lunes, 27 de abril de 2020

Clarín - Economía - Coronavirus en Argentina: cayó 30% el consumo del vino y la industria pide ayuda

Coronavirus en Argentina: cayó 30% el consumo del vino y la industria pide ayuda

Un informe de la Corporación Vitivinícola estimó el impacto actual y futuro que tiene la pandemia en la venta en el mercado interna y externo. El mayor golpe lo sufren los sectores del turismo del vino, restaurantes y hoteles. Piden ser incluidos en el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción.


La industria del vino pidió ser incluida en el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción del Gobierno nacional y argumentó una caída del 30% del consumo desde que comenzó el confinamiento obligatorio por Covid-19. Más allá del impacto de las 48 ciudades que prohibieron el consumo de alcohol en cuarentena, las bodegas y pequeños elaboradores argumentan que el mayor impacto proviene del cierre abrupto de restaurantes, bares, free shop, cruceros y fiestas privadas.
El informe que la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) envió al Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, analiza el comportamiento del mercado interno y externo desde el 20 de marzo, cuando comenzaron las medidas restrictivas por la pandemia del coronavirus.
Alrededor del 80% del vino producido en el año se vende en el mercado interno. En 2019 se comercializaron cerca de 900 millones de litros y 7 de cada 10 hogares argentinos compraron vino al menos una vez al año. “La caída del consumo de vino en marzo de 2020 respecto al mismo mes del año anterior rondaría el 30%, debido a la reducción de un 5% aproximadamente en la venta en los canales tradicionales (supermercados, almacenes, autoservicios) que representan el 70% de lo que se vende”, dice el reporte de Coviar. Y suma la disminución a cero en el canal “botella abierta”, lo que se consume en restaurantes, bares y hoteles; junto con lo que aporta la venta por turismo y vinotecas, que representan el 30% restante del consumo.
Proyecta el informe que en abril de 2020, la caída en volumen en la comercialización de vino en Argentina estaría rondando también el 30% comparado con 2019.
Marcos Jofré, CEO Bodega Trivento, explicó que a partir del Covid- 19, el objetivo principal ha sido mantener la operación como estaba proyectada para este año, por lo que plantearon una estrategia de comunicación, dinamismo y agilidad de respuesta. El resultado ha sido positivo: “Nuestro índice de pedidos perfecto, que es la manera en que medimos la eficiencia de despachos en Argentina y el exterior, está al nivel previo a la pandemia”, dijo el ejecutivo. Mientras, el enólogo Mauricio Lorca, de la bodega Foster Lorca, plantea: “Hemos reducido al máximo los costos mensuales y nuestra estrategia apunta a llegar lo más cerca posible del cliente”. También Paula Pulenta, de bodega Vistalba dice que han tenido que activar la venta online y directa a todo el país para llegar de forma más efectiva a los consumidores.
Mercado externo con una baja del 21%
Algunas bodegas sostienen que por el confinamiento mundial hay mercados que mantienen sus niveles de consumo. Un ejemplo es lo que ha ocurrido con las ventas a Estados Unidos, donde la cuarentena fue con más comida y más vino. “Hemos notado que el mercado norteamericano nos está demandando más vino. Nuestros distribuidores allá tienen muy bien desarrollado el despacho puerta a puerta y la venta online, por lo que estamos vendiendo muy bien”, dice a Clarín, el gerente enológico de Rutini Wines, Mariano Di Paola. Y explica que acompañan a los consumidores que se han quedado en casa acercando los vinos, a través del comercio en internet y los distribuidores.
Sin embargo, el informe de la Coviar sobre exportaciones de vinos fraccionados y espumantes durante la segunda quincena de marzo, observa una caída del orden del 21% en valores FOB, mientras que en volumen este porcentaje se ubica en torno al 19,4%, según datos del Observatorio Vitivinícola Argentino.
En 2019, la cadena vitivinícola exportó alrededor de 300 millones de litros de vino. También se comercializaron en el año 140.000 toneladas de jugo de uva, 36.000 toneladas de pasa y 7.000 toneladas de uva en fresco. En promedio, 1 de cada 3 kilos de uva producidos en Argentina tiene como destino el mercado internacional. “La internacionalización de la vitivinicultura argentina, y la afectación de la economía y el comercio mundial debido al Covid-19, impacta e impactará muy fuertemente en el corto plazo sobre las ventas en el exterior”, dice el reporte de la entidad que agrupa a bodegueros, viñateros y cooperativas.
Las exportaciones actuales corresponden a contratos firmados antes del inicio de la pandemia, por lo que se espera una caída mayor en abril y los meses próximos. La consulta a fuentes privadas realizadas por la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) señalan que se espera una caída de entre el 30% y 40% para la venta de vino fraccionado a lo largo de 2020.
Preocupa que la cadena de pago del sector externo comenzó a ralentizarse, extendiéndose las cobranzas en el tiempo y generando desfasajes y mayores costos financieros para las empresas locales.
Impacto de largo alcance en el enoturismo
La situación del turismo vitivinícola es crítica dado que los niveles de facturación se han reducido a cero y seguramente será una de las últimas actividades que pueden retomar el trabajo con normalidad.
En Argentina existe un total de 245 bodegas abiertas al turismo, de las cuales 165 se encuentran en la región centro-oeste, 44 en la región noroeste y 36 en la nueva región. Mendoza cuenta con 145 bodegas con apertura turística.
Durante 2017, el último registro público sobre turismo del vino, señala que 1.647.081 visitaron bodegas. El 74% responde a visitantes de la región Centro-Oeste (Mendoza, San Juan y Neuquén), el 17% a las provincias del Norte (Jujuy, Salta, Tucumán, La Rioja y Catamarca) y el 9% a las provincias de las nuevas regiones vitivinícolas (Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba, Río Negro y Chubut). En cuanto al empleo, el enoturismo en la Argentina tenía 872 puestos permanentes y 351 empleos transitorios, de los cuales 78% es representado por mujeres en el staff permanente.

Clarín - Ciudades - Los gastronómicos asturianos que pasaron todas las crisis y ahora luchan para superar la pandemia del coronavirus

Los gastronómicos asturianos que pasaron todas las crisis y ahora luchan para superar la pandemia del coronavirus

Vienen de una estirpe de inmigrantes que construyeron sus negocios desde cero. Ahora buscan alternativas, como el delivery, y ayuda estatal para sobrellevar el parate de su actividad.


No son nuevos en el rubro. Vienen de una estirpe de inmigrantes que se hicieron a sí mismos de la nada. Llevan décadas en el negocio, sacaron a flote sus empresas tras diversas crisis pero no recuerdan ninguna igual a esta. Gastronómicos por familia y por vocación, cuentan cómo es cerrar un negocio de años y buscar alternativas para levantarlo, cuando pase la pandemia de coronavirus​.
“En 30 años que tengo en esto, nunca vi una crisis igual”, se sincera Santiago González Barzana, apoderado del grupo de restaurantes La Misión, con dos establecimientos en Villa Devoto y uno en Villa Urquiza. La última crisis importante que recuerda este hijo de asturianos de 69 años fue la de 2001, con el corralito primero y las cuasimonedas después. Por entonces, recién inauguraban su tercer local, Estilo Misión. “Fue de un día para el otro. Lo que debías en dólares no tenía precio en pesos. Como teníamos un buen nombre en el mercado, los proveedores siguieron fiándonos. Cobrábamos en monedas de todo tipo e íbamos pagando. Tuvimos que adaptarnos pero pudimos hacerlo en poco tiempo”, recuerda.
Ahora es distinto. “Tenemos los tres locales cerrados. Son 110 empleados. Ya veníamos de unos meses difíciles, desde agosto de 2019. Si no tenemos ventas no podemos generar plata para pagar sueldos, impuestos, etc. Sí vamos a implementar un sistema de venta de delivery con una cantidad mínima de personal y mover un poco el negocio, pero no compensa”, explica González Barzana.
Santiago González Barzana es hijo de asturianos y no recuerda otra crisis como esta.
Santiago González Barzana es hijo de asturianos y no recuerda otra crisis como esta.
Daniel Armayor también es hijo de un inmigrante asturiano que llegó con poco y se inició en el negocio de la gastronomía junto con otros socios. Con 56 años, lleva 40 en el rubro. Su primera tarea fue lavar pisos en un café de la avenida Córdoba y Esmeralda llamado Scobio, una abreviatura de Sobrescobio, el pueblo de sus ancestros. “Pasé por todos los puestos: limpiar baños, lavar copas, rallar zanahorias”, dice. Hasta que, a sus 21 años, su papá le entregó las llaves del negocio y una recomendación: “No hagas que me arrepienta”.
Desde entonces, replicó el modelo familiar de asociarse para llevar adelante establecimientos y así surfeó varias oleadas económicas. “En la híper de 1989 el sueldo me lo ponía yo. Me alcanzaba para comprar dos atados de cigarrillos por día”, rememora. Hoy, como socio gerente de distintos locales -Down Town Matías, Teglia, Madrilia, entre otros-, ve la situación actual con mucha preocupación. “Primero, porque toca la salud muy directamente. Y segundo, porque además del parate que tenemos ahora, hay que considerar que la gastronomía es un rubro que vive de juntar a la gente. Creo que eso va a tardar en reactivarse. Incluso cuando termine el aislamiento, va a pasar un tiempo para que las personas vuelvan a salir y a reunirse sin miedo”, evalúa.
Daniel Armayor, hijo de un inmigrante asturiano dice que la gastronomía es un rubro que vive de juntar a la gente. Y que por eso va a tardar en reactivarse.
Daniel Armayor, hijo de un inmigrante asturiano dice que la gastronomía es un rubro que vive de juntar a la gente. Y que por eso va a tardar en reactivarse.
En los más jóvenes, los cimientos de la tradición se mezclan con las nuevas tendencias. Francisco José Miranda es nieto de asturianos, que en sus orígenes habían sido mineros y que al llegar a la Argentina se convirtieron en gastronómicos de acuerdo a la tradicional “fórmula de los gallegos”, que aplicaba a las distintas colectividades españolas: asociarse y expandirse.
Con sus primeros pasos en el bar “Plaza Roma”, de sus abuelos (por la zona del Luna Park), Francisco ahora es socio en las cadenas Tienda de Café y Almacén de Pizzas y dos parrillas Fiera. Además, tiene con su padre un estudio contable, en el que asesoran a empresas del rubro. “Los que están más golpeados son los locales tradicionales. Poseen una estructura mucho más grande, personal de mucha antigüedad. Son más vulnerables. En gastronomía se vive el día a día. Se hacen retiros de caja, adelantos para el personal. Son locales que no tienen mucho resto”, cuenta.
¿Es el delivery una solución? Francisco duda. “Muchos lo prueban como manotazo de ahogado, pero no compensa. Depende del producto. En Almacén de Pizzas podemos hacerlo, pero en la parrilla no. Además, lo que veo es que la gente no tiene dinero, o no quiere gastarlo, o cocina en su casa”, señala. Gastronómico las 24 horas, percibe en todo momento el clima desfavorable. “Vivo en un edificio de un barrio que tiene poder adquisitivo y la verdad es que me asomo al balcón y no veo que lleguen muchas motos con delivery”, advierte.
Francisco José Miranda, nieto de asturianos, explica que en la gastronomía se vive el día a día.
Francisco José Miranda, nieto de asturianos, explica que en la gastronomía se vive el día a día.
Además de sus actividades comerciales, Miranda es secretario de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC) y secretario de la Cámara de Cafés y Bares, una de sus integrantes. El rol institucional es, por estos días, intenso. Justamente, la AHRCC es una de las entidades que presentó una serie de pedidos, junto con la Asociación de Propietarios de Pizzerías, Casas de Empanadas y Actividades Afines de la República Argentina (APPYCE); la Asociación Panaderos Capital (APACA); la Asociación Fabricantes Artesanales de Helados y Afines (AFADHYA); la Cámara Argentina de Establecimientos de Servicio Rápido de Expendio de Emparedados y Afines y la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA).
¿Qué es lo que piden? Préstamos a tasa cero para pagar sueldos; otorgamiento y ampliación de RePro (Programa de Recuperación Productiva); excepción de aportes y contribuciones patronales; facilidades tributarias, y suspensión del pago de arrendamientos por los períodos sin ventas y de los cortes de suministro de energía eléctrica, gas y agua. También solicitan que no le cobren Ingresos Brutos y ABL a todo el sector por seis meses.
Por ahora, el DNU 332/2020 fijado por el Gobierno nacional les concede, entre otras cosas, reducción de hasta el 95% de las contribuciones patronales al sistema previsional; asignaciones compensatorias del salario en empresas de menos de cien empleados y RePro para las que tienen más de cien. Por otra parte, bancos públicos y privados arrancaron con líneas de crédito para el pago de sueldos que, si bien tienen tasas negativas con respecto de la inflación (alrededor del 24%), están lejos del 0% reclamado por las pymes gastronómicas.
Armayor es uno de los que están tramitando los créditos y, en su opinión, los bancos deberían simplificar las gestiones. “Esto no quita que muchos negocios van a quedar endeudados, no sólo con los bancos sino también en el pago de sus alquileres, por ejemplo. Hay que tener en cuenta que es un rubro que emplea mucha mano de obra y además, cuando todo esto arranque, vamos a tener que comprar mercadería desde cero”, avisa.
Coincide con él González Barzana. “Es imprescindible que nos den facilidades. En general somos un sector muy de trabajo, muy de confianza entre nosotros y vamos a poder remontar. Pero es necesario ayudar al comerciante, apoyar a las pymes. Cuando todo esto pase necesitamos que el pueblo consuma. El comerciante chico mueve la economía, presta servicio, da trabajo”, afirma. En su optimismo, anidan los recuerdos que le contaba su madre asturiana sobre la Guerra Civil Española. “Vivieron mucho tiempo en un sótano, guardándose de las bombas. Y después se vinieron, trabajaron y prosperaron. Muchos de nosotros venimos de esa historia y eso es lo que me dice que, entre todos, vamos a salir”, completa.

viernes, 24 de abril de 2020

La Nación - Lifestyle - Delivery italiano. Los sabores tradicionales en la mesa de cuarentena

Delivery italiano. Los sabores tradicionales en la mesa de cuarentena

Pocos sabores son más cercanos al promedio nacional que los de Italia . Se estima que entre 1870 y 1970 desembarcaron en puertos (y aeropuertos) argentinos más de dos millones de inmigrantes italianos, que a lo largo de generaciones, con infinidad de cruces, herencias, apropiaciones y mixturas, conformaron un paladar adicto a las pastas y las pizza. Sabores familiares, queridos y abrazados, en especial para momentos como el que vivimos, donde la incertidumbre y la angustia hacen temblar nuestros cimientos. Por suerte, los mejores restaurantes italianos de Buenos Aires están en estos días reconvirtiendo su propuesta en un formato delivery, modificando sus platos para lograr que lleguen de la mejor manera a la mesa hogareña. ¿Qué mejor que un domingo de mediodía con unos fetuccine con pomodoro o un viernes de noche con una pizza napolitana? Dos recorridos posibles por los sabores llegados de Italia.

asta en 3 propuestas

Un gran problema de la pasta italiana (con un dente más marcado que la clásica ítaloporteña) es que no soporta bien el delivery. El vapor en el envase termina arruinando una textura que es parte indisoluble de su identidad. Por eso, los mejores restaurantes italianos de Buenos Aires ofrecen hoy la posibilidad de llevar la pasta fresca para cocinar en casa .
La Locanda, dirigido por el sardo Daniele Pinna, tiene porciones para dos personas que incluyen formatos como rigatoni, gnocchetti, fetuccine, taggliolini y spaguetti; y también pastas rellenas como los tan otoñales ravioli di zucca, los canasti di gorgonzola o unos perfcetos agnolotti di verdura. Las salsas son cien por ciento caseras, italianas y populares , desde la amatriciana a la de albóndigas con tomate, una bomba para comprar al mayor y congelar. El menú puede verse en su Instagram
Por su lado, La Alacena , donde cocina la maravillosa Julieta Oriolo, se reconvirtió en un deli italiano, con platos listos (siempre es un buen día para una lasagne alla bolognese) y pastas frescas elaboradas con trigo duro y huevo de campo. Están las más conocidas como spaghetti y tagliatelle, y también formatos como los anolini rellenos de ricota arrivata y los garganelli, una pasta corta con una textura marcada que permite que la salsa se "agarre" a la superficie. A esto se suma una despensa (café italiano, aceites de oliva, membrillos caseros, higos en almíbar) y una panadería (focaccia, biscotti, tarta de nueces). Mejor, imposible.
La trilogía se completa con L'adesso , creado por Leonardo Fumarola, cocinero nacido en Puglia. También aquí hay platos listos, pastas para cocinar en casa e incluso mucho se puede pedir envasado al vacío, para llenar la heladera por varios días. Si la idea es no hacer nada, se puede arrancar con una porchetta alla romana con caponata de verduras y seguir con un risotto con frutos de mar. Pero si se va a prender la olla, las pastas reinan con porciones individuales de raviolini de carne y tortelli di zucca, también penne y tagliolini, y salsas como la de frutti de mare (Fumarola es el italiano más fanático del mar que hay en Argentina), pomodoro y albahaca, pesto genovese y una intensa bolognese, entre otras.

Pizza en 4 versiones

Deliveries de pizza hay infinitos y fantásticos, de todo tipo y color. Desde la genial y flamante reapertura de Roma, que busca reescribir la pizza porteña tradicional, a La Mezetta, con su fugazzeta icónica, con fulminantes cantidades de queso por encima. Pero en materia de tradición italiana, hay algunos nombres que deben mencionarse. En orden cronológico, ahí está Siamo Nel Forno , pionero absoluto, el único inscripto en la Associazione Verace Pizza napoletana, que garantiza que sigue los protocolos de Nápoles. Allí , todavía estrenando el nuevo horno italiano a leña recién importado, armaron un menú de delivery especial para estas semanas, que puede arrancar con burrata y prosciutto o una farinata (nuestra querida fainá), y seguir luego con sus reconocidas pizzas, desde la híper clásica Margherita a la Blu e cipolla, con mozzarella fior di latte, queso azul, panceta española y cebollas.
En San Paolo , por suerte, Maurizio de Rosa decidió animarse al delivery, algo que nunca había hecho antes en esta pizzería napolitana, permitiéndonos así probar muchas de esas pizzas que tanto dan que hablar, con bordes altos, base húmeda e ingredientes de gran calidad por encima. Algunas recomendadas: la Mastunicola, con grasa de cerdo, provolone y lardo madurado en las sierras de Córdoba; la Diavola, con tomates italianos, queso sardo, salamín casero y aceite de oliva de Catamarca; y la increíble San Patrignano, con reggianito, mortadela con pistacho y pesto.
En diálogo (en esa voz alta y expresiva del sur italiano, que casi que parece una pelea) con la pizza napolitana, está la pizza romana, en este caso estirada con palote, evitando el borde alto, con una cocción apenas más lenta que le da un piso más crocante. En Buenos Aires, hay dos lugares que emulan esta tradición. El primero es Cosi Mi Piace , con delivery de pizzas en horario de cena, de lunes a lunes, cocinadas en el hermosísimo horno italiano que es protagonista en el salón. La Stracciatella lleva tomate, stracciatella, albahaca y pimienta negra; la funghi, ideal para los primeros frescos, viene con mozzarella, portobelos horneados y crudos, perejil y ajo confitado. El segundo es Soler Vino Pizza , lugar joven que ya se había ganado el amor de sus vecinos, con pizzas como la blanca (sin tomate) de ricota de oveja y zuchini o la Marinara con guanciale, un embutido untable repleto de sabor e intensidad. Vale la pena recorrer también las opciones de vino a domicilio de este último lugar , con etiquetas bien elegidas a precios de vinoteca.
Datos. Menús, formas de pago y envío en las distintas redes sociales de cada lugar

Infobae - Economía - Cómo sobreviven las pizzerías más antiguas de Buenos Aires a la cuarentena: “Esto es un descalabro”

Cómo sobreviven las pizzerías más antiguas de Buenos Aires a la cuarentena: “Esto es un descalabro”

Fueron declaradas de interés cultural por su historia y recetas. Hoy sufren una fuerte caída de sus ventas y debieron adaptarse al delivery que no alcanza para cubrir gastos. Qué hacen Güerrín, Las Cuartetas, Los Inmortales, Banchero y La Mezzetta frente a la pandemia


Maximiliano Luna
Maximiliano Luna
Guerrin, Las Cuartetas, Los Inmortales, Banchero y La Mezzetta integran la lista de las tradicionales pizzerías de Buenos Aires. Por sus años, por su historia y por su deliciosas recetas son parte del patrimonio gastronómico argentino. Locales llenos, largas filas y un movimiento constante en sus salones formaban parte de su postales habituales. Hoy la situación es bien distinta: debido a la pandemia enfrentan una fuerte caída de su actividad.
Estuvieron más de una semana cerradas sin poder trabajar. A los 10 días de haber decretado la cuarentena obligatoria, el gobierno argentino autorizó a los locales gastronómicos la modalidad delivery siguiendo el protocolo de sanidad, sin embargo esta medida no es suficiente para solventar el negocio que lleva décadas de tradición.
“¿Cómo sobrevivimos? No hay manera de sobrevivir”, admite a Infobae, Vicente, encargado administrativo de una de las cuatro sucursales de Los Inmortales, fundada en 1952. “En estos 40 años de trabajo nunca tuvimos que cerrar nuestra puertas. Hace un mes éramos 22 personas trabajado en este salón de Lavalle 746, hoy somos 4 y sobran manos. Tuvimos que incorporar la entrega a domicilio, pero la demanda es baja en el microcentro... con suerte cubre solo el 6 o 10 % de las ventas. Pasan los días y solo acumulamos deudas”.
Por su parte, Las Cuartetas, instalada desde 1935 en Avenida Corrientes 838 con su pizza de molde, se sumó hace algunos días al sistema al sistema de reparto. “Volvió la pizza”, anunciaron el 16 de abril desde su redes sociales. “Lo hacemos por amor al trabajo porque hay muy poco movimiento. Las personas están aisladas y no se reúnen, algo que pujaba la actividad. También la gene tiene más tiempo para cocinar. El delivery es solo un accesorio, no nuestra actividad fundamental. La habilitación del take away ayudaría bastante”, reconoce a Infobae Antonio Vázquez, apoderado del comercio.

Allí rotan día por medio 3 empleados de los 39 que trabajan en el plantel original. Debido al contexto también redujeron su menú. “Eliminamos la icónica pizza de espinaca por los costos elevados. También ofrecemos un horario limitado de 13 a 21 hs”.
Una medida similar adoptó La Mezzetta. Fundada en 1939, es toda una tradición para los vecinos del barrio de Villa Ortúzar. Uno de sus encantos es que mantiene su estética original, su estilo, su marca, que la convierte en inconfundible. Se destaca por su pizza media masa, deliciosa, especialmente en sus variantes de napolitana y fugazzeta.

Zona de entrega de Las Mezzetas. El horario es de 12 a 15 y de 18.30 a 21.30
Zona de entrega de Las Mezzetas. El horario es de 12 a 15 y de 18.30 a 21.30
Hace una semana debieron adaptar su modelo de negocio, algo que les demandó un inversión de capital. “Solo estamos vendiendo pizzas precocidas de muzzarella, fugazzeta, napolitana y jamón y morrón en todos su tamaños. Se pueden pedir por teléfono, por las aplicaciones o retirando en local”, anuncian desde sus redes. Disponen de horario reducido. Los vecinos de las zonas celebran la medida, aunque desde el comercio aseguran que no alcanza.
Otro de los problemas que enfrentan es que el delivery -que es solo un complemento de la actividad- tiene ciertas limitaciones de entrega para que el producto llegue en condiciones. Las aplicaciones de comidas rápidas que podrían ser un solución cobran elevadas comisiones, costos de publicidad dentro de las mismas y pagos diferidos
Güerrín, otro de los iconos porteños, por primera vez en 9 décadas de historia se vio obligado a cesar su actividad. No dispone de delivery ni tampoco ofrece la posibilidad de retirar por mostrador por ubicarse en una zona no residencial. Es la primera pizzería que habitó la transitada Avenida Corrientes. Los amigos Arturo Malvezzi y Guido Grondona, inmigrantes genoveses, fueron los responsables de crear este éxito en 1932, que por definición culinaria hace su pizza en horno de leña.
Banchero -donde se inventó la famosa Fugazzeta y se sigue preparando igual- tiene su sede original en la esquina de Suárez y Almirante Brown, en La Boca. En medio de la cuarentena, el 28 de marzo cumplió 88 años de historia con sus puertas cerradas. La sucursal de Corrientes y Talcahuano volvió a prender su horno de 11 a 22hs, solo para llevar.

Maximiliano Luna
Maximiliano Luna
Aunque el salón de Lavalle 746, de Los Inmortales permanezca cerrado se deben realizar tareas de mantenimiento. “Es un local grande de 100 metros cuadrados, hay que controlar la maquinaria de la cocina, realizar tareas de limpieza y orden, sino todo se viene abajo”, resaltó Vicente.
No es tarea sencilla incorporar delivery. "Sumar un punto de venta implica inversión en contratar recursos humanos, motos o bicicletas, nafta, seguros, publicitar la nueva modalidad de venta en el barrio y capacitar al personal bajo estas circunstancias tan especial”, explican la asociación APPYCE.

Maximiliano Luna
Maximiliano Luna
La gran incógnita es cómo retomarán sus tareas una vez que se levante el aislamiento. Desde la Asociación están analizando en conjunto con las secretarías del Gobierno de la Ciudad las medidas de seguridad, que ya presentaron aunque aún no hay nada concreto. ”Sería algo similar a la semana del 11 de marzo al 19 de marzo con distanciamientos social, reducción de mesas y medidas estrictas de higiene”, detalló Vázquez.
“Hay una gran incertidumbre en ese plano. No hay nada claro. Estamos dispuestos a seguir el protocolo pero tampoco vamos a tener un aluvión de clientes. Este 2020 ya lo tenemos perdido”, reconoce Vicente, de Los Inmortales.
Hemos sobrevivido a muchas situaciones económicas complicada. Esta es inédita. El 2001 no tuvo nada que ver con lo que pasa hoy, esto es un descalabro”, sintetiza.

Clarín - Economía - Coronavirus en Argentina: niegan acuerdo de los gastronómicos para pagar salarios

Coronavirus en Argentina: niegan acuerdo de los gastronómicos para pagar salarios

La Asociación que los agrupa en la Ciudad rechazó la versión de un arreglo para hacerse cargo del 75% de los salarios. Cómo sigue la negociación a nivel nacional.


En medio de la situación de virtual parálisis que vive el rubro de la gastronomía por la epidemia de coronavirus​, la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés de Buenos Aires (AHRCC) negó haber participado de negociaciones para fijar un mínimo asegurado en los salarios del sector hotelero gastronómico correspondientes al mes de abril.
La entidad desmintió así versiones provenientes de la seccional porteña del sindicato de gastronómicos acerca de un supuesto acuerdo por un mínimo salarial del 75% para los empleados del sector en la ciudad de Buenos Aires.
“Nuestros representantes integran la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA), que es la que lleva adelante las negociaciones laborales y salariales abarcativas en todo el país”, aclararon desde la AHRCC, y enfatizaron: “No podemos ni deseamos establecer acuerdos por fuera de la federación a la que pertenecemos”.
Por su parte, la presidenta de FEHGRA Graciela Fresno refutó lo dicho por Dante Camaño, titular de los gastronómicos porteños, acerca de la existencia de un acuerdo y destacó que las negociaciones se dan a nivel nacional. “Estamos dispuestos al diálogo, pero también tratamos de preservar la continuidad de las empresas y las fuentes de trabajo, en un escenario inédito, donde casi el 100% de los establecimientos hoteleros y gastronómicos se encuentran cerrados en todo el país, siendo el monto de sus ventas igual a cero”, indicó.
Impuestos y alquileres forman parte de los costos fijos que aún deben pagar los establecimientos gastronómicos y hoteleros durante lo que para ellos serán varios meses sin ingresos. Desde la industria avizoran que ese rubro se encontrará entre los últimos que podrán volver a funcionar normalmente y, de hecho, consideran al 2020 como un año perdido.

Iprofesional - Economía - Gastronómicos: ningún trabajador del sector cobrará menos del 75% de su sueldo, a pesar del parate por la pandemia

Gastronómicos: ningún trabajador del sector cobrará menos del 75% de su sueldo, a pesar del parate por la pandemia

Gastronómicos: ningún trabajador del sector cobrará menos del 75% de su sueldo, a pesar del parate por la pandemia

La seccional porteña del Sindicato de Gastronómicos, las más grande del país, afirmó que llegó a un acuerdo con las empresas del sector para que este mes "ningún trabajador gane menos del 75% de su sueldo" en esa actividad, una de las más golpeadas por el parate generado por la cuarentena general ante la pandemia de coronavirus.

"Acordamos que nuestros trabajadores, cuya mayoría están licenciados en sus casas sin poder trabajar porque nuestra actividad está totalmente paralizada, ninguno cobre menos del 75 por ciento de su sueldo", informó el titular de esa seccional de Gastronómicos, Dante Camaño.

El dirigente aclaró que en algunos casos los trabajadores de su gremio recibirán un 80 o un 90%, según cada empresa, y que incluso algunas pagarán el 100% de los haberes a sus empleados que están de licencia por no poder concurrir a sus puestos laborales.

Camaño también detalló que este acuerdo regirá para este mes y que luego deberá seguir negociando "mes a mes" cómo se abonarán los sueldos en esa castigada actividad, ya que se estima que restaurantes, bares, cafeterías y hoteles serían de los últimos comercios en poder retomar a su normal actividad en el marco de la pandemia.
"Las cadenas de hoteles pueden tener alguna sucursal que puede estar funcionando mal en Argentina u en otro país, pero siempre compensaron con las ganancias que tienen en el resto del mundo. Pero ésta es la primera vez que están teniendo pérdidas en todo el mundo y en simultáneo. Es una hecatombe lo que está viviendo nuestro sector", lamentó el dirigente.

El gremio, que a nivel nacional comanda Luis Barrionuevo y representa a mozos, cocineros, camareros y empleados de hoteles, vive una situación muy complicada ya que la mayoría de los comercios del sector llevan más de un mes con las persianas bajas y sin recaudar un peso.

Gastronómicos es uno de los sindicatos que se encontraban negociando por estos días algún tipo de recorte salarial con las empresas de sus respectivos sectores, a fin de evitar despidos en actividades que están paralizadas debido a la cuarentena. En la misma situación se encuentran otros gremios como los metalúrgicos de la UOM, Calzado, Seguros y Comercio, entre otros.