lunes, 4 de abril de 2016

Clarín - IEco - En el país se consumen más de mil millones de alfajores por año - pág 14


Clarín - Sociedad - Más de 9 mil personas hicieron la mateada más grande del mundo - pág 30



La Nación - Sábado - Comidas de trabajo, claves para salir airoso - pág 6


Clarín - Ciudades - City tour gourmet apto para celíacos

City tour gourmet apto para celíacos


Sandwiches. Hay buenas opciones para celíacos.

La Ciudad de Buenos Aires es rica en olores y en sabores. Caminar por la calle Corrientes hace inevitable que nos den ganas de entrar a comer una pizza a Guerrin o a Las Cuartetas, y si paseamos por Puerto Madero los restoranes y la variada oferta gastronómica son una tentación difícil de resistir. Los celíacos estamos obligados a comer sin TACC (trigo, avena, cebada y centeno) para mantenernos sanos y fuertes, pero al mismo tiempo mantenemos sano y fuerte el olfato… y el apetito. 
A no confundirse: no vamos caminando por la calle disfrutando del olor de una galleta de arroz o de una barra de cereales con chispas de chocolate, ni apuramos el paso para llegar a casa con la ilusión de encontrarnos con una tentadora ensalada de lechuga y tomate. No. Queremos comer lo mismo que comen quienes no tienen intolerancia al gluten, y si es posible más rico que ellos. 
A fines de 2014 me detectaron la celiaquía, y desde ese momento el desafío es permanente: buscar lugares para celíacos que no tengan nada para envidiarle a los lugares de comida tradicionales. Y si bien es cierto que en los últimos tiempos los locales para celíacos crecieron, la tarea no es fácil. Mi pregunta recurrente es: ¿dónde encontrar un buen sandwich de jamón, queso, tomate y mayonesa? ¿O una porción de pizza que no tenga el clásico olor a la harina de arroz? Ni hablar de algo tan sencillo como los ñoquis del 29. 
Mi familia y mis amigos están un poco cansados de que les hable de comida. Supongo que mi psicóloga también, aunque ella, por razones obvias, me tiene más paciencia. Me dicen: “Uh, otra vez empezás con eso…” El ‘con eso’ se debe a una teoría que vengo analizando desde hace tiempo, y que dice que la persona que logre la textura y el sabor del pan francés, pero con harinas no tradicionales, estará a un paso del premio Nobel. 
A esta altura, debo reconocerlo, creo saber dónde se encuentran casi todos los bares, restoranes y casas de comida caseras que venden menús sin gluten en la ciudad de Buenos Aires. Palermo está a la cabeza en el ranking del “gluten free friendly”: en pocas cuadras hay dos restoranes y un despacho de comidas donde existen platos riquísimos y ayudan a que los celíacos nos olvidemos por un rato que lo somos. 
Por alguna extraña razón mi sentido de la ubicación no es tan bueno como antes, motivo por el cual cada vez que salgo con el auto termino dando vueltas cerca de alguna casa de comidas libre de gluten, aunque el lugar se encuentre a muchas cuadras de mi destino original. Si mi mujer me cuestiona por el recorrido o mis hijos se quejan porque vamos a llegar tarde a un evento, les digo que me desvié por temor a encontrarme con una manifestación en contra del cambio climático, aunque un sábado a la tarde o un feriado resulte poco creíble. 
Postres. Los sabores y texturas se pueden preservar sin trigo, avena, cebada y centeno.
Así, más de un fin de semana termino estacionado donde no se debe, con varios automovilistas mirándome de reojo y con cara de pocos amigos. Seguramente, los vecinos de Laprida y Pacheco de Melo, donde está Cooking Time Gluten Free, me conocen de memoria. Allí, en el local que atienden Horacio y Natalí, descubrí las facturas más ricas desde que dejé de comer con gluten. A esta altura, disfruté de varias docenas de medialunas y seguramente recibí unas cuantas infracciones de tránsito por estacionar en doble fila…  Está claro: ser celíaco es más caro. Algo parecido me pasó con Vichenzo, en Salta al 500, donde hacen unas pastas estupendas,  y hasta más ricas que las tradicionales, y en Cocelia, un lugar donde el sandwich de jamón y queso se hace, de verdad, con pan baguette. 
Medialunas. Un clásico al que los celíacos no tienen que renunciar.
La búsqueda no sólo es visual: además de salir a la calle con las antenas bien paradas mirando vidrieras con el logo “libre de gluten”, Facebook e Internet son una gran ayuda. El año pasado, desde una casa de comidas para celíacos me llegó un mail que decía: “De miércoles a domingo, por las noches, comenzamos con un nuevo servicio de entregas a domicilio”. Para cualquier persona, el delivery en una ciudad como Buenos Aires es algo básico, como tener un celular o salir a la esquina y parar un taxi. No para los celíacos, quienes cada vez que vamos a comer afuera, o queremos pedir algo en nuestras casas, estamos en problemas. 
Aunque podemos consumir carne, pollo, pescado o ensaladas, si la cocina no está debidamente protegida se corre el riesgo de sufrir la contaminación cruzada, es decir, que los alimentos puedan estar contaminados por la harina. De repente, me volví un comprador compulsivo vía telefónica, y hasta consumía cuando no era necesario, sólo para que el delivery le resultara redituable a su dueño y no decidiera sacarlo, algo que finalmente ocurrió. Los celíacos en la Argentina somos cerca de 400.000. Muchos, pero no tantos todavía, al menos para que el delivery deje ganancia.

Link a la nota: http://www.clarin.com/ciudades/City-tour-gourmet-apto-celiacos_0_1551445216.html

Clarín - Sociedad - Atendido por sus presos: es un éxito el restaurante que abrió en una cárcel - pág 67


La Nación - Gastronomía - City Bell revoluciona la cocina

City Bell revoluciona la cocina

Cerca de La Plata crece una nueva movida gourmet: cafeterías especializadas, restaurantes de autor y hamburguesas de culto son parte de esa escena
Josefina Mazzoni, Solange Barreda, Fernando Scenna y Pablo Barreda almuerzan en Foodie
"Fuimos un par de veces a Los Fuegos. Y mi último cumpleaños lo festejamos en Atelier. Los dos son muy buenos, compiten con cualquier propuesta de Capital Federal", dice Laura Bellizi, una publicista que trabaja en Colegiales, pero que vive con su familia -marido y dos hijos- a unos 30 km al sur de la ciudad. Su historia es la de tantos: cansada del caos porteño decidió buscar la tranquilidad y el aire libre en un barrio privado sobre la Autopista Buenos Aires-La Plata. "Todas las mañanas dejamos a los chicos en la escuela y seguimos viaje a Capital. Por eso cuando salimos de noche o el fin de semana, a veces preferimos apuntar a otro lado. Tardamos lo mismo en ir a City Bell que a Puerto Madero. Y el lugar es precioso", explica.


A 46 km de Buenos Aires y a diez minutos en auto de La Plata, City Bell cuenta con apenas 80.000 habitantes, es una zona de calles angostas y arboladas que remiten a un andar pausado y pueblerino. Casas antiguas conviven con construcciones más nuevas, mientras que los vecinos se saludan al cruzarse en la plaza central.
Pero City Bell no es una postal nostálgica de pueblo del interior. Por el contrario, se la ve joven, en plena etapa de crecimiento. Su calle principal, la Cantilo, está repleta de locales de indumentaria y casas de decoración, en un seductor paseo comercial a cielo abierto. Aun así, el gran auge de la zona se debe a que, desde hace cuatro años, se convirtió en el centro de una verdadera revolución culinaria: la mejor gastronomía del sur bonaerense eligió City Bell como su lugar en el mundo, abriendo propuestas novedosas y creativas, de cafeterías de especialidad a restaurantes de autor, pasando por hamburguesas de culto y panaderías de masa madre. Un fenómeno que, lejos de agotarse, está en pleno apogeo.


"El cambio se da gracias a una nueva generación de cocineros jóvenes, con una mirada más profesional", cuenta Teresa Rucci, vecina y ella misma una gastronómica reconocida. Teresa supo ser cocinera en Utilísima y cuando la señal fue comprada por Fox, se especializó en la producción de programas gastronómicos, trabajando con nombres como Narda Lepes y Fernando Trocca. "Por el 2000, muchos cocineros se fueron a vivir y ganar experiencia afuera, en algunos de los mejores restaurantes del mundo. Uno de ellos es Mauro Colagreco, pero hay muchos más. Al volver a la Argentina encontraron acá una posibilidad de mostrar lo que saben", dice.

Santiago y Magdalena salen de La Thienda Yogurth
Santiago y Magdalena salen de La Thienda Yogurth.Foto:Paula Salischiker

La mención de Colagreco no es azarosa. El chef más premiado del país, que lleva dos estrellas Michelin en su solapa, nació en La Plata y es una celebridad en su ciudad natal. Más aún desde hace un par de meses, cuando decidió comenzar la hamburguesería Carne, su primer proyecto gastronómico en la Argentina, eligiendo a la Ciudad de las Diagonales como primer destino. La apertura de Colagreco tuvo un efecto colateral inmediato: los faros mediáticos de todo el país apuntaron a La Plata, iluminando así su faceta gastronómica, con una luz que llegó a City Bell.
Teresa está sentada en una de las pocas mesitas con las que cuenta El Arrobo, la preciosa panadería de Sebastián Pérez, ex fotógrafo del diario Clarín. Cada cliente que entra a El Arrobo saluda a Sebastián, en muchos casos se conocen desde la infancia, otros son clientes habituales. Acá casi todo se elabora con harina integral, pero está lejos del estereotipo de panadería naturista. Sus sabores aprovechan técnicas francesas y pueden ser tan golosos como delicados, trabajando con la misma masa madre desde su apertura. Las medialunas son deliciosas, con la textura crujiente que da el uso de la mejor manteca y el manejo profesional de la masa. Allí elaboran también los panes que utiliza Carne, la hamburguesería de Colagreco. Y con otra receta exclusiva (mezcla de harina integral y cerveza negra) preparan el pan de La Burguesa, la propuesta de Ignacio Londero, que tras años de trabajar en restaurantes en Noruega ofrece en City Bell sus "hamburguesas de culto". Discos generosos de carne que mezclan tres cortes vacunos ("la paleta da la estructura, el roast beef la grasa y la tapa el sabor"), diversos pickles caseros e ingredientes no tradicionales.

Teresa Rucci, una fanática de la panadería El Arrobo
Teresa Rucci, una fanática de la panadería El Arrobo.Foto:Paula Salischiker

Grandes y chicos

Hay dos grandes nombres ineludibles a la hora de pensar la actual City Bell gastronómica. De un lado, Diego Cortés, cocinero referente de la zona, que hace más de una década abrió allí Francesca, un restaurante de aires italianos que dejó huella. Cortés es presidente de la Cámara de Comercio, prosecretario de la incipiente Cámara de Gastronomía, director de Market Café, organizador de Nuestra Tierra (una feria de productores zonales y orgánicos) y dueño de La Usina, un precioso restaurante en una esquina arbolada dedicado a una cocina mediterránea propia. Por el otro lado está el grupo A Punto, dirigido por los hermanos Juan Carlos y Marcelo Leuzzi, que apostó a diversos conceptos, tanto en City Bell como en La Plata y Gonnet, con una calidad impecable y un alto nivel de profesionalismo. En total, el grupo tiene seis propuestas gastronómicas, entre ellas la de Los Fuegos, un restaurante imponente e icónico en la zona, abierto hace cuatro años. Su ambiente mezcla hierros con madera y vidrio, jardín con fogatas encendidas (mucho de su decoración la diseñó Santiago Magliano, un herrero y artista que tiene en City Bell su estudio y showroom), tiene una carta de vinos dirigida por el sommelier Gastón Cazzulo y los platos son del chef Cristian Iglesias Lamadrid, con ejemplos como las mollejas a la chapa con espumas de maíz y chimichurri o trucha con cuscús de azafrán y menta. A Punto también creó Foodie, una hamburguesería canchera, y ATP, punto de encuentro obligado del centro. En sus mesas se lo puede ver a la Brujita Verón o al puma Agustín Creevy eligiendo una hamburguesa de la carta de entre tres opciones (mix de cortes vacunos y de cerdo, 100% vacunos o sólo pollo), y luego sumando el pan preferido (brioche, de campo y multicereal).
Este año, el grupo abrirá dos nuevos lugares, uno dedicado a la pizza napolitana y otro a la cocina sana y casera, con vivero y bazar incluidos.
"Se trata de crecer de manera inteligente, mirando también a nuestro norte. A City Bell viene cada vez más gente de Berazategui, Hudson, Quilmes. Encuentran que acá hay un espíritu relajado, pueden estacionar sin problemas, es seguro para caminar de noche. El lugar les recuerda a algunos balnearios de la costa atlántica, sienten un poco que están de vacaciones", cuenta Pablo Cortés, mientras bebe un espresso preparado por Sebastián Biglieri, el barista a mando de Market, preparado en una máquina Simonelli (de las mejores del mundo), con un blend propio de Ecuador y Brasil.
"Cuando abrí Francesca en 2004, las calles eran de tierra; en invierno era muy difícil mantenerse. Hoy se sumó mucha gente joven que no sólo vive acá, sino que además trabaja acá. También creció el turismo, y una muestra es la reciente apertura del hotel City Bell, una propuesta boutique preciosa, con sólo 21 habitaciones."
"Para darte cuenta si uno es un citybillense o no, fijate si está en bicicleta. Nosotros no usamos casi el auto", cuenta Solange Barreda, mientras almuerza en Foodie con su hermano Pablo y una pareja de amigos. "Yo venía mucho de chica, mis padres tenían una quinta. Y hace diez años me mudé de La Plata para acá. Es divertido, porque antes era al revés: para comer tenías sólo Los Hermanos, el bodegón de toda la vida que sigue vigente. Y para algo distinto, los de City Bell íbamos a comer a La Plata. Ahora son ellos los que vienen a visitarnos. City Bell logra mezclar dos mundos: es pintoresco, tranquilo, con muchos espacios verdes, pero también tiene todo lo necesario para vivir acá sin necesidad de salir. Hay bancos, mejoraron mucho las escuelas, tenés los comercios, la gastronomía. Cada vez son más los que se mudan para acá, especialmente familias con chicos."

Cena romántica para Ivana y Mariano en Atelier Cocina y Cava
Cena romántica para Ivana y Mariano en Atelier Cocina y Cava.Foto:Paula Salischiker

Más allá de los principales jugadores de la gastronomía local, la fuerza culinaria de City Bell se apoya en su diversidad, promovida por muchos cocineros jóvenes y emprendedores que hacen su propio camino al andar. Atelier es el espacio de Santiago Palma. Tras años de trabajo en Europa (incluyendo al multipremiado Mugaritz vasco) y un paso por Nectarine, junto a Rodrigo Sieiro, en Buenos Aires, Santiago logra expresar la cocina de la zona, con menús estacionales que aprovechan el formidable cordón frutihortícola que rodea a La Plata, otro punto destacable del valor que tiene la zona en la relación con los alimentos. "La producción local es muy fuerte, con muchos productores comprometidos. Hay una enorme variedad de frutas y verduras, muchas orgánicas; también pollos de campo, conejos, quesos y más emprendimientos. Todo a diez minutos de auto", explica.
Otros ejemplos son Casa Corazón, que se ocupa de darle presencia a la tendencia global de los restaurantes a puerta cerrada. Pequeño y honesto es el bastión de Enrique Pironio, donde ofrece diversos platos (de unas costillas de cordero patagónico con cuscús de vegetales y curry de coco al pecho de cerdo confitado con toffi de kabutia y crema de manzanas ahumadas) con precios amables y sumando eventos especiales con chefs invitados. También, apenas alejado del centro, Edgardo Kuda apuesta al mejor sushi y a la cocina tradicional japonesa, con toques nikkei, todo elaborado con maestría. Y Cucinotto toma la responsabilidad de preparar pizzas finitas en un horno alimentado por leña, respetando el cornicione (borde) clásico, levantado y crocante, de Nápoles. Una de las rotiserías modernas por excelencia es Sa Cuina, que se aleja de los consabidos clichés para ofrecer un roll de merluza relleno de langostinos y tomillo fresco, sobre puré de guisantes y papas. Y para el momento del té dos opciones: Lemon Pastelería y The Rose. A la hora del helado no hay opción: debe ser, sí o sí, de Thionis, la gran heladería platense a la que ninguna franquicia logró hacerle frente, mientras que los más jóvenes optan por La Thienda, la versión de Thionis especializada en yogur helado.
Imposible hablar de este lugar sin mencionar uno de sus highlights más convocantes: la cerveza artesanal. "En La Plata hay 65 cervecerías artesanales. Después de Mar del Plata y Bariloche somos el tercer productor más grande del país", explica Juan "Rulo" Espinoza, cocinero y creador junto a unos amigos de Las Pintas, un bar donde ofrecen nueve canillas de cerveza tirada, entre ellas la Bitter de Panacea, fresca, seca y con buen punto de amargor. "Es impresionante, la categoría creció muchísimo", dice. Esta pasión explica también que la marplatense Antares haya decidido abrir en City Bell una de sus sucursales.

Leslie, Patrick y sus hijos: extranjeros seducidos por Market Café
Leslie, Patrick y sus hijos: extranjeros seducidos por Market Café.Foto:Paula Salischiker

La feria

Del 7 al 10 de abril City Bell tendrá su gran fiesta gastronómica, Picurba. Un multitudinario picnic al aire libre, con mesas comunitarias, stands y food trucks, que en su última edición convocó a más de 70.000 personas deseosas de ver a cocineros invitados de la talla de Fernando Trocca, Dolli Yrigoyen, Narda Lepes, Donato de Santis, Osvaldo Gross y Borja Blázquez; de escuchar música en vivo, y aún más, de probar, con precios fijos y amigables, los platos de más de 100 restaurantes de City Bell y La Plata. Creación de Manuel Domínguez y dos amigas en 2014, esta feria es, al mismo tiempo, causa y consecuencia del boom gastronómico que vive la región, dejando en claro que no se trata de una moda pasajera, sino de una verdadera pasión por la gastronomía. Y el convencimiento de convertir la zona en un polo turístico, que se sume a las múltiples actividades artísticas y deportivas que tiene La Plata. "City Bell creció de manera orgánica. No es un invento, esto pasa. Y ahora, La Plata también sube su categoría gastronómica. Este año se espera en City Bell el nuevo restaurante de Renato Rosano, el ex cocinero de Los Fuegos. Y estamos gestando la cámara gastronómica, donde se agruparán los restaurantes, cocineros y productores de la zona", concluye Manuel.
Producción de Lila Bendersky

Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1885363-city-bell-revoluciona-la-cocina

Revista Club La Nación - Tea Passion - pág 10