Será el 22 y 23 de octubre en el Hipódromo de Palermo. 45 stands y food trucks ofrecerán todas las variedades posibles de este ícono de la comida rápida.
El fin de semana del 22 y 23 de octubre, en el Hipódromo de Palermo, se realizará la edición número 1 del Burger Fest, un festival gastronómico que reunirá por primera vez a las mejores hamburgueserías de Buenos Aires.
Este ícono de la comida rápida que se ha convertido en estrella del universo gourmet será la atracción principal de esta feria en el que más de 45 stands y food trucks lo ofrecerán en todas sus variedades posibles. El festival se montará en el estacionamiento principal del Hipódromo de Palermo y será de entrada libre y gratuita.
Participan, entre otros, Big Sur, Dellepiane, Kon Kon, , Mi Barrio, Negroni, Nucho, On Tap, Burger Mood, Delirio, Deltoro, Diggs, El Rodazo, Hard Rock Café, Luciano López Fuentes, La Dorita, Los Infernales, Rodrigo Toso, Nómade, San Gennaro, The Embers y Amics. Será una gran oportunidad para disfrutar de las mejores hamburguesas de la ciudad, en un mismo lugar.
En el Burger Fest también habrá un sector dedicado especialmente a otras variantes de la comida rápida como loshot dogs, los tacos y los sándwiches de autor. Allí algunos de los animadores serán Doggs, Logia, So Bagel y muchos más.
Cómo no podía ser de otra manera, también habrá un patio cervecero con algunas de las marcas más relevantes de la Argentina, que propondrán los maridajes más adecuados para cada tipo de comida. Se podrán encontrar cervezas de Cervelar, The Craft Beertruck, La Membresía, Antares, Sol, entre otros. Además, para quienes prefieran otros maridajes, Burger Fest contará con un food trucks de vinos y otro de coctelería a cargo de la célebre bartenderInés de los Santos.
También se dispondrán puestos con propuestas para la sobremesa con helados, postres e infusiones. En el sector dulce se lucirán Compañía de Chocolates, Guapaletas, Guilab y muchos más.
El Burger Fest se realizará el sábado 22 y el domingo 23 de octubre en el Hipódromo de Palermo, con entrada por Av. Del Libertador y Dorrego. Será de 11 a 20 horas, con entrada libre y gratuita. Se reprograma por lluvia.
Link a la nota: http://www.planetajoy.com/?Llega_Burger_Fest%2C_el_1%BA_festival_gastronomico_para_fanaticos_de_las_hamburguesas&page=ampliada&id=9070
En la década del 80, la familia de Diego Jacquet se fue de Buenos Aires a vivir a la Patagonia buscando tranquilidad. El creció en la paz de la Cordillera y quería ser futbolista: jugaba en el club Fontana de Trevelin con el sueño de debutar algún día en primera. Pero una lesión le hizo perder la vista de su ojo izquierdo: tuvo dos trasplantes de córnea y la fantasía se esfumó. Muchos años después, Diego logró jugar en las grandes ligas: es un respetado cocinero que abrió sus propios restaurantes en Londres y la lejana Singapur. Convertido en un embajador de la cocina argentina, dice que ése es hoy su principal objetivo: que nuestra gastronomía se conozca en el exterior más allá del bife y el Malbec.
Este año, Jacquet hará lo mismo con su restaurante de Singapur. El evento será más exclusivo: tres cenas a fin de octubre en las que 34 comensales probarán un menú degustación de ocho pasos, además de una presentación para periodistas. Con él cocinarán varios chefs argentinos, quizás no tan mediáticos, pero sí muy prestigiosos. Desde acá viajarán Soledad Nardelli, Martín Molteni, Martín Baquero y Pablo del Río y la sommelier Agustina de Alba, y se sumarán Hernan Luchetti, Federico Heinzmann y Fernando Navas, tres reconocidos cocineros argentinos que trabajan en el exterior. Juntos, cocinarán con 10 productos originales de la Argentina, como la algarroba, el comino, el pimentón, la yacaratía (la madera comestible) y el cedrón.
El camino que hizo Diego para llegar a este presente arrancó hace más de 20 años. Frustrada la vocación deportiva, empezó a estudiar administración hotelera. Una de las clases fue en la cocina del viejo restaurante Patagonia de Francis Mallman. Y esa “locura controlada” que vio lo hizo sentir como si volviera a pisar una cancha otra vez. Le pidió al cocinero una oportunidad y comenzó un pasantía en la que fue aprendiendo las bases del oficio. Al tiempo se fue, hizo “muchas cosas” (entre otras, ser DJ) y dos años después volvió a Mallman: le pidió disculpas y el cocinero le dio otra oportunidad.
Estuvo en restaurantes míticos de la gastronomía porteña, como Cholila y Catalinas, y ganó un premio en la Expo Gourmandise, pero siempre soñaba con irse a estudiar afuera. “Tenía esa imagen del chef armonioso, bien vestido, con gorrito”, dice. Gracias a Ramíro Rodríguez Pardo, se fue a cocinar al País Vasco. “Mi sueño era cocinar en Alain Ducasse en Montecarlo. Llamé a un periodista argentino radicado en París y me desalentó porque no hablaba francés. Me dijo: ‘Te van a tener seis meses pelando papas en una esquina. Pero hay un cocinero que acaba de ganar la tercera estrella Michelin y en tres años va a cambiar la historia de la cocina mundial. Llamalo de parte mía”. Era 1998 y el cocinero era Ferrán Adria. Estuvo un año en ElBulli, antes de que estallara su fama. “Hacíamos 120 cubiertos por servicio, trabajaba de las 7 de la mañana a las 2 mañana del otro día”, recuerda.
Fue un aprendizaje intenso. Los papeles inmigratorios le impidieron volver a ElBulli, pero se fue con un amigo sueco a Aquavit, entonces uno de los mejores restaurantes de Nueva York. A los tres meses, era sous chef. “Fue una experiencia fantástica. La cocina escandinava está muy identificada con la patagónica”, dice. Los trámites lo trajeron otra vez a la Argentina, y otra vez quedó varado: cayeron las Torres Gemelas. Buscó otra alternativa y emprendió viaje a Suecia: se sumó a un nuevo restaurante de la cadena Hilton, que pronto estuvo entre los mejores de ese país. Con 26 años, el grupo hotelero lo mandó a Londres a hacerse cargo de un hotel boutique, y se convirtió en el chef ejecutivo más joven de un Hilton.
En 2008, y haciendo entonces cocina mediterránea en Hong Kong, se dio cuenta de que a los periodistas los volvían más locos el chimichurri y el dulce de leche que la cocción al vacío. Ahí se dio cuenta de que tenía que volver a las raíces. Empezó a investigar, descubrió lo que estaban haciendo el peruano Gastón Acurio y el brasileño Alex Atala. “Abandoné mi seguridad y mi gran sueldo y en 2010 abrí Malevo, que fue el primer restaurante de cocina argentina, no de parrilla, en Londres”, relata. Tiempo después lo vendió y hoy tiene Zoilo, también en Londres, y BoCHINche en Singapur.
En ellos, Jacquet se enfoca en el producto argentino. Y el producto no es sólo la carne. “Hay un preconcepto de que la cocina argentina se limita a la carne y a las empanadas. Yo no la estoy redefiniendo, sólo estoy mostrando que tenemos un país muy grande, con regiones muy distintas una a la otra, y productos maravillosos”, afirma.
Algunos de los platos que sirve son una croqueta de queso de cerdo con mermelada de membrillo; una versión especial del asado (cocido al vacío 14 horas y luego sellado); provoleta con miel de orégano y almendras tostadas; centolla con humita; y banana split con crème brûlée de dulce de leche.
Jacquet, padre de dos hijos pequeños, no se ve en el futuro inmediato volviendo a la Argentina. Quizás sí, en algún momento, regrese a cocinar en la Patagonia. El cree que su lugar hoy es difundiendo la gastronomía argentina en el exterior. “Por eso Comilona, una semana argentina para mostrar una comunión entre cocineros argentinos súper talentosos, algunos que hacen cocina argentina y otros que no. El objetivo es que haya más resturantes argentinos fuera de Argentina, no sólo parrillas”, plantea.
¿Y cómo ve la gastronomía argentina actual? “Por primera vez los cocineros argentinos están haciendo un gran cambio. Están saliendo a buscar el producto, viajando más, visitando las provincias. El impacto del cocinero en la economía regional, con los pequeños productores, es muy grande: genera trabajo. Hay cocinas que no son tan ricas, como la mexicana o la brasileña, que nos llevan pasos adelante. Los cocineros tenemos una responsabilidad muy grande. No vamos a ver el resultado en esta generación, sí en la que viene. Pero somos nosotros responsables de lograrlo”, concluye.
Los chefs de Comilona
Diego Jacquet: chef patron de boCHINche (Singapur) y Zoilo (Londres).
Soledad Nardelli: jefa de Cocina de Chila en Buenos Aires, que ocupa el puesto 35 de la lista de los 50 Mejores Restaurantes de Latinoamérica 2016.
Martín Baquero: fue chef de varios restaurantes y recibió el premio de la Academia Nacional de Gastronomía al mejor Chef en 2011 Hernan Luchetti: jefe de Cocina de El Celler de Can Roca, rankeado en el 2º puesto de la lista de los 50 Mejores Restaurantes del Mundo 2016.
Federico Heinzmann: jefe de Cocina del New York Grill del Park Hyatt de Tokio, Japón.
Martin Molteni: chef y propietario de PuraTierra, en el puesto 50° de los Mejores Restaurantes de Latinoamérica 2016.
Pablo del Río: chef y dueño de Siete Cocinas, en Mendoza.
Fernando Navas: chef y dueño de Balvanera, en Nueva York.
Agustina de Alba: sommelier, dos veces elegida la mejor de la Argentina.
Link a la nota: http://www.clarin.com/sociedad/Sonaba-futbolista-difunde-cocina-argentina_0_1664233624.html
El gigante de la comida rápida está probando el uso de quioscos de autoservicio en algunos de sus locales en EE.UU.. Foto: Taylor Glascock para The Wall Street Journal
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El Big Mac, escribió en julio un importante franquiciado de McDonald's en un memorándum dirigido a otros operadores, "se ha vuelto menos relevante". Es el problema que enfrenta el gigante estadounidense de comida rápida: sus hamburguesas ya no son lo suficientemente buenas.
Apenas uno de cada cinco jóvenes de la Generación del Milenio, la clientela principal de los restaurantes de comida rápida, ha probado el producto estrella de McDonald's, decía la nota. El número de hamburguesas que se venden en sus locales en Estados Unidos se ha mantenido estable en los últimos años, y antes de eso se expandía a un ritmo de apenas entre 1% y 2% al año, según ex altos directivos de la empresa.
Nuevas cadenas que prometen "mejores hamburguesas" están captando clientes con sus ofertas gourmet, hechas a la orden, y con un servicio veloz e informal. Servir ese tipo de producto contradice una estrategia que McDonald's ha implementado durante seis décadas, en la que la velocidad y el bajo costo son pilares de las ventas.
"Tenemos que dar en el clavo", reconoció Mike Andres, presidente de McDonald's en EE.UU., durante una reciente entrevista. "¿Cómo podemos servir la mejor hamburguesa a la velocidad de McDonald's y, en última instancia, al valor que se esperaría de McDonald's? Eso es hacia lo que estamos apuntando", dijo.
Un panel de expertos "sensoriales" está ayudando a McDonald's a reenfocarse en el sabor y la cadena está probando usar carne vacuna fresca, en lugar de congelada, así como diferentes técnicas de cocción y un sistema de pedidos de hamburguesas hechas a gusto del consumidor. Steve Easterbrook, que asumió la presidencia ejecutiva el año pasado, señaló que la empresa se está replanteando "las creencias heredadas".
Los retos son evidentes. McDonald's, la cadena de comida rápida por excelencia, obtiene casi 70% de sus ingresos en EE.UU. de los drive-through. Las hamburguesas se preparan generalmente con antelación y se guardan para que estén listas cuando lleguen los autos. McDonald's afirmó que su meta de tiempo de entrega, desde que el cliente pide la hamburguesa hasta que la recibe, es de apenas 90 segundos.
Aunque McDonald's ha ampliado su menú, las hamburguesas aún representan aproximadamente 20% de sus ventas, que el año pasado rondaron US$8.600 millones en EE.UU., dijeron los ex ejecutivos.
No obstante, los intentos realizados en los últimos años para vender hamburguesas con ingredientes de mayor calidad -lo cual implica precios más altos- no han prosperado.
La Arch Deluxe, lanzada a mediados de los años 90 a un precio de US$2,49 (32 centavos más que un Big Mac en ese entonces), fue discontinuada en 1998. En 2009, los clientes consideraron que pagar entre US$4 y US$5 por una hamburguesa de carne Angus era excesivo.
En una encuesta sobre el sabor de las hamburguesas realizada en 2014 por la revista Consumer Reports entre 21 cadenas, las de McDonald's ocuparon el último lugar. "El mundo no está esperando otra hamburguesa de McDonald's", dijo un ex alto ejecutivo de la compañía. "Está esperando una mejor hamburguesa de McDonald's".
En busca de un servicio más rápido, la cadena ideó a partir de los años 90 atajos que fueron afectando la calidad, afirma Larry Light, ex director de marketing de McDonald's. Un año, dejó de tostar el pan, lo que lo dejaba húmedo y gomoso, dice Light. Otro año, comenzó a calentar las hamburguesas en hornos de microondas, y en otro prolongó el tiempo que podían estar almacenadas en los gabinetes de calentamiento.
"El efecto acumulado fue muy negativo", manifiesta Light. "Fue una degradación continua". En 2003, agrega, McDonald's comenzó a tratar de revertir la situación.
Anteriormente, la incorporación de hamburguesas de bajo costo al menú producía un gran impacto en los ingresos de McDonald's. La hamburguesa doble con queso, añadida al menú de un dólar a principios de 2003, representó aproximadamente 4% de las ventas de la compañía en EE.UU., según un ex ejecutivo. Sin embargo, el menú no aumentó las ganancias y, a partir de 2013, McDonald's comenzó a ofrecer productos de mayor precio.
La cadena estrenó los desayunos disponibles todo el día, lo que trajo más clientes, pero las ventas se han desacelerado. McDonald's reportó en julio un crecimiento de las ventas en los locales abiertos en EE.UU. hace al menos un año de 1,8%, en comparación con el 3,2% previsto por los analistas.
Las cadenas de comida rápida informal, como Panera Bread Co., que se centran en ingredientes frescos y de mayor calidad, han crecido a un ritmo más acelerado. En 2015, el tráfico en las cadenas rápidas informales creció 9%, mientras que las visitas a las cadenas de comida rápida convencionales se mantuvieron estables.
Las cadenas que prometen "mejores hamburguesas", como Five Guys Holdings LLC, Smashburger Master LLC y Shake Shack Inc., también crecen más rápido que McDonald's, especialmente entre la Generación del Milenio, que superó a los baby boomers, los nacidos entre 1945 e inicios de los 60, como el mayor grupo demográfico de EE.UU. El porcentaje de la Generación del Milenio que visitó un Smashburger más de una vez al mes entre fin de 2013 y el segundo trimestre de este año, por ejemplo, aumentó en 11 puntos porcentuales, mientras que el porcentaje de quienes acudieron a un McDonald's creció 6,5 puntos porcentuales, según la consultora Technomic Inc.
El panel de expertos sensoriales de McDonald's, compuesto por chefs, proveedores y personal propio, estudió el año pasado todas las hamburguesas del mercado y las comparó con las de McDonald's en atributos como ternura y jugosidad. Andres dijo que McDonald's está ensayando diferentes tipos de carne, pan e ingredientes y está modificando ligeramente los tiempos y temperaturas de cocción.
Las medidas son parte de un esfuerzo más amplio en el que Easterbrook ha estado presionando a los ejecutivos a revisar todos los productos del menú para una posible mejora. La compañía ha vuelto a usar mantequilla en lugar de margarina en su Egg McMuffin y eliminó los ingredientes artificiales de los McNuggets de pollo y otros productos. "Estamos intentando cosas y eso es muy positivo", dijo Easterbrook en una entrevista.
Para ahorrar tiempo, McDonald's también redujo el número de ingredientes posibles de 14 a seis y decidió asar la carne en una parrilla que cocina los dos lados de la hamburguesa a la vez. Sin embargo, los franquiciados dicen que no tiene sentido focalizarse en el servicio de mesa cuando la mayor parte de los ingresos proviene de las ventas a los conductores de autos, los que ya se han quejado de que el servicio demora mucho.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1944795-mcdonalds-busca-recuperarse-en-la-guerra-de-las-hamburguesas-en-eeuu