entrar en los hoteles con alimentos y comer en la habitación, más aún si son hostels o alojamientos que no sean de lujo. Básicamente, no está mal visto ingresar en el hotel con comida comprada afuera.
En los parques a veces hay algún foodtruck, en los lugares más turísticos, ofreciendo blinís (panqueques) o comidas rápidas. Son lugares limpios y seguros.
No hay problema con la comida en Rusia ni con las normas sanitarias. En todos los barrios hay supermercados pequeños abiertos las 24 horas, los "gastronom", en fonética.
Sino, las cafeterías de cadena se han vuelto muy populares y son lugares agradables. No sólo se puede tomar algo, sino que tienen una carta razonablemente amplia para almorzar o cenar (ensaladas, platos calientes), con buena cocina y precios más baratos que los restaurantes, además de tener horarios amplios.
Para los viajeros aprensivos que sólo comen lo que conocen, hay cadenas internacionales como Subway, McDonalds, TGI Friday's o Burger King.
Link a la nota: https://www.lanacion.com.ar/2139627-mundial-rusia-2018-desde-embutidos-hasta-empanadas-una-guia-del-menu-ruso

Clarín - Gourmet - Cómo cocinar una pasta perfecta: los 10 errores que hay que evitar

Cómo cocinar una pasta perfecta: los 10 errores que hay que evitar

La calidad del producto, el modo de cocción y la salsa elegida, claves para preparar fideos como un italiano.  
Spaghetti, plato emblema de la cocina italiana (Archivo)
Spaghetti, plato emblema de la cocina italiana (Archivo)
Si alguna vez hemos compartido mesa con un italiano, es casi seguro que salió el tema a debate: cómo cocinamos la pasta. Para ellos son auténticos sacrilegios –por ejemplo- echar aceite al agua durante la cocción o pasar la pasta por el agua de la canilla una vez hervida. Esta es una lista de los 10 errores más comunes al preparar pasta (y denunciables, si fuese por los italianos).
Pasta, un clásico de la cocina italiana (Archivo)
Pasta, un clásico de la cocina italiana (Archivo)
1
Comprar pasta de mala calidad
Según el chef Massimo Bottura, premiado con su restaurante Osteria Francescana como uno de los mejores del mundo, lo ideal es comprar la pasta auténtica hecha en Italia o hacerla nosotros mismos en casa. A veces las marcas usan nombres italianos, simplemente por una cuestión comercial. Según Bottura, para cocinar pasta seca, mejor comprar pasta de sémola secada a baja temperatura.
Andrea Tumbarello, el chef siciliano del restaurante de Barcelona Don Giovanni, explica que un buen indicador de la buena pasta seca es su tiempo de cocción (cuanto más alto, mejor calidad del trigo): “¡Un buen spaghettoni necesita 17 minutos para cocerse!”. Hay tiendas gourmet que ofrecen un buen producto, pero “artesano no es sinónimo de bueno. Algunas pastas frescas del supermercado son correctas. Otros indicadores son el precio y la reputación de la marca, ya que conocer la variedad de trigo utilizado no es fácil”.
Comprar pasta de calidad, el primer paso (Archivo)
Comprar pasta de calidad, el primer paso (Archivo)
2
Hervirla en poca agua
Cometemos a menudo el error de hervir la pasta en agua escasa. No escatimemos. Para Tumbarello hay que poner un litro de agua por cada 100 gramos de pasta, la medida que apuntan la mayoría de expertos. Bottura dice que hay usar una olla grande, ya que de esta manera, cuanto más espacio tenga la pasta en la cacerola, quedará menos pegajosa.
Una italiana come spaghetti all'amatriciana en un restaurante romano (AP)
Una italiana come spaghetti allamatriciana en un restaurante romano (AP)
3
Poner aceite en el agua
Lo hacía nuestra madre y no podemos evitar repetir ese hábito: un chorrito de aceite en el agua de cocción para que no se peguen los macarrones. Pero es un error. No se debe poner aceite, según los cocineros italianos. Esa textura grasienta no dará un buen resultado a la pasta, y además, desperdiciaremos aceite.
4
Poner la sal antes de tiempo
Cada cocinero tiene su hábito sobre cuándo hay que echar la sal, pero los consultados apuntan que el mejor momento es cuando el agua ya se ha puesto a hervir. Si lo hacemos antes, tardará más en llegar al punto de ebullición.
La pasta, un placer global. Clientes en el restaurante porteño Piegari (Rubén Digilio)
La pasta, un placer global. Clientes en el restaurante porteño Piegari (Rubén Digilio)
5
Remover la pasta nada más echarla
No hay que comenzar a remover la pasta nada más echarla en la olla. “Si la removemos enseguida, se puede romper. Hay que esperar un minuto, antes de remover, en el caso de la pasta fresca. En el caso de la pasta seca, esperemos entre 3 y 4 minutos para remover. Repetiremos varias veces durante la cocción”, explica Tumbarello.
6
Tapar la olla
Olvidemos eso de tapar la olla y hacer los fideos con fuego lento como si se tratase de un guiso. “La tapa sólo se debe poner para conseguir que el agua hierva más rápido”, dice el chef. Después hay que retirarla para que no forme espuma.
7
Cocinarla demasiado
Saltarse lo de al dente es el error más habitual que cometemos. Los tiempos de cocción varían según el tipo de pasta y fabricante. Las referencias que vienen en el paquete, o que nos hayan dado en la fábrica de pastas son sólo orientativas. Una buena manera de acertar es probarla uno o dos minutos antes de lo indicado. “Debe tener en el medio un punto blanco que está menos cocinado que la parte exterior”, dice el cocinero de Don Giovanni.
Además, recordemos que la pasta es un alimento de alto contenido energético, y esta energía la aportan los carbohidratos. Si la cocemos al dente, evitamos que los carbohidratos se conviertan en glucosa antes de tiempo, y eso es mejor para nuestro organismo.
8
Pasarla por agua
Una vez llegado al punto de cocción, debemos poner inmediatamente la olla bajo la canilla con agua fría, pero es suficiente una pequeña cantidad de agua para bloquear la cocción. Eso no significa –¡cuidado!- pasar la pasta una vez escurrida por la canilla. Esto no se debe hacer nunca. Solo se trata de poner un chorrito de agua fría en la olla antes de escurrir. ¿La finalidad? Si no se le echa un poco de agua fría, la pasta sigue cocinándose y se pasará.
Esta forma tradicional de utilizar el colador fue reformada por una usuaria de Twitter.
Después de colar la pasta, hay que agregarle un poquito de agua fría (Archivo)
9
Escurrir la pasta fresca como si fuese verdura
Las hermanas Margherita y Valeria Smili, auténticos mitos en Italia, y autoras de libros como “Libros con Miga” o “Pasta Fresca Italiana” han contado en algunas ocasiones que la pasta fresca no se debe escurrir de cualquier manera, como si cociésemos verduras. Así solo hacemos que le caiga a la pasta una gran cantidad de agua caliente encima, el agua de cocción, la rompa y la aplaste. Lo más adecuado es recoger la pasta con la espumadera directamente dentro de la olla. Lo mismo pasa con los ñoquis.
La salsa es clave. Debe esperar a la pasta, nunca al revés (Archivo)
La salsa es clave. Debe esperar a la pasta, nunca al revés (Archivo)
10
Poner cualquier salsa a cualquier de pasta
No se suele establecer relación entre ambos elementos, pero en realidad cada forma de pasta tiene unos tipos de salsa que combinan con ella. Si la pasta es grande, la salsa debe ser contundente, espesa, también “grande”. Si la pasta es pequeña, la salsa debe ser más simple. Algún ejemplo que ponía Bottura: tagliatelle con ragú o spaguettis cacio e pepe (queso y pimienta). Otro punto importante: “la salsa espera a la pasta”, no al revés. Una vez escurrida la pasta, la tenemos que echar a la sartén donde está la salsa y servir rápidamente. No se debe cocinar la pasta y servirla pasada una hora, ya que pierde textura, se pasa de cocción y no es digerible-. Además, según Bottura, “la cantidad de salsa empleada debe estar siempre subordinada a la cantidad de pasta”.
Fuente: La Vanguardia
Link a la nota: https://www.clarin.com/sociedad/cocinar-pasta-perfecta-10-errores-evitar_0_HkLXXp0JX.html

Maleva Mag - Gourmandise - ES PLAN: MALAWI SESSIONS EN DÁRSENA BAR / VINILOS, MUCHA MÚSICA, TRAGO EN MANO Y RICOS PLATOS

ES PLAN: MALAWI SESSIONS EN DÁRSENA BAR / VINILOS, MUCHA MÚSICA, TRAGO EN MANO Y RICOS PLATOS

PORTADA DARSENA
EL PLAN DE SÁBADO A LA NOCHE ES A PURO VINILO CON LAS MALAWI SESSIONS / TRAGOS ORIGINALES Y CLÁSICOS, CERVEZA ARTESANAL Y BUENA COMIDA SE COMBINAN CON MUCHA MÚSICA / FUNK, AFROBEAT, HIP HOP, REGGAE, ROCK, ELECTRO Y MÁS
Una noche 100% vinilo. El sábado 2 de junio, a partir de las 21h y hasta las 3h, Dársena Bar (Cabrera 4354) se llena de funk, afrobeat, hip hop, reggae, soul, rock, ska y electro. Sí, todo eso. Las MalaWi Sessions le deben su nombre al lejano país africano, de allí las raíces afro en cada vinilo que gira. Este ciclo, con entrada libre y gratuita y Djs invitados, reúne todos los ingredientes para la salida perfecta: buena birras, buena comida y buena música.
22050908_1450105011772003_3538115763942292350_o
Con Federico Martinez Penna como dj invitado y el dúo residente Cuchodub y 3J a cargo del Groove de la noche, se trata de la primera vez que las MalaWi Sessions llegan a Dársena. En este hot spot de Palermo, se pueden encontrar desde ravioles fritos de ricota y parmesano hasta langostinos apanados. Y, además de la infaltable cerveza artesanal, su carta de tragos propone tentaciones como el “Hunter”, que combina bombay sapphire, pepino, jugo de limón, jugo de pomelo, almibar de jengibre y el “Amaro Fashioned”, con una impronta más clásica, con Bacardi 8, Branca, Cointreau y azúcar (ambos a $150). Un plan distinto para un sábado a la noche distinto.
29473171_1240725789404873_4025001457253089280_n
Fotos: gentileza Dársena Bar y MalaWi Sessions
Link a la nota: http://malevamag.com/es-plan-malawi-sessions-en-darsena-bar-vinilos-mucha-musica-trago-en-mano-y-ricos-platos/