martes, 26 de julio de 2016

La Nación - Gastronomía - A la mesa con poncho: los restaurantes ofrecen abrigo para comer al aire libre

A la mesa con poncho: los restaurantes ofrecen abrigo para comer al aire libre

Este invierno, la solución para aprovechar los espacios exteriores llegó de la mano de la prenda del Bicentenario
LA NACION
VIERNES 22 DE JULIO DE 2016 • 00:24

Gentileza Camping
Gentileza Camping.
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Es patrimonio cultural, abrigo del gaucho. El poncho es una pieza artesanal noble e inconfundible de una cultura mestiza, y en el año del Bicentenario fue declarado en algunas provincias del país como prenda símbolo de la Independencia.
La moda, por supuesto, lo tiene este invierno como protagonista, y ahora la gastronomía también. Porque para aprovechar todas las mesas disponibles en los patios, veredas, terrazas y disfrutar de una cena al aire libre -aunque el termómetro recomiende ir adentro y refugiarse - muchos de los restaurantes de la ciudad lo ofrecen a sus comensales como respuesta al frío. El poncho es el nuevo invitado a la mesa.
Sucede que la generación actual de cocineros no sólo está atenta a los fuegos, las ollas y los nuevos sabores. La idea, en todos estos casos, es ofrecer una experiencia que incluya desde la exigencia gourmet como la sensación de una atmósfera acogedora. A los ponchos, según la ocasión y el lugar, se suman mantas y ruanas de los más diversos colores y texturas. En pleno invierno, el aroma de lo casero se suma a la calidez de lo artesanal.

De lana y a cuadrillé

Tardes de campamento, sopas, guisos y ponchos en Camping
Tardes de campamento, sopas, guisos y ponchos en Camping.
Bajo el concepto de campamento y aire libre, Camping es un original espacio en las terrazas del Buenos Aires Design, con una propuesta de comfort food. Grandes mesas comunitarias, comida casera, una cerveza artesanal, una taza de vino con especias o chocolate caliente. Todas las opciones de la carta invernal vienen acompañadas por el calor de esta prenda tan de moda. "Todos los inviernos y los días que hace frío ofrecemos ponchos para que las personas que nos visitan puedan abrigarse y disfrutar en nuestro espacio. Lo consideramos un acto de amor y a la gente le encanta, los re usan", dice Gabriel Balan, dueño de Camping.
Los ponchos, cuentan allí, fueron co-creados especialmente entre Camping y la marca Soifer. Se trata de un paño de lana con un diseño en cuadrillé con tonalidades de terracota y negro que, además, se pueden llevar por el valor de 700 pesos.

Ruanas artesanales

Además del calor de un posible brasero, como sucede en en Alo's, en San Isidro, su chef Alejandro Féraud no sólo está detrás de la propuesta gastronómica del lugar, basada en productos orgánicos, salvajes y de estación. Para este cocinero también es importante que la gente que se anime a disfrutar de su deck externo (que cuenta con 6 mesas y una capacidad de 20 personas) pudiera hacerlo protegida del frío. "Hay comensales que eligen pasar su estadía en las mesas externas y para nosotros es una atención especial el hecho de brindarles, además del calor del brasero, una ruana que los proteja del frío. A la gente le gustan mucho, son tejidas a mano y hechas con mucho amor y dedicación, como todo lo que ofrecemos en nuestro bistró"
Dicen en Alo's que estas ruanas, de lana y tejidas a mano, no sólo abrigan si no que se lucen con encanto. Y también entre las mesas se dispone un brasero con 20 kilos de quebracho cuyo fuego "brinda calor y elegancia" a las noches de otoño-invierno.

Directo de Salta

Ceviche al aire libre en invierno, es posible en La Mar
Ceviche al aire libre en invierno, es posible en La Mar.
En La Mar Cebichería, comandado en Buenos Aires por el chef peruano Anthony Vázques, uno puede deleitarse con los manjares de su cocina en su patio externo que, según los dueños del lugar, es la vedette del restaurant. Hay mesas y sillas de madera y una gran barra exterior abrazada por árboles de más de cien años. Para los que quieren aprovechar el encanto de este rincón al aire libre, se ofrecen mantas térmicas de lana tejidas a mano, traídas directamente de un pequeño negocio familiar de Salta. Además, por si las mantas no son suficiente, el exterior esta calefaccionado con tubos de gas que dan la vuelta a toda la barra, lo cual genera un microclima que acompaña los días y las noches de invierno al aire libre.
"Las mantas se trajeron de Salta específicamente del negocio Río del Valle Luracatao, que tiene más de 50 años de historia. Los dueños son una familia francesa que vinieron a nuestro país después de la guerra y José, fundador de la tienda, administraba un campo en la localidad de Luracatao -cuenta Marcos Meincke, socio de La Mar-. Se dice que el dueño de la finca le pidió a José que busque artesanos tejedores de la zona porque este hombre usaba unos trajes típicos de la época y quería asegurarse de tener tela de la mejor calidad. Pero no era tan común en esa época el oficio de tejedor, comercialmente hablando, sino que la gente tejía por necesidad de abrigo. Entonces, José buscó a los mejores del Valle y les dijo que entrenen a más personas ya que les iba a pagar por los tejidos. Fue en ese momento que a José se le ocurrió abrir un local en el Centro".
Hoy, según relata Meincke, el negocio familiar es atendido por Mariana, hija de José, pero todo continuá de la misma manera, bien artesanal. "Esquilan a las ovejas, hacen el hilo de lana a mano, lo tiñen ellos mismos y después, una vez armados los ovillos, los tejen en telar manual. Los tejidos son realizados aún por los artesanos que viven en el Valle de Luracatao, que son los que tienen el oficio bien arraigado".

De corderito sintético, y bien abrigados

La atmósfera es acogedora, y detrás de la cocina está la mano exquisita de Daniele Pinna, creador de los más deliciosos platos. "La idea de acondicionar el espacio exterior se originó a raíz de que el local es de dimensiones chicas y el sector al aire libre representa una gran cantidad de comensales. Además hay gente que prefiere comer afuera porque es más tranquilo. Por eso se decidió instalar la calefacción en base a tubos radiantes eléctricos y, como plus, ofrecer ponchos, bien cómodos y abrigados", cuenta Pinna, dueño y chef de La Locanda.
En los meses de frío, un toldo rojo recubre el sector al aire libre con cortinas que caen a los costados, no sólo para proteger al espacio del viento sino creando, además, una atmósfera acogedora. También, como explica su chef, La Locanda posee un sistema de calefacción exterior, lo que solucionó de plano el inconveniente de las bajas temperaturas.
Un detalle: los ponchos son de corderito sintético, en color crudo y eco cuero marrón envejecido.

Sabres de mar, al abrigo de un poncho

Con su propuesta ciento por ciento marítima, con platos elaborados por su chef Leandro Leyell, en la que únicamente se utilizan pescados y mariscos frescos, La Pescadorita está inspirada en clásicos de la costa Argentina, que también incluye detalles asiáticos, europeos, platos de diseño propio y exclusivas parrillas de mar. Su local en Palermo, cuenta con mesas en la vereda con calefacción, y en el invierno ofrecen ponchos a todos los comensales.
"Los ponchos funcionan como un complemento de la calefacción y a la gente le encanta porque hacen mucho más cálida su estadía en el restaurante. Usualmente lo usan los clientes que fuman y se quedan afuera", señala la encargada del restó, Cristina Pedreira.

El patio, el preferido de todos

Benaim, patio al aire libre con ponchos y calefacción
Benaim, patio al aire libre con ponchos y calefacción.
"El patio es el sector preferido de nuestros clientes porque no hay otro igual en toda la ciudad, y si la gente se siente cómoda y bien abrigada, pueden aprovechar sin padecer el frío de las mesas al aire libre", asegura Nicolas Wolowelski, uno de los dueños de Benaim, un restó sobre la calle Gorriti, en Palermo.
Benaim cuenta con un gran patio con capacidad para 60 personas, donde mesas comunitarias de tres metros de largo son el espacio ideal para una reunión entre amigos. La novedad, el dato que circula de boca en boca es el llamativo beer truck. Estacionado en el patio de aire poético, este camión de cerveza con cuatro canillas de cerveza artesanal recibe a bartenders invitados que despachan sus creaciones desde la ventana del camión. Los comensales, agradecidos. El sistema de calefacción exterior, y las mantas, son el equipamiento ideal para ahuyentar el frío.

Dónde ir

Alo's: Avenida Alte. Blanco Encalada 2120, Boulogne Sur Mer 1609, San Isidro. Lunes 8:00 a 16:00 hs; martes a sábados 8:00 a 23:30 www.facebook.com/AlosBistro
Camping: Terrazas del Buenos Aires Design, Avenida Pueyrredón 2501, Recoleta. Horarios de meses fríos: Martes a domingos de 12:00 a 20:00 hs.
La Locanda:: José León Pagano 2697, Recoleta.
Benaim BA:: Gorriti 4015, Palermo. Lunes a jueves de 19:00 a 00:30hs. Viernes de 19 a 3; sábados de 12:00 a 3:00. Domingos de 12:00 a 0:30 hs.
La Pescadorita: Humboldt 1905, Palermo Hollywood. De lunes a domingos 12.00 a 23.30 hs.
La Mar Cebichería: Arévalo 2024, Palermo. Martes a sábados de 12:00 a 16:00 hs y de 20:00 a 24:00 hs; domingos largo almuerzo de 12:00 a 19:00 hs.
Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1920531-a-la-mesa-con-poncho-los-restaurantes-ofrecen-abrigo-para-comer-al-aire-libre

Revista Planeta Joy - Una visita a Freixenet, el mayor productor mundial de vinos espumosos

Una visita a Freixenet, el mayor productor mundial de vinos espumosos

Viajamos a Sant Sadurní D´Anoia, en las afueras de Barcelona, para conocer los secretos de la compañía que marca el pulso global en el negocio de las burbujas.

A cada región española se la reconoce por la excelencia de sus productos: a Extremadura por sus jamones, a Galicia por el pulpo y los percebes, a Andalucía por las hortalizas y cítricos, a la Rioja por su excelente tinto a base de Tempranillo, y a Cataluña por el cava, orgullo de esta nación. Respecto de los catalanes, si hay algo que los caracteriza es su creatividad pero también su cosmopolitismo. El cava, el vino espumoso más producido en el mundo, es un claro ejemplo de inspiración en un producto extranjero, el Champagne, al que lograron reinventar y convertir en un suceso local con identidad y carácter propio. 
Tuvimos oportunidad de comprobarlo, semanas atrás cuando viajamos al pueblo de Sant Sadurní d'Anoia, en las afueras de Barcelona, para conocer cada uno de los secretos del indiscutido rey mundial de las burbujas. ¿Por qué decimos que Freixenet es el rey de las burbujas? Simple: es la bodega que produce en el mundo la mayor cantidad de vinos espumosos. Lanza al mercado 170.000 millones de litros de cava por año. La suya es una historia atrapante, en la que conviven la tradición y la modernidad. Vale conocerla.
 
MALDITO PULGÓN
La empresa fue fundada tras la unión de dos familias especializadas en el mercado vinícola: los Ferrer, propietarios de La Freixeneda y presentes en la actividad desde el siglo XII, y los Salas, fundadores de Casa Sala. Cuando Pedro Ferrer Bosch contrajo matrimonio con Dolores Sala Vivé se asentaron los cimientos de esta empresa, que fue constituida en 1889 de manera oficial. Al principio, sin embargo, no pensaban en burbujas. Lo suyo eran los vinos tranquilos. Les iba bien. Vendían en Barcelona y exportaban a Sudamérica. Y en eso estaban hasta que una peste llamada filoxera puso en jaque el negocio, al punto que hizo caer casi a cero la producción.  
Los azotes de este pequeño pulgón que ataca a las vides obligó a los productores locales a emprender una travesía por otras regiones de Europa en busca de métodos y tratamientos para aplacar la peste. En ese plan, de paso por Francia, conocieron el negocio de los espumantes y todo cambió. Fue un éxito por partida doble: lograron doblegar a la filoxera con nuevas técnicas y cepas que se adaptaron muy bien a la zona del Penedés (la zona vitivinícola catalana por excelencia, de clima suave y suelos calcáreos) y relanzaron la producción vitivinícola local al iniciarse en la producción de vinos espumosos.
En 1914 Pedro Ferrer, figura venerada en la familia, produjo su primer vino espumoso natural según los procesos utilizados en Francia. La marca original fue Freixenet Casa Sala, nombre que deriva de Freixeneda, pues así se llamaba la finca familiar que estaba rodeada de fresnos o “freixes”, como les dicen allá. Con el paso de las décadas Freixenet a secas se convirtió en un monstruo que logró opacar la producción de las bodegas de sus vecinos galos. 
LOS GRANDES MOMENTOS 
En su larga carrera hacia el liderazgo del mercado de las burbujas Freixenet se topó con obstáculos, pero también supo generar trampolines: en las décadas de 1920 y 1930 llegaron a los mercados extranjeros de habla hispana. En 1935 establecieron su primera oficina en los Estados Unidos. En 1941, en medio de la II Guerra Mundial, lanzaron al mercado el Carta Nevada, un “boom” comercial que se destacó por su audaz botella esmerilada. 
Bajo el control de José Ferrer, a finales de la década de 1950 Freixenet consigue mejorar la trayectoria de la compañía en lo comercial hasta convertirla en una de las principales empresas dedicadas al cava. En 1974 lograron otro “hit” con el lanzamiento del Cordón Negro, que hoy se vende en 140 países. Lo que algunos vaticinaban como un fracaso hizo saltar la banca, ya que la elegante botella de color negro se impuso entre las preferencias del público, apalancado en la excelente calidad de su cava. Durante mucho tiempo no hubo prácticamente nadie en España que durante las 12 campanadas de Nochevieja no comiera las típicas uvas de fin de año junto a una copa de Cordón Negro. 
Las festividades de Navidad, precisamente, tienen íntima relación con la fama de la marca y su alto reconocimiento en cada rincón. Cada año, desde 1977, Freixenet lanza en Navidad un nuevo comercial de TV, y no se andan con chiquitas: desde Liza Minelli hasta Shakira (pasando por Paul Newman, Sharon Stone, Kim Bassinger y tantos otros) las principales celebridades del mundo han protagonizado sus spots, que son considerados un éxito dentro de la industria de la publicidad. A tal punto que hasta han sido dirigidos por figuras como Martín Scorsese.
Saber enológico, habilidad para los negocios y destreza para el marketing, son tres de los pilares sobre los que se construye el éxito del grupo, que apuesta abiertamente “por calidad y precio justo”, un lema que refiere a la decisión de ofrecer siempre la mayor calidad al mejor precio posible.  
SANT SADURNÍ D’ANOIA, LA JOYA DE LA FAMILIA
La Sagrada Familia, obra cumbre de Gaudí, el antiguo Casco Gótico, y el Camp Nou son paradas obligadas para los turistas que visitan Barcelona. Pero a 50 kilómetros de distancia hay un pueblo de 12.000 habitantes que merece la visita de cualquier “foodie” que se precie de tal: Sant Sadurní d’Anoia, la base de operaciones del Grupo Freixenet, situado en las ondulaciones del Alto Penedés, una comarca que a pesar del desarrollo industrial permanece agreste y salpicada de masías. Una explanada con viejo automóvil con forma de botella flanquea la entrada del edificio modernista construido en 1927 por el arquitecto Josep Ros i Ros. Pero lo más importante no está a ras del piso, sino en el subsuelo, donde se extiende un complejo de ocho pisos que desciende hasta las profundidades de la tierra. La superficie total de la bodega donde se produce el cava es de 150.000 metros cuadrado (el equivalente a 15 estadios de fútbol).
La visita a estas cavas centenarias se inicia en el microcine con un breve audiovisual sobre la historia de la empresa, que resulta muy interesante para comprender la dimensión que ha cobrado la marca. Luego comienza el recorrido por la parte antigua de la bodega y los guías explican el proceso de elaboración del cava y cómo la tecnología se ha ido incorporando al método tradicional. A continuación, los visitantes recorren en un pequeño tren subterráneo las últimas ampliaciones, donde conviven tradición y modernidad. Tras el paseo aguarda la sala de degustación, donde se disfrutan las diferentes etiquetas de la casa. La visita termina en la tienda “Dolores Ferrer”, donde se pueden adquirir diversos artículos relacionados con el mundo del vino. 
 
Si todavía quedan ganas de seguir conociendo, a media hora de auto de Sant Sadurní d’ Anoia se encuentra Sant Quinti de Mediona, región poblada por viñas viejas como el viento. Allí está la sede de Casa Sala, que también merece ser visitada. Ahí es donde se elabora el Gran Reserva, el cava más sobresaliente del Grupo, siempre bajo la atenta mirada del enólogo Josep Bujan. Todo lo que se encuentra en ese solar, que visitamos en una mañana gris y lluviosa de abril,  remite al pasado más glorioso. Se trata de una suerte de museo vivo. Fue en sus entrañas donde hace más de un siglo la familia produjo su primer espumoso. Aquella forma de hacer se recrea ahora con el Gran Reserva, en cuya elaboración se utiliza una  prensa de madera que tiene 150 años. Con ella realizan el vino base. El resto de la bodega cuenta con la más avanzada tecnología. Hasta que sale al mercado, este cava duerme durante ocho o nueve años en botella. Casa Sala se hace sólo con dos uvas provenientes de fincas propias, Parellada y Xarel•lo. Sólo se producen unas 15.000 botellas por año y el resultado es un extraordinario Brut Nature (cero azúcar), armónico, elegante y estructurado que todo fan de las burbujas debería probar alguna vez en su vida.

BURBUJAS Y ALGO MÁS
No todo es cava en la vida del Grupo Freixenet. Con vista de lince y sapiencia de búho, durante la década de 1980 apostaron al crecimiento del mercado español e internacional en materia de vinos, tanto espumosos como tranquilos, motivo por el cual realizaron sin prisa pero sin pausa una serie de beneficiosas adquisiciones. En la península ibérica se hicieron de bodegas en otras zonas productoras de gran prestigio como Rioja, Priorat, Montsant y Ribera del Duero, mientras que en el exterior construyeron el Wingara Wine Group, en Australia, y Gloria Ferrer en California, entre otras. Para resumirlo de un plumazo, el grupo cuenta en la actualidad con 23 bodegas en siete países ubicados en tres continentes diferentes. Una de esas bodegas está en Mendoza, en Gualtallary, “el sexy district” de nuestro país. Se trata de Finca Ferrer, que se inauguró en 2010, en una propiedad de 317 hectáreas (allí se elaboran marcas como Acordeón, X y Viento Sur).
LA FAMILIA, LO PRIMERO
Actualmente el grupo sigue siendo una empresa cien por ciento familiar, algo poco habitual en un negocio de esta envergadura. Si bien el presidente honorario de Freixenet es Josep Ferrer Sala, desde el año 1998 Pedro Ferrer Noguer, de sólida formación académica en economía y vitivinicultura, se desempeña como CEO del grupo. Los herederos de Josep Ferrer tienen la presidencia y el 42% del paquete accionario, mientras que sus primos, los Bonet Ferrer cuentan con el 29%. La tercera rama, los Hevia Ferrer, controlan el 29% de las acciones, además de la dirección financiera. 
Durante cuatro generaciones el clan familiar logró construir un modelo de éxito que genera admiración y reconocimiento en la escena mundial del vino. Todo un logro. 


BEBER FREIXENET EN LA ARGENTINA Freixenet desembarcó con sus cavas en la Argentina durante la década del´90. Desde entonces es una de las marcas más apreciadas por los fanáticos de las burbujas. Aquí se pueden conseguir el mítico Cordón Negro en la versión Brut y Brut Rosé, ambos de aromas finos, frescos y delicados. También tienen Magnum (botella de litro y medio), a la venta. Otra perlita que se comercializa es el Gran Carta Nevada Brut, ligero, equilibrado y afrutado, así como el Elyssia Gran Cuvée, que combina las variedades típicas del Penedés con las clásicas cepas Chardonnay y Pinot Noir, cava goloso, con buena acidez y final largo. Segura Viudas (propiedad del Grupo Freixenet) también está al alcance del consumidor local, con su  Reserva Heredad (con predominancia de Macabeo y 30 meses de crianza) y el Brut Reserva.En breve también podría sumarse el Freixenet Ice, flamante lanzamiento de la marca: un cava Demi Sec muy frutado y floral.

LA DIFERENCIA ENTRE CAVA Y CHAMPAGNESi bien son primos hermanos, se trata de productos diferentes. El champagne es un vino espumoso que se produce en la zona de Champagne (y estrictamente en ninguna otra), mientras que el cava es la versión catalana del champagne y también tiene Denominación de Origen (sólo algunas subregiones están autorizadas para elaborarlo bajo ese nombre). El primero por lo general se realiza con cepas Chardonnay y Pinot Noir, mientras que el cava puede llevar tres cepas blancas típicas del Penedés (Xare•lo, Macabeo y Parellada). Por lo demás siguen el mismo proceso, caracterizado por la segunda fermentación en botella. Sin embargo, el champagne tiene más tiempo de crianza en botella, con un mínimo de 15 meses, mientras que el cava tiene al menos 9 meses. No obstante, en la relación calidad-precio, el cava saca varios cuerpos de ventaja. Se puede tomar un buen cava por pocos euros, mientras que para beber un champagne de calidad hay que entrar en un mayor gasto. Esto explica por qué el cava le quita cada vez mayor porción de mercado al gran vino francés, tanto en Europa, como en el resto del mundo.
Link a la nota: http://www.planetajoy.com/?Una_visita_a_Freixenet%2C_el_mayor_productor_mundial_de_vinos_espumosos&page=ampliada&id=8790

Revista Planeta Joy - Esquí y alta cocina en una excursión gourmet a los Alpes italianos

Esquí y alta cocina en una excursión gourmet a los Alpes italianos

Dolomite Mountains ofrece un safari gourmet en una de las zonas más exclusivas del planeta. No nos envidies, pero estuvimos ahí y te contamos de qué se trata.

Cuando se habla de nieve, cualquier argento que se precie de tal piensa en Bariloche. Claro, porque si de esquiar se trata lo primero que asalta el imaginario local es el Cerro Catedral, o a lo sumo Las Leñas y Chapelco. Pero el mundo no es pequeño y existen posibilidades ilimitadas para deslizarse por las montañas. Y como no sólo de esquí vive el hombre, también hay que comer, y cuanto más excelente sea la experiencia gastronómica, tanto mejor.
Este combo “gastrodeportivo” lo ofrece Dolomite Mountains, agencia especializada en turismo aventura de alta gama, conducida por Agustina Lagos Mármol, porteña radicada en Italia hace más de 20 años. Entre el abanico de ofertas exóticas que brinda, está el Luxury Gourmet Ski Safari. Este auspicioso nombre aúna dos conceptos: esquí en los Dolomites con algunas de las mejores y más bellas pistas de Europa y una gastronomía de primer nivel. ¿En qué consiste el programa? La idea es esquiar durante varios días en esta inmensa región de los Alpes italianos, de valle en valle, pernoctando en hoteles con restaurantes con estrellas Michelin, o en refugios de ensueño que parecen salidos de un cuento de los hermanos Grimm, donde también se come de forma magistral. 
Vale comentar que la cadena montañosa de los Alpes italianos debe su denominación al geólogo francés Deodat de Dolomieu, que quedó deslumbrado con las caprichosas formas geológicas del macizo, algo digno de ver y que es único en Europa. No por nada en 2009 la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad.
 
RADICCHIO Y PROSECCOLos programas son maleables ya que se diseñan taylor made según la necesidad de cada cliente. No obstante, los sibaritas amantes de las tablas pueden dar el puntapié inicial en Valdobbiadene, en el Veneto, la cuna del Prosecco, el legendario espumante italiano. El mejor Prosecco, que a diferencia del Champagne hace su segunda fermentación en tanques de aluminio (método Charmat), viene puntualmente de Cartizze. Los esquiadores-gourmet hacen noche en Abazzia, un pequeño pueblo idílico que tiene un hotel llamado Villa Abazzia (cinco estrellas y miembro de Relais & Châteaux) cuyo restaurante, comandado por Donato Episcopo, cuenta con una estrella Michelin. Además del festín de alta cocina (el producto emblema de la zona es el radicchio colorado) y Prosecco, los más sesudos pueden visitar una abadía románica que se encuentra cruzando la calle y quita el aliento hasta al turista más apático.
 
SE SUBE LA CORTINAAl día siguiente, la opción es dirigirse a Cortina d’Ampezzo, quintaesencia del “chic” alpino, sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1956. En la alta temporada, cual banda de golondrinas, se afincan magnates de diferentes rincones del mundo a disfrutar de las bondades de la aldea, entre las que se destacan las grandes marcas de ropa y las automotrices, concentradas en los negocios de la calle principal de la villa. El rancio y elegante hotel Cortina, inaugurado en 1870, es una opción para alojarse. La Enoteca Cortina, una original y simpática vinería a la que sólo se llega por recomendación, es otro de los atractivos del pueblo. Se ingresa por una puerta apta para gnomos, pero una vez adentro deslumbra la boiserie, los asientos de cuero verde que rodean el perímetro de la casa y la generosa oferta de vinos por copa. El Lagrein, Pinot Bianco y Pinot Noir se dan muy bien en estas tierras. 
Luego comienza el periplo deportivo en los valles de Faloria, Cristallo y Tofana. La cantidad y variedad de pistas, de todos los niveles, marean al profano, cual inmigrante de Europa del Este en tiempos de la Guerra Fría que cruza el muro y se encuentra en un supermercado occidental. Definitivamente, la profusión de medios, opciones, refugios y valles hacen que el esquiador quiera afincarse para siempre en esas montañas. 
NIEVE Y JACUZZIPor la tarde, luego de una cerveza Moretti o un “bomardino” (licor de huevo con crema de leche), lo más recomendable es establecerse en el refugio Scoiattoli, en la zona de Cortina. Este refugio, encaramado en lo alto de un pico, tiene la particularidad de que goza de una vista idílica de los Cinque Torri, cinco montañas sobre cuyas caras estalla el sol de la tarde; el espectáculo de esa paleta de colores rojos y ocres es único, más cuando se disfruta dentro de un jacuzzi al aire libre. Un “vin brûlé” es el preludio de la cuidada cocina que ofrecen los miembros de la familia Lorenzi, propietarios del lugar. Suculentos platos a base de speck (cerdo seco y ahumado del país) y pasta hecha en casa aromatizada con arándanos, son parte de la oferta gastronómica, que se acompaña con vinos de primer nivel, entre los que se destacan no pocos Grand Crus.
Al día siguiente, luego de un copioso desayuno, los gastro-aventureros se calzan las tablas (el sol es terrible así que conviene embadurnarse bien de crema) y descienden hasta el transporte que los lleva a experimentar otros valles, porque acá son como las cajas chinas: cuando uno piensa que es el último, hay otro, y otro, y otro…
Por la mañana se esquía en Civetta y Alleghe, lugares de ensueño para cualquier esquiador. Los que tengan más destreza pueden elegir hacerlo fuera de pista, ya que en esos lares sobran opciones para realizar la experiencia; uno de ellos es La Marmolada, la montaña más alta de los Dolomites y la única que alberga un glaciar. 
 
SHANGRI-LA ALPINAPor la tarde, y luego de un breve trecho por nieve honda, un bobcat (moto de nieve) con trineos levanta al grupo y lo lleva hasta el refugio Fuciade, un valle perdido, aislado del mundo, en lo que es el Trentino, habitado por una pequeña comunidad romanche (etnia característica de la región, también conocidos como ladinos). El refugio y los caseríos circundantes no los hubiera concebido ni Johanna Spyri, la autora de Heidi: pequeños chalets montañeses construidos en madera, inmersos en un paisaje blanco, rodeados de montañas milenarias. En invierno sólo se puede llegar en moto de nieve, vehículo oruga o caminando con raquetas, cosa que más que un comensal hace, porque la cocina y la cava del refugio son sencillamente soberbias. 
Pero además de la exquisita cocina, donde se prepara el “capriolo”, una especie de venado local, en el refugio hay finos trabajos de ebanistería, un pequeño museo particular de imaginería en madera policromada. Vírgenes, querubines y Cristos pueblan las paredes y vanos del edificio, en consonancia con la profunda religiosidad de los montañeses, cuyos peligros centenarios y clima extremo requieren de toda ayuda divina. 
Por la mañana, luego de un viaje en un vehículo de oruga, se esquía en Val Gardena, Alto Adige y Alta Badia, región perteneciente al Südtirol, territorio que durante siglos fue austríaco, pero que luego de la Primera Guerra Mundial se anexó a Italia, aunque conserva rasgos autónomos distintivos como la presencia del idioma alemán. Sin embargo, lo interesante de Alta Badia es que es el lugar del momento, el “must” al que todos quieren ir. La panoplia de pistas es maravillosa, así como los rincones que ofrece para almorzar. Algunos de los platos típicos del Südtirol son gnocchi con ricotta, canderli (albóndigas del país), bauernspeck y polenta con zucca.
Finalizada la experiencia “gastro-nívea”, el epílogo del viaje se puede realizar en Venecia, “La Serenísima”, que queda a menos de dos horas de viaje en auto desde los Dolomites. Esta ciudad de decrépita belleza barroca, laberíntica y misteriosa, tiene algunos de los activos culturales más importantes de Italia: Veronese, Tiepolo, Tizziano y Tintoretto, por ejemplo, son moneda corriente en los museos, galerías y palacios de la ciudad. 
CÓMO LLEGAR
Para llegar desde Buenos Aires a los Dolomites se puede volar a Paris y luego a Venecia por Air France. La aerolínea gala ofrece vuelos diarios desde Ezeiza a Charles de Gaulle, y de allí al aeropuerto Marco Polo, en Venecia. Por los colores, diseño y estilo empleados, la compañía logró revivir esa estética “retro” de los años 60, la gloria de la aviación aerocomercial. Durante el aperitivo y el servicio de comida ofrecen champagne y tienen la deferencia de presentar el menú impreso. Detalles poco usuales en la gran mayoría de las clases económicas, con el plus de ese bouquet “chic” que siempre tuvo la aerolínea francesa.
Link a la nota: http://www.planetajoy.com/?Esqui_y_alta_cocina_en_una_excursion_gourmet_a_los_Alpes_italianos&page=ampliada&id=8788

Revista Brando - Música + Gastronomía = Los Chefferson

Música + Gastronomía= Los Chefferson


Alejandro Maglione | amaglione@lanacion.com.ar - @MaglioneSibaris | Especial para ConexiónBrando 

Lo inesperado

Estar en medio de la celebración de "Madryn al Plato" y que de pronto aparezca a actuar un conjunto musical que se llama "Los Chefferson" no debería haberme llamado la atención, si no fuera que en ese conjunto de delirantes las letras de sus canciones están dedicadas a la comida. 
Se ve que no fui el único sorprendido porque el organizador de Madrid Fusión, José Carlos Capel, los escuchó por Internet y le pidió una de sus canciones para usarla como la música oficial de su evento, lo cual aceptaron de inmediato. A renglón seguido, les otorgó el "Premio a la Innovación". 

Historia de dos premios

Cuando debían viajar a Madrid a recibir este premio sucedió que ninguno estaba en condiciones de viajar en ese momento, por lo que le pidieron a un comedido de los que nunca faltan, residente en la capital española, que lo hiciera por ellos. Meses después viajaba un Chefferson a España y lo llaman al comedido para avisarle que buscarían el premio. Se produjo un pesado silencio en la línea y una voz plañidera desde Madrid les informó: "Me mudé y no tenía lugar donde ponerlo.así que lo tiré a la basura.". 
La historia tenía tal nivel de absurdo que creí haber llegado al techo de posibilidades ridículas, pero no, Lalo abundó: "Habíamos terminado un hermoso recital en Mar del Plata, que resultó ser sorprendentemente para 300 personas en la Villa Victoria Ocampo. Fue en beneficio de las escuelas municipales. Al terminar suben los organizadores y, con el protocolo correspondiente, nos entregan un premio que resultó ser una especie de bandeja de vidrio. En medio del agradecimiento se escucha el estruendo indisimulable del vidrio roto. Tuvimos que blanquear en el momento que el premio se nos había caído de la silla y terminado hecho añicos". 
Y esto no fue todo: "cuando fuimos a entregar lo recaudado nos dieron el otro premio más fuertecito: nos regalaron un perchero hecho de madera y tenedores torcidos. Por suerte, irrompible.". 

El conjunto

Es inevitable al escucharlos asociarlos con Les Luthiers, solo que en el caso de los Chefferson los instrumentos que ejecutan no complementan las historias disparatadas vinculadas a la gastronomía. 
Así se presentan: "Alexander Von Chefferson es Alejandro Dangelo , vive de su estudio de grabación. Por él han pasado casi todos los grupos de Mar del Plata. Olivier Chefferson es Cesar Berrade, vive de hacer jingles para la radio y de ahí que es un compositor compulsivo. Napoleon Chefferson es Lalo Maciel, que en la vida real es secretario de un colegio que despunta el vicio haciendo programas de radio. Sir Edward Chefferson es Javier Moran, que hace service de electrodomésticos y no a domicilio. Richard Chefferson es Caito Roude, arquitecto y Vasily Chefferson es Joaquín Viera que vive de reparar postnet para las tarjetas de crédito". 

La publicación

Existe una suerte de libro, de circulación restringida, en el que se cuenta la historia ficticia de cada uno, comenzando por el padre con una vida desopilante, en el que se dan las recetas de algunos de los platos a los que les cantan. 
Así se describe al "padre" de esta familia tan particular: "Vladimir Chefferson fue el precursor de la cocina musical. Emparentando los tiempos de cocción con los ritmos musicales. El sonoro burbujear del agua, el repiquetear del aceite en la sartén, el ritmo impreso en el molinillo pimentero, la cadencia de la zanahoria al ser pasada por el rallador, las armoniosas copas de cristal o el apagado tintinear de la cuchara sobre una taza, fueron sus sutiles inspiraciones". Al parecer el personaje "nació" en Viena en 1898 y habría "muerto" en el Paraguay en 1976. 
Y así se presentan ellos mismos: "Alejandro Dangelo es Alexander Von Chefferson, el hermano mayor encargado de ir a buscar y juntar a los hermanos. La incorporación de Oliver Chefferson (Cesar Berrade) es el punto de partida de la aventura que los llevará hasta Bélgica a buscar a Napoleon Chefferson (Lalo Maciel) a un manicomio. Los tres partirán a Escocia a buscar a Sir Eduard Chefferson (Javier Moran) y luego a Francia a buscar a Richard Chefferson (Caito Roude) y de allí a Rusia a buscar al más pequeño de los hermanos: Vasily Chefferson (Joaquín Viera)". 

Las recetas

Las recetas de algunos de los platos cantados, tiene su historia en la que el protagonista es el padre desaparecido, Vladimir, que ira apareciendo en la actuación como una suerte de Johann Sebastian Mastropiero. Queda claro que al hablar del origen de los platos la broma continúa. Pero se supone que las recetas son reales, por lo que me desorientó cuando leí algunas que tienen errores que deberían enmendar de inmediato. 
Por ejemplo la del risotto. Su historia contada por ellos dice así: "En uno de sus tantos viajes a China a Vladimir le llamó poderosamente la atención que los aldeanos de Fi Johk hacían empastes de almidón o amidoplastes hidratando el arroz en agua caliente, formando un líquido viscoso, gel o pasta que se usaba para unir el papel a la madera. Ellos usaban este pegamento, para hacer cometas con papel y bambú. Vladimir, idealizando esta propiedad, pensó en un plato a base de arroz y lo llamó Ki Sotto (Amigo inseparable). Años más tarde Vladimir llevaría este exquisito plato al norte de Italia, donde se conocería como Risotto. El plato de la amistad duradera". 
Hasta ahí va todo bien, pero la receta, entre otros "detalles", omite decir que el arroz se debe cocer en un buen caldo no en agua pura -si hay miseria que no se note-. También la propuesta cheffersoniana agrega el vino -blanco tipo seco (sic)- sin el arroz en la olla, porque.¡no lo rehogan con la cebolla! Mi sugerencia al grupo es que desatiendan a la tradición oral paterna y pasen a la lectura pausada de la receta tradicional tomada de cualquier recetario tradicional. 

Origen de la pascualina

"Cuenta la leyenda que Vladimir se tomó un día con su noche para pensarlo. Finalmente, la noche de la cena apareció con una variación de lo que entonces era conocido como gattafura que él llamó la "Torta Pascualina". Un hojaldre elaborado con harina, agua y aceite de oliva (los últimos dos productos embestidos con una gran carga religiosa, empleados en el sacramento del bautismo). El delicado hojaldrado tenía treinta y tres capas: la edad de Cristo al ser crucificado y morir. Las mismas estaban sutilmente separadas por un pequeño espacio de aire entre ellas. El relleno de acelga y su gusto terroso representaba la humanidad. Ahora bien, se simboliza la muerte de Cristo, pero también su resurrección: Dentro del pastel había colocado huevos duros en gran cantidad significando el nacimiento, la vida, la resurrección". Tal la leyenda sostenida por la tradición oral familiar. 
Hasta ahí todo perfecto, pero a la hora de la receta los huevos no aparecen, que además, a estar a lo dicho en la "historia" del origen, ya deberían estar duros al momento de colocarlos, lo cual es literalmente un horror culinario.(si por acaso usted pone los huevos ya duros, le sugiero hacer pequeños hoyos apretando la acelga con una cuchara y casque ahí los huevos crudos antes de poner la tapa y llevarla al horno. Me agradecerá el consejo). 

Conclusión

Me encantó conocer a los Chefferson como conjunto y personalmente a cada uno con su historia de vida. A Lalo Maciel lo conozco de años atrás, cuando yo colaboraba con el programa de radio "El Disfrute", que él hacía con Matías Merlo, producidos por Mariano Martín. Ese programa, que salía al aire por radio "Las Brisas" de Mar del Plata, terminó ganando un Martín Fierro.créase o no. No se puede dejar de reconocer la originalidad de la propuesta, sumado a la profesionalidad, ya que estos amigos se juntan a ensayar todos los martes y sábados, para que todo parezca espontáneo y caótico, como debe ser una puesta hecha por artistas en todo el sentido de la palabra. 
Miscelánea expositora
Los próximos días del 29 y 30 de Septiembre viene la Expo Di Vino en Mar del Plata. Se instalará en el Hotel Sheraton de esta ciudad, y tiene a Ricardo Mastai -ricardo@expodivino.com- como uno de sus organizadores. Se anuncia una cuidada selección de expositores. Siendo muy auspiciosa la cantidad de bodegas dispuestas a apoyar toda esta movida. Se nota que Mar del Plata se está sacudiendo de cierta pereza marplatense a comunicar lo que vienen haciendo. Bien ahí. 
Miscelánea televisiva
Es innegable que con el achatamiento de contenidos del canal de cable El Gourmet -que espero termine cuanto antes-, se ha generado el espacio para que desde la nueva onda de TV por Internet jugara sus fichas. Pablo Dagnino vio esta brecha y ha puesto en el aire su Chef TV, con entrevistas sumamente interesantes, comenzando por una que le hiciera al mismísimo Ferrán Adriá. ¡A apoyar estas iniciativas! 
Miscelánea restauranteur
En la calle República Árabe Siria 3330 está el Café Bella Italia, donde es imperdible ir a desayunar por sus croissants y medialunas, sumado a un excelente café con leche. Como a una cuadra está el restaurante Bella Italia, la propuesta del Café es de almuerzos más bien livianos y rápidos, pero sabrosísimos. Los días soleados, la vereda calefaccionada permite aprovechar el aire libre, en una calle poco transitada y con aire muy barrial. Siempre se nota la mirada atenta de Gustavo Lena, su dueño. Atenti, a la hora del desayuno hay muchos habitués, así que puede suceder que llegue un señor mayor y lo espete: "esa es mi mesa.", claro que siempre que haya otra y todo en un clima de gran educación y hasta divertimento. Vale la pena. 
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