martes, 3 de marzo de 2020

Clarín - Ciudades - Los dueños de las pizzerías no confiaban en él y en 70 años les construyó el horno a casi todas

Los dueños de las pizzerías no confiaban en él y en 70 años les construyó el horno a casi todas

Walter Cossalter los hace desde los 16 años y para los propietarios de los locales que lo contrataban era muy joven. Su oficio es el de “fumista”, aunque lo conocen como “el hornero”.


Acostado o de rodillas, envuelto en arpillera y con la nariz que quema. Walter Cossalter está, literalmente, en el horno. La escena ocurre adentro de una cámara que hace un rato ardía a 300 grados, en algún momento de los últimos 70 años -el tiempo que viene construyendo hornos de forma artesanal- y en alguna de las decenas de pizzerías porteñas que ostentan sus obras de arte, en las cuales debe meterse a veces para hacer mantenimiento.
La profesión es fumista, aunque algunos lo llamen hornero. En Buenos Aires, tiene un sinónimo más: Cossalter. Fueron sus manos las que dieron forma a la mayoría de los hornos de las pizzerías porteñas. “Un colega me dijo: ‘No te pelees con él, porque es el único’. Hay otros que hacen hornos, pero Walter es el que tiene más experiencia”.
La sentencia es de Julián Díaz, uno de los dueños de los bares Los Galgos, 878 y La Fuerza, y ahora también del antiguo Café Roma, que ofrecerá pizzas salidas de un horno de Cossalter. “Mi abuelo Antonio lo eligió hace 50 años, y nosotros seguimos esa tradición”, aporta Diego Banchero, de las pizzerías del mismo nombre. “Cuando pienso en un horno, automáticamente lo llamo a Walter, no busco otro”, resalta Javier Fernández, al frente de Imperio de Medrano y de Scalabrini Ortiz.
Kentucky, Güerrín, La Americana, Angelín, Los Inmortales, Romario, La Continental, Pizza Cero. La lista completa de pizzerías porteñas con hornos de Walter no entra en una nota. También trabajó en Chile, Honduras, México y Estados Unidos. “Hasta construí uno en la Confitería Ideal en los cincuenta, que ahora me ofrecí a arreglar. Al final lo tiraron abajo”, lamenta Cossalter, ahora sentado a una mesa de Banchero de Talcahuano, donde construyó dos hornos en 1967.

El horno de la pizzería Banchero de la calle Talcahuano. Uno de los clásicos que construyó el experto Walter Cossalter en 1967. Foto: Juano Tesone
El horno de la pizzería Banchero de la calle Talcahuano. Uno de los clásicos que construyó el experto Walter Cossalter en 1967. Foto: Juano Tesone
Hace poco hizo el del renovado Café Roma, que reabrirá en breve en su tradicional esquina de San Luis y Anchorena, de la mano de Díaz, Martín Auzmendi, Sebastián Zuccardi y Agustín Camps. Frente a ese iglú de cemento y ladrillo refractario se toma las fotos para esta nota. 
Días antes construyó el del nuevo Tuñín, que volverá a abrir sus puertas en un mes en Rivadavia y Castro Barros. Y en dos semanas armará otro para uno de los puestos gastronómicos del Mercado de los Carruajes, que inaugurará entre abril y mayo en Alem y Tres Sargentos. Walter no para, excepto para jugar con sus nietas Faustina (5) y Francesca (2).
“Llegué a Buenos Aires a los 16 años, el domingo 20 de abril de 1952. El lunes 21 empecé a hacer hornos”, explica este fumista nacido en Verona, Italia, hace más de 80 años (no quiere revelar exactamente cuántos). Primero trabajó con su padre en una empresa ya desaparecida, Casa Paván. Después ambos arrancaron por su cuenta, aunque la juventud de Walter le jugara en contra. “Los dueños de las pizzerías no confiaban en mí y me tomaban una especie de examen. Yo era muy joven, y el prototipo del hornero era viejo y gordo e italiano. Ahora además de italiano soy viejo y gordo, así que siento que llegué al punto más alto de mi oficio”, dice con picardía.

El horno de la pizzería Banchero de la calle Montevideo. Uno de los clásicos que construyó el experto Walter Cossalter. Foto: Juano Tesone
El horno de la pizzería Banchero de la calle Montevideo. Uno de los clásicos que construyó el experto Walter Cossalter. Foto: Juano Tesone
Un oficio que tiene sus contras, como tener que hacer arreglos a altas temperaturas por dos o tres minutos o lo que el cuerpo aguante, con el horno apenas enfriado, porque el tiempo es pizzas y las pizzas son dinero. Un oficio que, también, dice Cossalter, da sus satisfacciones. “Soy un enamorado de este trabajo. Me gusta que sea artesanal y que siga haciéndose más o menos igual después de tantos años. Más chico o más grande, abovedado o iglú, sigue siendo lo mismo: un cajón con fuego adentro”, resume.
Más sintética aún es su fórmula del éxito: “Ladrillo refractario, cal, arena y cemento”, enumera. “Para que la pizza salga bien, el horno tiene que ser de material, porque así puede prenderse fuego arriba y abajo. Abajo, para que se cocine la masa, que pesa entre 400 y 500 gramos. Arriba, para gratinar bien la muzarella. Con un horno metálico no podés hacer eso”, dice Walter, que se considera “un estudioso” en la materia. Supo transmitirles esos saberes a sus hijos, especialmente a Sebastián, quien trabaja con él y reconoce ser su “mano derecha desde chiquito”.
A sus estudios para ser maestro mayor de obras se les suma una búsqueda que lo llevó a ajustar sus hornos al espacio disponible o al nivel de venta actual. “En los cincuenta, eran una estructura demasiado grande y pesada. Hice los cambios para adaptarlos a los tiempos que corren -detalla-. A algunos los hago más chicos, para ganar lugar o para que sean más económicos. Ya no se venden tantas pizzas como antes”.
Hubo otra cosa que cambió en su oficio en estas siete décadas: el uso de la leña como material de combustión principal. “Se pasó a gas porque es más práctico, pero da un calor más húmedo. Por eso siempre le dejo a los hornos un espacio para encender leña y así secar el ambiente -reconoce Walter-. De pino para hacer la llama, y de quebracho para dar el calor. Es lo que hace a su sabor característico”.
El resto de la fórmula es darle a cada cosa su debido tiempo: 10 días para construir el horno, 15 días para curarlo, 30 minutos para calentarlo. “A veces hay que esperarlo un poco a Walter porque está sobredemandado -explica Fernández-. Pero vale la pena. Sus hornos pueden durar 100 años”. 

Infobae - Economía - Menos divisas por exportaciones: la liquidación del agro en el primer bimestre fue la más baja en cinco años

Menos divisas por exportaciones: la liquidación del agro en el primer bimestre fue la más baja en cinco años

El sector ingresó USD 2.425 millones entre enero y febrero, un 20% menos que en el mismo lapso de 2019, y 36% menos que en el último bimestre del año pasado, cuando crecieron las ventas ante el inminente aumento de retenciones
El inicio del año se caracteriza por las fuertes ventas de trigo.
El inicio del año se caracteriza por las fuertes ventas de trigo.
La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), informaron que en febrero las empresas del sector liquidaron USD 815,1 millones -el febrero más bajo desde 2007-, mientras que el monto liquidado desde comienzos de año asciende a 2.428,8 millones de dólares.
El ingreso de divisas por parte de los exportadores del agro fue 20,3% inferior al del mismo bimestre de 2019, el más bajo desde los USD 1.813,1 millones de 2015. Precios internacionales que no acompañaron, más el adelanto de ventas por el incremento de los derechos de exportación influyeron en este resultado.
“Influyó significativamente la liquidación anticipada por parte de los productores en los últimos meses del año anterior, además de que, estacionalmente, aún no ha ingresado la nueva cosecha de soja”, comentó CIARA-CEC en una nota de prensa.
 Los exportadores del agro se adelantaron a la suba de retenciones: la liquidación del último bimestre fue récord
Las cámaras añadieron que otros factores bajistas para las liquidaciones fueron “los impactos causados por las bajas de los precios internacionales por razones de crisis internacionales de salud pública y sanidad animal, y el cierre del registro de exportación en los últimos días”.
En el arranque del año se concentran las ventas de la cosecha fina, básicamente trigo, cuya cotización en el Mercado de Chicago cedió 6% en el primer bimestre de 2020, desde los USD 205,4 por tonelada el 31 de diciembre a USD 192,90 este lunes para los contratos con entrega en marzo.
Un ritmo bajo para el ingreso de divisas del agro restringe la recaudación por derechos de exportación y también la posibilidad de que el Banco Central compre divisas, en provecho del férreo “cepo” cambiario que deja a la autoridad monetaria como comprador protagónico. El BCRA acumula un saldo neto comprador de USD 496 millones en el mercado mayorista en lo que va de 2020.
Más impuestos y precios más bajos reducen la rentabilidad del campo. (Reuters)
Más impuestos y precios más bajos reducen la rentabilidad del campo. (Reuters)
Este resultado contrasta con la intensa liquidación de divisas por granos y derivados industriales en el último bimestre de 2019, pues declinó un 36,1 por ciento. En el acumulado de noviembre y diciembre ingresaron USD 3.799,4 millones, un récord histórico para el período.
Aquella cifra fue 105,3% mayor a los USD 1.850,5 millones liquidados en noviembre-diciembre de 2018, y superó al máximo anterior, de USD 3.665,2 millones del último bimestre de 2014.
La merma de las ventas externas del agro se relaciona con el aumento de los derechos de exportación, que se dio por descontado después del contundente triunfo electoral del candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, en las elecciones del 27 de octubre pasado.
 En el primer bimestre del año los precios internacionales del trigo cedieron 6%
El 14 de diciembre de 2019, el flamante Gobierno asumido el 10 de diciembre publicó en el Boletín Oficial del Decreto 37, que introdujo la modificaciones al régimen de retenciones a las exportaciones, que, a su vez, dejó sin efecto el esquema anterior de 4 pesos por dólar exportado establecido por la administración de Mauricio Macri. Aquel día también fue publicada la Resolución 196 del Ministerio de Agriculturasuspendía el registro de exportaciones para el lunes 16.
En concreto, dichas modificaciones definieron una retención para la soja y derivados industriales (harinas y aceites) del 30%, mientras que la alícuota aplicada para trigo, maíz y otros productos, se situó en el 12%, y un 9% para las exportaciones de carnes, leche en polvo, harinas y legumbres.
 La liquidación de febrero de 2020 cayó 36,8% respecto de los USD 1.290 millones del mismo mes del año pasado
En las últimas semanas se especuló con un nuevo aumento de tres puntos en la alícuota de las retenciones a la soja, al 33% para el grano, harinas y aceites, incremento que podría aplicarse sin modificar la vigente Ley de Emergencia Económica.
Un informe de Ecolatina apuntó que “con el cierre del registro de exportaciones, el cambio en las alícuotas es inminente. La Ley Solidaria aprobada en diciembre, faculta al Ejecutivo a aumentar los derechos de exportación al 33% para el poroto soja y al 15% para el maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo”, hoy en 30% y 12%, respectivamente.
 Los analistas advierten que la rentabilidad de algunas zonas agrícolas está comprometida por una nueva suba de las retenciones
“Si el Gobierno hace uso de dicha facultad, aplicando el máximo de alícuotas, la competitividad-precio del rubro Productos Primarios experimentaría un recorte adicional de casi 3 puntos porcentuales, dado que dichos productos representan más del 70% del rubro”, agregó Ecolatina.
Un informe del Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba concluyó que un nuevo aumento de los derechos de exportación “sería perjudicial ante la caída de los precios de las commodities, relacionado a la cosecha récord de Brasil, y la incertidumbre que acarrea el brote de coronavirus, que no solo está haciendo caer la demanda de China, el mayor importador de materias primas en el mundo, sino que potencialmente la de otros importantes importadores como Europa”.
La entidad mediterránea precisó que “el precio real efectivo de la soja que recibirían los productores mostraría una disminución notoria debido a la combinación de estos factores, con potenciales pérdidas para el sector agrícola”.

La Nación - Lifestyle - Recetario básico. Platos clásicos argentinos que van "de boca en boca" y no fallan

Recetario básico. Platos clásicos argentinos que van "de boca en boca" y no fallan

Matambre

Cada cultura y cada país tiene sus platos clásicos. Algunos son recetas ya son emblemáticas que representan al país en sí mismo.
Pero existen clásicos que pertenecen solo a la memoria cultural, son esos platos caseros que uno viene comiendo desde chico, y que hacían las madres, que lo tenían de las abuelas, quienes lo tenían de sus madres, etc. Esos son los platos que emocionan, los que vuelven siempre a la mesa y que uno no se cansa de comer.
Hoy te dejamos un repaso de algunos típicos, porque si no tuviste una madre o una abuela que te cocinaba, es hora que empieces con una nueva tradición. Estos "caballitos de batalla" no pueden faltar en tu recetario, es hora de ponerse a practicar y con orgullo, poder presentar el plato hecho casero

1) Las que llevan carne

Matambre
Matambre
  • Clásico de los clásicos, el matambre arrollado, hecho con huevo duro y zanahoria rallada. Va cocida en agua y prensado durante 6 horas. Manjar absoluto
  • Con su corazón de queso derretido, este pionono de espinacas nos hace recordar porque somos tan fan del pionono. Esta versión tiene un plus, no lleva harina. Si quieren hacerla vegetariana, pueden optar pos sacar el jamón
  • ¿A quién no le gusta el pastel de papas? Con su relleno de carne, carne mezclado con huevos duros, aceitunas, morrones, cebolla y condimentos. Lo que queda definir es si las pasas de uvas van, y si se espolvorea con azúcar antes de llevar al horno. ¿Ustedes que opinan?

2) Las que tienen verduras

Pionono
Pionono
  • Las tartas salen siempre, y la tarta pascualina no se queda atrás. Hecha de acelga y con dos tapas de tarta no falla nunca, que sea para una comida en casa o la vianda
  • Por lo menos una vez al mes (cada 29 para más precisión) se comen ñoquis. Y con tanta tradición italiana, muchos los preparan caseros. Esta receta de ñoquis de papas es un básico. para repetir todos los 29
  • Este plato es placer asegurado, unas bombas de papas y queso. Además con la receta de Juliana López May, aplausos asegurados

3) Los postres o tortas

Chocotorta
Chocotorta

lunes, 2 de marzo de 2020

La Nación - Lifestyle - La gourmetización de los barrios. Comer bien y cerca de casa

La gourmetización de los barrios. Comer bien y cerca de casa

La búsqueda de opciones "walking distance" llevó a los restaurantes de autor y a las cadenas gourmet a salir de los circuitos tradicionales, desarrollar nuevos polos gastronómicos y volcarse a los barrios; cuáles son las nuevas zonas a conocer

La búsqueda de opciones "walking distance" llevó a los restaurantes de autor y a las cadenas gourmet a salir de los circuitos tradicionales, desarrollar nuevos polos gastronómicos y volcarse a los barrios; cuáles son las nuevas zonas a conocer

Javier detiene la marcha y se baja de la bicicleta para mirar. Es uno de los tantos vecinos del Parque Saavedra que diariamente pedalean por sus bicisendas cuando cae la tarde. Y, como muchos otros vecinos, ahora se ha detenido en la porción del parque que se encuentra frente a la esquina de Pinto y García del Río: allí el imponente local de la cadena de restaurantes Dandy acaba de abrir sus puertas y muchos se han acercado a mirar."No hay nada más lindo que no tener que subirse al auto para salir a comer", asegura Javier Salgado, de 41 años, que reconoce que desde hace un tiempo evita "Palermo o Puerto Madero, el lío para estacionar y las eternas esperas para una lograr una mesa". De ahí que la reciente inauguración sea para él una buena noticia.
Si bien los grandes polos gastronómicos porteños siguen atrayendo comensales -locales y extranjeros-, cada vez son más los que prefieren una salida walking distance, en la que poder disfrutar del momento con mayor comodidad, espontaneidad e incluso a veces con más seguridad, y que contrasta con el tiempo y la previsión que implica el desplazamiento por la ciudad.
La cadena Dandy inauguró recientemente un amplio local frente al Parque Saavedra
La cadena Dandy inauguró recientemente un amplio local frente al Parque Saavedra Fuente: LA NACION
Alimentado por el cada vez más frecuente hábito de salir a comer cerca de casa, la alta gastronomía ha comenzado a descentralizarse, haciendo pie en barrios como ChacaritaDevoto, Villa Crespo y, más recientemente, en Colegiales, La Paternal, Caballito o incluso fuera de la ciudad (Parque Leloir, Lanús, Olivos o La Horqueta). Primero llegan los emprendedores amantes de la gastronomía con propuestas con identidad, que suman opciones no habituales a la oferta barrial de pizzerías, cafés y minutas; acto seguido suelen desembarcar las cadenas (como por ejemplo Fabric Sushi, que cuenta ya con 41 locales en Castelar, Nordelta, Pilar, Acassuso, Ramos Mejía, Tortuguitas y Punta Chica, entre otros).
"Cuando estábamos buscando un lugar donde abrir Ronconcon queríamos un barrio alejado de las zonas saturadas de propuestas gastronómicas, como Palermo, Recoleta o San Telmo. Y encontramos en Caballito un barrio donde hay mucha gente que está cansada de irse a Palermo para conseguir una propuesta gastronómica como la nuestra. Además, en los tiempos de Netflix a muchos le da fiaca movilizarse tanto para salir a cenar", cuenta Emilio Bruno, uno de los socios detrás de Ronconcon, restaurante de cocina latina que el año pasado abrió sus puertas en Beauchef 527. Caballito
"Cada barrio tiene su magia y hay algunos que con nuevos restaurantes comienzan a tener mini polos gastronómicos, lo que está buenísimo ya que son de más fácil acceso y te permiten volver más rápido a casa, especialmente los días de semana", comenta Inés Puente desde la barra de Jornal, un restaurante que abrió recientemente en el boulevard García del Río, en Saavedra.
Vico Wine Bar cuenta ahora con una nueva sucursal en Lanusita (Lanús)
Vico Wine Bar cuenta ahora con una nueva sucursal en Lanusita (Lanús) Fuente: LA NACION
El boulevard y las calles que miran al Parque Saavedra conforman uno de esos "minipolos gastronómicos" actualmente en desarrollo, y que en poco más de dos años ha visto nacer un puñado de atractivas propuestas gourmet. "El boulevard estaba vacío cuando abrimos Moshu -recuerda Lucas Villalba, propietario de Moshu y Jornal, restaurantes que se encuentran a una cuadra de distancia uno de otro-. Quisimos ofrecer propuestas genuinas y auténticas ante todo, y de alta calidad".
En su caso, coincidieron las ganas de emprender con la necesidad, como vecino, de contar con opciones atractivas para salir a comer pero sin tener que alejarse del barrio. "Quería emprender y la gastronomía me fascinaba. Estaba viviendo en Saavedra y solíamos movernos a otros barrios como Palermo o Belgrano en busca de cafeterías de especialidad o algún restaurante para cenar. Como vecino sentía que faltaban opciones. Por eso, cuando decidí encarar el proyecto busqué por Saavedra y aledaños como Belgrano y Núñez, pero nunca se me pasó por la cabeza ir a Palermo. Hay demasiado, mucha copia".

Palermo en Saavedra

Con su propuesta diurna de desayunos, almuerzo y meriendas, Moshu abrió sus puertas en diciembre de 2017. Su muy lograda pastelería y sus platos de impronta casera atrajeron el interés del vecino: "Al abrir Moshu lo que más nos sorprendió fue la felicidad de los clientes, que nos decían '¡Qué bueno que abrieron un local de Palermo en Saavedra!' -dice Lucas-. Hoy en día muchísimos clientes son habitués y viven en la zona, y con Jornal, que abrimos el año pasado, empezó a pasar lo mismo: viven muy cerca, en un radio de 20 cuadras y vienen varias veces por semana. Nos cuentan que les encanta poder cenar tomando un cóctel y volver caminando a casa. Que estaban cansados de trasladarse, buscar estacionamiento".
Dandy, la apertura más reciente en el barrio, también fue aplaudida por los vecinos: "La gente nos recibió con los brazos abiertos en la previa: 'Ojalá les vaya bien', 'Qué bueno que venga una inversión al barrio' -recuerda Francisco Bazán, gerente comercial de la cadena Dandy, que recuperó una esquina abandonada donde antaño funcionaba un vivero-. En Saavedra notamos el fenómeno de que hay mucha gente que quiere salir a comer cerca de su casa, sin tanto desplazamiento. Eso se suma a que el barrio tiene unos vecinos que son muy localistas, que les gusta mucho el barrio. Y no solo gente que vive allí de toda la vida, sino también gente joven que se acercó a Saavedra con la transformación edilicia que está experimentando, y que es de salir dentro del barrio".
Gabriela Barnes, junto a sus hijos Giuseppe y Gaspar, y a Fabián Benítez, almuerza en Bruce, de Parque Leloir
Gabriela Barnes, junto a sus hijos Giuseppe y Gaspar, y a Fabián Benítez, almuerza en Bruce, de Parque Leloir Fuente: LA NACION
La sensibilidad para percibir ese sentido de pertenencia en algunos barrios, en donde la generación de nuevos polos gastronómicos lejos de ser vista como un elemento intrusivo del paisaje es bienvenida, es un común denominador entre quienes deciden apostar por emprender en su zona de influencia. Es el caso de Alicia Cicchinelli, de Devoto. Hace seis años abrió en la esquina de Mercedes y Asunción el restaurante Alicia, sentando las bases para lo que es hoy el consolidado polo gastronómico de Devoto.
"Tenía la convicción de que iba a funcionar, porque al ser de toda la vida del barrio sabía que faltaba un lugar así, un lugar que muestre que Devoto podía ser un polo gastronómico", afirma Alicia, que a través de las años abrió también Casa Lucca y Mecha Fuego Porteño, todo en un radio de... una cuadra. Abdala Ghisays, chef a cargo de los tres restaurantes, agrega: "La mayoría de los clientes son del barrio, aunque al hacerse Devoto conocido hoy vienen clientes de Palermo, Villa Urquiza, Pueyrredón, e incluso también de provincia: de Ramos Mejía o San Martín".
"El vecino se siente cómodo porque no tiene que usar el auto, por temas de seguridad, y porque siente que tiene un plus tener un restaurante cerca de donde vive -dice Alicia-. Estar a una distancia que se puede hacer caminando es un placer". Federico Cuco, que las noches de los sábados oficia como bartender del bar Bronce, en Devoto, opina: "Hoy que hay más conciencia sobre el consumo responsable, nadie quiere beber y manejar. La posibilidad de ir y venir caminando genera una clientela más fiel".

Nuevas dinámicas urbanas

Pero la descentralización de las propuestas de alta gastronomía es también la esperable respuesta a la aparición de edificios de oficinas en barrios que hasta no hace mucho tiempo ofrecían un paisaje de casas bajas y poco movimiento comercial. Los nuevos restaurantes del boulevard García del Río son una opción bienvenida por quienes, por ejemplo, trabajan en las torres aledañas al shopping DOT y planean un almuerzo de trabajo, y lo mismo puede decirse del polo de Corrientes, en Olivos, que se nutre de quienes ocupan los edificios de oficinas que crecen en los márgenes de la avenida del Libertador. Optimizar los tiempos y evitar desplazamientos innecesarios son claves para aprovechar al máximo la jornada laboral, y la cercanía en estos casos en un valor en sí mismo.
Los restaurantes de barrio ganan adeptos por la comodidad y la cercanía
Los restaurantes de barrio ganan adeptos por la comodidad y la cercanía Fuente: LA NACION
El fácil acceso y la habitual disponibilidad de lugares para estacionar atraen a estos nacientes polos gastronómicos a muchos vecinos pero también a personas de otros barrios. Es el caso por ejemplo del corredor gastronómico que ha comenzado a gestarse en torno a la calle Holmberg, gracias al viaducto que reformuló la movilidad de la zona, o el que crece en torno a la avenida Martín Fierro, en Parque Leloir, con restaurantes como Malcriado o Bruce Grill Station & Wine Bar, con propuestas que se adaptan tanto a la salida "walking distance" del vecino de Parque Leloir como al almuerzo laboral de quienes trabajan a tiro del Acceso Oeste.
Sin embargo, algo que se repite en las nuevas propuestas gastronómicas que florecen en los barrios es que el principal visitante no deja de ser el vecino, aun cuando la fama rebalse sus fronteras y "venga gente de lejos". Y eso incluso vale para restaurantes que apuestan por zonas con historia gastronómica pero que se encuentran fuera del aspiracional que representan polos como Palermo, Puerto Madero o Recoleta para el público foodie tradicional. Es el caso, por ejemplo, de "Lanusita" (en Lanús), destacado hot spot gourmet de Zona Sur.
"No es una propuesta exclusiva para Lanús, sino para que miles de consumidores de la Zona Sur puedan vivir la experiencia Vico sin la necesidad de trasladarse a la ciudad de Buenos Aires", comenta Fernando Procupez, socio fundador de Vico, wine bar palermitano que recientemente abrió una nueva sede en Lanusita. "Si bien, recibimos gente de otros barrios, como Canning, Monte Grande o Quilmes, el 80% de los clientes es de Lanús", agrega Gabriela Vinocur, también socia de Vico junto a Viviana Wieczorek.
En una sociedad en la que la cercanía (al trabajo, al colegio, al ocio) se ha convertido en un nuevo lujo, la gastronomía no puede ser ajena al placer del walking distance.
A dónde ir
A dónde ir Fuente: LA NACION
Referencias:
Zona Norte
1 Alo's: Blanco Encalada 2120. La Horqueta
2Asato: Corrientes 584, Olivos
Zona Oeste
3 Bruce Grill Station & Wine Bar: Av. Martin Fierro 3246, Parque Leloir.
Zona Sur
4Vico Wine Bar: Carlos Tejedor 257, Lanús
CABA
5 Jornal: García del Río 2802, Saavedra
6Fleur de Sel: a Pampa 3040, Belgrano
7 La Tornería de Camila: Freire 1084, Colegiales
8 Ajo Negro: Av. Córdoba 6237, Chacarita
9Mecha Fuego Porteño: Mercedes 3939, Devoto
10Oh No! Lulu: Aráoz 1019, Villa Crespo
11 Warnes: Darwin 62, Villa Crespo
12 Ronconcon; Beauchef 527, Caballito