martes, 12 de julio de 2016

La Nación - Sociedad - El argentino que cumplió el sueño de abrir un bar en la playa de Río de Janeiro

El argentino que cumplió el sueño de abrir un bar en la playa de Río de Janeiro

Tato Giovannoni, el bartender más trascendente de la Argentina, se mudó a Río de Janeiro y abrió su propio bar en la playa: Atlántico.


Tato cumplió el sueño de muchos argentinos
Tato cumplió el sueño de muchos argentinos.

PARA LA NACION
MARTES 12 DE JULIO DE 2016 • 10:09


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Uno espera mucho cuando va al bar de playa que Tato Giovannoni tiene

Uno espera mucho cuando va al bar de playa que Tato Giovannoni tiene en Río de Janeiro. Espera, literalmente, más de una hora dentro del auto, entre miles de autos. Atlántico, que abrió en noviembre de 2015, queda al comienzo de Barra da Tijuca, en la Praia do Pepê, y para llegar desde la Zona Sul, es decir Ipanema, Copacabana, esa zona, hay que pasar como por un embudo. "Hoy está terrible", dice el chofer de Uber. Y esas tres palabras las escucho desde hace diez años, cada vez que voy a Barra. Siempre está terrible y no hay horario que valga. Hasta que inauguren el Metrô, que va a tener la estación muy cerca del bar de Giovannoni, ese es el precio que hay que pagar: pasar por el embudo. Después, é só alegria.
El bar podría ser cualquier otro kiosco de la orla carioca: rectangular, todo rojo, con esos techos parecidos a los que dibujan los chicos cuando hacen una casa. Hasta que empiezan a aparecer los detalles: la barra hecha con dos tablas de madera maciza, suspendida entre dos almendros; las botellas alineadas en la parte de arriba, iluminadas por la luz que viene del mar; los focos colgando como guirnaldas, la música, las mesitas altas sobre la calzada de piedra portuguesa; los uniformes de los cocineros.
Un trago con una vista inmejorable
Un trago con una vista inmejorable.
Renato Giovannoni es el bartender más conocido de la Argentina. Se crió al lado del mar, en Pinamar. Trabajó desde chico en la gastronomía junto a su padre, se mudó a Buenos Aires, estudió publicidad en la Escuelita de Creativos y estuvo al frente de las barras más importantes de la capital. Ahora tiene su propio bar, el premiado y concurrido Florería Atlántico; es el primer bartender argentino que tiene su propia línea de bebidas y destilados y, como si no bastara, se dio el gusto de irse a vivir con su familia a Río de Janeiro y abrir un bar en la playa.
¿Cómo elegiste esta playa para abrir tu bar?
Fue de casualidad. Cuando nos mudamos conocimos una pareja, un francés y una sueca, que viven acá en São Conrado y nos ayudaron a conseguir la casa donde vivimos, son vecinos nuestros. Y nos dijeron: si van a la playa, vayan al kiosco de un italiano en Barra da Tijuca. Y vinimos acá y la verdad que la comida estaba buena, era diferente del resto de los kioscos. Al final entablamos una amistad con Mauro y en un momento me dijo que se iban a volver a vivir a Estados Unidos y me preguntó si me interesaba comprar el kiosco. Le dije, no, no, no, no, hasta que un día me convenció y le dije sí, sí, sí. Y acá estamos.
Tato Giovannoni, dueño del bar
Tato Giovannoni, dueño del bar.
¿Qué hay en la carta?
Así como para Florería Atlántico nos basamos en la inmigración que llegó a Buenos Aires, acá en la playa tomamos más que nada la inmigración italiana y portuguesa que llegó a Río de Janeiro. La idea era hacer algo diferente a lo que se hace en los kioscos clásicos de Río, salir un poco del agua de coco y tanto frito. Hacemos una sola cosa frita que son los bolinhos de bacalao. Tenemos la suerte de estar a dos cuadras de donde llegan los pescadores a la mañana, así que compramos todos los pescados vivos y los cocinamos a la plancha o en un horno especial. Tampoco es convencional tener equipamiento de hotelería cinco estrellas en un kiosco de playa.
Y en la coctelería hay algunos tragos inspirados en lo que consumían los Tamoios, que eran los indígenas de esta región antes de que llegaran los portugueses, usamos por ejemplo agua de mandioca o leche de castañas. También hay tragos con açaí o Mate Leão, que son típicos de acá. Ahora te estoy preparando una versión portuguesa del Negroni que se llama Lusitano y tiene Gin Príncipe de los Apóstoles, Oporto, Campari, Cinzano Rosso y una piel de naranja.
Los tragos salen en Atlántico
Los tragos salen en Atlántico.
¿Cómo es meterse en el país donde mandan la cachaça y la cerveza?
En realidad manda la cachaça por una cuestión de volumen y de población, porque el promedio de la gente que sale a comer y a tomar no toma cachaça, toma por ahí más vodka. Salvo estas nuevas cachaças de buen nivel que se están lanzando al mercado. Cerveza sí se toma mucha. Y la verdad que no sé, de la misma manera que lancé un producto en Argentina sin pensar qué iba a pasar y la gente lo fue adoptando y cada vez se bebe más y más y más, acá estamos igual. En Río hasta hace dos años no había casi bares de coctelería, ahora hay cuatro o cinco, que es poco para lo que es esta ciudad. Está empezando.
¿Cuáles son esos bares?
Brigite's, en Leblon, tiene una barra interesante. El bar del Copacabana Palace con Jessica Sanchez, que es una de las mejores bartender de Brasil. Acaba de abrir un bar nuevo en Leblon que se llama Vinil y también recién abrió el Hayatt acá en Barra da Tijuca que tiene una barra dentro del restaurante japonés que está buenísima y tiene otro bar medio boteco-lugar de desayuno-panadería que armaron que está buenísima, donde se focalizan más en cachaças y caipirinhas. Caverna, en Botafogo, también está bueno, hace mucho que no voy. Hay. Y siguen abriendo. Espero que sigan abriendo y que la gente salga a tomar.
En Atlántico también se puede comer algo rico
En Atlántico también se puede comer algo rico.
¿Qué te pasó con Río de Janeiro?
En mi primer viaje de vuelta a Río, en el avión, escuchando Sade, no sé por qué, nada, lágrimas, viendo Río desde arriba, cosa rarísima. Es una ciudad que aunque no la conocía, la siento como mi casa. Me pasa con mi hijo, la otra vez estábamos acá en el mar, con Milo, y habían venido los primos de visita de Cariló. Se fueron y le digo, che, Milo ¿te acordás de Buenos Aires? Sí, Buenos Aires me encanta, me dice. ¿Y Río? no, no -y estiraba los brazos como el Cristo- Río es mi casa. Y acaba de cumplir ocho años. Ver la felicidad de ellos también está bueno. Poder disfrutar de la playa todos los fines de semana. Que vaya a la escuela a la tarde y no desde las siete y media de la mañana como iba en Buenos Aires. Que nos despertemos y podamos desayunar juntos, la verdad que está bueno. Por eso voy a tratar de no hacer más negocios en Río, de tener sólo uno y poder disfrutar de la familia. Que sea viajar por negocios y volver a disfrutar de la ciudad. Creo que es más saludable si uno viene a Río a no trabajar, o a trabajar poco, porque la ciudad también te lleva a eso.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1915302-el-argentino-que-cumplio-el-sueno-de-abrir-un-bar-en-la-playa-de-rio-de-janeiro

Revista Viva - Qué diferencia la pizza de Nápoles de la argentina

Qué diferencia la pizza de Nápoles de la argentina

Manjares
Un pizzero napolitano de cuarta generación, con restaurantes en Manhattan y en Buenos Aires, compara los dos estilos, refiere sus historias y cuenta sus secretos.

Nápoles es la cuna de la pizza, pero ésta, manjar de los dioses, ya es una preparación de carácter universal. La diáspora peninsular diseminó su concepto a las Américas y de allí saltó al resto del mundo, logrando convertirse en una de las comidas más deseadas. Pero en esa expansión, se fue transformando. Y entre los ingredientes que los inmigrantes encontraron al llegar a sus nuevos países y la nostalgia que llevaban en el corazón, nacieron nuevas recetas de pizza que se fueron consolidando como tradiciones locales. Entre ellas, obviamente, está la porteña, que ya tiene cien años. Y si una forma de preparar la pizza logra cumplir un siglo, es porque es una gran cosa, que merece el mayor de los respetos.
Aquí, fueron los gallegos, que eran los que se dedicaban a la gastronomía, y no los napolitanos, los que tenían las pizzerías. La inmigración genovesa había traído la focaccia, con lo cual, ya del vamos partimos de un híbrido. Los italianos no querían dedicarse al rubro de la comida, así que depositaron en los españoles la recreación de la receta que ellos se morían por comer. De esa forma, se fue distanciando cada vez más la pizza original de su pariente argentina. Hoy, una y la otra no se parecen casi en nada.



¿Cuáles son la diferencias? Empiezan desde el vamos:
1) El proceso. Para hacer una típica pizza de molde porteña se arranca por utilizar un kilo de harina triple cero y 30 gramos de levadura. Se mezclan ambas con la mano y luego recién se le agrega 30 gramos de sal, 600 gramos de agua y aceite. Se amasa de 10 a 20 minutos y se deja leudar el bollo una media hora en un cajón de madera. Luego, se aceita un molde enlozado y , encima, se coloca la masa. Allí descansará entre 3 y 4 horas.
En cambio, el proceso de la pizza napolitana arranca al revés: por el agua. Un litro, para ser más preciso. La levadura va a dentro del agua, de 3 a 5 gramos, según la temperatura ambiente. Y con una mano sola, se va agregando la harina. En realidad, para obtener una masa tradicional, aquí se necesitan usar 3 tipos de harinas: una de contenido alto de gluten, otra de fuerza y otra proteica, que se van agregando en ese orden con un movimiento que imita una pinza mecánica. Así, hasta lograr el “punto pasta”, unos 20 minutos más tarde. Se deja descansar una media hora, se confeccionan los bollos, y luego, deberá descansar en un cajón de madera de cerezo como mínimo unas 8 horas para contribuir a su mejor digestión. El resultado, es una mezcla elástica, que se la toca y regresa sola.


2) Los ingredientes que van sobre la masa. Son dos historias que se han bifurcado. Los argentinos cocinan el tomate perita con ajo y orégano. Los italianos, en cambio, le ponen el tomate tipo San Marzano, crudo. Este tiene una acidez especial, ya que proviene de suelos volcánicos. También hay divergencia con la muzzarela. Para la pizza porteña se usa una que viene en barra y es seca. Se necesitan unos 250 gramos. En cambio, para hacer una auténtica preparación napolitana, hay que usar la muzzarela (o fior di latte) que viene en su suero (sólo 100 gramos). Y un chorrito de aceite de oliva para terminar. No agregamos jamás orégano y mucho menos aceitunas, una tradición que es muy difícil saber de dónde salió. Hay que destacar además que antes de colocar los ingredientes sobre la pizza es necesario realizar un movimiento de cacheteo (o schiaffo) para lograr la forma tradicional napolitana. Se hace primero la corona (corniccione) manipulando con los dedos desde el centro hacia los bordes. De esa manera, obtendremos un borde con aire .


3) Cocción. Ya tenemos dos preparaciones divergentes, por lo que no debe sorprendernos que también difiera la filosofía que empleemos a la hora de cocinarlas. Para la pizza porteña, necesitamos madera de quebracho (colorado o blanco), que es bien dura y alcanza una temperatura de 300 grados. Esta se cocinará en su molde durante unos 10 minutos, lejos del fuego.



En cambio, para la napolitana, necesitamos madera de roble o haya (o eucalipto, si no hay otra) que logra una llama efusiva y eleva la temperatura del horno a 485 grados. Necesitamos un fuego alto porque nuestra pizza estará sólo 60 segundos expuesta al calor, aunque no en un recipiente, sino sobre una pala. Hacia el final del proceso, el pizzero hará pasar la masa por sobre el fuego, elevando la pala hacia el techo del horno. Con esto se logra que ésta se hinche, lo que técnicamente llamamos el alvéolo. El pizzero debe manejarse de manera muy eficiente y rápida para conseguir que todo le salga perfecto. El resultado, claro, estará a la vista. Y al gusto.
Link a la nota: http://www.clarin.com/viva/diferencia-pizza-Napoles-argentina_0_1609039229.html

Clarín - Todo Viajes - Sabor peruano: los mejores huariques de Lima

Sabor peruano: los mejores huariques de Lima

Tendencias
La capital peruana es la ciudad gastronómica de moda de Latinomérica. Una vuelta por sitios de comida casera, muy buena y con excelentes precios.

Bañada por el Pacífico, Lima es una de las pocas capitales de Latinoamérica con salida al mar, lo que la posiciona en un lugar privilegiado en el panorama gastronómico no solo de Perú, sino del mundo. Los productos agrícolas y marinos procedentes de todo el país ofrecen la oportunidad de degustar los manjares de las excelentes cocinas regionales. Por lo tanto, si aún no conocés Lima y querés sacarle el máximo provecho, tomá nota. 
Destino culinario de primera Perú ostenta por cuarto año consecutivo el título de Mejor Destino Culinario del Mundo de los World Travel Awards y no es para sorprenderse ya que en los últimos tiempos, la gastronomía peruana logró –de la mano de Gastón Acurio y otros chefs- la internacionalización.


Desde 2008, la capital organiza la Feria Gastronómica Internacional Mistura, -este año tendrá lugar 2 al 11 de setiembre-, una cita obligada para los foodies en la que es posible disfrutar de la infinidad de platos nacionales como los tradicionales de la Amazonía, de los Andes y de la Costa, además de numerosos postres y bebidas.
En Perú se denominan huariques a todos aquellos lugares donde se puede comer bien, a buen precio y en un ambiente casero. En otras palabras, podríamos decir que son aquellos ‘rinconcitos’ donde las personas van por tradición, por cercanía o simplemente porque la comida es muy buena.
Por lo tanto, si tu visita no coincide con la feria gastronómica, no te preocupes. Aquí te proponemos algunos huariques que deberías visitar para sumergirte en la gastronomía peruana.
1. Mi Barrunto. Es un negocio familiar dirigido por los hermanos Sánchez Aranda. Está en el distrito de La Victoria y a escasos metros del Estadio Matute, sede del Club Alianza Lima. La cevichería es muy reconocida por su cocina marina y por su sentimiento blanquiazul -seudónimo que reciben los hinchas del club aliancista-, tiene una gran cantidad de mesas y el ambiente es muy dinámico. El precio de los platos se encuentran entre los 30 y los 70 soles (aproximadamente entre ocho y 19 euros).


2. Grimanesa Vargas Anticuchos. Un restaurante que comenzó -literalmente- en las calles de Miraflores. La dueña de la sazón de los mejores anticuchos -un tipo de brochette a base de carne- de la capital es la señora Grimanesa Vargas, empezó de manera ambulante a venderlos elaborados con corazón de res para luego pasar al local ubicado en la Calle Ignacio Merino 466 en el mismo barrio. Las porciones son generosas y el precio promedio oscila los doce soles.


3. Lobo de Mar Otani. Es un restaurante de comida criolla ubicado también en el distrito residencial de Miraflores, lo que facilita su accesibilidad. El dueño, el señor Octavio Otani, lleva consigo toda una tradición culinaria que aún prevalece en los fogones de la calle Colón 537. El ambiente es acogedor y su especialidad son los camarones y el ceviche. El promedio de gasto por persona son unos 40 soles (alrededor de once euros).


4. El chinito. Es una sanguchería (sandwichería) ubicada en el corazón de Lima, en el Jirón Chancay, 894. Aquí podrás degustar deliciosos sándwiches de chicharrón, jamón del país, lomito ahumado y otros más que llevan más de 50 años de tradición. El gasto promedio es de 12 soles (tres euros), incluyendo el acompañamiento de un café, infusión o gaseosa.


Estos huariques son muy conocidos por la población limeña. Debido a la popularidad de estos locales, la visita es constante y puede haber cola.
Link a la nota: http://www.clarin.com/todoviajes/destinos/america-del-sur/Sabor-peruano-mejores-huariques-Lima_0_1609639052.html

La Nación - Economía - Emprender en la industria de las bebidas: mucho más que negocios líquidos

Emprender en la industria de las bebidas: mucho más que negocios líquidos

La innovación en este campo donde hay espacio para nuevos jugadores admite nuevas fórmulas, pero también tecnología
LA NACION
LUNES 11 DE JULIO DE 2016

La industria de las bebidas ofrece cada vez más nichos de negocios
La industria de las bebidas ofrece cada vez más nichos de negocios. Foto: LA NACION / Colaborador
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Cervezas artesanales, choperas de alquiler, previas con grupos cercanos, bebidas funcionales, fernet de autor, una app para mejorar el canal minorista... La bebida parece un rubro tradicional. Pero sólo parece. Las posibilidades de innovación en su entorno son tan amplias como ideas haya, y claro, emprendedores para ejecutarlas.
Por fortuna para este sector y para los consumidores, ninguno de estos dos elementos escasea. Quedó demostrado en la convocatoria de la multinacional AB InBev, dueña de Quilmes, que acumuló unas 200 candidaturas de emprendimientos con al menos un producto piloto en el sitio Web de Eklos, su primera aceleradora a nivel global inaugurada en la Argentina.
La competencia es apenas una muestra de la proliferación de iniciativas relacionadas con esta industria de abundantes espacios para la creación. Quizás una de las historias más conocidas sea la de Inés Berton, fundadora de Tealosophy, y de los blends de Inti Zen y Chamana, cuyos tes no sólo facturan millones, sino que llenaron las tazas del Dalai Lama y los reyes de España.
En otro rubro se destacan hace un tiempo Lucas Carimati (33) y Hernán Vecchioni (35): desde el año pasado lograron posicionar su fernet de autor más allá de su círculo de amigos. Con su marca Nero 53 Fernet Premium -en homenaje a sus raíces italianas y a la cantidad de hierbas en la fórmula- intentan, de a poco, conquistar a un público que valora el producto, más allá de su masividad. Carimati y Vecchioni invirtieron $ 2 millones, que esperan recuperar este año.
Entre los proyectos que recibió Eklos, la tecnología digital tuvo su espacio. La aplicación para smartphones Previando fue uno de los ganadores, que accederá a aceleración, con un premio de US$ 50.000 (por 7% de equity), mentoría de la red de Endeavor, la posibilidad de tener como cliente a la compañía y nueve meses en las oficinas que la multinacional tiene en Costa Salguero. La app creada por Marcos García Susini y Fernando Gabriel Caldi conecta grupos de jóvenes que estén reunidos con grupos cercanos, en función de una distancia e intereses predeterminados en los filtros de la herramienta. Entre las funcionalidades se ofrece a los usuarios un "menú de promos" a través del cual pueden participar de sorteos y promociones -como previas patrocinadas-, solicitar su inclusión en listas para pasar gratis en bares y boliches, o adquirir entradas. Además, y aquí el vínculo directo con la bebida, bartenders diseñan un "trago del mes" con o sin alcohol, para que los usuarios lo preparen. Ambas, cuenta Caldi, son oportunidades de monetización, para lo cual hay una instancia posterior en la que se ofrece a las marcas información de que, asegura, "no existe" sobre el comportamiento de los jóvenes. Pronto, anticipa, se pondrá en funcionamiento Previando Point, que buscará llevar las previas a los bares, donde las marcas podrán hacer lanzamientos y tener estudios de mercado a través de la app. Actualmente, la aplicación cuenta con 50.000 descargas por usuarios distribuidos en las principales capitales del país.
Otra de las ideas emprendedoras que fue condecorada por AB InBev es Central de Ofertas, una comunidad online de comercios minoristas que permite "acelerar acciones de sell out (promociones) al canal tradicional", explican en la empresa. Consiste en "una comunidad de comerciantes minoristas conectados, donde autoservicios, almacenes, quioscos u otros se agrupan para generar un volumen de compra que les permite establecer relaciones comerciales directas con empresas de consumo masivo para generar una dinámica comercial similar a la existente con supermercados", definen los jóvenes que obtuvieron el segundo puesto del concurso Naves, del IAE, en 2015. Actualmente, cuenta Joaquín Aguirre, la red tiene 170 comercios adheridos y alcanzaron los $ 450.000 de compras mensuales, aunque los montos varían en función de las promociones. Los ingresos provienen de una comisión del 2,5% a las empresas proveedoras, sobre las transacciones finales.
El beneficio, describe Aguirre, es que la app en la que están conectados los minoristas de esta suerte de "pool de compras" abre un canal de comunicación directo -hasta ahora, basado en un sistema que tiene limitaciones- para que las compañías puedan hacer ofertas segmentadas y de volumen. Los registros permiten a las empresas detectar oportunidades y, por ejemplo, hacer una promoción para una medida de lata que no están comercializando en algunos de los comercios. Según los emprendedores, esto genera "ventas incrementales y, en general, un traslado del beneficio a los consumidores", explican los fundadores de Central de Ofertas, que espera potenciarse ahora con la estructura de la dueña de Quilmes. "Creemos que nos puede dar escala rápida para alcanzar grandes coberturas, pero también es una empresa ideal como socio estratégico por su portfolio, que nos dará agilidad comercial", analiza Aguirre.
Marcio Froes, presidente de AB InBev para la región, aporta el punto de vista de la compañía en relación al vínculo con las nuevas empresas: "La innovación en la industria y la fuerza de la compañía van a venir de una combinación entre las startups y las corporaciones. Sería muy pretencioso que una compañía tuviera todo el conocimiento. Nos proporcionan una atomización que nos permite buscar otras soluciones", evalúa.
En materia de producto, Nepal es una de las novedades, acorde con la tendencia de alimentación saludable. Es una bebida funcional que promete "reducir el estrés, bajar la ansiedad y aumentar la concentración, sin producir somnolencia", dirigida a "un consumidor moderno que busca un «work - life balance»", describen los fundadores del líquido base de té verde y hierbas naturales, endulzado con stevia. El grupo de emprendedores formado por Santiago Stanham, Arturo Pfeiffer, Federico Gomez Romero y Nicholas Patrick Martinet produce, distribuye y comercializa en el país.
La cerveza artesanal ha sido una fuente de autoempleo en medio de la proliferación de microcervecerías. Mesta Nostra es uno de esos casos, al que Ignacio González Luna, Gastón Chauchard y Yuri Werefkin añadieron un servicio de alquiler de choperas de 30 y 50 litros para eventos. Los jóvenes originarios de San Martín de los Andes atienden a 40 anfitriones por mes y pretenden seguir creciendo en volumen y servicio. El litro de elaboración propia cuesta $ 45, con el alquiler, la entrega, el retiro y la limpieza incluidos. Las nuevas ideas en la industria y la unión entre empresas y emprendedores, dice Federico Espinosa, director de crecimiento disruptivo de AB InBev, "permiten mejorar el ecosistema que alcanza al consumidor".

Startups de y para el rubro

Existen nuevas compañías centradas en propuestas diferentes de bebidas, como el fernet Nero 53; Nepal, una bebida saludable, o los jugos de fruta de Curuba Labs.
Están también las que suman tecnología a la cadena de ventas o promueven el consumo, como Previando y Central de Ofertas.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1916579-emprender-en-la-industria-de-las-bebidas-mucho-mas-que-negocios-liquidos