lunes, 2 de mayo de 2016

La Nación - Gastronomía - Un chef solitario y malhumorado anda suelto por Buenos Aires

Un chef solitario y malhumorado anda suelto por Buenos Aires

En su restó de Recoleta, Dante Liporace asombra con su cocina molecular; no participa de ferias y es crítico de sus colegas
Liporace prepara la comida en la Casa Rosada

Dante Liporace paseaba en sus vacaciones por Manhattan y sonó su celular. Estaba en el lugar correcto, en el momento indicado. Un periodista de The New York Times lo invitó a cocinar para veinte gourmets. Cortó su descanso. Era una oportunidad única. Su plato emblemático magnetizó a todos: "La secuencia de vaca", un menú de pasos que va desde el seso hasta el rabo en diferentes cocciones, se ganó una página completa en la prestigiosa sección gastronómica del diario. La nota le valió el reconocimiento del "mejor" público: el que viaja, al que le gusta comer y puede pagar. Hoy el salón de Tarquino, su restaurante de alta cocina en Recoleta, uno de los 50 mejores de América latina, está lleno de extranjeros saboreando sus deconstrucciones de carne argentina. La cena con vino cuesta alrededor de $ 2000 por persona. "Yo me defino como el tipo que sacó la carne de la parrilla. Nosotros hicimos platos de alta cocina a partir de chinchulines, antes no lo hacía nadie", dice.
Discípulo de Ferrán Adriá y su gastronomía molecular, Liporace es hoy el chef estrella de la Casa Rosada. Lo convocaron para que se hiciera cargo de la cocina que les da de comer a Mauricio Macri, a sus funcionarios de primera línea y a los más de 800 empleados que trabajan allí. Era otra vez una oportunidad y un desafío: era darle de comer al Presidente, entrar en un edificio emblemático y profesionalizar un servicio abandonado. "Nunca había visto una cosa así, las cucarachas caminaban por todas partes. Yo me propuse profesionalizar este espacio". Dice haberlo logrado en tres meses. Se llevó con él a tres personas de su equipo y entrenó a la planta de cocineros y mozos estables que antes trabajaban a reglamento.
Se acerca el mediodía. Dante está en su oficina, justo en la entrada de la cocina, con vista al Patio de las Palmeras. La comparte con Ramiro Hernández, su mano derecha,sommelier y jefe de salón en Tarquino; el hombre que le sirvió el mate a Obama en su visita a la Argentina.
Empieza a sonar el teléfono con los pedidos de almuerzo. "Estar acá es un desafío divino. Yo me levanto todos los días pensando en alta cocina, pero también disfruto mucho haciendo esto. Y ojo, al momento del servicio no me relajo, yo no sabía que era tan difícil darle de comer a tanta gente. Hay un tema de logística, de tiempos, de que tienen que comer y salir corriendo para seguir trabajando." A Balcarce 50 Liporace llega a eso de las 9 y se va pasadas las 15. A la noche lo esperan humos, esferas y espumas de colores.
Es ermitaño, malhumorado, descarado. Pero si se tiene que definir con una palabra, prefiere decir que es auténtico. "Yo opino algo de la televisión y me putean. Bueno, flaco, opiná vos. Yo digo lo que pienso. Y me tomo muy en serio lo que hago. Si yo fuera un chanta, no habría llegado a estar donde estoy. Pero atrás hay mucho laburo y dedicación", aclara. Después de su declaración de principios, dice que no quiere ser amigo de nadie del ambiente, que no le interesan las agrupaciones de cocineros, que prefiere no participar de ferias gastronómicas y que antes de grabar un típico programa de televisión se "pega un tiro". Dice que Narda Lepes y Dolli Irigoyen le caen "pésimo". Y hasta se anima a denostar el trabajo de Francis Mallman: "El perro que tiene nunca está al lado de la parrilla de lo mal que cocina. Nunca vi un perro alejado de la parrilla, pero al perro de Mallman, sí", dispara. Y sigue: "A mí la verdad es que me va bárbaro solo; si puedo aportar algo, lo aportaré, pero no tengo ganas de estar en un grupo. Me llevo bárbaro conmigo mismo. Soy el chef solitario".
En la cocina de Tarquino hay un póster de El Padrino. Un cocinero afila un cuchillo y otro prende las hornallas del fondo. Son las 19.30. Los extranjeros cenan temprano y son mayoría en el salón. Aunque también hay un público local de empresarios y políticos. Dante bate un jugo de manzana mientras uno de sus ayudantes vuelca nitrógeno líquido en el bowl y una cortina de humo blanco inunda el ambiente. Cuando la nube desaparece, la mezcla se transforma en un helado de fruta delicioso y en la cara del chef se dibuja una sonrisa. Es un chico haciendo magia.

Link a la nota: http://www.lanacion.com.ar/1894548-un-chef-solitario-y-malhumorado-anda-suelto-por-buenos-aires

La Nación - Sábado - Las barras porteñas, un imán para los solitarios - pág 6


Clarín - Ciudades - El asado, una pasión argentina que se sintió en el Hipódromo

El asado, una pasión argentina que se sintió en el Hipódromo

Gastronomía
Una feria que reunió a las parrillas porteñas, con más de 60 stands y food trucks, convocó a miles de personas. 
Feria Carne! en el Hipódromo de Palermo. Reunió a miles de personas en fin de semana.
El sol compensó al frío y el fin de semana se convirtió en un aliado para que unas 55.000 personas aprovecharan entre el sábado y el domingo la primera edición de CARNE!, el festival de parrillas y asadores que se realizó en el Hipódromo de Palermo.
Como parte de la tendencia de actividades de difusión de la cocina gourmet, la pista del tradicional hipódromo alojó a más de 60 stands y food trucks, entre ellas las mejores parrillas de Buenos Aires, como La Cabrera, Don Julio o Las Nazarenas. Allí se podía degustar carnes, pescados, cerdo, chorizos caseros y los mejores cortes a la parrilla.
Las hamburguesas gourmet, con carnes seleccionadas, cordero o mezclas innovadoras, también fueron protagonistas, con food trucks de La Cresta, The Embers, Burguer Mood y otros especialistas.
Hubo algunos "colados" a la fiesta de las parrillas, como los ceviches de La Mar, el restorán del mundialmente famoso Gastón Acurio, el chef peruano que le dio un enorme impulso a la gastronomía de su país. También stands de fiambres o de utensilios y accesorios para parrilleros. Todo, acompañado con al menos una decena de stands donde conseguir vinos y cervezas artesanales, más otros siete puestos con los más tentadores dulces.
La gente aprovechó la soleada tarde y armó una especie de picnic, con muchos jóvenes sentados tranquilamente en el piso o en fardos de alfalfa colocados a lo largo del terreno central. Muchos aprovecharon para aprender con las diferentes charlas que hubo con especialistas en carnes, chacinados y las mejores formas de cocinarlos.
"Es una buena oportunidad para conocer parrillas y aprovechar un día al aire libre con la familia", comentó Carlos Alegre, vecino de La Paternal, mientras su hijo Valentín se enchastraba con un helado de chocolate.
Algunos platos levantaron suspiros, como el "choricampi" de la parrilla La Dorita, un chorizo con panceta y queso parmesano envuelto en pan de campo recién horneado. O los enormes salmones que cocinaron en el stand de La Pescadorita. "Ese que están cocinando con manteca y perejil tiene una pinta bárbara, me dijo el parrillero que pesa 25 kilos", comentó Javier Chico, vecino de Boedo.
Otros platos eran realmente originales, como el chorizo de cerdo y jamón crudo de chivito con chimichurri de ajos fritos que ofrecían en Ravello. O las empanadas fritas de yacaré que elaboraban en el puesto de El Baqueano, el restorán de San Telmo que fue elegido entre los mejores de América Latina.
Link a la nota: http://www.clarin.com/ciudades/asado-pasion-argentina-sintio-Hipodromo_0_1568843169.html

La Nación - Economía - El pan de molde pelea por su lugar - pág 12


Revista La Nación - El sabor está en la naturaleza - pág 58



La Nación - Sábado - El nuevo vino más frescura y menos madera - pág 9


Revista Luz - La gran fiesta del vino - pág 8