viernes, 26 de julio de 2019

La Nación - Lifestyle - Fainá: tres versiones del clásico genovés que se despegan de la pizza

Fainá: tres versiones del clásico genovés que se despegan de la pizza

Ya no solo viven en pizzerías, y más restaurantes las ofrecen como entradas o picoteos llenos de sabor

Nacida en el norte de Italia, en la zona de Liguria con Génova como capital, hace ya más de un siglo que la fainá se subió a los barcos inmigrantes y desembarcó en el puerto de Buenos Aires para reconvertirse en un clásico local. Una simple mezcla líquida de harina de garbanzos (el garbanzo seco y molido hasta lograr obtener una granulometría muy fina), agua, aceite de oliva, sal y pimienta, todo mezclado, reposado y finalmente cocinado en horno bien caliente hasta cuajar en una textura sólida y cremosa. En la tradición italiana se la come sola aunque hay muchos restaurantes especializados donde la preparan sumando ingredientes como alcauciles, cebolla, flor de zucchini, entre otros; en Argentina, en cambio, la norma es ofrecerla exclusivamente en porciones que salen religiosamente junto a la pizza, para comerlas juntas, apiladas; es común escuchar discusiones acaloradas sobre si la fainá va por encima o, al revés, si es la porción de muza la que debe ir arriba. En muchos casos, son fainás poco cuidadas, que cumplen un claro papel secundario: se sirven frías, el oliva es reemplazado por aceites neutros; la harina de garbanzo por una premezcla comercial que tiene algo de harina de trigo (lo que modifica la textura y, además, la hace no apta para celíacos). Por suerte, hoy la fainá vive un momento de revalorización gastronómica, con cada vez más lugares que le devuelven un protagonismo olvidado. Aquí, tres versiones actuales para probar una fainá distinta y deliciosa.

Fainá con provolone en El Preferido

La reapertura de El Preferido trajo esta versión esponjosa, simple pero compleja en sabores
La reapertura de El Preferido trajo esta versión esponjosa, simple pero compleja en sabores Crédito: Rodolfo Reich
La reciente reapertura de El Preferido es sin dudas una muy feliz noticia para la gastronomía porteña. Y lo es por varias causas: primero, por ser un lugar emblemático en el barrio de Palermo; segundo, porque más allá de importantes cambios estéticos y culinarios, mantiene su impronta popular y vecinal, con sabores conocidos y un ambiente muy relajado; tercero, porque como ideólogos del lugar hay dos enormes protagonistas de la actual cocina argentina: Pablo Rivero, el mismo que está al frente de la parrilla Don Julio; y Guido Tassi, el enorme cocinero que en los últimos años se especializó en embutidos y charcutería. A ellos, además, se suma el chef Martín Lukesch a cargo de los fuegos diarios. En la sección "platos pequeños" de la carta brilla la fainá con provolone, un plato simple pero intenso en sabor, una lógica que expresa mucho de lo busca la cocina de este lugar. En este caso, la fainá se elabora con pura harina de garbanzo y aceite de oliva patagónico (un delicioso Arbequina de la zona de Las Grutas). Y antes de cocinar en horno le suman una generosa cantidad de queso provoleta rallado. Finalmente, ya porcionada, la fainá se termina dentro del Josper, ese horno a leña que le confiere no sólo los aromas de la madera sino también un exterior crujiente con un interior suave y cremoso. Delicia.
Jorge Luis Borges 2108, Palermo

Fainazetta en La Fuerza

La de La Fuerza se hace con garbanzos triturados, lo que la hace más contundente, y se baña en ingredientes deliciosos
La de La Fuerza se hace con garbanzos triturados, lo que la hace más contundente, y se baña en ingredientes deliciosos Crédito: Rodolfo Reich
En una preciosa esquina soleada de Chacarita, La Fuerza ganó fama y habitués con una hermosa oferta de vermuts y platos populares basados en materias primas de calidad, siempre bajo una mirada contemporánea. Sobran los ejemplos, desde las simples aceitunas marinadas hasta la polenta blanca cordobesa servida junto a perfectas albóndigas en salsa. Pero el best seller de la casa es la faizanetta, una reversión de la clásica fainá. En este caso, en lugar de partir de harina de garbanzos, utilizan directamente garbanzos orgánicos enteros: primero los remojan por un día, luego los procesan en una pasta rústica junto con sal, pimienta y generoso aceite de oliva Zuelo. Esa mezcla se deja hidratar por otras 24 horas. Ahí todo se mixea hasta lograr una textura líquida que se coloca en una cazuela de acero y se cocina en horno hasta solidificar. Finalmente, antes de salir a la mesa, le agregan cebolla caramelizada, luego muzzarella y arriba de todo un miz de cebollas (morada, verdeo y común) crudas, para gratinar por unos minutos. El resultado es contundente: una finá invernal, cremosa y densa, con ricas aceitunas por encima, para cucharear entre varios desde el medio de la mesa mientras se brinda con vermut rojo y soda.
Av. Dorrego 1409, Chacarita

Fainá sticks en Orno

Los bastones de fainá de Orno
Los bastones de fainá de Orno Crédito: Gentileza
Orno, esa pizzería muy personal abierta en Olivos, con un precioso horno a leña italiano como protagonista, suma la fainá a su propuesta, pero en este caso bien lejos de la porción de pizza. En lugar de las clásicas porciones triangulares servidas para encimar arriba de una muza, en Orno ofrecen la fainá a modo de sticks, un finger food perfecto para arrancar la comida con cerveza, copa de vino blanco o los muy buenos cócteles de la casa. El modo de elaboración -y el resultado- recuerda un poco al de la polenta frita, otro de esos platos de aires vintage que ganaron prestigio y lugar en la actual cocina de Buenos Aires. La receta lleva harina de garbanzo, agua, aceite, sal, pimienta negra y, como ingrediente propio de la casa, un golpe de pepperoncino, que suma sabor e intensidad. Esa mezcla se cocina previamente en el horno y se deja enfriar para poder cortarla luego en cubos rectangulares. Finalmente, el golpe final: una deliciosa fritura (a 175°C) que logra un exterior bien crocante y caramelizado, de esos que hacen agua la boca. A la mesa llegan junto con un rico pesto de sésamo y cilantro que funciona a modo de dip. Dato: estos sticks -un éxito de Orno- serán parte de la oferta de esta pizzería en la próxima feria Masticar.
Corrientes 402, Olivos

miércoles, 24 de julio de 2019

La Nación - OHLALÁ - Desde Monserrat hasta Vicente López: propuestas para comer platos calientes

Desde Monserrat hasta Vicente López: propuestas para comer platos calientes


Frío, no te tenemos miedo. Una de las cosas más lindas de esta temporada es disfrutar y compartir comidas que nos abriguen el alma, nos enciendan los sentidos y transformen días grises o con temperaturas frías en instantes de calidez, de esos que nos hacen sentir bien. En todos estos lugares vas a poder encontrarte con esos pequeños instantes de felicidad y calor, con propuestas que van mucho más allá de un guiso, y te llevan a experimentar nuevos sabores, colores y texturas.

ALO'S

Alejandro Féraud es un apasionado por la alta cocina, los productos salvajes, los vegetales de estación y los alimentos orgánicos. Toda la creatividad que adquirió al pasar por cocinas de España, Tailandia, Nueva Zelanda y Argentina la vuelca en su bistró, que cuenta con un deck externo con mesas y plantas, calefaccionado en invierno. " La sopa es como el agua: no puede faltar", cuenta Alejandro. No llevan crema, varían de acuerdo a la estación y las acompañan con pan casero. Hay de remolachas, calabaza y curry, espinaca y queso azul, papa y puerro, cebollas, y más. Nuestra recomendada es la de cabutia, suave y cremosa, elaborada con este tipo de zapallo, cebollas, ajos, caldo casero, hierbas y polvo de cabutia.
  • Cuánto: $250 la sopa como entrada y $350 como plato principal
  • Dónde: Blanco Encalada 2120, La Horqueta.
  • Más info@alosbistro

FLEUR DE SEL

Un restaurant que te transporta a la campiña francesa a partir de los sabores creados por los chefs Valentina Avecilla y Jean Baptiste Pilou, una dupla exitosa que trabajó en los restaurantes más reconocidos de Francia. El nombre hace referencia a la expresión más fina de la sal marina, que se forma en los salares de las costas francesas. Ese espíritu de pasión por el detalle y la excelencia se ve en este lugar íntimo y acogedor, de solo 28 cubiertos, inspirado en un clásico bistró francés. Te reciben con panes como brioche, pan de pasas, pan integral con manteca de sal y de trufas, además de un "AmuseBouche", una pequeña delicia que invita la casa y cambia cada día. Desde ahí, el sabor no para de crecer. Nuestro recomendado para entrar en calor: los gnocchis con hongos de pino, tomates confitados y rúcula selvática. Una experiencia llena de sabor y color.

BUENOS AIRES VERDE

"Alimentación inteligente" es el leitmotiv de este restaurant vegetariano que llegó hace más de diez años y no paró de sorprender con sus creaciones. Comida vegetariana rica, sana, opciones veganas y también raw. Al frío lo combaten con su propuesta bautizada "Del fuego": platos calientes aptos para celíacos y veganos. Podés encontrarte desde un tofu napolitano, un curry de verduras, o una lasagna casera hasta un rissotto de quinoa. Nuestro elegido para subir la temperatura en instantes es la polenta con salsa de tomate, verduras asadas, salchicha veggie con queso pategrás, orégano, verdeo y ají molido, terminada con gremolata. Una opción literalmente "polenta", que fusiona a la perfección los sabores y texturas.
  • Cuánto: 365$ el plato de polenta.
  • Dónde: Gorriti 5657, Palermo
  • Más info@buenosairesverde

KOMYÛN

El "Japanese Kitchen & Hi Fi Bar" que te invita a experimentar el sudeste asiático con todos los sentidos. Inspirado en Tokio y en los comics de Moebius, adentrarse en este lugar es un verdadero viaje, lleno de estímulos, a cargo de Agustín Lucero y del nikkei Manuel Tenguan Asato. Mesas comunitarias, patios calefaccionados y hasta ¡una máquina de peluches! en el sótano para abrigarte en este frío invierno. Sus platos calientes más "hot" son las diferentes variedades de Ramen, las pescas del día al curry y el pad thai. Nuestro elegido es el Ramen Veggie, con fondo de vegetales y frutas, fideos japoneses, tofu marinado, tomates cherry salteados en mirin, huevo poché y vegetales de estación salteados.
  • Cuánto: $360 el plato de Ramen
  • Dónde: Avenida Libertador 3883, Arco 9, Palermo.
  • Más info@komyun

LA TORNERÍA DE CAMILA

Camila Pérez, la ganadora del reality "Dueños de la cocina" puso toda su magia, su historia y su pasión por los productos argentinos para hacer realidad su sueño en este descontracturado espacio en Colegiales, un garaje que antiguamente era una tornería y hoy es un galpón del que emanan sabores con mucho amor. Su carta se modifica cada quince días, está en constante transformación y movimiento gracias a la creatividad de esta inquieta chef. La cocina es abierta, así que podés ver todo el show de fuegos. Nuestro elegido para los días más fríos: El risotto de espinacas, queso patagonzola y nueces, una combinación bien power, con sabores potentes.
  • Cuánto: $420 el plato de risotto.
  • Dónde: Capitán General Ramón Freire 1082/86, Colegiales.
  • Más infolatorneriaresto.com

IZAKAYA

Un "izakaya" en Japón es un clásico lugar de after office donde se encuentra la gente a tomar algo, comer un plato diferente y relajar. Si de afters hablamos Buenos Aires está plagada, pero este tiene un toque asiático que lo transforma en una propuesta innovadora. Y más en invierno, cuando el cuerpo pide platos que nos levanten un poco. Podés elegir entre el salmón teriyaki con arroz, o el chop suey veggie con vegetales salteados en salsa teriyaki con castañas de cajú y cebolla de verdeo. Nuestro recomendado, es el más picante y exótico, el Pad Thai, un clásico de la comida tailandesa. Acá lo hacen salteado de langostinos, sobre fideos de arroz finos con huevo y verduras.
  • Cuánto: $346 el Pad Thai
  • Dónde: Avenida Libertador 1501, Vicente López.
  • Más info@izakayabardesushipop

AMALUR

El centro vasco Laurak Bat renovó su restaurante con una propuesta de sabores tradicionales vascos, renovados por una vuelta de tuerca hacia los productos locales, dada por la creatividad de su chef, Mariano Visus. Para levantar temperatura podés elegir su cazuela de txipirones, o la pesca a la vizcaína. Pero lo que realmente te va a llenar el alma y el cuerpo es su porrusalda con pesca del día, un plato vasco nacido en los pueblos más humildes, que con el tiempo fue adoptado por toda la población hasta volverse un clásico. Su ingrediente principal es el puerro. En Amalur lo elaboran con un caldo sabroso, puerros, papas, zanahoria y pesca fresca del día a la plancha. Se sirve bien caliente.

SUSHI CLUB

¿Sushi en invierno? ¡Sí! Afortunadamente estos sushimans pensaron en fusionar sabores y texturas que te hacen levantar la temperatura a partir de piezas calientes y spicy. Te recomendamos ir al de Puerto Madero y pedirte una buena combinación de sus creaciones más potentes para combatir el frío: el SC Evolution Roll (se sirve caliente, rebozado con panko y frito), el boom! (una pieza sin arroz con salmón y queso crema, cubierto de masa tempura), el Fuego Thai (con salmón aderezado con salsa thailandesa y salsa agripicante, aros de verdeo y escamas de sal con merken). Y nuestro elegido, vegetariano y picante: el Spicy Carrot Roll, relleno de palmito, morrón, pepino y pakchoi, recubierto de tamago, envuelto en zanahoria blanqueada, salseado con salsa agripicante y coronado con crocante de papa ($254 las cuatro piezas).

Clarín - Ciudades - Las Cañitas, el barrio de los restaurantes top donde ahora mandan los gimnasios

Las Cañitas, el barrio de los restaurantes top donde ahora mandan los gimnasios

Muchos locales gastronómicos cerraron por el alto costo de los alquileres. Y el perfil de esta zona de Palermo se está transformando.


Supo ser una de las zonas más concurridas de la noche porteña: dos cuadras de restaurantes y bares llenos y con colas en la entrada. Era un verdadero lugar de reunión a cielo abierto. Pero hoy, la extensión de la calle Báez entre el boulevard Chenaut y Dorrego, en Las Cañitas, bajó el perfil y esos tiempos parecen haber quedado atrás.
Todavía hay locales gastronómicos en Las Cañitas, pero ya no alcanzar para conformar un polo gastronómico. Foto: Federico López Claro
Todavía hay locales gastronómicos en Las Cañitas, pero ya no alcanzar para conformar un polo gastronómico. Foto: Federico López Claro
“Cambió mucho”, define el antiguo dueño de uno de sus locales paradigmáticos, que cerró hace poco. En su visión, no hubo un solo factor causante del declive, sino varios. “Cuando explotó estaba muy bueno por la seguridad y la variedad de la oferta. Todo se concentraba en un pasillo de pocas cuadras, con policías en cada extremo. Apuntábamos sobre todo a un público joven, con dinero. Pero cuando se armó la moda, los propietarios de los espacios vieron que funcionaba y nos empezaron a matar con los alquileres. También nos pesaba mucho tener que pagar por las mesas y sillas en la vereda”, explica.
Los empresarios gastronómicos cuentan que les aumentaron mucho los costos de los alquileres. Foto: Federico López Claro
Los empresarios gastronómicos cuentan que les aumentaron mucho los costos de los alquileres. Foto: Federico López Claro
Justamente, la disposición que obligaba a los restaurantes a tributar por este tipo de uso fue derogada recientemente por la Legislatura de la Ciudad. Otro problema era la normativa que dificultaba el establecimiento de nuevos locales gastronómicos. Por esa razón, cuando uno de ellos cerraba, era improbable que fuera reemplazado por otro. “Eso dejó de tener vigencia desde principios de este año, con la aprobación del nuevo código urbanístico, que impone áreas mixtas dentro de cada zona –es el caso de Las Cañitas- y posibilita combinar zonas de residencia con emprendimientos gastronómicos o comerciales”, señala Ariel Amoroso, titular de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC) de la ciudad, y uno de los principales impulsores de la actualización de las disposiciones sobre las mesas y sillas en la vereda.
Un factor que no ayudaba era tener que pagar para poner mesas en la vereda, pero la Legislatura derogó ese canon. Foto: Federico López Claro
Un factor que no ayudaba era tener que pagar para poner mesas en la vereda, pero la Legislatura derogó ese canon. Foto: Federico López Claro
Por último, pero no menos importante, estaba la escasez de lugares para estacionar. “Varios locales nos juntamos e hicimos gestiones para ver si podíamos usar un predio cercano, del Ejército o del hipermercado que está del otro lado de Dorrego, pero no logramos nada”, recuerda el gastronómico que decidió emigrar a otras zonas.
Las tres playas privadas de estacionamiento (una sobre Chenaut, otra sobre Báez y otra al fondo de la calle Arévalo) representaban un gasto extra que debían tener en cuenta quienes se acercaban para cenar o tomar unos tragos. Hoy, la hora de estacionamiento cuesta desde $ 80 y la media estadía, desde $ 280.
Los locales más grandes son ocupados por gimnasios. Foto: Federico López Claro
Los locales más grandes son ocupados por gimnasios. Foto: Federico López Claro
Una breve recorrida por esta zona de Palermo evidencia el cambio de época. En la esquina de Báez y Chenaut, donde antes estaba el restaurante Piegari Piazza, hay una local de una cadena de farmacias. Una heladería tradicional, un bar de jugos y un local de helados en roll reemplazan otros tantos restaurantes. Donde antes quedaba el mítico Jackie O, un cartel anuncia la inminente llegada de un gimnasio.
El Soul Café en una imagen de 2011. Foto: Diego Waldmann
El Soul Café en una imagen de 2011. Foto: Diego Waldmann
De hecho, hay siete gimnasios en cuatro cuadras: quizás el tipo de local que más fácilmente puede aprovechar el amplio espacio que dejaron los gastronómicos. La gran pregunta es si habrá clientes para todos. También hay dos barberías, la clase de emprendimiento que no estaba de moda cuando la zona era un masivo lugar de encuentro nocturno.
También hay dos barberías. Foto: Federico López Claro
También hay dos barberías. Foto: Federico López Claro
¿Quiénes sobreviven? “De lunes a miércoles a la noche cayó mucho la llegada de autos. De jueves a sábado a la noche cayó menos, pero los domingos tenemos la misma cantidad de gente. Van al mediodía a comer a la Fonda del Polo y a los restaurantes más clásicos y familiares”, observa Ricardo, que trabaja desde hace diez años en una de las playas de estacionamiento.
La Fonda del Polo, uno de los restaurantes familiares que siguen en Las Cañitas. Foto: Federico López Claro
La Fonda del Polo, uno de los restaurantes familiares que siguen en Las Cañitas. Foto: Federico López Claro
Roberto, el encargado de la Fonda del Polo, confirma esta apreciación. “A nosotros no nos cambió mucho. Tenemos los problemas de todos los restaurantes, como el precio de los servicios, por ejemplo. Pero a la noche y al mediodía, la gente sigue viniendo”, afirma. En sus palabras, las nuevas hamburgueserías o heladerías “no son competencia” porque apuntan a un público más joven. Sí puede enumerar todos los locales que cerraron, entre los que destaca El Primo –anterior incluso a la Fonda, que ya lleva 25 años allí- y Azul Profundo.
“Antes los días jueves a la noche, por ejemplo, había mucho más movimiento. Incluso teníamos el problema de que había trapitos, que se abusaban un poco cobrando cualquier cosa”, recuerda Roberto. Hoy mira los nuevos locales que abren con curiosidad y ojo experimentado. “En algunos casos me pregunto cuánto podrán durar”, sintetiza.
Cream Roll, el emprendimiento que ofrece helado en rollo es un recién llegado en Las Cañitas. Foto: Federico López Claro
Cream Roll, el emprendimiento que ofrece helado en rollo es un recién llegado en Las Cañitas. Foto: Federico López Claro
Otro de los que comparten el podio de los clásicos es el bistró Novecento, que llegó a la esquina de Báez y Arguibel en 1996 a partir del emprendimiento inicial en el Soho de Nueva York. Nano Babusci, gerente general del local de Las Cañitas, repasa el derrotero que siguió el barrio: “Cuando nosotros llegamos, estaba muy lejos de ser un polo gastronómico. Después sí, Novecento se volvió un ícono y la zona se convirtió en el polo de vanguardia, con restaurantes innovadores como La Corte, Azul Profundo o Soul Café. Estaba de moda, fue uno de los primeros lugares en nuclear propuestas gastronómicas diferentes”, indica.
Las propuestas gastronómicas que quedan son parrillas, hamburgueserías y bares. Foto:  Federico López Claro
Las propuestas gastronómicas que quedan son parrillas, hamburgueserías y bares. Foto: Federico López Claro
Desde entonces, Babusci nota una mutación. “En la ciudad crecieron otros emplazamientos con propuestas gastronómicas diferenciales, y en Las Cañitas quedaron las parrillas y los lugares más nuevos, estilo bar. Pero ahora el barrio está volviendo a sus inicios y la gastronomía está mejorando”, aporta, optimista.