viernes, 1 de julio de 2016

Revista Planeta Joy - 5 bares para tomar tragos latinos

5 bares para tomar tragos latinos

Sea por asociación o por herencia, hay tragos que remiten la latinoamerica profunda: recorrimos las mejores barras de la ciudad en busca de los más deliciosos cócteles con el sabor de estas tierras.

La moda de los bares speakeasy que remiten a la Ley Seca norteamericana. El auge del vermú estilo italiano. El furor por el gin tonic como en España. Muchas de las últimas movidas fuertes de los bares de Buenos Aires se inspiran en las cunas de la coctelería mundial. Pero también, en consonancia con la apertura de restaurantes mexicanos y sobre todo peruanos, los tragos con ingredientes y sabores sudamericanos y centroamericanos han ganado terreno, con el pisco sour como mascarón de proa.
Al contrario de lo que podría creerse, la coctelería tiene una historia antiquísima en Latinoamérica, profundamente conectada con la de otras partes del mundo. Uno de los primeros episodios de esta historia (al menos una de las versiones) involucra a la isla de Cuba, clave en diversos momentos de la trayectoria de la coctelería en América latina, y a Francis Drake, el pirata que luego fue nombrado caballero por la corona inglesa. En 1586 Drake navegaba por La Habana con una tripulación mayormente enferma de escorbuto. Se cuenta que los nativos cubanos les ofrecieron un preparado a base de menta, limón, azúcar de caña y ron que los curó por completo: es decir, un mojito. La receta ya era antigua para ese entonces en Cuba pero, como sucede en tantos otros casos, la fecha en la que el primer mundo descubre la coctelería latinoamericana se confunde con la de su nacimiento. 
Otros cócteles fundacionales latinoamericanos tienen historias igual de pintorescas: la caipirinha, por ejemplo, se utilizaba alrededor de 1918 como un rústico remedio contra la gripe española. Le debe su nombre a la palabra “caipira”, que se usaba —a veces peyorativamente— para designar a los habitantes de zonas rurales remotas de Brasil, en general de bajos recursos, que solían consumirla. Originalmente llevaba ajo y miel, pero estos ingredientes fueron desapareciendo a medida que la Caipirinha pasó de medicina a cóctel, resultando en la receta clásica que solo trae cachaca, lima y azúcar.
Unos diecisiete años antes, también en la isla de Cuba, en el contexto de la guerra entre los norteamericanos y los españoles, nacía otro legendario trago latino, el Cuba Libre. Se dice que un capitán americano llamado Russell entró junto a toda su tropa a un bar y pidió, por un lado, un vaso de ron con lima y por otro una Coca con hielo. De pura casualidad se le ocurrió mezclar sus dos pedidos: la combinación le pareció tan deliciosa que la pidió para todos sus soldados.
Por supuesto que la definición de “trago latino” está lejos de ser alquímica o científica. En esta nota fundamentalmente nos orientamos a tragos que eligen espirituosas latinas (ron, cachaca, tequila, pisco) como base, pero no se trata estrictamente de un requisito ni necesario ni suficiente. La mezcla entre frescura y calidez (tanto la miel y la canela como la lima y la menta representan en el imaginario combinaciones “latinas”), los sabores especiados y la utilización de frutas tropicales son todos rasgos que podríamos llamar sin faltar a la verdad “latinos”. Teniendo en cuenta estos criterios laxos pero sustantivos armamos un pequeño recorrido latino por las mejores barras porteñas. 
 
LOW 646En este sensual reducto del bajo Belgrano la bartender Antonella Berton ofrece dos propuestas con sabor latino. ElDulce Ámbar, otoñal y elegante, lleva Bacardi 8 años, lemoncello, licor de bosque, dash de jugo de pomelo, naranja seca, pimpollo de jazmín y fuego. Además de incorporar una tendencia fuerte de los últimos tiempos como es el regreso de los licores, el Dulce Ámbar ($150) ofrece un sabor complejo, especiado y a la vez cítrico, como si se tratara de un Earl Grey hecho trago, que viene al paladar y a la nariz como en capas y que va cambiando desde que llega a la mesa hasta que se termina. Una alternativa más fresca y directa, pero igualmente sabrosa es el Copa Esmeralda ($140), que lleva Bacardi Carta Blanca, vermú dry o jerez, cordial de lima casero, gotas de lima y caramelo verde. Perfumado, ácido pero seco, es un trago que se disfruta en otoño pero resistirá sin problemas cuando lleguen temperaturas más cálidas.
Sucre 646, Belgrano / T. 4783-5435
PACÍFICA
Es sabido que los restaurantes de comida peruana, japonesa o fusión suelen tener buenas cartas de coctelería. El flamante Pacífica, definido por sus dueños como un “bar de mar”, no es la excepción. Además de deliciosos rolls y ceviches, la carta elaborada por Andrés Jorge (ex Negroni y Lupita) ofrece una variedad de sabores que navegan entre lo fresco y lo dulce atravesando distintos matices para maridar con las diversas preparaciones de pescado que vienen de la cocina. En este caso no fue el spirit lo que nos hizo pensar en nuestra patria grande sino un curioso ingrediente final. El Barba Negra ($120) tiene Chivas 12, bitter, absenta, piel de limón y humo de habano. Entre las múltiples formas de lograr sabores ahumados que venimos viendo en las barras porteñas desde que se impuso esa tendencia nunca nos habíamos encontrado con esta, que le suma a un trago ya fuerte, tanto desde el contenido alcohólico como desde el sabor, una nota achocolatada inconfundible. Junto con el whisky, el sabor anisado de la absenta y el bitter, definitivamente es una combinación para paladares aventureros y preparados para experiencias intensas.
Thames 1402, Palermo Soho / T. 4831-0016
 
PRADO Y NEPTUNOEste bar de habanos y tragos que ya es un clásico para cualquiera que pretenda investigar la coctelería cubana en Buenos Aires ofrece, por supuesto, muchísimas opciones de inspiración latina. Elegimos dos: la Canchánchara, un clásico que no pasa de moda, y The Tropical, una deliciosa creación de la casa. La Canchánchara ($120) lleva aguardiente, limón, miel y hielo, en una combinación imbatible que sintetiza en su frescura, dulzura, calidez y equilibrio el corazón de la coctelería cubana. The Tropical  ($120) tiene ron especiado de la casa, jugo de lima, jugo de pomelo rosado, Falernum (un syrup originario del Caribe con jugo de lima, almendras, jengibre y otras especias), almíbar de miel, absenta y Angostura: la mezcla es especiada y amarga pero refrescante, ideal para los amantes de los aperitivos que tienen ganas de salirse de lo italiano y buscar algo más cerca de casa. En el bar también se pueden elegir los habanos más deliciosos para acompañar.
Ayacucho 2134, Recoleta / T. 4802-9872
LUPITALa coctelería de Lupita siempre se ha destacado, incluso en tiempos en los que reinaba casi unánimemente en Buenos Aires la coctelería americana o la de influencias italianas, por la impronta latina, frutal, fresca y dulzona. Entre las múltiples opciones destacamos dos bien diferentes: por un lado, el Paloma ($115) que trae tequila, almíbar de cardamomo, jugo de pomelo y Chandon Délice. Una especie de Spritz latinizado, en el que la dulzura del Délice se ve perfectamente balanceada por el picor del pomelo (potenciado por el almíbar especiado) y el golpe del tequila. En otra línea (y para otra hora del día), no hay que perderse el Bloody Mex ($115): mezcal, jugo de tomate, tabasco, jugo de lima, salsa de ostras, salsa inglesa, sal de apio y pimienta. Ideal para fanáticos del Bloody aburridos del vodka y en búsqueda de un matiz extra de sabor.
Báez 227, Las Cañitas / T. 5197-5149 y sucursales
MILO LOCKETT BAR El nuevo espacio de Milo Lockett ya estuvo dando que hablar en el ambiente de la coctelería gracias a su carta de tragos extensa y de inspiraciones variadas. Para esta nota nos vino al pelo el cóctel El Santo ($110): trae Frangelico, ron Bacardi, reducción de zanahoria y maracuyá y syrup de vainillas. Dulce y ácido, es complejo y voluptuoso en la boca gracias tanto al Frangelico como a la inesperada zanahoria y la calidez de la vainilla. Se trata de un cóctel sorprendentemente “fácil” de tomar, apto incluso para paladares más conservadores, pero que tampoco decepcionará a los más experimentados.
Costa Rica 5560, Palermo Hollywood / T. 4775-5609
COCKTAILS QUE BAJAN DEL NORTEMás allá de algunas recetas previas al siglo XX que derivaron en cocktails internacionales, la verdadera explosión de la coctelería latinoamericana (y la que llegaría a nuestro país y a tantos otros) fue la provocada, cuando no, por la Ley Seca de los Estados Unidos en la década del veinte. Los cantineros estadounidenses que de un día para el otro vieron que su oficio pasaba a estar prohibido, tuvieron dos opciones: pasar a la clandestinidad o emigrar. De los que optaron por la segunda no fueron pocos los que eligieron a Latinoamérica como destino: otra vez, la isla de Cuba fue particularmente beneficiada por su cercanía con los Estados Unidos y los contingentes de norteamericanos que se cruzaban para emborracharse a gusto. Aunque no fue la única. Tanto la Argentina como Perú recibieron a muchos expertos cantineros con ganas de trabajar y de aprender a mezclar las tradiciones que traían con los ingredientes locales. Si le sumamos a esta oleada las migraciones italianas y españolas que llegaron a América en los años treinta tenemos la alquimia que determinó, con todas sus mixturas y diferencias, la identidad de la coctelería latinoamericana.
Link a la nota: http://www.planetajoy.com/?5_bares_para_tomar_tragos_latinos&page=ampliada&id=8767

Revista Brando - Llegará la moda de la cocina amazónica a la Argentina?

Llegará la moda de la cocina amazónica a la Argentina?


  • Alex Atala

Por Alejandro Maglione | amaglione@lanacion.com.ar - @MaglioneSibaris | Especial para ConexiónBrando 

De tanto merodear

A mí me encanta merodear por todo el mundo especialmente por Latinoamérica. Esos merodeos me muestran que las cocinas de país a país, y dentro de los países mismos se asemejan y diferencian en igual proporción. Es curioso advertir que los países pugnan por sentirse exclusivos en sus cocinas autóctonas, olvidando que los elementos fundamentales de la cocina de nuestro continente como el maíz, la papa, el tomate y la yuca o mandioca, atraviesan las cocinas nacionales con las variantes propias que resultan de las regiones o manos que las preparen. 

La cocina amazónica como fenómeno

Hace más de 7 años estando en Caracas participando de la filmación del documental "Cien horas en Caracas", tuve oportunidad de visitar la Fundación de Cocina Amazónica de la mano de la periodista Soraya Gabaldón, que me hizo dar una clase introductoria en el tema por el chef local Nelson Méndez. 
A partir de este contacto, comencé a observar que todo país que tuviera un trozo de selva amazónica en su territorio hizo que algunos cocineros locales avancen en desarrollar una suerte de marketing culinario, preocupados quizás por la inexorable desaparición de la denominada cocina molecular a la que algunos de ellos consideraron en su momento su tabla de salvación o camino a la gloria. 
El colombiano Jorge Raush, un referente indiscutido de la cocina de su país, opinó con dureza: "esto de la cocina amazónica me parece que surge por impulso de los periodistas españoles. Ellos quieren que cocinemos como los nativos y muchos se suben a ese tren. Si lo haces, tus posibilidades de ser convocado a "Madrid Fusión" aumentan". 
Y simplificó el asunto: "los nativos lo que más comen es yuca y mono.". Difícil de coincidir con el gran Jorge, porque por propia experiencia sé que no es tan fácil el asunto. 
Pero cuando se ve que el brasileño Alex Atala sirve en su DOM de San Pablo un plato en base a pirañas.es para ponerse a pensar en el asunto. Si de algo sabe Atala es de marketing culinario. Comí dos veces de su mano el año pasado y reconozco que no me fui con un gran recuerdo. Sentimiento que compartieron conmigo un grupo de chilenos hacedores de famosos vinos. 

Experto y entusiasta

Juan José Aniceto es un cocinero ecuatoriano, más precisamente nacido en Loja (los lojanos son gente particularmente amantes de su tierra, el chef Edgar León suele exagerar: "soy católico, apostólico y lojano.") que comparte semanas en el año con la tribu amazónica de los shuar, que disfrutan de llenarle la cara de pinturas rituales -que desaparecen al poco tiempo- y que él luce orgullosamente. 
Aniceto reclama que la aproximación a la comida amazónica debe ser tal y como la preparan los nativos. Se muestra enemigo de andar haciendo fusiones confusas que nos pueden llevar a no saber qué estamos comiendo en definitiva, y promueve la aplicación de las recetas ancestrales. En una charla hace tiempo me recordó que la Amazonia ecuatoriana tiene 10 etnias diferentes que la habitan y: "Hay comunidades que no acceden a ningún río, por lo tanto el pescado no figura en su dieta. Están los que cuecen los alimentos en las brasas; y están los que utilizan el vapor.". 

Los venezolanos


  • Jorge Raush

Este país tiene un estado que se llama Amazonas de gran tamaño pero baja densidad poblacional. De allí que cocineros como Nelson Méndez ensayen alimentos a partir de lo que se obtiene de esta despensa prodigiosa. Nelson desciende de la etnia baré. En alguna oportunidad probé un preparado en base al gusano moriche. Mi recomendación es probar antes de ver el animalito, que es horrible como todo gusano. Usando harina de mandioca y una pasta elaborada con el bicho, resulta un preparado que nos trae sabores cercanos al aceite de palma, la nuez y la manteca.. 
Lo que no conseguí abordar es la araña mona, que los nativos asan, cuidando de quemar los pelitos de las patas, que son irritantes. Luego se come la pasta blanca, que los expertos consideran tan apetecible como un cangrejo o una centolla. 

Los peruanos

Hace tiempo que estos amigos miran al Amazonas y piensan la forma de aprovecharla. Uno de los referentes es el chef Pedro Miguel Schiaffino, que hace malabares con productos venidos de la selva. Justamente su afamado restaurante se llama Malabar. La última vez que visité el lugar tuve oportunidad de comer con su padre, fundador del lugar, y hombre poco convencido de la cocina que hace su hijo. Pero rápidamente aclara: "lo que no puedo negar es que lo mantiene permanentemente lleno, y eso es lo que cuenta en este negocio". 
Schiaffino es otro de los sacrificados cocineros que de tanto en tanto se interna por varios días en la selva a husmear que puede traer a su cocina. En la última oportunidad probé una variedad de vegetales que me explicaron que estaban llenos de virtudes alimenticias. Lo que me pasó es que no experimenté la sensación de haber comido un producto memorable. Menos exóticas quizás, son las salicornias que se encuentran en las costas chubutenses, pero tienen un sabor muy recordable a los espárragos que me encanta. Una opinión. 

Brasil

Si de Amazonas se trata, sin duda que Brasil pareciera tenerlo todo para sí. Claro que tienen la mayor tajada de esta despensa. Por ejemplo, suelen aprovechar la carne de animales como la del yacaré, la tortuga y una suerte pato salvaje. El asunto es que todas estas especies se encuentran protegidas. En el caso de las frutas está el piquiá pupunha, el mango, el cupaçu, el açai, y el conocido guaraná, con el que se hace un refresco muy popular. En las farmacias se puede conseguir el polvo de guaraná, al que se le atribuyen múltiples virtudes entre las que se cuenta las afrodisíacas, dicen. 

¿Y por casa?

Y diría que por casa pasa poco o nada. Primero, por la sencilla razón de que no somos país amazónico. Tenemos selvas subtropicales, claro, pero no las miramos con demasiada curiosidad desde el punto de vista gastronómico. Privilegio que no tienen tampoco vecinos nuestros como Chile o Uruguay, porque ellos ni siquiera tienen zona selvática poblada por tapires. Chile tiene su "selva valdiviana" que no tiene nada de tropical. 

  • Juan José Aniceto y sus pinturas tribales

Además, los muchachos de la zona templada, pienso en Buenos Aires o Rosario, no tenemos mucha inclinación por la comida regional. Quizás la excepción sean las empanadas. Aprecio el esfuerzo que hacen cocineros como Gonzalo Alderete Pagés por introducirnos en platos de cuchara del Noroeste argentino. Sus empanadas, humitas, locros, son memorables y me consta que tiene un público fiel que llena su restaurante noche a noche a pesar de las inclemencias económicas. También está el misionero Ramiro Solís tratando de que los porteños miremos la comida del litoral. Fernando Rivarola desde su El Baqueano, también convoca a comer platos con productos no tradicionales de nuestro país como la carne de llama. Y la lista sigue, pero no es extensa. 

Conclusión

No me parece mal que se presente en sociedad algo llamado cocina amazónica. Me deja pensativo si es solo un argumento de marketing o un fuego sagrado por hacer conocer una más de las cocinas precolombinas. Sobre todo, especialmente con los vegetales, es bueno que de alguna manera promuevan platos sabrosos. Y sobre todo, que se respeten las especies animales en peligro de extinción. En la Argentina tenemos el guanaco para darnos el gusto, si tenemos en cuenta que en la frontera entre Chubut y Santa Cruz, este animal tiene la magnitud de una plaga. El exitoso chef mexicano Enrique Olvera me dijo alguna vez: "cuando veo que todos los cocineros hacen lo mismo es porque la imaginación se agotó". 
Miscelánea capacitadora
La FEHGRA, Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina, que está transitando el 75º aniversario de su fundación, está desarrollando un ambicioso plan de capacitación, que solo en el próximo mes de julio abarcará 25 localidades del interior del país. Su vicepresidente Gustavo Fernández Capiet estima que el ciclo abarcará a 500 empleados de la actividad. Estas saludables movidas, se realizan a pedido de las filiales, y los temas pueden tocar 67 aspectos diferentes que van desde la Cocina Básica a Seguridad e Higiene, Coaching, Enología, Maridaje de Té y Café, Ceremonial y Protocolo. Creo que no hay tema que quede fuera de las propuestas de la Federación. Capacitar es acercar la excelencia al trabajo cotidiano. Hay que aprovechar semejantes oportunidades. 
Miscelánea restauranteur
El buen Danilo Ferraz, cocinero y discjockey, mete la cuchara en los restaurantes "Morelia", pero reina en el "1893" que queda en la esquina de Scalabrini Ortiz y Loyola. La propuesta son unas pizzas fabulosas, pastas y otras delicias preparadas a la vista de los clientes. El que mejor definió el estilo de Danilo fue Guillermo Barzi Canale al compartir un bloque del programa La Isla de los Sibaritas con él: "Danilo usa la masa de la pizza como plato para su propuesta gastronómica". Coincido con Guillermo totalmente: sus pizzas suelen venir con rúcula, queso de cabra, burrata, rúcula, tomates secos y todo lo que el cocinero pueda imaginar en el momento. La innovación es constante lo cual hace que los comensales sean agradablemente sorprendidos de manera permanente. 
Link a la nota: http://www.conexionbrando.com/1914402-llegara-la-moda-de-la-cocina-amazonica-a-la-argentina

Clarín - Buena Vida - Nutrición - Dejá de tirar comida con estos consejos

Dejá de tirar comida con estos consejos

Nutrición
Se calcula que al año se derrochan 178 kilos por persona. Desde las compras a la cocina, tips para evitarlo.

En cuantas oportunidades escuchaste a padres y abuelos decir que tirar comida es un pecado. El Papa Francisco señaló recientemente que los alimentos que se tiran a la basura son alimentos que se roban de la mesa del pobre, e invitó a contrarrestar el desperdicio de alimentos y reprobar la cultura del descarte.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estimó que anualmente un tercio de los alimentos producidos en todo el mundo (aproximadamente 1300 millones de toneladas) los perdemos o desperdiciamos a lo largo de las cadenas de producción, transformación, distribución y consumo. Las pérdidas se dan por la disminución cualitativa o cuantitativa de alimentos durante los procesos productivos, y los desperdicios por la decisión de desechar alimentos que todavía tienen valor alimentario debido al comportamiento de selección de mayoristas, minoristas, servicios de alimentación, y nosotros como consumidores.
Habiendo más de 800 millones de personas que pasan hambre en el mundo, no parece sensato derrochar al año 178 kilos de comida por persona. Además de ser un golpe a la seguridad alimentaria y nutricional mundial, las pérdidas y los desperdicios de alimentos tienen un impacto negativo en el ambiente por la utilización de agua, tierra, energía y otros recursos naturales para producir algo que nadie podrá utilizar.
Este año, el Ministerio de Agroindustria de la Nación publicó el manualValoremos los Alimentos, una guía para aprovechar al máximo los alimentos y evitar su desperdicio que nos muestra recomendaciones que podemos adaptar a nuestra vida diaria.
Pensá antes de actuar:
-Planificá tus comidas de los próximos días en función de tus gustos, una alimentación saludable y de los productos que tengas en tu alacena y heladera.
-Armá una lista de los productos que requieras, y así evitá compras compulsivas o innecesarias.
Comprá lo que necesitas:
-Evalúa muy bien la compra de ofertas por cantidad ¿son productos que realmente voy a usar? ¿Su fecha de vencimiento está muy cerca?
-Elegí el tamaño de los envases de los productos perecederos (por ejemplo lácteos y fiambres) teniendo en cuenta el uso que les vas a dar en la semana. Una vez abierto el envase duran pocos días en la heladera.
-Al momento de elegir frutas, verduras o tubérculos tené en cuenta que los aspectos estéticos (tamaño, forma, color desparejo, marcas, entre otros) no son parámetro de su sabor y calidad nutricional.
-Dejá para el final de la compra los productos refrigerados y congelados, y no te demores en guardarlos en la heladera, evitando cortar su cadena de frío.
En casa:
-Ubicá los alimentos próximos a vencer a mano en la alacena y la heladera.
-Seguí tu planificación de comidas.
-Calculá porciones saludables en función de la cantidad de comensales y su apetito.
-Aprovechá las sobras para la comida del siguiente día o freezalas para más adelante.
-Consumí todo lo que está en la heladera y la alacena antes de volver a ir de compras.
-Mirá periódicamente el tacho de basura, es el mejor indicador de cuánto y que tipo de desperdicios de alimentos generas en casa.
No desperdiciar comida para mejorar la seguridad alimentaria y nutricional de la población, permitiendo al mismo tiempo ahorrar dinero y evitar un impacto negativo en el ambiente, no parece ser mala idea. Seamos entonces parte de la solución y no del problema.

*Walter García es director de la maestría en Gestión de la Seguridad Alimentaria en la Universidad ISALUD. El lunes 4 de julio a las 14 dictará en la sede de Venezuela 847 el seminario "Reducción de Pérdida y Desperdicio de Alimentos: Estrategia para Mejorar la Seguridad Alimentaria y Nutricional". La actividad es gratuita, con inscripción previa en www.isalud.edu.ar o telefónicamente al 5239-4000.
Link a la nota: http://www.clarin.com/buena-vida/nutricion/Deja-tirar-comida-consejos_0_1604839563.html

Clarín - Ciudades - Caída en las ventas, cambios de dueños y pérdida de identidad

Caída en las ventas, cambios de dueños y pérdida de iedentidad

Crisis en la gastronomía porteña
Las historias detrás de restoranes tradicionales de la Ciudad que bajaron la persiana en los últimos tiempos.

Eran restoranes tradicionales de la Ciudad y hoy, apenas locales en estado de abandono o en plena transformación. Arturito funcionaba en Corrientes al 1100 y ofrecía comida típica porteña. Había abierto con ese nombre en 1950, ya que así se llamaba el hijo del dueño. Hace cinco meses  bajó la persiana. "Arturito no daba para más", le contaron a Clarín otros comerciantes de la zona. "En los últimos tiempos el local estaba como lo ves ahora. Todo roto y sucio", agrega uno de los obreros que trabaja en el local que, aseguran, reabrirá con el nombre de Vittorio y una estética completamente renovada.
Otro caso emblemático es el de la sucursal de La Dorita, de Libertador y Montevideo. Si bien se lo conoció por este nombre en los últimos años, allí funcionó en su momento el conocido Che Buenos Aires, un local de cocina internacional que supo atraer mucha clientela en los 80 y 90. "La gente se quejaba de la mala calidad de la comida y la atención. Cambiaban todo el tiempo el personal y era un problema. Además lo clausuraron dos veces por falta de limpieza", explica Hernán Navarro Igoz, encargado del kiosko vecino.
A diferencia de Arturito, el local sigue vacío y en alquiler. El mismo panorama se vive en Perón al 900, donde funciona Chiquín. Roberto Capelli trabaja hace 30 años en el garage que está enfrente del restorán y donde dejaban los auto los clientes. "Era un lugar familiar, venía gente hasta del interior nada más que para comer acá. Los mozos eran como amigos de los clientes", cuenta. Y relata el desenlace final: "Hace un par de años cambió de dueño y modificaron la estética del lugar y también el servicio. Ya no estaban los mismos mozos y la comida dejó de ser buena. Usaban el lugar para hacer shows, eventos,era otra mentalidad". Chiquín había abierto en 1905 y en 2005 fue declarado por la legislatura Testimonio vivo de la memoria ciudadana. "No creo que nadie pueda volver a reconstruir lo que fue Chiquín, es imposible traer de nuevo esa mística", finaliza Capelli.
Link a la nota: http://www.clarin.com/ciudades/Caida-ventas-cambios-perdida-iedentidad_0_1604839620.html