lunes, 22 de mayo de 2017

Télam - Gastronomía - Pacú, mandioca y mamón, sabores de la “gastronomía guaraní”

Pacú, mandioca y mamón, sabores de la “gastronomía guaraní”

Cocineros de Misiones, Corrientes, Formosa y Chaco presentaron los sabores característicos de la cocina del Noreste argentino (NEA) y reivindicaron sus orígenes y su trabajo en torno al “patrimonio cultural intangible de la región”. Además, compartieron sus recetas.
Yacaré frito y chips de mandioca, de entrada; un pacú “en paquete” con verduras de la huerta como plato fuerte y dulce de mamón con queso, como final, podría ser un menú ideal para viajar con el paladar a través del noreste argentino.

Estos sabores característicos de Misiones, Corrientes, Formosa y Chaco se congregan en el concepto de “gastronomía guaraní”, como la denominan los cocineros.

Reunidos por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en el marco del proyecto “Del territorio al plato”, que busca generar conocimiento sobre los procesos identitarios que se forman a partir de la cocina y favorecer el acceso a los mercados de pequeños y medianos productores, Alejandro Delpino, de Formosa; Ariel Leguiza, de Corrientes; Carlos Losch, de Chaco, e Iván Ortega, de Misiones, brindaron sus conocimientos y reivindicaron el legado del NEA en una cena temática realizada esta semana.
“Tenemos mucha influencia de la gastronomía paraguaya, que la denominamos 'guaraní' porque son nuestros antepasados. Estamos dando un nombre y una identidad a nuestra cocina. Buscamos que la gastronomía argentina no sea sólo el asado y las empanadas”, aseguró Delpino, quien dirige “La cantina del Sarmiento”.

Ortega se formó en la escuela del Gato Dumas en Buenos Aires y volvió a su provincia, donde trabaja como consultor gastronómico, además de representar a su tierra en distintos medios de comunicación y eventos: “Hemos tenido que hacer un gran trabajo en torno al patrimonio cultural intangible, tenemos que ser conscientes de lo vasto que es”.
El río
Sobre los sabores característicos, todos coinciden en torno al río: el pacú y el surubí son las estrellas. El primero es el que más se consigue fuera de la región, ya que se comercializa envasado al vacío y en diferentes presentaciones.
Se los puede comer fritos, al horno o como relleno de empanadas, aunque una cocción tradicional es “en paquete”, envuelto, hoy en papel de aluminio, pero originalmente en hojas.

El pacú que se consume es ecológico y de criadero, producto de piscifactorías sustentables. Se trata de una producción mixta con cultivos de arroz, donde los peces se alimentan de los organismos que quedan en el agua luego del cultivo.

“Es sano, no tiene grasas saturadas. Llega envasado al vacío, lo tenemos en diferentes medidas, en lonjas, mitades despinado o entero, un gastrónomico tiene la solución en un sobre”, asegura Losch, quien llegó desde Resistencia, donde se encuentra al frente de Almacén Gourmet, su restaurante, que cuenta con una carta 90% regional.

En Formosa “sale” más el surubí, explica Delpino. Las piezas que se consiguen allí tienen características diferentes a las del resto de las provincias: debido a que suben la corriente del río Paraguay para reproducirse, tienen mucho menos tenor graso y su carne posee un sabor más delicado.
La tierra
Otro de los sabores imperdibles cuando uno se refiere a la región es la mandioca. Esta funciona en el litoral como un “sustituto” tradicional del pan, ya que la región no se caracteriza por la producción de trigo.
En fécula para hacer el clásico chipá o frita en bastones para acompañar, por ejemplo, un chupín de pescado, son cocciones ideales. También se pueden hacer chips crocantes para comer como snack.

Dentro de las frutas, resaltan el mamón, el maracuyá y el mango con los cuales se elaboran dulces y conservas. Si se le pregunta a Leguiza, quien comanda el catering Los dos chefs, su elección a la hora de los postres es sin duda el dulce de mamón con queso.

“Otro muy típico es la rapadura, un dulce de origen jesuítico guaraní. Se elabora con azúcar y maní, que es oriundo de la región y que ya los guaraníes lo plantaban y consumían, lo llamaban manduví”, explicó a Télam Ortega.

De Misiones también llega también la madera comestible, única en el mundo: “Se puede consumir porque es el único árbol que en el centro no tiene celulosa, que resulta indigesta”, agregó el cocinero. El yacaratiá crece de manera espontánea en la toda región, aunque la confitura del árbol, la forma en que se lo come, la produce una familia de la localidad de El Dorado.
Más conocida en todo el país, se suma a la lista la harina de algarroba, con la cual se elaboran productos con gusto muy suave y, a la vista, similares a los que contienen chocolate.
Los chefs tampoco pudieron dejar de nombrar a las infusiones, el té y la yerba mate.

Dos recetas
Leguiza recomienda a Télam una creación de su autoría, una “fusión” entre el surubí “en paquete” y el típico Mbaipy correntino.
Por un lado se cocina el pescado en papel de aluminio, al horno, con vegetales a gusto. Aparte se hace la harina de maíz con una base de cebolla, morrón, chorizo colorado, cubos de pollo y condimentos. 
El secreto, indicó el chef, es cocinar la harina de maíz revolviendo en forma constante durante al menos 30 minutos. Al final se agrega “mucho queso, que puede ser una mezcla de hasta tres variedades”.

Para el armado se hace una base con el Mbaipy, arriba se coloca el surubí y se lo lleva al horno, “para que salga bien calentito”.

Por su parte, Ortega brinda la receta de su “Empanada misionera”. Se realiza una masa típica de empanada, con la única diferencia que la harina se enriquece en un 20% con harina de maíz.

“El relleno misionero se hace cocinando vacío a baja temperatura, en un horno de barro. Una vez cocido se deshilacha la carne y se reserva”, indicó.

Aparte, se fríe cebolla y morrón, cortados en cubitos. Estos se incorporan a la carne junto con mandioca hervida, “como si fuera la papa de la empanada salteña”. Se lo condimenta con orégano, ajo, pimentón y un poco de comino. También tomate para darle más jugo.

Con la mezcla de ambas preparaciones, se rellena la masa y se cocinan las empanadas. “Si son fritas, mejor”, concluyó el chef.
Link a la nota: http://www.telam.com.ar/notas/201705/189548-cocina-noreste-pacu-mandioca-mamon.html

La Nación - Vida & Ocio - La Mar Cebichería: alma peruana

La Mar Cebichería: alma peruana

Cebichería y manos expertas en una hermosa esquina palermitana
En una de las esquinas más amplias y lindas de Palermo Hollywood, un patio con palmera centenaria propone comer al espléndido sol otoñal o la iluminada y calefaccionada noche, en un predio de pasado variado, ahora restó-cebichería con barra de tragos y puesta de jardín. Adentro, muy alto y con algunas referencias marinas, se notan también los años de su construcción, las paredes de ladrillo desnudo, las puertas de madera originales, los boxes nuevos y la barra de despacho con decorativo montón de pescados y mariscos propios de nuestras costas del Sur. Ni salmones chilenos, ni pulpo español.
Los truchones grandes reemplazan al salmón ventajosamente, grandes y carnosos, por ejemplo para el espléndido tiradito nikkei con maracuyá y alioli de anguila ($ 320). A veces este y otros platos se terminan con navajas, bivalvos largos con forma del cortante instrumento, que se grillan o gratinan (populares en los bares de Madrid, aún poco conocidos por acá), que el chef valora por su calidad y abundancia.
Anthony Vázquez es discípulo de Gastón Acurio, el genio de la cocina peruana y creador de La Mar de Lima y varios más. Vázquez trabajó seis años con Gastón y trabajó en las mejores cocinas del mundo, antes de llegar a Buenos Aires. Activo buscador de productos del Atlántico para su bien pensada carta de cebichería, lo más fresco que se saque del mar día a día.
Recomendables el tiraditos callejero o carretilla, que se prepara en las esquinas de Lima, con canchita crocante (270), el de chernia con leche de tigre clásico (280) y el lujurioso, bien intenso, de langostinos, pescado y pulpo con leche de trigre cremosa de corales y ají amarillo (380). Notables los anticuchos (brochettes grilladas), los más nuevos de mollejas y seso con dos salsas cada uno, imperdibles (180 a 290).
Para un comienzo simple y típico, las causas, tal vez lo más conocido entre lo nikkei, plato de domingos en la casa, de papa, ají y limón como base, (170 a240), genial la nikkei de trucha (250).
Todo esto puede encuadrarse en los piqueos estilo limeños y fuentes y planchas para compartir, y como principales hay platos más completos de La Mar, pollo, tallarines, ravioles, tacu-tacu, y carnes para los porteños. Los postres son típicos, dulces y halagadores, para invierno los picarones fritos baten récords. Y, siempre, el suspiro limeño.
La Mar Cebichería
Puntaje: 9
Dónde: Arévalo 2024
Teléfono: 4776-5543
Otros: De martes a sábado, mediodía y noche. Domingo, hasta las 19. Tarjetas. No se cobra servicio de mesa
El plato: Cebiche lujurioso, langostinos, pescado, pulpo y leche de tigre cremosa
La leche de tigre: Jugo de maceración de los cebiches aligerado con algo de caldo de pescado. Se usa para "curar" la trucha antes de cebicharla.
Platos de carne: Principales para los más tradicionales: bife apanado a lo pobre, tacu seco de cordero patagónico, gran lomo salteado, tallarines, ravioles negros
Vinos: El sommelier Ivan Albarracin sugiere entusiasmado la novedad: el "vino naranja", un blanco algo anaranjado de Alma Negra, para acompañar mariscos
Para mejorar: Las butacas necesitan almohadones para compensar la altura de asientos y mesas
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Planeta Joy - Comer - Piegari Ristorante se renovó con una nueva propuesta arquitectónica

Piegari Ristorante se renovó con una nueva propuesta arquitectónica

El clásico de la gastronomía italiana ubicado en La Recova modernizó su salón donde ofrece los platos de la carta de siempre.
Con 23 años de historia, Piegari es uno de los íconos más importantes del mapa gastronómico porteño. Ahora da comienzo a una nueva era en su historia con la renovación de su propuesta arquitectónica manteniendo la calidad de los platos típicos de la cocina italiana. 
 
El cambio en el establecimiento de La Recova es una modernización del salón que se realizó para darle más luminosidad. La misma se logró a través de la utilización de materiales nobles y frescos, como las maderas y los cueros claros, junto con delicados vidrios de colores que aportan amplitud.
Además, se renovó la barra que atraviesa el salón con una gran cava por detrás que se encuentra iluminada con una luz color índigo.
Pero hay algo que se mantiene: la carta de siempre y su calidad.
La vigencia de los platos de Piegari recae en dos ejes. En primer lugar, en la búsqueda insaciable de las mejores materias primarias para su preparación. Entre los ingredientes que se utilizan en la cocina del restaurante se encuentran como el jamón crudo San Daniele, los hongos porcini, las pastas elaboradas con harinas de primera calidad, el arroz italiano, el pulpo español y la merluza negra.

Son las manos de quienes los preparan y los sirven que le dan el toque final. Desde hace más de dos décadas, el ristorante cuenta con el mismo equipo de trabajo. Desde el salón, el pedido pasa a la cocina a través del canto donde cada uno de los siete chefs (cada uno dedicado a una especialidad: pastas, minutas, plancha y parrilla, fiambreria, pizzería y postres) le dan vida a los platos.
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La Nación - Vida & Ocio - ¿Por qué se hacen mal las papas fritas fuera de casa?

¿Por qué se hacen mal las papas fritas fuera de casa?

Aunque los argentinos las aman, nunca fueron prioridad ?en locales que descuidaban su elaboración... hasta ahora
El “test de la rigidez” postula que luego de estar cinco minutos apoyada en el plato, no debería doblarse al levantarla
Si bien siempre fueron parte de la cocina nacional, hoy las papas fritas cobran nueva relevancia, arrastradas por la moda de las hamburgueserías, pancherías, sandwicherías y cervecerías artesanales que, a lo largo de los últimos años, modificaron el escenario gastronómico local. Con tanta presencia en primera plana, surgieron también las quejas acerca de la calidad con la que se elaboran, sea por la materia prima o por el modo de cocción utilizado. Un problema que se percibe ya desde el lenguaje: las papas fritas suelen ser la “guarnición”, ocupando un segundo lugar. “Hoy es más fácil encontrar una buena hamburguesa que papas fritas ricas”, asegura Leo Volt, creador del blog #burgerfacts (burgerfacts.com) y autor del libro 101 hamburguesas que hay que comer antes de morir, que Planeta promete lanzar este año. “Se cuentan con los dedos de la mano los que las hacen bien. Para colmo, muchos la bañan en una salsa símil cheddar que termina de humedecer lo que debería haber sido crocante. Yo tengo mi test de la rigidez que una papa frita debería pasar, y es que la puedas agarrar de una punta después de cinco minutos de estar en el plato, y que no se doble”, dice Volt, quien en su página explica cómo hacer “la papa frita perfecta”.

Una, dos y tres cocciones
Muchos aficionados critican las papas fritas “marcadas”. Según ellos, la mejor manera de hacer una papa frita es cortándola en el momento y friéndola en aceite bien caliente. Error. Como bien lo explica el gurú de la química de los alimentos Marold McGee en su biblia La cocina y los alimentos, “una simple fritura rápida no da buenos resultados: deja una corteza fina y delicada, que se ablanda rápidamente con la humedad del interior”. Por eso, explica, los franceses descubrieron, ya a mediados del siglo XIX, las bondades de la doble cocción: primero freír los bastones de papa a temperatura no muy caliente durante ocho a diez minutos, dejarlas luego que tomen temperatura ambiente, y antes de servir freír nuevamente, esta vez con el aceite a 175 190°C, por otros tres o cuatro minutos, para dorar y dejar crujiente el exterior.
Hoy, ésta es la técnica más (mal) utilizada en la mayoría de los restaurantes, con la mirada puesta en la practicidad y no en la calidad. Con papas prehechas, es mucho más fácil realizar el despacho con rapidez en el momento del servicio. “Se cometen muchos errores. Primero, se usa cualquier variedad de papa, usualmente las Punta (la más común en las verdulerías barriales), que tiene poca materia seca y mucha humedad. Y cuanto más humedad, más difícil es caramelizar los azúcares del almidón. Luego, es común que se apilen los bastones marcados en un recipiente enorme, y eso no sólo evita que las papas de abajo pierdan humedad, sino que, al contrario, logra que se pongan blandas y se rompan”, asegura Chebli.
Parte del cambio en el modo de pensar la papa frita se dio cuando algunos grandes cocineros decidieron meterse con ella. Un caso muy conocido es el de Anthony Bourdain, que hizo de las papas fritas en su restaurante Les Halles una especialidad de la casa (Burger Joint, en Palermo, nació utilizando su receta). Otro, aún más influyente, es el del inglés Heston Blumenthal, elegido más de una vez como uno de los mejores cocineros del mundo. Blumenthal presentó en 2011 una fantástica serie donde mejoran recetas simples con productos emblemáticos. Cada episodio (pueden verse en YouTube) refiere a una materia prima en particular, pasando por la carne, el huevo, el chocolate y, claro, la papa. “La papa frita es la campeona de los platos a base de papas. ¿Pero cuántas veces te han servido papas fritas blandas y aceitosas? Por dentro deben ser tiernas y suaves, rodeadas de una corteza crujiente. Y para eso, tenés que cocinarlas no una, tampoco dos, sino tres veces. Esta es la triple fritura de mis famosas papas fritas”, introduce antes de dar su receta. Esta triple fritura (la llaman así, pero en realidad incluye una primera cocción con agua o vapor y luego dos en aceite) es hoy la norma utilizada en muchos de los lugares más reconocidos de Buenos Aires, en una lista que incluye nombres como Elena y Pony Line (ambos parte del Four Seasons Buenos Aires), Los Galgos (con su milanesa a caballo con papas fritas), París Burger (una de las favoritas de Leo Volt) o Carne, la famosa hamburguesería comandada por Mauro Colagreco.
“El recambio del aceite es primordial y es donde muchos fallan”, aseguran desde Carne. “También la temperatura del aceite. En nuestro caso, el desarrollo del método lo empezó Mauro en Francia, haciendo pruebas. Luego hubo que traducir esas experiencias a las materias primas de acá”, dicen. Así, mientras que en Carne usan la variedad Innovator, en el Four Seasons intercalan esta variedad con la Asterix (la papa de piel rosada que se ve a veces en verdulerías), según la época del año. “Desde hace un tiempo estoy detrás de las papas Russet, que para mí son las mejores. Hice las pruebas con un productor de Mendoza, pero no logramos continuidad. Por lo que me comentaron, habrá producciones más grandes de Russet en uno o dos años”, cuenta Juan Gaffuri, chef ejecutivo del hotel cinco estrellas.
Si bien la variedad asegura características generales constantes, siempre existen variaciones propias de la naturaleza. En Carne reciben “papas todos los días, y hacemos siempre una prueba de fritura. No es la misma papa si llovió, si se cosechó antes, si es verano o invierno. Las lavamos, las cocinamos al vapor en horno convector. Después van al abatidor y de ahí al aceite a baja temperatura. Nuevamente al abatidor y las congelamos de manera ultrarrápida. Las envasamos al vacío y en menos de 48 horas ya están en el local, donde se les hace la fritura final, a temperatura alta”. Un proceso largo pero que, en definitiva, simplifica el despacho final, asegurando, sobre todo, calidad. Allí, el aceite se cambia por turno, dos veces al día.
La mejor tecnología y estructura de cocina ayudan a mejorar la calidad de las papas fritas. En Los Galgos aprovechan su horno Rational para la primera cocción al vapor (“esto facilita una cocción pareja sin que se rompan los bastones”, explica Camila Lopez Gordillo). Una buena freidora logra alta recuperación y mantiene la temperatura correcta con termostatos muy sensibles. Esto resuelve uno de los errores básicos que se cometen cuando por el frenesí del despacho llenan la freidora de papas y pierden temperatura de aceite. También sirven los abatidores que enfrían rápidamente el producto, minimizando la “zona de peligro”, cuando la temperatura está en 35º y 45ºC, rango ideal para la proliferación de bacterias. Pero si bien todo esto puede resultar primordial en lugares donde hay grandes despachos, en establecimientos más pequeños es posible lograr excelente calidad con cocciones no lejanas a las hogareñas. Un ejemplo es el de Bajo Boedo, una pequeña sandwichería en el Distrito Tecnológico, donde las papas fritas son deliciosas. “Por ahora sólo procesamos unos 15 kilos al día”, dice Sebastián Laffaye, cocinero y socio del lugar. “Nuestra freidora no tiene termostato, pero usamos un termómetro de sonda para chequear la temperatura. Dejamos enfriar las cuñas y las guardamos en la heladera, cubiertas con film, hasta que un cliente las pide. Y ahí las freímos entre 180 y 190 grados, como me enseñaron a hacer en el Gato Dumas. Salen riquísimas. Yo creo que además de las técnicas, que son claves, lo principal es ponerle cariño a las papas fritas. Y cariño se traduce en prestarles atención”.
Ricas, doradas, crocantes por fuera, cremosas por dentro. Amadas por todos, son omnipresentes en la mesa argentina. Están allí, acompañando milanesas y huevos fritos. Aparecen junto a bifes de chorizo, entrañas y tiras de asado. Dicen presente en el bodegón y en los hoteles cinco estrellas. Acompañan el boom de las hamburgueserías y son ofrecidas en cada cervecería artesanal que abre en los cien barrios porteños. Son las papas fritas, nacidas del humilde tubérculo americano que conquistó el planeta. Esas que, más allá de su aparente simpleza, son menospreciadas por los cocineros, quienes las sirven reblandecidas, cocinadas en aceite quemado, sin pasión ni cariño.
Dónde las hacen con dedicación
Bajo Boedo
Av. Boedo 1729
Burger Joint
Borges 1766
Carne
Av. Libertador 2417, Olivos
Four Seasons Buenos Aires
Posadas 1086
Los Galgos
Av. Callao 501
París Burger
Suipacha 180
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/2025549-por-que-se-hacen-mal-las-papas-fritas-fuera-de-casa

El Gourmet - Actualidad - Las Grandes Causas

Las Grandes Causas

La Causa es un emblemático plato de la costa peruana, especialmente de la ciudad de Lima. Cada familia y cada cocinero tienen su fórmula. La patata amarilla es la protagonista principal. 
Las Grandes Causas
El mito cuenta el nacimiento de la causa ligado a la historia de la independencia sudamericana. Se dice que San Martin llegó a una modesta casa en Lima, Perú. Eran tiempos duros y la dueña de casa improvisó un plato con lo que tenía a mano: puré de patatas especiado, relleno con pescado, aguacate y cebolla. A San Martin le encantó y quiso saber cómo se llamaba. “Causa”, improvisó la señora y continuó “es un plato creado para usted que defiende y lucha por nuestra causa: la independencia”.
 
Los mitos siempre tienen algo de verdad. Por eso sobreviven, según el filósofo Mircea Eliade. En todo caso, la verdad de la Causa es el sabor y su mezcla de texturas. Es una fórmula popular que se encuentra en la nevera de toda familia peruana y que puede tener también muchas variantes. Entre las infinitas clases de patatas que se encuentran en los Andes, a más de 5.000 metros de altura, la tradición manda patata amarilla. Y si no hay patata amarilla, se la amarilla con un añadido de ají amarillo, picante pero no incendiario, sutilmente perfumado.
 
Al puré hay que amasarlo con aceite de oliva y limón, es decir, mezclarlo trabajandolo con las manos hasta que adquiera una textura uniforme, sin grumos. El relleno consiste en una base proteica: langostinos, frutos de mar, pollo cocido, atún en lata, mezclado con todo lo que haya al alcance, como bien hizo la anfitriona de San Martín. En este aspecto, las combinaciones son casi infinitas: choclo, arvejas, cebolla morada, aguacate, etc. En cuanto al sazón, los condimentos predilectos son el limón, el cilantro e, incluso, mayonesa.
 
Respecto de las bebidas, su aliado natural es el Pisco Sour -un poco dulce-. Otros buenos cómplices para este clasicismo latino son las cervezas o los Torrontés bien fríos. Los mejores acuerdos para las mejores causas.

Link a la nota: http://elgourmet.com/nota/las-grandes-causas

Télam - Tendencias - Mujeres que agitan: cada vez hay más mujeres bartender y ya desplazan a los hombres

Mujeres que agitan: cada vez hay más mujeres bartender y ya desplazan a los hombres

Desde hace dos años la presencia femenina en las escuelas de coctelería se fue multiplicando y de ser rareza pasaron a convertirse en mayoría, en este rubro en auge. Por qué son las más buscadas y qué disparó este cambio. 
Hace dos años que la coctelería está en auge en todos sus aspectos: desde la cantidad de adeptos y adeptas a probar sus mezclas, hasta el incremento de jóvenes que quieren convertirse en bartender, entre los que se destacan las mujeres, hoy amplia mayoría y cada vez más solicitadas en el rubro.

Hace algunas semanas se informaba que la cantidad de jóvenes que aspiran a ser barman se incrementó en los últimos tiempos y que sólo en el Instituto Argentino de Coctelería cada mes terminan el curso unas 90 personas .

Pero el cambio cualitativo más notorio en los últimos dos años en la actividad se lo dieron las mujeres, que no sólo optan por sentarse en una barra y pedir tragos espirituosos, sino que además quieren estar atrás y ser las autoras de esos cócteles.
     
María Alejandra Pirlo, directora de la Facultad del Cocktail, y una de las primeras bartender del país, asegura que en los últimos dos años el incremento de estudiantes fue del 30 por ciento y que de ese porcentaje, dos tercios son mujeres.

“Me empezó a llamar la atención la cantidad de mujeres que se acercaron a la coctelería. Incluso entre las mamás del colegio de mis hijos. Acabo de chatear  con una que me dijo que quiere hacer un curso con tres amigas”, reveló en diálogo con Télam Tendencias.  

De hecho, cuando Pirlo empezó a estudiar en 1995 era la única mujer del curso.

“Era horrible. Pusiera lo que me pusiera, llamaba la atención. Me sentaba atrás de todo y, una vez, un compañero del que terminé siendo amiga me sugirió: 'Por qué en lugar querer ser bartender no hacés un curso para lavar platos. Las barras no son para las mujeres'. Hoy le recuerdo esa frase”, confiesa entre risas.

Pirlo cita dos cifras elocuentes de los últimos 12 años: “En 2005 las mujeres que concursábamos y estábamos en el mundo de la coctelería éramos 12. En 2010 superábamos las 100”.                  

Yamila Yaque, quien a sus 29 años lleva 12 en el mundo de la coctelería, coincide con Pirlo en los motivos que impulsaron su auge y el protagonismo que tienen las mujeres.      

“Hay un cambio cultural importante. Antes, cuando una  mujer iba a un bar y tomaba un whisky o se sentaba en una barra, quedaba mal. Ahora, en cambio, no sólo no queda mal sino que además es interesante”, le dice a Tendencias la bartender, que empezó en esto porque le gusta “beber bien”.

Para Yamila, la retroalimentación es un factor importante en el aumento del consumo de las mujeres y la elección de ser bartender.

“Cuando las mujeres van viendo que otras piden tragos, y cuando ven a otras detrás de la barra, se terminan contagiando”, grafica la bartenedr que ayer dio una charla ante


Ellas, las más buscadas
Más allá de las elecciones, de los contagios y de los cambios culturales,  hoy la tendencia en los bares y boliches porteños pasa por contratar a mujeres.

Las bartender son mucho más buscadas que sus colegas varones y los motivos van mucho más allá del glamour que  puede aportar a la barra.

“La búsqueda de mujeres en la coctelería excede el tema del glamour y tiene que ver con el carácter, por la empatía y por cómo sabe manejar ciertas situaciones”, recalca Pirlo.

Hace una década, la coctelería era un rubro dominado por hombres y hoy no sólo hay más mujeres atrás de la barra,  sino que además ya son jurados de concursos internacionales.

“En mi época la mujer estaba más para servir que para prepara el trago. Desde hace dos años esto está cambiando notoriamente”, enfatiza. 

El carácter diferente, la picardía y también la paciencia que al hombre le falta son características que hacen que los bares salgan a buscar mujeres para manejar la barra.

“De la misma manera que no podés negar que la mujer aporta elegancia, es innegable que genera un show diferente”, dice Pirlo.

En ese sentido, Yaque remarca que “no hay que olvidarse que la barra es un escenario en cuyo centro la mujer quiere estar haciendo gala de sus movimientos o flair, tal como se los conoce en la jerga de la coctelería.

Las cocinas fusión, la gastronomía y sus distintas ferias, los  eventos que organizan las vinerías y los programas de televisión (sobre todos los reality) fueron clave en el auge de la coctelería.

“La gastronomía no deja de ser un arte, una moda. Sigue sus tendencias, que van cambiando. Y de su mano cambió la concepción de lo que hoy entendemos como la coctelería”,  reflexiona Yaque, quien hace 12 años dejó la carrera de cocina por la barra para poder conectarse con la gente.

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