jueves, 15 de septiembre de 2016

La Nación - Viajes - Estas son las 10 ciudades más amigables para los vegetarianos

Estas son las 10 ciudades más amigables para los vegetarianos

De Nueva York a Nueva Delhi, pasando por Londres y Praga, los destinos más atractivos para los que llevan una dieta libre de carne
JUEVES 15 DE SEPTIEMBRE DE 2016 • 00:15

Londres entra en la lista de las ciudades más queridas por los vegetarianos
Londres entra en la lista de las ciudades más queridas por los vegetarianos. Foto: Shutterstock
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El sitio para viajeros Travel Supermarket comparó las reseñas de 250 ciudades para determinar cuáles resultan más amigables para los vegetarianos. Para llegar al top 10, consideró cuántos establecimientos libres de carne hay por persona, el rating promedio y también recomendaciones extraordinarias de los clientes de más de 20 sitios.

1) Nueva York

Se lleva el podio por tener un promedio de 4,19 estrellas sobre 5 en sus restaurantes vegetarianos. Además, es la cuna de un festival de comida vegetariana que presenta a más de 100 puestos y cuenta con invitados internacionales.
Nueva York es amigable por sus restaurantes y sus ferias de productos naturales
Nueva York es amigable por sus restaurantes y sus ferias de productos naturales. Foto: Shutterstock

2) Portland

La ciudad de Oregon tiene 1 restaurante vegetariano por cada 612 personas. En 2017 también tendrá un Veganz, supermercado alemán con más de 4500 productos libres de carne.

3) Chiang Mai

La ciudad más grande del norte de Tailandia es famosa por sus restaurantes vegetarianos que promedian reseñas de 4,29 estrellas.
Charme tailandés y comidas aptas para todos en Chiang Mai
Charme tailandés y comidas aptas para todos en Chiang Mai. Foto: Shutterstock

4) Berlín

Aunque la ciudad alemana tiene solo un restaurante vegetariano por cada 2384 habitantes, en 2015 fue nombrada como la capital mundial vegetariana en los Saveur Good Taste Awards.

5) Ciudad Ho Chi Minh

Aproximadamente, el 85% de los vietnamitas son budistas. Una de sus prácticas es no consumir carne el primer día y el decimoquinto día de cada ciclo lunar. Por suerte para ellos, tienen donde comer bien y sabroso.

6) Praga

La pintoresca ciudad europea tiene un establecimiento vegetariano por cada 1580 personas. El dato: uno de los platos checos emblema es 100% libre de carne: el smazený sýr consiste en queso apanado, frito que se come con papas y salsa tártara.

7) Londres

Llama la atención que en la capital inglesa, con 8.674.000 habitantes, haya un restaurante vegetariano por cada 939 personas. Lo curioso es que la primera sociedad vegetariana mundial se formó allí en 1847.

8) Seúl

La buena fama de la capital de Corea del Sur viene por sus ratings y también por sus platos emblemáticos: el kimbap (una especie de sushi) y el bibimbap (arroz con vegetales salteados).

9) Nueva Delhi

La comida hindú brilla por sus colores y sus sabores, muchas veces en platos libres de carne
La comida hindú brilla por sus colores y sus sabores, muchas veces en platos libres de carne. Foto: Shutterstock
Muy estricta con la manera en la que etiqueta los alimentos y advierte su contenido, la capital india se gana un lugar en la lista. No hace falta saber el idioma, todos los envoltorios vegetarianos traen un punto verde.

10) Taipei

Si bien solo el 38% de sus restaurantes tienen ratings de 4 o 5 estrellas, Taipei en China cautiva a los vegetarianos con sus platos a base de soja y carne falsa.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1937787-estas-son-las-10-ciudades-mas-amigables-para-los-vegetarianos

Clarín - Gastronomía - El chef argentino que cocinó para Donald Trump y el Chapo Guzmán

El chef argentino que cocinó para Donald Trump y el Chapo Guzmán

Ganó notoriedad por sus platos sin picantes
En su restaurante de México, Cristian Morales tiene reservas hasta 2018. Se fue a los 20 años y ahora es una celebridad.Mirá el video.

A los 20 años dejó Mendoza para recorrer el mundo, con sólo 70 dólares en el bolsillo. Escuchó el consejo de su madre, exiliada chilena radicada en Argentina: “Hacé como Toto (el protagonista de Cinema Paradiso), no mires atrás, vete y no vuelvas nunca más”. Su talento en la cocina lo han llevado a conocer al Chapo Guzmán, a cocinarle a Donald Trump y a preparar una cena íntima para Julia Roberts, Brad Pitt y otras estrellas de Hollywood.
Cristian Morales (38) vivió en 14 países de Latinoamérica y Europa hasta que llegó a Cancún, en la Riviera Maya. Trabajó como lavacopas, mozo y bartender. Ingresó a la cocina de un complejo hotelero cinco estrellas donde realizaban 15 mil raciones de comidas diarias. “Dormía dos o tres horas por día. Y dije: 'si me estreso para ellos, prefiero estresarme para mí', y puse mi pequeño restaurante de cuatro mesas, y al cabo de un año fue un boom: empecé con 300 metros cuadrados, y ahora tengo 5 mil".

Su golpe de suerte fue una nota de dos enviados del New York Times, en 2012, que llegaron de incógnito. Alabaron la comida sin picantes: “México no es sólo frijoles, tortillas y picantes", destacaron. Su restaurante está en el centro de Cancún y lleva su nombre, Cristian Morales chef y creó una marca de catering y confituras francesas que se venden en las principales ciudades mexicanas. Su cocina ha ganado notoriedad, tiene reservas hasta 2018 y sus creaciones ha sido degustadas por celebridades; el temido narcotraficante, ahora recapturado, Chapo Guzmán; la actriz Julia Roberts, el magnate y candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump; el recientemente fallecido cantante de rancheras Juan Gabriel y otros tantos, como Luis Miguel, Brad Pitt, los monarcas holandeses Máxima y Alejandro, el empresario Carlos Slim, Gloria Trevi, Chayanne y los diseñadores Dolce Gabbana.
Invitado a participar del Master of Food and Wine del hotel Park Hyatt Mendoza, el chef volvió a su provincia natal. Mañana presentará algunas de sus combinaciones ingeniosas, como el caparccio de pulpo; el ceviche, la trucha con mole poblan y chocolate blanco; y los ravioles de huitlacoche con carnitas de lechón y cebollín.
Morales creció en el barrio La Estanzuela de Godoy Cruz. Es un poblado del Gran Mendoza con casas humildes, todas iguales, construidas por el Estado después del terremoto de 1985, que obligó a los padres de Cristian y sus cuatro hijos, todos varones, a vivir durante varios meses en una carpa.
A los 12 años lavaba autos en el frente de una clínica, para ayudar a sus padre, un trabajador de imprenta y a su mamá, que ejercía como enfermera. "Era pésimo estudiante. Mi padre nos exigió no ser vagos, y el que no estudiaba, tenía que salir a trabajar", recuerda. Cuenta que en su casa le enseñaron el respeto al alimento: “Un mediodía llegué con hambre del colegio cuando todavía no estaban mis padres. Me puse a hacer una tortilla española pero me olvidé un procedimiento, el de freír las papas. Cuando llegó mi papá y se da cuenta que había arruinado la comida, se enojó mucho. A ellos les costaba y no estaba dentro de sus posibilidades, tirar la comida”. Su padre le dio una lección de vida, los dejó sin comer. “Tuvimos que conformarnos con un yerbeado y un bollo de pan. Jamás lo olvidé”, confiesa.
Estudió la carrera de técnico en control de calidad en Barcelona. Ahí le ofrecieron hacer un curso de Sommelier en Suiza y comenzó a girar por restaurantes de Andorra, Marsella, Lyon, Montpellier y hasta pasó por el afamado “Taller El Bulli” , del legendario Ferran Adriá.
Su anécdota con el Chapo Guzmán parece escrita para un guión cinematográfico. “Estaba tranquilo en mi restaurante, y llegaron dos personas armadas en un par de camionetas negras y blindadas. Tocaron el timbre, entraron y me dijeron: 'prepárese, porque tiene que ir a cocinarle al jefe'.
No tuvo opción: “Ahorita nos vamos”, contó que le dijeron, Cristian no sabía de quién se trataba. Se animó a preguntar qué quería comer. “'Lo que usted quiera”, le contestaron, y le permitieron llevar a unos de sus asistentes. “Sin decirme palabra, nos subieron a la camioneta, y nos dijeron que no nos asustemos, pero que debían hacer algo que era parte del procedimiento... ¡Y nos encapucharon! Nos llevaron al aeropuerto, nos subieron a un avión, volamos más de una hora y media”, recuerda su periplo.
"Luego, hicimos una hora más en auto. Llegamos a una casa, nos quitan las capuchas negras y nos encontramos en una cocina. Pregunté cuántas personas eran los comensales, y me contestaron que 20. Siempre hubo tres personas armadas en la cocina que nos custodiaban. Empezamos a hacer todo tipo de comidas, y la servimos".
"Cuando terminó todo, viene uno de los guardias y me avisa que el jefe me quieren ver. Salgo al salón de la casa, y efectivamente había una mesa de unas 20 personas y el Chapo de espaldas. Me acerco, y me saluda amablemente: "¡Muy rico todo! ¡Lo felicito! Sólo he confiado en su mano", lo cual me pareció una declaración muy fuerte. Me pagaron por la comida, volvieron a encapucharme, y me llevaron de vuelta a mi restaurante de Cancún".
Tres años atrás, lo contrató Donald Trump para cocinar en su yate de tres niveles, los días previos al Año Nuevo. No tenía visa para Estados Unidos, pero de todo se encargó el equipo de Trump. “Me llevaron en avión privado a Miami, nos alojaron el Four Seasons y de ahí a un yate en Bahamas. Me dieron una tarjeta y me dijeron, compre lo que quiera", dice aún asombrado. Pensó, mientras más sencillo mejor, y se inclinó por platos tradicionales como ceviches y pescados a la plancha. Atendió al candidato y otros empresarios que lo acompañaban durante tres días.
Uno de sus recuerdos más preciados fue cuando en 2010 llegó Juan Gabriel, el divo de Juárez, a su restaurante. El chef asegura: “No sabía quién era porque no escucho ese tipo de música. Mis empleados estaban todos como locos, decían que era el cantante”. Cuando terminan de cenar y Juan Gabriel le pasa su tarjeta de crédito, vio que decía Alberto Aguilera. “No, no es le dije a mis empleados. Y sí, ese era su verdadero nombre”, dice entre risas. La charla continuó: “Me pregunta, 'de dónde eres', y cuando le dije que de Mendoza, me contó que había pasado por allí para actuar en Chile. Entonces le recordé que mi mamá era chilena: 'Es tu fan y además hoy es su cumpleaños', le dije”. Y Juan Gabriel, la alentó a darle la sorpresa, la llamaron por teléfono. “Imagínense que mi mamá no podía creerlo. Cuando cortó, fue hasta la verdulería del barrio a contárselo a las vecinas”.
¿Cómo es cocinar para estas celebridades? El chef dice que se siente “mucha presión” por estar en medio de conversaciones privadas. “En ese caso, trato de concentrarme en mi trabajo”, describe.
Repasa su carrera y reflexiona: “Lo que conseguí no lo hice derrochando el tiempo, sino disfrutando cada momento. En los primeros 11 años desde que me fui, sólo vivía de recuerdos. Me acordaba de mi familia, mis amigos y cualquier cosa me hacía llorar. Muy poca gente sabe de dónde vengo, cómo soy. No busco favores, ni fama. Hacemos eventos gastronómicos increíbles, donde la gente se siente cómoda, como a mí me gustaría que me atendieran”.
Arraigado a su tierra, no sorprende escucharlo decir a qué cocinero admira: “Prefiero la comida de mi mamá, la dedicación que le pone al pastel del papa, al pescado empanizado, una buena pasta, una polenta a la bolognesa. Son cosas muy sencillas pero como decía un gran chef amigo mío: 'cuando tengas que darle de comer a alguien importante, dale lo más sencillo posible y con eso te lo ganas'”.
Link a la nota: http://www.clarin.com/sociedad/argentino-Donald-Trump-Chapo-Guzman_0_1650435134.html

La Nación - Vida y Ocio - Una grande de muzzarella hecha por un robot, por favor

Una grande de muzzarella hecha por un robot, por favor

Una pizzería en Estados Unidos está usando robots para preparar las pizzas; otra empresa automatiza el armado de sándwiches con ingredientes a pedido

El robot actual de la pizzería Zume todavía no controla toda la elaboración de la pizza, pero sí varias etapas
El robot actual de la pizzería Zume todavía no controla toda la elaboración de la pizza, pero sí varias etapas. Foto: AP

JUEVES 15 DE SEPTIEMBRE DE 2016 • 00:27

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¿Ayudaron robots a fabricar su pizza? Si la encargó a Zume Pizza, de Silicon Valley, la respuesta es sí. La empresa, que empezó sus repartos en abril, utiliza máquinas para hacerse con una porción del mercado multimillonario de las pizzas a domicilio.
Zume es una de las crecientes empresas de tecnología y alimentación que intentantransformar la industria de la gastronomía con software y robots que les permiten reducir costos, acelerar la producción y mejorar la seguridad de los trabajadores.
"Vamos a eliminar tareas aburridas, repetitivas, peligrosas, y vamos a liberar a personas para que hagan cosas de mayor valor'', explicó el cofundador de la empresa Alex Garden, un exdirectivo de Microsoft y presidente del estudio de juegos móviles Zynga Studios.
En su cocina comercial en Mountain View, una cinta transportadora lleva la masa de pizza por una línea en la que varias máquinas colocan la salsa, la extienden y colocan cuidadosamente la pizza en el horno.
Un operario pone la masa en la cinta transportadora que irá preparando la pizza
Un operario pone la masa en la cinta transportadora que irá preparando la pizza. Foto: AP
La empresa pronto añadirá robots para preparar la masa, añadir queso y otros ingredientes, sacar las pizzas del horno, cortarlas en trozos y empaquetarlas para su entrega.
"Automatizamos esas tareas repetitivas para poder invertir más dinero en ingredientes de más calidad'', dijo Julia Collins, director ejecutiva y cofundadora de Zume.

También sándwiches

En Silicon Valley y otros lugares, nuevas empresas tecnológicas fabrican robots para hacer hamburguesas gourmet y BistroBot, otra firma de San Francisco, ha diseñado una máquina que prepara sándwiches ante la mirada de los clientes.
"Intentamos automatizar algunos de los puestos que puedes encontrar en restaurantes'', explicó el cofundador Jay Reppert. "Es más rápido, es más barato, es más consistente y es una experiencia muy divertida que compartir con la gente''.
Los robots podrían elaborar alimentos sencillos como pizza, hamburguesas y sándwiches, pero no tomarán el control de los restaurantes en mucho tiempo porque siguen teniendo problemas con tareas irregulares que requieren finas habilidades motrices, juicio y gusto, indicó Ken Goldberg, que dirige el Laboratorio de Automatización de la Universidad de California, Berkeley.
"Hay muchos trabajos en el servicio de la alimentación que son tan complejos que pasará mucho tiempo hasta que tengamos robots haciéndolos'', comentó Goldberg.
Los fundadores de Zume señalaron que la empresa no tiene previsto eliminar a ninguno de sus aproximadamente 50 empleados, sino trasladarlos a nuevas tareas conforme los robots asumen más labores de cocina y la empresa abre nuevos locales.
"Hay mucho más trabajo por hacer que personas'', dijo Garden.
Zume también quiere llevar innovación al reparto de pizzas. La empresa tiene previsto lanzar este año camiones equipados con 56 hornos que pueden hornear las pizzas camino de su destino, lo que les permitirá entregar docenas de pedidos antes de volver a la cocina.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1937804-una-grande-de-muzzarella-hecha-por-un-robot-por-favor