miércoles, 8 de enero de 2020

Clarín - Zonales - De cocinar en su casa de Carapachay a ser el chef del hotel más emblemático de la Patagonia

De cocinar en su casa de Carapachay a ser el chef del hotel más emblemático de la Patagonia

Después de formarse en Vicente López, Ariel Pérez (41) trabajó en París y en cruceros de lujo. Hoy es el jefe de la cocina del Llao Llao.


La Patagonia tiene ese “no sé qué” que enamora, dicen muchos. Y encima si te hospedás en un hotel cinco estrellas con más de 15 hectáreas en medio de las maravillas naturales más hermosas de Bariloche, y por los pasillos te cruzás con Barack Obama, Michelle Bachelet, Evo Morales o Mauricio Macri, -sin dudas- es un espectáculo que no te podés perder.
Pero esa vida llena de lujos lejos estaba de lo que alguna vez soñó Ariel Pérez (41), un vecino de Carapachay que actualmente es el Chef Ejecutivo del Hotel Llao Llao, el resort que recibe a los líderes del mundo.
A los 19 años, el joven que se recibió de técnico mecánico en la secundaria, pensó en continuar Medicina en la universidad. Pero al tiempo se arrepintió. “No estaba muy seguro de qué hacer -confiesa Ariel-. Siempre me gustó mucho comer y disfrutaba de ver a mis abuelas cocinar, entonces decidí inscribirme en Gastronomía”.
Ariel dice que la cocina del Llao Llao "es de lo más parecido a las de los cruceros".
Ariel dice que la cocina del Llao Llao "es de lo más parecido a las de los cruceros".
Así fue como dio sus primeros pasos y se anotó en el Instituto Automóvil Club Argentino, de Vicente López. “Apenas empecé a estudiar descubrí un mundo completamente nuevo”, dice emocionado.
Como es de saberse en el ambiente gastronómico, las pasantías no tardaron en aparecer. Empezó trabajando los fines de semana en un restaurante de Palermo y dos años después viajó a Francia.
“Tenía 21 años cuando fui al Instituto Vatel, de Paris -recuerda-. Me dieron una beca para estudiar tres meses allá. Cuando regresé supe que no había vuelta atrás: la gastronomía era lo mío”. Y aunque la experiencia lo favoreció en el terreno profesional, también le develó otro estilo de vida. Recorrer el mundo, conocer nuevas culturas y personas, aprender idiomas y recetas.
Así que, seguido por el entusiasmo adquirido en la aventura, terminó su carrera y -literalmente- embarcó. Es que durante casi cuatro años cocinó en altamar para dos compañías cruceras por el Caribe, el Mediterráneo, Alaska, la Polinesia y Asia, entre otros destinos.
Desde hace seis años está en Bariloche, a cargo de los platos del Llao Llao.
Desde hace seis años está en Bariloche, a cargo de los platos del Llao Llao.
Luego, decidió establecerse en tierra firme y volvió a su Carapachay natal, mientras ejercía como chef en reconocidos hoteles de la Capital Federal y Nordelta.
Pero, hace seis años, cuando lo llamaron para trabajar en el emblemático Llao Llao, soltó el ancla en Bariloche. Si bien inició como Subjefe Ejecutivo, hace un año y medio que está a cargo de 65 personas que trabajan en el área de cocina para siete puntos de venta.
“Esta ciudad es hermosa. No me costó para nada adaptarme porque de un lado tenés la montaña y del otro, el lago. Además, la cocina de este hotel es lo más parecido a un crucero. Es un destino en sí, entonces los huéspedes a veces se quedan tres días sin salir y es un desafío darles una opción variada”, explica.
Y aparte de los 400 hospedados, en ocasiones especiales se alojan personajes de la política y la cultura internacional que merecen un tratamiento más exclusivo.
En algunas de sus anécdotas, Ariel menciona que hace meses atrás pasó de visitas un rey oriental que permaneció cinco días dentro del hotel. “Por la mañana tenía que tomarle el pedido de qué iba a querer almorzar y cenar. Era como un pequeño buffet exclusivo”.
Cuando tenía 21 años lo becaron para ir a aprender a una prestigiosa escuela de gastronomía en París.
Cuando tenía 21 años lo becaron para ir a aprender a una prestigiosa escuela de gastronomía en París.
“A pesar de que al principio la relación con este tipo de personalidades ‘poderosas’ es un poco tensa, con el correr de los días se genera más confianza, y los que prejuzgás como ‘clientes complicados’ son más simple de lo que te imaginás”, afirma. Y hace alusión a un emir que frecuenta el Sur periódicamente.
Fuera del esplendor del resort, su vida familiar es muy feliz. Vive con su esposa y sus dos hijos rodeado de naturaleza, y viaja constantemente a Carapachay a visitar a sus padres, hermanos y sobrinos. “Siempre vuelvo al barrio -cuenta-. Cuando voy a Buenos Aires, es difícil que me logren sacar de ‘Carapa’ porque ahí estoy con mi familia y mis amigos de toda la vida”.
Y en cada regreso no puede faltar el paseo por “La carnicería de Leo”, el local ubicado en la calle Ituzaingó. “Es el carnicero que conozco hace años -dice-. Cuando prendo el fuego para los afectos, voy y le compro carne a él”.
Es que, aunque humildemente no declara tener un plato estrella, lo que más le gusta es prender el fuego. “La parrilla y el disco son mi conexión a tierra, mi momento de relax. Aunque esté lloviendo, nevando o hagan 30 grados, salgo y prendo el fuego”, concluye el apasionado de asar. 

La Nación - Salida- Cinco bares con patio para disfrutar del verano en la ciudad

Cinco bares con patio para disfrutar del verano en la ciudad

Saborear un delicioso taco mejicano respirando la historia de un antiguo patio lechero. Remontarse a los almuerzos en la casa de los abuelos con un clásico sifón sobre la mesa. Disfrutar de una película de culto con los pies enterrados en la arena dentro de un jardín tropical. Estas son solo algunas de las propuestas que convierten a Buenos Aires en una ciudad donde es posible sentirse de viaje durante las noches de verano.
¿Enero en la ciudad? Estos cinco bares con espacios a cielo abierto son una opción para cortar la rutina y redescubrir tradiciones en lugares amigables en esta época del año.

Sifón, el bar que reivindica la soda

Bar Sifón, en Chacarita
Bar Sifón, en Chacarita Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV
Una refrescante jarra de vermú para compartir. Un sifón de vidrio sobre la mesa para acompañar a gusto. Reposeras desplegadas sobre un piso de baldosas calcáreas entre paredes descascaradas. Esta es la propuesta de Sifón, el bar de Chacarita, que abrió hace tan solo cuatro meses y que todos los días se llena de vecinos, turistas y jóvenes.
En el local donde funcionaba una antigua casona de antigüedades, hoy se preparan cocktails sobre una barra de hormigón. Y con una particularidad que hace que este salón sea tan popular: todos sus tragos son a base de soda. Las empanadas de osobuco, la provoleta y el matambre con puré de papas son algunas de las especialidades a la plancha que pueden acompañar las bebidas.
En Jorge Newbery 3881, Chacarita. Abierto de lunes a viernes a partir de las 18, y los sábados y domingo a partir de las 11. Precio de jarra de vermú para sodear entre dos personas: $400. Provoleta con tomate y albahaca: $280.

Bar de Kowalsky, el patio más grande de Almagro

Bar de Kowalski, en Almagro
Bar de Kowalski, en Almagro Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV
Un cable con luces de colores que se enciende por las noches, un arenero que invita a acomodarse en reposeras entre sombrillas y una barra de madera rústica con cocktails recrean el encanto de una playa tropical. Con una marcada impronta cultural, su patio alberga desde encuentros de juegos, poesía, fiestas temáticas o proyecciones de películas. Las arepas, tapeos gourmet y panes caseros convierten las noches de Kowalsky en una experiencia única en la ciudad.
En Billinghurst 835, Almagro. Abierto de martes a domingos, a partir de las 19. Arepizzas (con cebolla caramelizada y capresse): $280. Pinta: $130.

Patio de Los Lecheros, con opciones para todos los públicos

El Patio de los lecheros, en Caballito
El Patio de los lecheros, en Caballito Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV
En la esquina donde alguna vez se descargaron los tarros de leche que el tren traía de los tambos del interior del país, se impone este patio adoquinado, el sitio ideal de Caballito para disfrutar en familia, y que admite a mascotas.
Al ingresar al predio, resuena la música de un bandoneón de un grupo de tangueros que se pasea entre las mesas. Los más chicos disfrutan de los shows infantiles. Los amantes de la cocina de mar saborean un ceviche, y al mismo tiempo se huele el aroma humeante de un shawarma, entre otras de las ofertas gastronómicas del lugar. Quienes buscan tranquilidad pueden disfrutar de una lectura en el sector de librería acompañado de una copa de vino boutique. El trago más codiciado es el mojito con menta recién cortada de la huerta urbana.
Avenida Donato Álvarez 175, Caballito . Abierto de martes a domingos y feriados. Mojito: $200. Shawarma con papas y ensalada: $350.

Invernadero, el primer bar de gin tonic tirado artesanal del país

Invernadero, en Recoleta
Invernadero, en Recoleta Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV
Otra de las opciones más novedosas que ofrece la ciudad es disfrutar de un exclusivo gin tonic de la casa con una selección de tapas contemplando el edificio de la Biblioteca Nacional en el entorno natural del Bar Invernadero. Juani Calcaño, el bartender, describe la carta de tragos de autor con el mismo esmero con que sirve el cedrón que trajo de su propia huerta en un copón de gin tonic tirado. Cuando se refiere a las recetas le brillan los ojos: "Contamos con 14 variedades de gin para todos los paladares cuyos nombres están inspirados en obras literarias. La tónica también es una receta propia de la casa. El trago más audaz: Macedonio, a base de morrón amarillo con ananá".
Agüero 2502, Recoleta. Abierto todos los días a partir de las 8 hasta las 2. Gin tonic en happy hour: $280.

Club Lucero, la joya secreta de Palermo Hollywood

Club Lucero, en Palermo
Club Lucero, en Palermo Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV
Cualquiera que visite Palermo Hollywood, coincidiría en que el bar con opción de cielo abierto más aclamado es Club Lucero. Luego de atravesar una pequeña puerta, una selección de tragos de la casa y una lista de cerveza tirada figuran en un pizarrón sobre el sector de la barra. Su salón interior de baldosas en blanco y negro y sus discos de vinilo que corren sin pausa aseguran una noche de verano inolvidable. Eso sin contar el secreto más preciado del lugar: su largo patio trasero iluminado entre enredaderas colgantes.
Nicaragua 6048, Palermo. Abierto de martes a sábados a partir de las 18. Maracuyá en flor, a base de gin: $270.

Salpimenta - Se Bebe - Bodega Alfredo Roca comienza el año apostando por nuevos varietales

Bodega Alfredo Roca comienza el año apostando por nuevos varietales


Bodega Alfredo Roca comienza el año con novedades y suma a su portfolio un Cabernet Franc, un bivarietal Chardonnay – Pinot Noir, y un Bonarda – Cabernet Sauvignon.
De cara al 2020, la prestigiosa bodega de San Rafael, Mendoza incorpora a su línea Reserva de Familia un Cabernet Franc y un corte de Chardonnay y Pinot Noir. Además, incorpora un tinto fresco Bonarda- Cabernet Sauvignon a su línea innovación.

RESERVA DE FAMILIA CABERNET FRANC

Este Cabernet Franc 2017 posee un color intenso y profundo en el que se reflejan perfectos tonos rojos violáceos. Predominan aromas de pimientos rojos, pimienta negra que se encuentran amalgamados con las notas de tabaco provenientes de la madera. En boca es delicado y de buena estructura gracias a sus taninos bien maduros. Vino elegante de gran persistencia en boca. La maduración en roble se efectúa en barricas de roble francés 60% y roble americano 40% por el término de 12 meses. La crianza en botella se realiza durante 12 meses.
Se sugiere servir a 16°/18°C. Acompaña muy bien carnes de caza como un cordero asado, también fiambres ahumados.

RESERVA DE FAMILIA CHARDONNAY – PINOT NOIR


Es un vino hecho a base de uvas Chardonnay y Pinot Noir de los viñedos de la bodega La Perseverancia y Santa Herminia respectivamente. De gran volumen y muy buena acidez presente, se destacan las notas mantecosas y la untuosidad en boca. Este vino fue concebido para ser un vino blanco de guarda. Fue fermentado y madurado en barricas de roble nuevo.
Se sugiere servir a 10°/12°C, puede beberse acompañado de un salmón rosado o un dorado, también de pastas con salsas a base de crema y mariscos o pescado.

ROCA BONARDA – CABERNET SAUVIGNON

La nueva etiqueta bivarietal de la línea Roca es un corte Bonarda-Cabernet Sauvignon que invita a probar. Es un vino joven y fácil de tomar. El Cabernet aporta estructura y notas especiadas, mientras que el Bonarda su fruta madura y suavidad. Ideal para un asado con amigos.
Para más información: www.rocawines.com

martes, 7 de enero de 2020

La Nación - Lifestyle - Bodegas. Cuáles visitar según el tiempo y destino elegido en Mendoza Capital

Bodegas. Cuáles visitar según el tiempo y destino elegido en Mendoza Capital

Los viñedos de la Bodega Norton, en el área de Pedriel

Las bodegas están llenas. Esa es una frase que se escucha mucho en Mendoza, pero no referida a los vinos, sino a los turistas. Y no es para menos: el turismo del vino se ha convertido en uno de los platos fuertes tanto para los visitantes como para las bodegas.
Con frecuencias directas desde San Pablo, Brasil, por ejemplo, los restaurantes de las bodegas están llenos hasta con reservas de una semana por adelantado. Eso es lo que me pasó al menos estos últimos días, en los restaurantes como Ruca Malen, Fogón y Espacio Trapiche donde no había mesas disponibles.
Pero si los restaurantes son un buen índice, más los números del Observatorio Turístico de la provincia (corresponden a 2018 y 2017).

Las cifras del vino y sus bodegas

  • En Mendoza hay 146 establecimientos dedicados al turismo del vino.
  • Luján de Cuyo (61), Maipú (23) y San Rafael (22) son los departamentos con mayor oferta.
  • El Valle de Uco, por su parte, ofrece en Tunuyán 13 bodegas con facilidades turísticas, mientras que Tupungato (8) y San Carlos (3) algunos menos.
Así es que a la hora de armar un viaje está claro dónde se concentra la oferta.
¿Qué servicios ofrecen?
La información es difícil de sintetizar por la cantidad de actividades. Sin embargo, cabe destacar que el 53% de las bodegas ofrece algún tipo de gastronomía, 1/3 tiene wine bar para beber por copas, mientras que servicios asociados a actividades de viñedos -poda o cosecha, por ejemplo- lo ofrecen la mitad las bodegas. ¿Museos de algún tipo? 13% ¿Alojamiento? Solo una de cada diez, mientras que Spa dos cada cien bodegas.
Pero si los datos no bastan para tentar a nadie a la hora de armar un recorrido por las bodegas, la sola mención de algunos lugares debería bastar. Con un dato previo: se puede organizar la visita por cuenta y cargo propio o bien, dejarse llevar por especialistas en este asunto, como Hon Travel y Kahuak.

Circuitos recomendados

  • Las Compuertas & Vistalba
Desde la ciudad de Mendoza, en auto, toma unos veinte minutos llegar a Las Compuertas y Vistalba, en el pedemote. Es el lugar ideal para visitar si no se tiene mucho tiempo pero hay que reservar. Rincón histórico en la elaboración de Malbec, allí conviven hoy los barrios residenciales con los viñedos en una linda combinación. Las bodegas que se puede visitar aquí son de chicas a medianas -desde Bodega Riccitilli a Durigutti, de Bodega Vistalba a Alta Vista- con la excepción de la vistosa Nieto Senetiner (acaba de inaugurar restaurante) y Kaikén, de otra escala.
El plan para un día de visitas es terminar en Chacras de Coria, una zona residencial con caserones antiguos y modernos y una floreciente gastronomía. Dato: como el verano es caluroso, la movida en torno a la plaza no arranca antes de las 19 horas y termina tarde.
  • Luján de Cuyo & Maipú
Conforme uno se aleja del pedemonte, tiene mejores vistas de la cordillera. Desde el centro toma otros 20 minutos llegar por el acceso Sur. Aquí hay mucha oferta y es sensato hacer foco. Bien organizado, este recorrido puede ser un día con tres o cuatro visitas como mucho.
Hay bodegas pequeñitas y atendidas por su dueños, como la apretada Domain Saint Diego, del enólogo Ángel Mendoza, a la mítica Carmelo Patti, la biodinámica Cecchin, o Casa Vigil cuyo lindo restaurante marca el límite sureste de la región (sólo abren al mediodía).
Un plan puede ser visitar una o dos en un día, pero también es buena idea buscar el contraste con otra escala: Weinert, al toque de la ciudad y con cavas de leyenda; Bodega López para los amantes de los clásicos; Luigi Bosca para asomarse la arquitectura de bodegas de otro tiempo; mientras que Lagarde con su restaurante Fogón o Club Tapiz ofrece -siempre con reserva previa- buenas paradas al mediodía.
Sin embargo, un recorrido por el este de Maipú, hacia Coquimbito, puede rendir otros frutos: si la vista aquí no es el centro, sí lo son las apuestas. Las bodegas son de gran escala y está bien organizadas para el turismo. Paradas perfectas son Bodega Alandes, en un antiguo caserón de finca; Espacio Trapiche, con restaurante de alta escuela y ahora también un vagón de comida al paso; La Rural, cuyo museo del vino es para curiosos, y más al este aún, Casa del Visitante y Pan y Oliva en Familia Zuccardi, plan para un día entero.
Dato extra para la zona Maipú & Luján: en esta zona el olivo manda y entre la oferta conviene apuntarse al menos dos paradas. Una es Olivícola Simone, que ofrece aceitunas negras muy ricas y buena atención, mientras que Olivícola Laur propone una inmersión completa en el mundo del olivo.
  • Perdriel & Agrelo
El área al sur del río Mendoza es una visita en sí misma: con muchas bodegas y ofertas desde lujosas a sencillas para el visitante, dedicarle un día completo puede ser un buen plan.
Sólo en el área de Perdriel (en la costa sur del río) se puede hacer una parada en Terrazas de los Andes -con una linda recepción-, Dante Robino y Norton, esta última con un restaurante de lujo como La Vid. No muy lejos de ahí, Casarena, Renacer o Cruzat -solo elaboran burbujas- proponen visitas con encanto.
Pero ya en el área de Agrelo, la extensión que va al sur de la ruta 7 y hasta la picada de Tupungato, la cantidad de viñedos, bodegas y restaurantes hace más quirúrgica la elección. Bodega Séptima, Ruca Malen -cuyo restaurante acaba de cumplir quince años-, Sottano y Caelum -también productores de muy ricos pistachos- forman un rosario de distintos tamaños y propuestas todos en el eje de la ruta a Chile y con muy fácil acceso.
Pero quienes se dejen llevar por las arboladas calles de Agrelo, un recorrido por Cobos o Cochabamba los puede conducir a Susana Balbo Wines -y su coqueto restaurante Osadía-, Bodega Catena, Piattelli Vineyards, Finca La Anita y, más escondida pero con flamante visitors center, Viña Las Perdices.
Ahora bien, subiendo hacia Tupungato por la ruta 86, con una de las mejores vistas de la cordillera, se llega a Pulenta Estate y Rosell Boher Lodge, cuyo restaurante fue galardonado recientemente como el mejor del mundo por Great Wine Capitals.
En todo caso, el consejo siempre es uno solo: llamar antes de ir, para no tener sorpresas. En casi todas las visitas se paga el costo de la degustación.
Un extra para quienes estén muy cortos de tiempo: sí sólo se dispone de unas pocas horas en Mendoza, la mejor opción por cercanía y propuesta es Escorihuela Gascón, a 5 minutos del centro.

Infobae - Tendencias - Cinco cervecerías que marcan tendencia esta temporada: de una variedad con agua de mar a las opciones ácidas

Cinco cervecerías que marcan tendencia esta temporada: de una variedad con agua de mar a las opciones ácidas

Calle Olavarría desde hace tiempo que se impuso en Mar del Plata como el lugar de los cerveceros. Cada tarde cientos de jóvenes se reúnen alrededor de las canillas y las pintas, con paladares que año a año saben mejor lo que quieren.
Las cervecerías marplatenses este 2020 incorporaron las opciones
Las cervecerías marplatenses este 2020 incorporaron las opciones "sour" a la carta
Dos años atrás se hablaba del “boom” de la cerveza artesanal en Mar del Plata, pero eso pareciera haber quedado ya muy atrás. Un hecho del pasado. Este verano 2020 los clientes llegan con el paladar afilado y obligan a las cervecerías a estar a la altura de las circunstancias.
Si bien hay buenas propuestas en otros barrios, las siete cuadras de calle Olavarría es donde confluyen la mayor cantidad de cervecerías de La Feliz y a partir de las 18, un lugar de encuentro obligado tanto para locales como para turistas.
No pasaron 15 minutos desde que la cervecería Antares -en Olavarría entre Garay y Rawson- abrió las puertas, que la mayoría de las mesas están ocupadas. Hay sol así que las de afuera son las primeras en agotarse, después el salón y una vez lleno se abre la lista de espera.
Las cervecerías de calle Olavarría son un punto de encuentro para turistas y locales durante el verano
Las cervecerías de calle Olavarría son un punto de encuentro para turistas y locales durante el verano
La escena se repite a lo largo de Olavarría en la mayoría de las cervecerías desde Roca hasta Rawson: CheverryOghamGlück, y La Paloma Brewing Company, completan la lista de las cinco más buscadas por los jóvenes y no tanto, especialmente desde el Happy Hour (dos por uno) entre las 18:30/19:00 y las 21:00 hs. Las pintas van en promedio de los $90 a los $170.
En materias de variedades, de nuevas propuestas, Antares marcó tendencia con una variedad nunca antes vista, y que además de una logística especial, tiene una filosofía propia: Atlántica es una cerveza hecha con agua de mar, que además el buen sabor, busca concientizar.
“La innovación es intrínseca del cervecero artesanal, se ha dado siempre, en todas las cervecerías. En el caso puntual de Atlántica, que está hecha con agua de mar, lo que quisimos hacer es un llamado al cuidado ambiental”, le explicó Pablo Rodríguez, socio fundador de Antares, a Infobae.
Antares: Olavarría entre Garay y Rawson
Antares: Olavarría entre Garay y Rawson
“Lo que quisimos proponer con esto es un llamado al uso racional del agua. Hacer una cerveza con una fuente no agotable, es una forma de tener una iniciativa que nos haga pensar un poco a cuidar el agua”, explicó Rodríguez, que aseguró que la respuesta de la gente fue mejor de la que habían pronosticado.
Para la realización de Atlántica la empresa tuvo que realizar una nueva instalación, conseguir quitarle la sal al agua, procesarla y hacerla utilizable para la producción. Según explicó el socio fundador de la marca, todo comenzó a partir del vínculo con una empresa de equipos de purificación en la que hace muchos años él había trabajado.
La gran novedad en la mayoría del resto de las cervecerías son las variedades “sour” o ácidas, que a pesar de haber desembarcado hace relativamente poco a los locales, son cada vez más pedidas por los clientes.
Ogham: Olavarría entre San Lorenzo y Avellaneda
Ogham: Olavarría entre San Lorenzo y Avellaneda
Tomás Messineo es encargado de Ogham, en Olavarría entre San Lorenzo y Avellaneda, contó que hoy “muchos ya vienen con la cabeza que quieren tomar en mente”. Sin embargo ninguna de las nuevas opciones lele hace sombra a nivel pedidos a las clásicas Red y Golden.
Pasado el
Pasado el "boom" de las cervecerías artesanales, los paladares de los clientes se vuelven más exigentes
La novedad “sour” en Ogham es la variedad Goce, “una cerveza cítrica”, según la describe su dueño y que ya fue premiada con una medalla de bronce en la Copa Tayrona en Colombia, el mes pasado.
En el medio de las siete cuadras de Olavarría está el local de Cheverry, el elegido de muchos clientes locales. Javier Díaz es encargado de la cervecería y como buen síntoma destaca que “viene gente de otros lugares, de La Plata, de Mendoza, de todos lados y recomendados por conocidos, que se acerquen por el boca en boca es muy bueno para nosotros”.
Cheverry: Olavarría entre Castelli y Alvarado
Cheverry: Olavarría entre Castelli y Alvarado
“Ya no solo se toma rubia, roja y negra, hoy te piden estilos, te preguntan si hay cervezas invitadas, de qué marcas. Hoy no sólo conocen estilos sino cervecerías, que antes eran tres en el país y hoy son miles”, contó Díaz.
Y sobre la novedad de Cheverry para este 2020, agregó: “Este verano incorporamos la cerveza de trigo, la Vice Beer, que hasta el año pasado no teníamos y pedía mucho la gente. Después nuestra carta siempre tiene variedades muy reconocidas, con muchos premios, y las siguen eligiendo”
La Paloma: Olavarría entre Avellaneda y Alvarado
La Paloma: Olavarría entre Avellaneda y Alvarado
No muy lejos de ahí está La Paloma, reconocido por algunos como la cervecería que puso en Mar del Plata el tenista Juan “Pico” Mónaco, pero ese es un detalle del que cada vez más se olvida el público, que llega pensando solamente en cerveza.
“Lo último que tenemos es la Berry Coffee Sour, una cerveza ácida con cereza y agregados de café, algo achampagnada”, cuenta del otro lado de la barra de La Paloma Matías Moldes, a apenas unos minutos de que local abriera sus puertas y ya con gente buscando un lugar en las mesas.
La quinta cervecería que más se elige es Glück, ya casi sin mesas a las 19:00 y que tiene como nueva incorporación la WTF Monkey! Mango Neipa, que llega con la particularidad de que se sirve en copa, de un amargor bajo y con mango como su ingrediente estrella.
Glück: Olavaarría entre Avellaneda y Alvarado
Glück: Olavaarría entre Avellaneda y Alvarado
Hoy las variedades RedGoldenKolschScotchPorterHoneyBarley, Stout o IPA, sólo por citar algunas, son conocidas por la mayoría de los clientes y para los que no, todos los locales se aseguran que sus camareras y camareros estén a la altura de las circunstancias y sepan recomendar la mejor opción.
Con la tendencia cambiaron inclusive las cartas, que hoy se dividen en grillas donde no sólo se encuentra la variedad sino también detalles pormenorizados del sabor, el porcentaje de contenido alcohólico, el IBU (amargor) o el OG (densidad original por sus siglas en inglés), detalles inimaginados hasta hace pocos años. Inclusive entre las distintas opciones, figuran las medallas que cada una cosechó.