El restaurante que en siete meses se convirtió en el mejor de Londres en TripAdvisor sin existir
Un bloguero engañó al sitio web con reseñas falsas haciendo que un cobertizo llegara a liderar el ranking de mejores restaurantes de la capital inglesa
Imagen de la cena celebrada por Oobah Butler en su cobertizo.. Foto: LA NACION
Si te apetece salir a comer a un restaurante nuevo y ves uno muy recomendado en el sitio web Tripadvisor- que proporciona reseñas en internet- seguro que te animas a probarlo. Pero a veces no hay que creerse todo lo que dicen las críticas en internet.
Un claro ejemplo de por qué es el caso de un bloguero que logró engañar a Tripadvisor y colocar a un restaurante en el número uno de los mejores de Londres sin que ni siquiera fuera un restaurante.
Así lo confesó el propio bloguero de la revista Vice, Oobah Butler, en su post. Antes de trabajar en el popular medio, Butler trabajó en una plataforma que vendía reseñas falsas en webs como TripAdvisor y Yelp!. Escribir reseñas falsas por 10 libras le hizo pensar si existirían restaurantes falsos.
En abril de 2017 decidió comprobarlo por sí mismo montando el suyo propio: The Shed at Dulwich (El cobertizo de Dulwich).
Todo un éxito
Para llevar a cabo su plan hizo algunas fotos a su cobertizo, se compró un móvil de prepago, creó una página web y también publicó imágenes de sus creaciones culinarias ficticias, hechas a partir de productos no culinarios:desde pastillas de limpieza para inodoros y crema de afeitar, hasta esponjas para lavar platos.
Parece salmón pero no lo es.. Foto: LA NACION
Pastillas para el inodoro son el ingrediente de este, a primera vista, muy apetecible entrante.. Foto: LA NACION
Al iniciar su iniciativa, el cobertizo ocupaba el último puesto de Tripadvisor, el 18.149. En poco tiempo y con la ayuda de amigos y gente cercana que realizaron reseñas falsas se colocó entre los mejores 10.000.
Se hizo tan popular que Butler empezó a sufrir las consecuencias de la fama de su cobertizo con constantes llamadas, emails y reservas con una antelación de 4 meses que esquivaba como podía.
Y al final, el 1 de noviembre logró lo que se había propuesto: era el número 1 en el ranking de restaurantes de Londres.
Es ahí cuando Butler se cuestionó la veracidad de TripAdvisor, que afirma dedica "tiempo y recursos significativos para asegurar que su contenido refleje las experiencias reales de los viajeros reales".
Seguramente el cobertizo más famoso de Londres.. Foto: LA NACION
Visto esto, se puso en contacto para preguntar cómo es que había logrado eludir sus rigurosos controles. "En general, las únicas personas que crean listados falsos de restaurantes son los periodistas en intentos erróneos de probarnos", fue la respuesta de un representante por correo electrónico.
"Como no hay ningún incentivo para que alguien en el mundo real cree un restaurante falso, no es un problema que experimentemos con nuestra comunidad habitual; por lo tanto, esta 'prueba' no es un ejemplo del mundo real", añadió.
Una vez logrado su objetivo abrió The Shed at Dulwich real. Nunca había tenido más de tres invitados en casa, dice, así que pensó en presentar el "restaurante" como estaba descrito en la página web, pero no les sirvió comida como la de las imágenes. Los recibió con comida precocinada. En total, se gastó 31 libras en el supermercado.
Como dice un dicho, "no es oro todo lo que reluce".. Foto: LA NACION
Los productos que se usaron para hacer el postre. Foto: LA NACION
"Invité a la gente a un restaurante con sillas apresuradamente montadas fuera de mi cobertizo, y se fueron pensando que realmente podría ser el mejor restaurante de Londres, solo por la clasificación de TripAdvisor. Podrías mirar esto cínicamente, argumentando que el olor de Internet es tan fuerte hoy en día que las personas ya no pueden usar sus sentidos correctamente. Pero me gusta ser positivo. Si puedo transformar mi jardín en el mejor restaurante de Londres, literalmente todo es posible".
Y después de todo lo que ha leído ¿le apetece comer en The Shed at Dulwich?
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/2091909-el-restaurante-que-en-siete-meses-se-convirtio-en-el-mejor-de-londres-en-tripadvisor-sin-existir-ni-servir-un-solo-plato
Con amigos, en pareja, en familia, o con los de la oficina: te recomendamos cuatro opciones para que celebrar sea, especialmente, una excusa para comer y beber bien.
El mirasol. Foto: Brando / Sol Santarsiero
COMEDOR NARDA
En su sitio web, Narda Lepes publica recetas, la mayoría son comidas pensadas para recibir en casa, para la familia, o para festejos como la Navidad. La tradición está instalada y ahora Narda -de este lado de la pantalla- tiene la posibilidad de dar de comer -en vivo y en directo- en su nuevo restaurante family friendly, ambientado con sillas escolares, que abrió hace dos meses.
Alrededor de las mesas de Narda Comedor se pueden reunir amigos, pero también parejas con cochecito para bebés, porque hay espacio entre las mesas. En los rincones tiene almohadones gigantes con forma de frutas y verduras. Para lavarse las manos, no es necesario ir al baño, ubicado en el primer piso, porque en planta baja hay un piletón y una canilla. Al lado, un dispenser de agua, porque la intención es que se tome a gusto y piacere, más allá de que en la carta figure un agua natural de Misiones. Para los niños y bebés se ofrecen propuestas del menú en platos copetineros (pescado, tomates cherry, medio huevo, porotos, puré y brócoli, cada ingrediente por separado).
Comedor Narda, con la familia. Foto: Brando / Sol Santarsiero
"Desde hace 17 años cocino todos los días algo diferente, por eso definir los platos del restaurante fue lo más fácil y lo último que elegí", explica Narda. "Lo distinto fue cómo transmitir sin dar una lección: comé más verduras, tomá más agua, ingerí los ingredientes en las proporciones correctas".
El lugar está abierto todo el día. Al mediodía, el servicio de mesas está a cargo de mujeres de más de 50, sin experiencia previa en gastronomía. "Tomé el ejemplo de mi tía Vivi, con la que hice el programa, que estaba en su casa, embolada, hasta que la llamé por ese proyecto y tenía mil pilas para trabajar".
La cocina es la de Narda: producto local con preparaciones que aprendió a hacer en sus viajes al exterior, o cocina de estilo argentino con una vuelta de tuerca. Un trabajo que se hace en equipo. La carta es corta. "No está dividida en entradas y principales, sino en platos chicos y platos al medio, en un 60% compuestos por vegetales".
Comedor Narda. Foto: Brando / Sol Santarsiero
¿Qué probar? La cebolla glaseada, con crema de papa, jugo de carne, migas y piñones ($160). La Palta que lo Parió, con salsa de chile dulce y queso halloumi ($180), la burrata con espárragos y polvo de hongos ($250). De los postres el Étnico y Sensual, una baklava con semifredo de dulce de leche y frambuesa ($170). La idea es compartir, porciones o propuestas de platos más importantes que el mozo ubica en el centro de la mesa. La familias, felices.
Meryl Streep acercó su dedo índice a la boca, haciendo el gesto de silencio, después sonrió. De este modo, le pidió discreción al mozo cinéfilo que la había descubierto en Buenos Aires, de vacaciones con su familia, en el primer piso de El Mirasol, en la recova de la calle Posadas. La actriz de Mamma Mia! y Los puentes de Madison es solo una de las tantas celebrities que visitó esta parrilla elegante, a pocos metros de los hoteles 5 estrellas de la ciudad.
El mirasol. Foto: Brando / Sol Santarsiero
Por su ubicación cercana a Retiro, esta sucursal (las otras se encuentran en Boedo, Puerto Madero y Tortuguitas) suele ser un punto elegido para reuniones laborales y encuentros corporativos. Con el plus de que en la mesa de al lado puedan sentarse Bono, Colin Farrell, Owen Wilson, Bon Jovi, Robert Duvall, Leonel Messi o Diego Maradona. En general, más que los comensales regulares, son los turistas norteamericanos quienes se alborotan ante la presencia de famosos. En la parrilla, además, desde que inauguraron en 1992, almuerzan o cenan con asiduidad funcionarios de gobierno de todas las administraciones.
Carlos Fernández (38), hijo de uno de los dueños, conoce a todos los políticos desde su adolescencia, cuando comenzó a colaborar en el negocio familiar. Los menciona por su nombre de pila, y tiene la precaución de no avisar a los paparazzi cuando se sientan a una de las mesas de El Mirasol, para permitirles que coman tranquilos.
"La carta comienza con las empanadas ($60), una receta que tenemos desde el inicio del restaurante", explica Carlos. "Son un clásico las de carne picada, con huevo, fritas soufflé. Luego están las entradas y las achuras, que son nuestra especialidad. Trabajamos con una parrilla en V, donde las carnes se asan muy cerca de las brasas tapadas con cenizas. Para que no se enfríen, se sirven en planchas eléctricas calientes, que no provocan humo". De esta manera llegan a la mesa el vacío ($360), la colita de cuadril ($320) y la entraña ($430). "Los cortes se ven siempre iguales porque trabajamos con frigoríficos a los que les especificamos las características de cada pieza con sus medidas mínimas y máximas".
El primer local abrió en el barrio de Boedo, hace 50 años, como un restaurante de cocina regional. "Quienes antes venían con sus abuelos, ahora lo hacen con su familia", comenta Carlos. En verano, los días más frescos es lindo comer en el patio, coqueto, con plantas, protegido por toldos. Para las fiestas abren el 25 y el 1° de enero, ambos días a la noche. La copa de champagne suele ser un clásico, tanto para la espera como para el brindis.
El cocinero Gastón Maceira (45) es fan de Francis Mallmann. Se compra sus libros, lo sigue en la televisión y en sus inicios trabajó en Cholila, el restaurante que el famoso cocinero tuvo en Puerto Madero. "Me gusta el hecho de que Mallmann se mantenga fiel a sí mismo y con los años perfeccione su propuesta de platos simples. Esa es la cocina que me gusta y en la que comencé de manera profesional. En ese restaurante trabajé por primera vez en 1995. Fue fuerte ese servicio, sobre todo el hecho de estar lejos de mi familia, pero después me acostumbré porque tuve que trabajar muchas veces para las fechas festivas y ahora me resulta algo normal".
Malloy's, con amigos. Foto: Brando / Sol Santarsiero
En Malloy's, desde hace dos años, Gastón trabaja de espaldas al Río de la Plata, el imán para la visita a este llamado "bar de costa", en Martínez. El nombre es un homenaje a tres famosos surfistas californianos y es punto de encuentro de grupos de amigos de todas las edades.
"El menú está ideado con platos ricos, que salen rápido: carnes a la parrilla, pescados, frituras, sándwiches y pastas", resume Gastón, quien trabajó en el club de polo Puesto Viejo, los restaurantes Club Social y La Pescadorita. "La comida que cocinamos está relacionada con el volumen de gente que recibimos, casi 500 cubiertos, que es la capacidad del lugar, pero que los fines de semana llegamos a duplicar".
El lugar tiene dos plantas, ambientadas en madera, con detalles que aluden a la vida de balneario. Posee barra, mesas con distintas capacidades, boxes y una terraza con media sombra y sombrillas con excelente vista al río. Cuando hace buen tiempo, lo ideal es llegar temprano, para evitar la espera. No toman reservas, pero de manera anticipada, para grupos, se pueden contratar menús fijos con platos de la carta, en la cual la novedad es el sushi.
Malloy's. Foto: Brando / Sol Santarsiero
Entre las propuestas más pedidas se encuentran las rabas con alioli ($200), las ribs laqueadas con salsa de barbacoa, ensalada coleslaw y papas ($380) y el bife de chorizo con papas y manteca ($330). De los postres: el húmedo de chocolate ($150) y el apple crumble ($120), ambos con helado de crema. Para beber lo mejor es optar por el vino y/o cervezas industriales. El menú ejecutivo, al mediodía, es de $250, incluye un plato, postre y bebida.
El 31 de diciembre pasado, a la noche, Malloy's abrió a la hora de la cena con un menú especial, un evento que se repetirá en 2017, cuando se pueda descorchar un espumante y brindar, frente al río, para recibir el Año Nuevo.
Cuando este restaurante estaba en la calle Gurruchaga, hubo un festejo de fin de año en el que Pol Lykan cocinó un menú de pasos. Después de las 12, empezó a tocar un DJ y con la música se mezclaron en una pista los clientes, el personal, vecinos e invitados. "¡Estuvo muy bueno! Pero solo lo hicimos esa vez", recuerda el cocinero de bajo perfil y formación en alta cocina, que a fines de los 90 creó F&F. Pol recuerda: "Al poco tiempo de abrir, los restaurantes en la zona eran pocos: La Cantina de la Plaza, Azafrán, Ravé y nosotros. Había diseñadores emergentes, bares, talleres mecánicos y estudios de arquitectura. Algo de ese espíritu posee esta zona periférica de Palermo en la que estamos en la actualidad".
Freud & Fahler NC, en pareja. Foto: Brando / Sol Santarsiero
Desde 2011, el restaurante está ubicado en la esquina de Cabrera y Godoy Cruz. "Me gustó este local el día que lo conocí, pero me parecía de difícil acceso. Esa noche, cuando llegué a mi casa, escuché el anuncio de cambio del sentido de circulación de Cabrera. Fue muy loco, una señal de que tenía que hacer el cambio". Así, Pol Lykan dejó la casa centenaria que albergó uno de los primeros proyectos de la llamada "cocina de autor" en Palermo, a una cuadra de la plaza Serrano.
El lugar es íntimo, de pocas mesas (la mayoría para dos) y posee clientes fieles. Parejas a las que el cocinero conoce desde que eran novios. Su cocina es sofisticada y simple a la vez, con sabores que sorprenden y platos de todos los días.
"La cocina que hago es consecuencia de la vida, del movimiento, y de lo que generás a partir de eso. Antes era un joven caprichoso que se enojaba si un cliente pedía cambiar una guarnición, ahora soy más flexible". Dos detalles que suman: no cobran servicio de mesa y utilizan mantelería de algodón.
Freud & Fahler NC. Foto: Brando / Sol Santarsiero
Los pescados, las milanesas con espaguetis, la papa rosti con rúcula, panceta y huevo pochado, son los must del menú ejecutivo (desde $230); de las tapas, los buñuelos de algas y espinaca, con hierbas y queso ($98) y la bomba de ají de gallina, brotes de coriandro, y mayoalli amarillo ($95); entre los platos, la paleta de cordero patagónico cocinado al vacío con quinoa, olivas, chimichurri, papines y pimientos ahumados ($385). Para beber hay cerveza artesanal y vinos.
La propuesta se plasma en dos cartas, una impresa en papel blanco y otra de portadas en negro. La primera tiene opciones de menús; la otra ofrece una variedad de tapas, principales y dulces, cada plato ilustrado por el cocinero. "El papel es un paladar mental, un marco de contención para cerrar la idea de sabores de un plato". Un método que funciona hace años y divierte a los comensales.
José Antonio Cabrera 5300, Palermo
Lunes a viernes de 12.30 a 15.30, sábado de 12.30 a 16, jueves de 20.30 a 24, viernes y sábado de 20.30 a 1
También llamado vitello tonnato o vittel thone, se convirtió en un plato típico de Navidad y fin de año.
Fiestas navideñas.
El vitel toné, o vitello tonnato, es uno de los platos emblema de la cocina italiana. Originario del Piemonte, debe su nombre al dialecto de la zona, por lo que hay que aclarar que no es francés, tal como pudiera parecer.
Parece que se preparó por primera vez en el 700 y la receta original no tenía atún, sino que debía su nombre a la manera de cocinar la parte de la ventresca, o vientre del atún. Recién hacia el 800 se le agrega atún, que en esta época ya se hacía en aceite tipo escabeche, lo que hoy se consigue en lata, y tampoco tenía mayonesa, sino huevos duro en la salsa. Además, nació como plato caliente, sólo después empezó a hacerse frío para el verano, especialmente para el 15 de agosto, que en Italia es fiesta. Fue en esta circunstancia que se empezó a hacer la salsa fría con mayonesa, tal cual se conoce al día de hoy.
Ingredientes
Peceto de ternera - 1
Atún en aceite de oliva extra virgen – 100 grs.
Anchoas – 5
Alcaparras – 100 grs.
Mayonesa – 4 cdas.
Vino blanco – 2 cdas.
Vinagre de vino – 1 cda.
Laurel – 1 hoja
Salvia – 1 hoja
Apio – 1 rama
Cebolla – 1
Zanahoria – 1
Sal
Pimienta
Aceite de oliva
Caldo de carne – 100 cc.
Preparación
1. Marinar la carne en el vino blanco el laurel la salvia y las verduras por 12 horas.
2. Sacarlo da la marinada y sellarlo con aceite de oliva sazonándolo con sal y pimienta. Luego meterlo a cocinar en el caldo hirviendo por 30-40 minutos según el tamaño hasta que la carne esté tierna pero no pasada de cocción. Enfriar rápidamente en el caldo mismo para que la carne no se seque.
3. Preparar la salsa con el atún, la mayonesa, las alcaparras y el vinagre de vino procesando todo hasta obtener una salsa fluida y lisa. Si es necesario, agregar un poquito de caldo frío.
4. Cortar la carne finita y acomodarla en una fuente. Salsar y decorar con alcaparras.
Por el chef Leonardo Fumarola, de L'adesso Ristorante Italiano.
Link a la nota: https://www.clarin.com/entremujeres/hogar-y-familia/receta-vitel-tone-hacer-casa_0_BkOXk6CWf.html
La sidra es un vino de manzanas. En muchas culturas, sobre todo en la celta, la manzana era la fruta del conocimiento, de la revelación, de la belleza y la inmortalidad.
La sidra es precolombina: en América, el pueblo Pehuenche fue el primer productor y consumidor de sidra. Habitaban el País de los Manzanos, en la cordillera patagónica, entre el norte de Neuquén y San Carlos de Bariloche.
Los manzaneros hacían chicha, que no es otra cosa que la sidra natural de manzanas o peras, sin gasificar ni endulzar, como la que beben asturianos, vascos y bretones.
En Perú, la chicha morada y la chicha de jora, ambas elaboradas a partir de maíz fermentado, son dos bebidas que acompañan los platos, tanto en las picanterías y como en las casas.
La chicha natural de maíz morado tiene enormes beneficios para la salud. La chicha de jora, una bebida sagrada de los incas, acompaña algunos platos emblemáticos como el seco de cordero en el norte o el adobo arequipeño.
Ambas aparecen también en las mesas de fin de año, junto a los platos celebratorios. Puedes acompañar la sidra con otros sabores tradicionales de las fiestas. Descúbrelos en el Especial Dulces Típicos Navideños.
Link a la nota: http://elgourmet.com/nota/el-pasado-de-la-sidra-que-seguro-no-conocias
Hasta hace unos años, era considerado una bebida menor en el mundo de las spirits, pero hoy se lo rescata como destilado de alta gama y se dice que es el nuevo whisky; lee la nota y enterate porqué el rescate valió la pena.
Los tiempos cambian, y también la cultura de las bebidas y la imagen de tenemos de algunas de ellas. Si hasta hace unos años el ron era considerado una bebida menor -por lo general asociada a tragos bastardeados por la nueva ola de la coctelería de autor, como el Daiquiri- hoy, se lo rescata como bebida de alta gama.
Marcas como Zacapa o Appelton trabajan para revertir la idea de que el ron se asocia al consumo adolescente y abordan a este destilado como una bebida que connota lujo y buena calidad.
Un poco de historia
Elaborado a partir de la caña de azúcar por fermentación, y luego añejado según lo que se busque en el producto, se cree que el ron apareció por primera vez en la Isla de Barbados alrededor del 1700 (los primeros registros en inglés hacen referencia a la palabra “rum”).
El ron puede ser blanco o dorado, y dependiendo de su vejez, se clasifica en añejo (a partir de un año de estacionamiento), viejo (al menos tres años) y otras categorías que llegan hasta los 12 años.
Este spirit es crucial para cierta clase de coctelería, como la Tiki, ya que su base son distintas clases de rones y frutas, más las ya características coloridas presentaciones en mugs o vasos tiki.
Una discusión muy recurrente en el mundo de ron, es si la Cachaça, de origen brasileño y de la misma familia de los aguardientes, también puede ser considerada un ron. Para algunos especialistas este alcohol pueden ser considerado un ron, ya que se obtiene a base de la destilación del jugo de caña de azúcar (aunque atención: la miel de caña y la melaza de caña no son lo mismo y saben diferente).
Las marcas responsables del cambio
La diferencia que productos como Zacapa tienen con el resto es que si bien la mayoría de los rones en el mundo (los hay de origen hispano, británico y francés) utilizan la melaza (el residuo de la cristalización del azúcar de caña), esta casa usa la miel de caña, que es puro jugo de la caña concentrado.
Zacapa, de origen guatemalteca, que se añeja a grandes alturas en “La casa por encima de la nubes” (a 2300m sobre el nivel de mar), realiza el proceso completo de la producción con distintos tipos de caña y aplica diversas técnicas que dan como resultado diferentes tipos de bebida (hay ron pasado por barrica, en barril añejado, con jerez, en barrica francesa, con vinos Pedro Ximenez, etc).
Asimismo, la marca realiza experimentos y cruzas que llaman la atención por su particularidad, siempre con el objetivo de posicionar a la bebida como un ítem cada vez más exclusivo, y caracterizado por un sabor general afrutado y con dejos de chocolate. Por ejemplo, en el último tiempo lanzaron una botella especial para bartenders, el Zacapa Ambar, inspirado en la inquietud de muchos bartenders que aseguran que esta bebida mancha las presentaciones de sus cocktails.
También el Zacapa 23, recién llegado a nuestro país, y dos ediciones limitadas (Negra y Royale).
Para 2018 la marca preparará una edición limitada orientada al público femenino. Pero quizás uno de los experimentos más interesantes -y locos- de esta casa sea el Zacapa Barroco, bautizado así por Lorena Vásquez, la experimentada master blender, y que implicó poner música clásica (del movimiento Barroco justamente) durante el proceso de fermentación de la levadura, ya que como entidad viva se considera que reacciona ante el estímulo musical.
Otra marca que busca ubicar el ron en lo más alto es Appleton, uno de los rones jamaiquinos más reconocidos en el mundo que acaba de llegar al país de la mano de grupo Campari.
Appleton Estate viene en tres variedades: Signature Blend, Reserve Blend y Rare Blend 12 Year Old. Elaborado en Valle de Nassau, en la Isla de Jamaica, donde las lluvias y el clima soleado ofrecen condiciones óptimas, este ron se caracteriza por ser ligeramente dulce y acaramelado en la generalidad, y más avainillado, especiado o cítrico según la variedad que se elija.
Quienes quieran indagar en el mundo del ron super premium también encontrarán una referencia en Flor de Caña, una empresa familiar que elabora uno de los rones más premiados en Latinoamérica.
De origen nicaragüense, la marca cuenta con rones de hasta 25 años de añejamiento en su totalidad, es decir puro y sin mezclas. La elaboración se beneficia del clima tropical de Nicaragua, con temperaturas y un nivel de humedad mayor al comúnmente usado en otros añejamientos. Asimismo, la cercanía al volcán San Cristóbal juega un rol importante en el alto grado de evaporación que experimenta esta bebida. Los de la gama ultra premium -con botellas bastante onerosas- vienen de 25, 18 y 12 años, añejados naturalmente en pequeñas barricas de bourbon hechas de roble blanco y selladas con fibra de plátano, que le dan un dejo tropical y perfumado. Inclusive su variedad de 4 años es de una calidad muy competitiva.
Ambas casas proponen al ron como nuevo ítem de lujo, y como bebida delicada y compleja. Por supuesto, se puede beber en cócteles, como marca la costumbre, y también a la manera de un buen whisky, con o sin hielos. Toda una novedad para lo que estamos acostumbrados, al menos los argentinos, en materia ron.
Lo que no muchos saben es que este segmento de bebidas, es uno de los de mayor crecimiento a nivel mundial, incluso antes que el popular gin y el siempre bien ponderado whisky.
Mujeres al frente: master blenders
Otra característica que tienen en común estas dos casas, es que son dos mujeres quienes se encargan de pensar y diseñar los blends de alta gama.
A cargo de Appleton se encuentra la metódica Joy Spence, quien se unió a la compañía en 1981 como chief chemist y rápidamente se entusiasmóó con el proceso de elaboraciónón del ron.
Fue la primera Master Blender mujer en 1997, todo un hito en la industria de bebidas espirituosas, y en particular en la industria del ron, una bebida que era consumida principalmente por hombres. A su vez, esta maestra sensorial es Licenciada en Ciencias de la Universidad de las Indias Occidentales en su país, y obtuvo una Maestría en Química Analítica en la Universidad de Loughborough, Inglaterra.
“Creo que para el blending del ron no hay género, todo depende de tus capacidades sensoriales, creatividad y pasión por esta labor”, explica Spence, quien estuvo de visita en nuestro país presentando las variedades de Appleton hace unos meses. Esta gran blender aconseja a las mujeres que quieran entrar y desarrollarse en este rubro, “pensar fuera de lo establecido, aprender el proceso de elaboración del ron desde cero, perfeccionar tus habilidades sensoriales, ser apasionado por la profesión, y, sobre todo, mantenerse humilde”.
Por su parte, la carismática Lorena Vásquez, de origen nicaragüense, también tiene un pasado como química, y si bien sus comienzos fueron en la industria de la cerveza su alta sensibilidad olfativa (un umbral de tolerancia a lo amargo muy bajo), la fueron llevando naturalmente al mundo del ron. Un ambiente donde, según cuenta, el 80% eran hombres mayores que la miraban con desconfianza. Sin embargo, esta pequeña mujer, se hizo un lugar a fuerza de talento y creatividad y hoy es una de las más solicitadas. “Creo que para este tipo de proyectos tiene que haber algo de arte y algo de tecnología. Pongamos tecnología, pero no perdamos el espíritu, mantener esa alma tan importante. Además, para mí algo fundamental en la vida, es que uno tiene que hacer algo que disfrute. Cuántas horas pasas trabajando y cuántas en tu casa. Si vas a estar sufriendo entonces no le veo el chiste”.
Link a la nota: https://www.planetajoy.com/?Ron%3A_la_reivindicaci%F3n_de_un_olvidado&page=ampliada&id=9988
Ambos son dulces milenarios. Llegaron a Europa en la Edad Media, traídos por los moros. Aparecen en diciembre, junto al árbol de Navidad y en las mesas de fin de año.
Los españoles protegen dosmazapanespor denominaciones de origen: el de Soto en Cameros (La Rioja) y el de Toledo. En cualquiera de las casas dedelicatessentoledanas se pueden adquirir mazapanes deliciosos.
El sabor del mazapán me lleva hacia otra parte del mundo: Argelia, dónde conocí los dátiles rellenos de mazapán.
El turrón se hace tradicionalmente de almendras tostadas, miel y azúcar. Es el turrón duro de Alicante, en el que se emplean almendras enteras. Las tabletas pesan 200 gramos.
El turrón blando es de Jijona, se muele la mezcla fundiéndose en tabletas de 300 gramos. Los turrones clásicos en España pueden tener también nueces y avellanas, pistachos, frutos secos o yema.
Estas exquisiteces acompañan la hora del brindis. Eso sí, se deben servir con algún espumante o champagne Brut.