viernes, 19 de febrero de 2016

Revista Planeta Joy - Las 10 ciudades que todo amante del chocolate debe conocer

Las 10 ciudades que todo amante del chocolate debe conocer

Un repaso por los principales lugares que todo fanático de este alimento no puede dejar de visitar.
Algunos dirán que engorda y que produce granos. Otros, que es muy bueno para el organismo y, sobre todo, para el espíritu. En ambos casos, es un dilema que los amantes del chocolate prefieren no plantearse, ya que el placer que aporta este delicioso producto está por encima de todo cuestionamiento. A continuación, te proponemos un viaje por las diez ciudades que todo aficionado del cacao estaría feliz de conocer.
1. Colonia (Alemania)
La comúnmente denominada “capital del chocolate”, es el hogar de la tradicional y famosa chocolatería Stollwerck, la segunda empresa proveedora de chocolate al mercado de EE.UU. En 1993, con motivo de su 150º aniversario, Stollwerck celebró una exposición en la que se recopilaba una amplia variedad de elementos históricos relacionados con este producto, una exhibición que por su interés terminó convirtiéndose en el primer Museo de Chocolate en el mundo.
 
2. Tain L’Hermitage (Francia)
Situada en la región de Ródano-Alpes (sudeste de Francia, limítrofe con Suiza e Italia), es considerada internacionalmente como la sede de la vanguardia chocolatera por dos motivos. Primero, porque es sede de la empresa productora Valrhona, fundada en 1922 por el chef repostero Albéric Guironnet; además, por ser sede de la tradicional escuela chocolatera Ecole du Grand Chocolat, en la que un curso de tres días cuesta alrededor de 750 euros.
 
3. Hershey (Pennsylvania, Estados Unidos)
La antigua ciudad de Derry Church, en Pensilvania, fue rebautizada en 1906 con el nombre de Hershey debido a la tremenda popularidad que llegaron a adquirir en todo el país los chocolates producidos por la fábrica del mismo nombre allí instalada por su fundador, Milton Snavely Hershey. Actualmente, es considerada como la compañía fabricante de chocolates más grande de Estados Unidos.
4. Nueva York (Estados Unidos)
La fama chocolatera de Nueva York tiene un origen totalmente contrario a la de Hershey. Bajo el atractivo de ser considerada como la capital mundial, chocolateros de todos los rincones del mundo se fueron instalando en esta gran ciudad, trayendo con ellos sus diferentes toques particulares para llenar de sabores inusuales esta industria. Existen miles de chocolaterías, pero las más destacadas son Jacques Torres Chocolate, Chocolate Bar, MarieBelle, Li-Lac y Richart Design et Chocolat.
5. Villajoyosa (España)
Considerada durante años como “la ciudad del chocolate” española, la relación de Villajoyosa con este producto comienza en el siglo XVIII, cuando varios industriales locales deciden importar granos de cacao procedentes de países como Venezuela y Ecuador. Desde entonces, esta ciudad mantiene la tradición, con marcas comoChocolates Valor que, fundada en 1881, es el chocolate gourmet más antiguo de España. También cuentan con un interesante museo sobre la historia del chocolate que todo aficionado debe visitar.
 
6. San Francisco (Estados Unidos)
La ciudad californiana alberga a algunos de los fabricantes de chocolate más antiguos de todo el país. Al igual que en el caso de Nueva York, "Frisco" siempre supuso un atractivo para infinidad de maestros chocolateros procedentes de tierras lejanas que instalaron allí sus tiendas y negocios. Entre ellos, destaca Ghirardelli Chocolate, una compañía montada durante la época de la la fiebre del oro por Dominico Ghirardelli. Actualmente, la Ghirardelli Chocolate Company es una famosa atracción turística.
7. Oaxaca (México)
Los antiguos indígenas de estas tierras americanas fueron los primeros chocolateros del mundo. Para los pueblos originarios de México se trataba de un producto considerado como parte fundamental de su cultura. Hoy México es una potencia chocolatera: sus stablecimientos más famosos son Moyordomo, Guelaguetza y La Soledad.
8. Barcelona (España)
Los españoles fueron los primeros europeos en experimentar el sabor del chocolate. La ciudad de Barcelona se convirtió rápidamente en amante incondicional de este dulce y entre sus aportaciones a esta industria figura la construcción en 1780 de la primera máquina productora de chocolate. Barcelona cuenta actualmente con un museo dedicado al chocolate, La Xocolata, en el que se puede encontrar desde chocolate caliente hasta esculturas realizadas con este producto.
 
9. Zurich (Suiza)
Los suizos son los mayores consumidores de chocolate del mundo. Para darse una idea, solo la ciudad de Zurich cuenta con fábricas como Cailler-Nestle, Toblerone, Lindt, Treuscher o Sprungli. La empresa Cailler-Nestle ofrece una excursión llamada "El tren suizo del chocolate". Es un recorrido que parte de Montreux, con parada en la villa de Gruyeres, donde se fabrica el famoso queso Gruyere, para finalmente llegar a Broc y disfrutar de una visita a la fábrica.
10. Bruselas (Bélgica)
Bélgica es un paraíso para los aficionados del chocolate gracias a sus 12 fábricas, 16 museos dedicados al producto y más de 2.100 chocolaterías. Bruselas, sin embargo, ostenta un protagonismo especial, ya que alberga a dos de las empresas chocolateras más grandes del mundo, Godiva y Pierre Marcolini, además de infinidad de pequeñas boutiques.
 
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Revista Planeta Joy - Descubrí el Bierlado, el primer helado elaborado con cerveza

Descubrí el Bierlado, el primer helado elaborado con cerveza

La podés probar en BierLife, el local de San Telmo en el que cada plato del menú incluye a la cerveza entre sus ingredientes.
Bierlado - BierLife
El bar y restaurante cervecero de San Telmo, además de contar con 30 canillas para probar birra de todas partes del país y del mundo, ahora ofrece en su menú el Bierlado. ¿De qué se trata? Es un helado de cerveza elaborado con IPA (India Pale Ale) y limón, una preparación cremosa con notas cítricas, muy refrescante y con un destacado y claro sabor a lúpulo.

El Bierlado se puede consumir in situ o se puede pedir para llevar. El medio kilo cuesta 80 pesos. Además, el local propone una amplia selección de tapas, donde la cerveza y sus ingredientes (malta y lúpulo) son utilizados en cada una de las preparaciones.



El menú incluye: albondiguitas en Witbeer, salchicas cerveceras en red ale, palitos de cordero en red ale, pizzas con golden ale y Munich en la masa y hamburguesa de la casa con papas cuña con Red Ale y Malta Munich. Para pagar, BierLife tiene un sistema particular: entrás y comprás fichas (cada una cuesta $45); y después las vas canjeando por cualquier ítem del menú (ya sea bebida o comida, todos valen una ficha).

BireLife abre de martes a sábados desde las 18 horas en Humberto Primo 670 (San Telmo). El teléfono, 4307-6315. En el mismo lugar funciona el Centro de Cata de Cerveza donde se dictan cursos de Sommelier, elaboración de cerveza y demás contenidos vinculados con la bebida de reyes.

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jueves, 18 de febrero de 2016

Revista Planeta Joy - ¿Sabías de la tendencia de: "tragos picantes"?

¿Sabías de la tendencia: "tragos picantes"?

¡Al fin una moda que no es vintage, ni retro! Heredada del cruce entre coctelería y cocina, los tragos picantes están en auge. Con Spirits infusionados y toques de salsas hot, son una alternativa original.
Históricamente, los porteños hemos sido reacios a comer picante, pero, de la mano de cocinas étnicas como la India y la del sudeste asiático, de a poco esto está cambiando. Y la evolución no ha dejado indiferente a la coctelería: hoy hay todo un universo más allá del Tabasco y del Bloody Mary, con intensidades y matices para todos los gustos. 
A diferencia de otras tendencias en coctelería —como los tragos amargos o los cócteles a base whisky, que representan regresos o la recuperación de tradiciones antiguas—, la movida de los tragos picantes parece ser genuinamente novedosa ya que, con la excepción del Bloody Mary, el picante no forma parte del repertorio de sabores clásicos de la barra. La tendencia nace de la reciente “gastronomización” de la coctelería: los cantineros cada vez se ocupan más de educar sus paladares y experimentar con ingredientes que tradicionalmente pertenecen a la cocina.
Los bartenders consultados aseguran que los tragos picantes se empezaron a ver con más frecuencia hace tres o cuatro años en Los Ángeles, donde la tendencia es aún más popular que en Nueva York. Las formas elegidas para sumar este matiz a una receta son muy variadas: los más clásicos se limitan a reversionar un Bloody Mary cambiando el Tabasco por alguna otra salsa a base de ajíes. Otros exploran picantes de perfil diferente, como el wasabi o el jrein (rábano picante), que apareció recientemente en la “noche de Bloodys” de Duarte, sobre todo en el simpático Bobe Mary de Matías Vulej (combinado con remolacha). 
Para lograr un picante sutil, perfecto para los sensibles paladares porteños (e ideal para no adormecerte la boca, ya que con el efecto del alcohol es suficiente), está muy de moda infusionar la bebida que va a usarse de base con pimientos de diversas intensidades, en lugar de introducir el picante directamente en la copa: el vodka se presta mucho por su falta de sabor, pero también suele hacerse con gin y con tequila.
QUE NO TE ARRUINE LA COMIDA
Por el efecto que producen en el paladar las bebidas de alta graduación alcohólica, comer con cócteles ya es complicado de por sí. Son pocos los bartenders que recomiendan elegir tragos picantes para acompañar la comida, y los chefs prácticamente se ofenden ante la pregunta. No obstante, hay excepciones: notoriamente, la comida peruana o peruana fusión puede complementarse con algún trago que pique levemente, sobre todo si el plato presenta (como suelen hacerlo muchos ceviches y tiraditos) una combinación de dulce y picante. Fuera del contexto de una comida, los snacks salados (unos sencillos maníes o unas papas rústicas) también suelen balancear bien el picante. Pero si querés evitar demasiadas sensaciones juntas en el paladar, lo mejor es pedirlos para después de comer. Nunca antes, porque te dejarán la boca insensible para lo que venga después. Dicho esto, preparamos nuestros paladares para una inyección punzante y recorremos las barras porteñas para descubrir algunos de los mejores spicy cocktails:
El Margarita Ruby Red de LUPITA ($110)
El estilo de la coctelería de Lupita es fresco, sutil y piletero, y sus tragos picantes también son así, de modo que resultan ideales para quienes quieran probar a qué sabe la tendencia sin someterse a llamaradas de fuego. Con el objetivo de lograr un picante suave, ninguna de sus recetas usa pimientos directamente en el vaso o la coctelera, sino que se trabaja con tequilas infusionados. Entre las opciones que ofrecen, nos resultó particularmente interesante el Margarita Ruby Red, que lleva tequila macerado en jalapeños, jugo de pomelo y mango. Fue una sorpresa lo bien que se complementan el sabor amargo pero punzante del pomelo con el picante del jalapeño, a la vez que la textura súper ligera del jugo de pomelo procura que el cóctel sea fluido y rápido en el paladar, contrarrestando con el mango, más dulce y espeso. Como el picante no es intenso, se lleva muy bien con algún taco, fajita o guacamole picantón. Olga Cossettini 1091, Puerto Madero / T.4311-4282 (Y sucursales) 
 
El Cucumber Smoke & Spice en WHEREVER ($100)
La combinación picante-ahumado es un excelente matrimonio: se trata de dos sabores con suficiente intensidad y persistencia en el paladar como para convivir felizmente sin opacarse. Si querés sumarte a la moda sin abandonar tu whisky de cada día, el Cucumber Smoke & Spice es para vos. La nota intensa la traen el clásico Tabasco y un toquecito de pimienta para perfumar. Lleva, además, scotch ahumado, una cucharada de azúcar, jugo de naranja y el ingrediente estrella: pepino, que balancea la potencia de todos estos sabores con su frescura y perfume. ¿Un trago con whisky, ahumado y veraniego? Sí, se puede. F. J. S. de Oro 2476, Palermo / T. 4777-8029
El Sushi Mary del GRAN BAR DANZÓN ($115)La estrategia más obvia para experimentar con el picante es probar con alguna variación del Bloody Mary. Sin embargo, este trago, que ya es clásico en el Danzón (figura en carta desde sus inicios, hace ya más de 15 años), no tiene nada de obvio ni esperable. Lleva vodka, sake, jugo de tomate, wasabi y un sushi roll a modo de garnish. El picante del Wasabi, al ser a base de rábano en vez de ají, “ataca” distinto: tiene un perfume característico, que ya de movida determina otro perfil, y parece ir directamente a la garganta y a la nariz más que a la lengua. El otro sabor que predomina es el vínico y ácido del sake, que relaja el paladar sin pelearse demasiado con el tomate, mientras que el vodka suma un golpe alcohólico limpio que no distrae en un cóctel balanceado y perfecto para tomar antes de las comidas. Libertad 1161, Retiro / T. 4811-1108
El Tiger Bloody de REY DE COPAS ($130)
¿Cuántas veces, después de comer un ceviche, probaste leche de tigre y pensaste “alguien tiene que hacer un trago con esto”? Pues bien: el Tiger Bloody de Rey de Copas tiene vodka, leche de tigre, salsa inglesa, tabasco, jugo de tomate y cilantro. El picante lo trae tanto la salsa Tabasco como el toquecito que de por sí aporta la leche de tigre. El cilantro suma un perfume fresco y limpio, perfecto para balancear el concurso de sabores (con el toque saladito y espeso de la salsa inglesa). En Rey de Copas recomiendan este cóctel como un appetizer en sí mismo y creemos que no están equivocados. Si querés picar algo, funciona bien con cualquier cosa bien frita y salada, como los langostinos en wan ton crocante. Probablemente, lo más original que puedas probar este verano. Gorriti 5176, Palermo / T. 2068-5220
 
El Santa María de OSAKA ($130)
Como ya hemos comentado, los tragos picantes pueden llevarse muy bien con la mezcla de dulces, picantes, ácidos y demás sabores del espectro que encontramos en la cocina Nikkei. El Santa María ($130) trae Absolut de Wasabi, jugo de tomate y (atención) salsa de ostras. Como el Sushi Mary del Danzón, viene a ser una variación orientalizada del Bloody, pero esta vez con otro ingrediente de carácter fuerte, que altera fundamentalmente la textura en boca y el sabor del cocktail, sumando capas y perfumes. El picante no es terrible y el golpe es relativamente “seco”, de modo que es un buen trago para limpiar el paladar antes del postre, especialmente si ya venías comiendo algo con wasabi. El cocktail es herencia del breve paso de Sebastián Maggi, ex Pony Line y actual Shout, por la carta de Osaka. Juana Manso 1164, Puerto Madero /  T. 5352-0404 (Y sucursal en Palermo)
JENGIBRE: UN PICOR DIFERENTEOtro ingrediente con un perfil de picante diferente que se usa bastante en Buenos Aires es el jengibre. En este caso, hay que hacer la salvedad de que se trata de un ingrediente de sabor y perfume mucho más invasivo, que no suma solamente una sensación de picor, sino toda otra gama en sí: por eso, conviene sumarlo a tragos sencillos y no ponerlo a competir con ingredientes robustos. En la nuevísima carta de tragos de Ninina, hay un exponente muy correcto de este uso del jengibre como estrella de la noche: el Orange English Mule ($90), que lleva solo gin inglés, jugo de lima y ginger beer casera. La ginger beer no es una cerveza sino una bebida carbonatada a base de la raíz en cuestión, que se puede comprar en latitas aunque la mayoría de los cantineros de la Argentina prefiere elaborarla en la barra. Es una buena forma de introducir jengibre en un trago evitando que se coma totalmente el balance. El maridaje con el gin determina un resultado seco, que la lima viene a refrescar: no es terrible, pero tampoco es para cualquiera. Se puede llevar perfectamente con alguna de las deliciosas hamburguesas que sirven en Ninina, que queda en Gorriti 4738, Palermo.
 
Por Tamara Tenenbaum
Fotos: Víctor Álvarez 


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Revista Planeta Joy - ¿Porqué la cocción lenta está de moda?

Por qué la cocción lenta está de moda

El mundo vive acelerado, pero la cocina no. Las ollas de cocción que coparon las cocinas europeas y estadounidense se imponen como nuevo objeto de culto en la Argentina.

Uno de cada cinco hogares de Estados Unidos la tiene. El 83 por ciento de las familias dice haber comprado una en los últimos cuatro años. Sus ventas se han duplicado en la década pasada; un negocio a nivel global que mueve un billón de dólares por año. Jamie Oliver las recomienda y los sitios web de cocina del New York Times y de la BBC tienen apartados especiales con miles de recetas que la incluyen. 

Leyendo estos datos, uno imaginaría que estamos hablando de una joya del siglo XXI cargada de diseño y tecnología. Sin embargo, hay objetos no necesariamente modernos que han sabido mantenerse y esperar una coyuntura favorable para transformarse en tendencia. Ésta es la historia de la olla de cocción lenta –slow cooker–, que debió esperar 75 años para volverse un electrodoméstico masivo y popular. Una olla que, en su versión más sencilla, lo único que hace es cocinar lento. Tan lento que es necesario empezar a preparar la cena al mediodía.  

DE LITUANIA AL MUNDO
Su historia es, por lo menos, emotiva. Tamara Kaslovski Nauchumsohn vivía en Lituania celebrando algunas de las costumbres más tradicionales del judaísmo, entre ellas, el sabbat: desde el atardecer del viernes hasta la salida de las primeras tres estrellas del sábado, el pueblo judío no puede trabajar, usar electricidad, ni prender o apagar fuego, entre otras restricciones. Para que el cholent –un guiso típico de la cocina de Europa Oriental– estuviese listo al final del día del descanso, Tamara llevaba su olla a la panadería. Allí, con el horno apagado, tan solo con el calor residual, el cholent se cocinaba a muy baja temperatura durante la noche y todo el día siguiente. El resultado era magistral: un estofado muy nutritivo en el que un corte duro y barato de carne quedaba tan tierno que se deshacía con solo mirarlo.

Cuando Tamara emigró a los Estados Unidos, conoció al señor Naxon, con quien se casó y tuvo un hijo al que bautizó Irving. El pequeño creció con la historia del cholent en la cabeza hasta que, a mediados de los años 30, diseñó para su madre una pequeña olla eléctrica portátil capaz de calentar a baja temperatura –unos 70 grados–, perfecta para hacer el estofado y llevarlo a la mesa. En 1940, Irving obtuvo la patente de su dispositivo, al que llamó Naxon beanery all-purpose cooker. ¿Tenía sentido el artefacto en aquella época? No. Las mujeres encargadas de la cocina –no olvidemos la guerra y la misoginia de la época– pasaban su vida en la casa y la olla no aceleraba ningún proceso, ni alivianaba tarea alguna.  

Fue a principios de los años 70 cuando The Rival Company le compró la patente a Naxon y reintrodujo la olla en el mercado con la marca que la haría famosa. Y tal fue la presión del marketing que, en la actualidad, Crock-pot es sinónimo de olla de cocción lenta, como Gillette es de las hojas de afeitar o Curitas para las telas adhesivas sanitarias. El contexto no podía haber sido más favorable: luego de la posguerra, las mujeres estadounidenses comenzaron a salir cada vez más de sus casas para trabajar todo el día. A partir de esta observación, Crock-pot vendía su producto con el slogan “cooks all day while the cook's away” (“cocina todo el día mientras la cocinera está afuera”). El ama de casa, entonces, preparaba la comida por la mañana, antes de salir a la oficina. Al regreso, voilá: la cena estaba lista. 

GUERRA DE MICROONDAS 
Durante los ochenta, las ventas de las crock-pot cayeron estrepitosamente, y todos los dedos apuntaron al microondas. Una acusación extraña, teniendo en cuenta que el artefacto cumple la función opuesta: calentar y hasta cocinar en pocos minutos. Pero lo cierto es que cocinar a baja temperatura tiene muchas ventajas y son esas virtudes las que parecen haber redimido a las ollas de cocción lenta en los últimos años. 

Lo primero que hay que saber es que una slow-cooker nunca supera los 100 grados. Por lo general, trabaja a entre 65 y 90, lo cual evita que los mejores nutrientes se evaporen con el agua de una sopa o un guiso. Otro beneficio es el bajo consumo de energía: como mantienen muy bien el calor, solo utilizan electricidad durante pocos minutos, cuando decae demasiado la temperatura. Y hay más: “En estas ollas, las piezas de carne de segunda se convierten en bocados tiernos que se deshacen en la boca”, asegura Marta Miranda, editora de la web Crockpotting, consagrada al culto de este aparato. “Las legumbres salen mantecosas y enteras,  los sabores se concentran y se potencian. Y podés cocinar sin tener que estar pendiente del guiso, con la seguridad de que de allí va a salir algo bueno”. 

“Lo mejor es que no requiere precisión”, declaró la periodista gastronómica española Mar Calpena. “Es perfecta para preparar guisos sin receta, guiándose un poco por la intuición. Salvo que uno sea un completo desastre, es muy difícil equivocarse”.

Las crock pot han desatado en el mundo una furia de consumo que se puede ver reflejada en sitios web como el foro de Jamie Oliver, el portal español www.crockpotting.es o el grupo de Facebook Crockpotizados. Basta entrar en Amazon para buscar libros de recetas: millones de preparaciones que reúnen nuevas y viejas ideas han sido publicadas en los últimos años. Según Euromonitor, las palabras “Slow Cooker” reciben solo en Estados Unidos 600.000 búsquedas por mes en Google.

DESPACITO, SUAVEMENTE
En la actualidad, estas ollas no se limitan a cocinar despacio. Algunas también lo pueden hacer muy rápido y con temperatura controlada. En ellas también se puede saltear, asar, hornear. Sirven como arroceras o como vaporeras. Éste es el caso del Oster 5 en 1, la única olla de cocción lenta que se consigue en el mercado nacional. 

“No somos ajenos a la tendencia”, dice Maximiliano Soto Barzola, Gerente General de Oster en la Argentina. De hecho, su marca pertenece a la Jarden Corporation, en cuyo portfolio de marcas se incluye Crock-pot. “Decidir importar una olla como ésta fue toda una decisión. Se trata de un producto nuevo que hay que imponer y que, en el cupo, nos restaba lugar para licuadoras o electrodomésticos de consumo masivo. Sin embargo, hay una generación curiosa que combina gastronomía con alimentación saludable, que ya está acostumbrada al uso de dispositivos eléctricos y que tiene muchas horas de Internet encima. Ése es el público ideal para un producto que parece caro de entrada, pero si uno resume todas sus funciones, su calidad y su consumo de energía, termina entendiendo que es barato”. La Oster sale poco más de $2000 y está a un buen precio internacional, si uno la mide con sus competidores directos. 

COCINAR Y ALGO MÁS
La cocción lenta no se limita a estofados y sopas. “Lo último que he estado probando son compotas, mermeladas y también chutneys”, dice Calpena. En Estados Unidos existe una gran comunidad de aficionados que hace hasta velas, plastilina y aromatizantes naturales. Y de comer, todo aquello que responda a la técnica del baño María: flanes, budines, souffles, pasteles, chocolate a la taza, hortalizas asadas, verduras confitadas o curris. “Hasta podés darte el gusto de preparar un caldo en casa como lo hacen en los restaurantes, con sus 24 horas de cocción controlada”, concluye.

Existen gastronomías que han sido construidas en base a la velocidad. La falta de leña, por ejemplo, es el origen de la cocina china: con una placa de acero bien fina y los vegetales cortados muy chiquitos, el fuego era aprovechado en su máxima expresión para cocinar lo más rápido posible. Así nació el chau fan y los platos al wok. Un microondas y una olla a presión cocinan más rápido que sus sucesores. Durante el siglo XX, la carrera por acortar los tiempos en la cocina fue tan vertiginosa que nadie –o casi nadie– prestó atención a lo que se perdía con la velocidad. Vamos tan rápido que, lo que ayer creíamos normal, ahora es lentísimo. Inventamos el tren bala sin lamentarnos del paisaje que dejábamos de ver durante el viaje. Las slow cooker, entonces, nos dejan mirar por la ventana. Unas seis horas. 

SLOW COOK, SLOW FOOD

En 1986, Carlo Petrini se paró frente a la entonces flamante puerta del primer local de McDonald’s en Piazza di Spagna –Roma– para protestar contra lo que el percibía como un ataque al corazón gourmet italiano. Aquel día nació Slow Food, un movimiento multidisciplinario que hoy cuenta con más de 100.000 asociados de unos 170 países, y que reflexiona contra la cultura del fast food, postulando que un alimento debe ser bueno, limpio y justo. Las crock pot no están solas: una filosofía global sobre la alimentación las acompañan.  

Por Tomás Linch
Ilustración: Paula López
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Apertura - La panadería del fin del mundo - pág 16


Apertura - La otra cocina de los restaurantes - pág 52





miércoles, 17 de febrero de 2016

Clarín - Todo Viajes - Bares del mundo que preparan las mejores tazas de chocolate caliente

Bares del mundo que preparan las mejores tazas de chocolate caliente

Itinerarios
En Nueva York, Ciudad de México, Dublín, Estocolmo, Lausana, Brujas y Madrid, una selección de locales que se destacan por su increíble oferta de chocolate caliente. Pero, ojo... al leer estas líneas tal vez empiece a salivar y las endorfinas le fuercen, contra su voluntad, una sonrisa en la cara. 
Chocolate caliente (Getty Images)
¡Con las endorfinas en alza! Una taza de chocolate caliente, además de ser una delicia, garantiza una clara sensación de felicidad (Getty Images).
En los meses grises y fríos de invierno, ¿a quién no le apetece tomar una rica taza chocolate caliente? Su aroma, textura y sabor lo vuelven una bebida irresistible, sin contar que, al beberlo (como ocurre con el chocolate en general), el cerebro segrega endorfinas, lo que produce una sensación de felicidad inmediata y una adicción a veces incontrolable. Por estas razones, proponemos un viaje por algunos los mejores establecimientos del mundo para disfrutar de un rico chocolate caliente.


Le Barbare (Lausana, Suiza)
Ubicación: Escaliers du Marché 27.
Esta bonita cafetería se encuentra en Lausana, cerca de la Rue de Bourg, conocida por sus edificios antiguos y tiendas con encanto. Está en una de las calles más pintorescas de la ciudad, dentro del casco antiguo de aire medieval y a los pies de la catedral. Se trata de un establecimiento pequeño que sirve el mejor chocolate caliente de la ciudad, cubierto, además, por una capa de crema batida. El sabor y la textura son increíbles, simplemente delicioso.
Antes de sentarse en alguna de sus mesas, se recomienda disfrutar un rato del centro histórico y de la vista de la zona alrededor de la catedral, y pasar por el mercado que monta los fines de semana. Además, el llamativo casco antiguo, el centro olímpico y el barrio portuario Ouchyhacen de Lausana una bella ciudad junto al lago Lemán.


Max Brenner (Nueva YorkEstados Unidos)
Ubicación: 841 Broadway.
Situada en una de las grandes avenidas de Manhattan, en Union Square, esta cafetería es conocida por servir un rico chocolate caliente en una taza de diseño especial. Pero, además, ofrece una alucinante gama de productos a base de cacao: cócteles, fondueswaffles, pizzas... casi una experiencia religiosa en una de las ciudades más turísticas y cosmopolitas del mundo.
La ciudad de los rascacielos ofrece cientos de posibilidades a los visitantes: asistir a un musical en Broadway, recorrer de un lado a otro el puente de Brooklyn, disfrutar de una tarde de compras en la Quinta Avenida, visitar los más diversos museos o simplemente pasear por el Central Park como un neoyorkino más.


La Antigua Churrería (MadridEspaña)Ubicación: Calle Bravo Murillo, 190.
La Antigua Churrería de Madrid es un establecimiento familiar que sigue la tradición de preparar cada mañana la masa para las porras y churros que se van a servir durante el día. Un vicio al que no podrás resistirte cuando pases por el barrio de Tetuán es el delicioso chocolate con churros o chocolate con porras, sin contar los siete tipos de chocolates que preparan: negro con avellanas, de naranja, vainilla, frutos del bosque, dulce de leche y chocolate light para diabéticos.
Aunque no se encuentre muy cerca del centro, se puede pasear hasta el barrio de la Castellana y ver el estadio Santiago Bernabéu. Además, con el transporte público se puede llegar a la emblemática Puerta del Sol, de modo de visitar los alrededores y el casco antiguo de la ciudad, es decir, la plaza Mayor, la mítica Puerta, el museo del Prado o el Thyssen-Bornemisza, el palacio de la Cibeles y la fuente de Neptuno. Madrid, por donde se la mire, es una ciudad monumental y con una arquitectura espectacular.


Cafe 'T Klein Venetie (Brujas, Bélgica)
Ubicación: Huidenvettersplein 1.
Bélgica es el país del chocolate, con 16 museos y más de 2.000 tiendas dedicadas a este alimento, en cada pueblo o ciudad tienen su receta. Y en Brujas, a orillas del canal Dijver, se encuentra una típica cafetería de ladrillos rojos donde sirven un buen chocolate a la taza acompañado de deliciosos waffles belgas. Es un buen sitio para descansar antes de dar una vuelta en barco por los canales.
Brujas es una ciudad impresionante, encantadora, sacada de un cuento de hadas, rodeada de canales y preciosas casas con tejados escalonados y fachadas de colores. Cuenta con un casco histórico impactante donde cientos de tiendas de chocolate aparecen, en cada esquina, para tentarnos con su aroma. Lo mejor es iniciar el recorrido por Grote Markt, su plaza Mayor, desde la cual se puede visitar el resto de la ciudad.


Chokladkoppen (EstocolmoSuecia)
Ubicación: Hokladkoppen, Stortorget 18.
Situado en es el casco antiguo de Estocolmo, el Chokladkoppen es un café precioso y agradable, en un edificio singular de color amarillo. Las mesas en el exterior son un lugar privilegiado donde se sirve delicioso chocolate caliente, junto con pasteles de canela y ricos aperitivos. Dado que se llena muy rápido, a veces hay que compartir mesa con otros clientes.
Las estrechas y sinuosas calles empedradas, con sus edificios en diferentes colores, otorgan al Gamla Stan un carácter único, y es una zona con un montón de cosas únicas para ver, como el palacio Real, la catedral, el parlamento o el museo del Nobel.


Butlers Chocolate Cafe (Dublín, Irlanda)
Ubicación: 24 Wicklow St.
Butlers Chocolates es un productor de chocolate irlandés que abrió sus propios locales donde el público puede probar su selecto producto. Es posible elegir entre varias opciones: chocolate con leche, blanco, negro, praliné, con chile (picante), almendras, menta, coco y muchos más. Se trata de un lugar ideal para los días lluviosos y fríos de Dublín, en los que suena bien tomar algo caliente que reconforte.
Cerca, se encuentra la catedral Christ Church, el castillo de Dublín y la iglesia de San Patricio, y a unos diez minutos a pie, O' Connell Street, la principal arteria de la ciudad, llena de tiendas y restaurantes. Por supuesto, estar en la ciudad merece hacer una visita a la antigua fábrica de cerveza Guinness.


Churrería el Moro (Ciudad de México)
Ubicación: Eje Central Lázaro Cárdenas 42.
El chocolate caliente es una bebida que también tiene identidad en México. Para las culturas prehispánicas era la bebida de los dioses, así que la tradición manda ir a comer churros a El Moro, la churrería más vieja de la capital mexicana. Su reputación se mantuvo a lo largo de los años y es adonde los locales se acercan a tomar apetitosos chocolates calientes con churros. Una buena noticia es que ¡abren las 24 horas del día!
Quienes ya la conozcan sabrán que la Ciudad de México es inmensa. Para conocerla es necesario adentrarse entre sus calles y callejones, admirar su arquitectura, vivir el ambiente diario, descubrir tesoros ocultos...
La mayor parte de los atractivos turísticos se concentran en el centro histórico (declarado Patrimonio cultural de la Humanidad por la Unesco), es decir, el templo Mayor de México Tenochtitlán, la catedral Metropolitana, el Palacio Nacional, el antiguo Palacio del Ayuntamiento, el Palacio de Bellas Artes y el Museo Nacional de Arte, por mencionar algunos.
Fuente: La Vanguardia

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