Moshu y la Biblioteca Cornelio Saavedra ofrecerán hoy un asado solidario
Este viernes 13 de julio, Moshu y la Biblioteca Cornelio Saavedra se unirán para ofrecer un asado solidario a beneficio del merendero “El sol, vos y yo”, una ONG que alimenta cada semana a unos 130 chicos de todas las edades.
El próximo viernes 13 de julio de 20 a 23:30 hs, Moshu brindará un asado solidario en la Asociación vecinal y Biblioteca Popular Cornelio Saavedra. Con un valor de $500 por adulto y $250 para Niños, la propuesta incluirá plato principal (chorizo puro cerdo, morcilla, asado y vacío) bebidas (gaseosas, agua mineral y vino de la casa), y un flan para el final dulce.
El objetivo de esta alianza es recaudar fondos para comprar equipamiento y mejorar la cocina del merendero “EL sol, vos y yo”. Dicho espacio es un emprendimiento social que tiene como finalidad llegar a los niños del barrio, brindándoles amor y 3 meriendas o almuerzos semanales, además de contención y apoyo. Cabe destacar que el 100% de los beneficios obtenidos serán destinados a esta noble causa.
Sólo con reserva previa (pago anticipado)
Fecha del Asado solidario: viernes 13 de julio de 2018
Horario: 20 a 23:30hs.
Costo del asado: $500 por adulto y $250 para niños incluye: bebida, plato principal y postre.
¿Por qué las frutas y verduras ya no tienen el mismo sabor?
Prolijamente ubicada en el cajón que exhibe la verdulería, como si fuera una gema envuelta en papel de seda, la manzana (grande, lustrosa, de un rojo restallante) promete una orgía de sabor. Imaginamos un interior fresco, jugoso, de un aroma que envuelve; en suma, una fruta del Paraíso. Pero basta una mordida para que nuestro epitelio olfatorio y nuestras papilas gustativas nos devuelvan a la realidad: la manzana que nos ilusionaba es pura fantasía. Y lo mismo ocurre con duraznos, uvas, sandías, melones... La queja, entre los que conocieron otras épocas, ya es un clásico: la fruta y verdura ya no es como era.
Al parecer, ésta no es solo una "sensación" de los consumidores. Especialistas en tecnología alimentaria lo confirman: "En general, nos ofrecen fruta grande, colorida, pero sin sabor -afirma Gabriela Denoya, licenciada en ciencia y tecnología de los alimentos, y doctora en bioquímica del Instituto Nacional de Tecnología Agraria (INTA)-. Eso depende sobre todo de qué es lo que prioriza el productor cuando elige las variedades que cultivará, y en general son las que prometen más rendimiento y menor susceptibilidad a las enfermedades. Primero, se fijan en que tengan lindo color, aspecto atractivo, y dejan en un segundo plano el sabor".
Fernando Carduza, también investigador del INTA, agrega otro condimento: la prolongada refrigeración. "Las diferencias en el sabor se producen no porque hayan cambiado las frutas y verduras, sino porque cambió el consumidor -explica-. Antes comíamos naranjas en invierno y frutillas en verano; hoy queremos tenerlas disponibles todo el año. Y la única forma de lograrlo es depositar las cosechas en cámaras de frío a cuatro grados bajo cero. O utilizar híbridos que dan frutos muy lindos, muy 'paquetes', que no tienen semillas, son brillosos, no se pudren, no ocupan tanto lugar (como las sandías chiquitas para una sola persona)... Y eso es muy distinto de lo que comían nuestros abuelos".
Si se tiene en cuenta que en el país el consumo diario de estos alimentos ronda los 140 g por habitante, lejos de lo aconsejado por la Organización Mundial de la salud, que recomienda 400 g por persona y por día, el sabor de las hortalizas no es una cuestión menor. "Una manera de aumentar ese consumo es contar con hortalizas más apetecidas por los consumidores", apunta Claudio Galmarini, coordinador del Programa Nacional de Hortalizas, Flores y Aromáticas del INTA, e investigador principal del Conicet,
Según el científico, de las alrededor de 270 millones de hectáreas que tiene el país, cerca de 30 millones se dedican a la agricultura y de éstas sólo el 2% a la producción hortícola; sin embargo, por su mayor valor agregado, la producción de hortalizas representa alrededor del 11% del producto bruto agrícola local.
La horticultura nacional abarca alrededor de 600.000 hectáreas y ocupa alrededor de 10 millones de jornales por año, lo que la transforma en una de las actividades de mayor valor social. Alrededor del 93 % de la producción se destina al mercado interno. El 90% se consume fresco y se comercializa en mercados mayoristas, verdulerías e hipermercados, el restante 10% se industrializa.
Para Galmarini, la falta de sabor también se asocia con la exigencia de una larga vida de estantería. "Hace tiempo solo se comía cada variedad en la época normal de producción. Esto permitía que el fruto se cosechara en su estado de madurez adecuada -explica-. Al querer abastecer todo el año y a los principales centros de consumo, a grandes distancias, se debe cosechar antes de la madurez para soportar el transporte y eso hace que las hortalizas pierdan características de calidad. Por ejemplo, el tomate que se consume en esta época en Buenos Aires proviene, por lo general, de invernaderos situados en Salta, Jujuy o Corrientes".
El investigador también menciona los programas de mejoramiento genético, tanto públicos como privados, que privilegiaron el aspecto externo del fruto, el color y la forma, y también lo que se denomina "vida poscosecha". "En este último caso, hay una correlación negativa, en muchas de las especies, entre mayor vida poscosecha y características de sabor", subraya.
Sin embargo, no todo está perdido. Dado que en los últimos tiempos hay una demanda por rescatar el sabor de las hortalizas, vuelven a valorizarse las producciones de cercanía y las variedades que, a pesar de no ser tan "durables", recompensan a la hora de la degustación.
Por otro lado, según Galmarini, se está trabajando en obtener cultivares que tengan "mejores principios nutracéuticos. Zanahorias con mayor contenido de carotenos, tomates con mayor contenido de licopeno, remolachas con mayor cantidad de betalaína, ajos y cebollas con mejor balance de compuestos organoazufrados, compuestos que se vinculan con la prevención de la incidencia de enfermedades cardiovasculares". Lo ideal, claro, sería que se sumen todas estas propiedades, pero sin restar sabor...
En los libros, la gastronomía también entra por los ojos; te recomendamos tres obras que, pese a tener fotografías impecables, dan un paso más, ofrecen buen contenido y dejan en claro que “la imagen no es todo”.
Quién dijo que el único lugar exclusivo del amante de la gastronomía, o foodie, es la cocina; la biblioteca familiar también puede ser un espacio para pasar horas si tiene los libros indicados; aquí, tres obras para abandonar la mesa o los fuegos y echarse un rato a disfrutar del sillón:
Cocktail Chameleon
Este libro ganó un Oscar, sí, el Oscar de los libros gastronómicos. Es que el año pasado, se llevó el premio al “Mejor libro de coctelería de Estados Unidos” en los Gourmand World Cookbook Awards, el primo hermano del famoso hombrecito dorado. Y si bien los galardones no son garantía de calidad, en este caso está bien ganado.
En Cocktail Chameleon, Mark Addison selecciona 12 cócteles clásicos -desde la Margarita hasta el Bloody Mary- y los analiza en detalle, desde la historia de su surgimiento hasta la forma perfecta de elaborarlo. Esa base le sirve para proponer, luego, 12 variaciones que llevan su firma, lo que arroja un total de 144 recetas.
Dinner with Jackson Pollock
Este libro de la fotógrafa Robyn Lea conjuga arte, naturaleza y gastronomía. Es que Pollock habrá logrado reconocimiento por sus pinturas expresionistas, pero también era un foodie y gran cocinero.
El libro nació de forma inesperada, Lea visitó el museo que funciona en el antiguo hogar de Pollock y su mujer, Lee Krasner, y se sorprendió al ver la cantidad de vajilla y objetos culinarios de culto, como las ollas de la marca francesa Le Creuset. Ese fue el primer indicio de que el pintor hacia algo más que pintar, así comenzó un trabajo de investigación que incluyó entrevistas con familiares y amigos y pudo acceder a recetas escritas a puño y letra por el artista.
Pollock era un buen cocinero, pero se destacaba sobre todo en la elaboración de panes y pasteles; de hecho, su especialidad era la torta de manzanas, con ese plato ganó el primer premio en la Feria de Pescadores de Springs, el pueblo en el que vivía.
Más allá de las 50 recetas de cocina, el libro incluye fotos personales del artista y muestra otra faceta de Pollock, quien murió por conducir ebrio en compañía de su amante, sobreviviente del accidente.
The dinner plan
Se podría decir que este libro, de las autoras Kathy Brennan y Caroline Campion -ambas ex editoras de la revista gastronómica Saveur-, es un infaltable en cualquier hogar moderno. Es que recopila recetas y estrategias para superar el desafío de cocinar rico, saludable y en tiempo récord.
En total son 135 recetas que van desde las ensaladas hasta los principales. Además, incluye un capítulo dedicado a los snacks saludables.
Más información:
Todos los libros están escritos en inglés y se consiguen en Argentina en Baires Vanity Books.
Vodka, la bebida mundial de los rusos que se convirtió en la base de los cocktails más sofisticados
Es la bebida blanca más famosa, pero se originó en el siglo XV con usos medicinales. Su evolución a través de los años y las mejores propuestas para degustar, según un bartender especializado
(Getty)
Por Fabricio Portelli
El trago amargo que dejó el paso de la selección argentina de fútbol por Rusia 2018 bien puede comenzar a olvidarse degustando una de los mejores bebidas blancas del mundo que, no por casualidad, producen los rusos.
El vodka se originó en el siglo XV, y durante muchos años fue considerado simplemente una medicina. Fueron los monjes rusos los primeros en elaborarlo a partir de papas o cereales, y lo utilizaban fundamentalmente para combatir el frío y las enfermedades invernales.
Con los años, las técnicas de elaboración se fueron afinando, la destilación se fue perfeccionando, y la producción de calidad se concentró en los productos a base de cereales, principalmente cebada y centeno.
Voda significa agua en ruso, y de ahí deriva la palabra vodka que significaría "agüita", si se lo traduce literalmente al castellano.
Si bien hay mucha polémica alrededor de quién inventó esta bebida, la primera vez que aparece la palabra vodka en un documento es en una importación de "medicinas" a Polonia, proveniente de Rusia, a mediados del siglo XVII.
Más allá de que se consume bastante en los países nórdicos y varios de Europa del Este, en Rusia es donde se lo reconoce como bebida nacional, y su consumo es parte de los hábitos y costumbres de los habitantes. La manera más tradicional es en la mesa como aperitivo y con pan; y siempre se debe brindar diciendo antes ¡na zdarovie!(a su salud).
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Es interesante saber cómo hizo una bebida incolora y casi insípida para convertirse en labebida blanca más famosa y buscada del mundo, aunque hoy esté algo opacada por el gin.
Para hacer vodka primero es necesario fermentar una bebida para obtener el alcohol a destilar. En el caso de la papa y los cereales, se debe hacer una melaza para convertir el almidón en glucosa, y luego de obtener una bebida alcohólica (a través de la fermentación), proceder a separar el agua del alcohol a partir de la destilación. Así se llega a niveles de entre el 37% y el 80%, siendo lo más común para un vodka ruso contener 40 grados de alcohol aproximadamente.
En la revolución rusa de 1917 esta bebida ya era la más utilizada por los soldados, pero fue recién después de la Primera y Segunda Guerra Mundial que el vodka desembarcó en los Estados Unidos, donde produjo una verdadera revolución en las barras.
El secreto del vodka es pasar desapercibido, ya sea si se lo bebe solo o como protagonista de tragos o cócteles. A diferencia del gin, que suele ser perfumado por incluir maceración de distintos productos (especias, hierbas, raíces, cítricos, vegetales, flores, etc.), el vodka es neutro, y esto lo hace ideal para la preparación de tragos más sofisticados.
El vodka en las barras
Emanuel Dobryden es uno de los jóvenes bartenders referente de las barras en la city porteña. Desde Vico Wine Bar afirma que "con el ingreso al país de los nuevos mixers J.Gasco (Indian Tonic, Ginger Ale y Ginger Beer) creo que el vodka se va a ver muy beneficiado, recuperará protagonismo y va a poder lucirse en un buen Moscow Mule o un soberbio Vodka Tonic". Sin embargo, los consumidores tradicionales siguen prefiriendo las preparaciones clásicas como Bloody Mary, Black Russian, Screwdriver , Bullshot y Balalaika, entre otros.
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Una vez avanzado el siglo XX, y totalmente instalado en las mejores barras del mundo, fue el cine el que le permitió al vodka llegar al estrellato. Porque en los Estados Unidos el famoso aperitivo Martini comenzó a preparase con vodka en lugar de gin; James Bond fue uno de sus más fervientes promotores. Esto no solo posibilitó la aparición de nuevas marcas sino también la diversidad de propuestas de las marcas clásicas.
"Si tengo que elegir uno, mis raíces polacas me inclinan por los vodkas de esa zona, donde se encuentran muchas marcas de alta gama, como Belvedere, Pravda o Ultimat, solo por nombrar algunos", sostiene Emanuel. Sin embargo, para el bartender el Beluga es, sin dudas, la más sofisticada marca súper premium, debido a sus altos estándares de producción. Este vodka ruso, conocido como uno de los mejores del mundo, es elaborado con alcohol puro de malta y una de las aguas más puras que se pueden encontrar en el planeta: el agua de Siberia.
También hay otras marcas de diversos orígenes que se pueden encontrar en las barras argentinas, como Stolichnaya, Absolut, Grey Goose, el americano Tito's, Ketel One, Belenkaya, Chopin, Skyy, Finlandia y Smirnoff, entre otras.
Si bien es una bebida con historia, no posee -o al menos no se le reconoce- tanta tradición como al whisky escocés, por poner un ejemplo. Hacia fines del siglo pasado el vodka fue la bebida blanca de mayor expansión, y así muchos de ellos comenzaron a venderse a mayor precio que algunos whiskies con 12 o 18 años de añejamiento. Lo curioso es que el vodka puede estar listo y embotellado en solo tres meses. Esto habla de las modas y el poder de la comunicación, que en el caso del vodka fue más por la creatividad.
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La calidad del agua y los métodos de destilación no estuvieron nunca en discusión, pero es evidente que gran parte del público consumidor comenzó a valorar más la comunicación actual y se sintió más identificado con los mensajes creativos que con el tiempo de guarda, más allá de los cambios generacionales.
Absolut es el vodka sueco más famosos y vistoso gracias a la diversidad de su propuesta, y sus campañas publicitarias captan la atención y son las más recordadas. Los franceses de Grey Goose también se hicieron famosos cuando empezaron a macerar cítricos o vainilla en sus vodkas. Hasta el tradicional Koskenkorva (destilado en Finlandia), elaborado en medio del campo con la mejor cebada y aguas naturales, se animó a salir con vodkas saborizados, e incluso con algunas presentaciones "mixed", como el Blueberry Tonic o el Village Tea.
Es cierto que las marcas comunican, pero en el caso del vodka, hay muchas pequeñas que no pueden encarar grandes campañas publicitarias como los whiskies más importantes del mundo. Entonces, deben basar su estrategia en la calidad de su producto, su marca y el diseño de la botella.
Cómo disfrutar mejor el vodka
Puede ser solo y servido en vasitos. Y si bien a los vodkas más delicados se los puede beber a temperatura ambiente, lo ideal es empezar por saborearlos recién salidos del freezer (no se congelan por su alto grado alcohólico).
Se toma de a pequeños sorbos y no de golpe (shots), porque hay que sentir su paso neutro y equilibrado, también enigmático, ya que no son sus sabores los que cautivan sino sus texturas y su capacidad de no dejar huella aromática en el paladar. El mejor maridaje que se le conoce es acompañando caviar o los smorebread nórdicos.
Entre los tragos más tradicionales con vodka están el Bloody Mary (colocar el hielo en el vaso y añadir el tabasco, el jugo de limón, la sal y la pimienta. Mezclar bien los ingredientes y agregar el vodka, terminar de llenar con jugo de tomate, decorar con una ramita de apio y remover bien), y el Black Russian (colocar el hielo en un vaso de whisky y añadir el vodka y luego licor de café y remover suavemente).
Por otra parte, entre los tragos más solicitados en la actualidad a base de vodka, y más allá de los reversionados Martinis y Caipiriñas, está el refrescante Moscow Mule, de origen americano y que se prepara en una taza de metal. Se llena una tercera parte con hielo, se agrega el jugo de lima y el vodka, y se mezcla bien. Por último, el Vodka Tonic, aprovechando la variedad existente de aguas de quina nacionales o importadas. En vaso de trago largo agregar hielo, el vodka, completar con un Indian Tonic y toques de jugo de lima.
Link a la nota: https://www.infobae.com/tendencias/2018/07/12/vodka-la-bebida-mundial-de-los-rusos-que-se-convirtio-en-la-base-de-los-cocktails-mas-sofisticados/
La picada es sinónimo de salado, pero Café Martínez sacude el término con la venta de picadas saladas, te contamos en qué consisten.
Sin repetir y sin soplar, alimentos presentes en las picadas, ya… palitos, jamón, queso, salame, aceitunas, etc. La lista podría llenarse de una decena de alimentos, pero seguro no aparecería ninguno salado. Pero, Café Martínez quiere cambiar esta idea y presentó las picadas saladas. Se trata de cajas prearmadas - para 4 y 6 personas- compuestas de sus delicias dulces, como barras de cereal, cantuccis, cookies, mini alfajores y café.
A un precio de $450 y $500 respectivamente, aunque no logren cambiar la idea de lo que es una picada, sí simplificarán la tarea de llevar algo dulce para la hora del maté o el té.
De la mano de Daniel Lalín, vuelve Fechoría, el mítico restaurante de los artistas
El español José Alberte llegó a la Argentina a mediados de la década del 50 con una mano atrás y otra adelante, como muchos compatriotas de la época. Luego de muchos años de trabajo en Buenos Aires, a mediados de los 70 se puso al frente de Fechoría, un bodegón de pastas en Córdoba y Acuña de Figueroa.
A partir de ese momento, desapareció su verdadero nombre y pasó a ser conocido por todos como Pepe Fechoría. La cantina reunía a toda la farándula del momento. Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Gerardo Sofovich, Susana Giménez, Moria Casan, Norma Alejandro, Federico Luppi, Juan Carlos Calabró, Héctor Alterio y muchos más. Pepe los esperaba hasta que terminaban la última función con fiambres de entrada y ravioles o ñoquis a la gauchito.
En la década del 90, a la farándula se le sumó el menemismo. El ex presidente Carlos Menem solía ocupar la mesa reservada siempre para Gerardo Sofovich. Eran los últimos en irse luego de largas partidas de truco.
Lalín en el horno pizzeroFuente: LA NACION - Crédito: Santiago Cichero
Fechoría, la leyenda continúa
El local de la avenida Córdoba cerró en 1996. Luego abrió otro en Puerto Madero que duró poco. Ahora, el empresario Daniel Lalín, conocido por haber sido presidente de Racing en la década del 90, reedita el mito del restaurante Fechoría en la avenida Santa Fe, a una cuadra de Callao, donde funcionaba La Madelaine. Desde allí intentará revivir el mito de Pepe. "El nombre se lo compramos a una agencia de marcas. La idea es recrear el espíritu del Gallego Fechoría. Que sea un lugar de encuentro de artistas y también del ambiente del fútbol al que estoy muy ligado y tengo muchos amigos", relata el empresario.
Lalín recuerda que conoció a Pepe en su segundo restaurante, el de Puerto Madero. "El Gallego recorría todas las mesas preguntando si faltaba algo. No era un restaurante, estabas comiendo en su casa. Conmigo siempre se quedaba charlando en unas sobremesas que para mí fueron inolvidables".
El primer plato que no puede faltar para que el nuevo Fechoría sea Fechoría es el "ñoqui a la gauchito". El secreto está en la salsa, que lleva una mezcla de crema, salsa de tomate y albahaca gratinada. Lalín agregó que además habrá platos-homenajes como "el matambrito al verdeo al gusto de Horacio Pagani y los espaguetis al estilo Coco Basile". Además, en la carta estará presente el postre mítico de Fechoría, "Fernandito", que quieren replicar para que sea tal cual "como lo servía Pepe", explica Lalín. Se trata de una copa helada a base de vainillas embebidas en alcohol, crema, dulce de leche y nueces.
El nuevo dueño de Fechoría, además, cuenta que todas las masas se hacen en el local, desde las medialunas hasta las pastas caseras. "Otro sello de distinción que ofrecemos es la pizza negra a la que vamos a ofrecer con ingredientes de calidad como salmón", afirma.
El nuevo Fechoría, en la avenida Santa FeFuente: LA NACION - Crédito: Santiago Cichero
Refugio de artistas y deportistas
El mito de Pepe Fechoría se alimenta del local de la avenida Córdoba, que tenía un cortinado que impedía ver dentrodel bodegón. Hay muy pocas fotos del interior del restaurante. Sólo se veía a los artistas en los 10 metros que separaban la puerta del estacionamiento.
Lalín intentará revivir ese mito. "Estamos abiertos las 24 horas de miércoles a domingo para recibir a los artistas en cualquier momento de la madrugada -explicó el empresario-. Acá están invitados todos. Pero a eso se suma mi relación con el fútbol. No te extrañe que un día se junten en una mesa Juan Román Riquelme, el Chelo Delgado y El Mago Capria", se entusiasma.
Eso no es todo, para mantener el espíritu de Pepe, Lalín reveló que en el primer piso del local tienen "el rinconcito del Coco Basile". Es un espacio privado en el que el empresario se reúne con sus amigos: Basile, Horacio Pagani, Ernesto Cherquis Bialo y Carlos Babington, entre otros hombres de fútbol".
Fechoría ya está funcionando, aunque falta la fiesta de inauguraciónFuente: LA NACION - Crédito: Santiago Cichero
El anecdotario de Pepe Fechoría
Ya retirado el creador del restaurante de la farándula porteña, Pepe Fechoría se volvió a Galicia y murió en el 2016 a los 85 años. Antes dejó historias que, antes de las redes sociales, fueron pasando de boca en boca.
Alberto Olmedo fue la estrella principal de las veladas de Fechoría. Una de las pocas imágenes que se filtraron del lugar es la de un cumpleaños del actor en el que se lo ve soplando las velitas junto a Susana Giménez, Carlos Monzón, el propio Pepe, Tato Bores, el matrimonio Calabró, Santiago Bal y Pepe Parada.
El capocómico solía nombrar a la cantina en sus sketchs a modo de "chivo" (publicidad encubierta). Una trasnoche, cuenta la leyenda, el humorista y Pepe se quedaron hasta muy tarde charlando y tomando champagne. A la salida, Olmedo no podía manejar su coche. Parado en la puerta, esperaba un taxi, hasta que pasó un camión de recolección de residuos y lo llevó en el estribo junto a los basureros.
Durante la despedida de soltero de Fechoría, Jorge Porcel estaba a dieta y le prometió al anfitrión que pasaría más tarde para no tentarse. Pero los ravioles del Gallego eran únicos. Una bandeja y media comió el humorista, mientras brindaban con champagne.
El actor Darío Vittori solía llegar casi entrada la madrugada y como la cocina ya estaba cerrada, se metía a cocinar junto a Pepe hasta que el sol traspasaba el grueso cortinado del local.
Además, de la farándula local, Pepe solía recibir a figuras internacionales de visita en Buenos Aires. Por ejemplo, un muy joven Luis Miguel pasaba siempre junto a su padre, Luisito Rey, de custodia. También, recibió las visitas de Charles Aznavour, Ginger Rogers, Johnny Weissmuller, Tony Bennett, Jessica Lange, Vittorio Gassman y Alberto Sordi.
En diálogo con LA NACION, el periodista Horacio Pagani recordó las veladas que compartió en Fechoría con sus compañeros de Clarín: "El cierre del diario era muy tarde y era uno de los pocos lugares que estaban abiertos. Ahí nos cruzábamos con toda la farándula, deportistas. Nosotros en esa época no eramos conocidos y teníamos que hacer cola en la puerta a la 1 de la madrugada para poder entrar".
Pagani, como todos los que pisaban el local, tuvo una relación personal con Pepe: "Era un gallego cascarrabias tremendo. Al mismo tiempo te hacía enojar y reír. Se definía como un comunista de derecha. Una vez había ido a comer el cubano Silvio Rodríguez y le mostraba para provocar un carnet de la falange española trucho".
Una sola noche no fue tan agradable, cuando Pepe Parada ocupó la mesa de Sofovich. "Estaba en el fondo y siempre reservada. Esa noche el boliche estaba lleno y Parada se sentó en ese lugar -relató Pagani-. Fechoría lo hizo levantar y desde ese momento el representante de artistas no volvió al restaurante".
Pagani recuerda que le llamaba la atención la actitud de Alberto Olmedo, protagonista de casi todas las noches de Fechoría. "Lo veía en la tele y me hacía reír mucho. Pero en el restaurante mostraba la otra. Se lo veía serio y distante en una mesa con su círculo íntimo".
El periodista, además, recordó que a su actual mujer, la ex modelo Cecilia Di Carlo, se la cruzó por primera vez entre las mesas de Fechoría. "Ya en aquella época le eché el ojo, pero recién muchos años después me dio bolilla". Pagani terminó casándose con Di Carlo en el 2017, tras 12 años de convivencia.
"En aquella época, la década del 80, yo estaba casado y ella (Cecilia), en pareja. Nos veíamos en lo de Pepe Fechoría -contó el periodista-. La miraba y siempre me gustó. Nos volvimos a encontrar muchos años después. Yo antes me casé dos veces, tengo cuatro hijos. La busqué, nos vimos y acá estamos casados hace un año".
Lalín, Racing y el redoblante
Lalín se hizo conocido en la década del 90 por ser el presidente de Racing que pidió la quiebra del club. Dirigió la institución entre 1997 y 1999. Su imagen calva siempre estará ligada a uno de los peores momentos del club. "La Academia ya estaba quebrada cuando yo llegué. Yo pedí la intervención para salvarlo. Eso fue lo que sucedió finalmente", recordó el empresario.
Con la misma pelada y el mismo arito en la oreja izquierda que lleva ahora, dio la cara en 1998 frente a una protesta de hinchas de Racing. Recibió un redoblante en la caraque 20 años después recorre las redes sociales. "Ser presidente de club era mi sueño desde que tenía 17 años. Pero elegí un mal momento -contó Lalín- Por suerte ya me lo saqué de la cabeza".
Hoy, sigue con sus negocios petroleros y mineros. Además, a sus 70 años, tiene una hija de 5 que, dice, le cambió la vida. "Es maravilloso y cansador al mismo tiempo", cuenta.
Lejos de los problemas del fútbol, tiene toda su energía puesta en revivir el mito de Pepe Fechoría. "Construir un espacio para artistas y deportistas. Que se sientan cómodos y puedan charlar sin paparazzis. Ir de una mesa a otra para saludarse. Sin grietas, eso no entra en Fechoría", remata.