lunes, 4 de septiembre de 2017

Télam - Tendencias - Ohno, el chef que llegó a la Argentina por un dibujo animado

Ohno, el chef que llegó a la Argentina por un dibujo animado

A los siete años supo que iba a ser cocinero y a los ocho que quería venir a la Argentina siguiendo los pasos de “Marco”, un dibujito animado. A los 25 dejó Japón, se fue a España sin saber el idioma y dos años después pasó de cargar carbón en el mejor restaurante del País Vasco a convertirse en uno de sus chef.
La historia de Takehiro Ohno (50) es tan rica en anécdotas como para escribir un libro, algo que ya dejaba entrever cuando en los 2000 revolucionó el canal El Gourmet con las historias que contaba en cada programa y sus platos y terminaban pasando a un segundo plano.

“Me encantaría hacer una película como 'Perdidos en Tokio' pero a la inversa, porque me han pasado muchas cosas, que ahora puedo contar muy graciosamente”

“Me encantaría hacer una película como 'Perdidos en Tokio' pero a la inversa, porque me han pasado muchas cosas, que ahora puedo contar muy graciosamente”, le dice a Télam Tendencias, sentado en una de las mesas de los locales de la cadena especializada en té y comida natural de la que es chef ejecutivo.     
Detrás de este simpático y cálido japonés nacido en la isla de Hokkaido, hay una historia marcada por la estricta educación japonesa que incluye antepasados samuráis, la escuela como pupilo de la fuerza aérea, un padre rigurosísimo y un maestro de cocina que, más que técnicas, le inculcó una filosofía de vida.        

A los siete años disfrutaba de las delicias que su madre, una gran repostera, y su abuela preparaban en su casa pero también se embelesaba con el delantal blanco del mejor amigo de su papá, chef de uno de los hoteles resort que manejaba Ryoichi Ohno, jefe de la familia.

El pequeño Takehiro ya sabía que quería ser chef y fue su padre, “un señor muy groso”, como lo describe, el que le recomendó estudiar nutrición química porque tarde o temprano, le dijo, iba a terminar sirviéndole.

Detrás de este simpático y cálido japonés hay una historia marcada por la estricta educación japonesa que incluye antepasados samuráis, la escuela como pupilo de la fuerza aérea y un padre rigurosísimo

Graduado en nutrición y cocina, y luego de conocer a su maestro Akihiko Manda, quien no solo le enseñó los secretos de la cocina vasca sino que le marcó su filosofía de vida, decidió irse a España.    
Ohno tenía 25 años y no había salido de Japón pero recordaba las peripecias de Marco, el dibujo animado que de niño le había despertado su deseo de viajar a la Argentina.

"Marco", una serie de animé japonesa, cuenta la historia de un chico italiano que deja su casa en Génova para embarcarse rumbo a la Argentina para encontrar a su madre, búsqueda en la que recorrerá distintas provincias y ciudades de nuestro país.

“Todos los domingos a las siete y media de la tarde me sentaba frente al televisor para ver a Marco. Cada capítulo era para llorar. Le pasaba de todo, pobre chico. Esperaba toda la semana para verlo. Mientras veía imágenes de la Boca, de Salta, de Bahía Blanca, le preguntaba a mi mamá sobre Argentina y le decía: ´Yo quiero conocer ese país’”.

Pero Ohno tendría que vivir antes sus peripecias en el País Vasco, donde sin hablar una palabra de español entró a Zuberoa, un restaurante de Oiartzun de tres estrellas Michelin, la calificación más alta de la guía.    

Pese a ser chef y a haber trabajado en restaurantes de Tokio, Ohno empezó en el Zuberoa como el chico del "carbón", segunda palabra que aprendió después de "hola". 
   
Si había 30 cocineros que aspiraban el puesto de chef en Zuberoa, él tenía el número 31. Sólo entraba a la cocina cuando escuchaba que desde adentro gritaban “carboooón”, pero ahí aprovechaba para espiar los platos.

“Cuando veía algunos, pensaba: ´yo puedo mejorar eso’ pero no lo decía por educación. En la cultura japonesa jamás se puede decir ´yo lo haría mejor', eso es considerado un acto de soberbia. Tenía 25 años y debía empezar de abajo”, recuerda. 

La vida en España se hacía dura, la cultura, los modos y los que parecía un caos se convertía en  algo difícil de sobrellevar, pero las lecciones de su maestro, su preparación en el colegio al estilo kamikaze no le permitían aflojar.

El gran chef que Onho ocultaba, soportaba en silencio los días helados de invierno cargando carbón, recordando las mañanas de sus días libres en las que su maestro lo arrancaba de la cama para subir a la montaña al alba y juntar hongos o cuando iban a juntar los espárragos para la ensalada del día.

Un año y medio después, Ohno pasó de cargar carbón a cortar pescado, hasta convertirse, por fin, en uno de los chefs del restaurante.

Al cumplir los 27, con nuevos amigos, objetivos cumplidos y hablando euskera, tomó la decisión de hacer las valijas porque no veía que un japonés cocinando vasco tuviera muchas posibilidades de abrir allí su restaurante.       

“Pasé muchas cosas en mi vida, pero trabajar con mi viejo fue lo más duro multiplicado por diez”


Entonces, prometió visitar a su amigo y compañero en Zuberoa, el chef argentino Fernando Trocca que le hacía recordar a Marco, y ocho meses después, en 1997, Ohno estaba tocando el timbre en la casa porteña de su colega.

En ese primer viaje a la Argentina viviría un fracaso estrepitoso que le cambiaría la vida: en seis meses el restorán de sushi que le dieron a manejar cerró por su mala gestión y se volvió a Japón, dispuesto a que su padre, un exitoso ejecutivo de Yamaha recién jubilado, le diera el "know how" que le faltaba.

“Pasé muchas cosas en mi vida, pero trabajar con mi viejo fue lo más duro multiplicado por diez”, recuerda el chef, tanto que lo primero que le impuso fue dejar de llamarlo “padre”: ahora sería su "jefe", para revelarle durante cuatro años los secretos de gestión y proyección de una empresa.

“Pasé muchas cosas en mi vida, pero trabajar con mi viejo fue lo más duro multiplicado por diez”, recuerda el chef, tanto que lo primero que le impuso fue dejar de llamarlo “padre”: ahora sería su "jefe", para revelarle durante cuatro años los secretos de gestión y proyección de una empresa.

Le compró un restaurante con una deuda de dos millones de dólares, que Ohno debía sacar adelante con un plan de negocios diseñado por su padre, que incluía la cantidad de comensales que debía recibir por día, las tarjetas quce tenía que repartir por la calle y hasta los shows que debía organizar para atraer público.

La meta se cumplió cuatro años después y Ohno llegó a la Argentina por segunda vez, para trabajar en el patio de comidas de un shopping de Moreno, en el oeste del conurbano.

Fue hasta allí a donde la productora de canal Gourmet aceptó trasladarse para hacerle un casting. El viaje no fue en vano porque el japonés fue el cocinero ganador.

La estrategia de Onho fue simple: en lugar de optar por un plato elegante -como hicieron los demás aspirantes-  se lució con un arroz con ketchup, ese simple plato que cocinaba su mamá los fines de semana y que fue su primer contacto con el sabor occidental.

Después de 10 años de televisión, Ohno se volcó de lleno a las charlas motivacionales y a la docencia, que cada día pone en práctica en la cadena en la que trabaja y donde entrena a cientos de chicos para que aspiran a llegar a chef.
    
Ohno estaba desilusionado con el modelo de negocios de América Latina, en el que los jóvenes ayudantes de cocina no tienen posibilidades de crecer y llegar a chef.     

“En la cocina, hay muchos chicos de escasos recursos sin preparación, que trabajan por necesidad. Siempre traté de que pudieran llegar a chef pero me faltó apoyo de los dueños de los restaurantes. No les daban vacaciones, ni horas extra, ni nada”, explica.

Por eso, y por la filosofía que le transmitió su maestro en Japón, es que le dio prioridad a estar más cerca de la gente y de los jóvenes que de la alta cocina.

Para el casting de TV Ohno tuvo una estrategia simple: descartó preparar algo elegante y se lució con un arroz con ketchup, ese simple plato que cocinaba su mamá y que fue su primer contacto con el sabor occidental


Ohno, cuya modestia le impide definirse como un gran chef que maravilla con los sabores de sus platos, compara la gastronomía con el deporte.

La alta gastronomía vendría a ser el golf, porque es un deporte caro, mientras que en los sectores bajos juegan al fútbol, "con el sueño de llegar a la primera de Quilmes, a Boca y, con suerte, al Barcelona”, dice.

“Yo elegí la Argentina y me podría haber vuelto a trabajar a Tokio, a un restaurante donde un millonario levanta la mano y ordena comida vasca, pero elegí otro camino: el de quedarme y devolverle a este país todo lo que me dio”.

Link a la nota:http://www.telam.com.ar/notas/201709/199928-ohno-el-chef-que-llego-a-la-argentina-por-un-dibujo-animado.html

TN - Con Bienestar - Onigirazu, el sushi que se puede comer en cualquier lugar sin palillos

Onigirazu, el sushi que se puede comer en cualquier lugar sin palillos

Un plato muy común en Japón que ya se usa en el mundo.
El sushi es una de las comidas japonesas más populares en todo el mundo y que ha sabido conquistar a una gran parte de la población. Ya es difícil encontrar una gran ciudad en la que no haya varios restaurantes nipones que ofrecen este tipo alimento, entre muchos otros.
Sin embargo, no es un plato fácil de comer en cualquier lugar, al menos la forma típica de esta comida. Para los amantes del sushi existe una variedad que podría resolver algunos problemas: el onigirazu.
Se trata de un sandwich pero que en lugar de utilizar pan se usa arroz y alga nori, con el relleno que uno prefiera. Puede contener cualquier cosa, desde pollo crujiente al salmón, el ingrediente más común de los makis. Su origen viene de un manga popular en la década de los 90 llamada Cooking Papa, según indica la página web Pure Wow.
Su formato lo hace fácil de llevar y comer en cualquier lugar, a diferencia de las piezas de sushi, que de querer mojarlas en salsa de soja o comerlas con palillos puede resultar más molesto. Puede ser una buena opción para llevar como almuerzo al trabajo si te atreves a hacerlo en casa.
En este video se puede ver cómo se arma uno:
Link a la nota: http://tn.com.ar/salud/nutricion/onigirazu-el-sushi-que-se-puede-comer-en-cualquier-lugar-sin-palillos_817760

Infobae - Nutriglam - Extrañas y deliciosas, las seis frutas más caras del mundo

Extrañas y deliciosas, las seis frutas más caras del mundo

De las peras con cara de bebé a la sandía cuadrada, un repaso por los manjares frutales más excéntricos

Existen en el mundo varias frutas exclusivas que su precio de lanzamiento deslumbraron al mundo entero (iStock)
Existen en el mundo varias frutas exclusivas que su precio de lanzamiento deslumbraron al mundo entero (iStock)
Pagar hasta 20.000 dólares una fruta es posible en el mundo actual. En muchas regiones, especialmente en Japón, este costoso obsequio puede significar un símbolo de buen augurio y deseo para los seres más queridos. A continuación seis ejemplo de las frutas más costosas a nivel mundial que se encuentran a la venta en el mercado.
Baby pear
Se cultiva dentro de un molde con la forma del tradicional buda y es símbolo de buena suerte
Se cultiva dentro de un molde con la forma del tradicional buda y es símbolo de buena suerte
Se las conoce como baby pear pera bebé y fue ideada por un agricultor chino Xing Hao, en 2009. Contiene el carácter chino "Fu" (bendición), y está considerada como "el dios de la fortuna". Su elaboración es verdaderamente sencilla, se cultiva dentro de un molde con la forma del tradicional buda. Su particularidad es su tiempo de vida útil debido a la cantidad de conservantes que le incorporan en su elaboración. Existe un mito tras esta extraña pera que afirma que al ingerir tan solo permitiría convertir en inmortal a su consumidor. Se estima que su precio al público es de entre 7 a 12 dólares la unidad.
Manzanas Sekai Ichi
Su particularidad es su gran tamaño ya que una de estas manzanas puede legar a pesar 1 kg aproximadamente
Su particularidad es su gran tamaño ya que una de estas manzanas puede legar a pesar 1 kg aproximadamente
La particularidad de esta manzana, sin dudas, es su tamaño, ya que implica el doble de lo normal. Llega a pesar en promedio casi 1 kilo por cada ejemplar. Se la conoce como Manzanas Sekai Ichi -la número 1 en japonés- y su costo ronda los 21 dólares por unidad. Su elaboración es conocida a nivel mundial por ser lavadas en miel y la marca distribuidora Sembikiya realiza un complejo proceso para asegurarse que no tengan ningún tipo de mancha.
Square Watermelon
El secreto de su forma cuadrada es muy simple, radica en que los agricultores colocan la fruta dentro de un contenedor cuadrado hecho con metal y cristal (iStock)
El secreto de su forma cuadrada es muy simple, radica en que los agricultores colocan la fruta dentro de un contenedor cuadrado hecho con metal y cristal (iStock)
Cuando se dieron a conocer las sandías cuadradas sin dudas fue la revolución del mercado de la venta de frutas. Se trata de una exclusivo producto que puede llegar a costar alrededor de $90 dólares cada una. El secreto de su forma cuadrada es muy simple, radica en que los agricultores colocan la fruta dentro de un contenedor cuadrado hecho con metal y cristal, luego solo deben esperar entre tres a cuatro días para que adopte la forma.
Piña de Lost Gardens of Heligan en Londres
Su precio se debe a la dificultad de cultivar piñas en el suelo y clima de Londres.
Su precio se debe a la dificultad de cultivar piñas en el suelo y clima de Londres.
Su particularidad radica en lo difícil que es que crezca una fruta tropical, como es la piña, en un suelo y clima tan difícil como el de Londres. Los únicos encargados de su elaboración es el reconocido Lost Gardens of Heligan, en español los Jardines Perdidos de Heligan, que cuenta con el único "Pozo de Piña" conservado de Europa, un método de cultivo desarrollado durante la época victoriana que permitía el cultivo de ananá en climas fríos. El precio de cada unidad ofrecida ronda en los $1.600 dólares por su compleja elaboración.
Mango Taiyo No Tamago
Estos mangos se los conocen por su criterio estricto en cuanto a peso (siempre más de 350 gramos) y a su alto nivel de azúcares
Estos mangos se los conocen por su criterio estricto en cuanto a peso (siempre más de 350 gramos) y a su alto nivel de azúcares
Su increíble sabor y proceso de selección minuciosa es lo que lo convierte en una de las frutas más caras del mundo, en una subasta llegó a venderse a 2.947 dólares. Esta variedad se selecciona con un criterio estricto en cuanto a peso (siempre más de 350 gramos) y a su alto nivel de azúcares, según la Federación Económica y Agrícola de Miyazaki.
Yubari King Melons
Se la conoce por su sabor único y proceso de elaboración individual
Se la conoce por su sabor único y proceso de elaboración individual
Esta exótica fruta llegó a venderse a la insólita cifra de $23,500 dólares en una subasta. Hoy su precio disminuyó considerablemente pero no deja de ser una de las frutas más exclusivas del planeta. Su valor de venta se debe a que se la conoce como "la del sabor perfecto". Además son criados en invernaderos y las plantas sólo cosechan una fruta, así que toda la dulzura de la planta se va directo a la fruta.
"Cada año hay una nueva cepa de semillas. Y cuando comienzan a crecer los primeros frutos, que están en un ambiente controlado, se revisan para descartar cuáles están creciendo de forma defectuosa", le dijo a la BBC Masaomi Susuki, uno de los principales agricultores de la zona.
Link a la nota: http://www.infobae.com/tendencias/nutriglam/2017/09/03/extranas-y-deliciosas-las-seis-frutas-mas-caras-del-mundo/

viernes, 1 de septiembre de 2017

Clarín - Sociedad - Gloria López Morales, experta mexicana: "La cocina debe experimentar para la gente común"

Gloria López Morales, experta mexicana: "La cocina debe experimentar para la gente común"

Logró que los platos de su país sean patrimonio de la humanidad. Y cree que Argentina podría conseguirlo con el asado. 
Gloria López Morales, experta mexicana: "La cocina debe experimentar para la gente común"
La alta cocina mexicana es una de las más reconocidas de América, con tres restaurantes en el top 10 de la lista del 50 Best (la misma cantidad que Perú). Pero hay otra cocina, la de todos los días, la de hace miles de años, que en 2010 le dio un logro mundial: la gastronomía de México fue distinguida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
Detrás de esa distinción estuvo una mujer, Gloria López Morales. Pasó por Buenos Aires esta semana para el primer Foro de Alimentos y Cocinas Regionales de América, un espacio de intercambio del que participaron funcionarios, cocineros y técnicos con el objetivo de revalorizar y encontrar nuevas oportunidades para la cocina latinoamericana.
“Me encanta Buenos Aires”, empieza Gloria la charla con Clarín. De 77 años, impecable elegancia y un hablar didáctico, cuenta que vino muchas veces, y que visitó Rosario y Córdoba. “Hasta hace unos años aún los argentinos negaban sus cocinas regionales. En México pasaba lo mismo: aunque todos comían cocina autóctona, a la llegada de un extranjero la escondían y ofrecían lo ‘chic’. Pero eso cambió mucho, y también aquí: se está haciendo un muy buen trabajo de rescate en el Norte. Claro que Buenos Aires pesa y la cultura del asado también, pero se van a dar cuenta de lo diversa que es la cocina de este país”, dice.
-¿Qué hizo el cambio en México?
-Que la cocina mexicana, como cultura culinaria y sistema alimentario, entrara en la lista de la Unesco. Fue una sacudida tremenda. Hicimos un primer intento en 2005, pero no lo logramos. No es una anécdota que cuando nos dijeron que no a nosotros, se lo dijeron al tango. Armamos un escándalo... Creo que hice más escándalo por el tango, me parecía una monstruosidad que no se lo considerara como uno de los géneros mas importantes de música popular. Nosotros pudimos entrar en 2010 y por fortuna el tango también. Fueron cinco años de un profundísimo estudio sobre qué cosa es el patrimonio cultural de un país. Hicimos un gran trabajo con las cocineras tradicionales de Michoacán, donde existe una cocina tradicional sofisticada. Cuando por fin logramos la inscripción, las cocineras se elevaron al cielo. Hubo un recupero enorme de la autoestima y orgullo por lo local. Tratamos de que esas cocineras, de fogón familiar, salgan del mundo doméstico y entren a los circuitos formales de la economía con sus pequeñas empresas. Muchas ya giran todo el año invitadas por festivales y restaurantes. Esto activa toda una cadena de valor, de la cual en la mesa sólo encuentras su momento culminante. También movió a los cocineros profesionales, que ahora están estudiando cocina mexicana cuando antes estudiaban primero técnicas francesas.
-Aquí, si mencionamos cocina mexicana la respuesta serán los tacos, el guacamole...
-¡Oh! ¡Hemos luchado muchísimo con el primer fantasma! Yo viví casi cuatro décadas en Europa y me enojaba cuando decían que conocían la cocina mexicana cuando había tres restaurantes tex-mex en París y a través de eso nos juzgaban. No hay una sola cocina mexicana. La diversidad la dan la biodiversidad y la diversidad cultural. México tiene 62 etnias con idiomas y costumbres. Y su extenso territorio lo atraviesa el maíz y los productos de la milpa, un ecosistema en el que se cultiva el maíz, pero se asocia con otras 87 especies vegetales, lo que hace la riqueza de la dieta del campesino desde hace siglos.
-¿Algo similar ocurre en la Argentina con el asado?
-Les dije a los grandes expertos de este país que el común denominador de la Argentina es el asado. Hay una cultura del asado fundamental. Te voy a decir los criterios que sirvieron para juzgar la cocina mexicana y puedes hacer tus conclusiones: antigüedad, continuidad histórica, originalidad de los productos, capacidad de cohesionar a la familia y la comunidad y valor identitario que le da a la comunidad que lo consume, el sentido de pertenencia. La cultura como expresión está totalmente ligada a los modos de comer. Pero cuanto más se desarrolla una sociedad, más se disocia la comida del comportamiento cultural y se vuelve el cumplimiento de una necesidad. ¿Qué mejor que comer lo tienes al alcance de la mano, tu tomate fresco y rico? Todo eso hay que volverlo a apreciar. La propia realidad nos va orientando a recuperar ciertos hábitos. Ustedes tienen una gran ventaja: están lejos de Estados Unidos.
-¿Por qué?
-Siempre ha sido nocivo. Uno de los mayores perjuicios de la proximidad con Gringolandia es que nos hemos llenado de obesos, cuando la dieta mexicana era muy saludable. Tenemos 3.000 km de frontera, ellos son los mejores mercadólogos de la humanidad y te venden cualquier veneno. En los 90 vino el famoso tratado de libre comercio, se abatieron las barreras y nos inundaron.
-México tiene también una cocina de élite. ¿Cómo la construyó?
-El movimiento de las cocinas de vanguardia, de laboratorio, se tiene que dar en cualquier cultura culinaria que es dinámica. Pero eso sí, crítico a estos movimientos cuando no reconocen sus raíces y se vuelven ejercicios gratuitos de prestidigitación, que ahí va esta espuma y este globo... La cocina debe experimentar nuevas vías, pero para hacerle la alimentación más fácil a la gente común, para ponerle en sus manos la posibilidad de comer sano y favorecer al campesino. Faltaban que surgieran estos personajes en México. Pero la maravilla es la gran masa de cocina popular omnipresente, apabullante y creativa. Se está recuperando el orgullo por esta cocina tradicional, que también debe aprender a convivir con las formas modernas.
-Volviendo al asado, ¿Argentina podría postularlo a la Unesco?
-Si hace un buen expediente, acentuando los valores culturales y metiendo el microscopio en el asunto histórico, nutricional y económico para demostrar que es un patrimonio de la nación, sí. Si se lanzan a hacer un plan de trabajo, con todo gusto vengo y les paso mi experiencia.
Link a la nota: https://www.clarin.com/sociedad/gloria-lopez-morales-experta-mexicana-cocina-debe-experimentar-gente-comun_0_HkK_fiHY-.html