viernes, 24 de noviembre de 2017

Infobae - Tendencias - A brindar: celebraciones con arte y música en todo el país en el Día del Vino argentino

A brindar: celebraciones con arte y música en todo el país en el Día del Vino argentino

La celebración del Día del Vino Bebida Nacional teñirá de color al Obelisco con el arte de Milo Lockett. Su objetivo será promover la cultura y el consumo responsable de una bebida que desde siempre forma parte de la vida de los argentinos. 10 vinos recomendados para festejar

Este viernes 24 de noviembre, el artista Milo Lockett hará una intervención en el Obelisco inspirado en las imagenes que representan la “cultura del vino”.
Este viernes 24 de noviembre, el artista Milo Lockett hará una intervención en el Obelisco inspirado en las imagenes que representan la “cultura del vino”.
Por Fabricio Portelli
Si bien existen muchos días dedicados a diferentes tipos de vino alrededor del mundo, la Argentina es el único país que ha reconocido el rol cultural de la noble bebida, su carácter identitario y su valor como alimento. Y en 2010, el Decreto Presidencial 1.800 declaró al vino como Bebida Nacional de la Argentina. Declaración que en 2013 fue ratificada por el Congreso de la Nación que sancionó, por unanimidad, la Ley Nacional 26.870.
Este viernes 24 de noviembre el Obelisco será el centro de las celebraciones del Día del Vino Bebida Nacional. Allí, desde las 21 hs, el artista Milo Lockett realizará una obra en vivo con ilustraciones inspiradas y dedicadas al vino argentino y su cultura en un gran lienzo, y se proyectarán sobre el icónico monumento porteño. Esta performance, que unirá vino y arte, estará acompañada por una fusión electrónica con base en instrumentos y sonoridades propias de Latinoamérica a cargo del DJ Villa Diamante y Rumbo Tumba. La entrada al publico es libre y gratuita.
Estas celebraciones están enmarcadas en el Plan de Promoción del Vino Argentino Bebida Nacional, la iniciativa que promueve la difusión del vino y la actividad vitivinícola, dinamizadoras de las economías regionales del oeste argentino, acordada oportunamente entre el Ministerio de Agroindustria de la Nación y la Corporación Vitivinícola Argentina, en representación de todas las provincias productoras. Este Plan Nacional, formalizado en septiembre pasado a través de la Resolución 253-E/2017 del Ministerio de Agroindustria de la Nación, contempla la realización de acciones de comunicación, difusión turística, gastronómica y cultural, y actividades en conjunto con otros alimentos icónicos argentinos como la yerba y la carne.
El Día del Vino Bebida Nacional será una fiesta única en pleno centro porteño. Apunta a promover su cultura y el consumo responsable. (Getty Images)
El Día del Vino Bebida Nacional será una fiesta única en pleno centro porteño. Apunta a promover su cultura y el consumo responsable. (Getty Images)
El gran objetivo es promover la cultura y el consumo responsable de una bebida que desde siempre forma parte de la vida de los argentinos, y que está en pleno auge y crecimiento. Y si bien las tasas de consumo per cápita son las más bajas de la historia (menos de 20 litros), las estadísticas muestran que la gente está consumiendo menos cantidad pero de mejor calidad. Además, las exportaciones han crecido más de 1000% en los últimos quince años. Esto asegura un potencial muy importante para uno de los productos nacionales con mayor valor agregado.
Además, el vino es la única de las bebidas alcohólicas que está realmente arraigada en los usos y costumbres de los argentinos desde hace siglos. Porque a fines del siglo XIX los inmigrantes italianos y españoles que se asentaron en Mendoza y San Juan, supieron forjar una industria prolífica. Y cien años después, la Argentina no sólo era el primero consumidor per cápita del mundo (con 90 litros), sino que además el vino era considerada la bebida de los pueblos; en cada mesa de cada hogar siempre había una botella (de litro) o damajuana en la mesa. Es por eso que el vino forma parte de la cultura de nuestro país, no así la cerveza, los aperitivos o el fernet. Esto, sumado al tamaño de la industria del vino justifican el día conmemorativo.
habrá música, arte y muchas sorpresas
habrá música, arte y muchas sorpresas
"El vino y el arte beben de la misma copa: los vínculos trascendentes como la amistad, la familia, el amor, los sentimientos que nos unen por sobre todas las diferencias. Por eso, es tan natural la relación entre expresiones del arte y el universo sensorial del vino y Milo Lockett lo expresa en todas sus obras, llenas de color y emoción, como una copa de vino argentino", comentan desde el Fondo Vitivinícola Mendoza. El Fondo coordina la campaña "El vino nos une", promoción genérica del vino argentino, en el marco del Plan Estratégico Vitivinícola y con el financiamiento de la Corporación Vitivinícola Argentina.
En simultáneo, otras ciudades también celebrarán el Día de la Bebida Nacional. En Mendoza y San Juan habrá degustaciones, música al aire libre, e intervenciones en espacios públicos que convocarán a brindar con y por el vino argentino.
Todo comenzará a las 18.30 hs. en el Centro de Experimentación del Teatro Colón donde se llevará a cabo un cóctel con autoridades oficiales y los principales actores de la industria que aprovecharán la ocasión, seguramente, para brindar por la flamante decisión del gobierno de no incluir a la bebida nacional en la Reforma Tributaria enviada al Congreso de la Nación.
10 vinos para celebrar el Día del Vino
El vino es una de las bebidas más consumidas en Argentina (iStock)
El vino es una de las bebidas más consumidas en Argentina (iStock)
Salentein Portillo Merlot 2016 ($130)
Una línea totalmente renovada por fuera que mantiene su estilo y consistencia por dentro. Frutado, de buena intensidad, simple pero equilibrado. De paladar fluido y frutal, con buena frescura, franco y con dejos herbales. Tiene más intensidad que cuerpo, sobre todo en el final de boca. Vivaz y con fluidez pero también con cierta estructura. Un best buy para tener en casa, ideal para acompañar pastas, pizzas y carnes, mejor de cerdo y de pollo.
Puntos: 86
Familia Schroeder Saurus Malbec 2016 ($160)
Malbec joven, con frescura y fluidez. De paladar amable, con taninos suficientes para acompañar comidas variadas en casa. Frutal y de trago agradable, con un toque de roble que asoma sobre el final. Un tinto muy completo para su categoría, para tener siempre a mano en casa.
Puntos: 87
Santa Julia Reserva Malbec 2015 ($170)
Tinto muy frutado, directo, rojo y fresco, de paladar franco con buen volumen. Notas de fruta muy joven, con taninos algo mordientes y una frescura final muy interesante que le aporta carácter. Se nota que es parte de una nueva era en la concepción de vinos argentinos, jóvenes y masivos, con texturas y acidez bien pronunciada que resalta la expresión de fruta, y a la vez lo hace muy bebible.
Puntos: 88,5
Nieto Senetiner Believe in Rosé 2017 ($235)
Es una de las últimas novedades de esta tradicional bodega mendocina que sigue en plena revolución de la mano del joven enólogo Santiago Mayorga. Que se animó con un rosado más pretencioso a base de Malbec (80%) y Pinot Noir (20%), de aromas expresivos y vivaces. Paladar vibrante con una acidez protagonista y un final equilibrado. Está más para lucirse en la mesa que para beber solo por copa.
Puntos: 89
Son muchas las bodegas que ayudaron a crecer el vino argentino (iStock)
Son muchas las bodegas que ayudaron a crecer el vino argentino (iStock)
Fabre Montmayou Reserva Cabernet Franc 2014 ($250)
Un Cabernet Franc de zona tradicional mendocina pero concebido con ojos bordeleses, la cuna del cepaje. A partir de rendimientos bajos y una elaboración tradicional, se logra este tinto clásico y refrescante, de paladar amable, De buen volumen, con un carácter de frutas rojas y suaves dejos herbales que asoman al final de boca, con la madera bien integrada. Beber entre 2017 y 2019.
Puntos: 90
Casa Boher Gran Chardonnay 2016 ($620)
Se trata de un blanco importante, con aromas intensos y limpios, nítidos y frescos, pero todavía con mucha fruta, propio de un vino joven. De paladar franco y voluptuoso, también refrescante, con paso graso y tenso. Hay un carácter elegante pero le falta tiempo en botella para desarrollar más complejidad. Es vivaz, tiene fuerza y mucha juventud, por eso conviene servir en decanter para domar sus ímpetus. Ideal comprarse la caja (bandeja) de cuatro botellas e ir descorchando una por año.
Puntos: 90
Trapiche Medalla Blend 2013 ($406)
En esta cosecha ha regresado el Merlot, en reemplazo del Cabernet Franc, pero en escénica sigue siendo un Cabernet Sauvignon con matices de Malbec y otro. El 2013 que acaba de salir al ruedo, se muestra moderno y fluido, con taninos algo firmes pero filosos. Buen volumen, con notas de frutas rojas, negras y especias, y un carácter cálido de la zona con cierta frescura. Hay buen potencial, y un relación calidad-precio destacable. Un gran vino argentino para hoy y para mañana by Daniel Pi.
Puntos: 91
Lagarde Guarda Malbec DOC 2014 ($465)
El Malbec es el vino emblemático de la Argentina y mucho tienen que ver los vinos que nacen a partir de viñas viejas, como este elaborado con uvas propias de Mayor Drummond en Luján de Cuyo, plantado en 1906. Es uno de los pocos vinos argentinos que se rigen por Denominación de Origen, tal como se conciben los mejores vinos en el Viejo Mundo (Franca, España e Italia). Con rendimientos bajos y una crianza de un año en barricas de roble francés, Juan Roby (enólogo) ha logrado un tinto con volumen y frescura, con u carácter que va más allá de la fruta roja algo madura y las especias típicas. Con taninos finos y paso jugoso, es vivaz y profundo, y está en un gran momento.
Puntos: 91
Norton Lote Negro Malbec, Cabernet Franc 2015 ($515)
Este vino marca el comienzo de una nueva era en la bodega. Es la primer cosecha del flamante enólogo de la casa, David Bonomi, y el primer vino 100% del Valle de Uco producido en Norton. El nombre está inspirado en la concentración de su color, un blend de Malbec (65%) y Cabernet Francés (35%); una combinación que le sienta muy bien al autor. De aromas bien integrados, con un carácter de fruta negra muy equilibrado. De paladar compacto y con fuerza, por ahora muy protegido por la madera. Trago profundo, con volumen y buena frescura, taninos vivaces y amables, con potencia y potencial para ganar complejidad en los próximos años.
Puntos: 91
Fabricio Portelli es sommelier argentino y experto en vinos
Link a la nota: https://www.infobae.com/tendencias/2017/11/24/a-brindar-como-sera-el-gran-evento-del-vino-argentino-que-fusionara-arte-con-sabores-autoctonos/

La Nación - Vida & Ocio - Cómo es el festival gastronómico más sofisticado del mundo

Cómo es el festival gastronómico más sofisticado del mundo

St.Moritz Gourmet Festival se realiza cada año en la localidad suiza de St.Moritz, en medio de un paisaje de ensueño, donde se dan cita una mezcla de gourmets, millonarios y antiguas familias europeas
Las mesas en las que se sientan las familias más poderosas de Europa
Las mesas en las que se sientan las familias más poderosas de Europa.
El festival gastronómico más sofisticado del mundo cumple 25 años y lo celebra con todo su esplendor. Se trata del St.Moritz Gourmet Festival, que se desarrolla en el exclusivo centro de esquí suizo, ubicado en el cantón de Graubünden, cuyas bellezas naturales quedaron inmortalizadas en la novela "Heidi".
¿Por qué este festival es único? Sin duda se debe a la conjunción de nieve, glamour y "haute cuisine", anzuelo de paladares negros y "bon vivants" de las más diversas nacionalidades, que anualmente se reúnen para disfrutar de las experiencias gastronómicas, sociales y deportivas que ofrece el centro de esquí.
Los cocineros de la edición anterior frente a uno de los hoteles que hospedan el festival
Los cocineros de la edición anterior frente a uno de los hoteles que hospedan el festival.
Allí se mezclan los apellidos europeos más distinguidos con nuevos ricos rusos, millonarios chinos que hacen su primera experiencia en la nieve, financistas preparándose para el "World Economic Forum", en la cercana localidad de Davos, celebridades y demás miembros del jet-set. En St.Moritz todo es encanto y diversión, siempre bajo ese manto de discreta elegancia que caracteriza a los suizos.

Un poco de historia

Durante los siglos XVIII y buena parte del XIX, los viajes entre la élite se pusieron de moda: este fenómeno encabezado por los ingleses, llamado "grand tour", consistía en una especie de año sabático cuyos destinos favoritos eran Grecia e Italia, y solían finalizar con un reencuentro con la naturaleza bucólica de las montañas suizas.
No faltarán candelabros en la edición número 25 del festival
No faltarán candelabros en la edición número 25 del festival.
Y fue así que en 1859 un hotelero suizo llamado Johannes Badrutt, oriundo de St.Moritz, apostó a un grupo de británicos de regreso a su país que, si se quedaban a pasar el invierno en el inhóspito poblado, iban a disfrutar de más días de sol que en el verano. Si esto no se cumplía, él se comprometía a devolverles el total de los gastos de estadía. Los aristócratas ociosos aceptaron el reto y pasaron un invierno excepcional. Como pasatiempo, emplearon esquíes y trineos, hasta ese entonces utilizados únicamente como medios de transporte. De esta forma, casi de casualidad, nacieron los deportes de invierno. La siguiente temporada regresaron muchos más y el resto es historia.
En los primeros tiempos, los turistas llegaban al pueblo alpino luego de un arduo viaje, pero actualmente la gente se traslada a St.Moritz mediante cómodos ferrocarriles. Sin embargo, no son pocos los jets privados que aterrizan en el vecino pueblo de Samedan, en particular durante el mes de enero, donde se llegan a contabilizar unas 65 aeronaves; los magnates saudíes, propietarios de aviones de gran tamaño, están imposibilitados de aterrizar en una pista corta, por lo que vuelan hasta Milán, y de allí viajan por tierra hasta la villa alpina.

Gastronomía de altura

En 2018 habrá 9 jornadas de actividades
En 2018 habrá 9 jornadas de actividades.
Es justo decir que la gastronomía local no ha sido la mejor. Durante muchos siglos, los cantones suizos fueron bastante pobres, en parte debido a su difícil geografía. Esta cocina, básicamente montañesa, no podía competir en calidad con las de sus vecinos italianos y franceses. Pero si algo caracteriza a los helvéticos es la tenacidad, por lo que en poco tiempo no sólo desarrollaron una gran industria de la alimentación (Maggi, Knorr y Nestlé son apellidos suizos), sino que crearon grandes escuelas de hotelería y gastronomía. Y el St.Moritz Gourmet Festival es otra muestra de que el pequeño gran país puede hacer las cosas mejor que nadie.
El arquitecto de esta fiesta se llama Reto Mathis, un restaurador que supo sacar provecho de una ubicación soñada con hoteles de máxima categoría, magnates de todos los rincones del mundo, grandes marcas y mucho, pero mucho glamour.
Bebidas de lujo, nieve y los mejores cocineros del mundo se unen en el centro de esquí suizo
Bebidas de lujo, nieve y los mejores cocineros del mundo se unen en el centro de esquí suizo.
Cada año, el festival dura cinco días, aunque en esta ocasión, debido a sus bodas de plata, se extenderá a nueve. Por allí han pasado estrellas culinarias como Mauro Colagreco, Massimo Bottura, Jean-Georges Klein, Alain Solivérès, Nobu y muchos más.
Durante el festival se produce una sucesión de eventos como cenas gourmet a cargo de los cocineros estrella, donde el público participante se traslada de un hotel a otro en flamantes camionetas BMW con chofer, además de catas de vinos, degustaciones de productos premium como caviar, vodka, champagne, cigarros, quesos de alta gama y chocolate, además de una gran fiesta en el interior de las cocinas del Badrutt's Palace, uno de los más destacados hoteles de St.Moritz.
Virgilio Martínez de Perú formó parte de otras ediciones, como ahora se sumará el argentino Mauro Colagreco
Virgilio Martínez de Perú formó parte de otras ediciones, como ahora se sumará el argentino Mauro Colagreco.
En la próxima edición, cada uno de los chefs participantes será recibido por un hotel anfitrión. Por ejemplo, el holandés Nick Bril, cuyo restaurante The Jane cuenta con 2 estrellas Michelin, cocinará en el Carlton, ubicado sobre un solar donde el zar Nicolás II pensaba edificar una villa de descanso. Mientras tanto, Jacob Jan Boerma, 3 estrellas Michelin, lo hará en el Giardino Mountain.
También estarán presentes Dominique Crenn, de "Atelier Crenn", 2 estrellas Michelin, Julien Royer, de "Odette", 2 estrellas Michelin, y Tanjia Grandits, del restaurant "Stucki", otra chef con 2 estrellas Michelin y veterana del festival.
Camionetas BMW están a cargo de buscar a los invitados para llevarlos a las actividades
Camionetas BMW están a cargo de buscar a los invitados para llevarlos a las actividades.
Durante la temporada invernal es habitual sentarse en la mesa vecina a la de personajes como el multimillonario del acero Lakshmi Mittal, Roberto Setubal, del Banco Itaú, o Stavros Niarchos III, el armador griego cuya familia es propietaria del sofisticado hotel Kulm. Uno de los motivos por el que se sienten a gusto se debe al anonimato, ya que no hay paparazzis que los incomoden.
Otro de los atractivos es la presencia del gran Maître Affineur Bernard Antony, maestro afinador de quesos que viaja con los mejores exponentes de su cava en el punto justo de maduración. El experto francés corta sus quesos en la cava subterránea del hotel Steffani, entre los muros de piedra iluminados por candelabros, mientras los huéspedes se sientan a comer quesos, rodeados de botellas y toneles, regados con copas de los mejores vinos.
En cuanto al cierre del festival, éste queda a cargo de la Grand BMW Gourmet Finale, que en esta ocasión se realizará en el legendario Suvretta House, hotel rancio y "chic" como pocos. Allí todos los cocineros harán una comida a "18 manos", servida con la mejor cristalería, cubertería de plata e hilo, una noche que sin duda será memorable para los comensales presentes.
La tradición empezó hace 25 años y hoy es un ícono mundial
La tradición empezó hace 25 años y hoy es un ícono mundial.
Es que no sólo se trata de comer en los grandes hoteles. Durante el invierno, los asistentes al festival también pueden esquiar por las infinitas pistas de St.Moritz y alrededores, experimentar el vértigo a bordo de un "bobsleigh", un trineo para cuatro tripulantes que baja por un cañadón de hielo a velocidades que alcanzan los 150 km/h. Justamente, el St. Moritz Bobsleigh Club tuvo como presidente al icónico empresario y Playboy Günther Sachs, heredero de la Opel y marido de Brigitte Bardot; muerto el padre, la cabeza de la institución es su hijo Rolf, cuya abuela es argentina.
Trufas de todo tipo y la mejor materia prima no faltan en St.Moritz
Trufas de todo tipo y la mejor materia prima no faltan en St.Moritz.

Entre carreras y bolsillos con mucho peso

Además hay espectáculos como el White Turf, una carrera de caballos sobre el lago congelado, digna de ver, o la Snow Polo Cup, que en enero cumplirá 34 ediciones, un auténtico acontecimiento social donde patrones, polistas (nunca faltan argentinos) y caballos herrados con clavos, lucen sus destrezas sobre un manto de hielo. No será de la partida durante la próxima temporada, pero en ocasiones se realiza el Aston Martin On Ice, donde la marca inglesa recibe a un grupo de afortunados que pilotean los últimos modelos salidos de fábrica sobre el hielo del lago, toda una experiencia al estilo James Bond.
Y para el "après ski", nada mejor que caminar por las calles del pueblo, llenas de locales con grandes marcas como Prada, Maserati, Hermès, Loro Piana, Moncler, Cartier, Van Cleef & Arpels, Louis Vuitton y tantas otras. Las cifras sorprenden, ya que hace poco una familia saudita gastó alrededor de 800.000 dólares en una semana de estadía, y un turista brasileño pagó poco más de 20.000 dólares por un bolso de alta gama. Estas cifras, que dejan sin palabras a cualquier sujeto de a pie, son comunes en la exclusiva villa.
Pero no todo pasa por el consumo suntuario, ya que también la región ofrece atractivos culturales. Muy cerca de St.Moritz se puede visitar el Museo Nietzche, una casa donde el célebre filósofo pasó parte de su vida. Asimismo, se puede realizar una excursión a la vecina Davos, donde Thomas Mann se inspiró para escribir "La Montaña Mágica", su obra cumbre, poblado en el que también pasaron temporadas Robert Louis Stevenson y Arthur Conan Doyle. Pero el mayor atractivo sigue siendo St.Moritz y su incomparable festival gastronómico, un "carnaval" gourmet para los paladares más exigentes del mundo.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/2085132-como-es-el-festival-gastronomico-mas-sofisticado-del-mundo

Clarín - Ciudades - La cantina de Villa Ortúzar que mantiene la tradición de amasar las pastas en la vidriera

La cantina de Villa Ortúzar que mantiene la tradición de amasar las pastas en la vidriera

Don Chicho abrió en 1922 y la receta de los fusillis al fierrito pasa de una generación a otra.
La cantina de Villa Ortúzar que mantiene la tradición de amasar las pastas en la vidriera
Vicente y Coti pueden estar felices. En la cantina Don Chicho, la tradición continúa intacta: todas las noches -y los domingos al mediodía- Méme y Fiona cumplen un ritual que lleva décadas. Se colocan sus delantales, alistan sus fierritos y se sientan frente a la vidriera del local, en la esquina de Plaza y Zárraga, en el barrio de Villa Ortúzar. Charlan, se ríen y saludan a todos: a los vecinos que pasan por la vereda y a los comensales que ya desde la puerta comienzan a paladear los fusillis moldeados en esos fierritos.
La tradicional pasta del sur de Italia es un clásico de Don Chicho. Como la chambota, la lengua de vaca y los calamares a la vinagreta, o los morrones asados con ajo y aceite. Estos últimos como entrada y los fusillis, como plato fuerte. Con un menú de platos típicos de cantina, Vicente y Coti hicieron escuela en sus herederos, hijos y nietos.
La cantina de Villa Ortúzar que mantiene la tradición de amasar las pastas en la vidriera
Las pastas y las albóndigas de Don Chicho.
Vicente falleció en 2008, pero Coti hace sólo cuatro meses. Y dejó un vacío enorme en la cantina y en el barrio. Era el alma mater del lugar y tuvo un reconocimiento que la llenaba de orgullo: en 2007 el Ministerio de Cultura porteño la había destacado comoreferente de la cocina artesanal y la nombró Artífice del Patrimonio de Buenos Aires.
Hoy en la cantina todos la extrañan horrores. Vicente, uno de sus tres hijos, contó a Clarín la génesis de este lugar que se remonta a sus bisabuelos: comenzó a funcionar en 1922 como despensa y pulpería, de la mano de Vicente Pace. Y era también sede de grandes banquetes; los paisanos de la zona llevaban sus platos y cubiertos y comían en el lugar. Como sucede hoy, trabajaba toda la familia.
La cantina de Villa Ortúzar que mantiene la tradición de amasar las pastas en la vidriera
La cantina de Plaza y Zárraga es un lugar de encuentro familiar. (Silvana Boemo)
El hijo de aquel Vicente originario, Luis, junto a su esposa Filomena fueron los encargados de la transformación de despensa a cantina. Y todos juran que la mano de Filomena en la cocina fue irrepetible. Por suerte hizo escuela en su nuera -esposa de su hijo Vicente- María Angélica Bustamante, la famosa Coti.
Coti pasó horas de su vida sentada frente a la vidriera. Con una máquina Pastalinda, y su fierrito, le dio forma a sus famosos fusillis. Allí crecieron sus tres hijos; y hoy lo hacen sus nietos, que poco a poco aprenden el oficio de cocinar, de servir y organizar un restaurante familiar que le da de comer a 200 personas por noche. Algo más los domingos, que es el día mas convocante de la cantina.
La cantina de Villa Ortúzar que mantiene la tradición de amasar las pastas en la vidriera
El bodegón le da de comer a 200 personas por noche. (Silvana Boemo)
Sin agencias de marketing detrás, sin asesores de branding ni campañas de prensa para instalar tendencias, la cantina tiene un magnetismo a prueba de insensibles: manteles de papel, vasos de vidrio tipo durex, abundante panera (y de plástico), paredes descascaradas y posters con toda la mística tanguera y futbolera.
"En Don Chicho lo gastronómico pasa a un segundo plano. La familia tiene una energía muy potente, y creo que esto es lo mas importante del lugar", opina Matías Pierrad, de Antigourmet. Junto a cuatro amigos, todos los miércoles después de jugar al básquet recorren cantinas, bodegones, comederos, fondas, clubes, parrillas y pizzerías. Llevan reseñados casi 300 y vuelcan su experiencia en www.antigourmet.com.ar y en sus redes sociales, en donde ya tienen más de 100 mil seguidores.
La cantina de Villa Ortúzar que mantiene la tradición de amasar las pastas en la vidriera
Cuando abrió era una pulpería y después se transformó en cantina. (Silvana Boemo)
"A Don Chicho hay que ir para comer pastas. No es de esos lugares con 100 platos, en donde el mozo te asegura que todos son buenos. No, acá la especialidad son las pastas, y los fusillis al fierrito son maravillosos", detalla Matías. Para valientes, recomienda probar los pickles picantes: "Picantes en serio. Te servís directo de un frasco fabuloso, que pensamos que debe estar en la cantina desde que abrió. De Don Chicho salís con mucha felicidad en el cuerpo", sentencia Pierrad.
Hoy al frente de la cocina está Marlene, esposa de otro Vicente, el bisnieto del original. "En la cocina estoy sola. Yo y nadie más, para que no se arme lío. La cocina es muy estresante, se trabaja mucho. Aprendí todo de mi suegro y puedo darle de comer a 200 personas. Termino muerta de cansancio, trabajamos sin tomarnos vacaciones... acá esta nuestra vida y nuestra pasión", cuenta Marlene.
Las pastas se sirven con siete salsas a elección: tuco, fileto, scarparo, bolognesa, pesto, rosa y crema. En tanto que la tradición de los fusillis quedó en manos de otras dos mujeres, herederas de Coti: Fiona, su nieta, y Méme, su hermana. Fiona usa el delantal y el fierrito que durante décadas usó su abuela.
La cantina de Villa Ortúzar que mantiene la tradición de amasar las pastas en la vidriera
Fiona y Méme son las encargadas de hacer los fusillis al fierrito. (Silvana Boemo)
Mezclado entre los banderines y las camisetas de fútbol, se destaca un mural con las figuras omnipresentes de Vicente y Coti.Vecinos y turistas se mezclan por igual y el bullicio va en aumento; un grupo festeja un cumpleaños, una pareja brinda y dos nenas corren y esquivan mozos. Así, en una esquina de Villa Ortúzar, cada día se renueva el espíritu de una de las cantinas más representativas de la Ciudad.
Un bodegón histórico con mística familiar, por Pietro Sorba
La cantina de Villa Ortúzar que mantiene la tradición de amasar las pastas en la vidriera
Pietro Sorba opina sobre la cantina Don Chicho.
"Don Chicho es un bodegón histórico. Un lugar en el que se percibe claramente la fuerza, el cariño y el afecto de la conducción familiar. Estas particularidades se vuelcan en las recetas y la comida que se sirve. Y, justamente, que la familia esté involucrada desde hace tantos y tantos años, asegura la continuidad de sus recetas.
La cantina tiene fanáticos que recorren grandes distancias para saborear las albóndigas de la casa o las entradas, que se exhiben sobre un antiguo mostrador con heladera; son simples pero muy sabrosas. Y por supuesto, las pastas que se elaboran todos los días y regalan esa mística especial que tiene el lugar. Es una situación única, entrar a la cantina y ver la elaboración de las pastas que vamos a comer en pocos minutos.
Los fieles a Don Chicho no renuncian a ese conjunto de emociones que se desencadenan cuando uno pasa las puertas de entrada".
Link a la nota: https://www.clarin.com/ciudades/cantina-villa-ortuzar-mantiene-tradicion-amasar-pastas-vidriera_0_SJowvZ6hb.html