miércoles, 1 de marzo de 2017

La Nación - Vida&Ocio - Barcelona, guía gastronómica con muchos platos fuertes

Barcelona, guía gastronómica con muchos platos fuertes

Aunque las tapas están de moda, vale la pena probar la comida tradicional catalana, con ingredientes del mar y la montaña muy bien combinados, años de historia, circuitos por tabernas típicas y mercados, y chefs famosos
PARA LA NACION
DOMINGO 26 DE FEBRERO DE 2017
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BARCELONA.- Quien no haya tenido el placer de probar el pá amb tomàquet (pan con tomate, en catalán), con toda su sencillez y sabor de origen, ya tiene un buen motivo para regresar a Barcelona. Este destino siempre en auge, que recibe unos ocho millones de turistas al año, tiene una cultura gastronómica tan rica y diversa en sus influencias, que trasciende las estrellas Michelin de los afamados chefs que hicieron de Cataluña uno de los mejores lugar del mundo para comer. La buena mesa es tan importante en esta región, que un dato lo dice todo: el primer libro de cocina en catalán e impreso en Barcelona, el Llibre de Coch, data de 1520. Escrito por el maestro catalán Robert de Nola, cocinero de la Corte de Nápoles, sus recetas son una referencia de la cocina medieval, antes de la introducción de los ingredientes americanos: el tomate, la papa y el chocolate, que siglos más tarde hicieron tan suyos.
En Las Ramblas, el Mercado de la Boquería convoca a vecinos que hacen las compras y a turistas en busca de productos típicos
En Las Ramblas, el Mercado de la Boquería convoca a vecinos que hacen las compras y a turistas en busca de productos típicos.
Muchos viajeros se vuelcan a las tan promocionadas tapas españolas, en todas las regiones por igual, porque están de moda. No está mal, pero se pierden los sabores locales y con un poco de esto y de lo otro, se termina pagando de más, porque el tapeo siempre resulta más caro que una comida.
Especialmente en Barcelona, donde más que una mínima ración la tapa es concebida como un plato en sí mismo. Aquí se dice que la única tapa inventada en esas tierras es la bomba, una pelota de papa rellena de carne de cerdo y ternera. Por ese y por tantos otros motivos, mejor comer a lo catalán más que a la moda. En esta región de mar y montaña, todo puede fundirse en un plato. "Por más que suene extraña la combinación, se prepara el pollo con cigalas o con gambas. Los arroces también son típicos, el arroz a la cazuela, también llamado arroz de montaña o de pagés (campesino) es un plato de toda la vida, especialmente para la mesa dominical, que se hace con conejo, alcauciles, verduras de estación o con pescados de todo tipo y mariscos", cuenta Montserrat Planas, de Barcelona Turisme, sobre lo que cocinan los catalanes en el fuego de sus cocinas.
Quien quiera adentrarse a los sabores del mar, una curiosidad: los pescadores de Barcelona tienen su propio tour que incluye un menú marinero. De las aguas del Mediterráneo sacan a diario, sardinas, boquerones, jurel (todo pescado azul). Y por la tarde, abastecen los mercados de merluza, rape, calamares, lenguados y sepias. "Un plato marinero recomendable es el suquet con papas, que hacen los pescadores en los barcos, con cualquier pescado. Se basa en un sofrito con papas, coronado con pescado", sugiere Planas.
Para comer muy bien, no hará falta desembolsar grandes sumas de dinero. Los catalanes son amantes de la buena mesa, exigentes con la calidad y frescura de los alimentos porque su cocina se basa en productos de estación, de lo que se encuentra en el mercado. Amantes del aceite de oliva y el pimentón, es común en los pulmones de edificios, sentir el aroma a pescado bien condimentado, que desprende alguna sartén. No es buen lugar, claro está, para tender la ropa. Dato para los turistas que alquilan departamentos. Como lamentablemente no podemos ser de la partida en lo del vecino, como primera medida hay que zambullirse en sus mercados para descubrir qué se come en esa estación.
Los mercados municipales suelen ser un paseo formidable, en estos casos, como un viaje en el tiempo. De frente a la Rambla, La Boquería es el más famoso. Y más frecuentado por turistas. La buena noticia es que hay 38 mercados más para visitar. Pocas ciudades del mundo tienen una red semejante, por lo tanto, el Ayuntamiento les da un trato especial añadiendo propuestas culturales y lúdicas para convertirlos en puntos de referencia social, en cada barrio.

Tour con buen sabor

Mercat Galvany: arquitectura y gastronomía deli
Mercat Galvany: arquitectura y gastronomía deli.
Cesc y Alex son dos periodistas catalanes, apasionados por la gastronomía local y juntos conforman Aborígens. La dupla organiza viajes culinarios, servicios de consultoría y afortunadamente ofrecen tours para viajeros por sus rincones favoritos barceloneses (y de toda Cataluña). "Fomentamos el turismo de proximidad, cómplice con el territorio, sensible con los productos estacionales y fiel a nuestra tradición culinaria". De la mano de estos expertos en sabores catalanes, uno de los circuitos comienza en el encantador mercado del Ninot (Carrer de Mallorca 133), uno de los mercados históricos que debe su nombre a un mascarón de proa. Durante el paseo, hablan de un pilar de sus platos. "El cerdo, que lo es todo", y citan el refrán español: del cerdo hasta los andares, porque literalmente se comen hasta las patas.
Los platos se basan principalmente en esta proteína animal, porque en otros tiempos era más barato que comer pollo. La matanza del cerdo significaba comida para el invierno. Y señalan un error común del viajero: pedir jamón ibérico. "No es típico aquí. Y el cerdo catalán está extinto. Las razas porcinas blancas que se crían en Cataluña son Landrace, Large White, Piétrain y el Duroc, que hoy se considera el más cercano a lo que era el cerdo catalán", explica Cesc. El embutido catalán tradicional es las longaniza, hecha con partes de la espalda y del jamón, con sal, pimienta. Las grandes que se curan entre seis u ocho meses hasta unas de 15 días. El gran protagonista es el fuet, de unos 35 mm (fuet significa "látigo" en catalán). Después del cerdo, otra parte importante de la cocina catalana es el bacalao. Está en todos los sitios, aunque no es un producto del Mediterráneo. Es que antiguamente era muy barato. Los vascos lo introdujeron en el norte de la península y al ser un pescado curado en sal era el único que se podía transportar. La receta típica catalana es bacalao a la llauna (lata), que no falta en Semana Santa con su sencillez y gran sabor.
La visita con los Aborígens continúa por uno de los locales Morro Fi (Consell de Cent 171) punto de encuentro para el aperitivo, que está en pleno auge entre los locales. En este lugar simple y pequeño, de barra de mármol, se sirve vermut (vino macerado en hierbas) blanco o negro, de elaboración propia, bien acompañado de anchoas y aceitunas, calamares, pescados en conserva y almendras fritas. Todo aderezado con salsa vermut: pimentón, vinagre y sal.
A tomar nota, San Antoni es el barrio de los aperitivos. Y a continuación, un trago al paso por la antigua bodega Vendrell, que vende vino a granel desde 1934. Cesc y Álex aman esos lugares, que resisten todo. Parece una foto antigua, con sus barricas y decoración. Quienes compran ese vino pagés, que es una mezcla de varietales, elaborados por distintas cooperativas, tiene por costumbre tomar una copa bien fría, con chips y aceitunas, mientras son atendidos. Y eso hacemos. Y es verdaderamente económico. Después, tomamos cerveza artesanal en Biercab (Muntaner, 5) un espacio moderno y cálido a la vez con mucha madera, donde hay 30 grifos para deleitarse y platos pensados en función de la cerveza. Y como en todos los nuevos sitios de tapas, tienen su propia versión de la más icónica de todas, las patatas (papas) bravas, que las hacen cuadradas, confitadas y fritas y sale con una salsa picante. Claro, debe ser brava. Al mediodía, almorzamos comida catalana en Bodega Sepúlveda (Sepúlveda 173 bis), un restaurante que abrió sus puertas hace más de 60 años. Fue inicialmente una bodega que tenía el hogar de los propietarios en la planta alta, algo muy común en la época, pero que al empezar a servir comidas fue ganando todos los espacios de la casa para convertirse en el restaurante mítico, que es hoy, que supo cultivar un espíritu intelectual de izquierda. Su carta es ciento por ciento tradicional. Hay escalibada, ensalada típica de berenjena y pimientos asados. Bacalaos. Los platos que une mar y montaña: pollo con langosta, patas de cerdo con gambas, albóndigas con sepia, calamar relleno con cerdo. Sopas tipo puchero y el clásico Cap i pota, en vinagreta: cabeza y pata de ternera.

La cerveza histórica

Enigma, lo último del clan Adriá
Enigma, lo último del clan Adriá.
Si de lugares históricos se trata no puede faltar una visita a la antigua fábrica Moritz, la primera marca dedicada a la elaboración de cerveza en Cataluña. Fue fundada en 1856 por Louis Moritz, un inmigrante de Alsacia, que apenas instalado en Barcelona, comenzó a elaborar en su casa cerveza de autoconsumo, que no pasó inadvertida por el aroma característico de cocción del lúpulo. Hoy, el negocio continúa en manos de la familia Moritz, que en su quinta generación decidió reciclar la vieja fábrica (Ronda de San Antoni 39). La fábrica que antiguamente había sido construida en el campo, fuera de las antiguas murallas de Barcelona, cuando éstas fueron tiradas abajo, con el tiempo quedó en una situación céntrica. En los años 50 tuvo que dejar de funcionar porque el Ayuntamiento ya no permitía el tránsito de camiones (la actual fábrica funciona en Zaragoza). Así que después de medio siglo, en 2012 volvió a abrir sus puertas convertida en un templo gastronómico de la mano del gran arquitecto francés Jean Nouvel, el mismo que erigió la icónica Torre Agbar de Barcelona. Después de 10 años de recuperación, de cifras millonarias, Nouvel fusionó lo antiguo y lo moderno, a lo largo de tres plantas, dedicadas a la cerveza con cartas elaboradas por el prestigioso chef Jordi Vilà, que en la carta cervecera de planta baja, más popular, democratiza la gastronomía, de influencia alsaciana. La cerveza está elaborada con agua mineral y lúpulos frescos, florales, de Saaz (una región de la república Checa) que le dan ligereza.
Por otro lado, al ser elaborada para el autoconsumo en el lugar y al mantenerse a dos grados de temperatura, se sirve sin pasteurizar, lo que le añade un sabor más especial, con muchos matices. En el subsuelo está el restaurante Louis 1856, que rinde culto a su fundador y reconstruye el recorrido de Moritz desde su tierra hasta Barcelona y un bistró de vinos. Y en la primera planta funciona su última inauguración, el restaurante Alkimia (que tiene una estrella Michelin), de su chef Jordi Vilà.
La competencia histórica de Moritz es Damm. Inauguró en Barcelona en 1876, también por alsacianos que huían de la guerra austro-húngara, August Kuentzmann Damm y su mujer Melanie. Así que en Barcelona ¡la cerveza es alsaciana!
Aunque no tenga fama internacional, Barcelona tiene gran tradición chocolatera. Para muestra, basta un museo, que está situado dentro del Convento San Agustín, el Museu de la Xocolata (calle Comerç, 36). El ticket de entrada es de chocolate de verdad y en su interior se muestran el proceso de elaboración (en la planta baja se puede comprar y beber una taza de chocolate). Tras la llegada de América, el chocolate fue adoptado de inmediato por los artistócratas y popularizado en siglo XVII. EL barón de Maldá (1746-1819) dejó en sus escritos Calaix de Sastre la importancia de este alimento, que se bebía en reuniones.
También, por sus propiedades, fue importante entre la milicia. A los soldados de elite, que consumían más chocolate que el resto, los llamaban "los chocolateros". Algunos lugares especiales para comer o beber un chocolate caliente: Escribà (Ramblas, 87), Valor (calle Tapineria, 10), Granja 1872 (calle Banys Nous, 4), Granja Viader (calle D'En Xuclà, 9-6), La nueva chocolatería de Oriol Balaguer (calle Fusina, 5), Chocolate Amatller (Passeig de Gràcia, 41).

Datos útiles

Mercados. Están divididos en tres rutas. La modernista de finales del siglo XIX y principios del XX (de la Llibertat, de Galvany, de Sarriá, de Sant); la emblemática, que por sus dimensiones, diseño o situación son especialmente significativos (de la Boquería, de la Concepció, Santa Caterina, Encants Barcelona, Fira del Bellcaire, de la Barceloneta y San Antoni) y los nuevos, construidos durante el siglo XX. www.mercatsbcn.com
Comer y beber. Visita a los pescadores de la Barceloneta ofrecen un recorrido guiado y un completo menú marinero. 35 euros por persona. También hay opciones de tapas marineras y bebida, por 15 euros. www.3nusos.com/cofradia
Tour gastronómico por la ciudad con Cesc y Alex de Aborígens. Ofrecen varios tours de unas 4 horas (son grupos reducidos). Cuestan entre 110 y 140 euros (IVA incluido), por persona, e incluyen bebidas y comidas. Hay tours por vermuterías, mercados, nuevas tapas y un circuito para exploradores. http:/aborigensbarcelona.com; e-mail: hola@aborigens.cat
El barri Adrià: www.elbarriadria.com.es Tickets (Avenida Paral- lel 164), desde, 110 euros por persona.Pakta (Lleida 5), desde 125 euros. Bodega 1900 (Tamarit 91), desde 45 euros. Niño Viejo/ Hoja Santa (Avenida Mistral, 54), desde 35 euros./Enigma (Sepúlveda 38), desde 220 euros.
Rías de Galicia y Espai Kru: (Lleida 7). Comida promedio, 100 euros. www.riasdegalicia.com y www.espaikru.com
Morro Fi: Consell de Cent 171. http:/morrofi.cat/
Fábrica Moritz (ronda de San Antoni 39) moritz.com.es
Bodega Sepúlveda (Sepúlveda 173 bis) www.bodegasepulveda.net
Restaurantes recomendados: Gresca restaurante, gresca.net; Disfrutar; http://es.disfrutarbarcelona.com/, Alkimia, www.alkimia.cat. De nivel intermedio: Luis de les Moles www.lluisdelesmoles.com: Fermi Puig; www.restaurantfermipuig.com/es/
Más información. Barcelona Turisme www.barcelonaturisme.comwv3/es/

Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1987373-barcelona-guia-gastronomica-con-muchos-platos-fuertes

Clarín - Entremujeres - El boom del gin en las barras: tres recetas de tragos de bartenders

El boom del gin en las barras: tres recetas de tragos de bartenders

Para animarse a ir más allá del gin tonic, tres reconocidos bartenders comparten sus propuestas.
El boom del gin en las barras: tres recetas de tragos de bartenders
Tom Collins
Por Inés de los Santos
Bartender - Creadora del servicio de barras Julep​
Ingredientes: 44 ml. de gin / 22 ml de jugo de limón / 22 ml. de almíbar / 1 Cereza fresca / 1 rodaja de limón / Soda
Preparación: En una coctelera batir el gin, el almíbar y el jugo. Colar en un vaso highball y terminar con soda, limón y 1 cereza fresca. Variante: en vez de jugo de limón, se puede hacer un scrub de ciruelas (cortadas en mitades, con azúcar granulada y gotas de vinagre) y en vez de soda, usar un espumante Extra Brut.
El boom del gin en las barras: tres recetas de tragos de bartenders
Tragos con gin: el Tom Collins de Inés de los Santos.
Cyn Tonic
Por Tato Giovannoni
Bartender - Dueño del bar Florería Atlántico​
Ingredientes: 50 ml. de gin / 25 ml. de Cynar / Agua tónica / Hielo / Una rama de eucalipto para la decoración.
Preparación: En una copa de vino, colocar el gin, el Cynar y 6 rocas de hielo. Agregar el agua tónica, revolver y decorar con una rama de eucalipto.
El boom del gin en las barras: tres recetas de tragos de bartenders
Tragos con gin: el Cyn Tonic de Tato Giovannoni.
Triple Orange
Por Jorge Balbontín
Bartender chileno residente en España - Consultor internacional​
Ingredientes: 50 ml. de gin / 200 ml. de tónica premium / 1 cucharada de mermelada de naranja amarga / 5 golpes de bitter de naranja / 1 twist de naranja
Preparación: Colocar todos los ingredientes juntos en un mixer. Remover con la ayuda de la cuchara la mermelada junto con los bitters y la cantidad de gin recomendado. Añadir el hielo y la tónica. Servir en copa y decorar con un twist de naranja.
El boom del gin en las barras: tres recetas de tragos de bartenders
Tragos con gin: el Triple Orange de Jorge Balbontín (Foto: gentileza Gin Mare).

Link a la nota: http://entremujeres.clarin.com/entremujeres/rincon-gourmet/tragos-cocktails-gin-recetas-bartenders_0_SkEI0KjFl.html

Revista Planeta JOY - Comer - Las claves de la cocina belga, en una clase

Las claves de la cocina belga, en una clase

La cocinera Vinciane Smeets da talleres para aprender a hacer platos de su historia familiar.

Apenas se ingresa al atelier, el aroma de la masa horneada da el primer impacto. Vinciane Smeets –belga, nacida en Amberes, criada en Bruselas- empezó hace algunas horas a preparar la clase de esta tarde, que incluirá una Tarte su sucre brun (tarta de azúcar negra) y Chicons au gratin (endivias gratinadas). 
Desde hace casi cuatro años Smeets da clases de cocina belga-francesa en su espacio de Recoleta, un acogedor sitio en donde los libros, la vajilla y las historias remiten a su país de origen, Bélgica, desde donde vino con su familia a Buenos Aires 20 años atrás. “Es una tradición que en las casas se cocine. Las recetas de las abuelas pasan a las generaciones siguientes: como hace frío, hacemos platos potentes, y como suele llover bastante, la cocina es una costumbre para compartir tiempo en las casas”, cuenta a Planeta Joy mientras invita a participar de la preparación de los platos. La idea es que todos sean parte, desde los que ya tienen conocimientos hasta los que nunca se animaron. 
vinciane smeets 
Vinciane -quien además provee de galletas belgas a todos los locales de Le Pain Quotidien en la ciudad- tiene la premisa de cocinar simple, rico y con ingredientes que sean fáciles de conseguir. El objetivo final es que esas recetas luego se puedan repetir en casa, en mesas de amigos o con la familia, tal como sucede al final de la clase: todo lo preparado por quienes asisten luego se comparte en la mesa, acompañado por los vinos de Bodega Catena Zapata (cada encuentro ronda el valor de $550, dura entre dos y tres horas y tienen un máximo de siete personas). Tanto para quienes se anota solos como quienes llegan acompañados, estos encuentros son una buena ocasión para -además de cocinar- conocer gente nueva y compartir una charla amena. 
vinciane smeets 
Las temáticas varían según la estación (por los productos y las costumbres de cada época): durante marzo los talleres serán de chutneys de higos y ciruelas, waffles de vainilla y con nueces, pastelería con chocolate belga y un especial aperitivo para aprender bocados como blinis, rilette de atún y crema tzatziki. En abril y mayo será el turno de los Plats du Jur, donde se enseñarán un plato principal (en general, alguna carne) y un postre por encuentro. Cuando se acerque el invierno llegará el momento de las sopas y tartas, la carbonada flamenca y el cerdo a la cerveza negra, por ejemplo. A continuación Vinciane comparte la receta de su tarta de azúcar negra:
TARTE SU SUCRE BRUN (TARTA DE AZÚCAR NEGRA) 
Ingredientes para la masa quebrada:
250 gramos de harina 0000
125 gramos de manteca
Agua tibia, cantidad necesaria
Mezclar los ingredientes en un bowl hasta formar una masa homogénea y elástica. Dejar reposar 15 minutos y estirar. Pre cocinar la masa en horno a 180º.
Para el relleno
300 gramos de azúcar negra
150 mililitros de crema de leche
3 huevos
Romper los huevos en un bowl y batirlos en omelette. Agregar la crema de leche mezclando hasta que se integren los ingredientes. Incorporar el azucar y volver a integrarlos. Verter la mezcla sobre la masa quebrada. Hornear durante 40 minutos a horno a 180º o hasta que la tarta esté cocida.

Por Daniela Rossi

Link a la nota: http://www.planetajoy.com/?Las_claves_de_la_cocina_belga%2C_en_una_clase&page=ampliada&id=9424

La Nación - Vida&Ocio - Saúl Lencina: la potencia de la mandioca

Saúl Lencina: la potencia de la mandioca

Energética y sabrosa, esta raíz alimenta a los pueblos guaraníes desde tiempos ancestrales y ofrece mil posibilidades en la cocina
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LA NACION
DOMINGO 26 DE FEBRERO DE 2017
Foto: Rodrigo Ruiz Ciancia
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Los pueblos guaraníes conocen las propiedades de la mandioca desde siempre. La cocinan de mil maneras: hervidas, al rescoldo, fritas, al horno, fermentadas. Las chipas que se comen todos los días en Misiones se hacen con almidón de mandioca. Con los gránulos húmedos de almidón los pueblos originarios hacían mbejú, unas tortillas finitas que al secarse se conservaban por bastante tiempo. Y fermentándolas hacían una bebida alcohólica llamada cauim, que consideraban sagrada. Todas esas preparaciones a base de mandioca fueron durante siglos la alimentación básica de los pueblos del Litoral, de Paraguay y Brasil. A mí me interesa poner en valor este producto y difundir sus beneficios", cuenta Saúl Lencina, cocinero bonaerense radicado en Posadas desde hace varios años, donde tiene dos restaurantes (Hoy Cocino Yo, en Tucumán 1564, y De La Tierra, en Catamarca 1008, 4to tramo de la Costanera de Posadas, Misiones). Sus platos se diferencian porque utiliza únicamente productos de la provincia: "Llegué primero de vacaciones; me enamoré de inmediato. Es una despensa natural increíble, uno va caminando por la calle o se mete en el monte y hay árboles de palta, mangos, cítricos, frutos que para mí eran desconocidos, hay pescados de río, hay de todo. Nunca había comido mandioca, al principio no me llamaba la atención, no sabía qué hacer. Pero pronto, los misioneros me mostraron sus enormes posibilidades. Yo jamás podré hacer sus platos típicos, pero entendí su esencia; los interpreto. Aquí descubrí la mandioca, aprendí a respetarla como un alimento muy importante", dice Lencina.
Foto: Rodrigo Ruiz Ciancia
La infancia de Saúl transcurrió en una huerta. Su madre debía alimentar a sus once hijos, era necesario producir alimento. Con ella aprendió cuáles eran los ciclos de la naturaleza y a disfrutar de lo que ofrece cada estación. En Misiones se contactó con productores, organiza ciclos gastronómicos temáticos y ahora trabaja en un libro sobre cocina misionera junto con Ana Fiaccadori, una estudiosa del patrimonio culinario de la provincia y autora del libro La cocina del nordeste argentino.
Leñosa, piel color habano, blanco marfil por dentro; la mandioca se apila en las verdulerías porteñas detrás del cajón de las papas, los zapallos y las batatas. Pocos saben que era la base de los platos que se servían en casas y fondas de Buenos Aires, allá por los tiempos de la Revolución de Mayo. Y menos se conocen en estas latitudes los infinitos beneficios nutricionales que aportan su consumo. Misiones es la provincia argentina con mayor superficie de cultivo, seguida por Corrientes, Chaco y Formosa, donde las raíces de mandioca constituyen una fuente básica de la alimentación diaria. Originaria de América, su nombre científico es manihot esculenta (aunque bien podría ser suculenta) y se la conoce también como yuca, aipim, mandioca, tapioca, guacamota, casabe o casava en distintos países del latinoamérica. La evidencia más antigua de su consumo se registra en Perú, donde hay indicios de su cultivo hace 4000 años.
Foto: Rodrigo Ruiz Ciancia
Según informa el INTA, se trata de un producto cuyas raíces ricas en almidón son una de las principales fuentes de hidratos de carbono que aportan un importante complemento de la mesa familiar de la población misionera, tanto rural como de buena parte de la urbana. Junto con sus hojas y ramas, provee un forraje económico y muy valioso para el ganado y además es utilizada como materia prima de la industria para la extracción del almidón y sus derivados, por lo que representa una regular fuente de ingresos en la explotación agraria. En los últimos años, su consumo aumenta gracias a que varios chefs la proponen como parte de sus menús.
"Hablar de mandioca es hablar de respeto por nuestras raíces. En la cocina es muy versátil y su uso va más allá de las chipas. Se utiliza la harina para hacer panes, ñoquis, panqueques; se prepara mbejú, tapioca (unas esferas que la cocina de vanguardia utiliza mucho para saborizar y dar textura a distintos platos), se fríen en láminas y se sirve como snack; se puede hornear como la papa o usar para espesar sopas. Resiste todas las cocciones y es apta para celíacos. ¡Y es deliciosa!", enumera Lencina mientras prepara su plato con distintas texturas de esta raíz: surubí con harina de mandioca, salsa tucupí, mango y brotes. "Me gusta mucho esta receta porque muestra la diversidad de este producto. Utilizo técnicas guaraníes muy antiguas, todo con una raíz, un rallador y agua y esa es la base para preparar harina, almidón y agua de mandioca. Eran verdaderamente muy creativos."
Foto: Rodrigo Ruiz Ciancia
¿Cómo se cocina la mandioca?
La mandioca necesita cocción, tiene muchísimo almidón, no se pasa como la papa. Para elegirla en la verdulería lo importante es que la carne debe ser blanca impecable, si está manchada, es vieja. Si la acercás a la nariz y sentís olor a humedad, no sirve, quiere decir que se está pudriendo. Las puntas en general se descartan, porque se ponen feas. Con respecto del tiempo de hervor, cada mandioca es única. Pueden ser unos minutos o dos horas. Tiene que ver con el tiempo de cosecha, si son frescas o están apiladas hace meses. Pero siempre es rica.
¿Cómo definirías la cocina misionera hoy?
Misiones ofrece una despensa natural enorme. Pero también recibió muchos inmigrantes, hay colectividades del centro de Europa, alemanes, polacos. También, mucha gente de Brasil y Paraguay, cada uno trae sus recetas, hay una fusión interesante. Y por supuesto, hay cocineros muy importantes que también hacen mucho esfuerzo para que esto se conozca en todo el país. Ese trabajo es increíble, yo sigo aprendiendo todos los días.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1988105-saul-lencina-la-potencia-de-la-mandioca

La Nación - Vida&Ocio - Los nuevos restaurantes con el sello Adrià en Barcelona

Los nuevos restaurantes con el sello Adrià en Barcelona

Menú de vanguardia en el barrio Poble Sec
PARA LA NACION
DOMINGO 26 DE FEBRERO DE 2017
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Poble Sec es uno de los barrios que tuvo un gran impulso gastronómico en los últimos años. Era una zona de casas sencillas que atrajo movida cultural y gastronómica. Las propuestas son muy convocantes, a la altura del Paral-lel. Y en muchos casos hay que asegurarse reservas con mucho tiempo. Allí se encuentra Rías de Galicia (Lleida 7), de los hermanos Iglesias (socios de Albert Adrià y también del restaurante de Messi), es una marisquería clásica barcelonesa en la que los comensales se aseguran las mejores piezas de pescados y mariscos llegadas a diario del Cantábrico, el Mediterráneo y el Atlántico.
En el primer piso, podrán descubrir una oferta que le da una vuelta a la comida de mar. Se trata de Espai Kru, el restaurante que reúne en la cocina a la vista manjares de diferentes culturas que no utilizan el fuego, en base al mismo producto de Rías.
Se inspiran en la costa del Pacífico, Perú, México, en la Polinesia, Japón, Corea. Siempre están investigando las preparaciones con productos crudos, tanto en culturas antiguas como contemporáneas. Y crean las propias, en las que adaptan el producto español, como el calamar con una salsa arrabiata. El plato estrella es el carpaccio de toro (atún), e imperdible el recorrido de sus pescados: hamachi, atún, bonito, dorada, salmón Alaska con sus huevas. Y los tartares de solomillo. Hay que probarlo.

Los enigmas de Adrià

En Poble Sec también se encuentra elBarri Adrià, todo un circuito de restaurantes separados por pocos metros de distancia, ideados y desarrollados por Albert Adrià, cocinero igual que su hermano Ferrán, respostero y empresario gastronómico que fue parte del legendario y revolucionario elBulli.
Gran propuesta a la que se sumaron los hermanos Iglesias y también Ferrán, como apoyo logístico. Los restaurantes del barri son Tickets (una estrella Michelin), Hoja Santa, Niño Viejo (una estrella Michelin), Bodega 1900, Pakta (una estrella Michelin) y la última apertura, Enigma, que inauguró en noviembre último, con reservas disponibles a partir de junio (hay que estar atentos a las cancelaciones del día).
Albert Adrià define Enigma como "la culminación de toda una trayectoria, que cierra un ciclo y retoma el espíritu de elBulli. Dudo que vuelva a hacer algo así". El restaurante de 700 m², de estilo minimalista, en cristales, hierros y cerámicas, fue diseñado por RCR Arquitectes. Los comensales ingresan con una contraseña de acceso a una experiencia muy personalizada y laberíntica. En grupo reducido, sólo ingresan 24 personas por noche (48 los sábados), que recorren seis espacios bien diferenciados.
Todo es un misterio a develar. Por eso no se promocionan sus platos. No hay fotos de comida. El precio del menú ronda los 220 euros, con agua mineral y cócteles. En su exquisita bodega se ofrecen vinos que alcanzan los 1000 euros. Albert Adrià (que ya sueña con abrir también una pizerría) cuenta a la nacion que mientras que en otros restaurantes realizan dos o tres pruebas para un plato, en Enigma pueden tomarse una semana. "El tiempo no es lo importante, lo importante es el resultado", destaca.
Respecto de los otros restaurantes, Tickets fue una de las primeras aperturas, en 2011, y rinde homenaje a las tapas y las ofrece tradicionales y contemporáneas, siempre desde el lado de la diversión. La experiencia concluye en la lúdica sala de postres La Dolça, bajo un techo de frutillas. Imposible no evocar el cuento de Hansel y Gretel.
Pakta, en cambio, celebra la gastronomía japonesa y peruana, en un ambiente rodeado de telares coloridos. Bodega 1900 es una vermutería catalana, con la cocina al frente y las mesas al fondo, con gusto por la tradición. Niño Viejo y Hoja Santa enaltecen los sabores de México con los mejores ingredientes y tradiciones mexicanas, que también se expresan en la alegre decoración.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1987395-los-nuevos-restaurantes-con-el-sello-adri%C3%A0-en-barcelona