miércoles, 1 de febrero de 2017

La Nación - Verano 2017 - Los imperdibles para salir a comer en la costa uruguaya

Los imperdibles para salir a comer en la costa uruguaya

Este año hubo un boom de bares y restaurantes que combinan el surf (otro hit) y la cocina moderna
PARA LA NACION
SÁBADO 28 DE ENERO DE 2017

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LA BARRA.- Entre horno de barro y ambiente surf, se multiplican los restaurantes y bares que se instalan en la costa uruguaya, de Punta del Este a La Pedrera. Algunos vienen desde Montevideo y duran el tiempo de una temporada en balnearios que crecen exponencialmente durante sólo dos meses. Otros deciden apostar por una apertura anual, en busca de una actividad durante todo el año y pensando en la clientela que, como ellos, elige este lado del charco para vivir. Estos no son los menos. En el último tiempo, se incrementó el número de residentes en Uruguay, seducidos por un estilo de vida a otro ritmo o, también, atraídos por las facilidades fiscales. El crecimiento de la costa hacia el Este favorece a estas nuevas iniciativas gastronómicas, que se suman a las clásicas y que ya no necesitan concentrarse en Punta. Se animan así a establecerse en lugares más recónditos, como el balneario La Juanita, justo antes de llegar a José Ignacio, o incluso más lejos, sobre la laguna Garzón.
Borneo Coffee, en La Barra
Borneo Coffee, en La Barra. Foto: Paula Salischiker
Descubrir estas nuevas propuestas es uno de los pasatiempos del verano esteño. Anclado en La Barra desde 2013, amante del surf y explorador de las olas californianas, el argentino Tomás Moche buscaba algo para hacer en invierno. A principios de diciembre abrió Borneo Coffee, sobre la calle principal de La Barra. El nombre evoca la náutica: bornear es la acción del barco que gira sobre sus amarras, según la dirección del viento. Inspirado en la Costa Oeste de EE.UU., con bandera de California y tablas de surf de decoración, Moche creó un mostrador con mesas a lo largo y con un deck de madera al fondo, al aire libre, rodeado de flores verdes.
Café Nómade, en José Ignacio
Café Nómade, en José Ignacio. Foto: Paula Salischiker
El café fresco recién tostado es la vedette del lugar. Moche hizo el curso de barista en San Diego, lo trae de The Lab Coffee Roasters de Montevideo, y se puede cortar con leche de almendras. "Me gustan mucho los cafés y quería salir de la tradicional medialuna y tostado de jamón y queso. Busqué un lugar en Punta del Este porque se labura más todo el año pero no encontré local. La Barra me gusta mucho y esta propuesta no existía. La zona está creciendo y hay varios que quedan abiertos todo el año. Se genera sinergia", cuenta Moche. Otro buen lugar para tomar un café es el puestito de Café Nómade en José Ignacio.

Con una propuesta artesanal, la chef María Malagrino ofrece chía pudding con leche de coco y almendra; yogur griego con néctar de coco, granola casera y frutas de estación; barras de granola con cranberries; budín de chocolate blanco con coco y frambuesa, o alfajores de almendra. A ello se suman dos ensaladas diarias, por ejemplo de tabulé, higos turcos, morrón de tres colores, cilantro, damascos secos y maníes tostados, y sándwiches como un wrap de atún con pepino apio, alcaparras, cilantro y rúcula. Todo fresco, preparado en el momento. Nuestro preferido: sándwich de pan bata, mozzarella fresca, tomate, berenjena, albahaca y gotas de aceite, para llevar.

Carpinteros de la cocina

Cantina del Vigía, en Maldonado
Cantina del Vigía, en Maldonado. Foto: Paula Salischiker
Instalarse en Maldonado fue tema de debate entre los chefs Federico Desseno y Agustín Benítez, que hace dos años abrieron la Cantina del Vigía, y sus colegas, que no entendían por qué estos dos uruguayos saltaban de José Ignacio al centro de la ciudad. Desseno es el creador de Marismo, en 2001, el primer restaurante que recuerdo que me haya hecho comer con los pies en la arena, a la luz de las estrellas y del fuego, y en el medio de las dunas de José Ignacio. Benítez se unió a él en la cocina en el tercer año.
"Le teníamos más fe a Maldonado por la continuidad de todo el año", explica Benítez.
No se equivocaron: a dos años de la apertura, en verano hacen doble turno de noche y en invierno trabajan muy bien. Carpinteros además de cocineros, Desseno y Benítez transformaron dos consultorios odontológicos y una casa de familia en un restaurante con patio y dos hornos de barro, las estrellas del lugar. De ahí salen las provoletas, los pollos, las pizzas, la corvina negra, las verduras. La carta propone productos frescos de estación, como esos duraznos y ciruelas de postre que en invierno se reemplazan por membrillo. El ambiente es más familiar que el de Marismo y los precios, más accesibles. La burrata o los langostinos al ajillo se suman a platos más tradicionales, contundentes pero no pesados, y acá también preparan sus panes y pasta, como la lasaña. "Esto es como la Coca Cola: se abre y todos los días se encuentra lo mismo. El producto genuino", sintetiza Benítez. Para atraer a la clientela, hacen eventos e invitan a cocineros queridos, como Mallmann. Los jueves es menú de amigos: entrada, plato y postre, con vino, por 800 pesos uruguayos (28 dólares).
Nuestros preferidos: el rösti de salmón (el signature dish del lugar), las pizzas y las verduras que acompañan a los platos, excelentemente cocinadas.

Forma de vida

Otros que también construyeron todo con sus propias manos son Lucía Villar y Matías Pérez. A diferencia de la tradición más francesa, en esta pareja es Lucía quien se ocupa de la cocina y Matías el que se encarga del salón. Abrieron Juana en octubre de 2015, en La Juanita, el barrio justo antes de llegar a José Ignacio, hasta ahora menos invadido por el desarrollo inmobiliario.
Atardecer con vista a la laguna Garzón, en Garzuana
Atardecer con vista a la laguna Garzón, en Garzuana. Foto: Paula Salischiker
En este restaurante de tablas que es también su casa, Villar y Pérez proponen una cocina de fuegos, con hornos de barrio y parrilla. La carta es reducida, con productos nacionales (salvo el pulpo que viene de España o de Portugal). Las entradas incluyen ensalada de brie y remolacha, langostinos y un camembert en horma entera con ajo, romero y tomates asados, servido en sartén de hierro. Entre los principales, además de la pizza cocinada en horno de barro, hay picaña de cordero, ojo de bife muy tierno y matambrito de cerdo, todas carnes que se cocinan a la parrilla, al igual que el pulpo. "Son todos cortes de exportación de Uruguay", precisa la chef. La pesca es local, de las lagunas Garzón y José Ignacio, y lo que ofrece es en función del día: corvina, lenguado, brótola, pejerrey.
"A los dos nos gusta el servicio y nos gusta trabajar. Es una forma de vida. Esta profesión es muy vívida. Es muy gratificante ver a la gente cuando disfruta y hay mucha adrenalina porque es todo inmediato", confiesa Villar. La chef uruguaya trabaja en cocina hace 14 años y Matías formó parte durante nueve años del equipo de La Huella. El salón, preparado para 50 personas, hace 80 cubiertos por noche en temporada, lo que les sirve para capitalizarse y mantenerlo abierto en invierno. Todo es casero, inclusive el pan.
Nuestro preferido: carpaccio de zucchinis, menta, miel y queso de cabra, pastel de papa y corvina, y el flan de limón con salsa de tannat, el clásico de la casa.

Pueblo centenario

Jazz y mariscos en Lajau, La Pedrera
Jazz y mariscos en Lajau, La Pedrera. Foto: @futurorefuerzos
Con una pequeña comunidad desde hace más de 100 años, la Pedrera reúne algunos restaurantes que ya son clásicos para los que vienen desde hace años. Es el caso de Costa Brava, conocido por sus rabas y sus miniaturas de pescado que se comen frente al mar; Casa Dulce, un clásico montevideano también presente en este balneario, al lado del Costa, para un buen crumble de manzanas; Lajau, un ambiente más familiar con jazz de fondo y ravioles de siri deliciosos, una opción perfecta para los días nublados; Petisco, con una pizza al metro y pescados excelentes, además de jugos naturales a la tarde, y La Pe, que inaugura su novena temporada y se impone como cita gastronómica para quien pasa por aquí.
On The Go, en La Pedrera
On The Go, en La Pedrera. Foto: Paula Salischiker
Entre los más nuevos se destaca On The Go, una propuesta de comida saludable para llevar, con ensaladas, bols de fruta frozen, sándwiches y licuados. Andrés Bazzoni, que en Montevideo trabaja sólo con delivery, transformó hace dos años un garage en cocina, en una de las callecitas que cruzan la principal de la Pedrera, y eligió una decoración surfera con tablones de madera, plantas, pizarra y pared pintada con formas en blanco y negro. "Empezó como bar de ensalada y al segundo día hacían fila. Tratamos de buscar una propuesta innovadora para Uruguay. Cuando vengo a la Pedrera por la temporada cierro lo de Montevideo. ¡El proyecto tiene corazón, pero es a pulmón!", cuenta Bazzoni, de 34 años.
Volviendo hacia Punta del Este, sobre la laguna Garzón ,antes de cruzar el nuevo puente construido por el arquitecto Rafael Viñoly, volvió a abrir Garzuana, que ya había inaugurado hace cinco años aunque sólo duró un año. Ahora, con el puente que permite conectar fácilmente José Ignacio con esa entrada a Rocha, los dueños Roberto Behrens y Juan Pablo Clérici volvieron a apostar por ese lugar sobre el agua, al lado del hotel flotante. Nuestro preferido: un drink sobre el agua, mirando el atardecer.

Para la vuelta

Futuro Refuerzos, en Montevideo
Futuro Refuerzos, en Montevideo. Foto: Paula Salischiker
Durante tres semanas tuvieron un foodtruck en Manantiales, aunque es en Montevideo donde están instalados desde octubre de 2015. Los chicos de Futuro Refuerzos producen su propio pan y piensan en los sándwiches que harán según el pan casero que crean. Al pan bata lo hacen vegetariano, con chauchas y tomates asados, crema de brócoli, pickles de cebolla, y quesos parmesano y dambo. Lo llaman Absoluto. Al pan al vapor, que cocinan en vaporera de caña de bambú, lo acompañan con cerdo braseado en cerveza, repollo, mayonesa casera de comino, pickles de remolacha y cilantro. El Chivito es una versión reinventada del clásico uruguayo, con la idea de que menos es más: lomo, mayonesa casera, mozzarella derretida, panceta, tomate, lechuga y cebolla colorada en pan felipe.
Refuerzo es un término uruguayo que no se usaba en gastronomía y hace referencia a ese sándwich que se prepara a la tarde. "Pensamos los refuerzos en relación al pan y a cómo lo hacemos. En Montevideo faltaba un lugar especializado, los sándwiches en esta ciudad son pensados como de confitería. Ideas, adaptaciones e inventos a partir de un viejo término. Y mucho amor", cuenta Fermín Solanas, uno de los cuatro socios. Todos vienen acompañados por una canastita de aluminio con papas caseras, boniatos, ensalada de chaucha, remolacha y huevo duro, o coleslaw, a elección.
Nuestro preferido: pan tortuga de remolacha, pescado, mayonesa casera, brotes y palta. Para pasar de camino al puerto, al final de las vacaciones, y comer un sándwich gourmet mirando el agua y la caída del sol. En abril abre en Buenos Aires.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1979655-los-imperdibles-para-salir-a-comer-en-la-costa-uruguaya

La Nación - Negocios - Joe & The Juice, la cadena danesa que amenaza el reinado de Starbucks

Joe & The Juice, la cadena danesa que amenaza el reinado de Starbucks

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Fast Company
MIÉRCOLES 01 DE FEBRERO DE 2017

Joe & The Juice, la cadena danesa que amenaza el reinado de Starbucks
Joe & The Juice, la cadena danesa que amenaza el reinado de Starbucks. Foto: Gentileza
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Éstas son algunas cosas que es probable que no encuentre en Joe & The Juice, la franquicia danesa que se presenta como una combinación de las cadenas Starbucks, Jamba Juice y Le Pain Quotidien: saludos de la cajera siempre iguales, códigos para utilizar el baño o un fondo musical genérico que se repite interminablemente.
Y esto es lo que probablemente sí encontrará: personal vivaz que hace un esfuerzo por relacionarse con los clientes y música muy personal, que da al lugar una onda distintiva. Onda: ese sí que es un término rara vez asociado con cadenas de comida y bebida.
Una crítica en Yelp dice: "La música siempre es tan divertida, así como el personal". Otra asegura: "Los vivaces jóvenes detrás del mostrador eran robustos, de buen aspecto, sexys, rápidos y eficientes, con charla fraternal que estableció buena energía? este lugar tiene la onda y la sensación divertida de un bar".
Eso es exactamente lo que busca Joe & The Juice. Fundada en 2002 por Kaspar Basse, ex campeón profesional de karate de Dinamarca, la compañía se está buscando imponer como el lugar para gente que cuida su salud, a la que le gusta el jugo exprimido con algo más. Las instalaciones por lo general ofrecen un área comunitaria espaciosa con muebles de estilo de mediados del siglo pasado, arte brillante, estantes con libros y un quiosco para sacarse fotos gratis.
Para Lars Bo Hansen, director ejecutivo de Valcon Management Consultants, y quien fue consultor para Joe & The Juice, todo se basa en la experiencia dentro del negocio. "El ambiente y los factores emocionales son lo que los diferencia", dice. "Obviamente los productos son sanos, pero la frescura y la onda combinadas es lo que los hace únicos".
Con más de 170 sucursales en 14 países, Joe & The Juice tiene grandes ambiciones. Se los encuentra por toda Europa, en barrios de onda o lugares con mucho tráfico como el aeropuerto Reykjavik. Actualmente hay cinco sucursales en los Estados Unidos, distribuidos en San Francisco, Nueva York y, más recientemente, Miami. Pero eso es sólo el comienzo. Hay planes de abrir sucursales en cientos de lugares más en EE.UU. en los próximos años.
El mercado norteamericano parece estar maduro para una cadena eficiente que pueda ofrecer más que sándwiches de atún en bolsas de plástico. Pero en el caso de Joe & The Juice no se trata sólo de lo que se sirve; la clave es cómo se sirve. Y ahí entran en juego los empleados.
Se alienta a los empleados, a los que se llama "jugueros", a ser auténticos en su forma de vestir y hablar, e incluso que pongan su propia música. Se les da control de sus sucursales y a cambio tratan a su lugar de trabajo de modo correspondiente. Aportan su personalidad al trabajo. La idea es que la libertad del empleado promueva una relación fuerte entre quien atiende y el cliente.
"Esto genera una cultura y un ambiente únicos", dice Basse. Se alienta a los empleados a bromear, hablar de las noticias y compartir su música favorita con los clientes. Es algo que imagina que le gusta a los estadounidenses jóvenes. "Estados Unidos es la capital del entretenimiento del mundo, por lo que probablemente encajemos mejor acá que en muchas otras partes del mundo", dice.
Andrew Álvarez, analista del sector del grupo de investigaciones IBISWorld, dice que entrar en el mercado de EE.UU. es algo "difícil" para cualquier marca extranjera, aunque cree que Joe & The Juice tiene un concepto de marca bastante sólido con resonancia entre los millennials, un segmento poderoso y muy buscado. En términos de competir con los grandes, queda el interrogante de a qué grupo específico pertenece Joe & The Juice: ¿los adictos al café o los entusiastas de la salud? ¿Puede apelar a ambos?
Joe & The Juice está ubicado en algún punto entre estos dos sectores.
"¿Cómo se atrae a los dos sectores? -dice Alvarez-. Decididamente es una nuez difícil de cascar". Alvarez cree que Joe & The Juice tiene más en común con Starbucks que con un bar de jugos, pero cree que la oferta saludable atraerá a un segmento que exige opciones preparadas en el momento y nutritivas, junto con la bebida de la mañana.
"Sigo siendo gran admirador de Starbucks", dice. "Lo que logró es indescriptible. Pero no tiene nuestro perfil saludable y no tiene el mismo ambiente dinámico, porque su trabajo es más fácil: sólo tiene que ofrecer café. Nosotros tenemos que hacer mucho más", asegura Basse.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1980565-joe-the-juice-la-cadena-danesa-que-amenaza-el-reinado-de-starbucks

Minuto Uno - Gastronomía - Fin del misterio: por qué el tomate perdió su gusto original


Fin del misterio: por qué el tomate perdió su gusto original

Los científicos estudiaron el problema por primera vez después de que la hortaliza más consumida del mundo perdiera su sabor característico.

Un grupo de científicos de China, Estados Unidos, Israel y España unieron fuerzas para descubrir por qué el tomate perdió su sabor característico a pesar de ser una de las hortalizas más producidas y consumidas en todo el mundo.

De acuerdo con el estudio científico publicado en la revista Science, el tomate perdió su gusto cuando se suprimieron los genes que resaltaban su sabor natural. Lo positivo es que gracias a este descubrimiento le permitirá a los productores volver a introducir ese factor en sus cosechas.

Para descubrir este hecho, los científicos tuvieron que analizar el ADN de 398 variedades de tomates, incluidas las silvestres, industriales y orgánicas. En todas las experiencias realizadas a lo largo de 10 años se comprobó que los primeros era los más gustosos.

"Las variedades comerciales modernas del tomate contienen cantidades significativamente menores de muchos de los compuestos químicos relacionados con el sabor que otras variedades más antiguas", explicó Antonio Granell, del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas de Valencia (España).

El tomate es uno de los alimentos más utilizados en la gastronomía de muchos países pero antes de que se convirtiera en una fruta domesticada era pequeño y tenía un sabor complejo.

Lo que pasó fue que después de la Segunda Guerra Mundial comenzaron a producirse cosechas más grandes de tomates bien redondos, rojos y firmes, y resistentes a plagas, para sacar el mayor provecho económico.

El resultado fue el buscado, pero se perdió el sabor del tomate silvestre.

Link a la nota: http://www.minutouno.com/notas/1533820-fin-del-misterio-que-el-tomate-perdio-su-gusto-original


Infobae - Turismo - Dónde se comen los chocolates más ricos del mundo


Dónde se comen los chocolates más ricos del mundo

Tanto en Europa como en Latinoamérica, hay un grupo de países que valen la pena ser visitados para conocer los chocolates de mejor calidad a nivel global

Existe una serie de países que por su producción de chocolate de calidad valen la pena ser visitados(iStock)
Existe una serie de países que por su producción de chocolate de calidad valen la pena ser visitados(iStock)
Viajar es una actividad sumamente enriquecedora cuando se busca conocer y experimentar vivencias ajenas a lo que uno conoce. Sin embargo, cuando una costumbre o tradición se extiende globalmente -como el consumo de chocolate, por ejemplo- es interesante indagar cómo esa tradición es ejecutada a través de las diferentes culturas.
El chocolate, uno de los alimentos más cotizados en el mundo desde su descubrimiento, es también un alimento explorado y reinterpretado en la alimentación y la gastronomía de todas partes del mundo, de maneras muy diversas. Por este motivo, existe un grupo de países que por su cercana y estrecha relación con la producción de chocolate de calidad, valen la pena ser visitados.
Los chocolates y bombones suizos son populares globalmente por su excelente calidad y tiene sentido ya que la fabricación de chocolate en este país comenzó en el siglo XVII. 

No es de extrañarse que además de ser considerado el mejor productor del mundo, sea el que más los consuma: sus habitantes comen al menos 18 kilos de chocolate por año y aunque las chocolaterías artesanales abundan en cada esquina, empresas como Toblerone, Swiss Army, Cailler de Nestlé, Lindt y Glando, exportan grandes cantidades.
Este país se ha consagrado como uno de los grandes expertos en la creación de chocolates rellenos y es uno de los productores más importantes del mundo -cerca de 220 toneladas anuales- aún cuando no cultiva cacao. Por todo el territorio pueden hallarse alrededor de 2 mil tiendas dedicadas exclusivamente a la venta de chocolate.

Además, en 1912, el inmigrante suizo Jean Neuhaus inventó el estilo praliné con almendras o avellanas y logró posicionarlo, hasta el día de hoy, como lo más utilizado para coberturas y rellenos de bombones. Las marcas más famosas de chocolates a tener en cuenta son Nirvana, Neuhaus y Floranne.
Si bien los mayores productores de chocolate se encuentran en Europa, el cacao crece en abundancia en Latinoamérica. Actualmente, sin embargo, países como México, de alta producción de cacao, volvieron a posicionarse con recetas antiguas que se alejan del azúcar industrial y se concentran en el arte del chocolatl, nombre náhuatl de la bebida que en tiempos precolombinos era sólo para los sacerdotes y líderes, preparada con canela y picante.

Este chocolate, mucho más sabroso y aromático, es comercializado por las marcas Ibarra, Ricollino, Chocolate Carlo V y Taza de chocolate Mexicano.
El chocolate llegó a Francia en 1615 como un regalo para el rey Louis XIII porque era considerado afrodisíaco y se consumía en forma líquida.

Los franceses incorporaron tanto este alimento más tarde a su vida que incluso lo consumen en el desayuno, en forma de pain au chocolat (o pan con chocolate): un croissant relleno con delicioso chocolate semi amargo.
En 2015 la marca peruana Cacaosuyo se consagró con el premio al mejor chocolate en los International Chocolate Awards, venciendo a los otros países top de la lista. En este país, la apuesta por los productos orgánicos ayudó a que sus creaciones tomen popularidad, no solo a nivel nacional, sino mundial.
Este país es famoso dentro del mundo del chocolate por sus "Mozartkugeln" en honor a su compositor estrella, Mozart. Creados por Paul Furst en 1890, es un dulce tradicionalmente redondo y relleno de mazapán que todavía se comercializa de forma artesanal en Austria.
Link a la nota: http://www.infobae.com/turismo/2017/01/22/donde-se-comen-los-chocolates-mas-ricos-del-mundo/